La última frontera
J.J. Abrams, el mago de la televisión, el próximo Spielberg, ha conseguido lo imposible: resucitar de entre los muertos a ‘Star Trek’. Lo confieso: siempre he sido mucho más de Galáctica (sus dos versiones) que trekkie, aunque me hicieran tilín los episodios de ‘La Nueva Generación’ por esa voz imbatible que tiene Patrick Stewart.
Pero la nueva película de Abrams y Damon Lindelof, los dos creadores de ‘Perdidos’, engancha desde el principio y nos hace preguntarnos si no fuimos imbéciles por no caer antes en las redes de la saga. Es un grandísimo homenaje que sobrepasa a sus antecesores. Pura acción trepidante hasta los títulos de crédito, ciencia ficción como hacía años que no disfrutábamos, y sin caer en las cagadas de Lucas y sus precuelas de Star Wars (aunque aparezca un personaje que casi evoca a los terribles ewoks, que tanto daño hicieron).
En la Star Trek que ha celebrado la crítica, de la que habrá una nueva edición en 2011, brilla Zachary Quinto, el malo, malo, malísimo, Sylar de Héroes. Un gran Spock, sí señor. Y la aparición de Leonard Nimoy tampoco es el típico cameo barato. No desvelaremos nada al lector, pero merece la pena. El cine no ha muerto, pero tiene que salvarlo la televisión.


