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El caso ‘Fringe’

Hyde | 19 de diciembre de 2012 a las 20:01

Pocas series llegan a los cien episodios. Y menos aún se despiden en todo lo alto con ese número redondo. Así lo hará ‘Fringe’ en su corta quinta temporada, con un capítulo doble, de dos horas, que emitirá en Estados Unidos la cadena Fox el 18 de enero. De ‘Fringe’ se puede escribir un tratado. De sus errores y de sus aciertos, del extraño fenómeno que supone -como sus casos- que en la dura selva televisiva una serie con poca audiencia haya logrado sobrevivir tanto tiempo. Lo ha hecho tanto por el prestigio que aportaba a la cadena como por su entusiasta legión de fans en todo el mundo, que llevan un par de años movilizándose cada invierno y primavera para evitar su cancelación. Sin tantos premios que la justifiquen, le ocurre algo parecido que a ‘The Good Wife’. La ven pocos espectadores para tratarse de una emisión ‘network’ en abierto, pero el perfil de los que la siguen es el sueño de todo director comercial.

 

Todos los creyentes en ‘Fringe’ hemos tenido nuestros desencuentros con una trama caótica, con universos paralelos en los que hasta el más devoto seriófilo se ha perdido. Uno diría que hasta los showrunners y guionistas han cambiado de realidad demasiadas veces, sin tener muy claro si se trataba de una serie procedimental o si había que darle mayor carga a la trama de largo recorrido. Pero la mayoría se lo hemos perdonado todo. Porque de vez en cuando, la más digna heredera de ‘Expediente X’ te regala un capitulazo sensacional, de piel de gallina, como ese ‘The bullet that save the world’ reciente. Y porque ha sido capaz de crear momentos épicos, escenas fantásticas como ese Central Park gris de esta quinta temporada, villanos sensacionales como los observadores, una suerte de blues brothers extraterrestres y calvos. Sí, muchas cosas en ‘Fringe’ parecen de risa, pero son un asunto muy serio. Y, si queremos a esta serie, es sobre todo porque tiene a actores como John Noble y Anna Torv y a personajes como Walter Bishop y Olivia Dunham.

Ahora, ya filmado el último episodio, con su estupendo -y pluriempleado con sus ‘alternates’- casting de despedida, uno se pregunta qué habría ocurrido si J.J. Abrams no fuera ese culillo de mal asiento y no la hubiera dejado tirada tan pronto. Si el inquieto director-productor no se hubiera empeñado en sacar nuevas series como churros para sustituir a ‘Fringe’ pero sin llegar nunca a la altura de sus zapatos -sí, me refiero a ‘Alcatraz’ y a ‘Revolution’-. Porque la parrilla se quedará absolutamente huérfana en enero en el género paranormal. Será difícil encontrar algo parecido, por extraño, por valiente, por loco, por raro. ‘Fringe’ es un caso ‘fringe’ en sí misma.

 

Sin luz ni chispa

Hyde | 27 de septiembre de 2012 a las 11:26

El halago debilita. Y el éxito tiene, desde luego, su reverso tenebroso. Puede ser mucho más destructivo que el fracaso. En los últimos años a todos se nos han llenado las bocas y los textos comparando al inquieto J.J. Abrams con Spielberg, llamándolo el nuevo rey Midas de la era dorada de la televisión. De ‘Alias’ a ‘Fringe’, pero sobre todo con ‘Perdidos’, el sello Abrams implicaba una garantía de calidad y entretenimiento, un buen manejo de la tensión narrativa y una gran capacidad para sorprender al espectador. En el cine, al que ahora parece dedicar su talento, también, con la estupenda ‘Monstruoso’ -que produjo pero no dirigió-, la revisión de ‘Star Trek’ y la ochentera ‘Super 8′.

Pero a fuerza de darle vueltas a la manivela, la productora de Abrams, Bad Robot, se ha acabado convirtiendo en una churrería. Bueno, en algo peor, en una franquicia de churros. Últimamente no hay nueva temporada televisiva en la que no aparezca el dichoso apellido en una o dos series de nueva creación pero, como ocurre con Spielberg (‘Falling skies’, ‘Terra nova’), da la sensación de que Abrams solo aparece por allí para que le den el cheque, para cobrar los royalties por la promoción que supone poner su nombre junto al producto. Y, como ocurre con una de esas franquicias de hamburguesas en las que lo que nos sirven no se parece en nada a lo de las fotos, las nuevas series apadrinadas por Abrams no tienen nada que ver con las originales. Son una mala copia de sus primeros éxitos. Ocurrió hace unos meses con ‘Alcatraz’, un burdo plagio de ‘Fringe’, como antes pasó con ‘Undercovers’ y posiblemente pase ahora con ‘Revolution’, el supuesto gran estreno de la NBC este otoño.

La trama nos lleva a un mundo apocalíptico tras desaparecer repentinamente la electricidad y, con ella, prácticamente todo lo que nos ha sacado de vivir en la selva. Firmados por Eric Kripke, creador de ‘Supernatural’, a los guiones, al menos de los dos primeros capítulos, les falta la tensión necesaria, como si en la serie, con la luz, también se fuera la chispa. Y como en los churrerías, ya hemos visto uno de los ingredientes que empieza a resultar cansino en Abrams. Ya sea en ‘Alias’, en ‘Perdidos’ o en ‘Fringe’, siempre sale el recurso facilón de poner a un personaje a contactar con otro misterioso a través de un ordenador. Y luego ni el casting ni los personajes emocionan. Ni siquiera destaca la presencia de Giancarlo Esposito, que tras componer a uno de los mejores malos de la historia de la ficción audiovisual -así de grande es su Gus Fring de ‘Breaking Bad’ y así de injusto es que se vaya de vacío de los Emmy-, ahora debe conformarse con un papel menor y previsible. De momento, como suele ocurrir con los paquetes que firma Abrams, ‘Revolution’ ha registrado buenas audiencias en su estreno. Pero sin la pasión e implicación necesarias, el público volverá a quedar desencantado si la serie sigue por este camino.

En otro universo

Hyde | 1 de marzo de 2012 a las 9:30

“No estamos en el negocio de perder dinero”, dijo en enero el presidente de la división de Entretenimiento de la cadena Fox cuando le preguntaron por ‘Fringe’. “Perdemos mucho dinero con esa serie, y con esa audiencia tan baja en las noches de los viernes es imposible obtener beneficios”, abundó Kevin Reilly, sin admitir, claro está, que su arriesgada decisión de cambiarla de día y ponerla en la conocida como “franja de la muerte” no ayudó precisamente hace más de un año a levantar sus cifras. Todo por la obsesión de la cadena de resucitar el éxito en ese espacio horario de la legendaria ‘Expediente X’, el espejo de ‘Fringe’. La criatura de la factoría Abrams y sus colegas Kurtzman y Orci nunca lo ha tenido fácil y cuando lo podía haber tenido tampoco cogió el camino más corto. Se trata probablemente de la serie con la barrera de entrada más alta: prácticamente habría que hacer un máster para engancharse a su cuarta temporada sin haber visto las anteriores. Es una obra con muchos picos de sierra, con subidas espectaculares pero también sus profundos valles. Tan inteligente, brillante y loca como su verdadero protagonista, el doctor Walter Bishop -menudo caso Fringe la continua sequía de premios para el magistral John Noble-. Su complejidad puede resumirse, que no entenderse, en un párrafo. Se trata de una serie sobre una división especial del FBI que investiga extraños fenómenos paracientíficos y se mete en una guerra entre universos, con hasta cuatro universos y líneas temporales paralelas, con sus correspondientes personajes y alternativos. También hay unos extraños seres, calvos vestidos de ejecutivos cincuenteros, llamados observadores. Y cambiaformas, unos replicantes que suplantan a los seres humanos persiguiendo no se sabe exactamente qué pérfido objetivo.

Admitámoslo: ‘Fringe’ es un completo galimatías. Pero es nuestro galimatías. Los pocos que hemos llegado hasta aquí constituimos una audiencia pequeña pero militante. Al fin y al cabo hemos invertido horas y horas en una serie que casi te obliga a estudiar, que apenas hace concesiones, fiel a sí misma hasta el precipicio. Algunos también la ven por la preciosa Anna Torv, la agente Olivia Dunham, aunque quien espere que se quite la ropa para subir la audiencia se quedará con las ganas. O porque es la única serie de ciencia ficción digna -que nadie ose mencionar ese autoplagio barato que es ‘Alcatraz’- de la actualidad.

 

El caso es que ‘Fringe’ enfila sus últimos nueve episodios de su cuarta temporada sin que se sepa aún si habrá una quinta. Y aunque sus productores ejecutivos aseguran tener un final conclusivo que vale lo mismo para un roto que un descosido, por un lado los fríos números dicen que no será renovada. Pero por otro cada vez hay más rumores sobre la negociación entre la Fox y la Warner, el estudio que la produce, para un nuevo año siempre que se bajen los costes. O la tercera vía, a la ‘Friday Night Lights’, que consistiría en la serie siendo emitida y costeada por otra cadena de la competencia, de cable o en abierto. Hablando de universos paralelos…

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La cárcel de Abrams

Hyde | 19 de enero de 2012 a las 13:10

Las malas noticias, cuanto antes, mejor. Así que ahí va una: la esperadísima ‘Alcatraz’ es y será otro de los grandes fiascos de esta temporada televisiva que empezó tan grandilocuente y de la que de momento tan solo se salvan -por todo lo alto, eso sí- la excelente ‘Homeland’, la especialísima ‘Black Mirror’ y la murphyniana ‘American Horror Story’. La nueva criatura de J.J. Abrams, que a sus 45 años sigue empeñado en imitar a su admirado Spielberg, incluso a la hora de poner su nombre como productor a prácticamente cualquier cosa, simplemente no funciona. Y aun a riesgo de caer en el pecado de la ‘pilotitis’, de juzgar una serie anticipadamente por sus dos únicos episodios emitidos, será difícil que remonte el vuelo.

Llevamos casi un año oyendo hablar de una serie en la que iba a ocurrir algo muy gordo, y paranormal, en la legendaria isla carcelaria. Y cuando una historia así viene también vendida porque detrás está la productora responsable de ‘Perdidos’, uno se espera cualquier cosa extraordinaria, pero no un refrito barato, una versión pobretona de ‘Fringe’ que indignará a sus pocos pero militantes seguidores. ‘Alcatraz’ intenta copiar el estilo e incluso la música de la otra serie de la Fox , abandonada a su suerte por Abrams, pero con mucho peor guión, por no decir del casting (el repetitivo Sam Neill no le llega a la altura de la suela de los zapatos a John Noble, es difícil soportar a Jorge García mucho tiempo y la guapa Sarah Jones, por muy prometedora que resulte, no es ni de lejos Anna Torv). Todo huele a usado, todo suena a visto -sí, también hay reminiscencias de ‘Alias’-, y a pesar de los esfuerzos de sus creadores por impresionar al espectador en los primeros 45 minutos condensando toda la historia y forzando las relaciones de los personajes, ‘Alcatraz’, de momento, provoca más bostezos que asombro.

El listón está altísimo en la televisión contemporánea. Tanto en la narrativa (los tiempos y las pausas son vitales, no se puede ir con prisas) como en la puesta en escena. Y a los tipos que la revolucionaron con ‘Perdidos’, atreviéndose a estrellar un 747 en una isla misteriosa, creando una mitología propia, hay que exigirles en consecuencia. Pero puede que Abrams, tras ver que a Spielberg no le quita el sueño poner su firma en hiperpromocionados bodrios televisivos como ‘Terra Nova’ o ‘Falling Skies’, haya perdido la vergüenza de plagiarse, mal, a sí mismo.

Las dos mejores ‘network’

Hyde | 29 de septiembre de 2011 a las 10:53

Entre la tentación por ver las dos nuevas series, ‘Pan Am’ y ‘The Playboy club’ con las que las grandes cadenas en abierto pretenden copiar, blasfemas e insensatas, a la inigualable y añorada ‘Mad Men’, y el impulso irrefrenable del reencuentro con las dos mejores producciones ‘network’ que compiten con la calidad del cable de tú a tú, esta semana me quedé con la segunda opción. Sí, han vuelto ‘The Good Wife’ y ‘Fringe’ y muchos seriófilos como servidor andamos revolucionados. Bueno, admito que le eché un vistazo al club de las conejitas y que salí despavorido a los cinco minutos, al intuir la mala copia y el peor guión que se avecinaban. Pero descuiden que volveremos y lo contaremos.

Entrando en materia, uno siempre se pregunta si la FOX le pagará doble sueldo al magnífico casting de ‘Fringe’ que lideran la bella Anna Torv (nunca el nombre Olivia sonó tan bonito) y el extraordinario John Noble, nuestro segundo Walter favorito. Desde luego si cobraran un plus por personaje se forraban. A estas alturas, con su cuarta temporada, no vamos a descubrir nada diciendo que ‘Fringe’ es una serie muy compleja, que requiere fidelidad absoluta y ningún despiste si el espectador pretende enterarse de la trama. Es más, incluso siendo devoto, a veces cuesta seguir el hilo de los misterios y de los universos paralelos. De ahí los graves problemas de audiencia que hicieron temer por su supervivencia el año pasado. Intimida. El fichaje como titular de este año de Seth Gabel, a quien recordamos de ‘Dirty Sexy Money’, dará profundidad al banquillo ahora que no sabemos dónde demonios está Peter. ¿Qué Peter?, me preguntarán ustedes.

También amplía plantilla, aunque no sale en el ‘season premiere’, ‘The Good Wife’. La veterana actriz Lisa Edelstein, la doctora Cudy, cambia a ‘House’ y al Princeton General por competir con Alicia Florrick. La serie del matrimonio King sigue en plena forma, y parece que le dará más cancha aún al siempre estupendo Alan Cumming y su magnético, maquiavélico y brillante Eli Gold.

Como se ha avanzado en la promoción de la CBS, en el primer episodio se vislumbra que este tercer año la buena esposa dejará de ser tan buena. Margulies explota toda su sexualidad y se avecina la guerra total con el fiscal y ex marido. A este paso, Alicia se merienda a Kalinda.

¡Claro que importan los Emmy!

Hyde | 18 de septiembre de 2011 a las 13:33

Puede que al espectador medio no le importe demasiado el resultado de los Emmy que se entregan esta noche. Cada uno tiene sus favoritos y poco nos importa que se le dé o no una estatuilla: en nuestro corazón están los primeros. También hay quien ve en este tipo de galas otro caso del ombliguismo de Hollywood, otra ocasión de lucir palmito para actores y actrices. Todo ello puede ser cierto, pero también se comete un error subestimando la importancia del evento.

Hay pocas series de calidad realmente rentables para las cadenas. Algunas, inexplicablemente, sobreviven en el alambre, tanto en el cable como en los network. Y aunque a veces los números no cuadren, el prestigio que otorga la crítica y los malditos premios las mantiene vivas. Sólo por eso merecen la pena estos galardones, mucho más importantes que los Globos de Oro, que al fin y al cabo otorga la prensa extranjera acreditada en Hollywood y ésta me temo que no ve demasiado la tele.

O acaso alguien duda de que sin el amor incondicional de la crítica y los Emmy de Margulies y Panjabi ‘The Good Wife’ hubiera resistido en antena, por muy extraordinaria que sea? ¿O Fringe habría sobrevivido tras un año de angustias y agonía en los ratings, especialmente tras el traslado al ‘bloody friday’?

Llega un momento en el que las cadenas tienen que sacar tajada, sencillamente porque son un negocio, no hermanitas de la Caridad comprometidas con el bienestar intelectual de una pequeña y selecta audiencia. Es lo que le ha ocurrido este verano a la AMC, que ha recibido muchas, demasiadas, críticas, por hacer una pequeña parte de lo que las mayores cadenas hacen continuamente. Cuando una serie tiene éxito es normal que tanto su creador como su casting se suban a la parra y pidan una millonada. Es lo ocurrido con ‘Mad Men’, retrasada un año por las duras negociaciones de Weiner con la pequeña pero adorada cadena. O la pelea de gallos posterior entre Gilligan y los mismos ejecutivos por recortar episodios y presupuesto de ‘Breaking Bad’ pero con más temporadas. Nos puede escandalizar, pero las cifras de audiencia de ambos shows, los dos mejores de la televisión actual, no son para tirar cohetes: entre dos millones y tres millones de espectadores. Menos que ‘El barc0′, por poneros un ejemplo gráfico y brutal. El recorte también ha afectado al producto más exitoso pero quizás de menos calidad de la AMC: ‘The Walking Dead’. A Darabont le pidieron que redujera gastos y rodara más interiores, y se lió la marimorena, incluso con la salida del guionista y ‘showrunner’.

Por todo ello, el resultado de esta noche no es baladí. Y aunque todas las quinielas den como favorita a ‘Boardwalk Empire’, en la que la HBO se ha gastado una pasta tanto en filmarla como en promocionarla, aún no está a la altura de ‘Mad Men’. Ni el gran Steve Buscemi y su ‘Nucky’ Thompson le llegan aún a la suela del zapato, en términos de hito televisivo, al Don Draper de Jon Hamm. Es la gran oportunidad de Hamm para lograr una estatuilla que en las tres ediciones ha ganado, merecidamente, el enorme Bryan Cranston por la también enorme, y en esta edición ausente por motivos de calendario, ‘Breaking Bad’.

Y puestos a ser subjetivos, que para algo está el blog, perdonen los fans de Atlantic City cuando les diga que es una blasfemia comparar la deslumbrante cuarta temporada, con capítulos históricos como ‘The suitcase’, de los creativos de Madison Avenue, con esa buena copia, que seguro nos dará grandes satisfacciones, que es ‘Boardwalk Empire’.

Siguiendo con la subjetividad, si alguien debe disputarle el Emmy a Hamm ése es Kyle Chandler. Su entrenador Eric Taylor ha dejado huella. Puede que la quinta temporada, salvo uno de los mejores series finale que se recuerdan, no haya sido excepcional. Pero tanto Chandler como Connie Britton merecen reconocimiento por crear el mejor matrimonio de la historia de la tele. Será difícil que lo reciban.

En cuanto a secundarios, este año no se puede discutir con ‘Justified’, bajo riesgo de que a uno le peguen un tiro y lo tiren a una mina abandonada. Margo Martindale y Walton Goggins (incomprensible que su Shane de ‘The Shield’ nunca fuera ni nominado) están sublimes como reina y rey de la fauna de Harlan. Sólo un pequeño grandísimo actor, Peter Dinklage y su Tyrion Lannister (qué reto tan difícil y tan bien resuelto, darle vida a la criatura de Martin), y Michelle Forbes y su madre de ‘The Killing’ pueden cuestionar esos premios.

En cuanto a la mejor serie, por mucho dinero que se gaste la HBO y por mucho que todos le debamos a su apuesta por hacer televisión de calidad (“No es TV, es HBO”), la apuesta para competir con ‘Mad Men’ puede que sea equivocada: ‘Juego de tronos’ es mejor que ‘Boardwalk Empire’. ‘Justified’ ha tenido una segunda temporada majestuosa (¿qué hacías en ‘Falling skies’, Yost?), como ‘The Good Wife’, pero resulta chocante la presencia de la flojilla, por ser benevolentes, quinta temporada de ‘Dexter’, y la ausencia absoluta de ‘Treme’ en casi todas las categorías importantes.

En miniseries, Idris Elba por su atormentado ‘Luther’ (mejor la segunda temporada que la primera) y ‘Downton Abbey’, uno de los acontecimientos del año (que esta noche regresa a la televisión británica con su segunda temporada), deberían recibir los premios. Otra cosa es si lo harán.

Suerte para nuestros favoritos.

Premios para todos los gustos

Hyde | 6 de junio de 2011 a las 18:54

Una de las varias asociaciones de críticos de televisión de Estados Unidos, la Broadcast Television Journalists Association (BTJA), acaba de anunciar sus nominados para sus primeros premios, que se entregarán en una gala a celebrar y retransmitir el próximo 20 de junio.  Las candidaturas son tan amplias (diez en los casos de las series y seis para los actores), que más que las presencias, lo que en todo caso puede llamar la atención son las ausencias. Clama la de ‘Breaking Bad’ y su casting, pero entendemos que simplemente se ha tratado de un problema de calendario (la cuarta temporada se estrena el próximo 17 de julio y la tercera quizás les quede demasiado lejos).

En la lista de nominaciones, encabezada por ‘Modern Family’, encontrarán, por supuesto, a Ed O’Neill, Anna Torv, Ty Burrel, Eric Stonestreet, Jon Hamm, Julianna Margulies, ‘Friday Night Lights’, Archie Panjabi,  Kyle Chandler, Margo Martindale, ‘Mad Men’, ‘The Good Wife’, ‘Boardwalk Empire’, ‘Justified’, Timothy Olyphant, ‘Fringe’, Steve Buscemi, Michael Pitt, Connie Britton, Christina Hendriks, Alan Cumming, John Noble, Elisabeth Moss, ‘Community’, Amy Poehler, Walton Goggins, Tina Fey y demás favoritos habituales de la crítica.  En la categoría de comedia, aunque seguimos sin verle mucha gracia a ese dramón que puede ser ‘Nurse Jackie’, también está Edie Falco, descuiden.

Como sorpresas agradables, la inclusión de Shawn Hatosy por su papel en ‘Southland’ y que ‘Game of thrones’ y ‘The Killing’ han llegado a tiempo, aunque la primera no tiene ningún intérprete entre los nominados y la segunda a sus dos estupendas protagonistas, Mireille Enos y Michelle Forbes (a la segunda, estelar, la han puesto como secundaria). Pero es un poco escandalosa que la presencia de ‘The Walking Dead’ suponga la ausencia de ‘Treme’, como canta la inclusión de John Slattery si no está Wendell Pierce por su Antoine Batiste.

¿Favoritos de este blog para hacerse con el dichoso premio? Jon Hamm, Julianna Margulies, ”Mad Men’, Walton Goggins, Margo Martindale, Steve Carell, ‘Community’, Amy Poehler, Danny Pudi y Sofía Vergara (esta última es favorita por otras cuestiones…)

Hasta el año que viene

Hyde | 12 de mayo de 2011 a las 10:48

Al filo de la navaja de la cancelación durante casi todo el año por sus serios problemas de audiencia, pese a su indudable éxito de marca, ruido mediático y la fogosidad de sus fans, trabajar como guionista de ‘Fringe’ ha debido de ser especialmente estresante esta tercera temporada. Lanzada como heredera de ‘Expediente X’ por la misma cadena (Fox) y contando con el pequeño rey Midas de la tele, J.J. Abrams, entre sus productores, ‘Fringe’ nunca se recuperó en los ratings de su errático lanzamiento. Sus creadores no tuvieron claro si se trataba de una serie de un monstruo por día o si primarían la trama de fondo, dotando a Fringe de un argumento lineal. Para cuando se decidieron por la segunda opción ya habían perdido a gran parte de los espectadores. Los afortunados que permanecieron fieles a la cita semanal con Olivia Dunham y los Bishops, uno de los mejores tríos de la televisión reciente (¿o son un sexteto?) fuimos recompensados más adelante.

En ‘Fringe’ puede pasar cualquier cosa y todas se pueden explicar, en teoría, con razonamientos pseudocientíficos. Para ello tenemos en su laboratorio de Harvard al viejo chiflado Walter Bishop, una creación memorable de ese actorazo llamado John Noble. Así que sin darnos cuenta, esta temporada nos metimos en algo tan extravagante como una guerra de universos paralelos. Como lo leen. Lejos de chirriar, la cosa funcionaba, hasta que a los guionistas, quizá agobiados ante la posibilidad de quedarse sin trabajo el próximo año (cosa que finalmente no ha pasado), empezaron a convertirse ellos mismos en un caso digno de la división ‘Fringe’ del FBI. Sin ánimo de espoilers, digamos que la pobre Anna Torv merece lo que le paguen y más.

También se ha despedido estas últimas semanas, hasta el año que viene, ‘Justified’, de FX, cadena filial de la FOX Lo ha hecho por la puerta grande. La segunda entrega de las desventuras del US marshal Raylan Givens ha sido sensacional, principalmente por la fuerza magnética de sus rivales de este año, el clan de los Bennets, liderados por Margo Martindale, cuya Mags pasará a la antología de grandes ‘malos’ de la historia de la televisión. La clave de esta magnífica temporada, que la ha colocado entre las mejores series que se pueden ver ahora mismo, es el mayor peso del casting femenino (me encanta este artículo del LAtimes) y, sin duda, esa presencia imponente, robaplanos, de Walton Coggins. Y el protagonista y productor, Timothy Olyphant, ha logrado aprovechar al máximo esa cara de palo y esa fiera mirada que Dios le ha dado para encadilarnos con el personaje.

Malas y buenas noticias

Hyde | 25 de marzo de 2011 a las 15:15

lights

Las últimas 12 horas han sido muy agridulces para los seriófilos. Por un lado, anoche nos acostamos con el tremendo disgusto de la cancelación de ‘Lights Out’, una de las mejores debutantes de este año. Tras superar los dos o tres capítulos iniciales, algo flojos, cada vez estábamos más enganchados al boxeador Patrick Lights Leary, a su complicada familia, a sus histriónicos entrenadores, a su combate al filo del alambre por mantener a los suyos. FX anunció que no la renovaba porque la audiencia no ha acompañado. Cuesta reprocharle algo a la cadena que produce ‘Sons of Anarchy’ y ‘Justified’, aunque podían haber tenido un poco de paciencia con esta trama pugilística, sobre todo porque están teniendo su mejor año de resultados con otros productos. Es una pena, porque Holt McCallany, Stacy Keach e incluso el a veces cargante Pablo Schreiber estaban haciendo un trabajo estupendo, porque las apariciones de Eamonn Walker y David Morse han sido fantásticas, porque nos gusta el boxeo y la mitología que lo rodea, demonios!!!

Consumada la noticia, con tremendo enfado de Mrs. Hyde (“No sé para qué me enganchas a series si luego nos las quitan y nos llevamos este mal rato”), temimos lo peor: que se cancelara también ‘Fringe’. Pero sorprendentemente, la FOX ha mirado más la devoción militante que sigue a Olivia y a los Bishops en las redes sociales y en todo el mundo que los números de audiencia de la serie, y decidió renovarla por una cuarta temporada. Es un respiro y una buena noticia. Empate. Ahora rezamos por Alicia Florrick y ‘The Good Wife’, cuyos dos últimos capítulos han sido para quitarse el sombrero. Especialmente el último, ‘Ham Sandwich’, una pequeña obra maestra, un catálogo de las excelencias que hacen imprescindible esta serie, liderada por Julianna Margulies pero con un reparto y unos guiones sublimes.

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Los golpes de la vida

Hyde | 17 de febrero de 2011 a las 11:14

lightsout

Para sobrevivir en la jungla de la parrilla televisiva hay que ser muy duro. Al acecho merodean programadores con menos sentimientos de culpa que un tiburón blanco tras zamparse una foquita, o reality shows de mierda pueden devorarte en menos que canta un gallo. En esta selva las condiciones son cambiantes cada día, y todo se decide por los fríos números, la audiencia y sus perfiles. Para salir ileso de todos esos peligros hay que repartir muchos mamporros. Y hacerlo rápido, desde el principio y con eficiencia.

Los cementerios de series están llenos de buenas tramas que esperaron demasiado para soltar los fuegos artificiales. Este año ocurrió, por ejemplo, con Rubicon. También la UCI televisiva, ese limbo en el que actualmente se debaten entre la vida y la muerte una decena de buenas series, cuenta con muchas obras que se equivocaron en el golpe y luego rectificaron, a lo mejor demasiado tarde. Es la agonía que está sufriendo, injustamente, la magnífica Fringe. Su errático primer año, con una trama central sin dirección clara, espantó a muchos espectadores, que se han perdido las dos excelentes temporadas siguientes. Fox sopesa estos días si hacer caso a slos críticos televisivos y a sus (pocos) millones de seguidores en todo el mundo, que saturan las redes sociales pidiendo su continuidad, o las tablas de audiencia. En el último capítulo ocurrió algo desconcertante: vimos a su bellísima protagonista, Anna Torv, en sujetador, cuando habitualmente su personaje, Olivia Dunham, en sus múltiples facetas, es bastante recatada. Por muy agradable que fuera la estampa, ese truco barato tiene muy mala pinta. Y no es la única treta desesperada por captar más espectadores de esta estupenda serie de fenómenos científicos extraños, guerra de universos y calvos observadores que cuidan por el destino. Uno de esos alucinantes casos Fringe bien podría ser la incertidumbre que rodea a la mejor serie de las cadenas generalistas, ‘The good wife’. Si hasta el bufete de Lockhart&Gardner y Alicia Florrick corren peligro de cambiar de día de emisión, qué será de las demás.

Uno de los estrenos más decentes de este año, ‘Lights Out’, la historia de un boxeador retirado que lo pierde todo y se dirime entre volver al ring por su familia o convertirse en matón mafioso, está contra las cuerdas. Y todo por no dar mamporros pronto a diestro y siniestro. “Es que tarda demasiado en llegar al combate”, me respondía la otra noche Mrs. Hyde, con más frialdad que Don King viendo caer a uno de sus patrocinados, cuando le contaba sorprendido sus problemas de audiencia. El público no tiene paciencia. Y muchas veces tampoco gusto. Es una pena, pero nadie dijo que la vida en la jungla fuera justa.