De todo a nada

Hyde | 31 de mayo de 2012 a las 11:09

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Mientras ‘Mad Men’ sigue escalando peldaños en el Olimpo de la televisión, con capítulo histórico tras capítulo histórico en su sublime e insuperable quinta temporada -’At the codfish ball’ y ‘The other woman’ son episodios dignos de exhibirse en un museo-, la temporada va llegando a su fin y la parrilla televisiva se va quedando cada vez más vacía. Entre los estrenos más comentados del año, y que aquí avanzamos en un, admitámoslo, caso de libro de pilotitis -precipitación al juzgar una serie por su primer episodio-, se encuentra ‘Smash’.

El musical de la NBC, que parecía iba a ser el gran pelotazo de la segunda parte de la temporada, se fue poco a poco diluyendo como un azucarillo. Nada hacía presagiar en un debut magnífico que había tan poca materia y tanta falta de ideas entre los guionistas de la serie. La premisa original, meter al espectador en el proceso creativo de un musical de Broadway sobre Marilyn Monroe, era sumamente atractiva. Una mezcla explosiva de egos y talentos, sumergirnos detrás del telón, en los ensayos, el casting, la escritura y composición de los números musicales. El reparto, sin ser nada del otro mundo, contaba con gente como Angelica Houston, Jack Davenport (su director Derek es de lo poco que se salva de la serie), Debra Messing -bastante insufrible, por cierto-, Christian Borle y el gran desaprovechado, Michael Cristofer. Incluso se intentó provocar una reacción con la aparición durante varios capítulos como estrella invitada de Uma Thurman.

Pero ni por esas. Todo porque las dos protagonistas se han desinflado como la serie. O habría que decir que han pinchado. La ‘american idol’ Katharine McPhee tiene una estupenda -puede que incluso demasiado perfecta- voz para el pop, pero sus aptitudes como actriz no parecen a la altura del reto. Y Megan Hilty, pese a su mayor experiencia en musicales en Broadway, también compone un personaje bastante planito. Gran parte de la culpa de todo ello la tienen unos guiones -por llamarlos de alguna forma- que fueron de más a menos, de todo a nada, por una grave falta de ambición y quizás por la sorpresa de que la serie recibiera tantos elogios en su comienzo y tantos palos en su continuación. Renovada para una segunda temporada por una cadena que últimamente no da pie con bola, parece probable que el ‘Smash’ del año que viene no se parezca en nada. No sólo porque su creadora y ‘showrunner’, Theresa Rebeck, vaya a ser sustituida por el responsable de ‘Gossip Girl’, Josh Safran, sino también porque gran parte de los personajes cambiará. Pero será difícil recuperar el ‘hype’ desatado tras un primer capítulo sensacional y un terrible resto de temporada que, si acaso, levantó un poquito la cabeza en el último episodio.


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