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Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

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Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

El converso de Scorsese

Hyde | 17 de diciembre de 2010 a las 11:58

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Posiblemente el único fallo de ‘Boardwalk Empire’ sea su perfección. Suena a paradoja, lo sé, pero a una criatura nacida de los genes de Scorsese, Winter, la HBO , Buscemi y Pitt se le exigía excelencia, y alcanzarla desde el primer capítulo ha acabado siendo un problema. Porque los de ‘Boardwalk Empire’ van de sobrados, como si les importara menos la audiencia que a ‘Nucky’ Thompson el importe de la última cuenta –y así los zombies de ‘The Walking Dead’ les han dado para el pelo-, como si no estuvieran compitiendo contra otras series, ni siquiera contra su espejo, ‘Los Soprano’, sino contra los padrinos y ‘Uno de los nuestros’. Uno tiene la permanente sensación de que está asistiendo a un show histórico, pero puede llegar a impacientarse si le sirven tantos entremeses antes de ir al plato principal.

Scorsese parece haberse sumado al club de los que creemos desde hace tiempo que las series han superado al cine como vehículo narrativo. Está disfrutando como un cochino con el desarrollo de los personajes y se ha olvidado un poco de la acción gangsteril, que también gusta el público, oiga. A nadie puede haberle sorprendido el buen hacer de Steve Buscemi. Lo que no entraba en las quinielas, y eso que siempre lo hemos considerado un excelente actor, es que el joven Michael Pitt le robe la cartera. Porque quizás lo más atractivo de la serie sea el atormentado personaje de Jimmy Darmody. Está tan roto por dentro como por fuera lo está su alter ego, hermano de armas y compinche, Richard Harrow (Jack Huston). Jimmy no necesita llevar una máscara, pero sus cicatrices son igual de insoportables. Se fue a la guerra y allí murió su esencia. Volvió un enorme vacío que convierte al personaje en un bonito misterio y en un gran reto para ‘Nucky’ en la segunda temporada.

En realidad no sabemos muy bien qué quiere Jimmy. Si acaso lo que todo el mundo: ser querido. Y en una serie que más que tratado sobre la ambición lo es sobre el cinismo –“todo el mundo tiene que decidir con cuánto pecado puede vivir”, dice el protagonista-, lo tiene difícil. De la primera temporada de ‘Boardwalk Empire’, enemiga de los cliffhangers, una serie para degustarla tras ser cocinada a fuego lento, nos quedamos sobre todo con dos escenas. Ambas antológicas: El ya referido interrogatorio de Chalky White (Michael K. Williams) al líder local de KKK, y el único momento en que Nucky muestra su lado débil, otro relato de padres e hijos estremecedor.

Gángsteres contra zombies

Hyde | 9 de diciembre de 2010 a las 11:56

thewalkingdead

A un lado del cuadrilátero, la enrabietada HBO, dispuesta a poner toda la carne en el asador para recuperar el trono perdido tras acabar hace años su santísima trinidad, ‘Los Soprano’, ‘The Wire’ y ‘A dos metros bajo tierra’. Al otro, la mucho más modesta AMC, su gran rival de pago, en un estado de forma excepcional y que acude al combate como campeona, gracias sobre todo a ‘Breaking Bad’ y a ‘Mad Men’, las dos series actuales de referencia, y en menor medida al delicatessen ‘Rubicon’. Durante las seis últimas semanas, los domingos han sido escenario de una pelea histórica en la pequeña gran pantalla: Boardwalk Empire versus The Walking Dead, gángsteres contra zombies, Scorsese y Winter contra Darabont y Kirkman. En este puente ha acabado el primer asalto y resulta muy difícil decidir para quién van los puntos.

Si utilizamos el universalmente aceptado medidor de ansiedad televisiva, ése que puntúa según las ganas que tengas de ver otro episodio, ganan los muertos vivientes, mucho más emocionantes pero también más ligeros de digerir, por muy paradójico que suene eso. Si lo que prima es la originalidad, ninguna ha inventado nada nuevo, pero ambas han aportado muchas cosas a géneros bastante manidos. ‘The Walking Dead’ es un giro de tuerca serio, basado en un popular cómic, a películas como ’28 días después’ y series recientes como las británicas ‘Dead set’ (una gamberrada muy recomendable) y ‘Survivors’. El apocalipsis según unos zombies que no hacen ni puñetera gracia, por muy ridículo que sea su andar. En cambio, ‘BE’ vendría a ser una precuela irlandesa de ‘Los Soprano': los años de esplendor de Atlantic City y el germen de la mafia estadounidense que fue la Ley Seca.

En calidad interpretativa, por mucho que nos convenzan un tipo relativamente desconocido como el británico Andrew Lincoln y el pujante Jon Bernthal, hay que apostar por la experiencia y la calidad contrastada: Steve Buscemi es mucho Nucky Thompson y Michael Pitt, uno de los mejores actores de su generación, se sale. Por mucho que intente arruinarlo todo la sensual pero terrible actriz Paz de la Huerta, el elenco de secundarios de ‘Boardwalk Empire’ también es magnífico, y pienso especialmente en Stephen Graham como un joven Capone, en nuestro idolatrado Michael K. Williams, aka Omar Little, y en Michael Shannon.

Si miramos la escenografía, ambas series se han gastado un pastón en la producción. La HBO construyó un pequeño paseo marítimo a semejanza del de Atlantic City y la AMC ha invadido de zombies Atlanta y volado algún edificio con unos efectos especiales que ya querría más de una película.

Por último un detalle sin importancia, pero vital para las cadenas: la audiencia. Ahí ‘The Walking Dead’ ha ganado por K.O. Si ‘Boardwalk Empire’ empezó muy fuerte y después se desinfló bastante, la historia de un grupo de supervivientes en pleno armagedón ha superado todas las expectativas, con 8 millones de espectadores en el último episodio y batiendo récords en la franja de edad en la que se mueve la pasta de los anunciantes, de 18 a 49 años, para tratarse de un drama de una televisión de cable.

Primer asalto para los podridos, aunque adivine usted a quién me refiero.

Roca en los años 20

Hyde | 21 de octubre de 2010 a las 9:52

nucky

Inmerso en pleno macrojuicio del caso Malaya y terminando la lectura del excelente libro sobre la investigación de la trama, ‘La última gota’, uno no puede evitar sentirse fascinado por su personaje principal, Juan Antonio Roca, ni hacer comparaciones. Tras cinco episodios, ya podemos certificar que ‘Boardwalk Empire’ es todo lo buena que apuntaba en su avasallador piloto, y no resulta demasiado difícil comparar la Atlantic City de los años de la Ley Seca con la Marbella del gilismo y la orgía del convenio urbanístico. Tampoco buscar similitudes entre ‘Nucky’ Thompson, un papel que clava ese ladrón de escenas y películas que era Steve Buscemi, y el cerebro de la trama marbellí.

Ambos son ambiciosos hasta el infinito –’Nucky’ quiere y espera absolutamente todo-, a ambos les gusta la buena vida, los lujos, y ambos controlaban sus ciudades, desde los políticos hasta la policía, desde los hoteles hasta quién era contratada como dependienta en la boutique de moda. ‘Boardwalk Empire’ ya es lo mejor que ha hecho la HBO en años, una maravilla que dejará con la boca abierta a los amantes del cine de mafiosos -somos legión, lo sé-, en la que Martin Scorsese no se deja llevar por esos demonios excéntricos e histriónicos que han lastrado en demasiadas ocasiones su cine.

Acompañando a Buscemi como protagonista tenemos al siempre eficaz Michael Pitt y a una magnífica nómina de secundarios y personajes estremecedores, como el agente Nelson Van Alden del inquietante Michael Shannon, el violento Al Capone de Stephen Graham -nos recuerda al Joe Pesci de ‘Uno de los nuestros’- y, cómo no, a Chalky White, que compone Michael K. Williams, nuestro querido viejo amigo Omar Little de ‘The Wire’. Su escena recordando a su padre carpintero -no se preocupen, no hay espoiler- entra por derecho propio entre las mejores de la historia en el género de los interrogatorios.

Les aseguro que por mucha tonadillera, mujer despechada, empresario corrupto y concejala tránsfuga que haya en la trama, en Malaya Roca está mucho más solo en la cumbre que ‘Nucky’ al frente de Atlantic City.