Archivos para el tag ‘Aaron Sorkin’

La venganza del fontanero del Capitolio

Hyde | 14 de febrero de 2013 a las 10:53

“Es un error que comete casi todo el mundo en esta ciudad: elegir el dinero antes que el poder. Qué desperdicio de talento. El dinero es la gran mansión en Saratosa que empieza a derrumbarse a los diez años. El poder es el viejo edificio de piedra que se mantiene en pie durante siglos. No puedo respetar a quien no vea la diferencia”. Es uno de los muchos diálogos que mantiene con el espectador, mirando a cámara, Frank Underwood, ‘látigo’ de la mayoría en el Capitolio y protagonista absoluto de ‘House of Cards’, la revisión estadounidense de la miniserie británica de los 1990 y que también viene con la firma de Andrew Davies y Michael Dobbs.

Cínico, falso, maquiavélico, ambicioso, poderoso, el ‘fontanero’ de Washington D.C. es encarnado por Kevin Spacey, que se mete en su piel como mano en guante. En los créditos de la serie, producida por la plataforma de internet Netflix, sorprende a la primera el nombre de David Fincher, tanto en la producción como en la dirección de los dos primeros capítulos. Al director de ‘La red social’ debe haberle contaminado la pasión por la política Aaron Sorkin. Imaginen un ‘Ala Oeste’ con la oscuridad humana que tan bien sabe reflejar Fincher, sin la ingenuidad utópica que marca casi toda la obra de Sorkin. Una obra cruda sobre las miserias de la política y el periodismo en clave shakespeariana: al final todo es una simple venganza por despecho.

Underwood, un congresista sureño, ha labrado una sólida carrera como conseguidor de alianzas, donantes y nombramientos. Así que cuando el nuevo presidente que él ha ayudado a encumbrar toma posesión, sólo espera que lo llamen para hacerlo secretario de Estado. Chasco. ¿Cuántos no han esperado un merecido ascenso y han saboreado la amarga derrota que supone la elección de otro candidato? Pero nuestro protagonista no está por la labor de que la afrenta se quede sin castigo. Y usando a una ambiciosa y ‘trepa’ joven periodista que quiere convertirse en estrella del principal periódico de la capital, va poco a poco minando la agenda de la Casa Blanca.

Si ‘El Ala Oeste’ era una visión Disney del poder, la política y el sueño americano, ‘House of Cards’ es la versión de Burton. Tampoco puede ocultar su origen británico, bastante más realista: la política apesta y hay quien se mueve como ágil cucaracha por sus cloacas. De momento, la serie, que en España ya emite Canal Plus, mejora en cada sorbo, como los buenos vinos. Aunque no contribuirá precisamente a mejorar la imagen de la política que se tiene en estos momentos en el país.

Idealismo televisivo y político

Hyde | 21 de junio de 2012 a las 12:24

Posiblemente ningún guionista ha escrito una América contemporánea mejor que la de Aaron Sorkin. Nadie ha sido tan idealista, tan ingenuo, tan progresista ni tan soñador, pero a la vez tan certero en las reflexiones y diálogos de sus personajes, tan fiel al pulso de un país ni tan pulcramente comprometido -a la hora de meterse en el fango nadie supera a David Simon-. Sorkin, el escritor televisivo del sueño americano, consiguió que millones de personas se enamoraran de la política con ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’ y que simpatizaran con esos personajes a los que en la vida real por lo general desprecian. Seguimos a los asesores del presidente Bartlet que encarnaba Martin Sheen durante kilómetros y kilómetros de pasillos. Siempre intentaban hacer lo correcto, hasta que se encontraban con el eterno dilema de si el fin justifica los medios. La serie fue un éxito tan rotundo como inesperado para la NBC, y siempre será una de las grandes. Puede que más maleado, al poco tiempo de terminarla Sorkin ajustó las cuentas con la misma política cínica de Washington con la divertida y ácida ‘La guerra de Charlie Wilson’, con Tom Hanks y un sensacional Philip Seymour Hoffman sobre el éxito de un granuja congresista para financiar la venta de armas a los guerrilleros afganos contra la invasión soviética, pero también sobre su fracaso para luego construir ni una sola escuela, lo que acabaría derivando en el pozo de cultivo talibán que todos conocemos.

No hay una sola lista de los mejores escritores de cine y televisión actuales que se precie que no incluya a Sorkin, que además tiene la bonita cualidad de hacer que su audiencia se sienta más inteligente por verle. Debutó, ahí es nada, con ‘Algunos hombres buenos’. Tras ‘El Ala Oeste’ se pegó el batacazo, injustamente, con la divertida y visionaria ‘Studio 60′, para la que la audiencia quizás no estaba preparada (curioso el éxito casi simultáneo de la parecida ’30 Rock’).

Luego volvería al cine, y de qué forma, con el guión de ‘La red social’ -que le valió un Oscar- y el de ‘Moneyball’, que le dio una nominación. Y desde hace un año los seriófilos venimos hablando de su regreso a la televisión, que se produce, finalmente, este domingo con ‘The Newsroom’. La HBO, tras el extraño fracaso de ‘Luck’, juega sobre seguro. Protagonizada por Jeff Daniels, Sorkin nos mete en la redacción del programa informativo del periodista más respetado y seguido de EEUU por su imparcialidad y neutralidad. Un tipo que no se moja ni bajo una tormenta tropical. Hasta que se harta, y en una charla universitaria le tocan un poco las narices y una alumna le pide que explique por qué América “es el mejor país del mundo”. “No somos el mejor país del mundo”, estalla. Así se supone que comienza la serie, en lo que se espera una visión más madura y cínica, pero igual de idealista, de Sorkin sobre el mundo actual y el sueño americano. Será imprescindible.

 

Un regalo inolvidable

Hyde | 4 de enero de 2011 a las 14:15

ESPAÑA-NAVIDAD

En estas entrañables fiestas, y no sigo con ese tono porque corro el riesgo de parecerme al Rey, la mayoría de nosotros hace juegos malabares para encontrar el regalo adecuado para la persona adecuada y al precio adecuado. Si ustedes son como servidor, corren el riesgo de dejarlo todo para última hora, es decir, hoy, y eso se paga caro. Al final acabamos comprando lo primero que nos entra por los ojos, y como los ojos no son tontos, la gracia nos cuesta un dineral. Por lo general nos olvidamos de que todavía hay mucha gente, cada vez menos, que aún gusta de ver las series dobladas, que tiene la paciencia suficiente para esperar a que termine toda la temporada e incluso para que una cadena española compre sus derechos. No es mi caso. Soy físicamente incapaz de esperar todo ese tiempo, a veces más de un año, para que las televisiones nacionales tengan a bien mostrarme lo que quiero ver y no las bazofias con que habitualmente nos obsequian y que engulle a la fuerza, almax mediante, el sofalícola Gallardo. Mi estantería está repleta de series compradas a tocateja hace años, de hecho ese fue el inicio de una adicción que poco más tarde se rebeló, cual la tripulación de la Bounty, contra un absurdo: ¿por qué esperar tanto y pagar un pasta cuando puedes descargarte un capítulo que fue emitido horas antes en la televisión americana? ¿Si estás en EEUU de viaje o te conectas a una tele por internet puedes verlo gratis y si no es así, no? Entiendo que el cine, que implica pagar una entrada, es otra cosa, pero no se pueden poner barreras al consumo de la poca televisión de calidad que se emite. Y qué demonios, si la AMC y la HBO establecieran un mecanismo por el que tuviera que pasar por caja para ver sus joyas, estaría más que dispuesto a hacerlo.

En todo caso, y sin perdernos en la polémica de la ley Sinde, pocos regalos pueden ser mejores, y más rentables, que descubrir a un ser querido el insuperable mundo de las series. Requiere un trabajo psicológico previo, porque no a todo el mundo le gusta ‘Dexter’, y quizás el adicto de ‘Mad Men’ abomine de ‘Battlestar Galactica’, aunque no lo creo. Así que ahí van diez recomendaciones de ahora y siempre. Y ojo que según el establecimiento el mismo pack puede costar hasta 20 euros más o menos:

Los Soprano (visto a 85,49 euros): A menos de un euro cada episodio, no hay mejor regalo que éste. Sus seis temporadas le cambiarán la vida. Cualquier loa se queda corta para esta obra maestra de lo audiovisual. No es sólo un tratado sobre la mafia, la familia, la ambición, el drama y la comedia. Los Soprano lo abarca todo. El afortunado que reciba este regalo estará siempre en deuda con usted. Ya mandará a Tony Soprano a cobrarse el favor.

A dos metros bajo tierra (a 68,39 euros): La vida y la muerte, y no es la letra del romance de Curro el Palmo. Sólo a Alan Ball, guionista de American Beauty, se le podía ocurrir hacer una serie sobre la familia que dirige un funeraria. No sólo se trata de una obra extraordinaria, poética, divertida y trágica, sino que además le debemos haber descubierto a uno de los iconos de la nueva TV, el gran actor Michael C. Hall.

Mad Men (tres temporadas a 80 euros). Puede quedar como un visionario regalando esta serie inclasificable y pionera, exigente, que pone un listón de entrada muy alto, pero cuando le aguantas los primeros capítulos a esta pandilla de creativos machistas, fumadores y alcohólicos, descubres que no hay nada más parecido a la vida. Nadie dice lo piensa y nadie es más brillante, más misterioso y quizás más desgraciado que Don Draper. La única pega a este pack es que le falta la rompedora e histórica cuarta temporada, con algunos de los mejores capítulos jamás emitidos en televisión.

Perdidos (a 170 euros). Aunque a priori pueda parecer un regalo caro, son 94 horas de emociones trepidantes, una montaña rusa de acción, suspense e intriga que ha revolucionado la historia de la televisión, pese a su controvertido final. Las aventuras de un grupo de supervivientes en la isla misteriosa (no confundir con la de Julio Verne, que acojonaba mucho menos). Si usted es capaz de ver la primera temporada sin engullir con ansiedad varios capítulos seguidos, seguro que le devuelven el dinero.

The Wire (a 90 euros). Más que un obsequio navideño, es una faena. La magistral inmersión del periodista David Simon en los guetos de Baltimore, el mundo de la droga, el crimen, la trata de blancas y la corrupción general. No es una serie fácil (“Que se joda el espectador medio”, llegó a decir su creador), pero muchos sostienen que es la mejor de la historia. Quizás no de servidor, pero no seré yo quien inicie una polémica por ello.

Roma (45,60 euros). Son sólo dos temporadas, pero qué dos temporadas. Esta ‘joint-venture’ de la HBO y la BBC, en esos momentos las dos grandes cadenas de referencia en términos de calidad (luego llegaría la AMC) fue una producción carísima y ruinosa que mereció la pena para los que la disfrutamos. De la mano de un casting extraordinario retrocedemos a los días de Julio César, Augusto, Cleopatra y Marco Antonio, contados por un centurión romano y su fiel compañero de armas. Violencia, sexo e intrigas palaciegas para una recreación histórica de primera. Lástima que se incendiaran los estudios de Cinecittá, aunque quizás les prendieran fuego para cobrar al menos el seguro.

Hermanos de Sangre (40 euros). Ni se le ocurra regalar o regalarse The Pacific si no vio la anterior miniserie sobre la campaña europea, de los amigos Spielberg y Hanks, basada en el estupendo libro homónimo de Stephen Ambrose. Seguimos a la compañía Easy de la División 101 aerotransportada en su lucha contra los nazis. Una joya.

Damages, Daños y perjuicios (primera temporada a 30 euros). Puestos a hacer un buen regalo no demasiado caro, la primera temporada de esta serie de abogados protagonizada por Glen Close es histórica y redonda. Luego cae en picado. Una brillante abogada recién salida de la facultad decide fichar por el polémico bufete de Patty Hewes, especializada en demandas colectivas y con unos métodos poco ortodoxos. Ambición, suspense y una mala para el recuerdo.

El Ala Oeste de la Casa Blanca (97 euros). No es sólo una serie, sino un tratado utópico sobre lo que es y debería ser la política. Una obra maravillosa, escrita y producida por ese maestro de los diálogos que es Aaron Sorkin (guionista de ‘La red social’, ‘Algunos hombres buenos’ y ‘La guerra de Charlie Wilson’), y protagonizada por Martin Sheen, un presidente de ficción que seguro influenció a Obama.

Battlestar Galactica (100 euros). La versión moderna es mucho mejor que la antigua, pese a que alguna de las temporadas se pareció peligrosamente a una telenovela entre humanos y cylons. La raza humana busca refugiarse en la Tierra tras quedar al borde de la extinción por un ataque a traición de los cylons. Protagoniza Edward James Olmos, muy bien como comandante Adama.

Guiños seriófilos

Hyde | 22 de noviembre de 2010 a las 11:57

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Ya no es sólo la TV la que hace referencia al cine, sino que ocurre al revés. En la estupenda ‘La red social’, cuyo guión corre a cargo del maestro Aaron Sorkin (él mismo tiene un pequeño cameo, ya conocíamos de su gusto por salir en pantalla de ‘Entourage’), uno de los personajes quiere “mandarle a los Soprano” a Zuckerberg. Mis carcajadas fueron las únicas que sonaron en la medio vacía sala, como antes me había desgañitado intentado explicarle a mis acompañantes quién era Sorkin…

Nuestras diez series de la década

Hyde | 30 de noviembre de 2009 a las 19:02

six-feet-underLos anglosajones gustan mucho de los rankings y no sé muy bien por qué no los hacemos más por aquí. Así que aprovechando que The Hollywood Reporter ha hecho su lista de las mejores diez series de la década (con ausencias ominosas), que el Pisuerga pasa por Valladolid, haremos otra lista rápida por aquí. Pueden mandar sus aportaciones, que seguro que las hay. Aunque hablamos de series como un conjunto, porque si analizáramos sólo una temporada, tendríamos que incluir productos que comenzaron en el cielo (‘Prison Break’, ‘Damages’, incluso ‘Heroes’) y acabaron totalmente estrellados.  Ahí va nuestra lista:

1.- ‘Los Soprano’. Si alguien duda de ello, le mando un pescado envuelto en papel con Paulie de mensajero. David Chase revolucionó el género televisivo y James Gandolfini creó el mejor personaje mafioso de la historia. Sí, incluidos Vito y Michael Corleone. Echamos de menos a la familia, los suburbios de Nueva Jersey y a la terapeuta.

2.- ‘A dos metros bajo tierra’. Podría haber ganado el oro de no ser por la caída del nivel en las dos últimas temporadas. Los Fischer y su funeraria, o cómo divagar sobre la muerte en televisión sin poder quitarte la sonrisa de la boca y a veces las lágrimas de los ojos. Alan Ball, guionista de ‘American Beauty’, dejó una obra duradera que resistirá el tiempo, y nos descubrió a todos un actor formidable, Michael C. Hall. Tras ‘Six Feet Under’, la muerte tiene otra pinta.

3.- ‘Breaking Bad’. No vamos a rellenar la lista sólo con series de la HBO. Así que, a pesar de que sólo lleva dos temporadas, resulta justo reconocer la originalidad, atrevimiento y calidad de esta ácida -nunca mejor dicho- serie, en la que brilla Bryan Cranston, ganador de dos Emmy. Un perdedor, un profesor de química de instituto de un pueblo de Nuevo Méjico, con un hijo con parálisis cerebral y otro en camino, descubre que tiene un cáncer terminal. Así que decide empezar a sacarle provecho económico a sus conocimientos con el quimicefa para que su familia no tenga problemas en su ausencia. La metamorfosis del profesor Walter White es una de las cosas más impresionantes que hemos visto en televisión.

4.- ‘Entourage’.- Ya iba siendo hora de meter una comedia, aunque ‘El séquito’ sea mucho más que eso. Es una serie sobre el implacable negocio del entretenimiento, sobre la amistad, sobre el éxito y el fracaso. Con cameos de lujo y uno de los mejores secundarios ever, el Ari Gold de Jeremy Piven.

5.- ‘Lost’.- J.J. Abrams es a la televisión lo que Spielberg al cine. Todo lo que toca se convierte en oro. Aunque con ‘Fringe’ no acaba de despegar, ‘Perdidos’ supuso un cataclismo en la narrativa televisiva, especialmente por su uso de los flashbacks. La corporación Dharma, los otros, la isla… aunque ha tenido altibajos, esta isla misteriosa es posiblemente la serie que más engancha. Si tienes varios capítulos, es imposible ver sólo uno. Pero empieza a hacerse pesadita. Y como al final nos digan que todo ha sido un sueño, prometo ir a la isla y prenderle fuego (con Abrams dentro, claro está).

6.- ‘Dexter’.- ¿Una serie protagonizada por un asesino psicópata que no puede pasar unas semanas sin descuartizar a alguien pero que se busca un sistema para hacer el bien?  La idea parece descabellada pero es genial. Cambio radical de papel para Michael C. Hall, que lo borda como este enfermo asocial al que tenemos que querer. Y aunque parezca increíble, los creadores de la serie se las han apañado para que no baje mucho el nivel en sus cuatro temporadas. Mención especial merece el fiscal Prado que encarna Jimmy Smits.

7.- ‘The shield’.- Shawn Ryan hace lo imposible: ser absolutamente original con una serie sobre policias en Los Ángeles. Cámara al hombro seguimos las aventuras, corruptelas y desgracias de Vic Mackey, otro de los personajes antológicos de esta década, por cortesía de Michael Chiklis, a través de los barrios más degradados por la droga y la delincuencia. Es una serie brutal, que impacta desde el episodio piloto, con secundarios de absoluto lujo, en especial Forest Whitaker, que lo borda. Además, en su nómina de guionistas y productores aparece en lugar destacado Kurt Sutter, creador de ‘Sons of anarchy’, actual reina motera de la parrilla.

8.- ‘In treatment’.- ¿Qué clase de bloguero y crítico sería si no recompensara el esfuerzo mental  y físico de Gabriel Byrne para interpretar al terapeuta Paul Weston? Basada en una serie israelí, Rodrigo García (no, no diré de nuevo de quien es hijo, que ya suficiente carga tiene el hombre) nos demuestra que se puede crear una tensión extrema con una charla en una habitación. Seis personas en terapia, con sus distintas sesiones, bastan para darnos cuenta del principio fundacional de la psicología: la culpa de todo es de los padres. Genial.  

9- ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de Hollywood, nos enseñó lo que no vemos del edificio en el que se toman las decisiones que rigen el mundo. En lo que iba a ser una serie sobre el gabinete del presidente, Martin Sheen se tomó tan en serio a su presidente Bartlet que acabó protagonizando los momentos más intensos. Este show un líder demócrata idealista, honrado, culto y profundamente comprometido con sus principios, se emitió paradójicamente durante los tenebrosos años de la era Bush. Pero nos gusta pensar que preparó el terreno para la llegada de Obama. ‘The west wing’ nos devuelve la fe en la política tan rápido como la perdemos en cuanto termina la serie y vemos las noticias…

10.- ‘The wire’. Aunque se me quedan fuera series como ‘Curb your enthusiasm’, ‘Damages’, ‘Mad men’,  ‘How I met your mother’, ‘True Blood’ o incluso ‘Friday Night Lights’, resulta imposible no incluir en una lista de diez series de la década a ‘The wire’, de una factura con una calidad indiscutible. Como ‘The shield’, nos aporta una visión diferente, en este caso de la terrible Baltimore, y nos enseña lo que nunca antes habíamos visto: cómo se desmonta una banda con las escuchas telefónicas.

La reina y su séquito

Hyde | 8 de octubre de 2009 a las 10:58

Desde ‘Los Soprano’ y ‘A dos metros bajo tierra’, la cadena de pago norteamericana HBO es la reina indiscutible de la producción televisiva. Y aunque últimamente le han salido fieros aspirantes al trono con sus mismas armas de creatividad e incorrección política -Showtime con ‘Dexter’ y ‘Californication’, AMC con ‘Breaking Bad’ y ‘Mad men’-, todavía hoy sigue ofreciendo ‘delicatessens’ semanales. El domingo se emitió en Estados Unidos -disculpen si no me molesto en buscar dónde y por dónde se está maltratando a esta serie en España- el último capítulo de la sexta temporada de ‘Entourage’ (El séquito), la serie favorita del hombre más poderoso del planeta, Barack Obama.

Aparentemente, ‘Entourage’ es superficial: las aventuras en Hollywood de un joven y exitoso actor salido de Queens y de sus amigos, a quienes se lleva allí a modo de guardia de corps. Pero la HBO ha sabido aliñar la trama con ingredientes que hacen de sus capítulos los mejores 25 minutos que se pueden disfrutar de televisión. Como confirma la colección de premios Emmy que acumula, cuenta con uno de los mejores personajes secundarios de la historia televisiva, el agente Ari Gold, que encarna Jeremy Piven. Un ejecutivo deslenguado, ambicioso y sin escrúpulos pero con su pequeño corazoncito, cuyas soeces diatribas triunfan en Youtube. En el capítulo emitido el domingo les aseguro que nos ofrece uno de los expedientes de regulación de empleo más desternillantes y salvajes vistos en televisión -ya quisieran Donald Trump o Lluis Bassat despedir así-.’Entourage’ está basada en la vida real de uno de sus productores, el actor, rapero y modelo Mark Walhberg, un intérprete mediocre pero un ejecutivo exquisito, pues también produce otra de las maravillas de la HBO: el ‘En terapia’ de Gabriel Byrne y Rodrigo García.

Como se trata de mostrar las tripas de Hollywood, en la serie no faltan los ‘cameos’. Hasta el punto de que hay bofetadas para salir en ella. Por dar unos pocos nombres, aparece gente como Martin Scorsese, Matt Damon, Bono, Lebron James, Scarlett Johansson, Tom Brady o el maestro Aaron Sorkin, creador de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’. ‘Entourage’ no es una serie profunda, emotiva o un la típica sitcom hilarante de risa enlatada. Es un canto a la amistad, al viaje de la vida, al sexo, la ambición y la juventud. En cada capítulo consigue que nos olvidemos de la realidad y nos sintamos estrellas de Hollywood. Y eso no es mala cosa.

Por fin llegó septiembre!!!

Hyde | 4 de septiembre de 2009 a las 12:30

Sí, han leído bien. Hay motivos para alegrarse de que llegue septiembre. Especialmente éste en el que las cadenas de televisión (las americanas, claro está) han sacado toda su artillería en la cruenta guerra por el trono que sigue ostentando, aunque cada vez con menos autoridad, la HBO. La cadena de nuestros amores mantiene en el aire ‘Entourage’, cada vez más divertida y adictiva -en el último episodio sale Aaron Sorkin-, y el próximo domingo emite el último capítulo de la segunda temporada de ‘True Blood’, por lo que pierde precisamente en el fulgor de la batalla su producto con más audiencia. Alan Ball ha conseguido sorprendernos cada fin de semana con una serie que tiene muchos altibajos, pero de la que es imposible desengancharse. ‘Hung’ no acaba de arrancar, por mucho que prometiera, y ya veremos si dura otra temporada. El 20 de septiembre se estrena ‘Bored to death’, que se vende como comedia neurótica-negra, del estilo absurdo que tanto gusta últimamente al público del cine estadounidense, pero que a mí particularmente me parece sencillamente estúpido y presuntuoso. La protagonizan Jason Schwartzman y Ted Danson, quien se ganó nuestro respeto en ‘Damages’. Es su única arma ante lo que se avecina.

Porque la gran rival de HBO, Showtime, desembarca el día 27 con la cuarta temporada de ‘Dexter’, convertido en padre. Hasta ahora nuestro asesino en serie no nos ha fallado, y su paternidad promete un giro de tuerca aún más divertido. Personalmente, lo encuentro fascinante. El mismo día también vuelve ‘Californication’. Como decíamos en un post anterior, la segunda temporada nos quitó el mal sabor de boca del narcisismo de Duchovny y nos encantó. Habrá que verla, por supuesto.

Pero la guerra de septiembre empieza antes. El día 9, FOX estrena ‘Glee’, su apuesta fuerte esta temporada de otoño, junto con la segunda temporada de ‘Fringe’, programada el 17 de septiembre y, claro está, la sexta temporada de House, el 21.

El día 10 vuelven dos debilidades de servidor. La adolescente pero cada vez más oscura ‘Supernatural’, con el propio Lucifer en persona combatiendo a los Winchesters. Y la cadena CW, como hacen todas, aprovecha su tirón para estrenar su particular ‘Twilight’ y ‘True Blood’. CW se suma a la moda sangrienta y su ‘The vampire diaries’ seguro que es un éxito. No hay quien se resista a los vampiros, los más populares en el instituto.

Ese mismo día, FX nos trae la segunda temporada de los moteros de ‘Sons of anarchy’, una buena recomendación que nos hizo St.James. ‘Los Soprano’ sobre Harleys, aunque admito que la comparación es exagerada y casi sacrílega.

En cuanto a las comedias ‘sitcom’, el 21 de septiembre la CBS nos devuelve ‘How I met your mother’. En facebook vamos a crear un grupo a favor de que el gran Barney Stinson consiga por fin el amor de Robin (pasamos ya de la mujer de Ted Mosby). Y también otra favorita de St. James, ‘The Big Bang Theory’, con los desternillantes Sheldon y Wolowitz.

Agarraos al sillón.

Así que cuando

El mejor presidente

Hyde | 20 de enero de 2009 a las 13:20

http://es.youtube.com/watch?v=-EgLiPvhV-Y&feature=related No sabemos si Obama será un buen o mal presidente. Sí que lo tiene casi imposible para alcanzar las expectativas de todo el planeta. También sabemos qué tipo de presidente queremos que sea, cuál de los presidentes estadounidenses de la ficción es nuestro favorito indiscutible. Hemos tardado en escribir sobre ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’, la mejor serie sobre política que se haya hecho, un alarde de guiones a cargo del maestro Aaron Sorkin, que creó, junto con un excepcional Martin Sheen, al presidente Josiah Bartlet. La serie, sobre el gabinete de un presidente demócrata y progresista recién llegado a la Casa Blanca cuando nadie daba un duro por él, un premio Nobel de Economía con firmes convicciones religiosas, se suponía que no trataba sobre el comandante en jefe, que sería un secundario que salía muy de vez en cuando. Pero cada vez que Sheen aparecía en un episodio se comía la pantalla, y logró dotar a su personaje de tal magnetismo, de tal carisma, que lo cambió todo. Con unos magníficos protagonistas-secundarios, empezando por el desaparecido John Spencer, siguiendo por Bradley Whitford, Richard Schiff, Allison Janney o incluso -quién lo diría- Rob Love, el continuo pasilleo en el edificio más famoso del mundo logra un ritmo vibrante, meternos en el centro de poder del mundo.

El Ala Oeste tiene muchísimos episodios memorables. Mi favorito, el que comienza este post. Por cierto, fue otra víctima de los criminales programadores de TVE, que cambiaban la serie de hora semana sí y semana también, además de repetir episodios, avanzar varios en la trama. Un desastre.

Sacrilegio en la noche del sábado

Hyde | 7 de enero de 2009 a las 20:48

http://es.youtube.com/watch?v=Kc9mPh1idj0

Un bloguero de series profesional no diría lo siguiente, pero como yo no lo soy, me permito ciertos caprichos infantiles. Ahí va: Le tengo cierta manía a 30 rock (Rockefeller Plaza) y eso que sólo he visto un capítulo. Ganadora de los Emmy y también favorita como mejor comedia del año en los Globos de oro, la serie de Tina Fey (famosa mundialmente por su parodia clavada de Sarah Palin que han podido ver arriba), acumula alabanzas. Pero a mí, sentimental, me recuerda demasiado a Studio 60. Y eso duele.

Casi contemporánea, Studio 60 fue la serie que acometió el maestro de los diálogos Aaron Sorkin. Y fue un fracaso estrepitoso de audiencia para la NBC -curiosamente la misma cadena que después ha sacado jugo a 30 rock- y un éxito tremendo de crítica. No hay mucho que añadir a lo que ya han dicho colegas más entendidos. Studio 60 on the sunset strip era una delicia, un caprichito que ver por las mañanas al desayunar para animarse el día antes de ir al trabajo. Y recreaba el mundo de los grandes programas de la TV americana. Qué digo grandes programas, el mejor programa: Saturday Night Live.

SNL lleva emitiéndose desde octubre de 1975 y mejorándose cada sábado. Por allí han pasado, allí se han formado, los mejores cómicos del cine de Hollywood: Bill Murray, Eddie Murphy, Chevy Chase, Billy Crystal, Steve Martin. Nombre un actor que le haga gracia y seguro que ha pasado por allí. La estructura es clásica pero funciona: Cada semana hay un presentador distinto, un ‘host’ que suele ser un intérprete de moda o incluso algún cantante o deportista, y también hay una actuación musical estelar. El ‘host’ se mezcla con ‘the crew’, la tripulación fija de comediantes, y el resultado es hilarante. ¿Por qué? Porque el equipo de guionistas es de una creatividad sin límites, los actores suelen ser magníficos y la mezcla de tanto talento tiene que dar resultados.

Todo ello lo reflejaba fidedignamente Studio 60. Cualquiera que haya visto el SNL y esa serie pueden atestiguarlo. Y por eso también nos duele y nos da especialmente susto, más bien pánico, que a Cuatro se le haya metido en la cabeza hacer algo parecido a la española y con Eva Hache. No digo que no merezca la pena intentarlo, pero sí que los riesgos de hacer el ridículo, de politizar la comedia y de cometer un tremendo sacrilegio son muy, muy altos. Pero mayor fue el crimen de la NBC con Studio 60.