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Ponga un muerto en su serie

Hyde | 8 de noviembre de 2012 a las 11:10

En televisión hay una serie de trucos que nunca fallan si de lo que se trata es de sacudir a la audiencia, de dar un golpe de efecto o de resetear la trama. Pero ninguno como poner un cadáver encima de la mesa. Matar uno de los personajes principales es una jugada peligrosa, tan efectiva como arriesgada. Por un lado recuerda al espectador que, como en la vida, nadie está seguro. Por otro ofrece la posibilidad de eliminar a algún personaje que resulte cansino. Y también puede ser la mejor salida narrativa para dar puerta a un actor o actriz pelmazo o que cuente con una oferta suculenta para irse a al competencia o al cine. “Habrá pedido mucho dinero para la próxima temporada”, es la frase habitual de sofá cuando nos matan a un personaje. No hay mejor puñetazo a las emociones del espectador que obligarle a pasar el proceso del duelo. Puede que odiara a tal o cual personaje, pero ver sufrir a sus favoritos por su muerte casi siempre humedece los ojos. Y constituye una gran ocasión para interpretaciones candidatas a los Emmy.

Hay series que fueron eliminando a sus protagonistas de forma selectiva, elegante, brutal, fascinante. ¿Quién no recuerda, en Los Soprano, a Silvio sacando del coche a Adriana en el bosque? Otras alcanzaron su culmen ahogando a algún personaje relativamente odioso, por mucho que luego viéramos que aportaba equilibrio al grupo. El ‘Not Penny’s boat’ de ‘Perdidos’, aquella imagen de la palma de Charlie, fue de lo mejorcito. Si encima la música la pone Michael Giacchino, sublime. Y visto el desaguisado posterior, ojalá hubiera acabado por allí cerca.

Puede que uno de los asesinatos de protagonistas más chocantes fuera el de Jimmy Darmody, el año pasado, en ‘Boardwalk Empire’. Parecía un crimen, valga la redundancia, despedir al gran Michael Pitt, que hasta el momento le igualaba la partida, cuando no se la ganaba, a Steve Buscemi y su Nucky Thompson. Pero visto el rumbo de la serie en esta tercera temporada, a un nivel altísimo, parece que el sacrificio mereció la pena. Un sacrificio que por otra parte estamos deseando, desde hace un par de temporadas, en ‘Sons of Anarchy’. Algún protagonista hace mucho que debió morir por el bien de la trama.

En las últimas semanas, e intentaremos no espoilear demasiado, ha habido varias muertes sonadas. En ‘The Walking Dead’, cuyo último episodio fue de una intensidad emocional inédita en la serie, casi no tienen piedad. Al fin y al cabo, de eso se trata, de que todos somos muertos vivientes, descompuestos o no. Y luego está ‘Downton Abbey’, el gran éxito de la televisión británica. Cuando corría el riesgo de convertirse en un folletín más, ¡zas, en toda la boca!. ¡Bazinga!, que diría Sheldon Cooper. Preparen los pañuelos quienes estén esperando su emisión, próximamente, en Antena 3. El pasado domingo se despedía -aunque en Navidad habrá otro especial- en el Reino Unido la tercera temporada, con grandes cifras de audiencia y con el público estadounidense, entregado, esperando a su estreno en enero. La excepcional Maggie Smith sigue siendo la piedra angular del show, con una variedad de registros que justifica todos los Emmy del mundo. La vieja condesa puede hacer reír y llorar como nadie.

Regresos

Hyde | 1 de noviembre de 2012 a las 10:44

Bien entrado ya el otoño y revisados casi todos los estrenos –de ‘Vegas’ y la pequeña decepción que ha supuesto la serie de Michael Chiklis y Dennis Quaid ya hablaremos-, va siendo hora de evaluar el estado de forma en que han vuelto las grandes veteranas. Si hubiera que dar un premio a la mejor progresión, al menos en lo que va de año, posiblemente se lo disputen ‘Sons of Anarchy’ y ‘Boardwalk Empire’. La serie shakesperiana de moteros-traficantes de armas de Kurt Sutter ha vuelto en su quinto año más salvaje que nunca. Y eso es mucho decir. Hay que remontarse a algún capítulo perdido de ‘The Shield’, donde Sutter se convirtió en el guionista que es de la mano de Shawn Ryan, para recordar tanta violencia en televisión. Una violencia tanto física como emocional. Hay mucha gasolina en esta temporada bien llevada de nuevo por el veterano Paris Barclay, con algunos de los cameos más espectaculares, casi extraterrestres, vistos jamás en televisión. Esperemos que no gripe como suele ocurrir casi siempre al final con Samcro.

En cuanto a Nucky Thompson y compañía, si no ha mejorado tanto es porque ya estaba en un nivel altísimo. Cada vez se parece más a ‘Los Soprano’, y ya saben el enorme halago que eso significa. Hay capítulos enormes, aunque uno se pregunta si no están desaprovechando un poco a Stephen Graham y su Capone. Cada vez que sale en pantalla saltan chispas.

‘Homeland’, no sólo la serie revelación, sino la mejor del año pasado, ha vuelto a sorprendernos. A cada capítulo parece imposible que los guionistas salgan de la ratonera en la que se han metido, que sea posible que Brody se mantenga por ahí. Recién renovada para una tercera temporada, hay que ponerle una vela a San Judas Tadeo, patrón de las causas imposibles, para que todo siga igual. Algún día debe reventar, decepcionarnos, traicionar su estilo y su trama. De momento, ese día no ha llegado.

También se han emitido ya tres episodios de ‘The Walking Dead’. Siendo de los que han evitado la lectura del cómic para no dejarse influenciar en la serie, la cárcel parece un estupendo sitio con el que aligerar los problemas de presupuesto que precipitaron la salida de Frank Darabont y la llegada de Glen Mazzara, que por otro parte sentó bien a la serie en lo que se refiere al desarrollo de los personajes y de sus conflictos. Puede que echemos de menos a Shane, aunque alguna sorpresa aguarda en el camino.

De los grandes regresos, si hay alguno ligeramente decepcionante ha sido el de ‘The Good Wife’. No se confundan: sigue siendo una serie maravillosa. Pero algo falla esta cuarta temporada. De momento no ha habido ningún capítulo redondo. Aun siendo pronto para juzgar, el rumbo parece un poquito perdido, y más con ese cambio que se le ha pretendido imprimir a Kalinda. Nathan Lane es un gran fichaje para el bufete, pero esperemos ver pronto a Michael J. Fox para ponerles más las pilas a los muchachos de Lockhart&Gardner. Tiene pinta, además, de que ha sido un gran error acabar con la tensión sexual (resuelta o no) de varios de los personajes.

Correr o no correr

Hyde | 23 de febrero de 2012 a las 11:02

Poco a poco, alejándose de los muertos vivientes y centrándose mejor en los conflictos a muerte entre los vivos, la exitosa ‘The Walking Dead’ va adquiriendo el tono de la cadena AMC, sacrosanta casa de ‘Mad Men’ -que regresa, por fin, el 25 de marzo- y ‘Breaking Bad’ -cuya quinta y última temporada, según explicaba su creador, Vince Gilligan, nos mostrará la conversión absoluta al reverso tenebroso de Walter White-. Puede que los aficionados a las series de acción le reprochen su lentitud actual, pero da la sensación de que la larga pausa y refugio en la granja, seguramente motivada también por esos recortes presupuestarios que provocaron la escandalosa salida de Frank Darabont, ha sentado muy bien a la trama. Hay una larga tradición en la ficción anglosajona a echar mano de los clásicos. Todo acaba robándole al mejor, cómo no, a Shakespeare. Y el pulso por el poder y el liderazgo del grupo, en realidad por el amor de Lori y de Carl, y también por la propiedad de algo más, que mantienen Rick y Shane, y que cada vez fractura más al colectivo, es puro guión a lo el Bardo de Avon. Traición, traición y traición. Y las conspiraciones necesarias para llevarla a cabo. Y aunque no falte en cada capítulo el momento absolutamente ‘gore’, la aparición sorpresiva de los asquerosos caminantes, la verdadera tensión y el peligro están en casa. Y no exactamente en el granero…

Con ‘Justified’, en cambio, no hay que aplaudir ningún cambio de ritmo, sino su dificilísima continuidad. En la tercera temporada todo sigue tan sensacional como en la segunda, a pesar de que todo hacía presagiar que se resentiría por una ausencia a priori tan notable como la de Mags Bennet. Como un fondo de armario sin fin, todas las apariciones en Harlan son inquietantes, especialmente los nuevos malos que le van saliendo al encuentro a Raylan Givens, ese moderno vaquero. Debemos quitarnos el sombrero, literalmente, ante el crecimiento interpretativo de Timothy Olyphant. Hay quien sostiene que Boyd Crowder, al que da vida el sublime Walton Goggins, es el verdadero protagonista de la saga. Y si bien es cierto que cada vez que sale en pantalla dan ganas de levantarse del sofá, para aplaudir o para refugiarse detrás porque sabes que algo gordo va a pasar, la maduración del personaje de Olyphant, gracias a esa progresiva debilidad y a esos diálogos , es lo que ha enriquecido a esta serie. La mejor del momento.

Paladares exquisitos

Hyde | 30 de noviembre de 2011 a las 22:28

El marbellí Dani García, que con sus dos estrellas michelin es posiblemente el cocinero andaluz más reconocido de la actualidad, ha venido demostrando en los últimos años que la alta cocina no tiene por qué estar reñida con el gran público. García, en su cadena de gastrobares La Moraga, se inventó la burgerbull, una hamburguesa de rabo de toro que hace saltarse las lágrimas de emoción a quien la deglute. Con mucha carne pero podrida, la modesta y venerada cadena de cable AMC quiso demostrar el año pasado que podía hacer televisión para masas sin perder sus señas de identidad que la han encumbrado en el trono de la ficción de calidad. Con ‘The Walking Dead’, la rival más seria de la HBO en este negocio (aunque con un presupuesto y un accionariado que sería como si el Betis, el Sevilla, el Granada o el Málaga le estuvieran mojando la oreja continuamente al Real Madrid o el Barcelona), pretendía rentabilizar otras series anteriores que le han supuesto un enorme prestigio y reconocimiento pero todavía poca audiencia e ingresos, como son ‘Breaking Bad’ y Mad Men’. Qué quieren que les diga, Ferrán Adriá siempre ha mantenido que ‘El Bulli’ era una ruina.

La adaptación del cómic de zombies de Kirkman, a cargo del guionista y director Frank Darabont, fue recibida con tibieza y cierto desdén intelectual por la crítica, acostumbrada a las delicatessen de Don Draper, Walter White y compañía. Pero fue un rotundo éxito de público. La segunda temporada, que acaba de ser estrenada en España en abierto por la Sexta y que se ha despedido hasta febrero al alcanzar la midseason a los siete capítulos con un episodiotan estremecedor como redondo, llegaba en medio de la polémica televisiva del verano: el despido de Darabont como showrunner y el malestar de todo el equipo por los recortes a los costes de producción que los ejecutivos de la cadena impusieron. El resultado ha sido una trama mucho más lenta tras la frenética primera temporada pero más rica. Menos zombies pero más conflictos internos, en definitiva un estilo mucho más acorde a la AMC: lo que importa son los personajes y su desarrollo, así como los dilemas morales a los que se enfrentan. En estos siete capítulos asistimos al posible nacimiento de uno de esos antihéroes para el recuerdo, uno de esos malos-ambiguos con los que no resulta difícil empatizar. Hay un golpe de Estado de Shane y Jon Bernthal, el actor que lo encarna, se come crudos al resto de sus compañeros sin necesidad de convertirse en zombie. Sin embargo, parte de la crítica sigue inmisericorde con ‘The Walking Dead’, exigiéndole a una hamburguesa exquisita lo mismo que a un bloc de foie con trufa blanca regado con Dom Perignon. Y olvidando que es el éxito de este (buen) producto de masas (su regreso batió el record del cable en EEUU, con 7,3 millones de espectadores) lo que permite a la AMC mantener sus tres estrellas Michelin.

¡Claro que importan los Emmy!

Hyde | 18 de septiembre de 2011 a las 13:33

Puede que al espectador medio no le importe demasiado el resultado de los Emmy que se entregan esta noche. Cada uno tiene sus favoritos y poco nos importa que se le dé o no una estatuilla: en nuestro corazón están los primeros. También hay quien ve en este tipo de galas otro caso del ombliguismo de Hollywood, otra ocasión de lucir palmito para actores y actrices. Todo ello puede ser cierto, pero también se comete un error subestimando la importancia del evento.

Hay pocas series de calidad realmente rentables para las cadenas. Algunas, inexplicablemente, sobreviven en el alambre, tanto en el cable como en los network. Y aunque a veces los números no cuadren, el prestigio que otorga la crítica y los malditos premios las mantiene vivas. Sólo por eso merecen la pena estos galardones, mucho más importantes que los Globos de Oro, que al fin y al cabo otorga la prensa extranjera acreditada en Hollywood y ésta me temo que no ve demasiado la tele.

O acaso alguien duda de que sin el amor incondicional de la crítica y los Emmy de Margulies y Panjabi ‘The Good Wife’ hubiera resistido en antena, por muy extraordinaria que sea? ¿O Fringe habría sobrevivido tras un año de angustias y agonía en los ratings, especialmente tras el traslado al ‘bloody friday’?

Llega un momento en el que las cadenas tienen que sacar tajada, sencillamente porque son un negocio, no hermanitas de la Caridad comprometidas con el bienestar intelectual de una pequeña y selecta audiencia. Es lo que le ha ocurrido este verano a la AMC, que ha recibido muchas, demasiadas, críticas, por hacer una pequeña parte de lo que las mayores cadenas hacen continuamente. Cuando una serie tiene éxito es normal que tanto su creador como su casting se suban a la parra y pidan una millonada. Es lo ocurrido con ‘Mad Men’, retrasada un año por las duras negociaciones de Weiner con la pequeña pero adorada cadena. O la pelea de gallos posterior entre Gilligan y los mismos ejecutivos por recortar episodios y presupuesto de ‘Breaking Bad’ pero con más temporadas. Nos puede escandalizar, pero las cifras de audiencia de ambos shows, los dos mejores de la televisión actual, no son para tirar cohetes: entre dos millones y tres millones de espectadores. Menos que ‘El barc0′, por poneros un ejemplo gráfico y brutal. El recorte también ha afectado al producto más exitoso pero quizás de menos calidad de la AMC: ‘The Walking Dead’. A Darabont le pidieron que redujera gastos y rodara más interiores, y se lió la marimorena, incluso con la salida del guionista y ‘showrunner’.

Por todo ello, el resultado de esta noche no es baladí. Y aunque todas las quinielas den como favorita a ‘Boardwalk Empire’, en la que la HBO se ha gastado una pasta tanto en filmarla como en promocionarla, aún no está a la altura de ‘Mad Men’. Ni el gran Steve Buscemi y su ‘Nucky’ Thompson le llegan aún a la suela del zapato, en términos de hito televisivo, al Don Draper de Jon Hamm. Es la gran oportunidad de Hamm para lograr una estatuilla que en las tres ediciones ha ganado, merecidamente, el enorme Bryan Cranston por la también enorme, y en esta edición ausente por motivos de calendario, ‘Breaking Bad’.

Y puestos a ser subjetivos, que para algo está el blog, perdonen los fans de Atlantic City cuando les diga que es una blasfemia comparar la deslumbrante cuarta temporada, con capítulos históricos como ‘The suitcase’, de los creativos de Madison Avenue, con esa buena copia, que seguro nos dará grandes satisfacciones, que es ‘Boardwalk Empire’.

Siguiendo con la subjetividad, si alguien debe disputarle el Emmy a Hamm ése es Kyle Chandler. Su entrenador Eric Taylor ha dejado huella. Puede que la quinta temporada, salvo uno de los mejores series finale que se recuerdan, no haya sido excepcional. Pero tanto Chandler como Connie Britton merecen reconocimiento por crear el mejor matrimonio de la historia de la tele. Será difícil que lo reciban.

En cuanto a secundarios, este año no se puede discutir con ‘Justified’, bajo riesgo de que a uno le peguen un tiro y lo tiren a una mina abandonada. Margo Martindale y Walton Goggins (incomprensible que su Shane de ‘The Shield’ nunca fuera ni nominado) están sublimes como reina y rey de la fauna de Harlan. Sólo un pequeño grandísimo actor, Peter Dinklage y su Tyrion Lannister (qué reto tan difícil y tan bien resuelto, darle vida a la criatura de Martin), y Michelle Forbes y su madre de ‘The Killing’ pueden cuestionar esos premios.

En cuanto a la mejor serie, por mucho dinero que se gaste la HBO y por mucho que todos le debamos a su apuesta por hacer televisión de calidad (“No es TV, es HBO”), la apuesta para competir con ‘Mad Men’ puede que sea equivocada: ‘Juego de tronos’ es mejor que ‘Boardwalk Empire’. ‘Justified’ ha tenido una segunda temporada majestuosa (¿qué hacías en ‘Falling skies’, Yost?), como ‘The Good Wife’, pero resulta chocante la presencia de la flojilla, por ser benevolentes, quinta temporada de ‘Dexter’, y la ausencia absoluta de ‘Treme’ en casi todas las categorías importantes.

En miniseries, Idris Elba por su atormentado ‘Luther’ (mejor la segunda temporada que la primera) y ‘Downton Abbey’, uno de los acontecimientos del año (que esta noche regresa a la televisión británica con su segunda temporada), deberían recibir los premios. Otra cosa es si lo harán.

Suerte para nuestros favoritos.

Premios para todos los gustos

Hyde | 6 de junio de 2011 a las 18:54

Una de las varias asociaciones de críticos de televisión de Estados Unidos, la Broadcast Television Journalists Association (BTJA), acaba de anunciar sus nominados para sus primeros premios, que se entregarán en una gala a celebrar y retransmitir el próximo 20 de junio.  Las candidaturas son tan amplias (diez en los casos de las series y seis para los actores), que más que las presencias, lo que en todo caso puede llamar la atención son las ausencias. Clama la de ‘Breaking Bad’ y su casting, pero entendemos que simplemente se ha tratado de un problema de calendario (la cuarta temporada se estrena el próximo 17 de julio y la tercera quizás les quede demasiado lejos).

En la lista de nominaciones, encabezada por ‘Modern Family’, encontrarán, por supuesto, a Ed O’Neill, Anna Torv, Ty Burrel, Eric Stonestreet, Jon Hamm, Julianna Margulies, ‘Friday Night Lights’, Archie Panjabi,  Kyle Chandler, Margo Martindale, ‘Mad Men’, ‘The Good Wife’, ‘Boardwalk Empire’, ‘Justified’, Timothy Olyphant, ‘Fringe’, Steve Buscemi, Michael Pitt, Connie Britton, Christina Hendriks, Alan Cumming, John Noble, Elisabeth Moss, ‘Community’, Amy Poehler, Walton Goggins, Tina Fey y demás favoritos habituales de la crítica.  En la categoría de comedia, aunque seguimos sin verle mucha gracia a ese dramón que puede ser ‘Nurse Jackie’, también está Edie Falco, descuiden.

Como sorpresas agradables, la inclusión de Shawn Hatosy por su papel en ‘Southland’ y que ‘Game of thrones’ y ‘The Killing’ han llegado a tiempo, aunque la primera no tiene ningún intérprete entre los nominados y la segunda a sus dos estupendas protagonistas, Mireille Enos y Michelle Forbes (a la segunda, estelar, la han puesto como secundaria). Pero es un poco escandalosa que la presencia de ‘The Walking Dead’ suponga la ausencia de ‘Treme’, como canta la inclusión de John Slattery si no está Wendell Pierce por su Antoine Batiste.

¿Favoritos de este blog para hacerse con el dichoso premio? Jon Hamm, Julianna Margulies, ”Mad Men’, Walton Goggins, Margo Martindale, Steve Carell, ‘Community’, Amy Poehler, Danny Pudi y Sofía Vergara (esta última es favorita por otras cuestiones…)

Lo mejor de 2010

Hyde | 23 de diciembre de 2010 a las 10:44

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Gus, el gerente de Los Pollos Hermanos. Giancarlo Esposito es un secundario habitual, un rostro familiar de cuyo dueño, sin embargo, conocemos poco. Esta tercera temporada ha sido lo mejor de ‘Breaking Bad’, y decir eso equivale a que ha sido lo mejor de todo el año. No recordamos demasiados malos a su nivel, ni siquiera los dos hermanos demoniacos. En este tratado sobre los grises, en este camino del fin, los medios y los umbrales del mal que uno está dispuesto a cruzar por el bien de su familia o el propio y en el que seguimos a Walter White, Esposito ha creado un personaje terrorífico que, sin embargo, parece incapaz de matar una mosca. No es personal, sólo negocios.

Alicia y Kalinda.- No hay dos personajes femeninos más atractivos, sensuales, interesantes, inteligentes y a la vez reales en la pequeña pantalla que la abogada que interpreta Julianna Margulies y la investigadora que encarna Archie Panjabi, ambas ganadoras del Emmy. Las dos protagonistas de esa maravilla que es ‘The Good Wife’, con un casting de lujo, siguen redimiendo años y años de series soporíferas de abogados.

Friday Night Lights. El hijo y la hija. El mejor drama convencional de la tele ha vuelto a darnos momentos inolvidables. Lástima su escasa audiencia y que se despida este año, aunque lo haga por la puerta grande. El episodio sobre el luto del quaterback Matt Saracen por la muerte de un padre ausente no podría reflejar mejor el dolor por el absurdo de la guerra, la compleja relación entre padres, hijos y mentores que hemos vuelto a ver en la quinta temporada con el personaje de Vince. Por si fuera poco, en el primer episodio de la quinta se nos regala una escena antológica sobre el síndrome del nido vacío por la marcha de Julie. Ningún matrimonio televisivo es más real que el de los Taylors. Qué preciosa historia de amor.

Mad Men. La maleta. Si usted creía que la tercera temporada fue insuperable, espere a ver la cuarta. El divorcio ha sido la mejor catarsis que podía experimentar Don Draper, al que vemos en sus horas más bajas, pero también posiblemente en las más brillantes, en este capítulo excepcional. La nueva oficina sienta muy bien a los personajes de Matt Weiner, casi tantos como las escapadas californianas a Don, aunque echamos de menos a Sal.

The Walking Dead. El piloto de esta serie de la AMC ha monopolizado los dos últimos meses del panorama televisivo. Basada en el cómic homónimo, esta ‘carretera mccarthiana’ llena de muertos vivientes promete seguir dominando la audiencia en el cable el próximo año.

Fringe.- Todo apuntaba que la deriva tomada por la heredera de Expediente X no apuntaba nada bueno. ¿Una guerra entre universos paralelos? Demasiado enrevesado hasta para las mentes perturbadas que vemos estas series. Me equivocaba. Aunque la audiencia no está respondiendo, la serie de la FOX ha alcanzado un nivel altísimo con sus dos Olivias, su Walternate y episodios memorables como ‘Peter’, ‘The abducted’ y ‘Marionette’. Pero qué exigentes son las mujeres, ¿verdad, Pete?

Dexter.- La relativamente fallida no puede eclipsar una cuarta temporada de escándalo, con un maléfico Trinity (John Lithgow) robándole la cartera al mismísimo Michael C. Hall y el episodio final más traumático que recordamos desde la muerte de la madre de Jackie el osito. Y eso son palabras mayores, oiga. Sí, en puridad se emitió en diciembre de 2009, pero en España lo hizo más tarde.

Boardwalk Empire. El duelo entre Buscemi y Pitt. ‘BE’ es una maravilla y Scorsese y Winter lo saben y se recrean demasiado en ello. Esta serie va para largo, y el duelo soterrado entre sus dos protagonistas promete, tanto en la trama como en la interpretación por parte de dos actores en esplendor. Sin embargo, el mejor momento de este año se los hurtó Michael K. Williams, con su interrogatorio al líder local del KKK.

Katey Sagal- El desaguisado de la aventura norirlandesa de la tercera temporada de ‘Sons of Anarchy’ no puede hacernos olvidar lo genial que fue la segunda. Principalmente porque pilotaba sobre los hombros de esta magnífica actriz. Es la mujer del creador de la serie, Kurt Sutter. ¿O deberíamos decir que él es su afortunado marido?

Gángsteres contra zombies

Hyde | 9 de diciembre de 2010 a las 11:56

thewalkingdead

A un lado del cuadrilátero, la enrabietada HBO, dispuesta a poner toda la carne en el asador para recuperar el trono perdido tras acabar hace años su santísima trinidad, ‘Los Soprano’, ‘The Wire’ y ‘A dos metros bajo tierra’. Al otro, la mucho más modesta AMC, su gran rival de pago, en un estado de forma excepcional y que acude al combate como campeona, gracias sobre todo a ‘Breaking Bad’ y a ‘Mad Men’, las dos series actuales de referencia, y en menor medida al delicatessen ‘Rubicon’. Durante las seis últimas semanas, los domingos han sido escenario de una pelea histórica en la pequeña gran pantalla: Boardwalk Empire versus The Walking Dead, gángsteres contra zombies, Scorsese y Winter contra Darabont y Kirkman. En este puente ha acabado el primer asalto y resulta muy difícil decidir para quién van los puntos.

Si utilizamos el universalmente aceptado medidor de ansiedad televisiva, ése que puntúa según las ganas que tengas de ver otro episodio, ganan los muertos vivientes, mucho más emocionantes pero también más ligeros de digerir, por muy paradójico que suene eso. Si lo que prima es la originalidad, ninguna ha inventado nada nuevo, pero ambas han aportado muchas cosas a géneros bastante manidos. ‘The Walking Dead’ es un giro de tuerca serio, basado en un popular cómic, a películas como ’28 días después’ y series recientes como las británicas ‘Dead set’ (una gamberrada muy recomendable) y ‘Survivors’. El apocalipsis según unos zombies que no hacen ni puñetera gracia, por muy ridículo que sea su andar. En cambio, ‘BE’ vendría a ser una precuela irlandesa de ‘Los Soprano': los años de esplendor de Atlantic City y el germen de la mafia estadounidense que fue la Ley Seca.

En calidad interpretativa, por mucho que nos convenzan un tipo relativamente desconocido como el británico Andrew Lincoln y el pujante Jon Bernthal, hay que apostar por la experiencia y la calidad contrastada: Steve Buscemi es mucho Nucky Thompson y Michael Pitt, uno de los mejores actores de su generación, se sale. Por mucho que intente arruinarlo todo la sensual pero terrible actriz Paz de la Huerta, el elenco de secundarios de ‘Boardwalk Empire’ también es magnífico, y pienso especialmente en Stephen Graham como un joven Capone, en nuestro idolatrado Michael K. Williams, aka Omar Little, y en Michael Shannon.

Si miramos la escenografía, ambas series se han gastado un pastón en la producción. La HBO construyó un pequeño paseo marítimo a semejanza del de Atlantic City y la AMC ha invadido de zombies Atlanta y volado algún edificio con unos efectos especiales que ya querría más de una película.

Por último un detalle sin importancia, pero vital para las cadenas: la audiencia. Ahí ‘The Walking Dead’ ha ganado por K.O. Si ‘Boardwalk Empire’ empezó muy fuerte y después se desinfló bastante, la historia de un grupo de supervivientes en pleno armagedón ha superado todas las expectativas, con 8 millones de espectadores en el último episodio y batiendo récords en la franja de edad en la que se mueve la pasta de los anunciantes, de 18 a 49 años, para tratarse de un drama de una televisión de cable.

Primer asalto para los podridos, aunque adivine usted a quién me refiero.

¿Quién dijo miedo?

Hyde | 13 de noviembre de 2010 a las 23:10

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En un mundo televisivo dominado por los vampiros, los zombies intentan una pequeña revolución. Por lo general, los chupasangres son unos guaperas irresistibles que provocan chillidos allá por donde pasan, ya sean el sureño Bill y el nórdico Eric de ‘True Blood’, los hermanos Salvatore de ‘Crónicas vampíricas’ o, por supuesto, el lánguido Edward de ‘Crepúsculo’. Y en cuanto a las vampiresas, sólo hay que buscar la palabra en el diccionario: sexy, sexy, sexy. Así que muchas y muchos se dejarían dar algún mordisquito en la yugular a cambio de retozar un rato con estas criaturas.

En cambio, los muertos vivientes apestan. Dan asco. Están podridos. Son tontitos, torpes y no saben hablar. En fin, todo lo contrario de los seductores vampiros. Partiendo de esta desventaja y basándose en el exitoso cómic del mismo nombre de Robert Kirkman, la cadena de pago AMC acaba de estrenar la muy esperada ‘The Walking Dead’. Su primer episodio, una maravilla, ha sido el que más audiencia ha tenido en la historia de esta exquisita casa, con 5,3 millones de espectadores (similar, para que se hagan una idea, a la de Hispania de Antena 3, aunque ése sea su único parecido). La AMC, ‘El Bulli’ de la televisión, tiene 3 millones de audiencia media para su colosal ‘Mad Men’ y algo menos con la grandiosa ‘Breaking Bad’, así que sus ejecutivos no tardarán en anunciar una segunda temporada.

La criatura es obra del veterano escritor y director Frank Darabont, al que conocerán por ‘Cadena perpetua’, ‘La Milla Verde’ o su adaptación de ‘La niebla’. El arranque recuerda demasiado al de la exitosa ’28 días después’, pero, sinceramente, está mucho mejor filmado. En su primera hora, uno se siente más ante una pantalla de cine que viendo un episodio de una serie, y es un gran acierto no meter apenas banda sonora. El silencio es otro elemento más de terror, si tenemos en cuenta que el ruido atrae a los muertos vivientes.

Con esta serie, la AMC contraataca por todo lo alto ante el fenómeno ‘Boardwalk Empire’ de la HBO. Además de miedo, que se pasa, ‘The Walking Dead’ consigue emocionarnos en algunas escenas. El pavor de su protagonista, el británico Andrew Lincoln, al llegar a su casa tras despertarse en el hospital, la difícil decisión que debe hacer el aún no viudo… En definitiva, otra serie de obligado seguimiento.