El cielo y el infierno

Hyde | 20 de julio de 2011 a las 20:15

En los primeros tres años de vida de ‘Breaking Bad’ no sólo asistimos al lento descenso a los infiernos del profesor Walter White y de su discípulo y socio accidental Jesse Pinkman. También tuvimos la suerte de presenciar el fulgurante ascenso de esta serie a los cielos, coronarse como indiscutible reina de la pequeña pantalla. Y no hay que subrayar la importancia que tiene ese título en la etapa dorada de la televisión, en un momento en el que compite con joyas como ‘Mad Men’, ‘Juego de Tronos’, ‘La Buena Esposa’ o ‘Justified’. Cada temporada Vince Gilligan y Bryan Cranston, creador y protagonista, guionista y alma del show, productores ambos, han situado el listón más alto. Hasta el punto de que siempre parecía imposible igualarlo. Sin embargo, ante una crítica rendida y una audiencia más que decente para un canal de pago, en cada entrega lo han bordado. Ahora que el pasado domingo comenzó la esperadísima cuarta temporada con un colosal capítulo, no volveremos a caer en el error de no dar por supuesta la excelencia de su majestad. El episodio, en el que no entramos para evitar espoilers, es una inmejorable muestra de la maestría de los guionistas de ‘BB’ y de la profundidad de las tinieblas en las que han sumergido a sus personajes. Pocas veces en la historia de la tele se ha dicho tanto con tan pocas palabras.

Si queréis, podéis ver aquí una estupenda entrevista de J. Poniewozik a Vince Gilligan sobre la evolución de los personajes y el proceso creativo.

Producto estrella de la cadena AMC, que se ha consolidado como la mayor rival de la todopoderosa HBO, ‘Breaking Bad’ nos pone en la piel de un fracasado profesor de Química de instituto, que lava coches para llegar a fin de mes, que descubre que padece un cáncer de pulmón (el pobre es tan perdedor que ni siquiera fuma) justo cuando su mujer está embarazada de su segundo hijo. Y el primero sufre una parálisis. Así que decide dedicar su por otra parte malogrado talento científico a lograr el máximo dinero posible para dejarlo a su familia. Y como no hay forma legal ni moral de hacerse rico salvo que a uno le toque el euromillones, vende su alma al negocio de la droga, diseñando una sustancia de tal pureza que hace furor en Nuevo Méjico, el particular escenario de una serie que cuenta con el diseño de producción exquisito marca de la cadena.

En las anteriores ediciones de los Emmy, Bryan Cranston e incluso su coprotagonista, el joven Aaron Paul, se hicieron con los premios. No será así en la entrega de este año, pero sólo porque la serie se ha emitido fuera de calendario. Una lástima porque se quedará sin galardón el impresionante Giancarlo Esposito, un secundario de lujo que encarna al mismísimo demonio. Parece un buen tipo, pero no se dejen engañar.

  • Ulises Lima

    Comparto totalmente tu opinión. Si el devenir de esta temporada y de la (esperemos) siguientes mantiene el nivel anterior o, ni que decir tiene, va in crescendo, estamos ante una de las mejores series de la historia, sólo a la altura, bajo mi punto de vista, de Los Soprano, The Wire y Six feet under. Lo leí en algún sitio y comparto la apreciación, el tono tragicómico de Breaking Bad es muy hermanos Cohen, es la serie que hubieran hecho (creo que con peor resultado..) Soy al igual que tú, fan total y absoluto de Bryan Cranston. Su interpretación pasará a la historia y sólo James Gandolfini podrá sentarse a su lado.

  • Jesse Pinkman

    Breaking Bad es buenísima, pero le falta un punto para llegar al mismo nivel del resto de series del Olimpo: The Wire, Deadwood y Sopranos. Un punto. Si Deadwood es 10, BB es 9,9.

    James Gandolfini pasará a la historia como Tony Soprano y nunca se quitará ese estigma de la cabeza. A Bryan Cranston (quizá porque es más viejo y ya era conocido) se le puede ver en un millón de papeles diferentes y en todos está de quitarse el sombrero.

    Y desde aquí le pongo un CERO al que ha doblado esta serie al español. Es como el día y la noche. Bryan Cranston es un dócil y apocado padre de familia cuando es Walter White y un badass sin escrúpulos cuando es Heisenberg. Todo esto se lo han cargado los dobladores españoles. Las voces de Heisenberg, o Mike, o incluso Jesse retumban en my surround system y hacen temblar el suelo. Son voces gravísimas, varoniles. Las equivalentes en español son unos churros.

  • Hyde

    No he tenido la desgracia, ni aunque me aspen, de ver Breaking Bad doblada. Eso es un sacrilegio, querido amigo. Como Dexter. Para el doblaje no podían haber elegido una voz más distinta a la preciosamente grave que distingue a Michael C. Hall. En cuanto al Olimpo, para mí tres temporadas sublimes son suficientes para que Breaking Bad mire a los ojos a las series que me cita. Creo que ahí falta A dos metros bajo tierra, por cierto. Es lo malo de las listas, es como escoger a quién quieres más, a tu padre, a tu madre o a tus hermanos… Saludos