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Por una muerte digna

Hyde | 15 de septiembre de 2011 a las 13:51

Como en los toros (disculpas a los antitaurinos, pero es el símil más certero que me viene a la cabeza), las series también se enfrentan a su suerte suprema: el momento de matar y de morir. Hay pocas series que se vayan con la misma grandeza con la que se desarrollaron durante años. Cerrar el ciclo y despedirse de unos personajes y un casting con los que se han compartido años, risas, lágrimas, broncas y premios requiere talento, valentía y coherencia del creador y los productores. Y por lo general estos no están demasiado dispuestos a dejar morir dignamente a la criatura.

(A partir de ahora, ligeros espoilers sobre series ya terminadas). Ya hemos dicho por aquí alguna vez que el mejor finale, en opinión de servidor, es el de ‘The Shield’, con ese Vic Mackey encadenado a la oscura oficina cual Prometeo al que el buitre de la burocracia le picotea el hígado todos los días. No está tampoco mal, aunque no compartimos el entusiasmo generalizado, el cierre vital de ‘A dos metros bajo tierra’. Un pelín videoclip para el gusto de servidor. Tampoco me pareció justo el final anticipado que se tributó a Nate. A una de las mejores series de la historia le sobró quizás la última temporada, puede que ya víctima de la locura que Alan Ball desarrollaría años después en ‘True Blood’.

Los dos finales que más polémica han levantado, más charlas de café y análisis teórico han generado, son los de ‘Los Soprano’ y el de ‘Lost’. El primero no apasiona porque David Chase no se mojó y dejó las cosas muy abiertas. Sé que se trata de un análisis simplista, que hay hasta tesis doctorales analizando cómo estaban colocados los azucarillos del bar, si Tony Soprano ya estaba muerto o no… Personalmente, me habría sentado muy mal que se cargaran a mi mafioso favorito, aunque puede que artísticamente fuera lo mejor. Bien alto o notable. En cuanto a ‘Perdidos’, el finale fue un gran capítulo, muy espectacular, pero una estafa total al espectador que siguiera toda la serie. Ni se cerraba ni se aclaraba nada de lo que se había prometido durante años: que todo tendría sentido. Hombre, no se trató del final de ‘Los Serrano’ del “todo ha sido un sueño” (ese fue para denunciarlo directamente en Fiscalía), pero bastante tomadura de pelo con el Humo negro, el encuentro de almas y demás sí que fue.

Hay series que no sienten la necesidad de cerrar la historia. La dejan abierta, y en el caso de ‘En terapia’, con ese doctor Paul Weston mezclándose con la gente por la calle (de las contadas veces, salvo en una cafetería, que lo vemos fuera de la consulta), la opción es buena. Funciona y es bella.

Otras, en cambio, se despiden uno a uno de los personajes y nos los dejan perfectamente situados, sin cabos sueltos. Como prácticamente sus cinco temporadas, el final de ‘Friday Night Lights’ es de gran belleza y emoción. Y la imagen del balón volando es una de las mejores transiciones de la historia de la tele. Da miedo pensar que quieran rodar una película para continuar una historia perfecta, que recordamos con inmenso cariño.

‘Battlestar Galactica’ es otra de las grandes series que se nos fueron en los últimos años. Notable alto, con esos acordes de Jimmy Hendrix y su majestuoso ‘All along the watchtower’.  Y de las que nos cortaron quizás demasiado pronto, está muy, muy conseguido el adiós de ‘Lights Out’. Inquietante, tan estupendo cierre como hasta luego en el caso de que la cadena FX hubiera sido un poco más valiente y hubiera dado otro año a esta buena serie sobre el retorno al ring de un boxeador retirado.

Luego están los finales que ni apuestan por el cierre ni por la continuación, que no dan respuesta a los distintos interrogantes abiertos y que para colmo son un pésimo capítulo. Son episodios que nos dejan con un mal sabor de boca, cuando en este negocio del espectáculo y el ‘storytelling’ el ‘closure’ (el arte suprema, recuerden) es fundamental, lo que decide el aplauso o los pitos, si sacamos a hombros al showrunner o lo maldecimos.

Hace tiempo que dejé de preguntarme por qué me gustaba tanto ‘Entourage’. Disfrutaba como un enano con las aventuras de Vince Chase, las preocupaciones de E, los numeritos de Drama, las inquietudes empresariales de Tortuga y, sobre todo, con las salidas de tono de Ari Gold (grande Jeremy Piven), uno de los mejores personajes de la historia de la tele (si alguien quiere saber cómo se hace un ERE, que pinche aquí). Sí, puede que los guiones cayeran a lo largo de sus ocho años, pero al fin y al cabo en esos veintitantos minutos de cada episodio Doug Ellin conseguía meternos en la pandilla, en las fiestas de Hollywood, en la parte trasera del salvaje, duro y sin escrúpulos negocio del ‘séptimo arte’.

El finale de Entourage, que se emitió el pasado domingo en la HBO y anticipa una película que posiblemente se acabará rodando, es un ejemplo de cómo no cerrar una serie, ni siquiera para decir hasta luego. No sólo porque ya hemos visto antes esa escena en el aeropuerto. Nos saltamos el ligue y la conquista de Vince de la que iba a ser la horma de su zapato, que de repente se convierte en gatita facilona. Ni a Drama ni a Tortuga los despedimos como se merecen. Y la decisión toscana de Ari no se la creen ni él ni su mujer. Es un churro, lo miremos por donde lo miremos. Y me ofende porque hasta el final mantuve la fe y el aprecio por ‘El séquito’.

No me cuentes películas

Hyde | 11 de agosto de 2011 a las 10:56

Como si todavía no tuviéramos clara la primacía de las series de televisión como formato narrativo de ficción frente al cine, todavía hay productores que insisten en arrodillarla, en convertir la pequeña pantalla en un accidente económico y en darle al cine la última palabra. A menudo, casi siempre, esa última palabra es un sacrilegio. Las series, lo hemos escrito muchas veces aquí, llegan a donde no llega el cine por la sencilla razón de su duración, su división en episodios, el feed-back que se produce con la audiencia y la menor dependencia que tiene de la taquilla. El riesgo económico es menor y la libertad creativa, inversamente proporcional, mucho mayor. Una serie, repetimos, te permite conocer a sus protagonistas y secundarios mejor que a tus amigos. Sabes de qué pie cojean, cuál fue su amor adolescente, la relación que tienen con su familia, sus secretas ambiciones. Los vemos reaccionar en todo tipo de circunstancias, favorables o adversas, sufrimos, lloramos y reímos con ellos. Pero si algo distingue al formato televisivo frente al cinematográfico, es que en las diez, doce o veinte horas que dura una temporada, asistimos a la evolución de los personajes, algo que difícilmente apreciaremos en el cine. Padrinos sólo hay tres.

Por todo ello resulta terriblemente irritante para cualquier seriófilo que se precie oír las intenciones de algunos estudios de producir películas a modo de series finale, epílogos innecesarios que pueden arruinar el buen sabor de boca que nos quedó tras años de fidelidad a una obra. Porque claro, iríamos a ver la maldita película aunque sólo sea para después despotricar de ella. El crimen está en marcha con ‘Friday Night Lights’, por ejemplo, con el agravante de que Peter Berg, su creador, decidió hacer la serie tras dirigir años atrás la película protagonizada por Billy Bob Thorton. Ni que decir tiene que el producto televisivo superó con creces al cinematográfico. Y no tendría ningún sentido seguir a la familia Taylor en Philadelphia, ver cómo Tim Riggins construye la casa de sus sueños o a los jóvenes Saracen compartiendo otro desayuno. El riesgo de pifia es enorme.

También hace un año que Doug Ellin, responsable de ‘Entourage’, anunció que habrá un largometraje tras esta última octava temporada, que se ha estrenado hace tres semanas en EEUU. Si la deriva de ‘El séquito’ ha sido algo errática en los últimos años, hora y media o dos horas seguidas pueden ser insoportables, por muchos buenos momentos que nos hayan dado y nos sigan dando Ari Gold, Drama, Turtle, E, Vinnie y sobre todo los cameos de esta serie inclasificable.

La primera de la lista de adicciones

Hyde | 13 de julio de 2010 a las 11:05

entourage

Es muy típico de la prensa de habla inglesa hacer todo tipo de clasificaciones: los diez mejores malos de la historia, las diez peores series, los diez políticos mejor vestidos, las diez meteduras de pata públicas…  Mentalmente, cada uno hace sus propias listas. En el campo de las series, si me pongo a hacer inventario, sale una conclusión clara: adicción enfermiza. Tantas series, una veintena, no pueden ser imprescindibles. Uno no puede estar del todo bien de la cabeza si cuenta las horas para ver el último capítulo de tal o cual serie.

Así que internamente, he clasificado las series en varios apartados jerárquicos. Primero están las series de ‘Can´t wait’, las que directamente veo sin subtítulos, generalmente a los dos días de su emisión en EEUU (uno es un clásico y sigue confiando en la mula). Luego estarían otras que visiono con subtítulos, con o sin Mrs. Hyde, pero básicamente porque, como ocurre con ‘Treme’ o con las británicas como ‘Luther’, hay que tener un nivel nativo para entenderlas. Pero nativo de Nueva Orleans o Chelsea, vamos.

No me pregunten por qué, pero si hay una serie que engullo con ansiedad cada lunes o martes (en EEUU se emite los domingos en las HBO) aunque no sabría explicar muy bien las razones objetivas de mi fanatismo, es ‘Entourage’. Sólo van dos capítulos de esta séptima temporada. Quizás el secreto sea que Vinnie, E, Drama, Turtle y Ari me han hecho sentir hasta ahora parte del séquito.

Sólo ‘Dexter’, ‘Friday Night Lights’ y ‘Sons of Anarchy’ se acercan a provocarme ese nivel de patología, el que me lleva a entender lo que dicen unos tipos de un pueblo de Tejas (si hay acentos jodidos, ése es uno de ellos) y una banda de moteros de California (hay que echarle narices y mucha imaginación para comprender a Sam Crow).

Comparaciones odiosas

Hyde | 24 de junio de 2010 a las 9:51

Si lo peor que se le puede hacer a una nueva serie es etiquetarla con el odioso tópico de ‘la sucesora de Los Soprano’ -una utopía-, lo siguiente peor es nombrarla como ‘la nueva Entourage’. Eso mismo le ocurrió este año a ‘How to make it in America’, una serie menor, pero decente, de la HBO, que no ha sobrevivido a la comparación. Ni era el nuevo séquito, ni coser vaqueros se parece a hacer películas, ni Nueva York tiene nada que ver con Los Ángeles.

El pasado octubre, qué largo se nos ha hecho, comenzábamos los artículos semanales en las páginas de televisión de los periódicos del Grupo Joly con un texto dedicado a ‘Entourage’.La serie de Doug Ellin, sobre las andanzas de la joven estrella de Hollywood Vincent Chase, su grupo de tres amigos que lo escoltan y la carrera de su histriónico agente, el histórico Ari Gold de Jeremy Piven, estaba en el trono de la parrilla televisiva. Con capítulos de apenas 20 minutos, uno de sus productores, el actor Mark Walhberg -de hecho la trama está basada en su vida-, está pensando en llevarla a la gran pantalla. Este domingo se empieza a emitir su séptima temporada, una cifra a la que sólo llegan las grandes o los culebrones tipo ‘Anatomía de Grey’.

En este tiempo ha llegado ‘Treme’, la segunda mejor opción de la HBO, pero la corona de la tele se la ha arrebatado ‘Breaking Bad’. Muy difícil lo tendrán los muchachos de Chase, con su amigo E a la cabeza, para igualar lo que ha aportado este año la tercera entrega de la bajada a los infiernos del profesor Walter White, ‘aka’ Heisenberg. Apuesten por que Cranston volverá a llevarse los premios, por que se le unirán el joven pero talentoso Aaron Paul y, sobre todo, Giancarlo Esposito, un veterano secundario que ha creado el personaje de su vida, el estremecedor narcotraficante Gus, gerente de Los Pollos Hermanos.

Como decíamos al principio, lo peor que le puede ocurrir a cualquier obra nueva, a una estrella emergente, es que la comparen antes de tiempo con otra consolidada. Quizás es lo que le ha ocurrido a ‘Rubicon’, la nueva serie de la AMC que se preestrenó coincidiendo con la emisión del capítulo final de ‘Breaking Bad’. Oscuras conspiraciones que deberán ser descubiertas por el melancólico James Badge Dale, el protagonista de ‘The Pacific’. Te lo han puesto muy difícil, Jimmy.

Se acerca el invierno… ¡pero queda tanto!

Hyde | 14 de junio de 2010 a las 19:03

Este es el primer teaser oficial de la HBO de ‘Juego de tronos’, la primera temporada de la atrevida adaptación televisiva  ‘Canción de Hielo y Fuego’, la saga literaria fantástica de George R.R. Martin que tiene millones de seguidores en todo el mundo, incluido fanático servidor.

¡Estoy casi más impaciente por verla que por el debut de España en el Mundial! Por el momento tendremos que conformarnos con True Blood y Entourage, las actuales joyas de la corona de la Home Box Office.

Ánimos

Hyde | 27 de mayo de 2010 a las 10:15

No hay motivos para sentirse huérfanos, tras el final de ‘Lost’, en la que está siendo una de las mejores temporadas televisivas de la historia, si no la mejor. Hagamos un repaso rápido. Tenemos por un lado ‘Breaking Bad’ y ‘Treme’. La primera, obra maestra que puede mirar a la cara a los mismísimos Soprano; la segunda acaba de empezar, pero si sigue así, también marcará época. En diciembre dejamos otras dos series de altísimo nivel: ‘Sons of anarchy’, la banda de moteros del incorregible Kurt Sutter, y ‘Dexter’, con un final de temporada brutal y antológico, valiente y desgarrador. La desconocida, a este lado del Atlántico, ‘Friday Night Lights’, volvió a regalarnos un complejo abanico de emociones, un preciso cuadro de cómo es la vida, las ambiciones y fracasos en un pequeño pueblo cualquiera. Sin llegar a ese nivel, también tenemos la digna ‘Justified’, el US Marshall del siempre duro Timothy Olyphant.

En el terreno de las nuevas apariciones, han sorprendido la fresca ‘Glee’, con sus altibajos, y la estupenda ‘The Good Wife’. Sí, echa para atrás que sea otra de abogados, pero es mucho más que eso. ¿Y quién demonios querría ponerle los cuernos a Julianna Margulies? La miniserie ‘The Pacific’ nos ha llevado a la guerra con una brutalidad inusitada. No puede ser bonita. Y la BBC ha vuelto a dejar el listón altísimo con la última entrega de ‘Wallander’, tres minipelículas que nos reconcilian con Kenneth Branagh.

En el campo de la comedia, las veteranas ‘How I met your mother’ y, sobre todo, ‘The Big Bang Theory’, nos siguen ofreciendo momentos de gran hilaridad. Pero si hay una serie desternillante, original y genial, es ‘Modern Family’. Con Ed O’Neill de patriarca, y rodeado de un casting inmejorable, perfecto, ¿qué otra cosa se puede esperar?

Y por último, pero no menos importante, tenemos ‘Fringe’. La criatura del inquieto J.J. Abrams decepcionó a muchos en sus erráticos y titubeantes comienzos. Pero tienen que volver a darle una oportunidad. Ha madurado y se ha convertido en una de esas series que no hay que perderse. Es la heredera natural de ‘Expediente X’, a veces incluso mejor. La guerra entre los dos universos alternativos (¿les suena de algo?) está acercándose, y los vínculos de los tres principales protagonistas, ¿o son seis? cada vez son más complicados. John Noble vuelva a sentar cátedra como el loco doctor Bishop, y Anna Torv se ha consolidado como la heroína más bella de la tele.

Por si fuera poco, en junio vuelven ‘Entourage’ y ‘True Blood’. Permanezcan sintonizados.

Por fin se acerca el invierno

Hyde | 11 de marzo de 2010 a las 12:37

gameofthronesEl pasado sábado, un reportaje del canal Arte diseccionaba el fenómeno de las series de televisión y su competencia con el cine. Aunque el documental estaba algo anticuado y anclado en los ya viejos tiempos de ‘Los Soprano’ y ‘A dos metros bajo tierra’ -¡cuánto ha cambiado todo desde entonces!-, sí reflejaba con precisión el estresante mundo de los creadores de series, de sus guionistas, cómo se escoge o desecha sin misericordia un piloto en función de que guste a una audiencia escogida entre distintos perfiles sociológicos.

La HBO era la protagonista indiscutible del reportaje de los franceses. Ya hemos contado aquí cómo la reina de la pequeña pantalla aún no ha sabido llenar el vacío de las dos series anteriores, por mucho que ‘Entourage’ y ‘The wire’ sean todavía obra cumbre de la televisión. Y cómo otras cadenas de pago como Showtime o AMC, con sus ‘Dexter’, ‘Breaking Bad’ y ‘Mad Men’, le están comiendo el terreno. Pero HBO prepara un contraataque demoledor, una serie que posiblemente dejará a ‘Lost’ a la altura del betún si sus creadores saben reflejar el original. La semana pasada, la cadena anunció, por fin, que ha encargado diez episodios de ‘Juego de tronos’, el primer volumen de la fantástica saga literaria ‘Canción de Hielo y Fuego’, de George R.R. Martin. Es lo más parecido -si no superior- que hay a ‘El Señor de los Anillos’ de Tolkien.

Atrás quedan casi tres años de dudas sobre la viabilidad del enorme proyecto y más de un año de un casting que no tiene grandes estrellas pero sí bastantes caras conocidas, la gran mayoría británicas. Estarán Peter Dinklage como el pequeño gran Tyrion, Sean Bean, Lena Headey, Iaian Glen, Mark Addy. Un elenco de buenos actores que se enfrenta al tremendo reto de llevar a televisión esta apasionante y oscura historia, escrita para adultos, con giros sorprendentes, intrigas palaciegas, incesto, mucha violencia y la permanente promesa de dragones. Incluso tiene a sus propios Otros. El rodaje empezará en junio de este año en Irlanda del Norte, y se espera la emisión para la próxima temporada de 2011. Si hay algo que distingue a la HBO es que no tiene miedo a nada. Ni siquiera a los monstruos o a las historias inacabadas, puesto que el escritor sigue sin entregar, para desesperación de sus fans, los dos últimos tomos que deben cerrar la trama. Pero por fortuna, y para garantizar la fidelidad al original, George R.R. Martin será uno de los productores ejecutivos. Por fin se acerca el invierno.

¿Chicas o trajes?

Hyde | 2 de febrero de 2010 a las 13:17

http://www.youtube.com/watch?v=h7jEIcxcdS8&feature=related  Uno de los grandes, grandes, secundarios de la última década es Neil Patrick Harris con su inimitable Barney Stinson. Curioso que Harris hace años que saliera del armario públicamente y que interprete a uno de los grandes ligones ‘womanizers’ de la televisión. Es sin duda el gran gancho de ‘How I met your mother’. Otro de los secundarios cumbre, tan protagonista de su show, ‘Entourage’, como NPH, es Jeremy Piven y su Ari Gold, que no cesamos de alabar en este blog. También Katey Sagal en ‘Sons of Anarchy’ y su Gemma Teller, la gran matriarca del club motero, nos ha dejado momentos inolvidables.

Hemos tenido actores invitados geniales durante una temporada, como fue el reciente ejemplo de John Lithgow en ‘Dexter’, el más lejano caso de Forest Whitaker en ‘The shield’, Ted Danson en ‘Damages’ o el menos conocido pero magnífico Chris Bauer, el estibador sindicalista Frank Sobotka de ‘The wire’.

Pero en cuanto a intérpretes titulares, los tres primeros son los favoritos de servidor. Y no puedo dejar de pasarles este curioso artículo del LAtimes sobre Barney, Harris y los gustos de ambos…

Pero

Nuestras diez series de la década

Hyde | 30 de noviembre de 2009 a las 19:02

six-feet-underLos anglosajones gustan mucho de los rankings y no sé muy bien por qué no los hacemos más por aquí. Así que aprovechando que The Hollywood Reporter ha hecho su lista de las mejores diez series de la década (con ausencias ominosas), que el Pisuerga pasa por Valladolid, haremos otra lista rápida por aquí. Pueden mandar sus aportaciones, que seguro que las hay. Aunque hablamos de series como un conjunto, porque si analizáramos sólo una temporada, tendríamos que incluir productos que comenzaron en el cielo (‘Prison Break’, ‘Damages’, incluso ‘Heroes’) y acabaron totalmente estrellados.  Ahí va nuestra lista:

1.- ‘Los Soprano’. Si alguien duda de ello, le mando un pescado envuelto en papel con Paulie de mensajero. David Chase revolucionó el género televisivo y James Gandolfini creó el mejor personaje mafioso de la historia. Sí, incluidos Vito y Michael Corleone. Echamos de menos a la familia, los suburbios de Nueva Jersey y a la terapeuta.

2.- ‘A dos metros bajo tierra’. Podría haber ganado el oro de no ser por la caída del nivel en las dos últimas temporadas. Los Fischer y su funeraria, o cómo divagar sobre la muerte en televisión sin poder quitarte la sonrisa de la boca y a veces las lágrimas de los ojos. Alan Ball, guionista de ‘American Beauty’, dejó una obra duradera que resistirá el tiempo, y nos descubrió a todos un actor formidable, Michael C. Hall. Tras ‘Six Feet Under’, la muerte tiene otra pinta.

3.- ‘Breaking Bad’. No vamos a rellenar la lista sólo con series de la HBO. Así que, a pesar de que sólo lleva dos temporadas, resulta justo reconocer la originalidad, atrevimiento y calidad de esta ácida -nunca mejor dicho- serie, en la que brilla Bryan Cranston, ganador de dos Emmy. Un perdedor, un profesor de química de instituto de un pueblo de Nuevo Méjico, con un hijo con parálisis cerebral y otro en camino, descubre que tiene un cáncer terminal. Así que decide empezar a sacarle provecho económico a sus conocimientos con el quimicefa para que su familia no tenga problemas en su ausencia. La metamorfosis del profesor Walter White es una de las cosas más impresionantes que hemos visto en televisión.

4.- ‘Entourage’.- Ya iba siendo hora de meter una comedia, aunque ‘El séquito’ sea mucho más que eso. Es una serie sobre el implacable negocio del entretenimiento, sobre la amistad, sobre el éxito y el fracaso. Con cameos de lujo y uno de los mejores secundarios ever, el Ari Gold de Jeremy Piven.

5.- ‘Lost’.- J.J. Abrams es a la televisión lo que Spielberg al cine. Todo lo que toca se convierte en oro. Aunque con ‘Fringe’ no acaba de despegar, ‘Perdidos’ supuso un cataclismo en la narrativa televisiva, especialmente por su uso de los flashbacks. La corporación Dharma, los otros, la isla… aunque ha tenido altibajos, esta isla misteriosa es posiblemente la serie que más engancha. Si tienes varios capítulos, es imposible ver sólo uno. Pero empieza a hacerse pesadita. Y como al final nos digan que todo ha sido un sueño, prometo ir a la isla y prenderle fuego (con Abrams dentro, claro está).

6.- ‘Dexter’.- ¿Una serie protagonizada por un asesino psicópata que no puede pasar unas semanas sin descuartizar a alguien pero que se busca un sistema para hacer el bien?  La idea parece descabellada pero es genial. Cambio radical de papel para Michael C. Hall, que lo borda como este enfermo asocial al que tenemos que querer. Y aunque parezca increíble, los creadores de la serie se las han apañado para que no baje mucho el nivel en sus cuatro temporadas. Mención especial merece el fiscal Prado que encarna Jimmy Smits.

7.- ‘The shield’.- Shawn Ryan hace lo imposible: ser absolutamente original con una serie sobre policias en Los Ángeles. Cámara al hombro seguimos las aventuras, corruptelas y desgracias de Vic Mackey, otro de los personajes antológicos de esta década, por cortesía de Michael Chiklis, a través de los barrios más degradados por la droga y la delincuencia. Es una serie brutal, que impacta desde el episodio piloto, con secundarios de absoluto lujo, en especial Forest Whitaker, que lo borda. Además, en su nómina de guionistas y productores aparece en lugar destacado Kurt Sutter, creador de ‘Sons of anarchy’, actual reina motera de la parrilla.

8.- ‘In treatment’.- ¿Qué clase de bloguero y crítico sería si no recompensara el esfuerzo mental  y físico de Gabriel Byrne para interpretar al terapeuta Paul Weston? Basada en una serie israelí, Rodrigo García (no, no diré de nuevo de quien es hijo, que ya suficiente carga tiene el hombre) nos demuestra que se puede crear una tensión extrema con una charla en una habitación. Seis personas en terapia, con sus distintas sesiones, bastan para darnos cuenta del principio fundacional de la psicología: la culpa de todo es de los padres. Genial.  

9- ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de Hollywood, nos enseñó lo que no vemos del edificio en el que se toman las decisiones que rigen el mundo. En lo que iba a ser una serie sobre el gabinete del presidente, Martin Sheen se tomó tan en serio a su presidente Bartlet que acabó protagonizando los momentos más intensos. Este show un líder demócrata idealista, honrado, culto y profundamente comprometido con sus principios, se emitió paradójicamente durante los tenebrosos años de la era Bush. Pero nos gusta pensar que preparó el terreno para la llegada de Obama. ‘The west wing’ nos devuelve la fe en la política tan rápido como la perdemos en cuanto termina la serie y vemos las noticias…

10.- ‘The wire’. Aunque se me quedan fuera series como ‘Curb your enthusiasm’, ‘Damages’, ‘Mad men’,  ‘How I met your mother’, ‘True Blood’ o incluso ‘Friday Night Lights’, resulta imposible no incluir en una lista de diez series de la década a ‘The wire’, de una factura con una calidad indiscutible. Como ‘The shield’, nos aporta una visión diferente, en este caso de la terrible Baltimore, y nos enseña lo que nunca antes habíamos visto: cómo se desmonta una banda con las escuchas telefónicas.

La reina y su séquito

Hyde | 8 de octubre de 2009 a las 10:58

Desde ‘Los Soprano’ y ‘A dos metros bajo tierra’, la cadena de pago norteamericana HBO es la reina indiscutible de la producción televisiva. Y aunque últimamente le han salido fieros aspirantes al trono con sus mismas armas de creatividad e incorrección política -Showtime con ‘Dexter’ y ‘Californication’, AMC con ‘Breaking Bad’ y ‘Mad men’-, todavía hoy sigue ofreciendo ‘delicatessens’ semanales. El domingo se emitió en Estados Unidos -disculpen si no me molesto en buscar dónde y por dónde se está maltratando a esta serie en España- el último capítulo de la sexta temporada de ‘Entourage’ (El séquito), la serie favorita del hombre más poderoso del planeta, Barack Obama.

Aparentemente, ‘Entourage’ es superficial: las aventuras en Hollywood de un joven y exitoso actor salido de Queens y de sus amigos, a quienes se lleva allí a modo de guardia de corps. Pero la HBO ha sabido aliñar la trama con ingredientes que hacen de sus capítulos los mejores 25 minutos que se pueden disfrutar de televisión. Como confirma la colección de premios Emmy que acumula, cuenta con uno de los mejores personajes secundarios de la historia televisiva, el agente Ari Gold, que encarna Jeremy Piven. Un ejecutivo deslenguado, ambicioso y sin escrúpulos pero con su pequeño corazoncito, cuyas soeces diatribas triunfan en Youtube. En el capítulo emitido el domingo les aseguro que nos ofrece uno de los expedientes de regulación de empleo más desternillantes y salvajes vistos en televisión -ya quisieran Donald Trump o Lluis Bassat despedir así-.’Entourage’ está basada en la vida real de uno de sus productores, el actor, rapero y modelo Mark Walhberg, un intérprete mediocre pero un ejecutivo exquisito, pues también produce otra de las maravillas de la HBO: el ‘En terapia’ de Gabriel Byrne y Rodrigo García.

Como se trata de mostrar las tripas de Hollywood, en la serie no faltan los ‘cameos’. Hasta el punto de que hay bofetadas para salir en ella. Por dar unos pocos nombres, aparece gente como Martin Scorsese, Matt Damon, Bono, Lebron James, Scarlett Johansson, Tom Brady o el maestro Aaron Sorkin, creador de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’. ‘Entourage’ no es una serie profunda, emotiva o un la típica sitcom hilarante de risa enlatada. Es un canto a la amistad, al viaje de la vida, al sexo, la ambición y la juventud. En cada capítulo consigue que nos olvidemos de la realidad y nos sintamos estrellas de Hollywood. Y eso no es mala cosa.