Mística humanoide

Hyde | 28 de enero de 2010 a las 13:12

Una de las despedidas más lamentadas del año pasado fue la de Battlestar Galactica. Aunque tras cuatro largas temporadas la revisión mejorada del clásico se había convertido en una especie de telenovela trekkie, millones de ‘geeks’ de todo el mundo estaban enamorados de los cylons, de Starbuck, de Apolo. Que se lo pregunten a nuestros muchachos de ‘The Big Bang Theory’. Así que ni la cadena ni los productores estaban dispuestos a dejar escapar a ese rentable mercado cautivo. Y se pusieron manos a la obra con un spin off que más bien parece un spin back de la serie.

Con ‘Caprica’, retrocedemos 58 años antes de la rebelión de las máquinas que casi acaban con la vida humana en las doce colonias. En un largo episodio piloto de hora y media, que lleva meses rulando en DVD pero que fue emitido hace poco en TV, nos metemos en las familias Graystone, a la postre creadora del software y la tecnología que hace a los androides demasiado parecidos a los humanos, y en los Adama, que pertenecen a una raza considerada inferior en el planeta capital. Incluso conocemos al pequeño Bill Adama que a la larga liderará la lucha por la supervivencia y encarnará Edward James Olmos.

Pero si para nuestro gusto la serie de partida abusó del misticismo, del Deux ex machina, eso precisamente parece ser la premisa fundamental de su spin off. Tampoco se desaprovecha la ocasión para meternos en el siempre pantanoso mundo del fundamentalismo religioso, con joven terrorista con rasgos árabes incluido, un cliché desafortunado y facilón que bien podían haber evitado los guionistas y productores, pues estamos hablando de un planeta imaginario, demonios. No sólo se trata de los peligros de los exaltados de la fe. También de la degeneración moral a la que lleva la ausencia de ésta y el paganismo por la tecnología. Demasiada tela metafísica que cortar para una serie que, recordemos, va en teoría sobre la rebelión de las máquinas.

La reina de enero

Hyde | 21 de enero de 2010 a las 12:22

http://www.youtube.com/watch?v=4AlFC9380o0 En este mes de transición entre series y espera de los platos fuertes de la televisión estadounidense que comienzan en febrero y marzo con ‘Lost’ y ‘Breaking Bad’, la BBC británica ha dado un puñetazo en la mesa y demostrado que tiene mucho que decir y con lo que competir al mismo nivel que cualquiera. En los últimos días, mientras en EEUU no se habla de otra cosa que la enorme metedura de pata de la NBC con Jay Leno y Conan O`Brien, en la cadena pública europea se ha estrenado el cuarto episodio (más que un episodio es una película, pues dura hora y media) de la excepcional miniserie dedicada al detective Wallander creado por el maestro de la novela negra sueco Henning Mankell. No es la primera adaptación de la saga pero sí la mejor. La calidad de la fotografía es sublime, y no se nos ocurre nadie mejor que un envejecido Kenneth Branagh para interpretar al curtido y sensible investigador. No para de ganar premios y será curioso ver su versión de Thor como director. Lo hemos dicho alguna que otra vez e insistimos: a pesar de sus múltiples pifias, de su alocada carrera en Hollywood, de cambiar a Emma Thompson por la insufrible Helena Bonham-Carter (¿por qué lo hiciste, Ken?), Branagh es uno de los niños bonitos de este blog. Le perdonamos casi todo, hasta las 4 horas de su Hamlet y que de vez en cuando se crea Olivier…

También ha vuelto a las pantallas, tras un largo parón a la espera de ver cómo evolucionaba la pandemia de la gripe A, ‘Supervivientes’. Es otra revisión de un clásico, en este caso el realizado en los 70 por Terry Nation. La serie cuenta el caos al que se enfrenta la pequeñísima minoría que ha sobrevivido a un virus de la gripe diseñado en laboratorio que ha aniquilado en cuestión de horas a la población. ¿Estimulante, verdad? En una decisión responsable pero con poca vista comercial, la cadena pública británica decidió posponer la segunda temporada para no contribuir a la alarma generalizada, a pesar de que obviamente se benefició en términos de audiencia cuando estalló la crisis sanitaria en el mundo real.

Dentro de la obsesión bretona por el apocalipsis, los zombies y las amenazas que llegan de los laboratorios y las grandes corporaciones, hace semanas se estrenó otra nueva versión de un clásico, ‘El día de los trífidos’. Pese al innegable gusto de la BBC, la pasta que se gasta en producción y casting (los dos episodios están protagonizados por Dougray Scott y Joely Richardson), y el indudable don de la oportunidad que tienen sus directivos (la nueva versión incide en el cambio climático), la verdad es que más que inspirar terror, los trífidos provocan la risa. ¿Unas plantas devoradoras de hombres que caminan lentamente y parecen monjes? Me da más miedo el aloe vera que tengo en la terraza.

Ánimo Mike

Hyde | 15 de enero de 2010 a las 21:22

Todavía no hemos reaccionado. Preferimos ni pensarlo. Por si quedaba alguna duda de nuestra objetividad, en este blog se idolatra a Michael C. Hall. Sólo queremos dedicar a unas líneas a desearle una completa recuperación de la maldita enfermedad. Mike tiene que darnos nuevos personajes, tanto en la tele como en el cine, y seguir electrizándonos cada año con Dexter, seguir recogiendo premios por sus creaciones. David Fisher, Dexter Morgan, Michael C. Hall. Un grande.

¿Perdidos sin perdidos?

Hyde | 14 de enero de 2010 a las 10:23

http://www.youtube.com/watch?v=5cfaGCRBr2s Nada puede con el fanatismo por ‘Lost’. Desde luego, tampoco la política, ya hemos visto que la Casa Blanca ha tenido que dar marcha atrás a su idea de que Obama pronunciara el discurso anual sobre el Estado de la Unión el 2 de febrero, lo que habría retrasado la premiere de tres horas prevista por la ABC. Obama puede ser más fan de ‘Entourage’ y ‘The Wire’, pero no un suicida en lo que se refiere a popularidad. Este humilde bloguero, muy crítico con las extensiones artificiales de todo tipo, especialmente las tramas televisivas que se alargan hasta matarlas, tiene que agachar la cabeza ante el fenómeno desatado por la sexta y última temporada. Nadie puede negar que ‘Perdidos’ ha sido un fenómeno mundial. Sí, le han sobrado muchos capítulos, se ha abusado del flashback, de los tríos amorosos, del lado oscuro de sus personajes. Pero la isla y la Corporación Dharma nos han llevado más lejos, en términos de narrativa, imaginación y misterio, que ninguna otra serie. Como con la escotilla, nunca sabíamos qué nos podíamos encontrar. Y nada, nada, nadie, nadie, es lo que parece en ‘Lost’.

Además, quizás esta serie fue la que inaugura en España una nueva forma de ver televisión: gracias a internet y a pesar de las cadenas. Porque TVE la maltrató de mala manera, con cambios de horarios y días y con repeticiones repentinas, como había hecho antes, oh sacrilegio, con ‘A dos metros bajo tierra’ y ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Así que o bien te la descargabas o bien te comprabas la caja de DVD de la primera temporada. El resultado era el mismo: noches enteras sin dormir porque eras incapaz de ver sólo un capítulo. O sólo dos. Estabas tan perdido por la serie como los protagonistas en la isla.

Ningún otro show ha nutrido tanto de actores los demás. El hobbit Dominic Monaghan, tras la muerte de Charlie –por cierto, el mejor capítulo de la serie desde la primera temporada-, es ahora uno de los supuestos malos de ‘Flashforward’. Elizabeth Mitchell, Juliet, otra fenecida, es la estrella de ‘V’, un fiasco, por cierto. Otro cadáver, Ian Somerhalder, es uno de los protagonistas de ‘Los diarios del vampiro’. A Michelle Rodríguez, también criando malvas en la isla, la acabamos de ver en ‘Avatar’. Pero ¿qué será de los vivos? ¿Qué harán el año que viene nuestro Terry O’Quinn, el gran Locke, Josh Holloway, Sawyer, o Michael Emerson, Benjamin Linus? Por Evangeline Lilly no nos preocupamos. De momento tiene un papel en ‘The hurt locker’, favorita para los oscars. En cambio, Matthew Fox puede prevenir muy bien sus arrugas y ojeras, pero debería echarle más ojo a sus futuros proyectos. Hay que aprovechar bien las oportunidades mientras uno está de moda, y él la pifió a base de bien con ‘En el punto de mira’.

Regalitos del nuevo año

Hyde | 8 de enero de 2010 a las 13:13

http://www.youtube.com/watch?v=9ZDuVJQ7pDI&feature=related El tradicional parón navideño, que nos deja sin alpiste televisivo, nos obliga a echar la vista tanto hacia atrás como adelante, a revisar series que dejamos escapar en su momento y a esperar con impaciencia el inicio de las nuevas. Estos días, para escapar un poco de tanta yanquifilia, ha caído en nuestras manos una serie europea. Y no, no se trata otra vez de un producto de la exquisita BBC, sino de una serie italiana. Sí, lo han adivinado: estamos viendo Roma criminal. Canal Plus comenzó a emitir en noviembre la adaptación televisiva de la novela y película homónimas, producida por la privada Sky cinema. Narra el ascenso -de momento no hemos visto la caída- de la banda de la Magliana, un grupo de jóvenes rateros que logra hacerse con el control de los bajos fondos de la ciudad eterna. Una serie realista, a ratos brutal, con un magnífico casting y bastante entretenida para quienes añoramos un poquito de mafia desde el fin de Los Soprano. En cuanto a este año, siguiendo en Europa y con adaptaciones de novelas, aguardamos con ansiedad las tres nuevas entregas del inspector ‘Wallander’ de la BBC y de una de nuestras debilidades: Kenneth Branagh. Los primeros tres episodios fueron sencillamente magistrales. Si TVE quiere realmente emular a su homóloga británica, ya puede empezar a apostar fuerte por la ficción televisiva. Y que no sean telenovelas, señora.

Si cruzamos el charco, hay varios platos fuertes esperando en la nevera. Gracias a dios, el 2 de febrero por fin llega la última temporada de ‘Perdidos’. La criatura de J.J. Abrams, Lindelof y Lieber es fascinante, pero incluso las montañas rusas llegan a aburrir. Lost ha tenido muchos altibajos, si bien es cierto que ha hecho historia en televisión por su original trama, su uso del flashback y el misterioso mundo en el que mete al espectador. Nunca olvidaremos las emociones que nos regaló la isla. Pero todo debe llegar a su fin. ¡Y por todos los diablos, que la explicación a este lío sea creíble!

En marzo debe comenzar la tercera temporada de ‘Breaking Bad’. Ya hemos escrito alguna vez de esta joya de Vince Guilligan, que empezó como comedia ácida y que cada vez se pone más tenebrosa. Pero sigue igual de brillante y diferente. Su protagonista, Bryan Cranston, es un actor fabuloso, y ya le ha birlado los dos últimos Emmy a Jon Hamm y Michael C. Hall.

Pero si hay un estreno esperado, desde hace casi una década, es la miniserie gemela de ‘Hermanos de Sangre’. Spielberg y Tom Hanks se vuelven a juntar con la HBO para nos olvidemos de Normandía, las Ardenas y el Nido de las Águilas, y nos vayamos a Guadalcanal, Iwo Jima. Todo con un presupuesto espectacular de 150 millones de dólares que multiplicará el batacazo si la serie fracasa. Porque ‘El Pacífico’ tiene el listón altísimo. 

Cornuda pero estupenda

Hyde | 31 de diciembre de 2009 a las 11:41

juliannaTras la sorprendente ‘Glee’, revelación de la temporada, la otra serie de nuevo cuño que nos ha enganchado este año es una que a priori no tiene nada de original. O tal vez sí. Se trata de ‘The good wife’ (La buena esposa), y aparentemente, es otra de abogados. Pero es mucho más que eso. Al calor de los recientes escándalos de faldas, prostitutas y drogas, de algunos políticos estadounidenses, los creadores de esta serie, Robert y Michelle King, han querido ponernos en la piel de sus esposas. Sí, las supuestas ‘tontas’ que aparecen cogidas de la mano en la rueda de prensa en la que él admite sus errores, jura que quiere a su familia y promete que no lo volverá a hacer. La trama comienza el día después del gran revuelo mediático, el día después de que metan en la cárcel a su marido, fiscal del Estado. Alicia Florrick tiene que abandonar su papel de consorte en la sombra y ganarse las habichuelas para alimentar a sus dos hijos. Y como fue una estudiante brillante de Derecho en Georgetown, echa mano de sus contactos y entra, ya cuarentona, como novata en una prestigiosa firma de abogados. Allí va demostrando su brillantez en distintos casos, en unos guiones muy bien trabajados que mezclan con acierto las dos tramas judiciales:  el trabajo diario de Alicia y el cada vez más misterioso caso de su marido. A ello se añaden las dificultades de criar a dos hijos adolescentes tras caer muchos peldaños de la escalera social de Chicago.

La protagonista es la siempre enigmática y atractiva Julianna Margulies, mejor conocida en estas latitudes como la envidiadísima novia en ‘Urgencias’ de George Clooney. Margulies también apareció en Los Soprano durante una temporada, y demuestra que es una excelente, cercana y contenida actriz. No es la única cara familiar de esta serie que producen los hermanos Ridley y Tony Scott, plagada de buenos secundarios. El marido de Alicia lo encarna Chris Noth, el ‘Mr. Big’ de ‘Sexo en Nueva York’. Josh Charles interpreta a uno de los jefes y antiguo compañero de facultad. Lo hemos visto recientemente en ‘In treatment’. Y se come especialmente la pantalla la cinematográfica Archie Panjabi, actriz británica de origen indio que aparecía en la estupenda ‘Oriente es Oriente’ y en ‘Quiero ser como Beckham’. Alicia puede ser una cornuda. Pero no debe suscitarnos pena. Sino admiración.

Conciliación familiar

Hyde | 17 de diciembre de 2009 a las 20:26

Como unos cuantos millones de estadounidenses y de freakies del resto del mundo, no pude conciliar el sueño tras disfrutar y sufrir a partes iguales con el capítulo final de la cuarta temporada de Dexter. Así que este artículo, querido lector, está escrito pasadas las dos de la madrugada de ayer. Los productores de la serie habían avanzado que este episodio supondría un giro de timón y por todos los demonios que lo ha sido. Se la han jugado con una apuesta muy arriesgada que prometo no desvelar, aunque me muera de ganas. A priori parecía imposible, pero la trama sobre este asesino en serie que sólo mata a otros asesinos que lo ‘merecen’ ha aguantado el tipo de manera notable. A lo largo de estos cuatro años hemos visto evolucionar a nuestro psicópata favorito, abrirse a los demás, sentir emociones, fundar una familia. Todo ello, lógicamente, sin revelar su oscuro pasajero a nadie más que a sus víctimas.

Si en la tercera temporada Dexter creía encontrar un amigo, un alma gemela, en el fiscal Prado magníficamente interpretado por Jimmy Smits, en ésta la némesis del protagonista es el asesino Trinity, que ha sembrado de cadáveres el país durante décadas, siempre siguiendo el mismo patrón ritual y hasta ahora pasando desapercibido. Otro actor colosal da la réplica al fantástico Michael C. Hall: John Lithgow. Ambos son candidatos al Globo de oro por sus interpretaciones este año. Debiera serlo también, aunque no lo es, Jennifer Carpenter, la mujer de Hall en la vida real, y que en la serie interpreta a su hermana Deborah. Hay un par de capítulos en que lo borda. Pero la coestrella del show este año es Trinity, otro enfermo como Dexter, pero en el que no hay una pizca de bondad o afán de redención. En este episodio final, posiblemente el más impactante de todos los que ha visto este adicto a las series, el frágil equilibrio de Dexter entre el bien y el mal, entre sus ansias de matar y las de ser una persona normal, quedará sacudido para siempre. De nuevo. Es imposible conciliar la vida familiar cuando uno es asesino en serie.

Sólo para freakies absolutos de Dexter

Hyde | 16 de diciembre de 2009 a las 12:15

Mañana sale el artículo en las páginas de televisión del grupo Joly, pero no puedo esperar tanto tiempo para compartir esto con los fans de Dexter. OJO, sólo deben verlo los que hayan sido tan freakies como servidor y ya hayan visto el episodio final de la cuarta temporada, emitido el pasado domingo por Showtime. Abstenerse los que no lo hayan hecho, porque el spoiler es tremendo, como el episodio. Llevo obsesionado desde anoche, cazando más detalles cada vez que lo vuelvo a ver. Qué serie más genial, qué narices tienen sus guionistas. Qué grande es Michael C. Hall y qué fantástico ha sido Lithgow como su némesis, aunque al principio no nos convenciera. REPITO: Si sois de los que se esperan al doblaje de la serie (muy mal hecho, por cierto) y a su emisión en España, ni se os ocurra ver la entrevista de Hall y Lithgow, porque os revela gran parte del argumento. Es más, ni pulséis el botón de play porque nada más hacerlo se os jode el final. Sé que es tentador, pero advertidos quedáis.

http://www.youtube.com/watch?v=lOBBL45nb8o http://www.youtube.com/watch?v=WxyaHaC9rNc&feature=related

Venganza

Hyde | 10 de diciembre de 2009 a las 11:45

Hace unos días concluyó la segunda temporada de ‘Sons of Anarchy’, y, sorprendentemente, nuestra banda de moteros forajidos se ha convertido en una de las series más vistas de la televisión no generalista de EEUU. Digo sorprendentemente no porque la serie no lo merezca con creces, sino por la rapidez con que estos delincuentes se han colado en millones de hogares norteamericanos. SOA tiene todos los ingredientes de la mejor ficción televisiva. Su creador, el guionista Kurt Sutter, va camino de convertirse en el David Chase de esta década. Como en ‘Los Soprano’, resulta difícil no encariñarse con esta pandilla que a veces puede ser brutal, pero que no deja de ser una familia. Peculiar y tatuada, pero familia. SAMCRO (Sons of Anarchy Motorcycle Club Redwood Originals) controla un pequeño pueblo del interior de California, trafica con armas, pero no permite que allí se vendan drogas o que alguien más se pase de la raya. Una pequeña mafia sobre ruedas. En esta segunda temporada, Sutter demuestra que sabe manejar a la perfección la tensión dramática. En la primera nos dejó con los dos líderes del grupo, padrastro y heredero, enfrentados por un gravísimo y trágico error. Pero algo aún más terrible ocurre ahora, algo que amenazará con romper desde dentro a toda la banda o unirla más que nunca. Estos trece episodios, con su tremendo cliffhanger final, hablan principalmente de la venganza. De cómo ese odio sólo puede crecer, de cómo no hay forma de calmar al monstruo interno que pide más y más sangre. Pero hasta el público brama con ansiedad por que llegue la hora de ajustar cuentas. En la orgía sangrienta, en la que llegan a morir en un intervalo de media hora cuatro personajes de relativa importancia en la trama, Sutter se deja en el tintero muchas emociones. Podía haberse extendido y filmar dos capítulos más, pero decide no hacerlo en una prueba de la absoluta libertad creativa de la que presume en su blog, sutterink. En SOA destacan Ron Perlman, el Hellboy de Guillermo del Toro, el británico Charlie Hunman, y por encima de todos, la mujer en la vida real de Sutter, Katey Sagal. Hay un capítulo, absolutamente desgarrador, que debe valerle el Emmy. Si no se lo dan, cogeremos las motos y arrasaremos la gala. Palabra de SAMCRO.

Touchdown

Hyde | 7 de diciembre de 2009 a las 14:07

Cada vez me gusta más Friday Night Lights. Cada vez esta serie aparentemente superficial se vuelve más profunda, más dramática, más rica en el desarrollo de sus personajes. En este show los placajes no los da la defensa del equipo rival, sino la vida misma. El miércoles pasado uno de los protagonistas, que dentro de poco dejará el show (Peter Berg contaba hace semanas que a todos sus jóvenes actores les avisaba de que no podían permanecer en el instituto hasta los 30 años…), dio una lección de interpretación. Incluso algún gurú televisivo como James Poniewozik, de Time, ha sugerido que merecería un Emmy por su papel en el episodio ‘El hijo’. Matt Saracen, su personaje, lo simboliza todo en esta serie. De suplente a titular por accidente, de estrella del pueblo a secundario de nuevo por la llegada de una joven estrella. De aspirante a artista a repartidor de pizza. De familia humilde, abandonado por su madre, criado por una abuela que se está volviendo senil y con un padre que huyó al ejército tras el divorcio, el pobre Matt nunca lo ha tenido fácil. Siempre ha sido el cabeza de familia, el currante, el humillado. En este episodio (ojo, spoiler) entierra a su padre, fallecido en Iraq. El ataúd trae sus restos a casa, una imagen que seguro se ha visto en miles de pueblos americanos como Dillon.

Y en una serie que en teoría iba sobre tan banal como fútbol americano experimentamos, sufrimos, todo el resentimiento del hijo abandonado hacia su padre fallecido, los conflictos internos entre el luto y el odio, cómo Matt se viene abajo al empeñarse en abrir el atáud y ver a su padre desfigurado, cómo acaba haciendo una bonita, por realista, elegía. Pocas veces en televisión se pueden sentir tantas emociones en apenas 40 minutos. FNL nos deja siempre muy tocados. FNL es grande.