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Un regalo inolvidable

Hyde | 4 de enero de 2011 a las 14:15

ESPAÑA-NAVIDAD

En estas entrañables fiestas, y no sigo con ese tono porque corro el riesgo de parecerme al Rey, la mayoría de nosotros hace juegos malabares para encontrar el regalo adecuado para la persona adecuada y al precio adecuado. Si ustedes son como servidor, corren el riesgo de dejarlo todo para última hora, es decir, hoy, y eso se paga caro. Al final acabamos comprando lo primero que nos entra por los ojos, y como los ojos no son tontos, la gracia nos cuesta un dineral. Por lo general nos olvidamos de que todavía hay mucha gente, cada vez menos, que aún gusta de ver las series dobladas, que tiene la paciencia suficiente para esperar a que termine toda la temporada e incluso para que una cadena española compre sus derechos. No es mi caso. Soy físicamente incapaz de esperar todo ese tiempo, a veces más de un año, para que las televisiones nacionales tengan a bien mostrarme lo que quiero ver y no las bazofias con que habitualmente nos obsequian y que engulle a la fuerza, almax mediante, el sofalícola Gallardo. Mi estantería está repleta de series compradas a tocateja hace años, de hecho ese fue el inicio de una adicción que poco más tarde se rebeló, cual la tripulación de la Bounty, contra un absurdo: ¿por qué esperar tanto y pagar un pasta cuando puedes descargarte un capítulo que fue emitido horas antes en la televisión americana? ¿Si estás en EEUU de viaje o te conectas a una tele por internet puedes verlo gratis y si no es así, no? Entiendo que el cine, que implica pagar una entrada, es otra cosa, pero no se pueden poner barreras al consumo de la poca televisión de calidad que se emite. Y qué demonios, si la AMC y la HBO establecieran un mecanismo por el que tuviera que pasar por caja para ver sus joyas, estaría más que dispuesto a hacerlo.

En todo caso, y sin perdernos en la polémica de la ley Sinde, pocos regalos pueden ser mejores, y más rentables, que descubrir a un ser querido el insuperable mundo de las series. Requiere un trabajo psicológico previo, porque no a todo el mundo le gusta ‘Dexter’, y quizás el adicto de ‘Mad Men’ abomine de ‘Battlestar Galactica’, aunque no lo creo. Así que ahí van diez recomendaciones de ahora y siempre. Y ojo que según el establecimiento el mismo pack puede costar hasta 20 euros más o menos:

Los Soprano (visto a 85,49 euros): A menos de un euro cada episodio, no hay mejor regalo que éste. Sus seis temporadas le cambiarán la vida. Cualquier loa se queda corta para esta obra maestra de lo audiovisual. No es sólo un tratado sobre la mafia, la familia, la ambición, el drama y la comedia. Los Soprano lo abarca todo. El afortunado que reciba este regalo estará siempre en deuda con usted. Ya mandará a Tony Soprano a cobrarse el favor.

A dos metros bajo tierra (a 68,39 euros): La vida y la muerte, y no es la letra del romance de Curro el Palmo. Sólo a Alan Ball, guionista de American Beauty, se le podía ocurrir hacer una serie sobre la familia que dirige un funeraria. No sólo se trata de una obra extraordinaria, poética, divertida y trágica, sino que además le debemos haber descubierto a uno de los iconos de la nueva TV, el gran actor Michael C. Hall.

Mad Men (tres temporadas a 80 euros). Puede quedar como un visionario regalando esta serie inclasificable y pionera, exigente, que pone un listón de entrada muy alto, pero cuando le aguantas los primeros capítulos a esta pandilla de creativos machistas, fumadores y alcohólicos, descubres que no hay nada más parecido a la vida. Nadie dice lo piensa y nadie es más brillante, más misterioso y quizás más desgraciado que Don Draper. La única pega a este pack es que le falta la rompedora e histórica cuarta temporada, con algunos de los mejores capítulos jamás emitidos en televisión.

Perdidos (a 170 euros). Aunque a priori pueda parecer un regalo caro, son 94 horas de emociones trepidantes, una montaña rusa de acción, suspense e intriga que ha revolucionado la historia de la televisión, pese a su controvertido final. Las aventuras de un grupo de supervivientes en la isla misteriosa (no confundir con la de Julio Verne, que acojonaba mucho menos). Si usted es capaz de ver la primera temporada sin engullir con ansiedad varios capítulos seguidos, seguro que le devuelven el dinero.

The Wire (a 90 euros). Más que un obsequio navideño, es una faena. La magistral inmersión del periodista David Simon en los guetos de Baltimore, el mundo de la droga, el crimen, la trata de blancas y la corrupción general. No es una serie fácil (“Que se joda el espectador medio”, llegó a decir su creador), pero muchos sostienen que es la mejor de la historia. Quizás no de servidor, pero no seré yo quien inicie una polémica por ello.

Roma (45,60 euros). Son sólo dos temporadas, pero qué dos temporadas. Esta ‘joint-venture’ de la HBO y la BBC, en esos momentos las dos grandes cadenas de referencia en términos de calidad (luego llegaría la AMC) fue una producción carísima y ruinosa que mereció la pena para los que la disfrutamos. De la mano de un casting extraordinario retrocedemos a los días de Julio César, Augusto, Cleopatra y Marco Antonio, contados por un centurión romano y su fiel compañero de armas. Violencia, sexo e intrigas palaciegas para una recreación histórica de primera. Lástima que se incendiaran los estudios de Cinecittá, aunque quizás les prendieran fuego para cobrar al menos el seguro.

Hermanos de Sangre (40 euros). Ni se le ocurra regalar o regalarse The Pacific si no vio la anterior miniserie sobre la campaña europea, de los amigos Spielberg y Hanks, basada en el estupendo libro homónimo de Stephen Ambrose. Seguimos a la compañía Easy de la División 101 aerotransportada en su lucha contra los nazis. Una joya.

Damages, Daños y perjuicios (primera temporada a 30 euros). Puestos a hacer un buen regalo no demasiado caro, la primera temporada de esta serie de abogados protagonizada por Glen Close es histórica y redonda. Luego cae en picado. Una brillante abogada recién salida de la facultad decide fichar por el polémico bufete de Patty Hewes, especializada en demandas colectivas y con unos métodos poco ortodoxos. Ambición, suspense y una mala para el recuerdo.

El Ala Oeste de la Casa Blanca (97 euros). No es sólo una serie, sino un tratado utópico sobre lo que es y debería ser la política. Una obra maravillosa, escrita y producida por ese maestro de los diálogos que es Aaron Sorkin (guionista de ‘La red social’, ‘Algunos hombres buenos’ y ‘La guerra de Charlie Wilson’), y protagonizada por Martin Sheen, un presidente de ficción que seguro influenció a Obama.

Battlestar Galactica (100 euros). La versión moderna es mucho mejor que la antigua, pese a que alguna de las temporadas se pareció peligrosamente a una telenovela entre humanos y cylons. La raza humana busca refugiarse en la Tierra tras quedar al borde de la extinción por un ataque a traición de los cylons. Protagoniza Edward James Olmos, muy bien como comandante Adama.

Desenfunda otra vez

Hyde | 4 de abril de 2010 a las 10:59

timothyNo se puede quejar, pero tampoco es que el actor hawaiano Timothy Olyphant haya tenido mucha suerte. Tuvo que lidiar con un personaje insuperable en el ‘Deadwood’ que supuestamente protagonizaba. El antológico tabernero Al Swearengen que interpretaba Ian Mcshane le robaba hasta la ropa interior a su atormentado y violento sheriff Bullock. Luego se pasó, con más pena que gloria, a la gran pantalla. Vale, hizo de ‘hacker’ malo malísimo en la última edición de ‘La jungla de cristal’, pero después cometió el pecado de encarnar a un videojuego en ‘Hitman’. Y además calvo. Así que desandó el camino y, a la espera de mejores oportunidades, se volvió a la tele. Primero como secundario en la prescindible segunda temporada de ‘Damages’. Tampoco lo tuvo fácil, porque si algo distingue a esa serie es su impresionante nómina de artistas invitados. Ese año bregó con William Hurt, Marcia Gay Harden, y John Doman, entre otros, y no se distinguió especialmente.

Ahora ha vuelto a un papel protagonista, y pinta bien. Parecido a ‘Deadwood’, pero en la era actual, y con otro rival difícil, Walton Coggins, el inquietante Shane Vendrell de la añorada ‘The shield’. Olyphant encarna a un duro agente de la Justicia que, tras cargarse a lo vaquero a un mafioso en Miami, es enviado a Kentucky, su paleto estado natal. Allí se las verá con viejos conocidos de la niñez, algunos convertidos en supremacistas blancos, y nos irá demostrando que no saca el arma si no es para matar. ‘Justified’ está basada en la obra del veterano y prolífico novelista de 84 años Elmore Leonard, que de momento, como la crítica, está bastante satisfecho con los dos primeros capítulos, y ha sido adaptada por el curtido guionista Graham Yost. Es otra serie más de polis pero a priori con ciertos elementos originales, como el ambiente rural y casi sureño de Kentucky y el carácter oscuro del personaje de Olyphant, que le viene como anillo al dedo.

Centrifugado narrativo

Hyde | 4 de marzo de 2010 a las 12:44

El esquema narrativo de partida de ‘Damages’ (Daños y Perjuicios), parece extremadamente complejo, pero en realidad es bastante sencillo. Se coge al espectador, se le mete en la lavadora y se le centrifuga. El tambor gira hacia delante y hacia atrás, y desde el primer capítulo sabemos que algo terrible va a pasar, ha pasado y está pasando. Pero se nos hurtan los pasos intermedios y sabiendo lo que sabemos, en realidad estamos a dos velas. Si a eso se le añade el detergente más potente del mercado, un elemento casi explosivo como es su personaje principal, la abogada Patty Hewes que compone de forma magistral Glenn Close, y una amplia gama de excelentes secundarios, tenemos una de las mejores primeras temporadas de una serie de la historia.

Porque el problema principal de ‘Damages’ es su espectacular arranque. No es una estrella fugaz, como Prison Break y Heroes, pero la trama de los Kessler y Zelman sufrió mucho en la segunda temporada, porque los guionistas habían agotado la capacidad de sorpresa del espectador en la primera, absolutamente adictiva. Damages sentó cátedra en el uso del flashback, pero sus creadores han abusado del recurso, incluso más que los de ‘Lost’. Si en la primera temporada el personaje de Close, una letrada que hace llorar al más fiero de los tiburones de Wall Street, se obsesiona con un millonario por estafar a sus trabajadores y accionistas, en la algo decepcionante segunda lo hace contra una gigantesca multinacional que está contaminando un condado y alterando las reglas del mercado eléctrico. En la tercera temporada, que empezó hace semanas, los oportunistas guionistas han copiado el escándalo de Maddof, y se adentran en los esquemas de una estafa Ponzi. La nómina de estrellas invitadas y secundarios de Damages es impresionante. Desde el magnífico Ted Danson y su Arthur Frobisher, hasta John Doman, nuestro jefe favorito de ‘The wire’. Pasando por el siempre estupendo Zeljko Ivanek, el algo apagado William Hurt, Marcia Gay Harden o Timothy Olyphant. Este año tiene en nómina a Martin Short, Campbell Scott y Limli Tomlin, por lo que parece que el listón ha bajado algo en esta serie de trucos narrativos que está renovada por varias temporadas, pero que se enfrenta al casi imposible reto de mantener enganchado a su público, algo saturado de tanto artificio.

¿Chicas o trajes?

Hyde | 2 de febrero de 2010 a las 13:17

http://www.youtube.com/watch?v=h7jEIcxcdS8&feature=related  Uno de los grandes, grandes, secundarios de la última década es Neil Patrick Harris con su inimitable Barney Stinson. Curioso que Harris hace años que saliera del armario públicamente y que interprete a uno de los grandes ligones ‘womanizers’ de la televisión. Es sin duda el gran gancho de ‘How I met your mother’. Otro de los secundarios cumbre, tan protagonista de su show, ‘Entourage’, como NPH, es Jeremy Piven y su Ari Gold, que no cesamos de alabar en este blog. También Katey Sagal en ‘Sons of Anarchy’ y su Gemma Teller, la gran matriarca del club motero, nos ha dejado momentos inolvidables.

Hemos tenido actores invitados geniales durante una temporada, como fue el reciente ejemplo de John Lithgow en ‘Dexter’, el más lejano caso de Forest Whitaker en ‘The shield’, Ted Danson en ‘Damages’ o el menos conocido pero magnífico Chris Bauer, el estibador sindicalista Frank Sobotka de ‘The wire’.

Pero en cuanto a intérpretes titulares, los tres primeros son los favoritos de servidor. Y no puedo dejar de pasarles este curioso artículo del LAtimes sobre Barney, Harris y los gustos de ambos…

Pero

Nuestras diez series de la década

Hyde | 30 de noviembre de 2009 a las 19:02

six-feet-underLos anglosajones gustan mucho de los rankings y no sé muy bien por qué no los hacemos más por aquí. Así que aprovechando que The Hollywood Reporter ha hecho su lista de las mejores diez series de la década (con ausencias ominosas), que el Pisuerga pasa por Valladolid, haremos otra lista rápida por aquí. Pueden mandar sus aportaciones, que seguro que las hay. Aunque hablamos de series como un conjunto, porque si analizáramos sólo una temporada, tendríamos que incluir productos que comenzaron en el cielo (‘Prison Break’, ‘Damages’, incluso ‘Heroes’) y acabaron totalmente estrellados.  Ahí va nuestra lista:

1.- ‘Los Soprano’. Si alguien duda de ello, le mando un pescado envuelto en papel con Paulie de mensajero. David Chase revolucionó el género televisivo y James Gandolfini creó el mejor personaje mafioso de la historia. Sí, incluidos Vito y Michael Corleone. Echamos de menos a la familia, los suburbios de Nueva Jersey y a la terapeuta.

2.- ‘A dos metros bajo tierra’. Podría haber ganado el oro de no ser por la caída del nivel en las dos últimas temporadas. Los Fischer y su funeraria, o cómo divagar sobre la muerte en televisión sin poder quitarte la sonrisa de la boca y a veces las lágrimas de los ojos. Alan Ball, guionista de ‘American Beauty’, dejó una obra duradera que resistirá el tiempo, y nos descubrió a todos un actor formidable, Michael C. Hall. Tras ‘Six Feet Under’, la muerte tiene otra pinta.

3.- ‘Breaking Bad’. No vamos a rellenar la lista sólo con series de la HBO. Así que, a pesar de que sólo lleva dos temporadas, resulta justo reconocer la originalidad, atrevimiento y calidad de esta ácida -nunca mejor dicho- serie, en la que brilla Bryan Cranston, ganador de dos Emmy. Un perdedor, un profesor de química de instituto de un pueblo de Nuevo Méjico, con un hijo con parálisis cerebral y otro en camino, descubre que tiene un cáncer terminal. Así que decide empezar a sacarle provecho económico a sus conocimientos con el quimicefa para que su familia no tenga problemas en su ausencia. La metamorfosis del profesor Walter White es una de las cosas más impresionantes que hemos visto en televisión.

4.- ‘Entourage’.- Ya iba siendo hora de meter una comedia, aunque ‘El séquito’ sea mucho más que eso. Es una serie sobre el implacable negocio del entretenimiento, sobre la amistad, sobre el éxito y el fracaso. Con cameos de lujo y uno de los mejores secundarios ever, el Ari Gold de Jeremy Piven.

5.- ‘Lost’.- J.J. Abrams es a la televisión lo que Spielberg al cine. Todo lo que toca se convierte en oro. Aunque con ‘Fringe’ no acaba de despegar, ‘Perdidos’ supuso un cataclismo en la narrativa televisiva, especialmente por su uso de los flashbacks. La corporación Dharma, los otros, la isla… aunque ha tenido altibajos, esta isla misteriosa es posiblemente la serie que más engancha. Si tienes varios capítulos, es imposible ver sólo uno. Pero empieza a hacerse pesadita. Y como al final nos digan que todo ha sido un sueño, prometo ir a la isla y prenderle fuego (con Abrams dentro, claro está).

6.- ‘Dexter’.- ¿Una serie protagonizada por un asesino psicópata que no puede pasar unas semanas sin descuartizar a alguien pero que se busca un sistema para hacer el bien?  La idea parece descabellada pero es genial. Cambio radical de papel para Michael C. Hall, que lo borda como este enfermo asocial al que tenemos que querer. Y aunque parezca increíble, los creadores de la serie se las han apañado para que no baje mucho el nivel en sus cuatro temporadas. Mención especial merece el fiscal Prado que encarna Jimmy Smits.

7.- ‘The shield’.- Shawn Ryan hace lo imposible: ser absolutamente original con una serie sobre policias en Los Ángeles. Cámara al hombro seguimos las aventuras, corruptelas y desgracias de Vic Mackey, otro de los personajes antológicos de esta década, por cortesía de Michael Chiklis, a través de los barrios más degradados por la droga y la delincuencia. Es una serie brutal, que impacta desde el episodio piloto, con secundarios de absoluto lujo, en especial Forest Whitaker, que lo borda. Además, en su nómina de guionistas y productores aparece en lugar destacado Kurt Sutter, creador de ‘Sons of anarchy’, actual reina motera de la parrilla.

8.- ‘In treatment’.- ¿Qué clase de bloguero y crítico sería si no recompensara el esfuerzo mental  y físico de Gabriel Byrne para interpretar al terapeuta Paul Weston? Basada en una serie israelí, Rodrigo García (no, no diré de nuevo de quien es hijo, que ya suficiente carga tiene el hombre) nos demuestra que se puede crear una tensión extrema con una charla en una habitación. Seis personas en terapia, con sus distintas sesiones, bastan para darnos cuenta del principio fundacional de la psicología: la culpa de todo es de los padres. Genial.  

9- ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de Hollywood, nos enseñó lo que no vemos del edificio en el que se toman las decisiones que rigen el mundo. En lo que iba a ser una serie sobre el gabinete del presidente, Martin Sheen se tomó tan en serio a su presidente Bartlet que acabó protagonizando los momentos más intensos. Este show un líder demócrata idealista, honrado, culto y profundamente comprometido con sus principios, se emitió paradójicamente durante los tenebrosos años de la era Bush. Pero nos gusta pensar que preparó el terreno para la llegada de Obama. ‘The west wing’ nos devuelve la fe en la política tan rápido como la perdemos en cuanto termina la serie y vemos las noticias…

10.- ‘The wire’. Aunque se me quedan fuera series como ‘Curb your enthusiasm’, ‘Damages’, ‘Mad men’,  ‘How I met your mother’, ‘True Blood’ o incluso ‘Friday Night Lights’, resulta imposible no incluir en una lista de diez series de la década a ‘The wire’, de una factura con una calidad indiscutible. Como ‘The shield’, nos aporta una visión diferente, en este caso de la terrible Baltimore, y nos enseña lo que nunca antes habíamos visto: cómo se desmonta una banda con las escuchas telefónicas.

Por fin llegó septiembre!!!

Hyde | 4 de septiembre de 2009 a las 12:30

Sí, han leído bien. Hay motivos para alegrarse de que llegue septiembre. Especialmente éste en el que las cadenas de televisión (las americanas, claro está) han sacado toda su artillería en la cruenta guerra por el trono que sigue ostentando, aunque cada vez con menos autoridad, la HBO. La cadena de nuestros amores mantiene en el aire ‘Entourage’, cada vez más divertida y adictiva -en el último episodio sale Aaron Sorkin-, y el próximo domingo emite el último capítulo de la segunda temporada de ‘True Blood’, por lo que pierde precisamente en el fulgor de la batalla su producto con más audiencia. Alan Ball ha conseguido sorprendernos cada fin de semana con una serie que tiene muchos altibajos, pero de la que es imposible desengancharse. ‘Hung’ no acaba de arrancar, por mucho que prometiera, y ya veremos si dura otra temporada. El 20 de septiembre se estrena ‘Bored to death’, que se vende como comedia neurótica-negra, del estilo absurdo que tanto gusta últimamente al público del cine estadounidense, pero que a mí particularmente me parece sencillamente estúpido y presuntuoso. La protagonizan Jason Schwartzman y Ted Danson, quien se ganó nuestro respeto en ‘Damages’. Es su única arma ante lo que se avecina.

Porque la gran rival de HBO, Showtime, desembarca el día 27 con la cuarta temporada de ‘Dexter’, convertido en padre. Hasta ahora nuestro asesino en serie no nos ha fallado, y su paternidad promete un giro de tuerca aún más divertido. Personalmente, lo encuentro fascinante. El mismo día también vuelve ‘Californication’. Como decíamos en un post anterior, la segunda temporada nos quitó el mal sabor de boca del narcisismo de Duchovny y nos encantó. Habrá que verla, por supuesto.

Pero la guerra de septiembre empieza antes. El día 9, FOX estrena ‘Glee’, su apuesta fuerte esta temporada de otoño, junto con la segunda temporada de ‘Fringe’, programada el 17 de septiembre y, claro está, la sexta temporada de House, el 21.

El día 10 vuelven dos debilidades de servidor. La adolescente pero cada vez más oscura ‘Supernatural’, con el propio Lucifer en persona combatiendo a los Winchesters. Y la cadena CW, como hacen todas, aprovecha su tirón para estrenar su particular ‘Twilight’ y ‘True Blood’. CW se suma a la moda sangrienta y su ‘The vampire diaries’ seguro que es un éxito. No hay quien se resista a los vampiros, los más populares en el instituto.

Ese mismo día, FX nos trae la segunda temporada de los moteros de ‘Sons of anarchy’, una buena recomendación que nos hizo St.James. ‘Los Soprano’ sobre Harleys, aunque admito que la comparación es exagerada y casi sacrílega.

En cuanto a las comedias ‘sitcom’, el 21 de septiembre la CBS nos devuelve ‘How I met your mother’. En facebook vamos a crear un grupo a favor de que el gran Barney Stinson consiga por fin el amor de Robin (pasamos ya de la mujer de Ted Mosby). Y también otra favorita de St. James, ‘The Big Bang Theory’, con los desternillantes Sheldon y Wolowitz.

Agarraos al sillón.

Así que cuando

Secundarios estelares

Hyde | 22 de abril de 2009 a las 18:58

Anoche, casi rematando en casa la primera temporada de ‘In treatment’, que me tiene totalmente adicto al doctor Paul Weston, me acosté sobrecogido por la actuación de Glynn Turman, un veterano secundario que ha pasado por ‘The Wire’, ‘Urgencias’ e incluso por ‘Se ha escrito un crimen’. Su interpretación es de Oscar. Hoy, buceando en la red, me entero, ignorante de mí, de que ese trabajo le valió un Emmy el año pasado. Merecido, sin duda.

Las grandes series se distinguen especialmente por sus grandes secundarios. Sí, el protagonista es fundamental, y otro día haremos una lista de los mejores personajes y actores en el papel principal, pero hoy quiero pararme en quienes les roban de vez en cuando el plano, la cartera y algo más a Tony Soprano/James Gandolfini, Glenn Close/Patty Hewes, y compañía.

Así que además del mencionado Glynn Turman, de la serie ‘In treatment’ estamos obligados a citar a la pequeña gran Mia Wasinowska, la próxima ‘Alicia en el país de las maravillas’ de Tim Burton.  De la reciente ‘Sons of Anarchy’ -recomendada por el amigo St. James y de rabiosa actualidad tras la desarticulación en España de la banda Ángeles del Infierno-, a la magnífica Katie Sagal, la esposa Bundy de ‘Married with Children’. De la añorada ‘The Shield’ es obligado recordar al paleto Shane que encarnó Walton Goggins y al inspector Kavanaugh que bordó el oscarizado Forest Whitaker.

En ‘Damages’ hay que quedarse con el trabajo en la primera temporada de Zeljko Ivanek como el litigante y atormentado Ray Fiske y con el de Ted Danson como Arthur Frobisher.

Después hay otras series en las que no está tan claro que haya secundarios, sino que se trata de obras más corales. Es el caso de ‘Perdidos’ o de ‘Entourage’, en la que lógicamente despunta el Ari Gold de Jeremy Piven, o de ‘How I met your mother’, en la que hay que citar por obligación al Barney Stinson de Neil Patrick Harris. En cuanto a ‘Los Soprano’, sería incapaz de mencionar un solo secundario. Los nombres y personajes darían para otro post.

¿Cuál es tu secundario favorito?

Y John Wayne se convirtió en John Ford

Hyde | 8 de marzo de 2009 a las 17:41

Toda regla tiene sus excepciones. La tesis fundacional de este blog, su propio nombre, se basa en la creencia de que se está haciendo mejor ficción cinematográfica en la TV que en el mismo cine. Los Soprano, A dos metros bajo tierra, Dexter, Roma, Hermanos de sangre, The Shield, Damages, The United States of Tara (de la que hablaremos mañana)… La lista es larga. Pero repetimos, hay más que honrosas excepciones. El maestro Clint Eastwood es una de ellas. Lástima que no quiera hacer televisión (ni falta que hace, para un genio que nos queda en el cine). La historia de Harry el Sucio, del bueno, del fugitivo de Alcatraz, del sargento de hierro, del jinete pálido, es la historia de una metamorfosis. De cómo John Wayne se convirtió además en John Ford. Eastwood es el prototipo perfecto del hombre clásico, nada de metrosexuales, ambigüedades o conflictos internos mal asumidos. Es virilidad, es ternura, es una mirada dura que refleja lo perra y jodida que es la vida, es la voz del que lo ha visto todo pero quiere seguir adelante. Hay que ver Gran Torino. Hay que querer, admirar, conservar en un frasco al viejo Clint. No sé qué haremos sin él.

Vuelve una de las grandes

Hyde | 5 de febrero de 2009 a las 14:18

http://www.youtube.com/watch?v=sjJC7c-qyfw&feature=related En capítulos anteriores/”previously, on el cine ha muerto”, hemos comentado la facilidad con que las series mueren de éxito. Es decir, se alargan artificialmente magníficas tramas que se habían agotado en la primera temporada. Es el caso de ‘Prison Break’ y de ‘Héroes’. Está por ver si le ocurre lo mismo a la sensación de 2007, ‘Damages’. Sí, es otra serie de abogados y de suspense. Pero no tiene absolutamente nada que ver con las anteriores, es algo completamente diferente, un alarde de guión, ritmo narrativo, uso de los flashbacks y, sobre todo, interpretación. Quien haya visto un capítulo de esta serie y no haya seguido viendo todos los demás que levante la mano… ‘Damages’, en España ‘Daños y perjuicios’, es obra de los hermanos Kessler, Glenn y Todd. Uno de ellos es actor e incluso ha participado como agente del FBI en esta serie y en ‘Los Sopranos’. El otro también ha sido guionista y productor de los añorados mafiosos de Nueva Jersey. Es decir, que los dos tienen el certificado ISO 9000 en series de calidad y saben lo que se traen entre manos.

Tampoco son novatos exactamente los actores de la serie. En la primera temporada, y ganó un Emmy por ello, descubrimos a una Glenn Close como nunca, y eso es mucho decir. Su Patty Hewes es ya uno de esos personajes históricos de la televisión, homologable a Tony Soprano, Vic Mackey. La inicialmente mosquita muerta Rose Byrne está muy bien, pero sobre todo nos sorprende Ted Danson, sí, el de Cheers.  Es uno de los secundarios de absoluto lujo de esta serie imprescindible, como Zeljko Ivanek, un pequeño grande (por cierto, es básico ver esta serie en versión original). En la segunda temporada se incorporan otros tres pesos pesados de la pantalla: William Hurt, Marcia Gay Harden (impresionante su papel en ‘La niebla’, by the way) y el más joven Timothy Olyphant.

Aunque la segunda temporada no tiene (es imposible) el elemento de sorpresa absoluta de la primera, los tres primeros capítulos no han sido una gran decepción. Y eso ya es algo, porque las expectativas estaban demasiado altas.