Archivos para el tag ‘Don Draper’

Dragones contra publicistas

Hyde | 10 de abril de 2013 a las 20:29

Temporada alta, altísima, en la televisión. Aunque se nos ha ido la excelente cuarta entrega de ‘Justified’, que se consolida como una de las grandes, con esos tiroteos de balas y frases, con unos diálogos más afilados que la katana de un samurái, su marcha se ha visto compensada con dos estrenos dominicales que simbolizan el pulso entre la HBO y la AMC por el la corona televisiva. Compiten dos maravillas literarias: ‘Juego de Tronos’, la bastante fiel adaptación a la exitosa saga fantástica de George R.R. Martin, y ‘Mad Men’, posiblemente la serie más influyente desde ‘Los Soprano’.

¿Pueden tener algo en común los dragones de Daenerys y las golfadas del astuto Tyrion con las tribulaciones y ligues de Don Draper y Roger Sterling en Madison Avenue? Si la primera procede de unos más que decentes libros, la segunda es, en si misma, un novelón contemporáneo. Su creador, Matt Weiner, es en realidad un novelista audiovisual. ‘Mad Men’ constituye una delicia, una exquisitez, una serie gourmet, de cine-fórum. No sólo se disfruta viéndola, sino comentándola. Y sin duda resulta la mejor, absolutamente imbatible, con los subtextos. En ‘Mad Men’ lo importante es lo que no se dice, lo que se calla, lo que se intuye. No es de extrañar, pues, que la primera entrega doble comience con un Don callado, pensativo, al que casi le cuesta hablar. Si el año pasado dejamos a este personaje icónico en la barra de un bar, de vuelta al viejo Don, tras un extraño año de enamoramiento y fidelidad, la sexta temporada promete un Don con las contradicciones, dudas y problemas de siempre, un Roger Sterling que por primera vez emociona al hacerse añicos su armadura de cinismo con una simple caja de madera, y una Peggy Olson cada vez más ambiciosa, cada vez más versión femenina de Draper. Y hace bien Weiner en humanizar un poco a Betty, tan insufrible en los años anteriores. Nos contaba hace un año el creador y guionista principal de ‘Mad Men’, que ni siquiera él sabe de qué exactamente va la historia. Pero que sí se cuida mucho de reflejar la evolución de la sociedad norteamericana en aquellos años turbulentos. Y tanto que ocurre así en ‘The doorway’. Se trata, posiblemente, del mejor primer episodio de temporada de la serie, a la que siempre le cuesta un poco arrancar para situar la trama y luego ir in crescendo. Si todo sigue como siempre, este año será apoteósico. Y eso que todavía no ha empezado ‘Breaking Bad’.

 

Entrevista a Elisabeth Moss: “Es un honor contar la historia de las mujeres de los 60″

Hyde | 16 de octubre de 2011 a las 21:20

Os pego aquí la entrevista (vía internet, no penséis que quedamos en Madison Avenue) que le hice el otro día a Elisabeth Moss, coprotagonista de ‘Mad Men':

La todavía veinteañera Elisabeth Moss (Los Ángeles, 1982) pasó de ser la hija pequeña del presidente Josiah Bartlet en El Ala Oeste de la Casa Blanca a lograr uno de los papeles principales de Mad Men. Sin ambas series, la primera de Aaron Sorkin y la segunda de Matt Weiner, no se puede contar la historia de la ficción televisiva. Sundance Channel ofrece los jueves a las 22 horas una cita semanal con la aclamada serie, que lleva cuatro años contando la transición entre los años 50 y 60 desde el interior de una agencia de publicidad de la avenida Madison de Nueva York. Aunque Mad Men es mucho más que eso. Es un tratado social, una obra de arte audiovisual y una clase magistral para cualquier guionista.

  • A pesar de su nombre, Mad Men parece en realidad una serie sobre mujeres, sobre lo que les costó y aún les cuesta competir con los hombres en el plano profesional…

Creo que no se trata de unos u otras. La historia de los hombres en los 60 es justamente tan interesante como la de las mujeres en esa década. Sobre todo, cómo esas historias interactúan y cómo se relacionan unas con otras.

  • Para alguien nacido en los 80, ¿Cómo fue sumergirse en una atmósfera de machismo, acoso y humillación constante?

He aprendido mucho sobre ese periodo de la historia. Y lo malo que fue. Siendo honesta, no le había prestado mucha atención antes, pero ahora tengo un increíble respeto por lo que las mujeres pasaron, sabiendo que hay oportunidades que literalmente no tendría sin los progresos que ellas lograron.

  • Su personaje, Peggy Olson, evoluciona de ingenua y joven secretaria a atrevida y brillante creativa, en un ascenso como no hemos visto muchas veces en televisión. Es incluso considerada un modelo para muchas mujeres…

Bueno, no inventamos nada con el ascenso de la mujer en el trabajo… Es lo que estamos contando. Y creo que los modelos son esas mujeres originales. En los 60 y muchas décadas antes, las mujeres han estado luchando por los mismos derechos que los hombres y ése es el momento en el que realmente empezaron a conseguir avances. Las cosas todavía no son ideales, pero esas mujeres de los 60 hicieron mucho por todas las mujeres de hoy. Estoy muy agradecida a ellas y es un honor.

  • Para una actriz, un personaje como Peggy debe ser como ganar la lotería.

Tengo muchísima suerte. Tengo el mejor trabajo del mundo. Siento que como actriz todo lo que puedes desear es tener un buen trabajo del que te sientas orgullosa, y si la gente puede verlo y disfrutarlo entonces sí que te ha tocado el Gordo. Me encanta mi trabajo y me encanta interpretar a este personaje.

  • ¿Quién es Don Draper? Nadie sabe esa respuesta mejor que Peggy.

(Risas). No sé si lo sé, si lo sabe él mismo o si alguien lo sabe. Me aventuraría a pensar que es un hombre como cualquiera, que intenta hacer lo correcto aunque a menudo no sea así. Luchando con los confines de lo que se espera de él, pero, y lo que es más importante, luchando con lo que él espera de sí mismo.

  • ¿Y quién es más ambicioso de los dos? Su personaje deja atrás un hijo para seguir con su carrera.

Creo que se trata de la misma ambición. Don y Peggy han trabajado muy duro para llegar donde están. Don está en la cumbre pero es difícil permanecer en ella. Peggy está buscando su camino hacia la cima como mujer en un mundo de hombres. Ninguno de sus caminos son fáciles y los dos tienen sus luchas como individuos. Pero la principal cosa que tienen en común es su ambición y el amor que profesan a lo que hacen.

  • ¿No sería un gran final para Mad Men uno en el que Peggy le arrebata la firma de publicidad a Don?

¡Eso sería genial! ¡Díselo a Matt! Pero estoy segura de que él tiene una idea incluso mejor…

  • ¿Cómo se lleva con Jon Hamm? Los dos tienen en común varias nominaciones en los Emmy.

Es un amigo muy cercano y como un hermano mayor. Le adoro. Es un tremendo honor trabajar con él e incluso más guay conocerlo. Él sabe cómo hacerme reír. Nos pasamos mucho tiempo en el set, probablemente demasiado, intentando hacernos reír mutuamente.

  • Tuvo la oportunidad de trabajar con Aaron Sorkin en El Ala Oeste… y ahora como protagonista con Matt Weiner, dos de los creadores que han elevado los niveles de la TV ¿Cómo es trabajar con ellos?

Fue maravilloso trabajar para Aaron, obviamente un escritor brillante. Fue un tremendo regalo trabajar en esa serie y con esos actores fabulosos. Siento que fue como mi universidad, aprendí muchísimo sobre interpretación, y también me di cuenta de que tenía que convertirla en mi trabajo. Con Matt, evidentemente, he trabajado más al ser actriz fija de Mad Men -en El Ala Oeste apareció en 25 de los 154 episodios-. Es uno de mis mejores amigos. Lo respeto y lo admiro como artista. Podemos pasar horas al teléfono hablando sobre cualquier cosa. Considero nuestra amistad uno de los mejores regalos de formar parte de Mad Men.

  • Mad Men es uno de los mayores ejemplos de que la televisión de calidad no sólo puede competir, sino batir al cine como formato para contar historias. Cada vez más estrellas apuestan por la televisión. ¿Estamos viendo un cambio de modelo en el entretenimiento?’

Totalmente. Estamos viendo la edad de oro de la televisión. Solía haber unas líneas muy claras entre la televisión, el cine y el teatro. Esas líneas divisorias han desaparecido, lo que es fantástico para los actores porque significa que hay más trabajo en todas partes. Pero la gente se ha acostumbrado a la idea de que la TV es a menudo tan inteligente y compleja, tan profunda y brillante como cualquier medio.

  • La quinta temporada de Mad Men se retrasó por las duras negociaciones para su renovación con la cadena AMC. ¿Cómo ha vivido el casting y el equipo esa incertidumbre?

Hemos estado fuera de pantalla más de un año y tenemos de vuelta a alrededor del 75% del equipo, lo que es increíble. Esta gente pudo haber cogido trabajos seguramente mejor pagados que durarían 9 o 10 meses, en lugar de los 5 de Mad Men. Que volvieran es un testamento real de lo que significa trabajar en este show y para Matt. Puedo imaginar que fue difícil vivir con la incertidumbre que tuvieron, pero todo el mundo está muy contento.

  • ¿En qué nuevos proyectos trabaja?

Tengo dos películas que se estrenan el año que viene, On the road y Darling Companion, dirigida por Lawrence Kasdan.

Es un crimen que pase desapercibida

Hyde | 16 de junio de 2011 a las 12:36

Hace unos días, Mary McNamara, especialista en televisión del siempre bien informado en esto del ‘entertainment business’ LA Times, descubría las razones por las que los ejecutivos de la cadena AMC estaban dispuestos a “darse cornadas” el tiempo que fuera necesario con Matt Weiner, el creador de ‘Mad Men’, para el contrato de la quinta temporada. Don Draper ya no es el único gallo en el corral de la joven pero excelente televisión por cable, la máxima competidora de la HBO. Y no hablamos de ‘Breaking Bad’ y el profesor Walter White, sino de ‘The Killing’ y Sarah Linden, esa pequeña joya que la semana que viene termina su primera temporada y que acaba de ser renovada para otro año. Adaptación de una serie danesa, a propósito de ‘The Killing’ y otras novedades de este año se ha abierto un debate entre los críticos televisivos americanos: ¿Son mejores las series de las televisiones de pago (cable) o las de las grandes cadenas (networks) en abierto? La pregunta incluye una propuesta: los Emmy deberían diferenciar ambas cuando se vota al mejor drama y comedia del año. No es justo comparar series que duran prácticamente medio año, con 23 o 24 episodios, con otras que sólo llegan a 13. Producciones de alto coste que si bajan de los diez millones de espectadores sufren para ser renovadas mientras que otras, a pesar de sólo llegar a los 3 millones de audiencia por capítulo, tienen su continuidad garantizada. La presión sobre unos y otros guionistas y creadores debe de ser muy distinta.

El caso es que, ahora que se ha abierto el periodo de votación de las candidaturas para los Emmy entre los miembros de la Academia de la Televisión, ‘The Killing’ podría entrar en la competición. A tenor de otras nominaciones de asociaciones de críticos, competirá desde luego contra su ‘hermana’ ‘Mad Men’, ‘The Good Wife’, ‘Juego de tronos’, ‘Boardwalk Empire’ y, si el mundo es justo, con ‘Justified’ (con una segunda temporada que quita el hipo) y ‘Friday Night Lights’ (buen homenaje de despedida a un show incomprendido por el gran público y amado por una fiel minoría).

A ‘The Killing’ se le reprocha que es muy lenta, que se centra demasiado en explorar a sus personajes, que nos ha llevado a aparentes callejones sin salida en la investigación del asesinato de Rosie Larsen, que abusa de la (falsa) atmósfera opresiva de la lluviosa Seattle. Pero incluso episodios en los que realmente no ocurre nada, como el 11 (‘The missing’), son una maravilla de interpretación, de iluminación, de guión. Con el ruido de espadas de la estupenda ‘Juego de tronos’, a casi todo el mundo se le está escapando esta fenomenal (y modesta) serie.

Lecciones de parodia comunitarias

Hyde | 18 de febrero de 2011 a las 13:03

Parodiar películas e incluso otras series de la propia cadena o de las rivales es un clásico en las comedias televisivas. Pero ninguna ha llegado al nivel de maestría alcanzado en esta materia por ‘Community’. Sí, nuestro grupo de estudio favorito tiene muchos altibajos, es una serie de dientes de sierra. Pero merece la pena tragarse sus diez peores episodios cuando sabes que tienes uno antológico esperándote en algún momento.

En la temporada pasada parodiaron las pelis y series de mafiosos en ‘Contemporary American Poultry’ y también las de acción, desde ‘Matrix’ a ‘La Jungla de Cristal’, en la hilarante ‘Modern warfare’. Hace un par de semanas hicieron lo propio con la saga de ‘El señor de los anillos’, las pelis, libros y juegos de rol de fantasía. ‘Advanced Dungeons and Dragons’. No paré de reírme.

Luego, claro está, tenemos a Abed y sus imitaciones, desde Don Draper a Batman. Y qué decir de Senor Chang, uno de los mejores personajes secundarios que ha dado la tele en los últimos tiempos. A la NBC le perdono todos sus pecados anteriores, que son muchos, sólo por ‘Community’.

Se supone que las comedias televisivas son de usar y tirar, de un único consumo. Atesoro estos tres capítulos para volver a verlos. Y la risa surge de nuevo, pura, libre, como la primera vez.

Un regalo inolvidable

Hyde | 4 de enero de 2011 a las 14:15

ESPAÑA-NAVIDAD

En estas entrañables fiestas, y no sigo con ese tono porque corro el riesgo de parecerme al Rey, la mayoría de nosotros hace juegos malabares para encontrar el regalo adecuado para la persona adecuada y al precio adecuado. Si ustedes son como servidor, corren el riesgo de dejarlo todo para última hora, es decir, hoy, y eso se paga caro. Al final acabamos comprando lo primero que nos entra por los ojos, y como los ojos no son tontos, la gracia nos cuesta un dineral. Por lo general nos olvidamos de que todavía hay mucha gente, cada vez menos, que aún gusta de ver las series dobladas, que tiene la paciencia suficiente para esperar a que termine toda la temporada e incluso para que una cadena española compre sus derechos. No es mi caso. Soy físicamente incapaz de esperar todo ese tiempo, a veces más de un año, para que las televisiones nacionales tengan a bien mostrarme lo que quiero ver y no las bazofias con que habitualmente nos obsequian y que engulle a la fuerza, almax mediante, el sofalícola Gallardo. Mi estantería está repleta de series compradas a tocateja hace años, de hecho ese fue el inicio de una adicción que poco más tarde se rebeló, cual la tripulación de la Bounty, contra un absurdo: ¿por qué esperar tanto y pagar un pasta cuando puedes descargarte un capítulo que fue emitido horas antes en la televisión americana? ¿Si estás en EEUU de viaje o te conectas a una tele por internet puedes verlo gratis y si no es así, no? Entiendo que el cine, que implica pagar una entrada, es otra cosa, pero no se pueden poner barreras al consumo de la poca televisión de calidad que se emite. Y qué demonios, si la AMC y la HBO establecieran un mecanismo por el que tuviera que pasar por caja para ver sus joyas, estaría más que dispuesto a hacerlo.

En todo caso, y sin perdernos en la polémica de la ley Sinde, pocos regalos pueden ser mejores, y más rentables, que descubrir a un ser querido el insuperable mundo de las series. Requiere un trabajo psicológico previo, porque no a todo el mundo le gusta ‘Dexter’, y quizás el adicto de ‘Mad Men’ abomine de ‘Battlestar Galactica’, aunque no lo creo. Así que ahí van diez recomendaciones de ahora y siempre. Y ojo que según el establecimiento el mismo pack puede costar hasta 20 euros más o menos:

Los Soprano (visto a 85,49 euros): A menos de un euro cada episodio, no hay mejor regalo que éste. Sus seis temporadas le cambiarán la vida. Cualquier loa se queda corta para esta obra maestra de lo audiovisual. No es sólo un tratado sobre la mafia, la familia, la ambición, el drama y la comedia. Los Soprano lo abarca todo. El afortunado que reciba este regalo estará siempre en deuda con usted. Ya mandará a Tony Soprano a cobrarse el favor.

A dos metros bajo tierra (a 68,39 euros): La vida y la muerte, y no es la letra del romance de Curro el Palmo. Sólo a Alan Ball, guionista de American Beauty, se le podía ocurrir hacer una serie sobre la familia que dirige un funeraria. No sólo se trata de una obra extraordinaria, poética, divertida y trágica, sino que además le debemos haber descubierto a uno de los iconos de la nueva TV, el gran actor Michael C. Hall.

Mad Men (tres temporadas a 80 euros). Puede quedar como un visionario regalando esta serie inclasificable y pionera, exigente, que pone un listón de entrada muy alto, pero cuando le aguantas los primeros capítulos a esta pandilla de creativos machistas, fumadores y alcohólicos, descubres que no hay nada más parecido a la vida. Nadie dice lo piensa y nadie es más brillante, más misterioso y quizás más desgraciado que Don Draper. La única pega a este pack es que le falta la rompedora e histórica cuarta temporada, con algunos de los mejores capítulos jamás emitidos en televisión.

Perdidos (a 170 euros). Aunque a priori pueda parecer un regalo caro, son 94 horas de emociones trepidantes, una montaña rusa de acción, suspense e intriga que ha revolucionado la historia de la televisión, pese a su controvertido final. Las aventuras de un grupo de supervivientes en la isla misteriosa (no confundir con la de Julio Verne, que acojonaba mucho menos). Si usted es capaz de ver la primera temporada sin engullir con ansiedad varios capítulos seguidos, seguro que le devuelven el dinero.

The Wire (a 90 euros). Más que un obsequio navideño, es una faena. La magistral inmersión del periodista David Simon en los guetos de Baltimore, el mundo de la droga, el crimen, la trata de blancas y la corrupción general. No es una serie fácil (“Que se joda el espectador medio”, llegó a decir su creador), pero muchos sostienen que es la mejor de la historia. Quizás no de servidor, pero no seré yo quien inicie una polémica por ello.

Roma (45,60 euros). Son sólo dos temporadas, pero qué dos temporadas. Esta ‘joint-venture’ de la HBO y la BBC, en esos momentos las dos grandes cadenas de referencia en términos de calidad (luego llegaría la AMC) fue una producción carísima y ruinosa que mereció la pena para los que la disfrutamos. De la mano de un casting extraordinario retrocedemos a los días de Julio César, Augusto, Cleopatra y Marco Antonio, contados por un centurión romano y su fiel compañero de armas. Violencia, sexo e intrigas palaciegas para una recreación histórica de primera. Lástima que se incendiaran los estudios de Cinecittá, aunque quizás les prendieran fuego para cobrar al menos el seguro.

Hermanos de Sangre (40 euros). Ni se le ocurra regalar o regalarse The Pacific si no vio la anterior miniserie sobre la campaña europea, de los amigos Spielberg y Hanks, basada en el estupendo libro homónimo de Stephen Ambrose. Seguimos a la compañía Easy de la División 101 aerotransportada en su lucha contra los nazis. Una joya.

Damages, Daños y perjuicios (primera temporada a 30 euros). Puestos a hacer un buen regalo no demasiado caro, la primera temporada de esta serie de abogados protagonizada por Glen Close es histórica y redonda. Luego cae en picado. Una brillante abogada recién salida de la facultad decide fichar por el polémico bufete de Patty Hewes, especializada en demandas colectivas y con unos métodos poco ortodoxos. Ambición, suspense y una mala para el recuerdo.

El Ala Oeste de la Casa Blanca (97 euros). No es sólo una serie, sino un tratado utópico sobre lo que es y debería ser la política. Una obra maravillosa, escrita y producida por ese maestro de los diálogos que es Aaron Sorkin (guionista de ‘La red social’, ‘Algunos hombres buenos’ y ‘La guerra de Charlie Wilson’), y protagonizada por Martin Sheen, un presidente de ficción que seguro influenció a Obama.

Battlestar Galactica (100 euros). La versión moderna es mucho mejor que la antigua, pese a que alguna de las temporadas se pareció peligrosamente a una telenovela entre humanos y cylons. La raza humana busca refugiarse en la Tierra tras quedar al borde de la extinción por un ataque a traición de los cylons. Protagoniza Edward James Olmos, muy bien como comandante Adama.

Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

breaking-bad-gus-walt

Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

Complejos de antihéroe

Hyde | 26 de noviembre de 2010 a las 19:51

jon-hamm

Alguna vez ya hemos comentado por aquí que habría que colgar a algunos agentes.  Al de Jon Hamm el primero. Hace unos días, mientras la larga penuria de un vuelo transatlántico me obligó a ver prácticamente todo el catálogo del menú audiovisual, incluida la denostada pero entretenidilla ‘El equipo A’ (sí, el vuelo fue insufrible), me ratifiqué en mi convicción. Si en esa película, fracaso de taquilla, el actor fetiche apenas salía un minuto y medio al final, casi un cameo, ¿cómo podemos esperar que le consiga un papel de protagonista decente?

Quizás somos unos snobs y, en resumidas cuentas, sólo tres millones de espectadores siguen cada capítulo de ‘Mad Men’ en su emisión en la AMC. Pero al final son muchos más millones de personas en todo el mundo las que están hechizadas por Don Draper y la exquisita serie de Matt Weiner. A mi juicio, el mejor lugar para el ‘product placement’. ¿O acaso a ninguno de ustedes le ha apetecido tomarse un Canadian Club o un Old fashioned? ¿O comprarse una Samsonite o un carrusel Kodak? ¡¡¡Espabilen, empresarios andaluces, pongan al prescriptor Don Draper a beber Jerez, Montilla o vinos de Málaga, a comer jamón serrano y a mojar pan con aceite!!!

El bueno de Hamm, un tipo que no lo ha tenido fácil para labrarse una carrera pero que ahora es admirado por compañeros y críticos, está entre los candidatos para interpretar la versión cinematográfica de ‘El llanero solitario’ que rodará Verbinski. Acabo de votar por él en una encuesta que ofrece el LAtimes en la que se le incluye en una lista junto a George Clooney, Ryan Reynolds, Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman. Me alegra saber que la mayoría de los internautas, un 32%, también lo ha hecho. Pero despide a tu agente de una vez por todas, Jon.

Especialmente en el caso de Jon Hamm. No lo he visto en