Políticas de chiste

Javier Gómez | 14 de diciembre de 2008 a las 12:18

Circulan en Sevilla ya varios chistes sobre el desgraciado incidente del quiosco sepultado en los túneles del Metro. También una canción hilarante. El primero: “Hay que ver mi arma lo rápido que van las obras del Metro en Sevilla. Ya están hasta poniendo los quioscos en las estaciones”. El segundo: “Cuando se inaugura una obra o se pone una primera piedra, en todo el mundo se entierra una caja con los periódicos del día para recordar la fecha. En Sevilla somos más chulos que nadie y enterramos el quiosco entero, con su playboy y todo”.

La gracia andaluza puede ser un tópico irritante del que resulte imposible desprenderse para que a uno lo tomen en serio, pero también un bálsamo con el que afrontar situaciones dolorosas, dramáticas o vergonzantes, como es el caso. Los acontecimientos que han rodeado los últimos meses de obra del metro hispalense deberían ser una buena lección para que en Málaga no ocurra lo mismo. Improvisaciones, prisas imprudentes, consejeros novatos y lo nunca visto: los técnicos de la concesionaria privada metiéndoles en el cuerpo a los políticos fechas de inauguración apresuradas. Por fortuna, el quiosco engullido y después sepultado en hormigón quedará como anécdota, recuerdo fantasma en los túneles y como eterno motivo de chiste en los vagones, cuando bien podría haber acaparado las necrológicas y costado más de un proceso penal a unos cuantos.

En Sevilla ahora no hay fecha ni plazo de inauguración, como ocurre en Málaga. Aunque allí se sabe que la puesta en marcha del Metro es cuestión de meses y en Málaga lamentamos que sea de años. Se habla con prisa de 2010 sin tener en cuenta la consigna interna que de momento se ha impuesto la Junta: el Metro de Málaga no puede andar antes de las elecciones municipales, no sea que De la Torre se suba a su éxito. Y la cita con las urnas para elegir alcalde o alcaldesa es en mayo de 2011. Eso sí, se da por garantizado que antes de las autonómicas de 2012 estarán funcionando las líneas 1 y 2 como un reloj. Habría que darle un quiosco a estos estrategas de la confrontación barata , a estos mercaderes que regatean intenciones de voto con el bienestar de una ciudad. Así les va y les seguirá yendo con esta política.

Ojo de halcón

Rafael Díaz también debería salir por la puerta grande de la Maestranza de su Ronda

Rafael Díaz también debería salir por la puerta grande de la Maestranza de su Ronda

El niño se jubila. Y como otros muchos grandes, se va por la puerta pequeña, sin hacer ruido, aunque seguramente el sencillo acto del jueves en Turismo Andaluz fue más de lo que él hubiera querido.

A Rafael Díaz no le han hecho falta pregones, cargos directivos, libros ni sesudas tertulias para ser considerado uno de los pocos maestros del periodismo que ha dado esta provincia. Tampoco palabras. A él le bastaba con llegar, sacar la cámara y atrapar al vuelo, cual halcón del Tajo, la esencia de la noticia. Una vez podía ser casualidad, dos suerte, pero miles de instantáneas que han derrotado por K.O. a las crónicas escritas de sus compañeros plumillas y a las imágenes de sus amigos-competidores, hablan por sí solas del talento de uno de los mejores profesionales de la agencia EFE y del oficio de periodista que han visto estas latitudes.

Divertido, gamberro, más rondeño que nadie, el cazador de fotos cuelga la cámara y no quiere homenajes. Pero merece muchos.

  • Agustín Rivera

    Merecidísimas palabras para Rafael Díaz. Él es uno de los grandes del fotoperiodismo nacional.


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