Archivos para el tag ‘J.J. Abrams’

El caso ‘Fringe’

Hyde | 19 de diciembre de 2012 a las 20:01

Pocas series llegan a los cien episodios. Y menos aún se despiden en todo lo alto con ese número redondo. Así lo hará ‘Fringe’ en su corta quinta temporada, con un capítulo doble, de dos horas, que emitirá en Estados Unidos la cadena Fox el 18 de enero. De ‘Fringe’ se puede escribir un tratado. De sus errores y de sus aciertos, del extraño fenómeno que supone -como sus casos- que en la dura selva televisiva una serie con poca audiencia haya logrado sobrevivir tanto tiempo. Lo ha hecho tanto por el prestigio que aportaba a la cadena como por su entusiasta legión de fans en todo el mundo, que llevan un par de años movilizándose cada invierno y primavera para evitar su cancelación. Sin tantos premios que la justifiquen, le ocurre algo parecido que a ‘The Good Wife’. La ven pocos espectadores para tratarse de una emisión ‘network’ en abierto, pero el perfil de los que la siguen es el sueño de todo director comercial.

 

Todos los creyentes en ‘Fringe’ hemos tenido nuestros desencuentros con una trama caótica, con universos paralelos en los que hasta el más devoto seriófilo se ha perdido. Uno diría que hasta los showrunners y guionistas han cambiado de realidad demasiadas veces, sin tener muy claro si se trataba de una serie procedimental o si había que darle mayor carga a la trama de largo recorrido. Pero la mayoría se lo hemos perdonado todo. Porque de vez en cuando, la más digna heredera de ‘Expediente X’ te regala un capitulazo sensacional, de piel de gallina, como ese ‘The bullet that save the world’ reciente. Y porque ha sido capaz de crear momentos épicos, escenas fantásticas como ese Central Park gris de esta quinta temporada, villanos sensacionales como los observadores, una suerte de blues brothers extraterrestres y calvos. Sí, muchas cosas en ‘Fringe’ parecen de risa, pero son un asunto muy serio. Y, si queremos a esta serie, es sobre todo porque tiene a actores como John Noble y Anna Torv y a personajes como Walter Bishop y Olivia Dunham.

Ahora, ya filmado el último episodio, con su estupendo -y pluriempleado con sus ‘alternates’- casting de despedida, uno se pregunta qué habría ocurrido si J.J. Abrams no fuera ese culillo de mal asiento y no la hubiera dejado tirada tan pronto. Si el inquieto director-productor no se hubiera empeñado en sacar nuevas series como churros para sustituir a ‘Fringe’ pero sin llegar nunca a la altura de sus zapatos -sí, me refiero a ‘Alcatraz’ y a ‘Revolution’-. Porque la parrilla se quedará absolutamente huérfana en enero en el género paranormal. Será difícil encontrar algo parecido, por extraño, por valiente, por loco, por raro. ‘Fringe’ es un caso ‘fringe’ en sí misma.

 

Sin luz ni chispa

Hyde | 27 de septiembre de 2012 a las 11:26

El halago debilita. Y el éxito tiene, desde luego, su reverso tenebroso. Puede ser mucho más destructivo que el fracaso. En los últimos años a todos se nos han llenado las bocas y los textos comparando al inquieto J.J. Abrams con Spielberg, llamándolo el nuevo rey Midas de la era dorada de la televisión. De ‘Alias’ a ‘Fringe’, pero sobre todo con ‘Perdidos’, el sello Abrams implicaba una garantía de calidad y entretenimiento, un buen manejo de la tensión narrativa y una gran capacidad para sorprender al espectador. En el cine, al que ahora parece dedicar su talento, también, con la estupenda ‘Monstruoso’ -que produjo pero no dirigió-, la revisión de ‘Star Trek’ y la ochentera ‘Super 8′.

Pero a fuerza de darle vueltas a la manivela, la productora de Abrams, Bad Robot, se ha acabado convirtiendo en una churrería. Bueno, en algo peor, en una franquicia de churros. Últimamente no hay nueva temporada televisiva en la que no aparezca el dichoso apellido en una o dos series de nueva creación pero, como ocurre con Spielberg (‘Falling skies’, ‘Terra nova’), da la sensación de que Abrams solo aparece por allí para que le den el cheque, para cobrar los royalties por la promoción que supone poner su nombre junto al producto. Y, como ocurre con una de esas franquicias de hamburguesas en las que lo que nos sirven no se parece en nada a lo de las fotos, las nuevas series apadrinadas por Abrams no tienen nada que ver con las originales. Son una mala copia de sus primeros éxitos. Ocurrió hace unos meses con ‘Alcatraz’, un burdo plagio de ‘Fringe’, como antes pasó con ‘Undercovers’ y posiblemente pase ahora con ‘Revolution’, el supuesto gran estreno de la NBC este otoño.

La trama nos lleva a un mundo apocalíptico tras desaparecer repentinamente la electricidad y, con ella, prácticamente todo lo que nos ha sacado de vivir en la selva. Firmados por Eric Kripke, creador de ‘Supernatural’, a los guiones, al menos de los dos primeros capítulos, les falta la tensión necesaria, como si en la serie, con la luz, también se fuera la chispa. Y como en los churrerías, ya hemos visto uno de los ingredientes que empieza a resultar cansino en Abrams. Ya sea en ‘Alias’, en ‘Perdidos’ o en ‘Fringe’, siempre sale el recurso facilón de poner a un personaje a contactar con otro misterioso a través de un ordenador. Y luego ni el casting ni los personajes emocionan. Ni siquiera destaca la presencia de Giancarlo Esposito, que tras componer a uno de los mejores malos de la historia de la ficción audiovisual -así de grande es su Gus Fring de ‘Breaking Bad’ y así de injusto es que se vaya de vacío de los Emmy-, ahora debe conformarse con un papel menor y previsible. De momento, como suele ocurrir con los paquetes que firma Abrams, ‘Revolution’ ha registrado buenas audiencias en su estreno. Pero sin la pasión e implicación necesarias, el público volverá a quedar desencantado si la serie sigue por este camino.

La cárcel de Abrams

Hyde | 19 de enero de 2012 a las 13:10

Las malas noticias, cuanto antes, mejor. Así que ahí va una: la esperadísima ‘Alcatraz’ es y será otro de los grandes fiascos de esta temporada televisiva que empezó tan grandilocuente y de la que de momento tan solo se salvan -por todo lo alto, eso sí- la excelente ‘Homeland’, la especialísima ‘Black Mirror’ y la murphyniana ‘American Horror Story’. La nueva criatura de J.J. Abrams, que a sus 45 años sigue empeñado en imitar a su admirado Spielberg, incluso a la hora de poner su nombre como productor a prácticamente cualquier cosa, simplemente no funciona. Y aun a riesgo de caer en el pecado de la ‘pilotitis’, de juzgar una serie anticipadamente por sus dos únicos episodios emitidos, será difícil que remonte el vuelo.

Llevamos casi un año oyendo hablar de una serie en la que iba a ocurrir algo muy gordo, y paranormal, en la legendaria isla carcelaria. Y cuando una historia así viene también vendida porque detrás está la productora responsable de ‘Perdidos’, uno se espera cualquier cosa extraordinaria, pero no un refrito barato, una versión pobretona de ‘Fringe’ que indignará a sus pocos pero militantes seguidores. ‘Alcatraz’ intenta copiar el estilo e incluso la música de la otra serie de la Fox , abandonada a su suerte por Abrams, pero con mucho peor guión, por no decir del casting (el repetitivo Sam Neill no le llega a la altura de la suela de los zapatos a John Noble, es difícil soportar a Jorge García mucho tiempo y la guapa Sarah Jones, por muy prometedora que resulte, no es ni de lejos Anna Torv). Todo huele a usado, todo suena a visto -sí, también hay reminiscencias de ‘Alias’-, y a pesar de los esfuerzos de sus creadores por impresionar al espectador en los primeros 45 minutos condensando toda la historia y forzando las relaciones de los personajes, ‘Alcatraz’, de momento, provoca más bostezos que asombro.

El listón está altísimo en la televisión contemporánea. Tanto en la narrativa (los tiempos y las pausas son vitales, no se puede ir con prisas) como en la puesta en escena. Y a los tipos que la revolucionaron con ‘Perdidos’, atreviéndose a estrellar un 747 en una isla misteriosa, creando una mitología propia, hay que exigirles en consecuencia. Pero puede que Abrams, tras ver que a Spielberg no le quita el sueño poner su firma en hiperpromocionados bodrios televisivos como ‘Terra Nova’ o ‘Falling Skies’, haya perdido la vergüenza de plagiarse, mal, a sí mismo.

Buenos ingredientes, menú razonable

Hyde | 1 de septiembre de 2011 a las 16:47

Cogemos a dos escritores-productores jóvenes, cosecha del 73, pero veteranos, con numerosas series y películas en su haber, como ‘Fringe’ o ‘Alias’, por hacernos una idea. No hace falta que sean J.J. Abrams, sino dos de sus ‘buddies’, llamados Roberto Orci y Alex Kurtzman. Añadimos el viejo aroma de una serie que triunfara en los 70 y que no haya visto la generación X y dejamos macerar. Luego sumamos un puñado de caras conocidas y solventes de otras series, como el australiano Alex O’Loughlin (‘The Shield’, ‘Moonlight’, ‘El plan B’ de guaperas con Jennifer Lopez), Scott Caan (la saga ‘Ocean’s Eleven’, ’60 segundos’, ‘Entourage’), el coreano Daniel Dae Kim (‘Perdidos’, ‘Crash’, ‘Urgencias’, ’24’, ‘Angel’) y la californiana de origen asiático Grace Park (‘Battlestar Galactica’).

Ya tenemos el caldo madre, el sofrito principal. A partir de ahí, vamos introduciendo actores invitados en cada uno de los capítulos. Los malos, las víctimas y los secundarios ocasionales suelen ser reconocibles (Kevin Sorbo, Masi Oka, Michelle Borth, Taryn Manning, Mark Dacascos, Jason Scott Lee…), todo salpimentado por unos guiones decentes, nada del otro mundo, es cierto, pero en los que se mezclan buenos episodios de acción para los casos semanales más una trama de fondo que tarda en despegar pero acaba haciéndolo.

Al guiso, para rematarlo, lo gratinamos con unas localizaciones atractivas, las que brindan los paisajes hawaianos. Es algo clave para una serie, le da credibilidad y novedad, al contrario de lo que ocurre con las trilladas series españolas. Alguna vez hablaremos de las distintas ubicaciones de las series americanas, aunque se graben en los mismos estudios de Hollywood o Vancouver, y el centralismo aburrido de la producción nacional. Prácticamente todas madrileñas, prácticamente todas con un español neutro que exagera o ridiculiza acentos como el andaluz o el gallego, en lugar de convertir nuestras distintas formas de hablar en un atractivo más.

Puede que ‘Hawaii 5.0′ no sorprenda ni aporte absolutamente nada al octavo arte (el de las series de televisión). Está claro que la CBS no pretendía innnovar, sino cubrir de forma razonable su parrilla. Pero es un producto atractivo, que copia bien, y que hace pasar un buen rato cuando la alternativa es zapear evitando las distintas penas de la crisis, los callejeros, los españoles por el mundo a los que siempre les va de muerte o los bodrios de la telebasura. Y si encima en la segunda temporada añaden a Terry O’Quinn, el señor Locke, mejor que mejor. A comer.

Los productores

Hyde | 25 de agosto de 2011 a las 11:22

Uno tiene en la cabeza una imagen seguramente equivocada, distorsionada después de tantos capítulos de ‘Entourage’, de la figura del productor, productor ejecutivo o productor asociado. Supone que en definitiva es alguien que pone la pasta para llevar a cabo la obra, sea cinematográfica, televisiva o teatral. La persona que controla las ínfulas del director y sus complejos de deidad; que corta, corrige o directamente censura el guión si cree que algo no va a funcionar ante el público o va a ser exageradamente caro de realizar y se pega, a veces literalmente, con los actores cuando se les va la cabeza. El veterano que ya ha demostrado todo en ese mundo y, aunque cansado de llevar todo el peso, quiere poner su granito de arena para apoyar y promocionar a nuevas figuras simplemente porque alguna idea le ha convencido. Hay también quien pone su apellido y poco más, como forma de dar prestigio a una producción y sacarle la pasta que se pueda en caso de que haya beneficios. Y no hay apellido que dé más lustre detrás de una película o una serie que el de Steven Spielberg.

Actualmente en cualquier cine cercano, querido lector, se exhibe ‘Super 8′, la película del heredero natural del Rey Midas del celuloide, J.J. Abrams, producida por su mentor. No es simplemente un homenaje al cine de los ochenta, a ‘ET’, ‘Los Goonies’, ‘Cuenta Conmigo’ y tantas películas que hicieron disfrutar a varias generaciones. Es puro cine de verano y palomitas, un divertimento que seguro hará las delicias de cualquier espectador que supere la treintena y no vaya a la sala vestido de crítico, sino con ganas de disfrutar. Es Abrams (¿alguien necesita que le recuerde que es el responsable de ‘Alias’ o ‘Perdidos’?) desplegando todo lo aprendido en la televisión y consolidado en el cine (‘Misión imposible III’, ‘Star Trek’, ‘Monstruoso’), y Spielberg enriqueciendo el producto (seguro que está detrás de las escenas de la pandilla).

En la pequeña pantalla este verano se ha emitido una serie, también de temática extraterrestre y también producida por Spielberg, llamada ‘Falling Skies’. En junio, allá por su estreno, no pusimos demasiadas esperanzas en ella. Los peores augurios se fueron confirmando en los nueve episodios siguientes. Es todo lo contrario a ‘Super 8′ y apenas se deja ver por la sequía actual de la parrilla. Uno se pregunta si alguna vez Spielberg se ha preocupado por la trama, infantiloide, por los efectos especiales -lamentables-, o si ha llegado a verla. Támbién qué demonios pinta en sus créditos otro nombre ilustre de la televisión, el guionista y productor Graham Yost (‘Justified’, ‘The Pacific’). La figura del productor y sus distintos grados de implicación e incluso desaparición siguen siendo un misterio.

Hasta el año que viene

Hyde | 12 de mayo de 2011 a las 10:48

Al filo de la navaja de la cancelación durante casi todo el año por sus serios problemas de audiencia, pese a su indudable éxito de marca, ruido mediático y la fogosidad de sus fans, trabajar como guionista de ‘Fringe’ ha debido de ser especialmente estresante esta tercera temporada. Lanzada como heredera de ‘Expediente X’ por la misma cadena (Fox) y contando con el pequeño rey Midas de la tele, J.J. Abrams, entre sus productores, ‘Fringe’ nunca se recuperó en los ratings de su errático lanzamiento. Sus creadores no tuvieron claro si se trataba de una serie de un monstruo por día o si primarían la trama de fondo, dotando a Fringe de un argumento lineal. Para cuando se decidieron por la segunda opción ya habían perdido a gran parte de los espectadores. Los afortunados que permanecieron fieles a la cita semanal con Olivia Dunham y los Bishops, uno de los mejores tríos de la televisión reciente (¿o son un sexteto?) fuimos recompensados más adelante.

En ‘Fringe’ puede pasar cualquier cosa y todas se pueden explicar, en teoría, con razonamientos pseudocientíficos. Para ello tenemos en su laboratorio de Harvard al viejo chiflado Walter Bishop, una creación memorable de ese actorazo llamado John Noble. Así que sin darnos cuenta, esta temporada nos metimos en algo tan extravagante como una guerra de universos paralelos. Como lo leen. Lejos de chirriar, la cosa funcionaba, hasta que a los guionistas, quizá agobiados ante la posibilidad de quedarse sin trabajo el próximo año (cosa que finalmente no ha pasado), empezaron a convertirse ellos mismos en un caso digno de la división ‘Fringe’ del FBI. Sin ánimo de espoilers, digamos que la pobre Anna Torv merece lo que le paguen y más.

También se ha despedido estas últimas semanas, hasta el año que viene, ‘Justified’, de FX, cadena filial de la FOX Lo ha hecho por la puerta grande. La segunda entrega de las desventuras del US marshal Raylan Givens ha sido sensacional, principalmente por la fuerza magnética de sus rivales de este año, el clan de los Bennets, liderados por Margo Martindale, cuya Mags pasará a la antología de grandes ‘malos’ de la historia de la televisión. La clave de esta magnífica temporada, que la ha colocado entre las mejores series que se pueden ver ahora mismo, es el mayor peso del casting femenino (me encanta este artículo del LAtimes) y, sin duda, esa presencia imponente, robaplanos, de Walton Coggins. Y el protagonista y productor, Timothy Olyphant, ha logrado aprovechar al máximo esa cara de palo y esa fiera mirada que Dios le ha dado para encadilarnos con el personaje.

Usted no es usted. O quizás sí

Hyde | 25 de noviembre de 2010 a las 1:38

alternate-olivia

Usted, querido lector, seguramente está sentado en la oficina, leyendo este artículo. ¿Pero se ha planteado que quizás hay otro usted mirándolo en internet, que otro usted bien puede estar haciendo jogging y otro usted el amor, pese a lo tarde que es en la mañana? La teoría de los universos paralelos puede ser, efectivamente, un consuelo. Y aunque compleja, ofrece mucho juego en la ficción.

En esta tercera temporada, la irregular pero en ocasiones excelente ‘Fringe’ se presta al desafío. Y diría que hasta ahora lo está superando con creces. Ya podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que ‘Fringe’ es la heredera natural y merecida de ‘Expediente X’. También que cuenta con dos -¿o deberíamos decir cuatro?- de los mejores personajes de una serie de acción en mucho tiempo: el profesor Walter Bishop y la agente Olivia Dunham. John Noble interpreta a la perfección a este genio loco al que meteríamos, ‘crossover’ mediante, en un capítulo de ‘The Big Bang Theory’. Seguramente habría una fisión nuclear con Sheldon Cooper. Y la bella y fría australiana Anna Torv es una estupenda versión actualizada de la Sidney Bristow de ‘Alias’, aunque mucho más dura y bastante menos cargante.

Muchos espectadores de ‘Fringe’, atraídos por la firma de J.J. Abrams en la producción, dejaron de verla en la primera temporada por sus titubeantes inicios. Grave error. Los creadores finalmente apostaron por una línea argumental que está dando sus frutos: la guerra entre universos. Y entre esa trama principal se van intercalando pequeños episodios no paranormales, sino paracientíficos, a lo Mulder y Scully.

Aunque ‘Fringe’ entra y sale de la ‘Liga de Campeones’ televisiva (un club muy, muy exclusivo en el que sólo están algunas series de cadenas de pago y, si acaso, ‘The Good wife’), su último capítulo, ‘The Abducted’, es una pequeña obra maestra del suspense. Y el guiño a ‘Casablanca’, sencillamente sublime. Lamentablemente, no sólo en los laboratorios de Harvard y de la corporación Massive Dynamics se hacen experimentos incomprensibles. Los programadores de la cadena FOX, descontentos con su injustamente baja audiencia, no dejan de cambiar de día esta serie y acaban de traspasarla al llamado “infierno” de los viernes, donde pocas sobreviven. Habrá que rezar para que los ejecutivos crean en que hay algo más ahí fuera y no acaben cerrando la división ‘Fringe’.

Ánimos

Hyde | 27 de mayo de 2010 a las 10:15

No hay motivos para sentirse huérfanos, tras el final de ‘Lost’, en la que está siendo una de las mejores temporadas televisivas de la historia, si no la mejor. Hagamos un repaso rápido. Tenemos por un lado ‘Breaking Bad’ y ‘Treme’. La primera, obra maestra que puede mirar a la cara a los mismísimos Soprano; la segunda acaba de empezar, pero si sigue así, también marcará época. En diciembre dejamos otras dos series de altísimo nivel: ‘Sons of anarchy’, la banda de moteros del incorregible Kurt Sutter, y ‘Dexter’, con un final de temporada brutal y antológico, valiente y desgarrador. La desconocida, a este lado del Atlántico, ‘Friday Night Lights’, volvió a regalarnos un complejo abanico de emociones, un preciso cuadro de cómo es la vida, las ambiciones y fracasos en un pequeño pueblo cualquiera. Sin llegar a ese nivel, también tenemos la digna ‘Justified’, el US Marshall del siempre duro Timothy Olyphant.

En el terreno de las nuevas apariciones, han sorprendido la fresca ‘Glee’, con sus altibajos, y la estupenda ‘The Good Wife’. Sí, echa para atrás que sea otra de abogados, pero es mucho más que eso. ¿Y quién demonios querría ponerle los cuernos a Julianna Margulies? La miniserie ‘The Pacific’ nos ha llevado a la guerra con una brutalidad inusitada. No puede ser bonita. Y la BBC ha vuelto a dejar el listón altísimo con la última entrega de ‘Wallander’, tres minipelículas que nos reconcilian con Kenneth Branagh.

En el campo de la comedia, las veteranas ‘How I met your mother’ y, sobre todo, ‘The Big Bang Theory’, nos siguen ofreciendo momentos de gran hilaridad. Pero si hay una serie desternillante, original y genial, es ‘Modern Family’. Con Ed O’Neill de patriarca, y rodeado de un casting inmejorable, perfecto, ¿qué otra cosa se puede esperar?

Y por último, pero no menos importante, tenemos ‘Fringe’. La criatura del inquieto J.J. Abrams decepcionó a muchos en sus erráticos y titubeantes comienzos. Pero tienen que volver a darle una oportunidad. Ha madurado y se ha convertido en una de esas series que no hay que perderse. Es la heredera natural de ‘Expediente X’, a veces incluso mejor. La guerra entre los dos universos alternativos (¿les suena de algo?) está acercándose, y los vínculos de los tres principales protagonistas, ¿o son seis? cada vez son más complicados. John Noble vuelva a sentar cátedra como el loco doctor Bishop, y Anna Torv se ha consolidado como la heroína más bella de la tele.

Por si fuera poco, en junio vuelven ‘Entourage’ y ‘True Blood’. Permanezcan sintonizados.

Que no se acabe

Hyde | 15 de abril de 2010 a las 12:36

Este artículo es un artículo de arrepentimiento. Un ejercicio de contrición. Una petición pública de perdón. Ahora que se va acercando el final, admito que hemos sido demasiado duros y exigentes con ‘Perdidos’. Es lo que ocurre con la familia, con los amigos, con las personas a las que queremos y admiramos. No les perdonamos el mínimo fallo y tendemos a olvidar los buenos momentos que hemos pasado. Dice Punset que una ofensa requiere de cinco actos de conciliación para que el cerebro la olvide. Puede que ‘Lost’ nos haya ofendido en unas cuantas ocasiones, que los giros de la trama, los primeros capítulos de esta temporada, nos decepcionaran después de tanta expectación. Pero esta serie nos ha dado infinidad de compensaciones por ello. Basta escuchar la monumental banda sonora de Michael Giacchino para darse cuenta de la variedad de emociones que nos han brindado la isla y sus personajes. Giacchino es el nuevo John Williams, y con esa facilona comparación puede que nos quedemos cortos. Este joven compositor de Nueva Jersey, de 42 años, empezó haciendo sus pinitos poniendo la música en videojuegos y acaba de conquistar el Oscar por ‘Up’. Ha compuesto las bandas sonoras de otras joyas de Pixar, como ‘Los increíbles’ y ‘Ratatouille’, y desde que lo conoció el rey Midas de la televisión, J.J. Abrams, no se ha separado de él. ‘Alias’, ‘Fringe’, la última versión de ‘Star Trek’, ‘Misión Imposible III’, ‘Monstruoso’, llevan su firma.
Pero quizás la banda sonora de ‘Lost’ sea su mejor trabajo hasta ahora. La música es una de las grandes claves del éxito de esta serie. Hay temas que provocan un miedo terrible a lo desconocido, mientras otras piezas nos descubren el enorme cariño que le tenemos a la mayoría de los personajes. Incluso malvados como el Ben Linus de Michael Emerson tienen un hueco en nuestro corazón. Es doloroso pensar que nos queda poco por disfrutar de ‘Perdidos’, del puñado de estupendos personajes que son Desmond, Locke, Sayid, Jack, Charlie, Sun, Kate, Jin… Pese a todos los defectos que le queramos encontrar, se trata de una extraordinaria obra coral. Y su música es sublime.

Parón de Fringe

Hyde | 10 de febrero de 2010 a las 17:18

Como ha ocurrido con ‘V’ (ojalá los visitantes engullan a los guionistas y nos traigan otros nuevos) y la revelación ‘Glee’, ‘Fringe’ afronta un pequeño parón de varios meses, tras lo que se ha denominado su ‘winter finale’. Hace poco hablamos aquí de esta serie de la FOX y J.J. Abrams, digna heredera de ‘Expediente X’ pero muy castigada por los cambios de criterio de creadores, guionistas y cadena. Pero al final han encontrado la clave del éxito y la tensión. Sin espoilers de por medio, les diré que el último capítulo, emitido hace una semana, es estupendo. Y por fin nuestros Peter Bishop y Olivia Dunham se han decidido a afrontar su TSNR. Aunque se encuentran con un pequeño obstáculo de por medio que atormenta al viejo profesor Walter… Genial John Noble, como siempre. No por previsible, el episodio final fue menos estremecedor. La serie vuelve el 1 de abril.