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Cuando el continuismo es la mejor noticia

Hyde | 29 de diciembre de 2012 a las 13:41

“2011 sólo tendrá una cosa buena, que será mejor que 2012”. La profecía del presidente de Mercadona, Juan Roig, se pudo cumplir en lo económico pero, afortunadamente, no en todas las facetas de la vida. Desde luego no en televisión. En la estadounidense y británica, queremos decir. Porque 2012 ha estado marcado por el continuismo, si no por la mejora, en lo que se refiere a las series. Parecía difícil mantener el nivel de calidad del año anterior, pero así ha sido, añadiendo, por si fuera poco, el regreso de ‘Mad Men’ tras su forzoso año sabático por las duras negociaciones entre la productora y la cadena AMC, un hueso duro de roer. No ha sido 2012 un año excesivamente pródigo en nuevas producciones, entre las que que sólo han destacado, que no brillado en exceso, la ya cancelada ‘Last Resort’, del gafado Shawn Ryan, y ‘Nashville’, el retorno a la pequeña pantalla de la gran Connie Britton como reina del country. Sí se encuentra entre lo mejor del año una miniserie, pero no americana, sino británica. He dicho miniserie, no ‘Downton Abbey’. Allí sigue refulgiendo Maggie Smith, con momentos sublimes capaces de hacernos pasar de la risa al llanto con un gesto, pero la criatura de Julian Fellowes cada vez se aproxima más al género de la telenovela. Este año se cae de la lista. No entra tampoco ‘Fringe’, pese a su despedida dentro de unos días, ni la pretenciosa, utópica y algo fallida ‘The Newsroom’ de ‘Sermonorkin’, como bautizó a su guionista y creador el gran Nahum.

10.- Community. No ha sido la mejor temporada en la Universidad de Greendale, aunque sí la más movida. Tras varias broncas, el genial, histriónico y conflictivo Dan Harmon fue despedido como ‘showrunner’ de forma tan fulminante como lamentable por la NBC. Tampoco seguirá Chevy Chase. Así que si ya se encontraba en el disparadero, éste podría ser su último año. Pero hay que reconocerle la valentía, creatividad y originalidad. El capítulo en 8 bits fue una obra de arte. Otra más. Nadie parodia mejor que ‘Community’.

9.- ‘Secret State’. Ya echábamos de menos al enorme Gabriel Byrne tras el final de ‘En terapia’. El actor irlandés regresa en esta miniserie, basada en un bestseller, como primer ministro que se enfrenta a una grave crisis. Se trata de un vibrante thriller político con el sello del buen hacer televisivo británico. Una impecable factura, un estupendo guión y grandes interpretaciones. Lo mejor es la sensación permanente de que el inquilino de 10 de Downing Street, como el de La Moncloa, como quizás hasta el de la Casa Blanca, no deja de ser un pardillo, un muñeco en manos de las grandes corporaciones, de las intrigas partidistas, de los servicios secretos.

8.- ‘The Good Wife’. Resulta complicado hacer balances anuales cuando el calendario de la temporada televisiva va por semestres. Así que en 2012 tuvimos la mitad de dos temporadas de ‘The Good Wife’. La serie con el mejor banquillo, con el reparto de secundarios y estrellas invitadas más amplio, siguió brillando en el podio en la tercera temporada, pero en su cuarta entrega, puede que por ese jueguecito extraño y fallido con el personaje de Kalinda, no logra despegar. Aún así, sigue siendo la mejor serie en abierto.

7.- ‘The Walking Dead’. La serie de más éxito de la historia de la AMC está maldita. No hay ‘showrunner’ que sobreviva. Pero a tenor de lo que ocurrido con el relevo de Frank Darabont por Glen Mazzara (que dirá adiós tras la tercera temporada), que siga la cosa así. La adaptación del cómic de Kirkman no sólo sigue siendo de lo más entretenido y eléctrico de la tele. Este último año ha ganado en calidad gracias al saber hacer de Mazzara, que ha dotado de mayor profundidad y conflictos a los personajes y dado con la tecla correcta: lo que verdaderamente da susto son los vivos. De paso, la cadena se ha ahorrado una buena pasta en exteriores.Y ojito con Andrew Lincoln. Ya no podemos meternos con él.

6.- ‘Juego de tronos’.- Hace una década era impensable una serie como ésta. Por su presupuesto y por lo imposible que parece llevar a la pantalla la obra literaria de George R.R. Martin. Pero la HBO ha conseguido el sueño de los millones de fanáticos de la saga de ‘Canción de Hielo y Fuego’. Su segundo año, además de consagrar a Peter Dinklage entre los grandes, ha superado varias pruebas difíciles. Entre ellas la batalla por Desembarco del Rey. Pero lo mejor está por llegar.

5.- ‘Justified’. Este híbrido entre la novela negra y el ‘western’ se ha convertido en la mejor serie policiaca del momento. Y su protagonista, Timothy Olyphant, debería recibir el premio al mejor actor-productor. No sólo por lo que ha mejorado su interpretación desde aquel Bullock de cara de palo de ‘Deadwood’. También por saber repartir el juego entre sus compañeros, lo que a la larga le enriquece a él. Raylan Givens era el marshall más duro de Kentucky. Ya no lo es tanto. Este año lo hemos visto sufrir desde el minuto uno. Más vulnerable que nunca. Mucho mejor. Otra serie que logra lo que parecía imposible: no desplomarse tras una temporada anterior sublime. Porque Mags Bennett era mucha Mags Bennett.

4.- ‘Boardwalk Empire’. Por fin llega a la altura de sus expectativas. La heredera de ‘Los Soprano’ ha tenido que cargarse a un grande como Michael Pitt -es un milagro que no echemos de menos a Jimmy Darmody- y poner a ‘Nucky’ Thompson al borde del precipicio para que apreciemos todo su valor. Sangre, acción, intrigas y violencia extrema, un casting sensacional y un malo de época como el que ha compuesto Bobby Cannavale con su ‘Gyp’ Rosetti se dan cita en una tercera temporada estupenda, la mejor hasta ahora.

3.- ‘Breaking Bad’. En el cómputo global, la serie de Vince Gilligan será la reina de esto años. Pero la decisión de partir en dos su quinta temporada, para así emitir ocho capítulos cada año, ha restado un poco al conjunto. Aun así, se nos acaban los epítetos para el descenso de Walter White a los infiernos, la lección de interpretación que dan en cada capítulo Bryan Cranston y Aaron Paul, el extraordinario gusto por los detalles, hasta la locura, de Gilligan, y un reparto de secundarios corto pero sensacional en el que este año hay que destacar por encima de todos a Jonathan Banks. Como ocurre en el caso de ‘Boardwalk Empire’, incluso de forma más acentuada, hay que ser muy muy grande para sobrevivir a la marcha de un personaje como el Gus Fring de Giancarlo Esposito, uno de los mejores malos de la historia.

2.- ‘Mad Men’. “Siempre estoy preguntándome sobre qué trata Mad Men”, nos contaba en una entrevista su creador y productor, Matthew Weiner. En su esperada quinta temporada, tras un año de abandono a su fiel legión de fans, nos reencontramos con Don Draper y el resto de ejecutivos y creativos publicitarios. No, no se superó ni se alcanzó el nivel de la excepcional cuarta temporada. Pero hubo momentos y capítulos de libro, y seguimos asistiendo a la evolución de Draper, uno de los personajes más enigmáticos y atractivos de la historia de la tele, en parte por el carisma magnético que ha logrado imprimirle Jon Hamm. El ‘Zou bisou bisou’ de Jessica Paré dejó a muchos con la boca abierta, el capítulo ‘At the codfish ball’, el ‘Tomorrow never knows’ psicodélico de los Beatles sonando en el tocadiscos de Draper -por sus derechos se pagaron 250.000 dolares- y sí, el criticado hasta la extenuación ‘The other woman’ -quienes lo han machacado no se han puesto en los zapatos de una madre soltera-. ‘Mad Men’ sigue siendo esa extraña joya, puro arte.

1.- ‘Homeland’. Si uno echa un vistazo hacia atrás, verá que cinco de las siete mejores series del año pertenecen al duopolio HBO-AMC, el cable de calidad en EEUU. Pero el tercer rival, la cadena Showtime, ha conseguido arrebatarles el trono dos años seguidos con este thriller político y de terrorismo, este intenso duelo interpretativo entre Claire Danes y Damian Lewis, el amor imposible, y hermoso, entre un posible terrorista y la mejor analista de la CIA, tan brillante como chiflada. Y de árbitro Mandy Patinkin. ¿Se puede pedir más? Hay muchas cosas de aplaudir a rabiar en ‘Homeland’. Su osadía al tratar un tema tan espinoso en Estados Unidos como el terrorismo -la acaban de acusar de islamofóbica, una soberana tontería- e incluso justificarlo en cierta forma. La extrema valentía de sus guionistas para adentrarse en laberintos apasionantes pero sin salida aparente. Son como Houdini: cuando pensamos que ya no hay vuelta atrás, que al siguiente capítulo la serie se desplomará, la pifiará, siempre encuentran una forma de escapar del atolladero. Y lo hacen de manera sorprendente, sin insultar a la inteligencia del espectador ni traicionar el recorrido de la serie. ‘Homeland’, como el 2012 televisivo, ha mantenido el nivel. Nadie apostaba por ello.

Escapismo narrativo

Hyde | 13 de diciembre de 2012 a las 13:31

A la espera de su último capítulo este domingo en Estados Unidos, la segunda temporada de ‘Homeland’ ha confirmado lo que establecíamos el año pasado: ninguna serie se acerca, ni de lejos, a su capacidad para meterse en líos, en callejones aparentemente sin salida, y escapar de ellos no solo indemne, sino con los aplausos de público y crítica en el zurrón. Sólo el hecho de que haya una segunda temporada tras la vertiginosa primera entrega ya fue digno de muchas, muchísimas dudas. ¿Será posible mantener la extrema tensión con Brody una vez cruzado el Rubicón del búnker presidencial? ¿Cómo recuperará la CIA a su mejor pero más inestable agente tras el eléctrico final de la primera temporada? ¿Hasta cuándo seguirá la tensión sexual entre los protagonistas, hasta cuándo podrá el marine mantener las cosas en orden en casa?

Los críticos veían ‘Homeland’, al principio, como un francotirador apostado: esperando que más temprano que tarde alguien se equivocaría con el guión y toda la trama se vendría abajo, cual castillo de naipes. Todo habría sido una ilusión, demasiado buena para ser verdad. Pero de momento, la verdad es que ‘Homeland’ es buena, buenísima, histórica. Y todo manteniendo su ritmo de jazz y las interpretaciones estelares a cargo del trío mágico que forman Claire Danes, Damian Lewis y Mandy Patinkin, parodiados por cierto, de forma magistral e hilarante por un reciente Saturday Night Live. Adaptación de una serie israelí, ‘Homeland’ ha puesto a la cadena de pago Showtime a la altura de sus grandes competidoras, la HBO y la AMC. La trama de Gansa, Gordon y Cuesta no tiene nada que envidiarle en términos de calidad a las otras grandes de estos años. Puede mirar a los ojos, sin bajarlos, a ‘Breaking Bad’, ‘Boardwalk Empire’ y ‘Mad Men’. Palabras mayores.

Y aunque este año hay que descontar el efecto sorpresa que supuso la primera temporada, casi tan sorprendente ha resultado que se pueda estirar, sin romperlo, el guión. Y, a sabiendas de que ha sido renovada por una tercera temporada, todavía en este momento nos surge de nuevo la incertidumbre, la inquietud por ver hasta cuándo y dónde dará de sí este thriller valiente y políticamente incorrecto con tantos giros como ha dado últimamente. Pero sus creadores se han ganado todo el crédito. No descarten que este año se vuelva a llevar muchos premios.

 

Dramedias en horas bajas

Hyde | 17 de mayo de 2012 a las 17:33

La cadena Showtime, la segunda de pago de EEUU y propiedad de la Corporación CBS, cuenta con un trozo importante de la tarta de la ficción televisiva de calidad, si bien no el que le correspondería por tamaño. La firma ha jugado casi siempre a llegar a más audiencia a base de no competir en excelencia -y, por tanto, exigencia con el espectador- con la HBO. A éstas que llegó la joven y modesta AMC y creó un estilo y un ritmo propios marca de la casa, primero con ‘Mad Men’ y luego con ‘Breaking Bad’, que siguen siendo las dos mejores series de la parrilla televisiva. Hace dos años, incluso se atrevieron a ir a por más audiencia con ‘The Walking Dead’, en un escalón inferior pero con muchos más seguidores. Esa competencia brutal por el trono de la calidad -el último contraataque de la HBO se llamará ‘Newsroom’, de Aaron Sorkin-, dejó a SHO como una marca inferior.Hasta esta última temporada, en que sacaron la magnífica ‘Homeland’ -a efectos de estilo mucho más propia de AMC-, gran revelación de los últimos años. Pero el resto del portafolio de la cadena empieza a amarillear. ‘Dexter’ tiene mucho éxito pero agoniza. Debió acabar en su excepcional cuarta temporada. ‘Californication’ sigue con sus momentos de excesos divertidos pero hasta el propio Duchovny parece cansado de tanto mirarse al espejo y repetirse, y ‘Los Borgia’ es una copia mala de ‘Los Tudor’.

Pero algo en lo que la cadena se había distinguido claramente eran sus chocantes dramedias con potentes protagonistas femeninas. Pero todas han decaído. Por un lado estaba la demencial ‘United States of Tara’, con Toni Collete encarnando a una mujer que lucha por mantener unida a su familia pese a su trastorno de personalidad múltiple, una idea de Diablo Cody que, sí, quizás habría quedado mejor en una película indie. Luego ‘The Big C’, con una trama y casting al servicio de una cansina Laura Linney batallando contra el cáncer, y la extraña ‘Nurse Jackie’, con la magnífica Edie Falco al frente.

Si la primera terminó el año pasado, la segunda se pegó en su regreso para la tercera temporada un tiro en el pie. No hay nada peor que insultar la inteligencia del espectador. Y crear ambiente de finale matando un personaje para resucitarlo al año siguiente es de los trucos más sucios, de las trampas más cutres, que puede hacer un guionista. Así que tachen ‘The Big C’ de la lista de servidor. En cuanto a ‘Nurse Jackie’, tras una deriva algo loca, el arranque de su cuarta temporada promete. Más negra que nunca, nuestra santa protagonista sigue hundiéndose en su infierno particular. Y aunque dan ganas de matar de una vez por todas a la irritante Zoey, para así evitarnos a todos el sufrimiento de aguantarla, lo que ocurre en el hospital All Saints, y sobre todo fuera de él, sigue resultando interesante. Aunque eso no debería ser ya suficiente para la cadena hogar de ‘Homeland’. Es lo que ocurre cuando elevas el listón.

 

Diálogos impuros

Hyde | 2 de febrero de 2012 a las 12:35

A estas alturas resultará difícil que nos escandalicemos con cualquier escena que se inventen los guionistas de ‘Californication’, la serie más desvergonzada de la tele, hecha tan a medida de David Duchovny, su protagonista y productor ejecutivo, que cualquiera diría que él mismo selecciona el casting de bellas jovencitas a las que su Hank Moody, digámoslo finamente, seduce… No, ‘Californication’ ha agotado ya su capacidad para sorprendernos, todo suena a repetido, a barbaridad tras otra, y por eso no cuenta con el respeto de la crítica. Cuesta encontrar algún crítico de prestigio que siga esta serie de la cadena Showtime, pero tiene una audiencia fiel y más que suficiente, que en ocasiones supera los 2,5 millones a lo largo de toda la semana, para mantenerse, habida cuenta de que sus costes de producción no deben de ser prohibitivos. Y qué demonios, si hay mucha, muchísima gente, que se enganchó a ‘Spartacus’ como terapia post-oficina, un baño de sangre y sexo para la descompresión laboral, lo mismo ofrece la serie de Kapinos: desvergüenza a raudales y unas buenas risas.

Con el paso del tiempo, el personaje de Duchovny se va haciendo más y más cansino, pero a cambio el de su agente, Charlie Runkle (un excesivo pero gracioso Evan Handler), va ganando peso. Si el año pasado acompañábamos a Moody al borde del infierno durante casi toda la temporada (el juicio por pedofilia en el que era defendido por la despampanante Carla Gugino, a la que hemos podido ver ahora en ‘Justified’), en esta quinta temporada lo encontramos más moderado. Han pasado varios años, se ha mudado a Nueva York, y está de visita en Los Ángeles para escribir un guión para un rapero-productor multimillonario, con cuya novia inevitablemente -Meagan Good quita el hipo- tiene un lío, y visitar a su hija. Su familia ha avanzado sin él, que sigue siendo el mismo capullo indeciso, caprichoso, egocéntrico y encantador de siempre, con una relación tormentosa con el desequilibrado personaje de Natalie Zea. Pero en estas, justicia poética o castigo divino, que Moody encuentra la horma de su zapato. Su hija se echa un novio que bien podría haber sido él veinte años atrás. Un granuja de cuidado. Aunque la trama no le está dando toda la cuerda deseable a ese conflicto generacional, sigue mereciendo la pena ver ‘Californication’, con los diálogos más porno de la ficción televisiva. Aunque después haya que confesarse y rezar cuatro avemarías.

Las diez mejores series de 2011

Hyde | 27 de diciembre de 2011 a las 3:40

Llega el fin del año y el obligado repaso a lo mejor de la parrilla televisiva. Ausente forzosa ‘Mad Men’ tras las duras negociaciones entre la cadena AMC y su creador, Matt Weiner, estas son las diez mejores obras de 2011 a juicio, subjetivísimo, de este seriófilo. Algunas se han emitido ya en España, otras lo hacen en la actualidad y otras llegarán pronto.

10.-‘Sons of Anarchy‘. ¿Puede un último capítulo cargarse una temporada casi redonda? Si eliminamos el desastroso 4×14, la nueva entrega de esta violenta serie, revisión motera de ‘Hamlet’ y ‘El Padrino’ (aunque nuestros muchachos de Samcro se pasan más tiempo en el hospital que sobre sus Harleys), ha vuelto al nivel de sus primeros dos años, gracias a la llegada del artesano Paris Barclay. Su creador, Kurt Sutter, uno de los tipos más irreverentes, peculiares y sorprendentes de la televisión (“Haz siempre lo contrario de lo que espera el espectador”, es uno de sus lemas), ha estado más cerca que nunca de la añorada ‘The Shield’, en la que trabajó como guionista. Aunque al final, como Ícaro, se quemó.

9.- ‘Community’. No es fácil para una serie de una gran cadena generalista como la NBC jugar siempre al filo de la navaja. Por eso, y aunque su tercera y a tenor de las audiencias quién sabe si última temporada, no sea la mejor, el loco grupo de estudio de Greendale merece estar en cualquiera de estas listas. Hay unanimidad de los críticos: cuando uno de sus episodios es redondo, resulta inalcanzable. Y este año ya llevamos unos cuantos capítulos memorables. Nadie parodia mejor que ‘Community’ y no recordamos un mejor dúo que el de Abed y Troy. El talento, la asunción de riesgos y la creatividad salvaje de esta comedia, con un casting soberbio y unos guiones escritos con la locura que sólo un genio puede tener, merecen mucha mejor suerte.

8. ‘Crematorio’. También hay que tener mucho valor para coger la excelente novela de Rafael Chirbes, a base de monólogos interiores, y llevarla a la pequeña pantalla en la que posiblemente sea la primera serie española que puede mirar a la cara a las producciones de la HBO, la AMC y la BBC sin bajar la cabeza. Los hermanos Jorge y Alberto Sánchez-Cabezudo merecen todos los aplausos, a la par que Canal Plus un empujoncito para seguir destinando parte de sus ingresos a producciones propias de calidad. ‘Crematorio’, con un Pepe Sancho en el papel de su carrera, es un retrato fiel y descarnado de la corrupción y la voracidad inmobiliaria que ha asolado el litoral español. Y todo, desde los créditos iniciales con música de Loquillo, pasando por la fotografía hasta el último de los secundarios, funciona como un reloj. No estamos acostumbrados.

7.- ‘Friday Night Lights’. Si se tratara de valorar una serie en su conjunto, las cinco temporadas de ‘FNL’ merecerían estar en el podio. Si lo que cuenta es la emoción y empatía que se provoca en el espectador, sería la campeona. No, la quinta y última entrega de esta fenomenal obra sobre la familia, la pertenencia a una comunidad, la crisis, los retos de la vida diaria, con deporte como elemento catalizador pero no protagonista, no ha sido la mejor. Cuenta, eso sí, con un finale redondo, de los que pasarán a la historia por dejar a todo el mundo satisfecho. Rodada con cámara al hombro, sin ensayos y con libertad interpretativa absoluta, hasta el punto de que sus excelentes actores improvisaban sobre la marcha y cortaban o ampliaban diálogos por lealtad al espíritu de sus personajes, ‘FNL’ es la gran serie que usted no ha visto. No ha habido, ni seguramente habrá, un matrimonio más realista y perfecto en la pantalla que el que forman los Taylors de Kyle Chandler (por fin le llegó el Emmy) y Connie Britton. Tampoco un pueblo con más corazón que Dillon.

6.- ‘The Good Wife’. Si la segunda temporada fue la de confirmación de la alternativa tras un estreno sorprendente, en su tercer año ‘La Buena Esposa’ se mantiene en la cumbre, aunque sigue penando con las audiencias. Julianna Margulies reina sobre un reparto soberbio, con más banquillo que el F.C. Barcelona, el Real Madrid y el Manchester City juntos. ‘TGW’ es la serie con los guiones más actuales, no en vano sus ‘showrunners’, el matrimonio King, los escribe y graba de una semana para otra. Cual pareja de Guardiola-Mourinho televisiva, saben sacar siempre lo mejor de cada personaje y siguen su evolución al milímetro. Si un día Kalinda quita el hipo, al otro Cary Agos lo borda. Y cuando no es el genial Eli Gold de Alan Cumming, aparece como estrella invitada Michael J. Fox en un papel de abogado discapacitado y cabronazo espectacular. No, ‘The Good Wife’ no es otra serie de abogados. Es sobre la política, la ambición, la familia y la competencia profesional. Una maravilla.

5.- ‘Justified’. Bonito que una serie tan cargada de testosterona como ésta, sobre un duro, durísimo U.S. Marshall que vuelve a su cerrado condado natal de Kentucky, haya explotado gracias a sus mujeres. Con una Margo Martindale sencillamente sublime, que encarna a una de las mejores ‘malas’ de la historia de la tele, y unos diálogos soberbios a cargo del curtido Graham Yost, la segunda entrega de ‘Justified’ sorprendió a toda la crítica. Timothy Olyphant, protagonista y productor, dio un acertado paso atrás, sólo para ganar más impulso, dando mayor peso a los personajes femeninos de Zea, Carter y la niña Kaitlyn Dever, y a su lado tiene a uno de los mejores secundarios posibles: Walton Goggins. Es pecado ver esta serie doblada, porque aunque sus acentos ‘redneckianos’ resultan incomprensibles incluso para los angloparlantes, sería como poner acento gallego a un gaditano.

4.- ‘Juego de Tronos’. A priori, la formidable empresa de llevar a la pantalla la colosal e inacabada todavía –maldito viejo gordo- obra de George R.R. Martin, referente actual de la literatura fantástica, parecía demasiado incluso para la HBO. Pero aunque difícilmente encontrarán a un lector de los libros que prefiera la serie, como tiene que ser, tampoco habrá muchos que renieguen de ella. El casting, lleno de secundarios apenas conocidos para el gran público, ha sido un acierto total. Se nota que el escritor, veterano guionista, es uno de los productores y ha participado decisivamente en la elección. Las recreaciones que parecían imposibles del primer tomo de la saga ‘Canción de Hielo y Fuego’ (el Muro, los ‘niños’ de Dani…) se han solventado de forma magistral. Y aunque se trata de una obra coral, un buffé libre de protagonistas que se mueven por un tablero en el que la vida no está garantizada –amará y odiará a Martin por ello, querido lector-, sobresale entre todos el más pequeño de tamaño pero grande de talento: Peter Dinklage. También parecía imposible encontrar al Tyrion perfecto. Él lo es.

3.- ‘Boardwalk Empire’. Con ella hay que ser más exigente que con las demás, porque lo tiene todo. Todo el dinero del mundo y más (en reconstruir el viejo paseo marítimo de Atlantic City se gastaron más que en la inmensa mayoría de las películas españolas); un reparto excelente encabezado por Steve Buscemi y Michael Pitt, secundados por gente de la talla de Michael Kenneth Williams (sus escenas, antológicas, casi superan por intensidad a las del viejo Omar de ‘The Wire’) y un equipo de lujo detrás de las cámaras liderado por el ‘sopraniano’ Terence Winter, T. Van Patten y un Martin Scorsese cuya mano se intuye. A veces para bien y otras para mal. A ‘BE’ sólo le reprochamos cierta frialdad en el desarrollo de los personajes y la cargante presencia de Paz de la Huerta. Va camino de ser una obra maestra.

2.- ‘Breaking Bad’. Se nos acaban los epítetos para el descenso a los infiernos del profesor Walter White. También los halagos para Vince Gilligan y su maestría artística: ha conseguido que una serie adquiera la coherencia y la profundidad de una gran novela. Todo ocurre por una razón en ‘BB’, reina de la pantalla desde su estreno y hasta su penúltima temporada. Y sea cual sea el lío en el que se meten sus personajes, los más desarrollados e imperfectamente humanos de la televisión actual, la historia continúa sin trampa ni cartón. No sólo cuenta con dos protagonistas y antihéroes memorables, a cargo de los premiados Bryan Cranston y Aaron Paul. También Gus Frings, un extraordinario Giancarlo Esposito de momento con las manos vacías, se ha ganado un puesto entre los mejores malos televisivos de la historia.

1.- ‘Homeland’. Una lista es siempre, y sobre todo, subjetiva. Incluso contradictoria. En el balance final y tras varios años, ‘Breaking Bad’, ‘Friday Night Lights’, ‘The Good Wife’ o ‘Boardwalk Empire’ serán seguramente mejores que una serie que debería tener solo una temporada. Puede que incluso en este 2011 si hiciéramos un análisis formal y objetivo. Pero hay muchos factores por los que ‘Homeland’ merece este puesto de honor en su debut. No sólo por la solidez de sus dos dañados protagonistas, unos inmensos Claire Danes y Damian Lewis, o por la discreta maestría de don Mandy Patinkin. Tampoco porque por primera vez la cadena Showtime le hable de tú a tú a las veneradas HBO y AMC y eso sea de agradecer. Lo mejor de ‘Homeland’ es el supremo valor con el que afronta un tema tan doloroso y espinoso como el terrorismo, sus causas y sus consecuencias, en un país que todavía no ha cerrado del todo las cicatrices del 11-S. Todos sus personajes principales están traumatizados de una manera u otra, como la nación, pero eso no impide que los responsables de esta serie, inspirada en una israelí, nos pongan a menudo en la piel del terrorista y lancen al espectador la dura pregunta de si no será igual de malo un Estado que bombardea a civiles y mata niños. También hay que aplaudir su equilibrismo de cuerda floja. A medida que iban pasando sus episodios, nadie daba un duro por el desenlace, presuponiendo un ‘finale’ desastroso ‘a la The Killing’ en el que saltaran todas las costuras del argumento. Pero el traje estaba hecho como dios manda. ‘Homeland’ es un thriller psicológico fantástico, con muchos momentos de una intensidad que corta la respiración. Y ha logrado lo más difícil: situar una trama que parecía forzosamente conclusiva bien embocada hacia la segunda temporada. Como su música, es un jazz que va entrando sigilosamente, hasta que, de repente… ¡ZAS! te ha conquistado. Como en el jazz, como esa trompeta de Miles Davis que parece estremecerse, llorar y gritar en solitario, uno duda de que todo acabe entrando en armonía. Pero lo hace. Bravo.

El estreno del otoño

Hyde | 12 de octubre de 2011 a las 23:24

Apenas llevamos un mes de temporada alta de series y ya se han producido las primeras bajas en la guerra sin cuartel de la audiencias. De la parrilla se han caído entre otras producciones ‘The Playboy Club’, ese engendro con el que la NBC pretendía no se sabe muy bien qué, desde luego no copiar ‘Mad Men’, y la comedia ‘Free Agents’. Muchas más morirán en las próximas semanas y meses, porque no está siendo lo que podemos llamar un otoño brillante en nuevas series. Pero, con permiso de esa enorme frikada, espeluznante y muy del gusto de los aficionados al género del terror que es la ‘American Horror Story’ de Ryan Murphy, el estreno de la temporada es sin duda ‘Homeland’.

 

Basada en la serie israelí ‘Prisioneros de guerra’, es la historia de una analista de la CIA a la que un confidente iraquí le cuenta que un soldado americano se ha pasado al otro bando poco antes de que un marine que llevaba ocho años secuestrado y torturado por Al Qaeda sea milagrosamente liberado. El casting lo encabezan Claire Danes y el británico Damian Lewis, uno de esos contados favoritos de servidor desde que interpretara al capitán Dick Winters, el protagonista de la excelente ‘Hermanos de sangre’. Lewis no tuvo demasiada suerte con la facilona ‘Life’, y merece tener un éxito como el que será ‘Homeland’, al menos de cara a la crítica. Su torturado, inquietante personaje, héroe nacional o célula durmiente preparada para protagonizar el nuevo ataque terrorista en EEUU, dará noches de gloria. Lo acompaña, como su esposa en la pantalla, la brasileña Morena Baccarin, en una interpretación de momento bastante más convicente que su malvada lagarta de ‘V’. ‘Homeland’ es un thriller realista, que nos brinda imágenes insólitas como la de la protagonista limpiándose la entrepierna con una toallita antes de acudir a un bar a buscar una cita y escenas no tan originales como las de la casa del sospechoso bajo vigilancia (momento suspiro por la añorada ‘The Wire’). Digamos que con ella la cadena Showtime sube con ella un peldaño de calidad. En los dos episodios emitidos hasta ahora se intuye el buen hacer que caracteriza las facturas de la HBO o la AMC. Se nota que hay un equipo de escritores y productores más que curtidos, solventes, como Alex Gansa (’24’, ‘Entourage’, ‘Expediente X’), Michael Cuesta (‘Dexter’) y Howard Gordon (‘Expediente X’, ‘Angel’, ‘Buffy’, ’24’). Y de momento la crítica ha sido unánime al señalarla como el mejor estreno que ha traído el otoño.

Errores de cineasta

Hyde | 14 de abril de 2011 a las 8:54

borgias

A priori, una serie sobre los Borgia con Jeremy Irons como el maquiavélico papa español y dirigida y creada por el irlandés Neil Jordan debería resultar atractiva para la vista. Y más si la cadena de pago Showtime se ha empeñado en gastarse el dinero para grabar con calidad y fidelidad histórica sus nuevos Tudors. Pero no. ‘Los Borgias’ resulta un gran ejemplo para analizar los factores que diferencian al cine de la televisión y por qué esta última ofrece posibilidades narrativas más profundas y variadas. Especialmente porque Jordan se ha empeñado en hacer lo que no se debe hacer, convertir el capítulo doble de presentación de la serie en una película, matando las ventajas que ofrecen los pilotos de presentación de los personajes, abarcando mucho, demasiado, y apretando poco o nada.

En hora y media de larguísimo, insoportable episodio, el cineasta se despacha la elección y coronación de Alejandro VI con demasiada rapidez, apenas se molesta en presentarnos a esta familia de valencianos instalados en Roma porque da por conocida su por otra parte trillada historia, y nos mete además en varias conspiraciones, amantes y tensiones familiares. A fuerza de incluir tantas cosas, mal ejecutadas, en la trama, Jordan, que también escribe el episodio, nos deja empachados pero insatisfechos. Desde luego sin ganas de ver el siguiente capítulo de esta serie con tan poca alma, como el corrupto papa.

La otra gran desgracia para ‘Los Borgias’, que habría sido un producto digno hace unos años y no tiene demasiado que envidiar a los sobrevalorados Tudors, es que se ha estrenado en pleno reino dorado de la televisión, y además el mismo día en que debutó, con otro capítulo doble de hora y media, la extraordinaria ‘The Killing’, de la sacrosanta AMC. En ese caso se nos hizo muy corto. Y este domingo llega ‘Juego de tronos’, la saga fantástica con la que la HBO, tras una intensísima y larga promoción, espera dar un puñetazo en la mesa. Con ‘Los Borgias’, Showtime se acerca a la flojita Starz, responsable de subproductos históricos como ‘Camelot’ y ‘Spartacus’, y se aleja definitivamente de sus rivales de pago. ‘Dexter’ no se merecía esto.

La gran Laura

Hyde | 16 de agosto de 2010 a las 14:00

Esta noche, la cadena Showtime, nuestro querido hogar de Dexter, Californication y la enfermera Jackie, estrena ‘The Big C’. Una comedia sobre el cáncer protagonizada por una de las actrices debilidad de este blog: Laura Linney. Siempre nos resultaron creíbles sus personajes en el cine, pero desde que la vimos en John Adams, cada vez que la vemos en pantalla tenemos ganar de hincar la rodilla y besarle la mano. Sin ser especialmente atractiva, ni por supuesto feo, Laura tiene una de las mejores sonrisas de este mundo. Transmite dulzura y realismo, así que seguro que reíremos y lloraremos acompañándola en su viaje por la maldita enfermedad. La acompañan, entre otros buenos intérpretes, el siempre fiable Oliver Platt. Descuiden, que en cuanto la veamos en los próximos días, haremos algún comentario por aquí. Mientras tanto, paciencia con la mula (y eso que la mía va muy, muy rápida)…

Contraataques

Hyde | 25 de marzo de 2010 a las 11:36

Mientras la HBO sigue en campaña con la brutal guerra del Pacífico, su principal competidora de pago, Showtime, ha contraatacado muy fuerte esta semana, pegando donde más le puede doler ahora a su rival: el público femenino. El lunes volvían al cable hogar de ‘Dexter’ dos de las nuevas sensaciones de la pasada temporada, dos series protagonizadas por sendas magníficas actrices. Primero ‘Nurse Jackie’, la enfermera drogadicta y santa, adúltera y buena madre, que nos trae Edie Falco, nuestra añorada Carmela Soprano. Luego ‘United States of Tara’, un producto algo inclasificable, como todo lo que hace Diablo Cody, un show sobre una madre artista que sufre un trastorno de múltiple personalidad. Se trata de un vehículo interpretativo en el que Toni Collette demuestra su talento, que le ha valido un Emmy, aunque a veces tanto personaje llegue a marear un poco. Madre moderna, insoportable ama de casa tradicional de los 50, machista cazador y pendenciero, adolescente problemática obsesionada con el sexo… a quien habría que darle un premio es a la sufrida familia de Tara. Puestos a elegir, servidor prefiere la más convencional, pero a la vez atrevida, serie sobre la enfermera. Jackie viene a ser lo opuesto al Dr. House. Puede que compartan adicciones y caras ocultas, pero el personaje de la Falco transmite bondad, heroismo diario en las infames urgencias de un hospital neoyorquino. Después de seis temporadas, todavía no tenemos claro del todo si House es tan malnacido como parece, si detrás de tanta ironía, egolatría y mordacidad hay un corazón latiendo.

La tercera cadena en discordia, AMC, también se tenía guardado para esta semana un ataque feroz: la nueva temporada de la que posiblemente sea la mejor serie del último lustro, Breaking Bad. Sigue el descenso a los infiernos del profesor Walter White, al que da vida magistralmente Bryan Cranston. Lo que empezó como una comedia negra es una obra cada vez más dramática y tenebrosa. Heisenberg, el alter ego del profesor, cada vez nos asusta más. Es increíble lo que es uno capaz de hacer por la familia.

Por fin se acerca el invierno

Hyde | 11 de marzo de 2010 a las 12:37

gameofthronesEl pasado sábado, un reportaje del canal Arte diseccionaba el fenómeno de las series de televisión y su competencia con el cine. Aunque el documental estaba algo anticuado y anclado en los ya viejos tiempos de ‘Los Soprano’ y ‘A dos metros bajo tierra’ -¡cuánto ha cambiado todo desde entonces!-, sí reflejaba con precisión el estresante mundo de los creadores de series, de sus guionistas, cómo se escoge o desecha sin misericordia un piloto en función de que guste a una audiencia escogida entre distintos perfiles sociológicos.

La HBO era la protagonista indiscutible del reportaje de los franceses. Ya hemos contado aquí cómo la reina de la pequeña pantalla aún no ha sabido llenar el vacío de las dos series anteriores, por mucho que ‘Entourage’ y ‘The wire’ sean todavía obra cumbre de la televisión. Y cómo otras cadenas de pago como Showtime o AMC, con sus ‘Dexter’, ‘Breaking Bad’ y ‘Mad Men’, le están comiendo el terreno. Pero HBO prepara un contraataque demoledor, una serie que posiblemente dejará a ‘Lost’ a la altura del betún si sus creadores saben reflejar el original. La semana pasada, la cadena anunció, por fin, que ha encargado diez episodios de ‘Juego de tronos’, el primer volumen de la fantástica saga literaria ‘Canción de Hielo y Fuego’, de George R.R. Martin. Es lo más parecido -si no superior- que hay a ‘El Señor de los Anillos’ de Tolkien.

Atrás quedan casi tres años de dudas sobre la viabilidad del enorme proyecto y más de un año de un casting que no tiene grandes estrellas pero sí bastantes caras conocidas, la gran mayoría británicas. Estarán Peter Dinklage como el pequeño gran Tyrion, Sean Bean, Lena Headey, Iaian Glen, Mark Addy. Un elenco de buenos actores que se enfrenta al tremendo reto de llevar a televisión esta apasionante y oscura historia, escrita para adultos, con giros sorprendentes, intrigas palaciegas, incesto, mucha violencia y la permanente promesa de dragones. Incluso tiene a sus propios Otros. El rodaje empezará en junio de este año en Irlanda del Norte, y se espera la emisión para la próxima temporada de 2011. Si hay algo que distingue a la HBO es que no tiene miedo a nada. Ni siquiera a los monstruos o a las historias inacabadas, puesto que el escritor sigue sin entregar, para desesperación de sus fans, los dos últimos tomos que deben cerrar la trama. Pero por fortuna, y para garantizar la fidelidad al original, George R.R. Martin será uno de los productores ejecutivos. Por fin se acerca el invierno.