Archivos para el tag ‘Verano’

El bus de la discordia

Jesús Cabrera | 24 de agosto de 2011 a las 7:00

Agosto llega a su final y a falta de unos días se puede afirmar que este no ha sido como los anteriores, ni mucho menos. Este agosto ha roto el tópico del páramo informativo en el que había que levantar las noticias de debajo de las piedras. Una serie de circunstancias han animado la actualidad local y entre ellas están los preparativos de las semifinales de la Copa Davis aderezados con el cariño que el consejero Luciano Alonso no deja de derrocharnos. También está la llegada del nuevo gobierno municipal con sus recortes por aquí y por allá, y el PSOE local con un capítulo más, el enésimo, de su enquistada crisis. Con todo esto hemos estado más que entretenidos y cuando nos creíamos que ésta iba a ser la tendencia hasta que en septiembre se normalizara la situación resulta que aparece en escena, silencioso como él solo, el autobús híbrido con el que se pretende dar servicio a una buena parte del casco histórico que se ha quedado sin transporte público a causa de las reformas en el tráfico de los últimos años. Fue aparecer este vehículo por la esquina de El Palacio de los Caramelos y los comerciantes de Cruz Conde se pusieron de uñas esgrimiendo contra el PP los mismos argumentos que usaron contra IU para defender la peatonalización total de la calle. Esto no ha hecho más que comenzar. Lo del bus híbrido va a copar nuestra actualidad local en las próximas semanas y completará este atípico agosto.

Tiempo para los balances playeros

Jesús Cabrera | 21 de agosto de 2011 a las 7:00

Los clásicos de la playa, de cualquier playa, son los que están abonados a la misma desde hace un buen número de años o varias generaciones. En su haber está el saberlo todo de esos parajes y a poco que te descuides se cuentan que donde está aquel hotel había una huerta o que fulanito pegó el pelotazo al vender la parcela donde no había más que nañaverales. Estas personas conocen a la perfección la genealogía de cada palmo de terreno y su mes de vacaciones no es sólo el tiempo del descanso sino que se convierte en un análisis profundos de la evolución del terreno en los últimos 12 meses. Tras la llegada, los primeros días se convierten en la inspección de lo que permanece y de lo que ha cambiado. Esto da para unos cuantos días de conversación, porque sólo viene a ratificar lo que se ha visto a lo largo de las escapadas que se han dado durante el resto del año. Lo mejor viene cuando el verano llega a su fin. Es el momento de hacer balance de lo sucedido en el mes más intenso del año. Que si los fulanitos no han aparecido, que si menganito no ha pisado este año el restaurante, que quiénes serán esos nuevos de ahí enfrente. Es el chismorreo playero que alimenta la rutina de quien no tiene otra cosa más importante en su vida.

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Rivalidades playeras

Jesús Cabrera | 14 de agosto de 2011 a las 19:55

Si hay alguien que aún crea que la playa es un todo homogéneo y que da igual ir a una que a otra está totalmente equivocado. La prueba más rápida y efectiva es decirle a uno que se remoje en Carvajal que La Carihuela es mejor. Ya verá cómo salta con una serie de argumentos para defender su reducto.

Si esto pasa en la Costa del Sol también es extensible al resto de Andalucía. La defensa de las playas es lo más parecido a las hinchadas futbolísticas. El que es de Málaga lo es hasta la muerte y consideraría una traición remojarse en Sanlúcar. Pero, ojo, no se le ocurra a usted comparar Sanlúcar con el Puerto de Santa María porque podrían saltar las chispas. Y si, encima nombra Tarifa o Los Caños de Meca la amistad se dará por disuelta de forma definitiva.

Hay que ver lo que nos gusta un enfrentamiento gratuito. Esto que hemos visto en Málaga y en Cádiz es también extrapolable a las playas de Granada o de Almería, donde cada uno defiende su porción de arena como si en ello le fuera la vida. ¿Y en Huelva? El veraneante de Punta Umbría o Islantilla se esforzará en explicar que su sitio es ése. No vaya a ser que se le confunda con un veraneante de Matalascañas. Porque en todo hay clases. Hasta en las playas.

Robos de verano

Jesús Cabrera | 2 de agosto de 2011 a las 7:00

Los robos en los comercios tienen también sus estacionalidades, como la mercancía que ponen en sus escaparates. Hasta ahora se creía que las sustracciones que se producían en las tiendas obedecían siempre a los mismos criterios. Objetos valiosos de pequeño tamaño o caprichos son las víctimas de los ladrones que en la mayoría de los casos son detectados por las cámaras ocultas. Un reciente estudio ha destrozado este mito al comprobar que en verano se roban objetos de verano. Pura estacionalidad. Durante el resto del año se advierte una predilección por los productos de cosmética y de parafarmacia, quizás porque reúnen los requisitos de ser de pequeño tamaño, tener un precio muy elevado y satisfacer los más íntimos impulsos. Los comerciantes invirtieron el pasado año nada menos que 784 millones de euros en prevenir estos hurtos, pero no hay manera de evitarlos ni de reducirlos, porque el importe de todo lo sustraído durante este periodo de tiempo ascendió a casi 2.700 millones de euros. Cuando llega este tiempo, determinados productos se convierten en víctimas, porque son en los que ponen su punto de mira los profesionales del hurto comercial: gafas de sol, bronceadores, toallas, trajes de baño, chanclas y desodorantes desaparecen de forma masiva en estas semanas de las estanterías. Además, entre estos objetos figuran también preservativos, lo que dice mucho de las intenciones de los ladrones.

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La desbandada

Jesús Cabrera | 30 de julio de 2011 a las 7:00

Por mucho que quienes puedan disfrutar de vacaciones lo hagan entre julio y septiembre, este fin de semana es el de la desbandada generalizada. Aparte de que aún no han vuelto los que se incorporan el lunes a trabajar y ayer se fueron los que descansan el agosto, la sensación de estos días es de que no queda nadie en Córdoba. Y es verdad. La actividad se ha ido relajando en los últimos días y en este fin de semana la sensación de soledad se puede palmar con total certeza en las calles de Córdoba una vez que el martes llegó el calor como todavía no lo había hecho en todo lo que llevamos de verano. Las temperaturas de las últimas semanas nos habían mantenido en una ficción de mes de junio prolongado en el que, incluso, hacía frío por la noche. Ahora que el verano está en todo su apogeo y que cruzamos su ecuador poniendo pie en el mes de agosto es cuando se advierte la realidad del descanso generalizado. Las instituciones se ralentizan hasta mínimos históricos, al igual que aquellas empresas que no echan el cierre por estos días. ¿Ventajas? Quienes aquí se quedan cuentan que tienen más facilidad a la hora de aparcar y de encontrar una mesa libre en la terraza de cualquier bar cuando salen por la noche a tomar algo fresquito. Es verdad, como también lo es que hay teléfonos móviles que directamente no se descuelga o su responde el interlocutor al otro lado te puede poner los dientes largos con un “a mí que me cuentas, que estoy en la playa”.

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Cultura playera en auge

Jesús Cabrera | 17 de julio de 2011 a las 7:00

La llegada del verano supone el desdoblamiento de cada uno de nosotros cuando la playa aparece en el horizonte de descanso. Unos días de relax en este lugar hace que entremos en una especie de vida paralela en la que dejamos atrás todo aquello que nos acompaña a lo largo del año.

El secreto está en marcar la diferencia con la rutina diaria. Por eso el descanso tiene que ser en la casa de la playa, donde uno viste la ropa de la playa y se divierte con los amigos de la playa. Todo esto forma parte de una cultura playera en la que también hay que incluir el ocio. Hay una música específica para escuchar en la playa, lo mismo que hay libros que parece estar escritos para leerse bajo una sombrilla.

La intendencia familiar sabe bien de sillas plegables, sombrillas y neveras cuya vida útil se reduce a los días en que se disfrutan de verano. Si abrimos el armario ocurre lo mismo, pues hay camisas que se guardan para la playa y pantalones cortos que sólo se lucen en el paseo marítimo de verdad.

Cualquier estudio sociológico podría concluir sin grandes esfuerzos que los hábitos en la playa son distintos a los de la ciudad. Se hacen cosas que en cualquier momento del año podrían ruborizar a cualquiera. Y todo esto hace que acabemos duplicando todo porque la playa se merece su material exclusivo. ¿O no?

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