Victorias y derrotas

Javier Gómez | 4 de octubre de 2009 a las 12:53

Si no fuera porque lleva mucho tiempo criando malvas, a veces dan ganas de volver a matar al barón de Coubertin por aquella cínica frase de que lo importante no es ganar, sino participar. Sí, es importante estar en disposición de llegar al torneo y jugarlo, pero a ver qué deportista no compite con la única intención de ganar, de vencer, de triunfar sobre los demás y los elementos. Y no necesariamente eso significa imponerse al rival oficial. En ocasiones el enemigo en la pista es uno mismo, su pasado, los obstáculos que ha sufrido, las injusticias y arbitrariedades a las que ha sido sometido, las veces en que los hados le han vuelto la espalda o los errores cometidos anteriormente, que pesan como una losa.

Así que lo realmente importante no es participar. Pero tampoco vencer. La historia está llena de victorias injustas, vergonzosas, carentes de honor, y de hermosas derrotas. Lo que cuenta de verdad es darlo todo para ganar, merecer más que nadie el triunfo. Llegar a casa, mirarse al espejo, y sentirse orgulloso del esfuerzo independientemente del resultado. Y en caso de batacazo, tener la determinación de levantarse para intentarlo de nuevo.

Por más que ahora seamos una potencia deportiva, este es un país que sigue digiriendo muy mal las victorias y los fracasos. No hay más que oír nuestro himno extraoficial, el infame A por ellos. En el triunfo, casi siempre despreciamos al rival, ignoramos sus méritos y magnificamos los nuestros. En la derrota siempre, siempre, siempre, buscamos una excusa. Que si los árbitros, que si el césped, que si la lesión oculta, que si el motor, que si la conspiración en nuestra contra.

En las retransmisiones televisivas de la carrera olímpica tuvimos el viernes un buen ejemplo de todo esto. A las cadenas y a las audiencias les importó un pimiento conocer a los rivales de Madrid. Nuestra candidatura era la mejor porque sí y punto. Chicago sólo tenía a Obama, Río a Lula y por Tokio ni los japoneses daban un yen. Pero la realidad es que tanto nuestro vídeo como la presentación fueron anodinos, carentes de chispa, muy lejos de los que en su momento auparon a Barcelona. En cambio, el discurso de Lula fue emocionante y sus argumentos justos.

Ignoro si algo parecido le ha ocurrido a la Universidad de Málaga, nuestra competidora local. Todo lo que sé de su proyecto para convertirse en uno de los 15 campus de excelencia internacional de España, nuestra particular competición olímpica, es que giraba en torno a la hortofruticultura y el turismo. A priori nos sentimos inferiores a las demás en el resto de aspectos -aunque existen algunos motivos para el orgullo-, y a última hora quisimos hacer algo para diferenciarnos. La eliminación de la UMA en la primera ronda es el fracaso de toda la ciudad, con una preocupante tendencia al triunfalismo y al conformismo. Y con una obsesión patológica por darle siempre más importancia al continente que al contenido. Ahí tenemos el magnífico, aunque exiliado, campus de Teatinos. Pero unos bonitos edificios, por muy nuevos que sean, no hacen una universidad. La UMA no debe rendirse. Pero sí evolucionar si realmente quiere competir. Y ganar.

De ‘cuñaos’ y ‘Risitas’

Javier Gómez | 1 de octubre de 2009 a las 12:07

 http://www.youtube.com/watch?v=XncJyAHmtRE&feature=fvw

Dice mucho de la televisión pública andaluza que uno de los personajes más populares que haya dado a España y a la Humanidad sea El Risitas. Obviamente seguimos viendo esperpentos mucho peores, especialmente en esa cadena-vertedero que cada día nos regala sesiones de coprofagia. La misma televisión, Telecinco, que ha encumbrado al trono catódico a Belén Esteban y que le regaló la campaña para la Alcaldía de Marbella a Jesús Gil tal y tal Superstar con la ayuda de algunos periodistas deportivos.

Como inevitablemente El Risitas y su fallecido Cuñao se han convertido en parte del imaginario colectivo, me vienen a la cabeza durante la escandalizada lectura -nuevamente- del sumario del caso Astapa. La sensación de impunidad -el tiempo dirá si acertada-, el descaro, la desvergüenza y el cachondeo con el patrimonio público llenaban la agenda política de Estepona. Muy especialmente la del ex edil de Hacienda, el ex senador y ex socialista Francisco Zamorano, que sigue atrincherado en su acta de concejal, como si eso le diera algún tipo de inmunidad diplomática. Por lo que detallan los investigadores, en realidad el cotarro urbanístico de Estepona no lo dirigía el ex alcalde, Antonio Barrientos. Ni su jefe de gabinete, José Flores. Ni el arquitecto municipal, ni un ingeniero contratado a dedo y cuyo mérito principal eran las valoraciones a la baja de los suelos y aprovechamientos urbanísticos que tan rentables les salían a las promotoras. No. Aunque todos están imputados, los verdaderos magnates del urbanismo esteponero eran los cuñados de Zamorano. Hay unos cuantos y su empresa casi siempre está en el ajo o en la salsa. Así que no resulta difícil imaginarse a Zamorano hablando con sus brothers in law, con sus cuñaos, de sus proyectos. Riendo. Riendo. Riendo.

No sos vos, soy yo

Javier Gómez | 28 de septiembre de 2009 a las 9:13

No hay que investigar mucho para descubrir los males del cine español. Basta con ir a ver El secreto de sus ojos, una maravillosa joya que no deben perderse. Como siempre, antes de cada pase, se muestran unos trailers. Y aunque la película cuenta con una buena distribución y se exhibe en grandes cadenas estadounidenses como Yelmo se trata de una producción hispanoargentina. Así que los dos trailers promocionan filmes cien por cien españoles. El primero, que parece una versión adulta de Física y Química, nos cuenta el triángulo amoroso de Blanca Romero con sus amigos Guillermo Toledo y Tristán Ulloa, que están todo el día de fiesta. El segundo trailer promociona otro menage a trois, esta vez entre adolescentes, basado en un libro de Almudena Grandes. Pero a pesar de las ayudas públicas el cine español no da para más trailers y a continuación comienza la película de Campanella y Darín. En sus créditos aparece el Ministerio de Cultura, que ha subvencionado el rodaje. También el Instituto de Crédito Oficial, que lo ha financiado. También TVE, que ha colaborado. Y Gerardo Herrero, que lo produce. Les aseguro que cuando termina El secreto de sus ojos, uno se siente orgulloso de ser español por haber puesto cada uno de esos euros para hacer realidad esta obra maestra. Pero entonces recuerda los dos trailers malditos y el sentimiento que le embarga es el de la vergüenza y la indignación.

La mayoría de las mejores películas en español de la última década están escritas y dirigidas por latinoamericanos. El laberinto del Fauno, El hijo de la novia, Amores perros, Kamchatka o Diarios de motocicleta son otras de ellas. Ya que está visto que nosotros ponemos el dinero y ellos el talento, le propondría a la ministra González Sinde una nueva medida de discriminación positiva para salvar al cine patrio: primar a los directores hispanos. Hombres y mujeres. Abstenerse españoles.

Justo antes de tiempo

Javier Gómez | 7 de septiembre de 2009 a las 12:05

LA japonesa Toyota no ha llegado a la cima del mundo automovilístico por casualidad. Aunque seguro que Agustín Rivera, uno de los grandes amantes malagueños del país del sol naciente, lo contaría mejor, a mediados del siglo pasado la empresa implantó y dio nombre a un sistema de trabajo que sería copiado por el mundo entero. El método Toyota, más conocido como el just in time (justo a tiempo), propugna la optimización de las fábricas, de forma que se produzcan cero errores, se reduzca el tiempo de entrega y se luche contra los costosos inventarios al grito de banzai. Requiere no sólo una innovación constante, también una relación excelente con proveedores y distribuidores y un compromiso absoluto con la calidad. Se trata de producir y entregar los bienes conforme sean demandados.

Quizás siguiendo esa filosofía, aunque seguramente no, el Ayuntamiento de Málaga ha aplicado recientemente un nuevo modelo de gestión municipal. No parece muy inspirado en el kaizen, el concepto de mejora continua derivado del método Toyota. Lo del equipo de gobierno del PP, liderado por las ediles Teresa Porras y Araceli González, es más una evolución algo perversa del just in time: el just before time (justo antes de tiempo). La pasada semana, sabiendo que el PSOE había convocado una rueda de prensa con vecinos de Santa Paula para denunciar la suciedad de su parque, el Ayuntamiento envió al amanecer un escuadrón de operarios para dejar impoluta la zona verde minutos antes del acto. Al día siguiente el ataque preventivo lo sufrió el portavoz de IU, Pedro Moreno, al que un trabajador de Limasa casi riega durante el baldeo de la calle Beatas, cuyo abandono criticaba in situ.

Desde estas líneas animo, exijo y suplico a los concejales de la oposición que salgan más a la calle. Falta hace.

Las leyes de Linde

Javier Gómez | 28 de agosto de 2009 a las 10:22

Existe una enorme bibliografía sobre las leyes de Murphy. Ya saben, el Si algo puede salir mal, saldrá mal y sus interminables corolarios. Pero aunque la paternidad de la ley de la tostada que siempre cae del lado untado ha sido muy discutida, podemos y debemos proponer un candidato malagueño para darle nombre: Enrique Linde. Para su desgracia, el veterano socialista ha tenido oportunidad de catalogar las infinitas variables de la Ley de Murphy con el plan del Puerto de Málaga. Todo lo que ha podido salir mal ha ido peor. Primero se encargó la transformación de los muelles 1 y 2 a unos listillos disfrazados de multinacional. Presentaron tales bodrios para el espacio más noble de la ciudad que por una vez la sociedad civil se movilizó y la Junta reaccionó. La iniciativa pública se quedó con el muelle 2 y se convocó otro concurso para que privados serios explotaran el muelle 1. Y el plan ha seguido a pies juntillas los dictados de Murphy.

Junto al Paseo de los Curas se decidió crear el llamado Palmeral de las Sorpresas. De momento más que sorpresas ha habido sustos. El muelle hacía aguas, llegó la plaga del picudo rojo y la empresa adjudicataria quebró.

En cuanto al muelle de La Farola, donde se acaban de encontrar unos restos arqueológicos que envenenan los sueños de Linde, se lo disputaron las mejores promotoras de Málaga. No ganó ninguna de ellas ni el mejor proyecto, sino la oferta que más dinero daba al Puerto. Obviamente, salió rana. Udisa, que va camino de dar más pases que José Tomás, apenas dejó secar la tinta del contrato de concesión para venderla a dos empresas locales. Ambas solventes, pero que se han topado con la peor crisis inmobiliaria que se recuerda y se lo están tomando con calma chicha.

El Universo confabula en su contra. Principio fundacional de las leyes de Linde.

Eso también es Málaga

Javier Gómez | 25 de agosto de 2009 a las 9:51

Una consultora de recursos humanos contaba ayer lo que todos sabemos: volver al trabajo deprime. Pero, sinceramente, lo que debería amargarnos es no tener donde volver. En estos tiempos regresar a tu puesto con tu nómina tendría que ser motivo más que suficiente para hacerte feliz. Así lo confesaba una compañera el jueves tras pasarse la mañana recogiendo testimonios de la cola del paro. El contraste, siempre el maldito contraste. No somos ricos, pobres, guapos o feos. Sólo depende de con quién nos comparemos. Quizás por eso proliferan en las televisiones programas que, bajo la falsa apariencia del reporterismo de calle, se dedican a mostrarnos exclusivamente las miserias ajenas. Cuando terminan no sólo estamos sobrecogidos. También encantados de habernos conocido.

En octubre de 2007 fue muy polémico un especial de Callejeros, de Cuatro, sobre Palma-Palmilla. El viernes, mientras Málaga apuraba su Feria, lo volvieron a emitir. Esta vez lo vi, y aunque entiendo la indignación de los colectivos de un barrio que queda retratado como el peor gueto de Johannesburgo, me horrorizó recordar la tibia respuesta de las administraciones, que se limitaron a unirse a la inmolación del mensajero. Lo que aparecía en el sesgado programa podía ser la parte más marginal, lo peor, de los distintos mundos de La Palmilla, pero la mera existencia de esos infiernos debería ser motivo de vergüenza para toda la ciudad. Por si fuera poco, dos días después La Sexta repuso otro especial de su programa gemelo, Vidas anónimas, con escenas dantescas en Los Asperones y La Corta.

Sí, en el resto de grandes ciudades hay lugares similares. Pero eso no es excusa. Que sólo queramos verla protegidos en el salón de nuestras casas no significa que esa otra Málaga no exista. Y es del todo inaceptable.

Balones fuera

Javier Gómez | 23 de agosto de 2009 a las 9:15

Es estupendo que a nuestros políticos les guste tanto reflexionar. Pero sería del todo extraordinario, demasiado pedir, que lo hicieran antes de tomar una decisión y no después. Algunos de esos dirigentes gustan de pensarlo todo una y otra vez, de buscar el utópico consenso al enfrentar un problema en el que no existe una solución que contente a todos. Así ganan tiempo por si el asunto se resuelve solo y reparten responsabilidades en el caso de que la decisión sea desastrosa. Aunque se supone que para eso, para tomar decisiones comprometidas, se presentaron al cargo. Pero predomina lo que en el argot futbolístico se llama la táctica del patadón arriba, la que juegan los equipos mediocres y sin ideas, que se dedican a alejar el balón de su portería rezando para que acabe el partido. A muchos les funciona y a algunos hasta se les aparece la Virgen y marcan en un error del rival.

Aunque iba a referirme al alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, como un virtuoso en estas lides -sólo hay que echar un vistazo a sus recientes declaraciones sobre el botellón-, esta semana sería injusto no darle el balón de oro ex aequo al presidente del Gobierno y al ministro de Fomento. De la pericia rectificadora de Zapatero tenemos jugadas frescas tras el cheque bebé y los 400 euros de deducción, ambas medidas universales y lineales, ambas tomadas al calor de las urnas y ambas ahora injustas según los que las aprobaron.

Antes de irse de vacaciones, y en marcha ese plan ZP que es básicamente una forma improductiva como otra cualquiera de esperar a que escampe en Alemania y Francia para que nos saquen de ésta, el presidente aprobó la iniciativa demagógica del año: 420 euros al mes para ayudar a los parados que hayan agotado su prestación. Lástima de tanto marketing para venderla porque la medida se pensó al revés (con el trasero en vez de con la cabeza) y favorecerá precisamente a los que acaban de perder el subsidio, y no a los que más tiempo llevan sin él. Acosado, Zapatero dijo el miércoles que dialogará con los sindicatos para que la medida “abarque al número de personas que lo puedan necesitar”. Lo cual, como debe saber el presidente, es imposible porque no hay dinero. Así se lo recordó al día siguiente José Blanco en una “reflexión personal” en la que tuvo el detalle de anunciarnos una subida de impuestos. Y gol. En propia puerta, claro.

Y nosotros sin agua bendita

Javier Gómez | 21 de agosto de 2009 a las 10:28

La magnífica BBC, la televisión pública británica frecuente objeto de mis envidias, estrenó hace casi un año Supervivientes, un buen remake de la serie del mismo nombre creada en los 70 por Terry Nation. El argumento no es muy original en estos días: una pandemia de un virus de gripe diseñado en laboratorio acaba con el 99% de la población. Eso ocurre en el primer capítulo, así que no les chafo nada, ya que la serie trata sobre el día después, sobre las aventuras de unos pocos supervivientes en el caos de un mundo sin electricidad, sin fábricas, sin productos frescos en las estanterías… sin periódicos. La serie tuvo éxito y hace meses que se confirmó una segunda temporada para este otoño. Pero muchas cosas han cambiado desde entonces, y aunque la BBC no lo ha anunciado oficialmente, todo apunta a que la emisión será pospuesta, ya que los directivos de la cadena sí han dicho que siguen la evolución de la gripe A, pues no quieren fomentar aún más la psicosis.

Una diferencia más entre la BBC y las televisiones españolas. ¿O acaso alguien duda de que los ejecutivos de cualquier cadena nacional se habrían frotado las manos -sin lavárselas- ante semejante audiencia potencial?

Supervivientes es sólo una muestra más de la fascinación por el apocalipsis que tiene desde hace años el mundo anglosajón y que cada vez nos engancha más a los demás. La industria audiovisual británica halló un filón resucitando a los zombies o infectados -que han mezclado en tramas hasta con Gran Hermano-, y Hollywood revisó clásicos como Soy Leyenda. De hecho, este duro otoño se nos avecina no sólo la gripe A, sino un aluvión de películas del fin del mundo, como la adaptación de la sobrecogedora La carretera, de Cormac McCarthy. Quizás sea una forma de darnos ánimos. Las cosas siempre pueden ir a peor.

El falso parque y los árboles que talarás mañana

Javier Gómez | 18 de agosto de 2009 a las 10:54

Tiene razón el Ayuntamiento cuando alega que conserva el parque Guadalmedina tal cual se lo entregó el Gobierno central. Es lo que tienen los eriales, que son muy fáciles de mantener. Basta con no hacer nada. Pero no carguemos las tintas sobre el Consistorio, que no se distingue por su faceta verde. Ni sobre la Junta, que promete parque aquí y allá -cinturón verde hace doce años, ahora Arraijanal- para que luego se le olviden. Es el Ministerio de Medio Ambiente el que, además de aclararse con las casas de El Palo y los chiringuitos, le debe a esta ciudad un parque forestal, es decir, con árboles. Del último han pasado sesenta años y la chapuza que hay junto al Limonero no se puede considerar tal.

Con lo puntilloso que es el alcalde, Francisco de la Torre, con el resto de las administraciones, sorprende que el Consistorio recepcionara sin pega semejante fiasco. Bueno, no sorprende tanto: se trataba de un Gobierno del PP y no del PSOE. Además, visto lo ocurrido en Ronda, en Torremolinos y en Pedregalejo, donde las instituciones talan sin reparo los mismos pinos que ellas repoblaron, quizás lo más sensato sea hacer un parque sin árboles. Así dará menos reparo cruzarlo con carreteras y urbanizaciones en el futuro.

Hay ecologistas que han solicitado otro plan ZP dedicado a los montes y no a renovar improductivas aceras. Además de prevenir incendios y riadas, se crea empleo, zonas de ocio y pulmones que absorben el CO2. Pero un árbol tarda décadas en crecer, demasiado para sacarle rentabilidad electoral. A pesar de ello, cada cuatro años los partidos nos prometen plantar millones de ejemplares, la leyenda clásica según la cual una ardilla podía recorrer la península de copa en copa sin tocar el suelo. Por el bien de la ardilla espero que no visite Málaga. Le daría una depresión.

El Mordor de la tecnocracia

Javier Gómez | 14 de agosto de 2009 a las 11:34

EL escándalo del sobrecoste de la futura sede de la Gerencia de Urbanismo dice mucho, quizás todo, de cómo se gestiona el urbanismo en esta ciudad. Ahora que empezamos la Feria, digamos que la palabra cachondeo se queda corta. Se supone que la Gerencia de Urbanismo es el organismo encargado de velar por el cumplimiento de las leyes y las ordenanzas, de revisar los proyectos, administrar las licencias e incluso de proteger y fomentar ciertos parámetros de calidad de vida y estética en el desarrollo de la urbe. Todo ello con diligencia y sin arbitrariedad. Pero la realidad es otra muy distinta.

Además de fracasar estrepitosamente en todo lo anterior, de hacer el ridículo de proponer como Bien de Interés Cultural las casas de El Palo, de apiolarse la legislación y comerse a bocados de rotonda parte de un parque, la Gerencia ha conseguido que con sólo mencionar su nombre le entren sudores fríos a arquitectos, promotores y constructores. Si ahora, con unas instalaciones obsoletas, todos ellos se persignan antes de entrar allí, para cuando se termine el nuevo y costoso coloso del paseo marítimo, aquello parecerá la torre de Mordor, la atalaya oscura de la tecnocracia.

Este caso también demuestra que las reglas, trabas y obstáculos que Urbanismo pone para desesperación de los particulares y de otras instituciones no se aplican para el Consistorio. Pero muy suicida (y muy rico) tiene que ser un promotor para denunciar por daños y perjuicios, cuando no por prevaricación al organismo municipal. La primera consecuencia será hundirse aún más en alguno de los múltiples infiernos de Dante en los que allí puede caer un expediente y que un funcionario te eche un mal de ojo, lo que, como todo el mundo sabe, es peor que cualquier maldición gitana o un aquelarre de las brujas de Salem.