Archivos para el tag ‘Lost’

Por una muerte digna

Hyde | 15 de septiembre de 2011 a las 13:51

Como en los toros (disculpas a los antitaurinos, pero es el símil más certero que me viene a la cabeza), las series también se enfrentan a su suerte suprema: el momento de matar y de morir. Hay pocas series que se vayan con la misma grandeza con la que se desarrollaron durante años. Cerrar el ciclo y despedirse de unos personajes y un casting con los que se han compartido años, risas, lágrimas, broncas y premios requiere talento, valentía y coherencia del creador y los productores. Y por lo general estos no están demasiado dispuestos a dejar morir dignamente a la criatura.

(A partir de ahora, ligeros espoilers sobre series ya terminadas). Ya hemos dicho por aquí alguna vez que el mejor finale, en opinión de servidor, es el de ‘The Shield’, con ese Vic Mackey encadenado a la oscura oficina cual Prometeo al que el buitre de la burocracia le picotea el hígado todos los días. No está tampoco mal, aunque no compartimos el entusiasmo generalizado, el cierre vital de ‘A dos metros bajo tierra’. Un pelín videoclip para el gusto de servidor. Tampoco me pareció justo el final anticipado que se tributó a Nate. A una de las mejores series de la historia le sobró quizás la última temporada, puede que ya víctima de la locura que Alan Ball desarrollaría años después en ‘True Blood’.

Los dos finales que más polémica han levantado, más charlas de café y análisis teórico han generado, son los de ‘Los Soprano’ y el de ‘Lost’. El primero no apasiona porque David Chase no se mojó y dejó las cosas muy abiertas. Sé que se trata de un análisis simplista, que hay hasta tesis doctorales analizando cómo estaban colocados los azucarillos del bar, si Tony Soprano ya estaba muerto o no… Personalmente, me habría sentado muy mal que se cargaran a mi mafioso favorito, aunque puede que artísticamente fuera lo mejor. Bien alto o notable. En cuanto a ‘Perdidos’, el finale fue un gran capítulo, muy espectacular, pero una estafa total al espectador que siguiera toda la serie. Ni se cerraba ni se aclaraba nada de lo que se había prometido durante años: que todo tendría sentido. Hombre, no se trató del final de ‘Los Serrano’ del “todo ha sido un sueño” (ese fue para denunciarlo directamente en Fiscalía), pero bastante tomadura de pelo con el Humo negro, el encuentro de almas y demás sí que fue.

Hay series que no sienten la necesidad de cerrar la historia. La dejan abierta, y en el caso de ‘En terapia’, con ese doctor Paul Weston mezclándose con la gente por la calle (de las contadas veces, salvo en una cafetería, que lo vemos fuera de la consulta), la opción es buena. Funciona y es bella.

Otras, en cambio, se despiden uno a uno de los personajes y nos los dejan perfectamente situados, sin cabos sueltos. Como prácticamente sus cinco temporadas, el final de ‘Friday Night Lights’ es de gran belleza y emoción. Y la imagen del balón volando es una de las mejores transiciones de la historia de la tele. Da miedo pensar que quieran rodar una película para continuar una historia perfecta, que recordamos con inmenso cariño.

‘Battlestar Galactica’ es otra de las grandes series que se nos fueron en los últimos años. Notable alto, con esos acordes de Jimmy Hendrix y su majestuoso ‘All along the watchtower’.  Y de las que nos cortaron quizás demasiado pronto, está muy, muy conseguido el adiós de ‘Lights Out’. Inquietante, tan estupendo cierre como hasta luego en el caso de que la cadena FX hubiera sido un poco más valiente y hubiera dado otro año a esta buena serie sobre el retorno al ring de un boxeador retirado.

Luego están los finales que ni apuestan por el cierre ni por la continuación, que no dan respuesta a los distintos interrogantes abiertos y que para colmo son un pésimo capítulo. Son episodios que nos dejan con un mal sabor de boca, cuando en este negocio del espectáculo y el ‘storytelling’ el ‘closure’ (el arte suprema, recuerden) es fundamental, lo que decide el aplauso o los pitos, si sacamos a hombros al showrunner o lo maldecimos.

Hace tiempo que dejé de preguntarme por qué me gustaba tanto ‘Entourage’. Disfrutaba como un enano con las aventuras de Vince Chase, las preocupaciones de E, los numeritos de Drama, las inquietudes empresariales de Tortuga y, sobre todo, con las salidas de tono de Ari Gold (grande Jeremy Piven), uno de los mejores personajes de la historia de la tele (si alguien quiere saber cómo se hace un ERE, que pinche aquí). Sí, puede que los guiones cayeran a lo largo de sus ocho años, pero al fin y al cabo en esos veintitantos minutos de cada episodio Doug Ellin conseguía meternos en la pandilla, en las fiestas de Hollywood, en la parte trasera del salvaje, duro y sin escrúpulos negocio del ‘séptimo arte’.

El finale de Entourage, que se emitió el pasado domingo en la HBO y anticipa una película que posiblemente se acabará rodando, es un ejemplo de cómo no cerrar una serie, ni siquiera para decir hasta luego. No sólo porque ya hemos visto antes esa escena en el aeropuerto. Nos saltamos el ligue y la conquista de Vince de la que iba a ser la horma de su zapato, que de repente se convierte en gatita facilona. Ni a Drama ni a Tortuga los despedimos como se merecen. Y la decisión toscana de Ari no se la creen ni él ni su mujer. Es un churro, lo miremos por donde lo miremos. Y me ofende porque hasta el final mantuve la fe y el aprecio por ‘El séquito’.

Concurso navideño de series

Hyde | 24 de diciembre de 2010 a las 13:05

Tras romper el hielo el PP con su arriesgada propuesta de convertirse en la Tribu de los Brady, abrimos este concurso para recibir ideas y sugerencias que mejor se adapten a cada partido. ¿Qué serie es cada formación política? Las propuestas de servidor, ahí van:

PP: ‘How I met Your Bush’, aunque también aceptamos ‘Dream On’ o ‘The Wire’, por aquello del Gürtel.

PSOE: ‘Lost’, propuesta por Auxi Barea, ‘Los problemas crecen’, de servidor, ‘Dos hombres y medio’ (idea de @Lacosaestámala).

IU: ‘Misfits’.

CiU: ‘Flashforward’

UPD: ‘Águila exroja’

PNV: ‘In treatment’, aunque también aceptamos ‘Breaking Bad’ o ‘Mad Men’ (Mad en su acepción de enfadados…)

Hagan juego.

Ánimos

Hyde | 27 de mayo de 2010 a las 10:15

No hay motivos para sentirse huérfanos, tras el final de ‘Lost’, en la que está siendo una de las mejores temporadas televisivas de la historia, si no la mejor. Hagamos un repaso rápido. Tenemos por un lado ‘Breaking Bad’ y ‘Treme’. La primera, obra maestra que puede mirar a la cara a los mismísimos Soprano; la segunda acaba de empezar, pero si sigue así, también marcará época. En diciembre dejamos otras dos series de altísimo nivel: ‘Sons of anarchy’, la banda de moteros del incorregible Kurt Sutter, y ‘Dexter’, con un final de temporada brutal y antológico, valiente y desgarrador. La desconocida, a este lado del Atlántico, ‘Friday Night Lights’, volvió a regalarnos un complejo abanico de emociones, un preciso cuadro de cómo es la vida, las ambiciones y fracasos en un pequeño pueblo cualquiera. Sin llegar a ese nivel, también tenemos la digna ‘Justified’, el US Marshall del siempre duro Timothy Olyphant.

En el terreno de las nuevas apariciones, han sorprendido la fresca ‘Glee’, con sus altibajos, y la estupenda ‘The Good Wife’. Sí, echa para atrás que sea otra de abogados, pero es mucho más que eso. ¿Y quién demonios querría ponerle los cuernos a Julianna Margulies? La miniserie ‘The Pacific’ nos ha llevado a la guerra con una brutalidad inusitada. No puede ser bonita. Y la BBC ha vuelto a dejar el listón altísimo con la última entrega de ‘Wallander’, tres minipelículas que nos reconcilian con Kenneth Branagh.

En el campo de la comedia, las veteranas ‘How I met your mother’ y, sobre todo, ‘The Big Bang Theory’, nos siguen ofreciendo momentos de gran hilaridad. Pero si hay una serie desternillante, original y genial, es ‘Modern Family’. Con Ed O’Neill de patriarca, y rodeado de un casting inmejorable, perfecto, ¿qué otra cosa se puede esperar?

Y por último, pero no menos importante, tenemos ‘Fringe’. La criatura del inquieto J.J. Abrams decepcionó a muchos en sus erráticos y titubeantes comienzos. Pero tienen que volver a darle una oportunidad. Ha madurado y se ha convertido en una de esas series que no hay que perderse. Es la heredera natural de ‘Expediente X’, a veces incluso mejor. La guerra entre los dos universos alternativos (¿les suena de algo?) está acercándose, y los vínculos de los tres principales protagonistas, ¿o son seis? cada vez son más complicados. John Noble vuelva a sentar cátedra como el loco doctor Bishop, y Anna Torv se ha consolidado como la heroína más bella de la tele.

Por si fuera poco, en junio vuelven ‘Entourage’ y ‘True Blood’. Permanezcan sintonizados.

Filósofos de la isla

Hyde | 25 de mayo de 2010 a las 13:50

Al igual que ocurrió con ‘Avatar’, nunca el ‘charco’ había sido tan profundo entre la crítica norteamericana y la europea. El final de ‘Perdidos’ ha encantado mayoritariamente a los analistas televisivos estadounidenses -con las lógicas excepciones y con la admisión de que demasiadas preguntas se quedan sin responder, but who cares?- y horrorizado a los exigentes europeos. En este lado del Atlántico por lo general se ha despellejado sin piedad a los guionistas por ‘The end’. Y eso que seguramente sea el mejor capítulo de la terrible sexta temporada, que empezó de forma lamentable, con ese templo de cartón piedra, y remontó ligeramente el vuelo con algunos capítulos, salvo ese ‘Across the sea’ del supuesto génesis, con esa Allison Janney, la C.J. Cregg de ‘El Ala Oeste’, pero con unos pelos terribles.

A partir de aquí, volvemos a avisar, seguiremos con las teorías sobre el final de ‘Perdidos’. Así que si aún no lo han visto, no sigan adelante. Como diría Jacob sobre la cueva de la luz dorada: “enter at your own risk”.

ESPOILER, ESPOILER, ESPOILER

Tras digerirlo durante toda la jornada de ayer, por aquí cada vez nos gusta más el final de ‘Lost’. Sí, admitimos que nos han robado la cartera, que tenemos que elaborar la mitad de la película en nuestra cabeza, de forma individual, que quizás suframos el síndrome de Estocolmo. Pero es un buen y bonito final. Murieron felices (algunos no tanto) y comieron perdices. Algunos se van al infierno, otros siguen en el purgatorio (¿dónde irá ese Ben Linus a la puerta de la iglesia, que no es tan mal chico at the end?), pero nuestros queridos personajes (aunque la novia de Sayid estaba bien muerta y en el infierno, con lo insufrible que era) se reúnen de nuevo, tras haber salvado Jack el mundo.

Ahora nos queda el futuro sufrimiento, o alegría, de seguir las carreras de los actores de la serie. En numerosos foros y páginas especializadas se pide, y desde aquí casi lo exigimos, que le den una serie propia al gran Henry Ian Cusick. De los diez mejores capítulos de ‘Lost’, al menos cinco los protagoniza el escocés Desmond Hume.

– Todd Van der Werff, uno de los críticos del ‘Show Tracker’ de Los Ángeles Times (al periódico de la capital mundial del Show Business siempre hay que prestarle atención), apunta una teoría que a servidor le gusta creer: Hugo, el nuevo pero mejor Jacob, les da un final digno y emotivo a sus amigos, esa redención que buscan desde el principio de la serie.

– Mike McHale, del New York Times, tras ver el final por segunda vez, revisa su teoría. Ya no cree que todos estuvieran muertos desde el principio. Sigue siendo duro con la resolución de la trama, pero no con la ejecución de la vida paralela, el purgatorio, o lo que fuera esa existencia lejos de la isla que hemos visto esta temporada. Admite su belleza y emotividad, pero concluye que la serie debió durar dos temporadas si quería ser coherente con el guión. McHale reconoce que era imposible atar en un capítulo todos los cabos sueltos, y termina su nuevo artículo con una buena conclusión: ‘Lost’ ha sido inestable en ‘the big picture’ (la gran foto, la trama general), pero tremendamente hábil con los primeros planos, las pequeñas historias, “que al fin y al cabo es lo que cuenta en el medio televisivo”.

-El incansable Hernán Casciari, de Espoiler, de momento no se pronuncia. Pero hace una proclama interesante: 2010 está siendo uno de los mejores años de la historia de la televisión. Tiene razón Hernán al hablar maravillas de ‘Treme’, de David Simon, de la evolución de ‘Fringe’ -la criatura de J.J. Abrams, que ya está trabajando en otro proyecto de agentes infiltrados para la NBC- y, sobre todo, de la actual reina de la pantalla: ‘Breaking Bad’. En su tercera temporada el profesor White, Los Pollos Hermanos, Hank y los dos hermanos sicarios nos están alucinando. Hay pocas obras audiovisuales mejores que la de Vince Gilligan.

– Alberto Rey, el ‘asesino en serie’ de El Mundo, con su mordacidad habitual, pone a parir la serie en general. Y en parte tiene razón, aunque no estemos de acuerdo con él. Sí, los guionistas y creadores han roto el pacto de ficción, se lo han pasado por el forro, nos han podido tomar el pelo hasta dejarnos más calvos que a Locke. Seremos unos masoquistas.

Teoría y caminos de ‘Perdidos’

Hyde | 24 de mayo de 2010 a las 13:19

jack

INSISTO DE NUEVO, SI NO HAN VISTO LOS DOS ÚLTIMOS CAPÍTULOS DE ‘PERDIDOS’, NO SIGAN LEYENDO.

ESPOILER, ESPOILER, ESPOILER

Con el corazón en la mano, que no con la cabeza porque entre otras cosas estoy falto de sueño, diría que el último capítulo de ‘Perdidos’ es gran televisión. Siempre que olvidemos los fallos técnicos de Cuatro, con minutos hurtados y subtítulos desfasados, lo cual ha añadido más incertidumbre a la ya de por sí compleja trama.

Sí, hay muchos motivos para enfadarse con los guionistas. Pero elijan no hacerlo. Se sentirán mejor. Sí, es un final relativamente abierto, que nos devuelve a todos los personajes principales, con momentos de enorme emotividad, con una gran carga de espiritualidad, con muchísimos guiños a las seis temporadas de esta obra colosal, al camino recorrido. “Vivir juntos o morir solos”, ¿recuerdan?. Cierto, como preveíamos se trata de un final buffet libre, con cientos de preguntas en el aire, pero bello. Pastel para algunos, seguramente no para el público americano, entre el que podría incluirme. Ahora surgirán las críticas, las dudas, las discusiones de café, en el centro de trabajo, en el recreo, en la cama. Eso es lo que ha hecho espléndida, histórica, a ‘Lost’. Nunca teníamos, y seguimos sin tenerlo, nada claro.

Y si repasamos otras obras cumbre de la televisión actual, como Los Soprano, o A dos metros bajo tierra, las dos series de cabecera de servidor, ninguno de sus finales recibió una aclamación unánime. Es dificilísimo, casi imposible, estar a la altura de las expectivas generadas durante 120 horas de disfrute televisivo. Darle cierre a tanto cabo suelto, a tantas emociones, es utópico. Teorías varias que van circulando por ahí.
– Lo que vemos al final del capítulo es lo que realmente ocurrió. Jack muere al estrellarse el avión y todo ha sido un delirio. Un final a ‘los Serrano’ indigno de cualquier guionista, cadena de televisión seria y de los millones de fans que llevamos años dándole vueltas a la cabeza. Me niego a considerarlo.

– Hugo es el nuevo Jacob, pero mejor, como le dice Ben Linus, convertido en su segundo. Así que Hugo, junto con Desmond, deciden reunir a toda la pandilla en la realidad alternativa. Aquí tenemos varios problemas o senderos que se bifurcan, que diría Cortázar. ¿Esa realidad alternativa es un universo paralelo? ¿Creado por la explosión de la quinta temporada? ¿Es un limbo en el que están todos los personajes tras morir en el accidente? ¿Tras morir después? ¿Es lo que ocurre en realidad porque el accidente del vuelo Oceanic 815 es un sueño, no ocurrió? NPI.
-James Poniewozik, el crítico de series de ‘Time’, al que seguimos, dice en su excelente post post Lost (ha sonado lioso, sí) que aunque a todos nos asaltan muchas preguntas, y muchas nuevas seguirán surgiendo, lo más importante ahora mismo es que el perro, Vincent, le hizo llorar. A mí también. Alguno llamará emotividad barata a la desplegada por el último episodio, con esa música de Giacchino conquistando el corazón del espectador. Efectivamente, Jimmy, ver a Jack agonizando entre el cañaveral, con el perro acompañándolo para que no muera solo, y su sonrisa de felicidad porque ve el avión saliendo de la isla con sus amigos a bordo, es uno de los momentos más emocionantes que recuerdo en televisión. Y Matthew Fox está genial, por fin el protagonista que merece la serie.
-Poniewozik, por cierto, recuerda que Juliet dijo antes de morir que la bomba había funcionado. También se pregunta, como todos lo hacemos, cómo muere Hurley, Hugo Reyes, cómo Locke vuelve a ser mortal. El crítico de Time da por hecho que la realidad alternativa es el limbo, algo que hay después de la vida, y que la realidad ocurre de facto en la isla misteriosa.
-En ‘The show tracker’, de Los Ángeles Times, la crítica Mary McNamara no lo ve tan claro. El título de su artículo lo dice todo: ‘Podía haber sido peor’. Ella cree que el final no estuvo a la altura de la serie y apuesta claramente por la idea de que todos la palmaron al estrellarse el Oceanic 815.Para eso se apoya en las imágenes de los créditos finales, con el fuselaje del avión. Lo siento Mary, pero esta vez estoy mucho más con James.
-Okr, de críticasenserie, es de la cuerda de Poniewozik. Tiene “bastante claro que la realidad alternativa que pensábamos era eso, una realidad creada a partir del bombazo del final de la temporada pasada. Es simplemente un limbo entre la vida y la muerte (muerte definitiva) al que todo el mundo llega cuando muere. Los protagonistas de ‘Lost’ mueren cuando les toca: unos hace años, otros, como Jack, al final de la serie, otros en el futuro, los que se salvan, pero acaban todos pasando por ese limbo que no tiene tiempo (como dice el padre de Jack), todos vuelven a estar con la gente con la que vivieron la parte más importante de su vida, para irse juntitos de la mano al más allá”. Bien por Okr, al que le ha gustado el final.

-Rita también se niega a que sea un sueño, “sino que el encuentro en la realidad paralela (y toda ella en sí misma) es lo que hay después de la muerte, una suerte de paraíso en el que acabas encontrándote con todos aquellos que compartieron tu vida o al menos la parte fundamental de ella. La realidad es que el avión se estrelló, los seis del Oceanic sobrevivieron y luego decidieron volver a la isla y de ahí sólo sobreviven finalmente Kate, Sawyer, Miles, Richard y Lapidus. Y suponemos que Desmond sale de la isla en el ‘Elisabeth’ tal como llegó. Jack muere y Hugo es el nuevo Jacob. No están todas las respuestas, pero tampoco creo que es necesario, es a lo que nos tenían acostumbrados”.

Se admiten nuevas teorías. Seguiremos en ello. Y por favor, que deje de sonar en mi cabeza la música de Giacchino, que deje de ver a Jack tumbado.

Que no se acabe

Hyde | 15 de abril de 2010 a las 12:36

Este artículo es un artículo de arrepentimiento. Un ejercicio de contrición. Una petición pública de perdón. Ahora que se va acercando el final, admito que hemos sido demasiado duros y exigentes con ‘Perdidos’. Es lo que ocurre con la familia, con los amigos, con las personas a las que queremos y admiramos. No les perdonamos el mínimo fallo y tendemos a olvidar los buenos momentos que hemos pasado. Dice Punset que una ofensa requiere de cinco actos de conciliación para que el cerebro la olvide. Puede que ‘Lost’ nos haya ofendido en unas cuantas ocasiones, que los giros de la trama, los primeros capítulos de esta temporada, nos decepcionaran después de tanta expectación. Pero esta serie nos ha dado infinidad de compensaciones por ello. Basta escuchar la monumental banda sonora de Michael Giacchino para darse cuenta de la variedad de emociones que nos han brindado la isla y sus personajes. Giacchino es el nuevo John Williams, y con esa facilona comparación puede que nos quedemos cortos. Este joven compositor de Nueva Jersey, de 42 años, empezó haciendo sus pinitos poniendo la música en videojuegos y acaba de conquistar el Oscar por ‘Up’. Ha compuesto las bandas sonoras de otras joyas de Pixar, como ‘Los increíbles’ y ‘Ratatouille’, y desde que lo conoció el rey Midas de la televisión, J.J. Abrams, no se ha separado de él. ‘Alias’, ‘Fringe’, la última versión de ‘Star Trek’, ‘Misión Imposible III’, ‘Monstruoso’, llevan su firma.
Pero quizás la banda sonora de ‘Lost’ sea su mejor trabajo hasta ahora. La música es una de las grandes claves del éxito de esta serie. Hay temas que provocan un miedo terrible a lo desconocido, mientras otras piezas nos descubren el enorme cariño que le tenemos a la mayoría de los personajes. Incluso malvados como el Ben Linus de Michael Emerson tienen un hueco en nuestro corazón. Es doloroso pensar que nos queda poco por disfrutar de ‘Perdidos’, del puñado de estupendos personajes que son Desmond, Locke, Sayid, Jack, Charlie, Sun, Kate, Jin… Pese a todos los defectos que le queramos encontrar, se trata de una extraordinaria obra coral. Y su música es sublime.

Regresos y familias en la ABC

Hyde | 8 de abril de 2010 a las 11:17

chiklisEl fin del parón invernal, que supuestamente debía servir a algunos guionistas para recargar las pilas, ha devuelto a las pantallas varias series, así que se nos acumula el trabajo. Hoy nos centraremos en la cadena ABC. Por el momento, ‘V’ sigue siendo la misma bazofia que dejamos en diciembre. Al menos en el quinto episodio por fin vemos una rata… …aunque no es engullida. ‘Flahsforward’, que empezó muy fuerte y después se fue diluyendo como un azucarillo, va a apostar por Dominic Monaghan. Bien hecho. El ex hobbit tiene capacidad, como ya nos demostró en ‘Perdidos’, para aportar muchas capas a sus personajes. Todavía no tenemos claro si es bueno, malo o ambas cosas en la serie, una característica que distingue a las creaciones honestas. A esos dos shows hay que sumar ‘Lost’, que por cierto ha recuperado su brío original tras unos primeros tres capítulos muy decepcionantes, y, especialmente, ‘Modern Family’, uno de los mejores estrenos de los últimos años. Esta comedia de situación innova donde todo estaba trillado, y en cada episodio nos aporta carcajadas de muchos quilates y también las precisas dosis de ternura y reflexión. Es difícil encontrar una serie con un casting mejor, con el hilarante Ed O’Neill como patriarca de la familia. Su presencia inunda la pequeña pantalla. Y luego está Ty Burrell, un actor secundario con mucha experiencia en producciones de Hollywood, interpretando al cansino padre moderno y bastante estúpido. Al principio empacha, pero luego no quieres dejar de verlo. Por no hablar de Eric Stonestreet, el gordito del matrimonio gay, un oso de peluche que jugaba al fútbol americano.

La ABC prepara otra serie familiar que promete ser la sensación de la próxima temporada. Michael Chiklis, nuestro añorado Vic Mackey en ‘The Shield’, y Julie Benz, la sensual pero cursilera Rita de ‘Dexter’, encabezan ‘No ordinary family’, que vendrá a ser la adaptación televisiva y en carne y hueso del éxito de Pixar ‘Los increíbles’. Si la película fue extraordinaria, la serie pinta estupenda.

Centrifugado narrativo

Hyde | 4 de marzo de 2010 a las 12:44

El esquema narrativo de partida de ‘Damages’ (Daños y Perjuicios), parece extremadamente complejo, pero en realidad es bastante sencillo. Se coge al espectador, se le mete en la lavadora y se le centrifuga. El tambor gira hacia delante y hacia atrás, y desde el primer capítulo sabemos que algo terrible va a pasar, ha pasado y está pasando. Pero se nos hurtan los pasos intermedios y sabiendo lo que sabemos, en realidad estamos a dos velas. Si a eso se le añade el detergente más potente del mercado, un elemento casi explosivo como es su personaje principal, la abogada Patty Hewes que compone de forma magistral Glenn Close, y una amplia gama de excelentes secundarios, tenemos una de las mejores primeras temporadas de una serie de la historia.

Porque el problema principal de ‘Damages’ es su espectacular arranque. No es una estrella fugaz, como Prison Break y Heroes, pero la trama de los Kessler y Zelman sufrió mucho en la segunda temporada, porque los guionistas habían agotado la capacidad de sorpresa del espectador en la primera, absolutamente adictiva. Damages sentó cátedra en el uso del flashback, pero sus creadores han abusado del recurso, incluso más que los de ‘Lost’. Si en la primera temporada el personaje de Close, una letrada que hace llorar al más fiero de los tiburones de Wall Street, se obsesiona con un millonario por estafar a sus trabajadores y accionistas, en la algo decepcionante segunda lo hace contra una gigantesca multinacional que está contaminando un condado y alterando las reglas del mercado eléctrico. En la tercera temporada, que empezó hace semanas, los oportunistas guionistas han copiado el escándalo de Maddof, y se adentran en los esquemas de una estafa Ponzi. La nómina de estrellas invitadas y secundarios de Damages es impresionante. Desde el magnífico Ted Danson y su Arthur Frobisher, hasta John Doman, nuestro jefe favorito de ‘The wire’. Pasando por el siempre estupendo Zeljko Ivanek, el algo apagado William Hurt, Marcia Gay Harden o Timothy Olyphant. Este año tiene en nómina a Martin Short, Campbell Scott y Limli Tomlin, por lo que parece que el listón ha bajado algo en esta serie de trucos narrativos que está renovada por varias temporadas, pero que se enfrenta al casi imposible reto de mantener enganchado a su público, algo saturado de tanto artificio.

Placaje a ‘Perdidos’

Hyde | 18 de febrero de 2010 a las 11:49

Lo siento por los millones de fans, por la campaña de marketing mundial, y por mí mismo. Pero los tres primeros capítulos de ‘Perdidos’ son una tomadura de pelo. No teman, que no vamos a emplear espoilers, pero hay un momento concreto, en el que se nota en las propias caras de los actores que ni ellos mismos se creen ya tanto giro de guión. A estas alturas no hace falta recordar que la serie estaba pensada para una temporada. Habría sido excepcional, histórica. Y sí, nos habría dejado sin muchos buenos momentos posteriores (entre esos momentos sublimes está la muerte de Charlie…). Pero también nos habría ahorrado el desengaño final. No tengo problema en tirar la primera piedra: de momento la última temporada de ‘Lost’ no nos convence en absoluto. Exigimos ahora mismo mayor respeto a su trayectoria y a sus fans. Porque hasta el tercer capítulo, lo mejor de la sexta es, con diferencia, la magnífica promo que hicieron los muchachos de Cuatro y que fue explotada por la Fox. Ya saben, el tablero de ajedrez, el poema de Omar Khayyam. 

Aunque mientras todos nos volvemos locos con Perdidos, ha pasado bastante desapercibido en EEUU, y totalmente ignorado en España, el final de la cuarta temporada de ‘Friday Night Lights’. Hace semanas escribimos de esta estupenda serie de Peter Berg. Si el grado de ansiedad con la que uno espera que se descarguen los capítulos es directamente proporcional a lo que le gusta una serie, debo admitir que ésta es ahora mismo nuestra favorita. Pero no sólo de servidor, también de muchos críticos y guionistas de EEUU. Hay que tener talento para mantener e incrementar la tensión narrativa cuando la trama iba en teoría de algo tan superficial como el equipo de fútbol americano de un instituto de un pueblo tejano que vive obsesionado con ese deporte. Pero luego descubres que es lo único que le da alegría, sueños, a Dillon, una población sumida en la crisis, con graves diferencias sociales. Todo abordado con una exquisita distancia, sin caer en las tentaciones fáciles de enfrentar a blancos y negros, de banalizar un aborto juvenil, los problemas de las drogas o las bandas. En esta temporada incluso se afronta el drama de la muerte de un padre que es un desconocido para su hijo, un capítulo memorable que ejemplifica muy bien el alto nivel de esta serie.

Friday Night Lights es un retrato de un pueblo medio con el deporte de fondo, con un grupo de grandes y jóvenes actores que se va renovando cada año. En éste ha irrumpido con fuerza Michael B. Jordan, que ya nos gustó en ‘The Wire’. Pero a esta serie le ocurre lo mismo que a sus protagonistas: tiene que estar en permanente pelea para que sus méritos sean reconocidos, para no pasar desapercibida. Una bellísima historia sobre el fracaso, el éxito y la lucha. Grave error el mío si no la incluí en la lista de las diez mejores series de la década. Merece estar en el top5.

La reina de enero

Hyde | 21 de enero de 2010 a las 12:22

http://www.youtube.com/watch?v=4AlFC9380o0 En este mes de transición entre series y espera de los platos fuertes de la televisión estadounidense que comienzan en febrero y marzo con ‘Lost’ y ‘Breaking Bad’, la BBC británica ha dado un puñetazo en la mesa y demostrado que tiene mucho que decir y con lo que competir al mismo nivel que cualquiera. En los últimos días, mientras en EEUU no se habla de otra cosa que la enorme metedura de pata de la NBC con Jay Leno y Conan O`Brien, en la cadena pública europea se ha estrenado el cuarto episodio (más que un episodio es una película, pues dura hora y media) de la excepcional miniserie dedicada al detective Wallander creado por el maestro de la novela negra sueco Henning Mankell. No es la primera adaptación de la saga pero sí la mejor. La calidad de la fotografía es sublime, y no se nos ocurre nadie mejor que un envejecido Kenneth Branagh para interpretar al curtido y sensible investigador. No para de ganar premios y será curioso ver su versión de Thor como director. Lo hemos dicho alguna que otra vez e insistimos: a pesar de sus múltiples pifias, de su alocada carrera en Hollywood, de cambiar a Emma Thompson por la insufrible Helena Bonham-Carter (¿por qué lo hiciste, Ken?), Branagh es uno de los niños bonitos de este blog. Le perdonamos casi todo, hasta las 4 horas de su Hamlet y que de vez en cuando se crea Olivier…

También ha vuelto a las pantallas, tras un largo parón a la espera de ver cómo evolucionaba la pandemia de la gripe A, ‘Supervivientes’. Es otra revisión de un clásico, en este caso el realizado en los 70 por Terry Nation. La serie cuenta el caos al que se enfrenta la pequeñísima minoría que ha sobrevivido a un virus de la gripe diseñado en laboratorio que ha aniquilado en cuestión de horas a la población. ¿Estimulante, verdad? En una decisión responsable pero con poca vista comercial, la cadena pública británica decidió posponer la segunda temporada para no contribuir a la alarma generalizada, a pesar de que obviamente se benefició en términos de audiencia cuando estalló la crisis sanitaria en el mundo real.

Dentro de la obsesión bretona por el apocalipsis, los zombies y las amenazas que llegan de los laboratorios y las grandes corporaciones, hace semanas se estrenó otra nueva versión de un clásico, ‘El día de los trífidos’. Pese al innegable gusto de la BBC, la pasta que se gasta en producción y casting (los dos episodios están protagonizados por Dougray Scott y Joely Richardson), y el indudable don de la oportunidad que tienen sus directivos (la nueva versión incide en el cambio climático), la verdad es que más que inspirar terror, los trífidos provocan la risa. ¿Unas plantas devoradoras de hombres que caminan lentamente y parecen monjes? Me da más miedo el aloe vera que tengo en la terraza.