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Dragones contra publicistas

Hyde | 10 de abril de 2013 a las 20:29

Temporada alta, altísima, en la televisión. Aunque se nos ha ido la excelente cuarta entrega de ‘Justified’, que se consolida como una de las grandes, con esos tiroteos de balas y frases, con unos diálogos más afilados que la katana de un samurái, su marcha se ha visto compensada con dos estrenos dominicales que simbolizan el pulso entre la HBO y la AMC por el la corona televisiva. Compiten dos maravillas literarias: ‘Juego de Tronos’, la bastante fiel adaptación a la exitosa saga fantástica de George R.R. Martin, y ‘Mad Men’, posiblemente la serie más influyente desde ‘Los Soprano’.

¿Pueden tener algo en común los dragones de Daenerys y las golfadas del astuto Tyrion con las tribulaciones y ligues de Don Draper y Roger Sterling en Madison Avenue? Si la primera procede de unos más que decentes libros, la segunda es, en si misma, un novelón contemporáneo. Su creador, Matt Weiner, es en realidad un novelista audiovisual. ‘Mad Men’ constituye una delicia, una exquisitez, una serie gourmet, de cine-fórum. No sólo se disfruta viéndola, sino comentándola. Y sin duda resulta la mejor, absolutamente imbatible, con los subtextos. En ‘Mad Men’ lo importante es lo que no se dice, lo que se calla, lo que se intuye. No es de extrañar, pues, que la primera entrega doble comience con un Don callado, pensativo, al que casi le cuesta hablar. Si el año pasado dejamos a este personaje icónico en la barra de un bar, de vuelta al viejo Don, tras un extraño año de enamoramiento y fidelidad, la sexta temporada promete un Don con las contradicciones, dudas y problemas de siempre, un Roger Sterling que por primera vez emociona al hacerse añicos su armadura de cinismo con una simple caja de madera, y una Peggy Olson cada vez más ambiciosa, cada vez más versión femenina de Draper. Y hace bien Weiner en humanizar un poco a Betty, tan insufrible en los años anteriores. Nos contaba hace un año el creador y guionista principal de ‘Mad Men’, que ni siquiera él sabe de qué exactamente va la historia. Pero que sí se cuida mucho de reflejar la evolución de la sociedad norteamericana en aquellos años turbulentos. Y tanto que ocurre así en ‘The doorway’. Se trata, posiblemente, del mejor primer episodio de temporada de la serie, a la que siempre le cuesta un poco arrancar para situar la trama y luego ir in crescendo. Si todo sigue como siempre, este año será apoteósico. Y eso que todavía no ha empezado ‘Breaking Bad’.

 

Cuando el continuismo es la mejor noticia

Hyde | 29 de diciembre de 2012 a las 13:41

“2011 sólo tendrá una cosa buena, que será mejor que 2012”. La profecía del presidente de Mercadona, Juan Roig, se pudo cumplir en lo económico pero, afortunadamente, no en todas las facetas de la vida. Desde luego no en televisión. En la estadounidense y británica, queremos decir. Porque 2012 ha estado marcado por el continuismo, si no por la mejora, en lo que se refiere a las series. Parecía difícil mantener el nivel de calidad del año anterior, pero así ha sido, añadiendo, por si fuera poco, el regreso de ‘Mad Men’ tras su forzoso año sabático por las duras negociaciones entre la productora y la cadena AMC, un hueso duro de roer. No ha sido 2012 un año excesivamente pródigo en nuevas producciones, entre las que que sólo han destacado, que no brillado en exceso, la ya cancelada ‘Last Resort’, del gafado Shawn Ryan, y ‘Nashville’, el retorno a la pequeña pantalla de la gran Connie Britton como reina del country. Sí se encuentra entre lo mejor del año una miniserie, pero no americana, sino británica. He dicho miniserie, no ‘Downton Abbey’. Allí sigue refulgiendo Maggie Smith, con momentos sublimes capaces de hacernos pasar de la risa al llanto con un gesto, pero la criatura de Julian Fellowes cada vez se aproxima más al género de la telenovela. Este año se cae de la lista. No entra tampoco ‘Fringe’, pese a su despedida dentro de unos días, ni la pretenciosa, utópica y algo fallida ‘The Newsroom’ de ‘Sermonorkin’, como bautizó a su guionista y creador el gran Nahum.

10.- Community. No ha sido la mejor temporada en la Universidad de Greendale, aunque sí la más movida. Tras varias broncas, el genial, histriónico y conflictivo Dan Harmon fue despedido como ‘showrunner’ de forma tan fulminante como lamentable por la NBC. Tampoco seguirá Chevy Chase. Así que si ya se encontraba en el disparadero, éste podría ser su último año. Pero hay que reconocerle la valentía, creatividad y originalidad. El capítulo en 8 bits fue una obra de arte. Otra más. Nadie parodia mejor que ‘Community’.

9.- ‘Secret State’. Ya echábamos de menos al enorme Gabriel Byrne tras el final de ‘En terapia’. El actor irlandés regresa en esta miniserie, basada en un bestseller, como primer ministro que se enfrenta a una grave crisis. Se trata de un vibrante thriller político con el sello del buen hacer televisivo británico. Una impecable factura, un estupendo guión y grandes interpretaciones. Lo mejor es la sensación permanente de que el inquilino de 10 de Downing Street, como el de La Moncloa, como quizás hasta el de la Casa Blanca, no deja de ser un pardillo, un muñeco en manos de las grandes corporaciones, de las intrigas partidistas, de los servicios secretos.

8.- ‘The Good Wife’. Resulta complicado hacer balances anuales cuando el calendario de la temporada televisiva va por semestres. Así que en 2012 tuvimos la mitad de dos temporadas de ‘The Good Wife’. La serie con el mejor banquillo, con el reparto de secundarios y estrellas invitadas más amplio, siguió brillando en el podio en la tercera temporada, pero en su cuarta entrega, puede que por ese jueguecito extraño y fallido con el personaje de Kalinda, no logra despegar. Aún así, sigue siendo la mejor serie en abierto.

7.- ‘The Walking Dead’. La serie de más éxito de la historia de la AMC está maldita. No hay ‘showrunner’ que sobreviva. Pero a tenor de lo que ocurrido con el relevo de Frank Darabont por Glen Mazzara (que dirá adiós tras la tercera temporada), que siga la cosa así. La adaptación del cómic de Kirkman no sólo sigue siendo de lo más entretenido y eléctrico de la tele. Este último año ha ganado en calidad gracias al saber hacer de Mazzara, que ha dotado de mayor profundidad y conflictos a los personajes y dado con la tecla correcta: lo que verdaderamente da susto son los vivos. De paso, la cadena se ha ahorrado una buena pasta en exteriores.Y ojito con Andrew Lincoln. Ya no podemos meternos con él.

6.- ‘Juego de tronos’.- Hace una década era impensable una serie como ésta. Por su presupuesto y por lo imposible que parece llevar a la pantalla la obra literaria de George R.R. Martin. Pero la HBO ha conseguido el sueño de los millones de fanáticos de la saga de ‘Canción de Hielo y Fuego’. Su segundo año, además de consagrar a Peter Dinklage entre los grandes, ha superado varias pruebas difíciles. Entre ellas la batalla por Desembarco del Rey. Pero lo mejor está por llegar.

5.- ‘Justified’. Este híbrido entre la novela negra y el ‘western’ se ha convertido en la mejor serie policiaca del momento. Y su protagonista, Timothy Olyphant, debería recibir el premio al mejor actor-productor. No sólo por lo que ha mejorado su interpretación desde aquel Bullock de cara de palo de ‘Deadwood’. También por saber repartir el juego entre sus compañeros, lo que a la larga le enriquece a él. Raylan Givens era el marshall más duro de Kentucky. Ya no lo es tanto. Este año lo hemos visto sufrir desde el minuto uno. Más vulnerable que nunca. Mucho mejor. Otra serie que logra lo que parecía imposible: no desplomarse tras una temporada anterior sublime. Porque Mags Bennett era mucha Mags Bennett.

4.- ‘Boardwalk Empire’. Por fin llega a la altura de sus expectativas. La heredera de ‘Los Soprano’ ha tenido que cargarse a un grande como Michael Pitt -es un milagro que no echemos de menos a Jimmy Darmody- y poner a ‘Nucky’ Thompson al borde del precipicio para que apreciemos todo su valor. Sangre, acción, intrigas y violencia extrema, un casting sensacional y un malo de época como el que ha compuesto Bobby Cannavale con su ‘Gyp’ Rosetti se dan cita en una tercera temporada estupenda, la mejor hasta ahora.

3.- ‘Breaking Bad’. En el cómputo global, la serie de Vince Gilligan será la reina de esto años. Pero la decisión de partir en dos su quinta temporada, para así emitir ocho capítulos cada año, ha restado un poco al conjunto. Aun así, se nos acaban los epítetos para el descenso de Walter White a los infiernos, la lección de interpretación que dan en cada capítulo Bryan Cranston y Aaron Paul, el extraordinario gusto por los detalles, hasta la locura, de Gilligan, y un reparto de secundarios corto pero sensacional en el que este año hay que destacar por encima de todos a Jonathan Banks. Como ocurre en el caso de ‘Boardwalk Empire’, incluso de forma más acentuada, hay que ser muy muy grande para sobrevivir a la marcha de un personaje como el Gus Fring de Giancarlo Esposito, uno de los mejores malos de la historia.

2.- ‘Mad Men’. “Siempre estoy preguntándome sobre qué trata Mad Men”, nos contaba en una entrevista su creador y productor, Matthew Weiner. En su esperada quinta temporada, tras un año de abandono a su fiel legión de fans, nos reencontramos con Don Draper y el resto de ejecutivos y creativos publicitarios. No, no se superó ni se alcanzó el nivel de la excepcional cuarta temporada. Pero hubo momentos y capítulos de libro, y seguimos asistiendo a la evolución de Draper, uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de la historia de la tele, en parte por el carisma magnético que ha logrado imprimirle Jon Hamm. El ‘Zou bisou bisou’ de Jessica Paré dejó a muchos con la boca abierta, el capítulo ‘At the codfish ball’, el ‘Tomorrow never knows’ psicodélico de los Beatles sonando en el tocadiscos de Draper -por sus derechos se pagaron 250.000 dolares- y sí, el criticado hasta la extenuación ‘The other woman’ -quienes lo han machacado no se han puesto en los zapatos de una madre soltera-. ‘Mad Men’ sigue siendo esa extraña joya, puro arte.

1.- ‘Homeland’. Si uno echa un vistazo hacia atrás, verá que cinco de las siete mejores series del año pertenecen al duopolio HBO-AMC, el cable de calidad en EEUU. Pero el tercer rival, la cadena Showtime, ha conseguido arrebatarles el trono dos años seguidos con este thriller político y de terrorismo, este intenso duelo interpretativo entre Claire Danes y Damian Lewis, el amor imposible, y hermoso, entre un posible terrorista y la mejor analista de la CIA, tan brillante como chiflada. Y de árbitro Mandy Patinkin. ¿Se puede pedir más? Hay muchas cosas de aplaudir a rabiar en ‘Homeland’. Su osadía al tratar un tema tan espinoso en Estados Unidos como el terrorismo -la acaban de acusar de islamofóbica, una soberana tontería- e incluso justificarlo en cierta forma. La extrema valentía de sus guionistas para adentrarse en laberintos apasionantes pero sin salida aparente. Son como Houdini: cuando pensamos que ya no hay vuelta atrás, que al siguiente capítulo la serie se desplomará, la pifiará, siempre encuentran una forma de escapar del atolladero. Y lo hacen de manera sorprendente, sin insultar a la inteligencia del espectador ni traicionar el recorrido de la serie. ‘Homeland’, como el 2012 televisivo, ha mantenido el nivel. Nadie apostaba por ello.

Leer o no leer

Hyde | 3 de mayo de 2012 a las 11:28

A estas alturas lo mejor que se puede decir de ‘Juego de Tronos’ ya está dicho una y cien veces: si es posible alguna traducción audiovisual a la colosal obra literaria fantástica de George R.R. Martin no será mejor que ésta. Aunque, como dice más de un crítico, hay dos tipos de espectadores para esta serie, quienes no han leído los libros y consideran que se encuentran ante historia viva de la televisión, ante la mayor empresa jamás desarrollada por una cadena, y quienes lo han hecho y, pese a admitir el éxito de la adaptación, siguen echando en falta muchas cosas de los libros.

Sin embargo, tras temporada y media, la serie de la HBO ya se ha enfrentado a varios de los grandes desafíos que estaban en la mente de los fieles, qué digo fieles, fanáticos lectores de Martin y su saga ‘Canción de Hielo y Fuego’. El impresionante Muro fue uno de ellos. Luego llegaron los dragones. Y recientemente la sombra. Hasta se esperaba con la pistola cargada el examen como Tyrion, protagonista real de la obra, de Peter Dinklage, un actor solvente sin nada que demostrar y que se llevará muchos más premios por su interpretación.

Si hay otra cosa que distingue a los libros que edita en España Gigamesh es su enorme riqueza en personajes, la facilidad con la que Martin los introduce y enseguida ganan un lugar en el corazón de sus lectores. Habría que subrayar, claro, que con la misma facilidad los despeña, manteniendo así la tensión constante del lector/espectador. Y la serie de Benioff y Weiss también ha sabido aprovecharse de esa gran cualidad, sin que se le vean costuras prácticamente por ningún lado. Estupendos, por ejemplo, Liam Cunnigham como ser Davos Seaworth, el contrabadista caballero de la cebolla, y el alemán políglota Tom Wlaschiha, que clava a la perfección el enigmático personaje de Jaqen H’ghar. Del casting original, aunque a muchos sigue sin convencernos demasiado Lena Headey como Cersei, hay que levantarse y aplaudir al joven Jack Gleeson, que logra componer a uno de los personajes más odiosos de la televisión actual, el rey Joffrey Baratheon.

Se sea o no lector de ‘Canción de Hielo y Fuego’ -lo recomendable, desde luego, es serlo- la serie de la HBO es todo un acontecimiento, una exhibición de medios técnicos, presupuestarios y, sobre todo, de interpretaciones y guión.

 

Está tostada

Hyde | 5 de abril de 2012 a las 13:59

No hay nada remotamente parecido en televisión a ‘Mad Men’. Y quien ha intentado acercarse, copiarla o siquiera osar mirarla de reojo, se ha estrellado estrepitosamente, ya sean las azafatas de ‘Pan Am’ o esa tontuna con la que la NBC volvió a humillarse llamada ‘Playboy’, que duró dos telediarios. La serie de culto de Matt Weiner tiene un ritmo, una estética y una cadencia narrativa propias e intransferibles, y su independencia artística roza la prepotencia frente a las miserias de los cliffhangers o los mcguffins a los que estamos habituados en otras ficciones.

¿Alguien es capaz de explicar de qué va ‘Mad Men’ en una frase? ¿La vida en la América de los 50 y los 60? ¿El desarrollo del mundo de la publicidad y el marketing en Madison Avenue? ¿El retrato de un ejecutivo de edad media con sus secretos, ambiciones e incoherencias masculinas? ¿La lucha de un grupo de mujeres por lograr la igualdad de derechos y oportunidades con los hombres en un entorno despiadadamente machista? Cualquier definición de ‘Mad Men’ tiene necesariamente que quedarse corta, porque estamos ante una enciclopedia. Brillante hasta deslumbrar, adictiva como pocas y entretenida hasta cortar la respiración, pero enciclopedia sobre la vida en un momento temporal al fin y al cabo.

En estos días de ‘hype’ por el regreso de la por otra parte excepcional ‘Juego de Tronos’, sublime adaptación de la colosal obra literaria de George R.R. Martin, se han leído muchas exageraciones. Sí, es genial, refleja estupendamente la riqueza de los libros -por algo Martin es productor- y se nota que la HBO se está gastando una pasta gansa. Pero por mucho que pese todo eso, resulta totalmente precipitado arrebatarle la corona a ‘Mad Men’ o a ‘Breaking Bad’, tras cuatro años históricos en la más modesta AMC. Hace dos semanas, tras dos largos años de espera por una durísima negociación para su renovación, volvió la quinta entrega de la vida de Don Draper y compañía. Draper es y será para siempre uno los más fascinantes y complejos personajes de la ficción audiovisual. Es un catálogo de virtudes y defectos, y sin llegar al exceso de Tony Soprano, nos ha enfrentado como nadie con el lado oscuro que todo hombre intenta dominar.

El reencuentro con la oficina de publicistas, como no podía ser de otra forma, fue raro. Chocante. Costó cogerle el ritmo, sincronizarse con esta forma especial y única de contar una historia. No era la serie, sino los espectadores. Pero el tercer capítulo, dirigido precisamente por Jon Hamm, el actor que da vida a Draper, nos devolvió a la excelente cuarta temporada.

Por muchos dragones, lobos huargos, Starks y Lannister que campen por Poniente, que nadie se atreva a bajar todavía del trono a ‘Mad Men’. Como diría Draper, “It’s toasted”.

Las diez mejores series de 2011

Hyde | 27 de diciembre de 2011 a las 3:40

Llega el fin del año y el obligado repaso a lo mejor de la parrilla televisiva. Ausente forzosa ‘Mad Men’ tras las duras negociaciones entre la cadena AMC y su creador, Matt Weiner, estas son las diez mejores obras de 2011 a juicio, subjetivísimo, de este seriófilo. Algunas se han emitido ya en España, otras lo hacen en la actualidad y otras llegarán pronto.

10.-‘Sons of Anarchy‘. ¿Puede un último capítulo cargarse una temporada casi redonda? Si eliminamos el desastroso 4×14, la nueva entrega de esta violenta serie, revisión motera de ‘Hamlet’ y ‘El Padrino’ (aunque nuestros muchachos de Samcro se pasan más tiempo en el hospital que sobre sus Harleys), ha vuelto al nivel de sus primeros dos años, gracias a la llegada del artesano Paris Barclay. Su creador, Kurt Sutter, uno de los tipos más irreverentes, peculiares y sorprendentes de la televisión (“Haz siempre lo contrario de lo que espera el espectador”, es uno de sus lemas), ha estado más cerca que nunca de la añorada ‘The Shield’, en la que trabajó como guionista. Aunque al final, como Ícaro, se quemó.

9.- ‘Community’. No es fácil para una serie de una gran cadena generalista como la NBC jugar siempre al filo de la navaja. Por eso, y aunque su tercera y a tenor de las audiencias quién sabe si última temporada, no sea la mejor, el loco grupo de estudio de Greendale merece estar en cualquiera de estas listas. Hay unanimidad de los críticos: cuando uno de sus episodios es redondo, resulta inalcanzable. Y este año ya llevamos unos cuantos capítulos memorables. Nadie parodia mejor que ‘Community’ y no recordamos un mejor dúo que el de Abed y Troy. El talento, la asunción de riesgos y la creatividad salvaje de esta comedia, con un casting soberbio y unos guiones escritos con la locura que sólo un genio puede tener, merecen mucha mejor suerte.

8. ‘Crematorio’. También hay que tener mucho valor para coger la excelente novela de Rafael Chirbes, a base de monólogos interiores, y llevarla a la pequeña pantalla en la que posiblemente sea la primera serie española que puede mirar a la cara a las producciones de la HBO, la AMC y la BBC sin bajar la cabeza. Los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo merecen todos los aplausos, a la par que Canal Plus un empujoncito para seguir destinando parte de sus ingresos a producciones propias de calidad. ‘Crematorio’, con un Pepe Sancho en el papel de su carrera, es un retrato fiel y descarnado de la corrupción y la voracidad inmobiliaria que ha asolado el litoral español. Y todo, desde los créditos iniciales con música de Loquillo, pasando por la fotografía hasta el último de los secundarios, funciona como un reloj. No estamos acostumbrados.

7.- ‘Friday Night Lights’. Si se tratara de valorar una serie en su conjunto, las cinco temporadas de ‘FNL’ merecerían estar en el podio. Si lo que cuenta es la emoción y empatía que se provoca en el espectador, sería la campeona. No, la quinta y última entrega de esta fenomenal obra sobre la familia, la pertenencia a una comunidad, la crisis, los retos de la vida diaria, con deporte como elemento catalizador pero no protagonista, no ha sido la mejor. Cuenta, eso sí, con un finale redondo, de los que pasarán a la historia por dejar a todo el mundo satisfecho. Rodada con cámara al hombro, sin ensayos y con libertad interpretativa absoluta, hasta el punto de que sus excelentes actores improvisaban sobre la marcha y cortaban o ampliaban diálogos por lealtad al espíritu de sus personajes, ‘FNL’ es la gran serie que usted no ha visto. No ha habido, ni seguramente habrá, un matrimonio más realista y perfecto en la pantalla que el que forman los Taylors de Kyle Chandler (por fin le llegó el Emmy) y Connie Britton. Tampoco un pueblo con más corazón que Dillon.

6.- ‘The Good Wife’. Si la segunda temporada fue la de confirmación de la alternativa tras un estreno sorprendente, en su tercer año ‘La Buena Esposa’ se mantiene en la cumbre, aunque sigue penando con las audiencias. Julianna Margulies reina sobre un reparto soberbio, con más banquillo que el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Manchester City juntos. ‘TGW’ es la serie con los guiones más actuales, no en vano sus ‘showrunners’, el matrimonio King, los escribe y graba de una semana para otra. Cual pareja de Guardiola-Mourinho televisiva, saben sacar siempre lo mejor de cada personaje y siguen su evolución al milímetro. Si un día Kalinda quita el hipo, al otro Cary Agos lo borda. Y cuando no es el genial Eli Gold de Alan Cumming, aparece como estrella invitada Michael J. Fox en un papel de abogado discapacitado y cabronazo espectacular. No, ‘The Good Wife’ no es otra serie de abogados. Es sobre la política, la ambición, la familia y la competencia profesional. Una maravilla.

5.- ‘Justified’. Bonito que una serie tan cargada de testosterona como ésta, sobre un duro, durísimo U.S. Marshall que vuelve a su cerrado condado natal de Kentucky, haya explotado gracias a sus mujeres. Con una Margo Martindale sencillamente sublime, que encarna a una de las mejores ‘malas’ de la historia de la tele, y unos diálogos soberbios a cargo del curtido Graham Yost, la segunda entrega de ‘Justified’ sorprendió a toda la crítica. Timothy Olyphant, protagonista y productor, dio un acertado paso atrás, sólo para ganar más impulso, dando mayor peso a los personajes femeninos de Zea, Carter y la niña Kaitlyn Dever, y a su lado tiene a uno de los mejores secundarios posibles: Walton Goggins. Es pecado ver esta serie doblada, porque aunque sus acentos ‘redneckianos’ resultan incomprensibles incluso para los angloparlantes, sería como poner acento gallego a un gaditano.

4.- ‘Juego de Tronos’. A priori, la formidable empresa de llevar a la pantalla la colosal e inacabada todavía –maldito viejo gordo- obra de George R.R. Martin, referente actual de la literatura fantástica, parecía demasiado incluso para la HBO. Pero aunque difícilmente encontrarán a un lector de los libros que prefiera la serie, como tiene que ser, tampoco habrá muchos que renieguen de ella. El casting, lleno de secundarios apenas conocidos para el gran público, ha sido un acierto total. Se nota que el escritor, veterano guionista, es uno de los productores y ha participado decisivamente en la elección. Las recreaciones que parecían imposibles del primer tomo de la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ (el Muro, los ‘niños’ de Dani…) se han solventado de forma magistral. Y aunque se trata de una obra coral, un buffé libre de protagonistas que se mueven por un tablero en el que la vida no está garantizada –amará y odiará a Martin por ello, querido lector-, sobresale entre todos el más pequeño de tamaño pero grande de talento: Peter Dinklage. También parecía imposible encontrar al Tyrion perfecto. Él lo es.

3.- ‘Boardwalk Empire’. Con ella hay que ser más exigente que con las demás, porque lo tiene todo. Todo el dinero del mundo y más (en reconstruir el viejo paseo marítimo de Atlantic City se gastaron más que en la inmensa mayoría de las películas españolas); un reparto excelente encabezado por Steve Buscemi y Michael Pitt, secundados por gente de la talla de Michael Kenneth Williams (sus escenas, antológicas, casi superan por intensidad a las del viejo Omar de ‘The Wire’) y un equipo de lujo detrás de las cámaras liderado por el ‘sopraniano’ Terence Winter, T. Van Patten y un Martin Scorsese cuya mano se intuye. A veces para bien y otras para mal. A ‘BE’ sólo le reprochamos cierta frialdad en el desarrollo de los personajes y la cargante presencia de Paz de la Huerta. Va camino de ser una obra maestra.

2.- ‘Breaking Bad’. Se nos acaban los epítetos para el descenso a los infiernos del profesor Walter White. También los halagos para Vince Gilligan y su maestría artística: ha conseguido que una serie adquiera la coherencia y la profundidad de una gran novela. Todo ocurre por una razón en ‘BB’, reina de la pantalla desde su estreno y hasta su penúltima temporada. Y sea cual sea el lío en el que se meten sus personajes, los más desarrollados e imperfectamente humanos de la televisión actual, la historia continúa sin trampa ni cartón. No sólo cuenta con dos protagonistas y antihéroes memorables, a cargo de los premiados Bryan Cranston y Aaron Paul. También Gus Frings, un extraordinario Giancarlo Esposito de momento con las manos vacías, se ha ganado un puesto entre los mejores malos televisivos de la historia.

1.- ‘Homeland’. Una lista es siempre, y sobre todo, subjetiva. Incluso contradictoria. En el balance final y tras varios años, ‘Breaking Bad’, ‘Friday Night Lights’, ‘The Good Wife’ o ‘Boardwalk Empire’ serán seguramente mejores que una serie que debería tener solo una temporada. Puede que incluso en este 2011 si hiciéramos un análisis formal y objetivo. Pero hay muchos factores por los que ‘Homeland’ merece este puesto de honor en su debut. No sólo por la solidez de sus dos dañados protagonistas, unos inmensos Claire Danes y Damian Lewis, o por la discreta maestría de don Mandy Patinkin. Tampoco porque por primera vez la cadena Showtime le hable de tú a tú a las veneradas HBO y AMC y eso sea de agradecer. Lo mejor de ‘Homeland’ es el supremo valor con el que afronta un tema tan doloroso y espinoso como el terrorismo, sus causas y sus consecuencias, en un país que todavía no ha cerrado del todo las cicatrices del 11-S. Todos sus personajes principales están traumatizados de una manera u otra, como la nación, pero eso no impide que los responsables de esta serie, inspirada en una israelí, nos pongan a menudo en la piel del terrorista y lancen al espectador la dura pregunta de si no será igual de malo un Estado que bombardea a civiles y mata niños. También hay que aplaudir su equilibrismo de cuerda floja. A medida que iban pasando sus episodios, nadie daba un duro por el desenlace, presuponiendo un ‘finale’ desastroso ‘a la The Killing’ en el que saltaran todas las costuras del argumento. Pero el traje estaba hecho como dios manda. ‘Homeland’ es un thriller psicológico fantástico, con muchos momentos de una intensidad que corta la respiración. Y ha logrado lo más difícil: situar una trama que parecía forzosamente conclusiva bien embocada hacia la segunda temporada. Como su música, es un jazz que va entrando sigilosamente, hasta que, de repente… ¡ZAS! te ha conquistado. Como en el jazz, como esa trompeta de Miles Davis que parece estremecerse, llorar y gritar en solitario, uno duda de que todo acabe entrando en armonía. Pero lo hace. Bravo.

La HBO siempre paga sus deudas

Hyde | 27 de junio de 2011 a las 19:19

Para los muy, muy, muy exigentes cancióndehieloyfuegoadictos, juegodetronianos o winterhooligans (en la atinada acepción acuñada por St. James), que llevábamos más de un año esperando con ansiedad la adaptación de la HBO de la monumental e inacabada (maldito seas, viejo gordo) obra de George R.R. Martin, hay que reconocer que se ha superado el listón de nuestras expectativas. Pasada ya la necesaria semana de digestión, reposo y análisis de la primera temporada de la serie (en España sólo quedan tres capítulos, contando el de esta noche, por emitirse), y tras las convenientes tertulias con otros fans entusiasmados, hay pocos, muy pocos ‘peros’ que ponerle a ‘Juego de tronos’.

El casting, en el que participó muy activamente el autor, curtido como guionista en ‘The Twilight Zone’, ha resultado estupendo, con la excepción de una Lena Headey que no ha estado a la altura de su personaje, la bella, fría y pérfida Cersei Lannister, pero que tampoco desentona mucho. Con ese gigante de la interpretación que es Peter Dinklage, que se ha hecho desde el minuto uno con Tyrion, verdadero protagonista de la saga (al menos el más admirado y querido por los lectores de esta historia fantástica en la que, como podrán comprobar, no se garantiza la impunidad para ningún personaje), con el siempre solvente Sean Bean como Eddar Stark y con la sorprendente Emilia Clarke como Daenerys Targaryen, otro de los puntales de la historia, apenas se puede reprochar nada a los intérpretes, muchos desconocidos hasta ahora.

Nikolai Coster-Waldau se ha convertido en un excelente Jaime, el año que viene lo comprobaremos, y los niños Stark, empezando por la Arya que borda Maisie Williams y siguiendo por el Jon Nieve de Kit Harington, han resistido bien el ‘envejecimiento’ al que han sido sometidos en la serie para evitar que la audiencia se escandalice. Y qué decir de ese bastardo (en todos los sentidos) Joffrey que borda Jack Gleeson. El chaval deberá tener cuidado al pasear por la calle, de lo odiosa que ha logrado hacer su creación.

En la lista de pequeños ‘peros’, no se ha dado demasiado juego a el Perro, aunque de momento no nos convence demasiado el actor escogido para un personaje tan complejo, ni el casting de su hermano Gregor, la Montaña que Cabalga, que debería impresionar mucho más. Otro fallo, más grande, es la caracterización de Loras Tyrell, el caballero de las Flores, que se nos presenta como un tipo más hippie que elegante y, sorpresivamente, homosexual. Habrá que releer los libros, aunque juraríamos que esta historia con Renly se la han sacado de la manga.

Todo ello se compensa sobradamente con secundarios excepcionales como Jerome Flynn como el socarrón y castigado Bronn; el imponente Charles Dance como el maquiavélico Tywin Lannister (memorable escena introductoria desollando un venado); ese fantástico y con acento mediterráneo, por aquello de su origen de las ciudades libres, Miltos Yerolemou como el maestro de esgrima Sylvio Florel, o las participaciones de lujo de James Cosmo e Iain Glen como padre e hijo Mormont.

A partir de ahora, espoilers.

Los fans de la saga, decíamos, aguardábamos con inquietud el paso de la serie televisiva por ciertos umbrales que examinarían la calidad de la adaptación. No es fácil estar a la altura de la imaginación que estimula un buen libro. El primero era la inmensidad del Muro. Prueba superada en el primer minuto. Luego el episodio la corona de oro, una escena terrible, brutal, solventada de forma sobresaliente (salvo ese oro que se funde demasiado rápido…). Aunque esperábamos que Invernalia fuera un lugar más frío e inhóspito, no está nada mal el Nido del Águila. Puede, sin embargo, los lobos huargo dejen bastante que desear. Nos han puesto lobos a secas, y no eran eso.

Y si bien la primera gran batalla se nos ha hurtado en aras de garantizar la supervivencia económica de la serie y de la cadena (una cosa es gastarse un pastizal en la obra y otra tener el presupuesto de una superproducción de Hollywood, aunque habría preferido ver algo de acción a costa de cargarnos ese costoso paseo marítimo de ‘Boardwalk Empire’, señores ejecutivos), suponemos que sí nos mostrarán algo más que cadáveres en las que se ciernen en el futuro. Por último, la ejecución, momento culminante del libro en el que el lector se siente poco menos que violado, y empieza a rezar por el resto de sus personajes favoritos, y la escena final de Daenerys y sus huevos de dragón, no recibirán demasiadas pegas del más incondicional de los freakies.

En cuanto a los desdichados que no hayan leído la saga (en julio sale en inglés el esperadísimo ‘Dance with dragons’), todavía están a tiempo. Pero seguro que aún así, están incluso más alucinados con la serie.

Es un crimen que pase desapercibida

Hyde | 16 de junio de 2011 a las 12:36

Hace unos días, Mary McNamara, especialista en televisión del siempre bien informado en esto del ‘entertainment business’ LA Times, descubría las razones por las que los ejecutivos de la cadena AMC estaban dispuestos a “darse cornadas” el tiempo que fuera necesario con Matt Weiner, el creador de ‘Mad Men’, para el contrato de la quinta temporada. Don Draper ya no es el único gallo en el corral de la joven pero excelente televisión por cable, la máxima competidora de la HBO. Y no hablamos de ‘Breaking Bad’ y el profesor Walter White, sino de ‘The Killing’ y Sarah Linden, esa pequeña joya que la semana que viene termina su primera temporada y que acaba de ser renovada para otro año. Adaptación de una serie danesa, a propósito de ‘The Killing’ y otras novedades de este año se ha abierto un debate entre los críticos televisivos americanos: ¿Son mejores las series de las televisiones de pago (cable) o las de las grandes cadenas (networks) en abierto? La pregunta incluye una propuesta: los Emmy deberían diferenciar ambas cuando se vota al mejor drama y comedia del año. No es justo comparar series que duran prácticamente medio año, con 23 o 24 episodios, con otras que sólo llegan a 13. Producciones de alto coste que si bajan de los diez millones de espectadores sufren para ser renovadas mientras que otras, a pesar de sólo llegar a los 3 millones de audiencia por capítulo, tienen su continuidad garantizada. La presión sobre unos y otros guionistas y creadores debe de ser muy distinta.

El caso es que, ahora que se ha abierto el periodo de votación de las candidaturas para los Emmy entre los miembros de la Academia de la Televisión, ‘The Killing’ podría entrar en la competición. A tenor de otras nominaciones de asociaciones de críticos, competirá desde luego contra su ‘hermana’ ‘Mad Men’, ‘The Good Wife’, ‘Juego de tronos’, ‘Boardwalk Empire’ y, si el mundo es justo, con ‘Justified’ (con una segunda temporada que quita el hipo) y ‘Friday Night Lights’ (buen homenaje de despedida a un show incomprendido por el gran público y amado por una fiel minoría).

A ‘The Killing’ se le reprocha que es muy lenta, que se centra demasiado en explorar a sus personajes, que nos ha llevado a aparentes callejones sin salida en la investigación del asesinato de Rosie Larsen, que abusa de la (falsa) atmósfera opresiva de la lluviosa Seattle. Pero incluso episodios en los que realmente no ocurre nada, como el 11 (‘The missing’), son una maravilla de interpretación, de iluminación, de guión. Con el ruido de espadas de la estupenda ‘Juego de tronos’, a casi todo el mundo se le está escapando esta fenomenal (y modesta) serie.

El invierno ya está aquí

Hyde | 19 de abril de 2011 a las 13:59

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Supongo que habrá dos tipos de reacciones ante el estreno del año (qué digo yo del año, de la década atendiendo a la campaña promocional desplegada por la HBO). Por un lado, el espectador que no haya abierto ni uno de los libros de la incompleta saga de ‘Canción de Hielo y Fuego’, de George R.R. Martin (el viejecito barbudo que ven en la foto), quedará más que satisfecho con el piloto de ‘Juego de tronos’. Pero seguramente el lector voraz de esta obra maestra de la literatura fantástica -aunque no sea asiduo del género, pruebe a empezarla, pruebe y luego intente dejarla si puede- habrá salido algo decepcionado. No podía ser de otra forma. La televisión ha llegado a igualar, y a superar en muchos casos, la capacidad narrativa del cine. Pero nunca alcanzará los niveles de imaginación a los que nos lleva un libro.

El jueves se publicará en los periódicos del Grupo Joly un artículo más amplio. Pero ahí va un rápido avance con algunas de las reflexiones sobre el piloto, ‘El invierno se acerca”. Hay que admitir que la pretensión es ser muy, muy fieles al libro.

– Magnífica recreación del Muro y también de los Otros. El arranque de la serie es casi tan emocionante como el del libro.

– Los hijos de los Stark, incluido el bastardo Jon Nieve, son mayores de que uno había imaginado por lo descrito en el libro.

– Aunque Sean Bean está bastante bien como Eddard Stark, no nos convence Michelle Fairley como su esposa Catelyn.

– En la familia Lannister, resulta extraño ver a Lena Headey tan rubia, y de momento no muestra la maldad que distingue a Cersei. En cambio Nicolaj Coster-Waldau promete un excelente Jaime, uno de los personajes más complejos de la saga. De Peter Dinklage esperamos mucho más como Tyrion, apenas le dan juego en el arranque. Y no pudimos ver a Charles Dance, que seguro resulta más que apropiado para el patriarca Tywin.

– Estupenda Emilia Clarke como Daenerys Targaryen, y muy buena ambientación, por el momento, del extraño y exótico mundo al otro lado del mar y los dothraki.

– No me gustó Invernalia, y esperaba más de los títulos de crédito, que si bien no están mal, tampoco son nada del otro mundo.

¿Qué pensáis vosotros, forofos o no de la obra literaria? ¿Os gustó el piloto?

Os pego algunas fotos de la promoción que ha hecho HBO en varias ciudades americanas.

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Winter is coming

Hyde | 15 de abril de 2011 a las 22:45

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El domingo se estrena Juego de Tronos en la HBO. No os tengo que contar las ganas que tengo de que llegue el lunes.

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Se acerca el invierno… ¡pero queda tanto!

Hyde | 14 de junio de 2010 a las 19:03

Este es el primer teaser oficial de la HBO de ‘Juego de tronos’, la primera temporada de la atrevida adaptación televisiva  ‘Canción de Hielo y Fuego’, la saga literaria fantástica de George R.R. Martin que tiene millones de seguidores en todo el mundo, incluido fanático servidor.

¡Estoy casi más impaciente por verla que por el debut de España en el Mundial! Por el momento tendremos que conformarnos con True Blood y Entourage, las actuales joyas de la corona de la Home Box Office.