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Nuestras diez series de la década

Hyde30 de Noviembre de 2009 a las 7:02 pm

six-feet-underLos anglosajones gustan mucho de los rankings y no sé muy bien por qué no los hacemos más por aquí. Así que aprovechando que The Hollywood Reporter ha hecho su lista de las mejores diez series de la década (con ausencias ominosas), que el Pisuerga pasa por Valladolid, haremos otra lista rápida por aquí. Pueden mandar sus aportaciones, que seguro que las hay. Aunque hablamos de series como un conjunto, porque si analizáramos sólo una temporada, tendríamos que incluir productos que comenzaron en el cielo (’Prison Break’, ‘Damages’, incluso ‘Heroes’) y acabaron totalmente estrellados.  Ahí va nuestra lista:

1.- ‘Los Soprano’. Si alguien duda de ello, le mando un pescado envuelto en papel con Paulie de mensajero. David Chase revolucionó el género televisivo y James Gandolfini creó el mejor personaje mafioso de la historia. Sí, incluidos Vito y Michael Corleone. Echamos de menos a la familia, los suburbios de Nueva Jersey y a la terapeuta.

2.- ‘A dos metros bajo tierra’. Podría haber ganado el oro de no ser por la caída del nivel en las dos últimas temporadas. Los Fischer y su funeraria, o cómo divagar sobre la muerte en televisión sin poder quitarte la sonrisa de la boca y a veces las lágrimas de los ojos. Alan Ball, guionista de ‘American Beauty’, dejó una obra duradera que resistirá el tiempo, y nos descubrió a todos un actor formidable, Michael C. Hall. Tras ‘Six Feet Under’, la muerte tiene otra pinta.

3.- ‘Breaking Bad’. No vamos a rellenar la lista sólo con series de la HBO. Así que, a pesar de que sólo lleva dos temporadas, resulta justo reconocer la originalidad, atrevimiento y calidad de esta ácida -nunca mejor dicho- serie, en la que brilla Bryan Cranston, ganador de dos Emmy. Un perdedor, un profesor de química de instituto de un pueblo de Nuevo Méjico, con un hijo con parálisis cerebral y otro en camino, descubre que tiene un cáncer terminal. Así que decide empezar a sacarle provecho económico a sus conocimientos con el quimicefa para que su familia no tenga problemas en su ausencia. La metamorfosis del profesor Walter White es una de las cosas más impresionantes que hemos visto en televisión.

4.- ‘Entourage’.- Ya iba siendo hora de meter una comedia, aunque ‘El séquito’ sea mucho más que eso. Es una serie sobre el implacable negocio del entretenimiento, sobre la amistad, sobre el éxito y el fracaso. Con cameos de lujo y uno de los mejores secundarios ever, el Ari Gold de Jeremy Piven.

5.- ‘Lost’.- J.J. Abrams es a la televisión lo que Spielberg al cine. Todo lo que toca se convierte en oro. Aunque con ‘Fringe’ no acaba de despegar, ‘Perdidos’ supuso un cataclismo en la narrativa televisiva, especialmente por su uso de los flashbacks. La corporación Dharma, los otros, la isla… aunque ha tenido altibajos, esta isla misteriosa es posiblemente la serie que más engancha. Si tienes varios capítulos, es imposible ver sólo uno. Pero empieza a hacerse pesadita. Y como al final nos digan que todo ha sido un sueño, prometo ir a la isla y prenderle fuego (con Abrams dentro, claro está).

6.- ‘Dexter’.- ¿Una serie protagonizada por un asesino psicópata que no puede pasar unas semanas sin descuartizar a alguien pero que se busca un sistema para hacer el bien?  La idea parece descabellada pero es genial. Cambio radical de papel para Michael C. Hall, que lo borda como este enfermo asocial al que tenemos que querer. Y aunque parezca increíble, los creadores de la serie se las han apañado para que no baje mucho el nivel en sus cuatro temporadas. Mención especial merece el fiscal Prado que encarna Jimmy Smits.

7.- ‘The shield’.- Shawn Ryan hace lo imposible: ser absolutamente original con una serie sobre policias en Los Ángeles. Cámara al hombro seguimos las aventuras, corruptelas y desgracias de Vic Mackey, otro de los personajes antológicos de esta década, por cortesía de Michael Chiklis, a través de los barrios más degradados por la droga y la delincuencia. Es una serie brutal, que impacta desde el episodio piloto, con secundarios de absoluto lujo, en especial Forest Whitaker, que lo borda. Además, en su nómina de guionistas y productores aparece en lugar destacado Kurt Sutter, creador de ‘Sons of anarchy’, actual reina motera de la parrilla.

8.- ‘In treatment’.- ¿Qué clase de bloguero y crítico sería si no recompensara el esfuerzo mental  y físico de Gabriel Byrne para interpretar al terapeuta Paul Weston? Basada en una serie israelí, Rodrigo García (no, no diré de nuevo de quien es hijo, que ya suficiente carga tiene el hombre) nos demuestra que se puede crear una tensión extrema con una charla en una habitación. Seis personas en terapia, con sus distintas sesiones, bastan para darnos cuenta del principio fundacional de la psicología: la culpa de todo es de los padres. Genial.  

9- ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de Hollywood, nos enseñó lo que no vemos del edificio en el que se toman las decisiones que rigen el mundo. En lo que iba a ser una serie sobre el gabinete del presidente, Martin Sheen se tomó tan en serio a su presidente Bartlet que acabó protagonizando los momentos más intensos. Este show un líder demócrata idealista, honrado, culto y profundamente comprometido con sus principios, se emitió paradójicamente durante los tenebrosos años de la era Bush. Pero nos gusta pensar que preparó el terreno para la llegada de Obama. ‘The west wing’ nos devuelve la fe en la política tan rápido como la perdemos en cuanto termina la serie y vemos las noticias…

10.- ‘The wire’. Aunque se me quedan fuera series como ‘Curb your enthusiasm’, ‘Damages’, ‘Mad men’,  ’How I met your mother’, ‘True Blood’ o incluso ‘Friday Night Lights’, resulta imposible no incluir en una lista de diez series de la década a ‘The wire’, de una factura con una calidad indiscutible. Como ‘The shield’, nos aporta una visión diferente, en este caso de la terrible Baltimore, y nos enseña lo que nunca antes habíamos visto: cómo se desmonta una banda con las escuchas telefónicas.

Los vampiros no tienen acné

Hyde19 de Noviembre de 2009 a las 10:10 am

Uno de los poderes universalmente aceptados de los vampiros y vampiresas es su seducción hipnótica. Porque hemos visto vampiros que explotan con el sol, que brillan como diamantes o que simplemente lo soportan poniéndose un anillo. También los hay que comen ajo y se reflejan en el espejo, aunque todos están educados a la antigua: deben ser invitados para poder entrar en una casa. Unos se convierten en murciélagos o ratas, otros corren que se las pelan y otros vuelan. Pero a pesar de esta heterogeneidad según la fuente, algo tienen los puñeteros chupasangres a casi todos nos atraen. Habrá que preguntarle a nuestro terapeuta de cabecera, el doctor Paul Preston, por las connotaciones sexuales de los colmillos, pero el caso es que de los no muertos nos gustan, como del cerdo, hasta los andares. En los últimos años se ha producido una revisión adolescente del mito de Bram Stoker. Si en los ochenta películas como ‘Jóvenes Ocultos’ -cómo se vengó Jason Patric del vampiro Kiefer Sutherland birlándole a Julia Roberts- o ‘Noche de miedo” frivolizaron con el asunto, en los noventa Francis Ford Coppola sentó las bases del romanticismo de la historia, con una película de una estética imponente. Paralelamente, triunfaban las novelas de Anne Rice, también llevadas al cine pero con peor fortuna. Y ahora la televisión pelea con el Hollywood por la adaptación de novelas que triunfan entre jovencitos. Si la saga ‘Crepúsculo’ de Meyer arrasa en la gran pantalla, lo propio han hecho las dos últimas temporadas de ‘True Blood’ en la pequeña y está empezando a hacer ‘Los diarios del vampiro’, de un parecido con la primera que raya en el plagio (guapo vampiro adolescente conoce a guapa humana adolescente en el instituto y se enamoran perdidamente a pesar de los peligros y de las obvias dificultades a la hora de almorzar). De todas, como corresponde a un fiel seguidor de Alan Ball desde su magistral ‘A dos metros bajo tierra’, mi favorita es ‘True Blood’. Vale, es surrealista y a veces ridícula, pero también es irreverente, política y siempre nos sorprende. Aunque es una recomendación extensible a todas las series -ya hablaremos de eso en otra ocasión- hay que verla en versión original con subtítulos. En el doblaje se pierden los cerrados acentos sureños de sus personajes, que son parte de la gracia del show. En cuanto a la más reciente ‘Los diarios del vampiro’, que la cadena CW ha enganchado a la veterana ‘Sobrenatural’ -ambas se emiten seguidas los jueves-, de momento no nos convence. Pero también debe de habernos hechizado porque la vemos cada semana.

Rectificamos

Hyde12 de Agosto de 2009 a las 11:31 am

Tras otros seis capítulos emitidos, sirva este post a modo de rectificación. Sí, queridos lectores, la cosa ha mejorado y tras el fiasco de inicio de temporada del que hablamos hace más de un mes, True Blood ha remontado el vuelo. Ciertas de las cosas que escribimos entonces se confirman. Sí, a Alexander Skarsgard le dan más juego, y sí, Michelle Forbes se convierte en extraña e inquietante protagonista. Pero no, a Sookie siguen sin dejarla seca, y mira que lo merece.

En serio, puede que True Blood siga padeciendo los mismos problemas que en la primera temporada, o te la crees o no, o entras en un juego tramposo o no, pero dentro de este páramo de entretenimiento que es el verano, dentro de la depresión que provoca trabajar en agosto con los calores, sigue siendo de lo mejorcito en pantalla. Y en esta segunda temporada hay más acción, más vampiros, más monstruos extraños y da la impresión de que Alan Ball se ha tomado las cosas un poco más en serio. Sólo un poco.

Fiasco en Fangtasia

Hyde19 de Junio de 2009 a las 7:07 pm

Imagen de previsualización de YouTube Hacía meses que la HBO de nuestros amores no aportaba nada nuevo a la mesa. Y el primero de los ansiados platos sabe a mil rayos, centellas y demonios, que diría el capitán Haddock. A la espera de que nuestros queridos muchachos de Entourage nos resarzan próximamente, lamento comunicarles que el primer capítulo de la segunda temporada de True Blood es malo, malo, malo. El trailer de hace semanas que les adjunta sobre estas líneas, con música de Bob Dylan, es mucho más entretenido. Pero sí, seguiremos viendo esta serie porque nos negamos a renegar tran pronto del gamberro Alan Ball.

Afortunadamente no les ha dado por cambiar los magníficos créditos y canción de entrada de Jace Everett. Pero si ya el año pasado hablábamos de que la serie se asomaba al precipicio de la ridiculez, sobre todo por la interpretación de Anna Paquin / Sookie, esta primera entrega de la segunda temporada da cierta vergüenza ajena. Parece que los productores se han currado más el marketing y la venta de camisetas y chorradas para los fans que los guiones, sólo hay que echar un vistazo a la web oficial de la serie.

Sí, el personaje de la siempre sugerente Michelle Forbes, la mujer de nuestro terapeuta favorito en In treatment, promete. No, el hermano tonto de Sookie no ha espabilado. Sí, el sueco Alexander Skarsgard, protagonista de Generation Kill, tendrá más presencia este año. No, afortunadamente no ha desaparecido uno de los mejores personajes del show.

Pero después de tanto esperar la continuación, anoche me sentí un poco estafado. A pesar de que no pagué un duro por bajarme el capítulo televisivo emitido en USA, queridos lectores amantes de la SGAE. ¡¡¡Eso es vampirismo y lo de True Blood tonterías!!!

Pedrea, pedrea

Hyde12 de Enero de 2009 a las 2:22 pm

Imagen de previsualización de YouTubeSeis aciertos y medio. Supongo que eso me daría una pedrea en la quiniela. Pero el chasco gordo de los globos de oro fue el premio de mejor actriz para Anna Paquin. Anteriormente ya hemos hablado de las emociones contrapuestas que nos produce True Blood. Es una serie original, del maestro Alan Ball, que engancha a pesar de que no sabemos si es buena o si no vale un duro. Pero lo peorcito de la misma son las caritas que pone la ganadora del oscar por ‘El Piano’, aunque cierto es que no tenía una gran competencia. Por otra parte, ’John Adams’, como era fácil prever, ha arrasado. Incluso el gran Tom Wilkinson se ha llevado el premio de secundario.

Colmillos afilados

Hyde6 de Diciembre de 2008 a las 8:53 pm

Nadie parece tener claro si ‘True Blood’ es una maravilla, una evolución moderna y freakie de ‘Twin Peaks’, o si es una soberana mierda. Los colegas veteranos, como Alberto Rey, no se posicionan demasiado. Pero sin duda, los vampiros vuelven a estar de moda. No es de extrañar que sean el monstruo favorito de casi todo el mundo. No conozco a nadie seducido por el cortito Frankenstein, la andrajosa momia o los hombres lobo necesitados de una buena depilación. Y los herederos de Drácula cuentan con innegables atractivos. Puestos a caer en las redes del mal, siempre será mejor pasar las noches mordiendo lindos cuellos, con pinta seductora, que haciendo cualquier asquerosidad típica de salvajes.

Así que no es de extrañar que haya mil y una versiones del mito de Stoker. Desde la lírica de Francis Ford Coppola, las gore de John Carpenter aderezadas con Tequila, la fallida ‘Entrevista con el vampiro’ hasta la de ‘Jóvenes ocultos’, aquella en la que Jason Patric y Kiefer Sutherland se enfrentaban y no por el amor de Julia Roberts… Ayer mismo se estrenó ‘Crepúsculo’, una película de modernos vampiros adolescentes basada en la exitosa saga literaria de la escritora Stephenie Meyer. Está dirigida, repetimos, al ruidoso público adolescente,  así que mejor no vayan a verla estos días si les gusta disfrutar del silencio en las salas.

Y la televisión no podía quedar al margen. De Buffy cazavampiros pasamos a su spin-off, Angel, aunque ambas compartían su ñoñería. Después han ido surgiendo otros subproductos hasta que uno de los maestros de la tele, Alan Ball, decidió meterles mano y sacar del armario a los vampiros. ’True Blood’ puede ser chorra, extraña, una pequeña estafa. Pero engancha. Los doce primeros episodios acaban de terminar en EEUU y se van a estrenar de inmediato en España, y todo el mundo se ha quedado confuso.  No hay razones objetivas para decir que es una buena serie, a su protagonista, Anna Paquin, parece que se le ha quedado la misma cara que cuando recibió el oscar por ‘El piano’ hace ya unos cuantos años (catorce), y después de doce capítulos, uno no sabe muy bien si se trata de una comedia, una serie de terror, o una farsa. Pero repetimos: engancha. Como los vampiros.

Autor

Hyde tiene entre 30 y 40 años, no recuerda la televisión en blanco y negro, pero sí las persecuciones en coche de Starsky y Hutch. Las particulares horas de cierre de los periódicos y la pobreza residual de la parrilla televisiva española le han desarrollado un enriquecedor insomnio que le empuja a devorar en casa y de madrugada todo tipo de series importadas directamente de internet.  

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  • JuAnGaLo

    Presupuestos y guionistas aparte, los actores televisivos de este país no me suelen convencer, en el...

  • José

    Sólo puedo juzgar por los primeros capítulos, pero por lo que respecta al componente de ciencia...

  • Tienda Fitness

    Te deseamos toda la suerte del mundo Michael, gracias.

  • rita

    Ojalá el señor Michael supere el cancer y nos siga dejando sin aliento con muchos más capítulos de...

  • Hyde

    Estimado Rafa, lamento comunicarle que no tengo ni idea. Vemos las series en versión original, preferentemente...

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