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Falsos nueves

Hyde | 4 de abril de 2013 a las 12:02

Como en el fútbol, algunas de las grandes series, o más bien digamos que la mayoría de las excelentes, tienen un falso nueve, un falso delantero, un falso protagonista. O varios. Son personajes capaces de hacer olvidar al goleador, secundarios ‘premium’ que roban las escenas y en muchas ocasiones acaban siendo coprotagonistas.

¿Era Walter Bishop menos protagonista que Olivia Dunham en ‘Fringe’? ¿No ha sido capaz Aaron Paul de construir un Jesse Pinkman a la altura del histórico Walter White de Bryan Cranston? ¿Y qué decir del Boyd Crowder de Walton Goggins en Justified, que “usa cuarenta palabras para lo que valdrían cuatro”? ¿Acaso no funcionan, también como un reloj, los capítulos de ‘The Good Wife’ en los que apenas recibe bola la magnífica Margulies? Aunque claro, en el caso de la serie de la CBS, da la impresión de tener a diez Messis en el banquillo. Cualquier día de estos habría que exigir un episodio con David Lee al frente. ¡O un spin off para él!

Este domingo vuelve a las pantallas una de las reinas de la televisión, ‘Mad Men’, con su sexta temporada. Aunque la estrella indiscutible es Don Draper (Jon Hamm), uno de los alicientes de la nueva entrega es saber qué hará su pupila Peggy Olson (Elisabeth Moss) ahora que ha empezado a volar sola. Como deberá hacer su personaje como responsable de otra agencia de publicidad rival, Moss ha demostrado que puede ser protagonista. Lo es, y a lo grande, en ‘Top of the lake’, la miniserie de Jane Campion que ha producido la cadena Sundance sobre la extraña desaparición de una niña en un zona de Nueva Zelanda espectacular, en la que el paisaje también parece un personaje. Moss encarna a la detective que investiga el caso, y tendrá que enfrentarse al padre de la niña y principal sospechoso, el siniestro Matt Micham que interpreta Peter Mullan.

En el reparto, en un papel que aporta buena parte de la excentricidad de una serie rara, rara, rara, está Holly Hunter. ‘Top of the lake’, que iba a ser coproducida por una televisión australiana y lleva el sello neozelandés de Campion, es una buena serie a medio camino entre el estilo británico y el americano, puede que por ese carácter oceánico del que hablamos. Tiene cosas, pero solo poquitas, de ‘The Killing’ y ‘Twin Peaks’. Y apenas tiene siete episodios. Merece la pena verla, aunque sólo sea por contemplar a Moss de titular.

Entrevista a Elisabeth Moss: “Es un honor contar la historia de las mujeres de los 60″

Hyde | 16 de octubre de 2011 a las 21:20

Os pego aquí la entrevista (vía internet, no penséis que quedamos en Madison Avenue) que le hice el otro día a Elisabeth Moss, coprotagonista de ‘Mad Men':

La todavía veinteañera Elisabeth Moss (Los Ángeles, 1982) pasó de ser la hija pequeña del presidente Josiah Bartlet en El Ala Oeste de la Casa Blanca a lograr uno de los papeles principales de Mad Men. Sin ambas series, la primera de Aaron Sorkin y la segunda de Matt Weiner, no se puede contar la historia de la ficción televisiva. Sundance Channel ofrece los jueves a las 22 horas una cita semanal con la aclamada serie, que lleva cuatro años contando la transición entre los años 50 y 60 desde el interior de una agencia de publicidad de la avenida Madison de Nueva York. Aunque Mad Men es mucho más que eso. Es un tratado social, una obra de arte audiovisual y una clase magistral para cualquier guionista.

  • A pesar de su nombre, Mad Men parece en realidad una serie sobre mujeres, sobre lo que les costó y aún les cuesta competir con los hombres en el plano profesional…

Creo que no se trata de unos u otras. La historia de los hombres en los 60 es justamente tan interesante como la de las mujeres en esa década. Sobre todo, cómo esas historias interactúan y cómo se relacionan unas con otras.

  • Para alguien nacido en los 80, ¿Cómo fue sumergirse en una atmósfera de machismo, acoso y humillación constante?

He aprendido mucho sobre ese periodo de la historia. Y lo malo que fue. Siendo honesta, no le había prestado mucha atención antes, pero ahora tengo un increíble respeto por lo que las mujeres pasaron, sabiendo que hay oportunidades que literalmente no tendría sin los progresos que ellas lograron.

  • Su personaje, Peggy Olson, evoluciona de ingenua y joven secretaria a atrevida y brillante creativa, en un ascenso como no hemos visto muchas veces en televisión. Es incluso considerada un modelo para muchas mujeres…

Bueno, no inventamos nada con el ascenso de la mujer en el trabajo… Es lo que estamos contando. Y creo que los modelos son esas mujeres originales. En los 60 y muchas décadas antes, las mujeres han estado luchando por los mismos derechos que los hombres y ése es el momento en el que realmente empezaron a conseguir avances. Las cosas todavía no son ideales, pero esas mujeres de los 60 hicieron mucho por todas las mujeres de hoy. Estoy muy agradecida a ellas y es un honor.

  • Para una actriz, un personaje como Peggy debe ser como ganar la lotería.

Tengo muchísima suerte. Tengo el mejor trabajo del mundo. Siento que como actriz todo lo que puedes desear es tener un buen trabajo del que te sientas orgullosa, y si la gente puede verlo y disfrutarlo entonces sí que te ha tocado el Gordo. Me encanta mi trabajo y me encanta interpretar a este personaje.

  • ¿Quién es Don Draper? Nadie sabe esa respuesta mejor que Peggy.

(Risas). No sé si lo sé, si lo sabe él mismo o si alguien lo sabe. Me aventuraría a pensar que es un hombre como cualquiera, que intenta hacer lo correcto aunque a menudo no sea así. Luchando con los confines de lo que se espera de él, pero, y lo que es más importante, luchando con lo que él espera de sí mismo.

  • ¿Y quién es más ambicioso de los dos? Su personaje deja atrás un hijo para seguir con su carrera.

Creo que se trata de la misma ambición. Don y Peggy han trabajado muy duro para llegar donde están. Don está en la cumbre pero es difícil permanecer en ella. Peggy está buscando su camino hacia la cima como mujer en un mundo de hombres. Ninguno de sus caminos son fáciles y los dos tienen sus luchas como individuos. Pero la principal cosa que tienen en común es su ambición y el amor que profesan a lo que hacen.

  • ¿No sería un gran final para Mad Men uno en el que Peggy le arrebata la firma de publicidad a Don?

¡Eso sería genial! ¡Díselo a Matt! Pero estoy segura de que él tiene una idea incluso mejor…

  • ¿Cómo se lleva con Jon Hamm? Los dos tienen en común varias nominaciones en los Emmy.

Es un amigo muy cercano y como un hermano mayor. Le adoro. Es un tremendo honor trabajar con él e incluso más guay conocerlo. Él sabe cómo hacerme reír. Nos pasamos mucho tiempo en el set, probablemente demasiado, intentando hacernos reír mutuamente.

  • Tuvo la oportunidad de trabajar con Aaron Sorkin en El Ala Oeste… y ahora como protagonista con Matt Weiner, dos de los creadores que han elevado los niveles de la TV ¿Cómo es trabajar con ellos?

Fue maravilloso trabajar para Aaron, obviamente un escritor brillante. Fue un tremendo regalo trabajar en esa serie y con esos actores fabulosos. Siento que fue como mi universidad, aprendí muchísimo sobre interpretación, y también me di cuenta de que tenía que convertirla en mi trabajo. Con Matt, evidentemente, he trabajado más al ser actriz fija de Mad Men -en El Ala Oeste apareció en 25 de los 154 episodios-. Es uno de mis mejores amigos. Lo respeto y lo admiro como artista. Podemos pasar horas al teléfono hablando sobre cualquier cosa. Considero nuestra amistad uno de los mejores regalos de formar parte de Mad Men.

  • Mad Men es uno de los mayores ejemplos de que la televisión de calidad no sólo puede competir, sino batir al cine como formato para contar historias. Cada vez más estrellas apuestan por la televisión. ¿Estamos viendo un cambio de modelo en el entretenimiento?’

Totalmente. Estamos viendo la edad de oro de la televisión. Solía haber unas líneas muy claras entre la televisión, el cine y el teatro. Esas líneas divisorias han desaparecido, lo que es fantástico para los actores porque significa que hay más trabajo en todas partes. Pero la gente se ha acostumbrado a la idea de que la TV es a menudo tan inteligente y compleja, tan profunda y brillante como cualquier medio.

  • La quinta temporada de Mad Men se retrasó por las duras negociaciones para su renovación con la cadena AMC. ¿Cómo ha vivido el casting y el equipo esa incertidumbre?

Hemos estado fuera de pantalla más de un año y tenemos de vuelta a alrededor del 75% del equipo, lo que es increíble. Esta gente pudo haber cogido trabajos seguramente mejor pagados que durarían 9 o 10 meses, en lugar de los 5 de Mad Men. Que volvieran es un testamento real de lo que significa trabajar en este show y para Matt. Puedo imaginar que fue difícil vivir con la incertidumbre que tuvieron, pero todo el mundo está muy contento.

  • ¿En qué nuevos proyectos trabaja?

Tengo dos películas que se estrenan el año que viene, On the road y Darling Companion, dirigida por Lawrence Kasdan.

¿Quién es Don Draper?

Hyde | 7 de octubre de 2010 a las 8:38

don draper

Hemos tardado cuatro años –algunos apenas dos meses, tras un atracón estival- en descubrir que detrás del publicista más famoso y atractivo de Madison Avenue no se esconde un extraterrestre ladrón de cuerpos. En esta fantástica cuarta temporada de ‘Mad Men’, un ‘game-changer’ repleto de cambios, desde la empresa a la oficina o los personajes, pasando por el estado civil de su protagonista, hemos comprobado que Don Draper es humano. Al fin le hemos visto flaquear, derrumbarse, vomitar, sufrir un ataque de pánico, llorar desconsoladamente.

Hasta este año no sabíamos si Jon Hamm era un actor extraordinario, por cómo contenía las emociones de su hermético personaje, o si se limitaba a poner cara de palo ante cualquier circunstancia. Va a ser que es lo primero. Hamm es uno de esos contados tipos cuya belleza tiene que reconocer hasta el más alfa de los heterosexuales, un club muy exclusivo en el que si acaso entran Newman, Redford, Pitt y Clooney. De hecho, si su agente no la sigue pifiando con sus intervenciones en la gran pantalla, podríamos estar ante el próximo George, que planificó su salto de Urgencias al máximo estrellato. Pero Hamm no tiene nada de estrella, sigue con su chica de siempre, fue profesor de instituto y le costó mucho pagar las facturas. Hasta que él y Don Draper se encontraron.

Si el principio de la década fue de Tony Soprano y la HBO, el final pertenece a Draper y la AMC, la exigente y exquisita cadena que también nos regala ‘Breaking Bad’ –lo siento, me es imposible escribir de esa casa sin mencionar el santo grial televisivo-. En común tienen a Matt Weiner, guionista de los mafiosos de Nueva Jersey y creador de esta obra maestra de los subtextos. Porque lo importante de ‘Mad Men’ es siempre lo que no se dice, lo que no ocurre, las emociones que dominan y ocultan sus personajes en un mundo machista y racista que está a punto de cambiar para siempre. Son los sesenta.

Además de Draper, ‘Mad Men’ contiene un repertorio excepcional de personajes e intérpretes, desde el magnético borrachuzo de Roger Sterling que encarna el siempre cínico John Slattery, a las tres féminas protagonistas. Cada una representa una forma de afrontar el asfixiante machismo de la época. Nuestra querida Elisabeth Moss –siempre serás la hija del presidente para nosotros-, una secretaria que sube peldaño a peldaño, zancadilla tras zancadilla, en el escalafón de la empresa, a costa de un enorme sacrificio; la voluptuosa y talentosa Christina Hendriks, que cada vez que aparece se come la cámara, y esa pequeña Grace Kelly que es January Jones, la sufrida mujer de Draper. ¿O es Draper quien la sufre a ella?