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¡Claro que importan los Emmy!

Hyde | 18 de septiembre de 2011 a las 13:33

Puede que al espectador medio no le importe demasiado el resultado de los Emmy que se entregan esta noche. Cada uno tiene sus favoritos y poco nos importa que se le dé o no una estatuilla: en nuestro corazón están los primeros. También hay quien ve en este tipo de galas otro caso del ombliguismo de Hollywood, otra ocasión de lucir palmito para actores y actrices. Todo ello puede ser cierto, pero también se comete un error subestimando la importancia del evento.

Hay pocas series de calidad realmente rentables para las cadenas. Algunas, inexplicablemente, sobreviven en el alambre, tanto en el cable como en los network. Y aunque a veces los números no cuadren, el prestigio que otorga la crítica y los malditos premios las mantiene vivas. Sólo por eso merecen la pena estos galardones, mucho más importantes que los Globos de Oro, que al fin y al cabo otorga la prensa extranjera acreditada en Hollywood y ésta me temo que no ve demasiado la tele.

O acaso alguien duda de que sin el amor incondicional de la crítica y los Emmy de Margulies y Panjabi ‘The Good Wife’ hubiera resistido en antena, por muy extraordinaria que sea? ¿O Fringe habría sobrevivido tras un año de angustias y agonía en los ratings, especialmente tras el traslado al ‘bloody friday’?

Llega un momento en el que las cadenas tienen que sacar tajada, sencillamente porque son un negocio, no hermanitas de la Caridad comprometidas con el bienestar intelectual de una pequeña y selecta audiencia. Es lo que le ha ocurrido este verano a la AMC, que ha recibido muchas, demasiadas, críticas, por hacer una pequeña parte de lo que las mayores cadenas hacen continuamente. Cuando una serie tiene éxito es normal que tanto su creador como su casting se suban a la parra y pidan una millonada. Es lo ocurrido con ‘Mad Men’, retrasada un año por las duras negociaciones de Weiner con la pequeña pero adorada cadena. O la pelea de gallos posterior entre Gilligan y los mismos ejecutivos por recortar episodios y presupuesto de ‘Breaking Bad’ pero con más temporadas. Nos puede escandalizar, pero las cifras de audiencia de ambos shows, los dos mejores de la televisión actual, no son para tirar cohetes: entre dos millones y tres millones de espectadores. Menos que ‘El barc0′, por poneros un ejemplo gráfico y brutal. El recorte también ha afectado al producto más exitoso pero quizás de menos calidad de la AMC: ‘The Walking Dead’. A Darabont le pidieron que redujera gastos y rodara más interiores, y se lió la marimorena, incluso con la salida del guionista y ‘showrunner’.

Por todo ello, el resultado de esta noche no es baladí. Y aunque todas las quinielas den como favorita a ‘Boardwalk Empire’, en la que la HBO se ha gastado una pasta tanto en filmarla como en promocionarla, aún no está a la altura de ‘Mad Men’. Ni el gran Steve Buscemi y su ‘Nucky’ Thompson le llegan aún a la suela del zapato, en términos de hito televisivo, al Don Draper de Jon Hamm. Es la gran oportunidad de Hamm para lograr una estatuilla que en las tres ediciones ha ganado, merecidamente, el enorme Bryan Cranston por la también enorme, y en esta edición ausente por motivos de calendario, ‘Breaking Bad’.

Y puestos a ser subjetivos, que para algo está el blog, perdonen los fans de Atlantic City cuando les diga que es una blasfemia comparar la deslumbrante cuarta temporada, con capítulos históricos como ‘The suitcase’, de los creativos de Madison Avenue, con esa buena copia, que seguro nos dará grandes satisfacciones, que es ‘Boardwalk Empire’.

Siguiendo con la subjetividad, si alguien debe disputarle el Emmy a Hamm ése es Kyle Chandler. Su entrenador Eric Taylor ha dejado huella. Puede que la quinta temporada, salvo uno de los mejores series finale que se recuerdan, no haya sido excepcional. Pero tanto Chandler como Connie Britton merecen reconocimiento por crear el mejor matrimonio de la historia de la tele. Será difícil que lo reciban.

En cuanto a secundarios, este año no se puede discutir con ‘Justified’, bajo riesgo de que a uno le peguen un tiro y lo tiren a una mina abandonada. Margo Martindale y Walton Goggins (incomprensible que su Shane de ‘The Shield’ nunca fuera ni nominado) están sublimes como reina y rey de la fauna de Harlan. Sólo un pequeño grandísimo actor, Peter Dinklage y su Tyrion Lannister (qué reto tan difícil y tan bien resuelto, darle vida a la criatura de Martin), y Michelle Forbes y su madre de ‘The Killing’ pueden cuestionar esos premios.

En cuanto a la mejor serie, por mucho dinero que se gaste la HBO y por mucho que todos le debamos a su apuesta por hacer televisión de calidad (“No es TV, es HBO”), la apuesta para competir con ‘Mad Men’ puede que sea equivocada: ‘Juego de tronos’ es mejor que ‘Boardwalk Empire’. ‘Justified’ ha tenido una segunda temporada majestuosa (¿qué hacías en ‘Falling skies’, Yost?), como ‘The Good Wife’, pero resulta chocante la presencia de la flojilla, por ser benevolentes, quinta temporada de ‘Dexter’, y la ausencia absoluta de ‘Treme’ en casi todas las categorías importantes.

En miniseries, Idris Elba por su atormentado ‘Luther’ (mejor la segunda temporada que la primera) y ‘Downton Abbey’, uno de los acontecimientos del año (que esta noche regresa a la televisión británica con su segunda temporada), deberían recibir los premios. Otra cosa es si lo harán.

Suerte para nuestros favoritos.

Dexter y Sloane, familia en la gran pantalla

Hyde | 7 de febrero de 2011 a las 20:00

Llevamos años clamando por una oportunidad seria (ni ‘Gamer’ ni ‘Paycheck’ lo fueron) para Michael C. Hall en la gran pantalla.  Uno de los mejores actores de la televisión, como lo demuestra cada año con ‘Dexter’ y como pudimos comprobar anteriormente con su David Fisher en ‘A dos metros bajo tierra’, próximamente estrena ‘Peep world’, una comedia coral de enredos familiares en la que no será, ni mucho menos, el único rostro familiar para los amantes de las series.

También aparecen Ron Rifkin, que para servidor siempre será el pérfido y magnético Arvin Sloane de ‘Alias’, Rainn Wilson, conocido por ‘The Office’ pero con una larga carrera en cine y TV (también salió en ‘A dos metros bajo tierra’ como funerario-becario), o Judy Greer, una secundaria habitual a la que hemos visto en ‘House’, ‘Como conocí a vuestra madre’, ‘Mad Love’, ‘The Big Bang Theory’, ‘Modern Family’, ‘Urgencias’ y ‘Californication’, donde su prostituta Trixie tenía un papel fantástico tentando a Hank Moody.

Le deseamos todo el éxito del mundo a Michael C. Hall. Su talento lo merece.

Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

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Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

El vértigo del éxito

Hyde | 2 de diciembre de 2010 a las 13:08

La mayoría de los grandes cocineros coincide en que la presión llega después de conseguir la primera estrella Michelin. Hasta entonces eres libre, dueño de tu creación, de tus éxitos y fracasos. Pero después de ese momento, todo el mundo te examina, y cada año llega una reválida en la que te pueden quitar la estrellita de marras, una humillación gastronómica delante de todos tus compañeros. Algún que otro maestro de la cocina se ha quitado la vida al perder la distinción, como otros la han devuelto para evitar la ansiedad que les provocaba a la hora de enfrentarse a los fogones. Siempre es difícil permanecer en la cima. Hay mucho viento y no cabe todo el mundo.

En el mundo de la televisión también hay chefs. Algunos más divos que otros, algunos más artesanos que artistas. Así que puede haber algo peor que no triunfar en el estreno de una serie, y es equivocarte completamente con el menú de la temporada cuando crítica y público te habían puesto en un pedestal del que ahora te quieren bajar a pedradas. Le está ocurriendo en este tercer año de emisión a ‘Sons of Anarchy’, los moteros de Kurt Sutter. Tras dos primeras temporadas estupendas y dejando el listón altísimo con el ‘cliffhanger’ del año pasado, la aventura irlandesa, música celta de los créditos incluida, ha resultado un completo fiasco a juicio de este crítico. A falta de ver el último episodio, emitido este martes (cuando usted lea esto, ya lo habré digerido), mucho tiene que cambiar la cosa para que modifique mi opinión. Sigo sin saber casi nada de John Teller, el padre del protagonista y fundador del club motero, pese a que este año se nos vendió como decisivo para conocer su mitología. Y la resolución del penúltimo episodio, tiroteo y navajazos incluidos, fue más propio de una parodia que de un escritor y creador de la talla de Sutter. Sentí vergüenza ajena.

Algo similar podría haberle ocurrido a otra serie de guía Michelin, ‘Dexter’, de la que somos devotos. El año pasado, con su estremecedor final, logró la tercera estrella. Así que lo tenía muy, muy difícil. Tras un arranque dubitativo, poco a poco la trama ha ganado pulso y tensión. Y cierta perspectiva. ‘Dexter’ siempre ha funcionado bien porque mantiene la evolución del personaje, cada vez más humano y menos monstruo. Al contrario de lo que muchos podíamos esperar hace un año, nuestro asesino en serie favorito no se echa al monte ni en brazos de su oscuro pasajero tras la muerte de Rita. Es al revés. Otra premisa que se cumple, algo tarde, es la de darle al protagonista un rival de entidad. Era un tarea imposible sustituir a John Lithgow y su Trinity, pero Johnny Lee Miller está consiguiendo darle cierta entidad a su inquietante Jordan Chase. Puede que ‘Dexter’ pierda la tercera estrella porque ya no la podemos comparar con ‘Mad Men’, ‘Breaking Bad’ o la pujante e incomprendida ‘Boardwalk Empire’. Pero mantiene la segunda.

¿Año de transición o de fracaso?

Hyde | 28 de noviembre de 2010 a las 2:00

Posiblemente escriba de ello el próximo jueves en el periódico, pero, por si acaso, no me aguanto las ganas de soltar alguna reflexión a bote pronto sobre dos de las series favoritas de este blog, ‘Dexter’ y ‘Sons of Anarchy’, que están teniendo un año relativamente flojo tras temporadas anteriores que acabaron en clímax. Aunque se están cambiando las tornas. Si los moteros de Sam Crow empezaron apuntando alto con el experimento de irse de ‘excursión’ a Belfast, donde se suponía que descubriríamos la rica mitología de John Teller, fundador del club, nuestro querido asesino en serie lo tenía francamente difícil tras el salvaje asesinato de Rita en la cuarta temporada. Aunque el primer episodio de la quinta mantenía esa tensión, la temporada se fue viniendo abajo por momentos. Hasta que entró en escena el personaje de Jordan Chase que interpreta Johnny Lee Miller. El noveno capítulo, ‘Teenage wasteland’, nos insufla esperanzas de que la quinta temporada, a la que le quedan tres episodios, pueda todavía salvar la cara.

No ocurre lo mismo con SOA. El penúltimo episodio, prácticamente de desenlace de esta tercera entrega, es un desaguisado completo. Tanto la trama como su ejecución son impropias de su creador, Kurt Sutter. ¡Qué fácil es tirar por la borda todo el crédito ganado en dos años en apenas una hora! En cualquier caso, aun quitando el lamentable ‘June wedding’, este año ha sido un retroceso para nuestros moteros, del que veremos si se recuperan. Salvo el enfrentamiento verbal entre Jax y el cura Kellan Ashby, interpretado por James Cosmo, poco memorable nos queda.

El luto de un psicópata

Hyde | 29 de septiembre de 2010 a las 9:25

DEXTER (Season 5) A hurtadillas, pasito a pasito, durante los cuatro últimos años se nos ha colado un asesino en serie en casa. Y dentro de nuestros corazones. Como sociólogos de pacotilla, hemos querido creer que todo en Dexter está condicionado por su terrible trauma infantil, presenciar la brutal muerte de su madre y poco menos que rebozarse con su sangre, encerrado en un contenedor con su cadáver. Así que siempre pensamos que podía salvarse, que la redención era posible o incluso que era un justiciero, un héroe. Durante cuatro años hemos evolucionado con la criatura de Michael C. Hall, justificado la mayoría de sus crímenes, casi aplaudido cuando por fin se quitaba de en medio a un criminal ‘malo’ de verdad y a la vez saciaba la sed de su oscuro pasajero.

Poco a poco, Dexter ha ido cayendo cautivo de su propio camuflaje. Se nos ennovió, se casó, tuvo un hijo, tomó como suyos a los dos hijos de Rita: un perfecto padre de familia con un gran secreto y demasiadas escapadas nocturnas. Pero toda esa idílica postal familiar en una bonita casa de las afueras de Miami se nos vino abajo hace unos meses con el estremecedor episodio final de la cuarta temporada, uno de esos capítulos que te dejan KO en el sofá y te impiden dormir bien esa noche. (ESPOILERs coming up…)

En la quinta retomamos a Dexter donde lo dejamos, así que prepárense para el primer episodio porque es un puñetazo en el estómago. La impactante escena de Rita desangrada en su bañera, con el pequeño Harrison llorando a sus pies, volverá a ser tan escalofriante como si la viéramos por primera vez. Pero el mayor golpe emocional lo recibirá el espectador de la respuesta de Dexter, noqueado, incapaz de expresar sus sentimientos, completamente derrotado por la culpa y la cruel victoria final, sin posibilidad alguna de revancha, de Trinity.

Durante estos años nos hemos preguntado si Dexter será algún día capaz de sentir, de comportarse como un humano. Puede que haya sido necesario revivir un trauma tan grande como el de su infancia para que lo haga. En esta temporada lo averiguaremos.

La primera de la lista de adicciones

Hyde | 13 de julio de 2010 a las 11:05

entourage

Es muy típico de la prensa de habla inglesa hacer todo tipo de clasificaciones: los diez mejores malos de la historia, las diez peores series, los diez políticos mejor vestidos, las diez meteduras de pata públicas…  Mentalmente, cada uno hace sus propias listas. En el campo de las series, si me pongo a hacer inventario, sale una conclusión clara: adicción enfermiza. Tantas series, una veintena, no pueden ser imprescindibles. Uno no puede estar del todo bien de la cabeza si cuenta las horas para ver el último capítulo de tal o cual serie.

Así que internamente, he clasificado las series en varios apartados jerárquicos. Primero están las series de ‘Can´t wait’, las que directamente veo sin subtítulos, generalmente a los dos días de su emisión en EEUU (uno es un clásico y sigue confiando en la mula). Luego estarían otras que visiono con subtítulos, con o sin Mrs. Hyde, pero básicamente porque, como ocurre con ‘Treme’ o con las británicas como ‘Luther’, hay que tener un nivel nativo para entenderlas. Pero nativo de Nueva Orleans o Chelsea, vamos.

No me pregunten por qué, pero si hay una serie que engullo con ansiedad cada lunes o martes (en EEUU se emite los domingos en las HBO) aunque no sabría explicar muy bien las razones objetivas de mi fanatismo, es ‘Entourage’. Sólo van dos capítulos de esta séptima temporada. Quizás el secreto sea que Vinnie, E, Drama, Turtle y Ari me han hecho sentir hasta ahora parte del séquito.

Sólo ‘Dexter’, ‘Friday Night Lights’ y ‘Sons of Anarchy’ se acercan a provocarme ese nivel de patología, el que me lleva a entender lo que dicen unos tipos de un pueblo de Tejas (si hay acentos jodidos, ése es uno de ellos) y una banda de moteros de California (hay que echarle narices y mucha imaginación para comprender a Sam Crow).

Ánimos

Hyde | 27 de mayo de 2010 a las 10:15

No hay motivos para sentirse huérfanos, tras el final de ‘Lost’, en la que está siendo una de las mejores temporadas televisivas de la historia, si no la mejor. Hagamos un repaso rápido. Tenemos por un lado ‘Breaking Bad’ y ‘Treme’. La primera, obra maestra que puede mirar a la cara a los mismísimos Soprano; la segunda acaba de empezar, pero si sigue así, también marcará época. En diciembre dejamos otras dos series de altísimo nivel: ‘Sons of anarchy’, la banda de moteros del incorregible Kurt Sutter, y ‘Dexter’, con un final de temporada brutal y antológico, valiente y desgarrador. La desconocida, a este lado del Atlántico, ‘Friday Night Lights’, volvió a regalarnos un complejo abanico de emociones, un preciso cuadro de cómo es la vida, las ambiciones y fracasos en un pequeño pueblo cualquiera. Sin llegar a ese nivel, también tenemos la digna ‘Justified’, el US Marshall del siempre duro Timothy Olyphant.

En el terreno de las nuevas apariciones, han sorprendido la fresca ‘Glee’, con sus altibajos, y la estupenda ‘The Good Wife’. Sí, echa para atrás que sea otra de abogados, pero es mucho más que eso. ¿Y quién demonios querría ponerle los cuernos a Julianna Margulies? La miniserie ‘The Pacific’ nos ha llevado a la guerra con una brutalidad inusitada. No puede ser bonita. Y la BBC ha vuelto a dejar el listón altísimo con la última entrega de ‘Wallander’, tres minipelículas que nos reconcilian con Kenneth Branagh.

En el campo de la comedia, las veteranas ‘How I met your mother’ y, sobre todo, ‘The Big Bang Theory’, nos siguen ofreciendo momentos de gran hilaridad. Pero si hay una serie desternillante, original y genial, es ‘Modern Family’. Con Ed O’Neill de patriarca, y rodeado de un casting inmejorable, perfecto, ¿qué otra cosa se puede esperar?

Y por último, pero no menos importante, tenemos ‘Fringe’. La criatura del inquieto J.J. Abrams decepcionó a muchos en sus erráticos y titubeantes comienzos. Pero tienen que volver a darle una oportunidad. Ha madurado y se ha convertido en una de esas series que no hay que perderse. Es la heredera natural de ‘Expediente X’, a veces incluso mejor. La guerra entre los dos universos alternativos (¿les suena de algo?) está acercándose, y los vínculos de los tres principales protagonistas, ¿o son seis? cada vez son más complicados. John Noble vuelva a sentar cátedra como el loco doctor Bishop, y Anna Torv se ha consolidado como la heroína más bella de la tele.

Por si fuera poco, en junio vuelven ‘Entourage’ y ‘True Blood’. Permanezcan sintonizados.

Regresos y familias en la ABC

Hyde | 8 de abril de 2010 a las 11:17

chiklisEl fin del parón invernal, que supuestamente debía servir a algunos guionistas para recargar las pilas, ha devuelto a las pantallas varias series, así que se nos acumula el trabajo. Hoy nos centraremos en la cadena ABC. Por el momento, ‘V’ sigue siendo la misma bazofia que dejamos en diciembre. Al menos en el quinto episodio por fin vemos una rata… …aunque no es engullida. ‘Flahsforward’, que empezó muy fuerte y después se fue diluyendo como un azucarillo, va a apostar por Dominic Monaghan. Bien hecho. El ex hobbit tiene capacidad, como ya nos demostró en ‘Perdidos’, para aportar muchas capas a sus personajes. Todavía no tenemos claro si es bueno, malo o ambas cosas en la serie, una característica que distingue a las creaciones honestas. A esos dos shows hay que sumar ‘Lost’, que por cierto ha recuperado su brío original tras unos primeros tres capítulos muy decepcionantes, y, especialmente, ‘Modern Family’, uno de los mejores estrenos de los últimos años. Esta comedia de situación innova donde todo estaba trillado, y en cada episodio nos aporta carcajadas de muchos quilates y también las precisas dosis de ternura y reflexión. Es difícil encontrar una serie con un casting mejor, con el hilarante Ed O’Neill como patriarca de la familia. Su presencia inunda la pequeña pantalla. Y luego está Ty Burrell, un actor secundario con mucha experiencia en producciones de Hollywood, interpretando al cansino padre moderno y bastante estúpido. Al principio empacha, pero luego no quieres dejar de verlo. Por no hablar de Eric Stonestreet, el gordito del matrimonio gay, un oso de peluche que jugaba al fútbol americano.

La ABC prepara otra serie familiar que promete ser la sensación de la próxima temporada. Michael Chiklis, nuestro añorado Vic Mackey en ‘The Shield’, y Julie Benz, la sensual pero cursilera Rita de ‘Dexter’, encabezan ‘No ordinary family’, que vendrá a ser la adaptación televisiva y en carne y hueso del éxito de Pixar ‘Los increíbles’. Si la película fue extraordinaria, la serie pinta estupenda.

Contraataques

Hyde | 25 de marzo de 2010 a las 11:36

Mientras la HBO sigue en campaña con la brutal guerra del Pacífico, su principal competidora de pago, Showtime, ha contraatacado muy fuerte esta semana, pegando donde más le puede doler ahora a su rival: el público femenino. El lunes volvían al cable hogar de ‘Dexter’ dos de las nuevas sensaciones de la pasada temporada, dos series protagonizadas por sendas magníficas actrices. Primero ‘Nurse Jackie’, la enfermera drogadicta y santa, adúltera y buena madre, que nos trae Edie Falco, nuestra añorada Carmela Soprano. Luego ‘United States of Tara’, un producto algo inclasificable, como todo lo que hace Diablo Cody, un show sobre una madre artista que sufre un trastorno de múltiple personalidad. Se trata de un vehículo interpretativo en el que Toni Collette demuestra su talento, que le ha valido un Emmy, aunque a veces tanto personaje llegue a marear un poco. Madre moderna, insoportable ama de casa tradicional de los 50, machista cazador y pendenciero, adolescente problemática obsesionada con el sexo… a quien habría que darle un premio es a la sufrida familia de Tara. Puestos a elegir, servidor prefiere la más convencional, pero a la vez atrevida, serie sobre la enfermera. Jackie viene a ser lo opuesto al Dr. House. Puede que compartan adicciones y caras ocultas, pero el personaje de la Falco transmite bondad, heroismo diario en las infames urgencias de un hospital neoyorquino. Después de seis temporadas, todavía no tenemos claro del todo si House es tan malnacido como parece, si detrás de tanta ironía, egolatría y mordacidad hay un corazón latiendo.

La tercera cadena en discordia, AMC, también se tenía guardado para esta semana un ataque feroz: la nueva temporada de la que posiblemente sea la mejor serie del último lustro, Breaking Bad. Sigue el descenso a los infiernos del profesor Walter White, al que da vida magistralmente Bryan Cranston. Lo que empezó como una comedia negra es una obra cada vez más dramática y tenebrosa. Heisenberg, el alter ego del profesor, cada vez nos asusta más. Es increíble lo que es uno capaz de hacer por la familia.