¿Quién es Don Draper?

Hyde | 7 de octubre de 2010 a las 8:38

don draper

Hemos tardado cuatro años –algunos apenas dos meses, tras un atracón estival- en descubrir que detrás del publicista más famoso y atractivo de Madison Avenue no se esconde un extraterrestre ladrón de cuerpos. En esta fantástica cuarta temporada de ‘Mad Men’, un ‘game-changer’ repleto de cambios, desde la empresa a la oficina o los personajes, pasando por el estado civil de su protagonista, hemos comprobado que Don Draper es humano. Al fin le hemos visto flaquear, derrumbarse, vomitar, sufrir un ataque de pánico, llorar desconsoladamente.

Hasta este año no sabíamos si Jon Hamm era un actor extraordinario, por cómo contenía las emociones de su hermético personaje, o si se limitaba a poner cara de palo ante cualquier circunstancia. Va a ser que es lo primero. Hamm es uno de esos contados tipos cuya belleza tiene que reconocer hasta el más alfa de los heterosexuales, un club muy exclusivo en el que si acaso entran Newman, Redford, Pitt y Clooney. De hecho, si su agente no la sigue pifiando con sus intervenciones en la gran pantalla, podríamos estar ante el próximo George, que planificó su salto de Urgencias al máximo estrellato. Pero Hamm no tiene nada de estrella, sigue con su chica de siempre, fue profesor de instituto y le costó mucho pagar las facturas. Hasta que él y Don Draper se encontraron.

Si el principio de la década fue de Tony Soprano y la HBO, el final pertenece a Draper y la AMC, la exigente y exquisita cadena que también nos regala ‘Breaking Bad’ –lo siento, me es imposible escribir de esa casa sin mencionar el santo grial televisivo-. En común tienen a Matt Weiner, guionista de los mafiosos de Nueva Jersey y creador de esta obra maestra de los subtextos. Porque lo importante de ‘Mad Men’ es siempre lo que no se dice, lo que no ocurre, las emociones que dominan y ocultan sus personajes en un mundo machista y racista que está a punto de cambiar para siempre. Son los sesenta.

Además de Draper, ‘Mad Men’ contiene un repertorio excepcional de personajes e intérpretes, desde el magnético borrachuzo de Roger Sterling que encarna el siempre cínico John Slattery, a las tres féminas protagonistas. Cada una representa una forma de afrontar el asfixiante machismo de la época. Nuestra querida Elisabeth Moss –siempre serás la hija del presidente para nosotros-, una secretaria que sube peldaño a peldaño, zancadilla tras zancadilla, en el escalafón de la empresa, a costa de un enorme sacrificio; la voluptuosa y talentosa Christina Hendriks, que cada vez que aparece se come la cámara, y esa pequeña Grace Kelly que es January Jones, la sufrida mujer de Draper. ¿O es Draper quien la sufre a ella?

  • Héctor

    Sin duda, es Draper quien sufre a su mujer.
    Uno de los aspectos mejor desarrollados de la serie está en las consecuencias del machismo de la época. Tanto hombres como mujeres son víctimas.

  • otro

    Draper sufre sus propias decisiones la mujeres en le epoca con mucho esfuerzo sobreviven sl machismo brutal de la época y mientras los hombres se emborrachan y hacen sus negocios a sus anchas ligando mucho sin reparos. muna serie genial !