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Regresos

Hyde | 1 de noviembre de 2012 a las 10:44

Bien entrado ya el otoño y revisados casi todos los estrenos –de ‘Vegas’ y la pequeña decepción que ha supuesto la serie de Michael Chiklis y Dennis Quaid ya hablaremos-, va siendo hora de evaluar el estado de forma en que han vuelto las grandes veteranas. Si hubiera que dar un premio a la mejor progresión, al menos en lo que va de año, posiblemente se lo disputen ‘Sons of Anarchy’ y ‘Boardwalk Empire’. La serie shakesperiana de moteros-traficantes de armas de Kurt Sutter ha vuelto en su quinto año más salvaje que nunca. Y eso es mucho decir. Hay que remontarse a algún capítulo perdido de ‘The Shield’, donde Sutter se convirtió en el guionista que es de la mano de Shawn Ryan, para recordar tanta violencia en televisión. Una violencia tanto física como emocional. Hay mucha gasolina en esta temporada bien llevada de nuevo por el veterano Paris Barclay, con algunos de los cameos más espectaculares, casi extraterrestres, vistos jamás en televisión. Esperemos que no gripe como suele ocurrir casi siempre al final con Samcro.

En cuanto a Nucky Thompson y compañía, si no ha mejorado tanto es porque ya estaba en un nivel altísimo. Cada vez se parece más a ‘Los Soprano’, y ya saben el enorme halago que eso significa. Hay capítulos enormes, aunque uno se pregunta si no están desaprovechando un poco a Stephen Graham y su Capone. Cada vez que sale en pantalla saltan chispas.

‘Homeland’, no sólo la serie revelación, sino la mejor del año pasado, ha vuelto a sorprendernos. A cada capítulo parece imposible que los guionistas salgan de la ratonera en la que se han metido, que sea posible que Brody se mantenga por ahí. Recién renovada para una tercera temporada, hay que ponerle una vela a San Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles, para que todo siga igual. Algún día debe reventar, decepcionarnos, traicionar su estilo y su trama. De momento, ese día no ha llegado.

También se han emitido ya tres episodios de ‘The Walking Dead’. Siendo de los que han evitado la lectura del cómic para no dejarse influenciar en la serie, la cárcel parece un estupendo sitio con el que aligerar los problemas de presupuesto que precipitaron la salida de Frank Darabont y la llegada de Glen Mazzara, que por otro parte sentó bien a la serie en lo que se refiere al desarrollo de los personajes y de sus conflictos. Puede que echemos de menos a Shane, aunque alguna sorpresa aguarda en el camino.

De los grandes regresos, si hay alguno ligeramente decepcionante ha sido el de ‘The Good Wife’. No se confundan: sigue siendo una serie maravillosa. Pero algo falla esta cuarta temporada. De momento no ha habido ningún capítulo redondo. Aun siendo pronto para juzgar, el rumbo parece un poquito perdido, y más con ese cambio que se le ha pretendido imprimir a Kalinda. Nathan Lane es un gran fichaje para el bufete, pero esperemos ver pronto a Michael J. Fox para ponerles más las pilas a los muchachos de Lockhart&Gardner. Tiene pinta, además, de que ha sido un gran error acabar con la tensión sexual (resuelta o no) de varios de los personajes.

Las diez mejores series de 2011

Hyde | 27 de diciembre de 2011 a las 3:40

Llega el fin del año y el obligado repaso a lo mejor de la parrilla televisiva. Ausente forzosa ‘Mad Men’ tras las duras negociaciones entre la cadena AMC y su creador, Matt Weiner, estas son las diez mejores obras de 2011 a juicio, subjetivísimo, de este seriófilo. Algunas se han emitido ya en España, otras lo hacen en la actualidad y otras llegarán pronto.

10.-‘Sons of Anarchy‘. ¿Puede un último capítulo cargarse una temporada casi redonda? Si eliminamos el desastroso 4×14, la nueva entrega de esta violenta serie, revisión motera de ‘Hamlet’ y ‘El Padrino’ (aunque nuestros muchachos de Samcro se pasan más tiempo en el hospital que sobre sus Harleys), ha vuelto al nivel de sus primeros dos años, gracias a la llegada del artesano Paris Barclay. Su creador, Kurt Sutter, uno de los tipos más irreverentes, peculiares y sorprendentes de la televisión (“Haz siempre lo contrario de lo que espera el espectador”, es uno de sus lemas), ha estado más cerca que nunca de la añorada ‘The Shield’, en la que trabajó como guionista. Aunque al final, como Ícaro, se quemó.

9.- ‘Community’. No es fácil para una serie de una gran cadena generalista como la NBC jugar siempre al filo de la navaja. Por eso, y aunque su tercera y a tenor de las audiencias quién sabe si última temporada, no sea la mejor, el loco grupo de estudio de Greendale merece estar en cualquiera de estas listas. Hay unanimidad de los críticos: cuando uno de sus episodios es redondo, resulta inalcanzable. Y este año ya llevamos unos cuantos capítulos memorables. Nadie parodia mejor que ‘Community’ y no recordamos un mejor dúo que el de Abed y Troy. El talento, la asunción de riesgos y la creatividad salvaje de esta comedia, con un casting soberbio y unos guiones escritos con la locura que sólo un genio puede tener, merecen mucha mejor suerte.

8. ‘Crematorio’. También hay que tener mucho valor para coger la excelente novela de Rafael Chirbes, a base de monólogos interiores, y llevarla a la pequeña pantalla en la que posiblemente sea la primera serie española que puede mirar a la cara a las producciones de la HBO, la AMC y la BBC sin bajar la cabeza. Los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo merecen todos los aplausos, a la par que Canal Plus un empujoncito para seguir destinando parte de sus ingresos a producciones propias de calidad. ‘Crematorio’, con un Pepe Sancho en el papel de su carrera, es un retrato fiel y descarnado de la corrupción y la voracidad inmobiliaria que ha asolado el litoral español. Y todo, desde los créditos iniciales con música de Loquillo, pasando por la fotografía hasta el último de los secundarios, funciona como un reloj. No estamos acostumbrados.

7.- ‘Friday Night Lights’. Si se tratara de valorar una serie en su conjunto, las cinco temporadas de ‘FNL’ merecerían estar en el podio. Si lo que cuenta es la emoción y empatía que se provoca en el espectador, sería la campeona. No, la quinta y última entrega de esta fenomenal obra sobre la familia, la pertenencia a una comunidad, la crisis, los retos de la vida diaria, con deporte como elemento catalizador pero no protagonista, no ha sido la mejor. Cuenta, eso sí, con un finale redondo, de los que pasarán a la historia por dejar a todo el mundo satisfecho. Rodada con cámara al hombro, sin ensayos y con libertad interpretativa absoluta, hasta el punto de que sus excelentes actores improvisaban sobre la marcha y cortaban o ampliaban diálogos por lealtad al espíritu de sus personajes, ‘FNL’ es la gran serie que usted no ha visto. No ha habido, ni seguramente habrá, un matrimonio más realista y perfecto en la pantalla que el que forman los Taylors de Kyle Chandler (por fin le llegó el Emmy) y Connie Britton. Tampoco un pueblo con más corazón que Dillon.

6.- ‘The Good Wife’. Si la segunda temporada fue la de confirmación de la alternativa tras un estreno sorprendente, en su tercer año ‘La Buena Esposa’ se mantiene en la cumbre, aunque sigue penando con las audiencias. Julianna Margulies reina sobre un reparto soberbio, con más banquillo que el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Manchester City juntos. ‘TGW’ es la serie con los guiones más actuales, no en vano sus ‘showrunners’, el matrimonio King, los escribe y graba de una semana para otra. Cual pareja de Guardiola-Mourinho televisiva, saben sacar siempre lo mejor de cada personaje y siguen su evolución al milímetro. Si un día Kalinda quita el hipo, al otro Cary Agos lo borda. Y cuando no es el genial Eli Gold de Alan Cumming, aparece como estrella invitada Michael J. Fox en un papel de abogado discapacitado y cabronazo espectacular. No, ‘The Good Wife’ no es otra serie de abogados. Es sobre la política, la ambición, la familia y la competencia profesional. Una maravilla.

5.- ‘Justified’. Bonito que una serie tan cargada de testosterona como ésta, sobre un duro, durísimo U.S. Marshall que vuelve a su cerrado condado natal de Kentucky, haya explotado gracias a sus mujeres. Con una Margo Martindale sencillamente sublime, que encarna a una de las mejores ‘malas’ de la historia de la tele, y unos diálogos soberbios a cargo del curtido Graham Yost, la segunda entrega de ‘Justified’ sorprendió a toda la crítica. Timothy Olyphant, protagonista y productor, dio un acertado paso atrás, sólo para ganar más impulso, dando mayor peso a los personajes femeninos de Zea, Carter y la niña Kaitlyn Dever, y a su lado tiene a uno de los mejores secundarios posibles: Walton Goggins. Es pecado ver esta serie doblada, porque aunque sus acentos ‘redneckianos’ resultan incomprensibles incluso para los angloparlantes, sería como poner acento gallego a un gaditano.

4.- ‘Juego de Tronos’. A priori, la formidable empresa de llevar a la pantalla la colosal e inacabada todavía –maldito viejo gordo- obra de George R.R. Martin, referente actual de la literatura fantástica, parecía demasiado incluso para la HBO. Pero aunque difícilmente encontrarán a un lector de los libros que prefiera la serie, como tiene que ser, tampoco habrá muchos que renieguen de ella. El casting, lleno de secundarios apenas conocidos para el gran público, ha sido un acierto total. Se nota que el escritor, veterano guionista, es uno de los productores y ha participado decisivamente en la elección. Las recreaciones que parecían imposibles del primer tomo de la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ (el Muro, los ‘niños’ de Dani…) se han solventado de forma magistral. Y aunque se trata de una obra coral, un buffé libre de protagonistas que se mueven por un tablero en el que la vida no está garantizada –amará y odiará a Martin por ello, querido lector-, sobresale entre todos el más pequeño de tamaño pero grande de talento: Peter Dinklage. También parecía imposible encontrar al Tyrion perfecto. Él lo es.

3.- ‘Boardwalk Empire’. Con ella hay que ser más exigente que con las demás, porque lo tiene todo. Todo el dinero del mundo y más (en reconstruir el viejo paseo marítimo de Atlantic City se gastaron más que en la inmensa mayoría de las películas españolas); un reparto excelente encabezado por Steve Buscemi y Michael Pitt, secundados por gente de la talla de Michael Kenneth Williams (sus escenas, antológicas, casi superan por intensidad a las del viejo Omar de ‘The Wire’) y un equipo de lujo detrás de las cámaras liderado por el ‘sopraniano’ Terence Winter, T. Van Patten y un Martin Scorsese cuya mano se intuye. A veces para bien y otras para mal. A ‘BE’ sólo le reprochamos cierta frialdad en el desarrollo de los personajes y la cargante presencia de Paz de la Huerta. Va camino de ser una obra maestra.

2.- ‘Breaking Bad’. Se nos acaban los epítetos para el descenso a los infiernos del profesor Walter White. También los halagos para Vince Gilligan y su maestría artística: ha conseguido que una serie adquiera la coherencia y la profundidad de una gran novela. Todo ocurre por una razón en ‘BB’, reina de la pantalla desde su estreno y hasta su penúltima temporada. Y sea cual sea el lío en el que se meten sus personajes, los más desarrollados e imperfectamente humanos de la televisión actual, la historia continúa sin trampa ni cartón. No sólo cuenta con dos protagonistas y antihéroes memorables, a cargo de los premiados Bryan Cranston y Aaron Paul. También Gus Frings, un extraordinario Giancarlo Esposito de momento con las manos vacías, se ha ganado un puesto entre los mejores malos televisivos de la historia.

1.- ‘Homeland’. Una lista es siempre, y sobre todo, subjetiva. Incluso contradictoria. En el balance final y tras varios años, ‘Breaking Bad’, ‘Friday Night Lights’, ‘The Good Wife’ o ‘Boardwalk Empire’ serán seguramente mejores que una serie que debería tener solo una temporada. Puede que incluso en este 2011 si hiciéramos un análisis formal y objetivo. Pero hay muchos factores por los que ‘Homeland’ merece este puesto de honor en su debut. No sólo por la solidez de sus dos dañados protagonistas, unos inmensos Claire Danes y Damian Lewis, o por la discreta maestría de don Mandy Patinkin. Tampoco porque por primera vez la cadena Showtime le hable de tú a tú a las veneradas HBO y AMC y eso sea de agradecer. Lo mejor de ‘Homeland’ es el supremo valor con el que afronta un tema tan doloroso y espinoso como el terrorismo, sus causas y sus consecuencias, en un país que todavía no ha cerrado del todo las cicatrices del 11-S. Todos sus personajes principales están traumatizados de una manera u otra, como la nación, pero eso no impide que los responsables de esta serie, inspirada en una israelí, nos pongan a menudo en la piel del terrorista y lancen al espectador la dura pregunta de si no será igual de malo un Estado que bombardea a civiles y mata niños. También hay que aplaudir su equilibrismo de cuerda floja. A medida que iban pasando sus episodios, nadie daba un duro por el desenlace, presuponiendo un ‘finale’ desastroso ‘a la The Killing’ en el que saltaran todas las costuras del argumento. Pero el traje estaba hecho como dios manda. ‘Homeland’ es un thriller psicológico fantástico, con muchos momentos de una intensidad que corta la respiración. Y ha logrado lo más difícil: situar una trama que parecía forzosamente conclusiva bien embocada hacia la segunda temporada. Como su música, es un jazz que va entrando sigilosamente, hasta que, de repente… ¡ZAS! te ha conquistado. Como en el jazz, como esa trompeta de Miles Davis que parece estremecerse, llorar y gritar en solitario, uno duda de que todo acabe entrando en armonía. Pero lo hace. Bravo.

Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

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Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

El vértigo del éxito

Hyde | 2 de diciembre de 2010 a las 13:08

La mayoría de los grandes cocineros coincide en que la presión llega después de conseguir la primera estrella Michelin. Hasta entonces eres libre, dueño de tu creación, de tus éxitos y fracasos. Pero después de ese momento, todo el mundo te examina, y cada año llega una reválida en la que te pueden quitar la estrellita de marras, una humillación gastronómica delante de todos tus compañeros. Algún que otro maestro de la cocina se ha quitado la vida al perder la distinción, como otros la han devuelto para evitar la ansiedad que les provocaba a la hora de enfrentarse a los fogones. Siempre es difícil permanecer en la cima. Hay mucho viento y no cabe todo el mundo.

En el mundo de la televisión también hay chefs. Algunos más divos que otros, algunos más artesanos que artistas. Así que puede haber algo peor que no triunfar en el estreno de una serie, y es equivocarte completamente con el menú de la temporada cuando crítica y público te habían puesto en un pedestal del que ahora te quieren bajar a pedradas. Le está ocurriendo en este tercer año de emisión a ‘Sons of Anarchy’, los moteros de Kurt Sutter. Tras dos primeras temporadas estupendas y dejando el listón altísimo con el ‘cliffhanger’ del año pasado, la aventura irlandesa, música celta de los créditos incluida, ha resultado un completo fiasco a juicio de este crítico. A falta de ver el último episodio, emitido este martes (cuando usted lea esto, ya lo habré digerido), mucho tiene que cambiar la cosa para que modifique mi opinión. Sigo sin saber casi nada de John Teller, el padre del protagonista y fundador del club motero, pese a que este año se nos vendió como decisivo para conocer su mitología. Y la resolución del penúltimo episodio, tiroteo y navajazos incluidos, fue más propio de una parodia que de un escritor y creador de la talla de Sutter. Sentí vergüenza ajena.

Algo similar podría haberle ocurrido a otra serie de guía Michelin, ‘Dexter’, de la que somos devotos. El año pasado, con su estremecedor final, logró la tercera estrella. Así que lo tenía muy, muy difícil. Tras un arranque dubitativo, poco a poco la trama ha ganado pulso y tensión. Y cierta perspectiva. ‘Dexter’ siempre ha funcionado bien porque mantiene la evolución del personaje, cada vez más humano y menos monstruo. Al contrario de lo que muchos podíamos esperar hace un año, nuestro asesino en serie favorito no se echa al monte ni en brazos de su oscuro pasajero tras la muerte de Rita. Es al revés. Otra premisa que se cumple, algo tarde, es la de darle al protagonista un rival de entidad. Era un tarea imposible sustituir a John Lithgow y su Trinity, pero Johnny Lee Miller está consiguiendo darle cierta entidad a su inquietante Jordan Chase. Puede que ‘Dexter’ pierda la tercera estrella porque ya no la podemos comparar con ‘Mad Men’, ‘Breaking Bad’ o la pujante e incomprendida ‘Boardwalk Empire’. Pero mantiene la segunda.

¿Año de transición o de fracaso?

Hyde | 28 de noviembre de 2010 a las 2:00

Posiblemente escriba de ello el próximo jueves en el periódico, pero, por si acaso, no me aguanto las ganas de soltar alguna reflexión a bote pronto sobre dos de las series favoritas de este blog, ‘Dexter’ y ‘Sons of Anarchy’, que están teniendo un año relativamente flojo tras temporadas anteriores que acabaron en clímax. Aunque se están cambiando las tornas. Si los moteros de Sam Crow empezaron apuntando alto con el experimento de irse de ‘excursión’ a Belfast, donde se suponía que descubriríamos la rica mitología de John Teller, fundador del club, nuestro querido asesino en serie lo tenía francamente difícil tras el salvaje asesinato de Rita en la cuarta temporada. Aunque el primer episodio de la quinta mantenía esa tensión, la temporada se fue viniendo abajo por momentos. Hasta que entró en escena el personaje de Jordan Chase que interpreta Johnny Lee Miller. El noveno capítulo, ‘Teenage wasteland’, nos insufla esperanzas de que la quinta temporada, a la que le quedan tres episodios, pueda todavía salvar la cara.

No ocurre lo mismo con SOA. El penúltimo episodio, prácticamente de desenlace de esta tercera entrega, es un desaguisado completo. Tanto la trama como su ejecución son impropias de su creador, Kurt Sutter. ¡Qué fácil es tirar por la borda todo el crédito ganado en dos años en apenas una hora! En cualquier caso, aun quitando el lamentable ‘June wedding’, este año ha sido un retroceso para nuestros moteros, del que veremos si se recuperan. Salvo el enfrentamiento verbal entre Jax y el cura Kellan Ashby, interpretado por James Cosmo, poco memorable nos queda.

Atraco en la Academia

Hyde | 15 de julio de 2010 a las 12:35

sons

Entre unas cortas vacaciones desconectado de todo, incluso de las series, en un cercano y hermoso desierto, y el margen que me he impuesto para que se me pasara la irritación, han pasado unos días desde que se conocieran las candidaturas de los Emmys. Aunque hay algunas sorpresas agradables, predomina el disgusto.

Si yo me siento atracado, no me hace falta leer el blog de Kurt Sutter (aunque desde luego lo he hecho) para imaginar su digna ira. Dice que le importa un carajo que la Academia de la TV vuelva a pasar de sus ‘Sons of Anarchy’, siempre que estos sigan rodando libres en la modesta cadena FX. Pero no puede ocultar su encabronamiento (ni yo el mío) por el nuevo desaire a su esposa, la excelente actriz Katey Sagal. La matriarca de los moteros de Sam Crow, Gemma Teller, está sencillamente espectacular en la segunda temporada de esta gran serie. Su ausencia es una indecencia, dan ganas de coger la moto y plantarse en el auditorio el día de la entrega de premios, quemar la alfombra roja.

Ni siquiera el reconocimiento a Connie Britton, cuyo personaje en ‘Friday Night Lights’ tampoco lo ha tenido fácil esta cuarta temporada, y la tardía nominación de Kyle Chandler (el coach Taylor ha tenido años mucho mejores), nos pueden resarcir. Entre otras cosas porque tampoco se incluye a ‘FNL’ entre los mejores dramas (¿pero qué demonios hace ahí ‘True Blood’?), ni al joven Zach Gilford, cuya actuación en el episodio ‘The Son’ fue absolutamente memorable. ¡Qué ganas tenemos de que vuelva FNL, ahora que además de ‘Entourage’ sólo tenemos vampiros y gigolós que echarnos a la boca!

Ya hemos alabado en alguna ocasión la frescura que ha aportado ‘Glee’ este año. Pero tampoco hay que pasarse. La serie está bien, pero tiene demasiados altibajos. Un capítulo estupendo cada seis o siete petardazos, y esa frecuencia cada vez se amplía más. Así que ‘The Big Bang Theory’ debería estar nominada en su lugar.

Después del incendio del auditorio, debería llegar un huracán, y luego unas inundaciones, que se traguen a los votantes que se han olvidado de ‘Treme’. No se trata del orgullo herido de este blogger, que vaticinó que la serie de David Simon arrasaría (como adivino no tengo precio…). Se trata de ser mínimamente objetivos, de apreciar la belleza, la originalidad, la oportunidad de esta obra maestra. Cuando dentro de unos años ‘Treme’ esté en los altares, como merece, los malditos miembros de la Academia debería arrastrarse hasta la casa de Simon, de Wendell Pierce, del magnífico elenco de intérpretes que crean esta genial serie.

Por lo demás, esperamos que se premie a Aaron Paul, el estupendo actor capaz de plantar cara a Bryan Cranston en ‘Breaking Bad’. Ambos intérpretes y la serie de Vince Gilligan deben volver a arrasar. Aunque también se ha olvidado a ese estremecedor secundario que ha forjado a un malo inolvidable, Giancarlo Espósito y su Gus, gerente de Los Pollos Hermanos.

Venganza

Hyde | 10 de diciembre de 2009 a las 11:45

Hace unos días concluyó la segunda temporada de ‘Sons of Anarchy’, y, sorprendentemente, nuestra banda de moteros forajidos se ha convertido en una de las series más vistas de la televisión no generalista de EEUU. Digo sorprendentemente no porque la serie no lo merezca con creces, sino por la rapidez con que estos delincuentes se han colado en millones de hogares norteamericanos. SOA tiene todos los ingredientes de la mejor ficción televisiva. Su creador, el guionista Kurt Sutter, va camino de convertirse en el David Chase de esta década. Como en ‘Los Soprano’, resulta difícil no encariñarse con esta pandilla que a veces puede ser brutal, pero que no deja de ser una familia. Peculiar y tatuada, pero familia. SAMCRO (Sons of Anarchy Motorcycle Club Redwood Originals) controla un pequeño pueblo del interior de California, trafica con armas, pero no permite que allí se vendan drogas o que alguien más se pase de la raya. Una pequeña mafia sobre ruedas. En esta segunda temporada, Sutter demuestra que sabe manejar a la perfección la tensión dramática. En la primera nos dejó con los dos líderes del grupo, padrastro y heredero, enfrentados por un gravísimo y trágico error. Pero algo aún más terrible ocurre ahora, algo que amenazará con romper desde dentro a toda la banda o unirla más que nunca. Estos trece episodios, con su tremendo cliffhanger final, hablan principalmente de la venganza. De cómo ese odio sólo puede crecer, de cómo no hay forma de calmar al monstruo interno que pide más y más sangre. Pero hasta el público brama con ansiedad por que llegue la hora de ajustar cuentas. En la orgía sangrienta, en la que llegan a morir en un intervalo de media hora cuatro personajes de relativa importancia en la trama, Sutter se deja en el tintero muchas emociones. Podía haberse extendido y filmar dos capítulos más, pero decide no hacerlo en una prueba de la absoluta libertad creativa de la que presume en su blog, sutterink. En SOA destacan Ron Perlman, el Hellboy de Guillermo del Toro, el británico Charlie Hunman, y por encima de todos, la mujer en la vida real de Sutter, Katey Sagal. Hay un capítulo, absolutamente desgarrador, que debe valerle el Emmy. Si no se lo dan, cogeremos las motos y arrasaremos la gala. Palabra de SAMCRO.

Nuestras diez series de la década

Hyde | 30 de noviembre de 2009 a las 19:02

six-feet-underLos anglosajones gustan mucho de los rankings y no sé muy bien por qué no los hacemos más por aquí. Así que aprovechando que The Hollywood Reporter ha hecho su lista de las mejores diez series de la década (con ausencias ominosas), que el Pisuerga pasa por Valladolid, haremos otra lista rápida por aquí. Pueden mandar sus aportaciones, que seguro que las hay. Aunque hablamos de series como un conjunto, porque si analizáramos sólo una temporada, tendríamos que incluir productos que comenzaron en el cielo (‘Prison Break’, ‘Damages’, incluso ‘Heroes’) y acabaron totalmente estrellados.  Ahí va nuestra lista:

1.- ‘Los Soprano’. Si alguien duda de ello, le mando un pescado envuelto en papel con Paulie de mensajero. David Chase revolucionó el género televisivo y James Gandolfini creó el mejor personaje mafioso de la historia. Sí, incluidos Vito y Michael Corleone. Echamos de menos a la familia, los suburbios de Nueva Jersey y a la terapeuta.

2.- ‘A dos metros bajo tierra’. Podría haber ganado el oro de no ser por la caída del nivel en las dos últimas temporadas. Los Fischer y su funeraria, o cómo divagar sobre la muerte en televisión sin poder quitarte la sonrisa de la boca y a veces las lágrimas de los ojos. Alan Ball, guionista de ‘American Beauty’, dejó una obra duradera que resistirá el tiempo, y nos descubrió a todos un actor formidable, Michael C. Hall. Tras ‘Six Feet Under’, la muerte tiene otra pinta.

3.- ‘Breaking Bad’. No vamos a rellenar la lista sólo con series de la HBO. Así que, a pesar de que sólo lleva dos temporadas, resulta justo reconocer la originalidad, atrevimiento y calidad de esta ácida -nunca mejor dicho- serie, en la que brilla Bryan Cranston, ganador de dos Emmy. Un perdedor, un profesor de química de instituto de un pueblo de Nuevo Méjico, con un hijo con parálisis cerebral y otro en camino, descubre que tiene un cáncer terminal. Así que decide empezar a sacarle provecho económico a sus conocimientos con el quimicefa para que su familia no tenga problemas en su ausencia. La metamorfosis del profesor Walter White es una de las cosas más impresionantes que hemos visto en televisión.

4.- ‘Entourage’.- Ya iba siendo hora de meter una comedia, aunque ‘El séquito’ sea mucho más que eso. Es una serie sobre el implacable negocio del entretenimiento, sobre la amistad, sobre el éxito y el fracaso. Con cameos de lujo y uno de los mejores secundarios ever, el Ari Gold de Jeremy Piven.

5.- ‘Lost’.- J.J. Abrams es a la televisión lo que Spielberg al cine. Todo lo que toca se convierte en oro. Aunque con ‘Fringe’ no acaba de despegar, ‘Perdidos’ supuso un cataclismo en la narrativa televisiva, especialmente por su uso de los flashbacks. La corporación Dharma, los otros, la isla… aunque ha tenido altibajos, esta isla misteriosa es posiblemente la serie que más engancha. Si tienes varios capítulos, es imposible ver sólo uno. Pero empieza a hacerse pesadita. Y como al final nos digan que todo ha sido un sueño, prometo ir a la isla y prenderle fuego (con Abrams dentro, claro está).

6.- ‘Dexter’.- ¿Una serie protagonizada por un asesino psicópata que no puede pasar unas semanas sin descuartizar a alguien pero que se busca un sistema para hacer el bien?  La idea parece descabellada pero es genial. Cambio radical de papel para Michael C. Hall, que lo borda como este enfermo asocial al que tenemos que querer. Y aunque parezca increíble, los creadores de la serie se las han apañado para que no baje mucho el nivel en sus cuatro temporadas. Mención especial merece el fiscal Prado que encarna Jimmy Smits.

7.- ‘The shield’.- Shawn Ryan hace lo imposible: ser absolutamente original con una serie sobre policias en Los Ángeles. Cámara al hombro seguimos las aventuras, corruptelas y desgracias de Vic Mackey, otro de los personajes antológicos de esta década, por cortesía de Michael Chiklis, a través de los barrios más degradados por la droga y la delincuencia. Es una serie brutal, que impacta desde el episodio piloto, con secundarios de absoluto lujo, en especial Forest Whitaker, que lo borda. Además, en su nómina de guionistas y productores aparece en lugar destacado Kurt Sutter, creador de ‘Sons of anarchy’, actual reina motera de la parrilla.

8.- ‘In treatment’.- ¿Qué clase de bloguero y crítico sería si no recompensara el esfuerzo mental  y físico de Gabriel Byrne para interpretar al terapeuta Paul Weston? Basada en una serie israelí, Rodrigo García (no, no diré de nuevo de quien es hijo, que ya suficiente carga tiene el hombre) nos demuestra que se puede crear una tensión extrema con una charla en una habitación. Seis personas en terapia, con sus distintas sesiones, bastan para darnos cuenta del principio fundacional de la psicología: la culpa de todo es de los padres. Genial.  

9- ‘El Ala Oeste de la Casa Blanca’. Aaron Sorkin, uno de los mejores guionistas de Hollywood, nos enseñó lo que no vemos del edificio en el que se toman las decisiones que rigen el mundo. En lo que iba a ser una serie sobre el gabinete del presidente, Martin Sheen se tomó tan en serio a su presidente Bartlet que acabó protagonizando los momentos más intensos. Este show un líder demócrata idealista, honrado, culto y profundamente comprometido con sus principios, se emitió paradójicamente durante los tenebrosos años de la era Bush. Pero nos gusta pensar que preparó el terreno para la llegada de Obama. ‘The west wing’ nos devuelve la fe en la política tan rápido como la perdemos en cuanto termina la serie y vemos las noticias…

10.- ‘The wire’. Aunque se me quedan fuera series como ‘Curb your enthusiasm’, ‘Damages’, ‘Mad men’,  ‘How I met your mother’, ‘True Blood’ o incluso ‘Friday Night Lights’, resulta imposible no incluir en una lista de diez series de la década a ‘The wire’, de una factura con una calidad indiscutible. Como ‘The shield’, nos aporta una visión diferente, en este caso de la terrible Baltimore, y nos enseña lo que nunca antes habíamos visto: cómo se desmonta una banda con las escuchas telefónicas.

Sutter es el nuevo rey

Hyde | 20 de noviembre de 2009 a las 13:50

Lo siento, pero no puedo evitarlo. No soy amigo de los spoilers y prometo no desvelarles gran cosa: Pero no puedo dejar pasar otro día sin proclamar lo grande que se está volviendo ‘Sons of Anarchy’, en lo más alto del trono. Ni ‘Dexter’, que en su cuarta temporada está flojeando un pelín, ni ‘In treatment’, están al nivel de nuestros moteros favoritos. Kurt Sutter lo ha clavado en la segunda temporada. Rompe a la banda por dentro para después unirla a sangre y fuego. El capítulo de la semana pasada tiene uno de los momentos más intensos que hemos visto nunca en ficción televisiva. A este bloguero se le saltaron las lágrimas de emoción, ira y satisfacción por lo que está por ocurrir.  Katey Sagal se llevará el Emmy por su interpretación. Y si no lo gana pasaremos con las motos por encima del jurado.

Y la elección de la canción ‘Mary’ de Patty Griffin es otro acierto más en la magnífica banda sonora de esta serie que el público americano empieza a valorar como se merece. En su interesante e irreverente blog, Sutter nos cuenta la importancia del showrunner, su pasión por su mujer (Sagal), y las ganas que tenía de poner una canción del gran jefe, Bruce Springsteen, al final de esta temporada. Pero la productora musical le pedía una pasta gansa por ello.

Hamlet rueda en Harley

Hyde | 15 de octubre de 2009 a las 12:56

Hasta la orgía creativa de esta década, en la televisión había básicamente cuatro tipos de series. Una era la comedia de situación, con mucha risa enlatada. De ‘El show de Bill Cosby’ de los 80 se pasó a ‘Friends’ en los 90 y a las actuales ‘Como conocí a vuestra madre’, con el desternillante Neil Patrick Harris, y los físicos-geek de ‘The Big Bang Theory’. Después estaban las series ‘profesionales’. De médicos hay medio vademécum. ‘Urgencias’, ‘Anatomía de Grey’, ‘House’, ‘Scrubs’. De abogados, el catálogo de Aranzadi : ‘La ley de Los Ángeles’, ‘Ally McBeal’, ‘Damages’, ‘Shark’. Y de policías todo el Ministerio del Interior, desde ‘Starsky&Hutch’ a ‘Canción triste de Hill Street’, o ‘The Beast’, del fallecido Patrick Swayze. Pero incluso cuando el terreno está más que trillado se puede innovar. El año pasado concluyó, tras siete temporadas, ‘The Shield’, una serie sobre polis absolutamente diferente a cualquier otra. Más brutal, mejor rodada, más realista y mejor interpretada. Su episodio piloto era como un disparo al espectador, y casi se puede comparar a su protagonista, el agente Vic Mackey de Michael Chiklis, con el Tony Soprano de Gandolfini. Al igual que nuestro mafioso favorito, este poli corrupto se ha ganado un lugar en nuestro corazón. Un hombre de familia que de tanto luchar contra la basura se convirtió en ella. La serie contó con estrellas como los oscarizados Forest Whitaker y Glen Close, y uno de sus principales guionistas, productores ejecutivos y actores ocasionales fue Kurt Sutter. Si usted se cruzara con él en un callejón oscuro seguro que salía corriendo. Pero es uno de los tipos más originales de la televisión actual. Se ha atrevido a montar a Hamlet sobre una Harley para crear ‘Sons of Anarchy’, una serie sobre un club de moteros que trafica con armas. Va por la segunda temporada. Y es apasionante.