Colmillos afilados

Hyde | 6 de diciembre de 2008 a las 20:53

Nadie parece tener claro si ‘True Blood’ es una maravilla, una evolución moderna y freakie de ‘Twin Peaks’, o si es una soberana mierda. Los colegas veteranos, como Alberto Rey, no se posicionan demasiado. Pero sin duda, los vampiros vuelven a estar de moda. No es de extrañar que sean el monstruo favorito de casi todo el mundo. No conozco a nadie seducido por el cortito Frankenstein, la andrajosa momia o los hombres lobo necesitados de una buena depilación. Y los herederos de Drácula cuentan con innegables atractivos. Puestos a caer en las redes del mal, siempre será mejor pasar las noches mordiendo lindos cuellos, con pinta seductora, que haciendo cualquier asquerosidad típica de salvajes.

Así que no es de extrañar que haya mil y una versiones del mito de Stoker. Desde la lírica de Francis Ford Coppola, las gore de John Carpenter aderezadas con Tequila, la fallida ‘Entrevista con el vampiro’ hasta la de ‘Jóvenes ocultos’, aquella en la que Jason Patric y Kiefer Sutherland se enfrentaban y no por el amor de Julia Roberts… Ayer mismo se estrenó ‘Crepúsculo’, una película de modernos vampiros adolescentes basada en la exitosa saga literaria de la escritora Stephenie Meyer. Está dirigida, repetimos, al ruidoso público adolescente,  así que mejor no vayan a verla estos días si les gusta disfrutar del silencio en las salas.

Y la televisión no podía quedar al margen. De Buffy cazavampiros pasamos a su spin-off, Angel, aunque ambas compartían su ñoñería. Después han ido surgiendo otros subproductos hasta que uno de los maestros de la tele, Alan Ball, decidió meterles mano y sacar del armario a los vampiros. ‘True Blood’ puede ser chorra, extraña, una pequeña estafa. Pero engancha. Los doce primeros episodios acaban de terminar en EEUU y se van a estrenar de inmediato en España, y todo el mundo se ha quedado confuso.  No hay razones objetivas para decir que es una buena serie, a su protagonista, Anna Paquin, parece que se le ha quedado la misma cara que cuando recibió el oscar por ‘El piano’ hace ya unos cuantos años (catorce), y después de doce capítulos, uno no sabe muy bien si se trata de una comedia, una serie de terror, o una farsa. Pero repetimos: engancha. Como los vampiros.

  • Julia

    reconozco que no sé que me pasa con esta serie: los personajes no son nada del otro mundo,(a la sookie de paquin dan ganas de abofetearla, de verdad, y su hermano es de lo más simplón que se ha visto en siglos)y repiten estereotipos de manual (la prota, los malos, al amiga-ayudante etc); el argumento es original pero creo que pierde fuelle con el paso de los capítulos, las escenas de sexo, brutales decían, no son nada que no se haya visto en otro lado.. Sin embargo, cada vez que tengo un rato libre, la busco en internet para ver cómo siguen las andanzas de la pava ésta. Incongruente, lo se. Lo mejor, sin duda,los titulos de crédito y la música del comienzo.

  • Paco Cerrejón

    ¿Buffy ñoña?
    Al menos las dos últimas temporadas tienen muy poco de ñoñería. Y lo mismo con la quinta de Ángel.
    Whedom es mucho Whedom.