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El Aula del Mar

Javier Gómez | 10 de febrero de 2011 a las 11:02

UNA de las pocas, poquísimas cosas, en las que Málaga es capital supraprovincial -se podrían contar con los dedos de una mano y nos sobrarían varios-, también estuvimos a punto de perderla hace poco. El Aula del Mar, y el excelente trabajo que hacen sus responsables con el Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazas (CREMA), que ha rescatado y recuperado cientos de ejemplares de cetáceos, tortugas y focas varados o heridos en las costas andaluzas, casi fue trasladado a Cádiz a la fuerza por la anterior consejera de Medio Ambiente. Cinta Castillo, la desmanteladora de la Cuenca Mediterránea Andaluza, la misma señora que dijo que el disparate del hotel El Algarrobico en el Cabo de Gata no estaba provocando ningún daño ambiental a la flora y la fauna del parque, intentó esa mudanza tras incumplir la promesa anterior de la Junta de crearles unas instalaciones dignas en la desembocadura del Guadalhorce.

Afortunadamente no tuvo éxito. El Aula del Mar también es una de esas poquísimas historias de perseverancia y éxito que sólo se entiende por la pasión que une a los emprendedores que la fundaron hace ya 21 años. Liderados por Juan Jesús Martín, un grupo de biólogos y estudiantes decidieron buscarse un futuro al margen de oposiciones y crearon su propio puesto de trabajo al constatar la necesidad de habilitar un lugar para dar a conocer y proteger la riqueza ambiental del mar de Alborán. Y no hay mejor forma de hacerlo que concienciar a los niños. En unas humildes instalaciones cedidas por la cofradía de Pescadores en un viejo edificio a demoler, han realizado su labor. Sus méritos -los he visto dando explicaciones científicas a asombrados escolares, liberando tortugas o filmando un enorme tiburón peregrino atrapado por las redes de un desafortunado pesquero- y el sentido común de una ciudad que se empeña en vivir de espaldas al mar, habrían merecido menos dificultades en el proceso de hallar un lugar digno en el plan del puerto para ubicar su sede.

Se ha discutido hasta la saciedad sobre el multicine, los bares de copas o el supermercado, pero pocas voces han peleado por el Aula del Mar, que casi se queda sin sitio. Por una vez, la falta de ideas de la administración (que realmente no sabe muy bien qué hacer con dos de los carísimos edificios de cristal del Palmeral de las Sorpresas) podría acabar siendo beneficiosa si finalmente se ceden a este colectivo. Lástima la tardanza en tomar una decisión lógica y justa, la torpeza de ubicar la sede del Instituto Oceanográfico lejos, en la otra punta del Puerto, y la nula apuesta pública por dotar a Málaga de atracciones marinas y náuticas.

¿Esto era la crisis?

Javier Gómez | 22 de marzo de 2010 a las 20:20

Varias reflexiones a bote pronto sobre la crisis de gobierno:

1.- Tan importante no debía de ser para el PSOE que hubiera una Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio separada de Obras Públicas. Ha durado menos de dos años. Debe de ser más importante quién es el candidato del partido a la Alcaldía de Sevilla. La marcha de Juan Espadas, tras una magnífica pero corta labor, significa la desaparición de su departamento. Que se lo cuenten ahora a los funcionarios, mareados de tanta mudanza. Un motivo más para soliviantar a los alcaldes de la Axarquía. Y quizás para retrasar más los PGOU pendientes.

2.- Tan importante, prioritaria, no debe de ser la Educación para el presidente Griñán, cuando no es suficiente Consejería para visualizar a su nueva ‘número dos’. Se mantiene además la premisa de colocar a un cargo orgánico del partido al frente de la Consejería, en este caso al secretario provincial del PSOE de Granada. Qué fácil se le ponen las cosas al PP para hablar de adoctrinamiento en las aulas.

3.- Tan importante, básica, y estratégica, no debe de ser la Innovación cuando también se suprime como Consejería específica. En España, en este caso en Andalucía, seguimos siendo expertos en nadar contracorriente: en plena crisis, cuando más falta que nunca hace invertir en I+D+I, nosotros recortamos presupuesto. Al menos Antonio Ávila, que llevará también Economía, podrá cuidar a su segunda Consejería en la elaboración presupuestaria. La labor de Francisco Triguero seguirá siendo imprescindible.

4.- Paulino Plata salió por la puerta trasera de la primera línea política con su ‘espantá’ de Marbella. Cierto que Chaves le forzó a presentarse como candidato, pero apenas duró tres meses en la oposición, y casi no apareció por la ciudad. Con bastante retraso, ha logrado la ‘recompensa’ que sin duda esperaba. De Plata se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, pero si se compara con alguno de los consejeros y consejeras salientes de la última década el antequerano sale muy bien parado. Motivado, es un purasangre de la política, con unas capacidades de comunicación y dialéctica que ya quisieran muchos.

5.- A Mar Moreno le han llovido flores de todos sitios. Especialmente impresionantes fueron los recientes halagos de Zapatero. Su paso por Obras Públicas fue fugaz, como el de esos futbolistas que entran en el descuento y a los que no se puede calificar. Un ridículo mes. En Educación no ha llegado al año. Ha puesto en marcha el plan TIC 2.0 con el reparto de ordenadores portátiles, y en algunos sitios, como en Málaga, ha montado la marimorena con los comedores escolares. Pero nos quedamos con ganas y sin tiempo para examinarla a fondo al frente de una Consejería tan complicada. Salvo que la idea sea que conozca todas las consejerías en tiempo récord para ser una buena candidata a la Junta en el futuro, va siendo hora de que se quede un poco quieta en el mismo sitio. Básicamente, para que pueda salir en la foto.

6.- La salida de Cinta Castillo de Medio Ambiente es quizás la decisión más lógica tomada por Griñán. Una consejera no puede decir que el hotel de El Algarrobico no tiene impacto en el medio ambiente. Tenía que haber dimitido al día siguiente. Tampoco armar el lío territorial que ha montado con las competencias hidrológicas.

7.- En una administración tan voluminosa como la Junta, cualquier cambio de calado tarda meses en digerirse. A Griñán le quedan dos años para las elecciones y las encuestas no soplan a favor. Va siendo hora de dedicarse al 110% a  afrontar la crisis de verdad. No la interna ni la del partido.

8.- Vistos los cambios, da la impresión de que el presidente primero anunció la reducción de Consejerías y luego ha quedado atrapado por su promesa. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? La pregunta ha tenido respuesta inversa: Vivienda y Urbanismo, Justicia e Innovación han sido las prescindibles. Vaya sacrificios. Seguramente tres de los cinco problemas y retos más importantes que tiene ante si Andalucía.

Cuando el pan sube más que el río

Javier Gómez | 21 de febrero de 2010 a las 10:36

Hemos criticado mucho por aquí algo que a priori todo periodista y ciudadano debería agradecer: la permanente disponibilidad del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, para contestar cualquier pregunta. Esta exposición pública continua comenzó como una hábil estrategia para darlo a conocer en la ciudad tras la marcha de la televisiva Villalobos, pero ha acabado saturando al personal. También trivializando la figura del regidor y planteándonos la duda de si De la Torre no tendrá en realidad varios clones para acudir a tantos actos casi simultáneos y, sobre todo, si alguno de ellos tendrá el tiempo necesario para afrontar las montañas de papeles que se acumulan en el cuello de botella municipal que es su despacho.

Uno de los peligros de dar una rueda de prensa diaria es la alta probabilidad de meter la pata, decir una chorrada, caer en una incoherencia, o dejar a alguno de tus colaboradores con el trasero al aire. Es lo que le ha ocurrido al alcalde en los casos de Teresa López, Manuel Marmolejo, José Hazañas y Teconsa. Si se revisan sus declaraciones, hay motivos para el escándalo.Especialmente cuando ha intentado ligar la ética y la moral a las “entidades presupuestarias”. ¿A partir de qué cantidad, según el alcalde, la cosa empieza a ponerse fea? Deberíamos establecer una cifra para próximos casos.

Pero claro, luego llegan las comparaciones y uno se da cuenta de que podría ser mucho peor. La consejera de Medio Ambiente, por ejemplo, no es una persona que se prodigue mucho por aquí. Pero, rayos y centellas, cada vez que viene y abre la boca, el precio del trigo se dispara en el mercado de futuros de Chicago. Es decir, que sube el pan.

El viernes, Cinta Castillo, la misma responsable política que sigue en su puesto tras afirmar que el hotel Algarrobico, el mastodonte ilegal del Cabo de Gata, no tiene impacto ambiental ni afecta a la flora o a la fauna, inauguró un pequeño parquecito –lo de parque lineal es una hipérbole indecente- en Campanillas. Sólo ha tardado 15 años en hacerse, aunque eso sea un plazo razonable según los estándares a que nos tiene acostumbrados por aquí la Consejería de Medio Ambiente. En los cinco minutos de atención a la prensa, la consejera no pudo decir más disparates.

Tras la semana más difícil que se recuerda tras las inundaciones de 1989, con el Guadalhorce volviendo a desbordarse en Cártama porque nunca llegó a acometerse el proyecto de encauzamiento previsto en 1995, Castillo dijo que el agua caída “es bien recibida”. También aseguro que las infraestructuras hidráulicas “aguantaron perfectamente”, aunque no lo hicieron y destacó el carácter “absolutamente excepcional” de las precipitaciones registradas, que “no se han conocido en los últimos 25 años”. Cuestionada por la necesidad de acometer nuevas obras o al menos algunas de las pendientes –y no insistiremos en la necesidad de llevar a cabo reforestaciones preventivas en los cauces-, la consejera respondió que “las excepcionalidades no marcan las políticas”. Así que se supone que si al Guadalhorce, al Guadalmedina o al Totalán les da por desbordarse cada dos décadas, no debemos esperar ninguna responsabilidad de la administración competente. Lo excepcional, sin duda, es esta consejera.

Sentido y sensibilidad

Javier Gómez | 7 de diciembre de 2009 a las 17:24

Hay que leerla no una, sino dos, tres o hasta cuatro veces, para salir del asombro. La entrevista de hoy en El País a la consejera de Medio Ambiente de la Junta es absolutamente desconcertante. Se supone que Cinta Castillo es la máxima autoridad de la comunidad en materia de vigilancia del respeto al medio ambiente, que debería ser la consejera ‘verde’, que sabe del alcance de sus palabras y es consciente de sus responsabilidades públicas y políticas. Resulta que plantan un hotel de 21 plantas y 400 habitaciones en la playa en pleno parque natural de Cabo de Gata, una de las joyas de la región, y Castillo no sabe si hay que tirarlo o no, no sabe si es ilegal o no, no sabe si a la Junta le gusta o no. Sólo acierta a decir que el mamotreto, símbolo del urbanismo salvaje costero en este país, de la dejación de funciones de su administración, “no está provocando daño a ninguna especie de flora o fauna”. Si la dejan hablar más, lo mismo acaba afirmando que El Algarrobico es hasta positivo para el medio ambiente. Un sinsentido. Los piratas somalíes tienen más sensibilidad ecológica.