Archivos para el tag ‘Ángeles Muñoz’

PGOU, PGOU

Javier Gómez | 19 de marzo de 2010 a las 20:49

La alcaldesa de Marbella, Ángeles Muñoz, y su concejal de Turismo, se han marchado una semana a Nueva York para “vender la nueva seguridad jurídica” del municipio tras aprobarse el PGOU. No hemos visto muchas noticias del Wall Street Journal con los inversores temblando de preocupación. Sí nos empiezan a preocupar los viajes de la regidora. Hace unas semanas, con el mismo argumento y la misma excusa de promoción turística, se fue unos días a Suecia, de donde casualmente es su familia política. Y ahora a la Gran Manzana. ¿Cuál será el próximo destino internacional para vender la buena nueva urbanística? 

Hay que ser más cuidadoso con el gasto público y con las formas, especialmente en un Ayuntamiento que ha soportado el descenso a todos los infiernos de Dante.  Hasta ahora, Muñoz lo había sido, o al menos lo aparentaba.

Las manzanas del agravio

Javier Gómez | 24 de enero de 2010 a las 10:28

No hay que ser un lince para descubrir que la sangría política del PSOE en Andalucía brota principalmente en Málaga. Los datos de la encuesta del IESA no dan lugar a engaños: el sentimiento de agravio ha calado hondo y será difícil erradicarlo. Griñán no es tonto y desde que sucedió a Chaves ha hecho guiños constantes a la segunda provincia de la comunidad, a una ciudad que lleva años pidiendo el balón aunque siempre acaban poniéndola de portero. Pero si el presidente de la Junta a duras penas ha podido cumplir su intención de venir cada quince días –tendría que estar casi todos los días, porque apenas sabe ponerle nombre uno de cada cinco malagueños, el grado de conocimiento más bajo de la región-, su rival sabe muy bien que el partido se juega y se gana aquí. Javier Arenas lleva meses acudiendo a Málaga como si estuviéramos en el sprint final de la campaña, entre dos y tres veces a la semana. De forma un tanto irresponsable, pero sin duda eficaz, agita sin cesar el árbol de la provincia ninguneada. Y no paran de caerle manzanas, porque de momento le saca diez puntos al socialista.  La Junta y el Gobierno tampoco dejan de darle argumentos, la verdad. Si a estas alturas los ideólogos del PSOE no se han dado cuenta de que la confrontación beneficia a los alcaldes populares, más les valdría volver al parchís. Cada patada en el trasero de Francisco de la Torre, de Ángeles Muñoz, de Pedro Fernández Montes, la acaban sintiendo los ciudadanos. Y cada promesa incumplida, cada moto vendida pero no entregada, acaba contando. No vamos a citar otra vez el tren de la Costa del Sol, ni el cinturón verde de Málaga, ni el parque fluvial del Guadalhorce. Tampoco el saneamiento integral  o las cortinas de humo del megahospital o el museo del Transporte en el Campamento Benítez.

El martes el alcalde de Málaga acude a Sevilla para intentar desbloquear dos asuntos de Estado para la ciudad: el PGOU y el bulevar sobre el soterramiento. En el caso del primero, el regidor no está libre de culpa de todas las chinas que las administraciones socialistas le han ido tirando por el tortuoso camino de su tramitación. El desarrollo de una ciudad a diez o quince años vista debería ser de obligatorio consenso con la oposición, recibir al menos dos tercios de los votos de la Corporación. Y De la Torre engendró el plan con un desprecio absoluto a lo que pensara el resto de partidos. Pero eso no es argumento para que la Junta use sus competencias como armas de una partida de póker sin fin, para sacarse continuamente cartas de la manga con las que sorprender al adversario. La última jugada, pues sólo puede llamarse así, es la de Arraijanal. Si es triste que el Ayuntamiento no sepa ver la necesidad de reservar como zona verde y libre de construcciones la última gran parcela del litoral, más lo es que la Junta prometa un gran parque sin intención alguna de pagarlo. Que sea el Consistorio el que lo haga restando aprovechamientos al PGOU. El rey tira una vez más con la pólvora del pueblo.

En cuanto al bulevar, la postura del Ministerio de Fomento es absolutamente inaceptable. La ciudad, que no De la Torre, ya pagó lo que tuvo que pagar por liberar esos suelos. Para constatar la mala fe con que la que está actuando Adif en este asunto, baste señalar que según la interpretación del convenio del soterramiento que hace Antonio González Marín, su presidente, el verbo “aportar” tiene varios significados. Si se aplica al Ayuntamiento, significa dar los suelos gratuitamente. Si se aplica a su organismo, es darlos a cambio de más dinero. Lo más urgente en Málaga no es nombrar al candidato. Es un cambio de actitud.

Los héroes caídos de la política

Javier Gómez | 18 de junio de 2009 a las 12:13

Me gusta pensar que fue la justicia poética, y no el PP, quien ganó las elecciones municipales en Marbella. Me gusta pensar que los mismos ciudadanos que durante década y media mantuvieron en el poder a una pandilla de delincuentes salieron de su falsa ignorancia y premiaron a la única persona que había mantenido cierta coherencia política. Ángeles Muñoz llegó con vitola de heroína incorruptible a la Alcaldía. Muchas habían sido las tentaciones de pasarse al lado oscuro de Darth Vader Roca y su Imperio del ladrillo, y todas las rechazó. Pero el día a día en el poder, la gestión de los problemas de un municipio en ruinas y el pragmatismo electoralista que impregna cualquier acción política convierten en mediocre al mejor de los jedi.Y ahí tenemos a la campeona contra el gilismo dispuesta a legalizar, sin inmutarse, los mayores atropellos urbanísticos de Jesús Gil, Julián Muñoz y Marisol Yagüe. Al final tendremos que darle la razón al presidente de la Diputación, Salvador Pendón, y a los alcaldes socialistas de la Axarquía que se quejan de la desigual presión de la Justicia. ¿Cómo no hacerlo cuando se derriban las viviendas ilegales de familias modestas en mitad del campo pero ni uno solo de los lujosos atentados perpetrados contra el interés general en Marbella?No muy lejos de allí, en Estepona, el sheriff Valadez empieza a estar demasiado solo ante el peligro. Una cosa es ser un valiente a lo Gary Cooper y otra un mártir. Abandonado por su partido, por la Junta y por el Gobierno, el alcalde de Estepona, David Valadez, debe de lamentar el día en que se le ocurrió dar un paso al frente para denunciar las barbaridades de la etapa de Barrientos. Eran tiempos de vino y rosas en un Ayuntamiento que hoy no tiene ni para pan y agua. Se enfrenta cada día a que le corten por impago los teléfonos, la luz o el gas de los crematorios del cementerio municipal. La política es muy ingrata con sus héroes.

La epidemia

Javier Gómez | 1 de marzo de 2009 a las 16:10

Marbella, Estepona, Manilva, Alhaurín el Grande, Gaucín, Ojén, Tolox, Viñuela, Cómpeta y ahora Alcaucín. La corrupción urbanística salpica ya a diez de los cien municipios de Málaga, un porcentaje que, de tratarse de cualquier enfermedad, nos llevaría a diagnosticar una grave epidemia. El virus no entiende de filiaciones políticas, por mucho que se enfrasquen en acaloradas discusiones los partidos, y de momento no se ha encontrado una vacuna eficaz: todos los ensayos que se han hecho para afrontar el mal han culminado en fracaso en medio de las críticas de los alcaldes, los promotores e incluso de los vecinos.

La Axarquía no tiene el glamour algo cutre de la Costa del Sol occidental. Sus alcaldes no ligan con tonadilleras, los famosos que acuden a la comarca se esconden de las cámaras en lugar de buscarlas y no hay franquicia de Dolce&Gabbana. Tampoco se pasean en sus mercedes jeques árabes soltando billetes de 500 euros a cualquiera que se cruce en su camino, ni hay miles de restaurantes, tiendas u obras en las que trabajar. No. La Axarquía era hasta hace pocos años la aldea de Astérix del litoral malagueño, la última zona que conservaba su sabor añejo y una economía agraria compatible con un turismo más doméstico y menos de masas. Pero eso, lógicamente, se acabó hace tiempo.

Cada vez se ha hecho más duro vivir del campo, especialmente con la competencia brutal de productos cultivados en países en los que ni el suelo, ni el agua ni los trabajadores ni sus derechos cuestan un duro. Y cada vez se ha hecho más difícil soportarlo viendo los pelotazos que pegaban impunes los vecinos de poniente. Y terreno, lo que se dice terreno, hay. Aunque sea empinado. Así que al amparo de una legislación cambiante y laxa, de un urbanismo jamás ordenado y de unas casas de aperos convertidas en bonitas residencias de veraneo con piscina (algo que hizo hasta algún subdelegado del Gobierno), surgieron de la nada miles de viviendas ilegales o irregulares, según se quiera. Entre las originales de los paisanos y las nuevas, las churras y las merinas, se cifran entre un mínimo de 4.000 y un máximo que ronda las 20.000 casas. Y como no hay forma de discernir el grano de la paja, como todo se mete en el saco de lo que “hay que regularizar”, cada vez son más los listos que hacen caja alentados por las propias instituciones que supuestamente debían impedir lo ocurrido y que de vez en cuando se reúnen para ver cómo se maquilla el problema.

Y cada vez más la bella estampa de las sierras de Alhama, Almijara y Tejeda, como en su momento ocurrió con la de las playas y colinas de Rincón de la Victoria, Vélez, Torrox, Algarrobo o Nerja, se parece más a la de su envidiada y deshonrada hermana occidental.

el fichaje

A pesar de la crisis, el ya ex director de Comunicación del Ayuntamiento de Málaga Isidro Cuberos no ha tardado en encontrar trabajo. Y no ha tenido que ser en el Consistorio malagueño, rechazando las ofertas de recolocación. La alcaldesa de Marbella, la también popular Ángeles Muñoz, ha fichado al curtido periodista sevillano para dirigir la televisión municipal. Casualmente, sustituirá en el cargo a otra de las víctimas del canibalismo comunicativo de De la Torre y a otro protegido de Javier Arenas: Juan Carlos Jiménez Laz.

Por cierto, desde que hizo pagar el pato de la berza a Cuberos, al alcalde parece que le ha mirado un tuerto. A pesar de tanto sueldo millonario, últimamente en la Casona del Parque no se gana para disgustos.