Conferencia internacional con aires de despedida política
La consejera de Obras Públicas de la Junta de Andalucía, Concepción Gutiérrez del Castillo, de la que se rumorea que no volverá a formar parte del próximo Gobierno andaluz –acaso otras misiones más altas, si el tiempo y el electorado lo permiten, le tengan preparadas los dirigentes socialistas en Madrid– cerró esta semana su legislatura en Sevilla con una conferencia internacional titulada “La Ciudad Viva”, organizada por su departamento, rama granadina. No es que se despidiera, no, pero muchas de sus palabras así fueron entendidas por algunos de los profesionales presentes, que, como suele ocurrir, en el fondo estaban más preocupados por saber quién será el sucesor (o sucesora) de Gutiérrez en caso de que el relevo se confirme, que de las discusiones bizantinas sobre por dónde va el urbanismo contemporáneo. Porque, siendo serios, que la Junta organice a estas alturas semejante concilio, pese a la excelente labor realizada por algunos de los expertos que han participado en el comité organizador –vulgo sanedrín– del evento, no deja de causar perplejidad. Un poquito tarde ¿no? No hay más que mirar a Marbella y a la Gran Sevilla para darse cuenta de que todas estas buenas intenciones llegan veinte años tarde. También extrañó la elección de algunos de los ponentes de la conferencia, cuyo eco ha sido más bien escaso salvo en determinados foros donde todo lo que venga del poder es tratado entre algodones. No había que esperar milagros, es cierto, pero más de uno no llegaba a entender el porqué junto a insignes arquitectos y urbanistas –por ejemplo, algunos de los participantes en el programa de colaboración con Latinoamérica– al final se incluyeron ‘manu militari’ también a algunos de los llamados intelectuales de moda entre la progresía, ésos que están en casi todos los cocidos (incluido Canal Sur).
Teatralidad para niños
Entre los políticos parece haberse convertido casi en una verdad sagrada aquello de que lo que no pueda expresarse con un gesto o una actitud simple –lo de los discursos a algunos todavía les cuesta mucho– no tiene efecto(electoral) alguno. Si no, que se lo digan a Evelia Rincón, edil hispalense del PP, que esta semana denunció la expulsión de su grupo de la Fundación De Sevilla con una rueda de prensa en la que se presentó con tres medallas para ilustrar –se suponía que irónicamente, aunque no está del todo claro– las cualidades democráticas del gobierno local. Premio al caballero, señora en este caso. Claro que no es la primera vez. Otros ediles del PP local han hecho incursiones –casi todas fallidas– en el mundo de la teatralidad política. Quizás el oráculo que gobierna las decisiones del único partido de la oposición piense que hay que simplificar el mensaje todo lo posible e, incluso, incidir en la comunicación no verbal, pero la masa gris de la prensa municipal –el auditorio al que se dirigía la edil Rincón a la hora de hacer su denuncia– sinceramente, sin ser extraordinaria, da para bastante más. Además, el colegio lo dejamos ya hace bastante tiempo. No digamos el jardín de infancia. Otros, acaso, no. En fin: debe ser éste el estilo Zoido. Simple y directo. En crudo.
Todos a Melilla
Al alcalde le faltó tiempo para encabezar la comitiva que esta semana se fue a Melilla a cuenta del estreno de una nueva conexión aérea entre la capital andaluza y la ciudad norteafricana. Se ha hablado de una gran comitiva, pero lo que no se ha dicho es que más de uno (que también quería sumarse a la fiesta) tuvo que quedarse en tierra. Y no precisamente porque su presencia fuera necesaria. Una pista: es mujer y se la ve con frecuencia. Lo más llamativo del episodio, en todo caso, no ha sido el viaje a Melilla propiamente dicho, sino la polémica en la que ha entrado el Consistorio con el gremio de las agencias de viajas a cuenta del vuelo. La patronal del sector dijo no entender la viabilidad de la iniciativa. El Consorcio de Turismo respondió –y eso que era ya pleno fin de semana– casi de inmediato diciendo que la patronal no estaba bien informada. Bonita forma de cultivar la integración de los agentes sociales y económicos de la ciudad. Quien habla es porque no sabe. ¿O será acaso porque dice una verdad que en determinados sitios no quiere oírse? Lo que pasa es que se celebran los estrenos pero no los fracasos de las líneas aéreas abiertas en los últimos meses desde Sevilla. Esta semana ha caído una de ellas. Puede que con el tiempo le pase también a alguna más. Claro es que, una vez inauguradas, que sean rentables o no estas conexiones aéreas, al Consistorio ya le importa menos.
Dilación en la Encarnación
La perla de la semana ha sido la confirmación, por boca del propio alcalde, del retraso que van a sufrir las obras de la Encarnación del proyecto Metropol Parasol. Al parecer, alguien mandó una nota técnica a la Alcaldía sin filtrar y el regidor, en la entrevista radiofónica previamente concertada para hablar del asunto, decidió que si sus hombres de confianza habían decidido no la misiva tampoco tenía él motivo para realizar tan delicada tarea, así que lo contó todo él mismo con pelos y señales. Además, al convocar una visita restringida a las obras –a las que no se invitó a todos los medios de comunicación; la tesis oficial que es que muchos aparecieron sin avisar; lo que nadie se explica es cómo les dejaron entrar– pues el efecto de sus declaraciones se amplificó. Al día siguiente todos los periódicos hablaban de la inexplicable dilación de las obras. Eso se llama hacer las cosas bien, pero que muy bien.



