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A la tercera fue la vencida

Hyde | 6 de diciembre de 2012 a las 10:11

¿Cómo de buena tiene que ser una serie para renunciar a un actor como Michael Pitt, a un personaje como Jimmy Darmody, y que no se le eche nada de menos al año siguiente? Así de grande es ‘Boardwalk Empire’, cuya sensacional tercera temporada acaba de terminar en Estados Unidos, despejando todas las dudas posibles sobre qué show es el legítimo heredero de ‘Los Soprano’. Demasiado buena, demasiado perfecta, demasiado presupuesto. Algo le faltaba a la mayor apuesta de la HBO hasta ‘Juego de Tronos’. Decíamos, en sus primeros dos años, que carecía de alma, de esa extraña sensación, esa piel de gallina que solo las obras maestras televisivas producen al cierre de cada episodio.

Fuera lo que fuese ese intangible precioso, ‘Boardwalk Empire’ ya lo ha encontrado. Y lo ha hecho a su manera, sin renunciar a ese estilo que imprime Terence Winter, con un reparto coral de vértigo y dejando que la trama fluya y siga su curso. Repasas el casting de la serie y ya quisieran las grandes producciones de Hollywood contar con una lista parecida. Todos los actores han dado juego y han tenido su momento. Nos hemos estremecido con el Capone que magistralmente compone Stephen Graham (a su lado, siento decirlo, el de Robert de Niro parece una mala caricatura), emocionado con ese soldado roto que es Richard Harrow y hemos confirmado que Michael Shannon es uno de los mejores actores de su generación. Sí, ya sabíamos que Michael Kenneth Williams es un grande de la tele, pero pocos esperábamos que Bobby Cannavale, al que hace poco veíamos en ‘Nurse Jackie’, se sacara de la manga al gánster más psicópata que recordamos desde aquel de Joe Pesci en ‘Uno de los nuestros’, un angelito al lado de su ‘Gyp’ Rosetti. Cada vez que aparece en la pantalla uno se pone tenso, busca una escapatoria, palpa al lado del sofá por si hay algún arma con la que defenderse, consciente de que algo terrible puede ocurrir en cualquier momento. Es un rival a la altura de ‘Nucky’ Thompson, con el que Steve Buscemi sigue demostrando que era mucho más que uno de los mejores secundarios del celuloide.

En la tercera temporada de ‘Boardwalk Empire’, ya establecidas las reglas del juego en las dos entregas anteriores, nos damos cuenta de que nada es para siempre y de que todos somos vulnerables. Ya puedes ser millonario y astuto como ‘Nucky’ o confiado y valiente como su lugarteniente Slater. Siempre hay alguien más fuerte. Siempre hay alguien más listo. Y siempre hay alguien a quien creías cercano dispuesto a escuchar ofertas. No se puede confiar en nadie. Salvo en la HBO.

Ponga un muerto en su serie

Hyde | 8 de noviembre de 2012 a las 11:10

En televisión hay una serie de trucos que nunca fallan si de lo que se trata es de sacudir a la audiencia, de dar un golpe de efecto o de resetear la trama. Pero ninguno como poner un cadáver encima de la mesa. Matar uno de los personajes principales es una jugada peligrosa, tan efectiva como arriesgada. Por un lado recuerda al espectador que, como en la vida, nadie está seguro. Por otro ofrece la posibilidad de eliminar a algún personaje que resulte cansino. Y también puede ser la mejor salida narrativa para dar puerta a un actor o actriz pelmazo o que cuente con una oferta suculenta para irse a al competencia o al cine. “Habrá pedido mucho dinero para la próxima temporada”, es la frase habitual de sofá cuando nos matan a un personaje. No hay mejor puñetazo a las emociones del espectador que obligarle a pasar el proceso del duelo. Puede que odiara a tal o cual personaje, pero ver sufrir a sus favoritos por su muerte casi siempre humedece los ojos. Y constituye una gran ocasión para interpretaciones candidatas a los Emmy.

Hay series que fueron eliminando a sus protagonistas de forma selectiva, elegante, brutal, fascinante. ¿Quién no recuerda, en Los Soprano, a Silvio sacando del coche a Adriana en el bosque? Otras alcanzaron su culmen ahogando a algún personaje relativamente odioso, por mucho que luego viéramos que aportaba equilibrio al grupo. El ‘Not Penny’s boat’ de ‘Perdidos’, aquella imagen de la palma de Charlie, fue de lo mejorcito. Si encima la música la pone Michael Giacchino, sublime. Y visto el desaguisado posterior, ojalá hubiera acabado por allí cerca.

Puede que uno de los asesinatos de protagonistas más chocantes fuera el de Jimmy Darmody, el año pasado, en ‘Boardwalk Empire’. Parecía un crimen, valga la redundancia, despedir al gran Michael Pitt, que hasta el momento le igualaba la partida, cuando no se la ganaba, a Steve Buscemi y su Nucky Thompson. Pero visto el rumbo de la serie en esta tercera temporada, a un nivel altísimo, parece que el sacrificio mereció la pena. Un sacrificio que por otra parte estamos deseando, desde hace un par de temporadas, en ‘Sons of Anarchy’. Algún protagonista hace mucho que debió morir por el bien de la trama.

En las últimas semanas, e intentaremos no espoilear demasiado, ha habido varias muertes sonadas. En ‘The Walking Dead’, cuyo último episodio fue de una intensidad emocional inédita en la serie, casi no tienen piedad. Al fin y al cabo, de eso se trata, de que todos somos muertos vivientes, descompuestos o no. Y luego está ‘Downton Abbey’, el gran éxito de la televisión británica. Cuando corría el riesgo de convertirse en un folletín más, ¡zas, en toda la boca!. ¡Bazinga!, que diría Sheldon Cooper. Preparen los pañuelos quienes estén esperando su emisión, próximamente, en Antena 3. El pasado domingo se despedía -aunque en Navidad habrá otro especial- en el Reino Unido la tercera temporada, con grandes cifras de audiencia y con el público estadounidense, entregado, esperando a su estreno en enero. La excepcional Maggie Smith sigue siendo la piedra angular del show, con una variedad de registros que justifica todos los Emmy del mundo. La vieja condesa puede hacer reír y llorar como nadie.

Las diez mejores series de 2011

Hyde | 27 de diciembre de 2011 a las 3:40

Llega el fin del año y el obligado repaso a lo mejor de la parrilla televisiva. Ausente forzosa ‘Mad Men’ tras las duras negociaciones entre la cadena AMC y su creador, Matt Weiner, estas son las diez mejores obras de 2011 a juicio, subjetivísimo, de este seriófilo. Algunas se han emitido ya en España, otras lo hacen en la actualidad y otras llegarán pronto.

10.-‘Sons of Anarchy‘. ¿Puede un último capítulo cargarse una temporada casi redonda? Si eliminamos el desastroso 4×14, la nueva entrega de esta violenta serie, revisión motera de ‘Hamlet’ y ‘El Padrino’ (aunque nuestros muchachos de Samcro se pasan más tiempo en el hospital que sobre sus Harleys), ha vuelto al nivel de sus primeros dos años, gracias a la llegada del artesano Paris Barclay. Su creador, Kurt Sutter, uno de los tipos más irreverentes, peculiares y sorprendentes de la televisión (“Haz siempre lo contrario de lo que espera el espectador”, es uno de sus lemas), ha estado más cerca que nunca de la añorada ‘The Shield’, en la que trabajó como guionista. Aunque al final, como Ícaro, se quemó.

9.- ‘Community’. No es fácil para una serie de una gran cadena generalista como la NBC jugar siempre al filo de la navaja. Por eso, y aunque su tercera y a tenor de las audiencias quién sabe si última temporada, no sea la mejor, el loco grupo de estudio de Greendale merece estar en cualquiera de estas listas. Hay unanimidad de los críticos: cuando uno de sus episodios es redondo, resulta inalcanzable. Y este año ya llevamos unos cuantos capítulos memorables. Nadie parodia mejor que ‘Community’ y no recordamos un mejor dúo que el de Abed y Troy. El talento, la asunción de riesgos y la creatividad salvaje de esta comedia, con un casting soberbio y unos guiones escritos con la locura que sólo un genio puede tener, merecen mucha mejor suerte.

8. ‘Crematorio’. También hay que tener mucho valor para coger la excelente novela de Rafael Chirbes, a base de monólogos interiores, y llevarla a la pequeña pantalla en la que posiblemente sea la primera serie española que puede mirar a la cara a las producciones de la HBO, la AMC y la BBC sin bajar la cabeza. Los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo merecen todos los aplausos, a la par que Canal Plus un empujoncito para seguir destinando parte de sus ingresos a producciones propias de calidad. ‘Crematorio’, con un Pepe Sancho en el papel de su carrera, es un retrato fiel y descarnado de la corrupción y la voracidad inmobiliaria que ha asolado el litoral español. Y todo, desde los créditos iniciales con música de Loquillo, pasando por la fotografía hasta el último de los secundarios, funciona como un reloj. No estamos acostumbrados.

7.- ‘Friday Night Lights’. Si se tratara de valorar una serie en su conjunto, las cinco temporadas de ‘FNL’ merecerían estar en el podio. Si lo que cuenta es la emoción y empatía que se provoca en el espectador, sería la campeona. No, la quinta y última entrega de esta fenomenal obra sobre la familia, la pertenencia a una comunidad, la crisis, los retos de la vida diaria, con deporte como elemento catalizador pero no protagonista, no ha sido la mejor. Cuenta, eso sí, con un finale redondo, de los que pasarán a la historia por dejar a todo el mundo satisfecho. Rodada con cámara al hombro, sin ensayos y con libertad interpretativa absoluta, hasta el punto de que sus excelentes actores improvisaban sobre la marcha y cortaban o ampliaban diálogos por lealtad al espíritu de sus personajes, ‘FNL’ es la gran serie que usted no ha visto. No ha habido, ni seguramente habrá, un matrimonio más realista y perfecto en la pantalla que el que forman los Taylors de Kyle Chandler (por fin le llegó el Emmy) y Connie Britton. Tampoco un pueblo con más corazón que Dillon.

6.- ‘The Good Wife’. Si la segunda temporada fue la de confirmación de la alternativa tras un estreno sorprendente, en su tercer año ‘La Buena Esposa’ se mantiene en la cumbre, aunque sigue penando con las audiencias. Julianna Margulies reina sobre un reparto soberbio, con más banquillo que el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Manchester City juntos. ‘TGW’ es la serie con los guiones más actuales, no en vano sus ‘showrunners’, el matrimonio King, los escribe y graba de una semana para otra. Cual pareja de Guardiola-Mourinho televisiva, saben sacar siempre lo mejor de cada personaje y siguen su evolución al milímetro. Si un día Kalinda quita el hipo, al otro Cary Agos lo borda. Y cuando no es el genial Eli Gold de Alan Cumming, aparece como estrella invitada Michael J. Fox en un papel de abogado discapacitado y cabronazo espectacular. No, ‘The Good Wife’ no es otra serie de abogados. Es sobre la política, la ambición, la familia y la competencia profesional. Una maravilla.

5.- ‘Justified’. Bonito que una serie tan cargada de testosterona como ésta, sobre un duro, durísimo U.S. Marshall que vuelve a su cerrado condado natal de Kentucky, haya explotado gracias a sus mujeres. Con una Margo Martindale sencillamente sublime, que encarna a una de las mejores ‘malas’ de la historia de la tele, y unos diálogos soberbios a cargo del curtido Graham Yost, la segunda entrega de ‘Justified’ sorprendió a toda la crítica. Timothy Olyphant, protagonista y productor, dio un acertado paso atrás, sólo para ganar más impulso, dando mayor peso a los personajes femeninos de Zea, Carter y la niña Kaitlyn Dever, y a su lado tiene a uno de los mejores secundarios posibles: Walton Goggins. Es pecado ver esta serie doblada, porque aunque sus acentos ‘redneckianos’ resultan incomprensibles incluso para los angloparlantes, sería como poner acento gallego a un gaditano.

4.- ‘Juego de Tronos’. A priori, la formidable empresa de llevar a la pantalla la colosal e inacabada todavía –maldito viejo gordo- obra de George R.R. Martin, referente actual de la literatura fantástica, parecía demasiado incluso para la HBO. Pero aunque difícilmente encontrarán a un lector de los libros que prefiera la serie, como tiene que ser, tampoco habrá muchos que renieguen de ella. El casting, lleno de secundarios apenas conocidos para el gran público, ha sido un acierto total. Se nota que el escritor, veterano guionista, es uno de los productores y ha participado decisivamente en la elección. Las recreaciones que parecían imposibles del primer tomo de la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ (el Muro, los ‘niños’ de Dani…) se han solventado de forma magistral. Y aunque se trata de una obra coral, un buffé libre de protagonistas que se mueven por un tablero en el que la vida no está garantizada –amará y odiará a Martin por ello, querido lector-, sobresale entre todos el más pequeño de tamaño pero grande de talento: Peter Dinklage. También parecía imposible encontrar al Tyrion perfecto. Él lo es.

3.- ‘Boardwalk Empire’. Con ella hay que ser más exigente que con las demás, porque lo tiene todo. Todo el dinero del mundo y más (en reconstruir el viejo paseo marítimo de Atlantic City se gastaron más que en la inmensa mayoría de las películas españolas); un reparto excelente encabezado por Steve Buscemi y Michael Pitt, secundados por gente de la talla de Michael Kenneth Williams (sus escenas, antológicas, casi superan por intensidad a las del viejo Omar de ‘The Wire’) y un equipo de lujo detrás de las cámaras liderado por el ‘sopraniano’ Terence Winter, T. Van Patten y un Martin Scorsese cuya mano se intuye. A veces para bien y otras para mal. A ‘BE’ sólo le reprochamos cierta frialdad en el desarrollo de los personajes y la cargante presencia de Paz de la Huerta. Va camino de ser una obra maestra.

2.- ‘Breaking Bad’. Se nos acaban los epítetos para el descenso a los infiernos del profesor Walter White. También los halagos para Vince Gilligan y su maestría artística: ha conseguido que una serie adquiera la coherencia y la profundidad de una gran novela. Todo ocurre por una razón en ‘BB’, reina de la pantalla desde su estreno y hasta su penúltima temporada. Y sea cual sea el lío en el que se meten sus personajes, los más desarrollados e imperfectamente humanos de la televisión actual, la historia continúa sin trampa ni cartón. No sólo cuenta con dos protagonistas y antihéroes memorables, a cargo de los premiados Bryan Cranston y Aaron Paul. También Gus Frings, un extraordinario Giancarlo Esposito de momento con las manos vacías, se ha ganado un puesto entre los mejores malos televisivos de la historia.

1.- ‘Homeland’. Una lista es siempre, y sobre todo, subjetiva. Incluso contradictoria. En el balance final y tras varios años, ‘Breaking Bad’, ‘Friday Night Lights’, ‘The Good Wife’ o ‘Boardwalk Empire’ serán seguramente mejores que una serie que debería tener solo una temporada. Puede que incluso en este 2011 si hiciéramos un análisis formal y objetivo. Pero hay muchos factores por los que ‘Homeland’ merece este puesto de honor en su debut. No sólo por la solidez de sus dos dañados protagonistas, unos inmensos Claire Danes y Damian Lewis, o por la discreta maestría de don Mandy Patinkin. Tampoco porque por primera vez la cadena Showtime le hable de tú a tú a las veneradas HBO y AMC y eso sea de agradecer. Lo mejor de ‘Homeland’ es el supremo valor con el que afronta un tema tan doloroso y espinoso como el terrorismo, sus causas y sus consecuencias, en un país que todavía no ha cerrado del todo las cicatrices del 11-S. Todos sus personajes principales están traumatizados de una manera u otra, como la nación, pero eso no impide que los responsables de esta serie, inspirada en una israelí, nos pongan a menudo en la piel del terrorista y lancen al espectador la dura pregunta de si no será igual de malo un Estado que bombardea a civiles y mata niños. También hay que aplaudir su equilibrismo de cuerda floja. A medida que iban pasando sus episodios, nadie daba un duro por el desenlace, presuponiendo un ‘finale’ desastroso ‘a la The Killing’ en el que saltaran todas las costuras del argumento. Pero el traje estaba hecho como dios manda. ‘Homeland’ es un thriller psicológico fantástico, con muchos momentos de una intensidad que corta la respiración. Y ha logrado lo más difícil: situar una trama que parecía forzosamente conclusiva bien embocada hacia la segunda temporada. Como su música, es un jazz que va entrando sigilosamente, hasta que, de repente… ¡ZAS! te ha conquistado. Como en el jazz, como esa trompeta de Miles Davis que parece estremecerse, llorar y gritar en solitario, uno duda de que todo acabe entrando en armonía. Pero lo hace. Bravo.

Demasiado buena

Hyde | 6 de octubre de 2011 a las 9:18

Le tengo cierta manía a ‘Boardwalk Empire’. Es el mismo sentimiento ambiguo de admiración y desprecio que uno siente por el chico guapo, listo y rico del instituto que se ligaba a todas las niñas , caía bien a todo el mundo, era un deportista extraordinario, al que sus padres compraron un descapotable nada más cumplir los 18 y que acabó estudiando en Harvard. Uno presiente que algo malo debe ocultar, que lo ha tenido todo demasiado fácil, desea que envejezca mal, que engorde y se quede calvo pronto. Pues con la serie estrella de la HBO, que acaba de estrenar su segunda temporada, ocurre algo parecido. Van de sobrados.

La mayor producción de la cadena de pago americana se gastó 5 millones de dólares, un presupuesto superior al de la mayoría de las películas españolas que se graban, sólo en recrear el paseo marítimo de Atlantic City tal y como debía ser en los años 20. Y el piloto costó entre 20 y 30 millones de euros. Luego ha fichado un casting de lujo, sin enormes estrellas pero con los extraordinarios Steve Buscemi y Michael Pitt al frente y los más que solventes Michael Shannon, Kelly Macdonald, Michael Kenneth Williams, Stephen Graham y Jack Huston, por citar algunos, alrededor. Y en el banquillo, detrás de la cámara, en la producción o escribiendo los guiones, otro equipo all-star, con Martin Scorsese, Timothy van Patten, Allen Coulter y Terence Winter, entre otros nombres ilustres. Desde luego si ‘Boardwalk Empire’ no es extraordinaria sería para liarse a tiros. Pero siéndolo, notándose la pasta gastada y el talento invertido en cada plano, hay algo que le falta a la serie, algo que no se compra: alma. Puede, perdonen el sacrilegio, que le sobre la presencia de Scorsese, porque a veces parecemos encontrarnos ante una película de una hora en lugar de un episodio de una trama mayor de doce capítulos. Nominada a mejor serie y derrotada, con justicia, por la más modesta pero mejor ‘Mad Men’, las expectativas puestas en ‘Boardwalk Empire’ son enormes. La cadena quiere que sea la heredera de su producto estrella, de la, con permiso de ‘Breaking Bad’, mejor serie de la historia: ‘Los Soprano’. Todavía le queda mucho, mucho camino por recorrer para acercarse. Le faltan sobre todo cosas que no cuestan demasiado dinero, como un mayor desarrollo de los personajes, de su interacción y de las subtramas, y conseguir el elixir mágico para que una serie funcione: que el espectador sienta empatía con los protagonistas. ‘Nucky’ Thompson debería empezar a darse cuenta de que hay cosas que el dinero no puede comprar.

Premios para todos los gustos

Hyde | 6 de junio de 2011 a las 18:54

Una de las varias asociaciones de críticos de televisión de Estados Unidos, la Broadcast Television Journalists Association (BTJA), acaba de anunciar sus nominados para sus primeros premios, que se entregarán en una gala a celebrar y retransmitir el próximo 20 de junio.  Las candidaturas son tan amplias (diez en los casos de las series y seis para los actores), que más que las presencias, lo que en todo caso puede llamar la atención son las ausencias. Clama la de ‘Breaking Bad’ y su casting, pero entendemos que simplemente se ha tratado de un problema de calendario (la cuarta temporada se estrena el próximo 17 de julio y la tercera quizás les quede demasiado lejos).

En la lista de nominaciones, encabezada por ‘Modern Family’, encontrarán, por supuesto, a Ed O’Neill, Anna Torv, Ty Burrel, Eric Stonestreet, Jon Hamm, Julianna Margulies, ‘Friday Night Lights’, Archie Panjabi,  Kyle Chandler, Margo Martindale, ‘Mad Men’, ‘The Good Wife’, ‘Boardwalk Empire’, ‘Justified’, Timothy Olyphant, ‘Fringe’, Steve Buscemi, Michael Pitt, Connie Britton, Christina Hendriks, Alan Cumming, John Noble, Elisabeth Moss, ‘Community’, Amy Poehler, Walton Goggins, Tina Fey y demás favoritos habituales de la crítica.  En la categoría de comedia, aunque seguimos sin verle mucha gracia a ese dramón que puede ser ‘Nurse Jackie’, también está Edie Falco, descuiden.

Como sorpresas agradables, la inclusión de Shawn Hatosy por su papel en ‘Southland’ y que ‘Game of thrones’ y ‘The Killing’ han llegado a tiempo, aunque la primera no tiene ningún intérprete entre los nominados y la segunda a sus dos estupendas protagonistas, Mireille Enos y Michelle Forbes (a la segunda, estelar, la han puesto como secundaria). Pero es un poco escandalosa que la presencia de ‘The Walking Dead’ suponga la ausencia de ‘Treme’, como canta la inclusión de John Slattery si no está Wendell Pierce por su Antoine Batiste.

¿Favoritos de este blog para hacerse con el dichoso premio? Jon Hamm, Julianna Margulies, ”Mad Men’, Walton Goggins, Margo Martindale, Steve Carell, ‘Community’, Amy Poehler, Danny Pudi y Sofía Vergara (esta última es favorita por otras cuestiones…)

Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

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Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

El converso de Scorsese

Hyde | 17 de diciembre de 2010 a las 11:58

be

Posiblemente el único fallo de ‘Boardwalk Empire’ sea su perfección. Suena a paradoja, lo sé, pero a una criatura nacida de los genes de Scorsese, Winter, la HBO , Buscemi y Pitt se le exigía excelencia, y alcanzarla desde el primer capítulo ha acabado siendo un problema. Porque los de ‘Boardwalk Empire’ van de sobrados, como si les importara menos la audiencia que a ‘Nucky’ Thompson el importe de la última cuenta –y así los zombies de ‘The Walking Dead’ les han dado para el pelo-, como si no estuvieran compitiendo contra otras series, ni siquiera contra su espejo, ‘Los Soprano’, sino contra los padrinos y ‘Uno de los nuestros’. Uno tiene la permanente sensación de que está asistiendo a un show histórico, pero puede llegar a impacientarse si le sirven tantos entremeses antes de ir al plato principal.

Scorsese parece haberse sumado al club de los que creemos desde hace tiempo que las series han superado al cine como vehículo narrativo. Está disfrutando como un cochino con el desarrollo de los personajes y se ha olvidado un poco de la acción gangsteril, que también gusta el público, oiga. A nadie puede haberle sorprendido el buen hacer de Steve Buscemi. Lo que no entraba en las quinielas, y eso que siempre lo hemos considerado un excelente actor, es que el joven Michael Pitt le robe la cartera. Porque quizás lo más atractivo de la serie sea el atormentado personaje de Jimmy Darmody. Está tan roto por dentro como por fuera lo está su alter ego, hermano de armas y compinche, Richard Harrow (Jack Huston). Jimmy no necesita llevar una máscara, pero sus cicatrices son igual de insoportables. Se fue a la guerra y allí murió su esencia. Volvió un enorme vacío que convierte al personaje en un bonito misterio y en un gran reto para ‘Nucky’ en la segunda temporada.

En realidad no sabemos muy bien qué quiere Jimmy. Si acaso lo que todo el mundo: ser querido. Y en una serie que más que tratado sobre la ambición lo es sobre el cinismo –“todo el mundo tiene que decidir con cuánto pecado puede vivir”, dice el protagonista-, lo tiene difícil. De la primera temporada de ‘Boardwalk Empire’, enemiga de los cliffhangers, una serie para degustarla tras ser cocinada a fuego lento, nos quedamos sobre todo con dos escenas. Ambas antológicas: El ya referido interrogatorio de Chalky White (Michael K. Williams) al líder local de KKK, y el único momento en que Nucky muestra su lado débil, otro relato de padres e hijos estremecedor.

Gángsteres contra zombies

Hyde | 9 de diciembre de 2010 a las 11:56

thewalkingdead

A un lado del cuadrilátero, la enrabietada HBO, dispuesta a poner toda la carne en el asador para recuperar el trono perdido tras acabar hace años su santísima trinidad, ‘Los Soprano’, ‘The Wire’ y ‘A dos metros bajo tierra’. Al otro, la mucho más modesta AMC, su gran rival de pago, en un estado de forma excepcional y que acude al combate como campeona, gracias sobre todo a ‘Breaking Bad’ y a ‘Mad Men’, las dos series actuales de referencia, y en menor medida al delicatessen ‘Rubicon’. Durante las seis últimas semanas, los domingos han sido escenario de una pelea histórica en la pequeña gran pantalla: Boardwalk Empire versus The Walking Dead, gángsteres contra zombies, Scorsese y Winter contra Darabont y Kirkman. En este puente ha acabado el primer asalto y resulta muy difícil decidir para quién van los puntos.

Si utilizamos el universalmente aceptado medidor de ansiedad televisiva, ése que puntúa según las ganas que tengas de ver otro episodio, ganan los muertos vivientes, mucho más emocionantes pero también más ligeros de digerir, por muy paradójico que suene eso. Si lo que prima es la originalidad, ninguna ha inventado nada nuevo, pero ambas han aportado muchas cosas a géneros bastante manidos. ‘The Walking Dead’ es un giro de tuerca serio, basado en un popular cómic, a películas como ’28 días después’ y series recientes como las británicas ‘Dead set’ (una gamberrada muy recomendable) y ‘Survivors’. El apocalipsis según unos zombies que no hacen ni puñetera gracia, por muy ridículo que sea su andar. En cambio, ‘BE’ vendría a ser una precuela irlandesa de ‘Los Soprano': los años de esplendor de Atlantic City y el germen de la mafia estadounidense que fue la Ley Seca.

En calidad interpretativa, por mucho que nos convenzan un tipo relativamente desconocido como el británico Andrew Lincoln y el pujante Jon Bernthal, hay que apostar por la experiencia y la calidad contrastada: Steve Buscemi es mucho Nucky Thompson y Michael Pitt, uno de los mejores actores de su generación, se sale. Por mucho que intente arruinarlo todo la sensual pero terrible actriz Paz de la Huerta, el elenco de secundarios de ‘Boardwalk Empire’ también es magnífico, y pienso especialmente en Stephen Graham como un joven Capone, en nuestro idolatrado Michael K. Williams, aka Omar Little, y en Michael Shannon.

Si miramos la escenografía, ambas series se han gastado un pastón en la producción. La HBO construyó un pequeño paseo marítimo a semejanza del de Atlantic City y la AMC ha invadido de zombies Atlanta y volado algún edificio con unos efectos especiales que ya querría más de una película.

Por último un detalle sin importancia, pero vital para las cadenas: la audiencia. Ahí ‘The Walking Dead’ ha ganado por K.O. Si ‘Boardwalk Empire’ empezó muy fuerte y después se desinfló bastante, la historia de un grupo de supervivientes en pleno armagedón ha superado todas las expectativas, con 8 millones de espectadores en el último episodio y batiendo récords en la franja de edad en la que se mueve la pasta de los anunciantes, de 18 a 49 años, para tratarse de un drama de una televisión de cable.

Primer asalto para los podridos, aunque adivine usted a quién me refiero.

Roca en los años 20

Hyde | 21 de octubre de 2010 a las 9:52

nucky

Inmerso en pleno macrojuicio del caso Malaya y terminando la lectura del excelente libro sobre la investigación de la trama, ‘La última gota’, uno no puede evitar sentirse fascinado por su personaje principal, Juan Antonio Roca, ni hacer comparaciones. Tras cinco episodios, ya podemos certificar que ‘Boardwalk Empire’ es todo lo buena que apuntaba en su avasallador piloto, y no resulta demasiado difícil comparar la Atlantic City de los años de la Ley Seca con la Marbella del gilismo y la orgía del convenio urbanístico. Tampoco buscar similitudes entre ‘Nucky’ Thompson, un papel que clava ese ladrón de escenas y películas que era Steve Buscemi, y el cerebro de la trama marbellí.

Ambos son ambiciosos hasta el infinito –’Nucky’ quiere y espera absolutamente todo-, a ambos les gusta la buena vida, los lujos, y ambos controlaban sus ciudades, desde los políticos hasta la policía, desde los hoteles hasta quién era contratada como dependienta en la boutique de moda. ‘Boardwalk Empire’ ya es lo mejor que ha hecho la HBO en años, una maravilla que dejará con la boca abierta a los amantes del cine de mafiosos -somos legión, lo sé-, en la que Martin Scorsese no se deja llevar por esos demonios excéntricos e histriónicos que han lastrado en demasiadas ocasiones su cine.

Acompañando a Buscemi como protagonista tenemos al siempre eficaz Michael Pitt y a una magnífica nómina de secundarios y personajes estremecedores, como el agente Nelson Van Alden del inquietante Michael Shannon, el violento Al Capone de Stephen Graham -nos recuerda al Joe Pesci de ‘Uno de los nuestros’- y, cómo no, a Chalky White, que compone Michael K. Williams, nuestro querido viejo amigo Omar Little de ‘The Wire’. Su escena recordando a su padre carpintero -no se preocupen, no hay espoiler- entra por derecho propio entre las mejores de la historia en el género de los interrogatorios.

Les aseguro que por mucha tonadillera, mujer despechada, empresario corrupto y concejala tránsfuga que haya en la trama, en Malaya Roca está mucho más solo en la cumbre que ‘Nucky’ al frente de Atlantic City.

Borrachera de talento

Hyde | 23 de septiembre de 2010 a las 9:00

El principal peligro que corría el estreno más esperado del año, ‘Boardwalk Empire’, era el de no alcanzar sus altísimas expectativas. Es lo que ocurre cuando en el mismo plato televisivo juntamos la mejor cocina posible, la HBO, a algunos de los mejores artesanos de los últimos años, como son el guionista Terence Winter y los directores Tim Van Patten y Allen Coulter, a un chef estrella algo excéntrico capaz de lo mejor y lo peor, como Martin Scorsese, y a actores muy solventes venerados en el mundillo independiente, como Steve Buscemi y Michael Pitt. Una de dos: o el maremágnum de talento produce una obra memorable o hay un descalabro histórico, no caben medias tintas. Visto el primer episodio, emitido el lunes, la duda ahora es si la serie será capaz de mantener el nivel. A la HBO ya le ha bastado para renovarla por una segunda temporada.

Por la trayectoria de algunos de sus protagonistas, y por la misma trama, los años de la Ley Seca en Atlantic City y el nacimiento de las mafias que controlaron la distribución ilegal del alcohol, se ha comparado hasta la saciedad a esta serie con ‘Los Soprano’, quizás el producto televisivo con el que la HBO empezó la guerra, de igual a igual, con las grandes productoras de Hollywood. Curioso que en el piloto también se adivine un pequeño homenaje al otro pilar de la revolución de la televisión, ‘A dos metros bajo tierra’, de la misma casa. Hay que estar muy seguro de lo que se hace para compararse con esas dos catedrales de la pequeña pantalla, también para exhibir a James Gandolfini en el estreno. Por lo visto en el episodio piloto, hay motivos sobrados para ello.

‘Boardwalk Empire’ es el ejemplo perfecto de la evolución que han experimentado las series en la última década. Nada hace pensar que no estamos disfrutando de una gran película sin estrecheces presupuestarias. Desde los apabullantes créditos de inicio hasta la fotografía, la música y la escenografía, todo es de lujo y no se descubren por ningún lado las habituales costuras televisivas. A lo largo de la hora y doce minutos que dura el piloto, vamos adivinando la compleja psicología de ‘Nucky’ Thompson, un tipo duro y sin escrúpulos que, sin embargo, nos caerá bien. De paso conocemos a un joven Al Capone y al ambicioso ‘Lucky’ Luciano. También hay tiempo para mezclar escenas cómicas con el drama absoluto –pocas secuencias recientes más crudas y terribles que la del episodio de violencia doméstica, créanme-. ¿Qué más se puede pedir? Que ‘Boardwalk Empire’ siga así.