Archivos para el tag ‘cinturón verde’

La avenida de los 500 años

Javier Gómez | 18 de febrero de 2010 a las 9:45

Aunque no lo parezca, debemos tener unos cuantos cientos de años. Porque en apenas dos décadas ya hemos presenciado en Málaga, en Rincón de la Victoria, en el Valle del Guadalhorce, unas cuantas de esas avenidas de agua que se supone sólo ocurren cada 500 años. Ése es el cálculo que emplean los ingenieros para diseñar los encauzamientos, para elaborar los planes de seguridad de los pantanos, sus aliviaderos. Tal y como bajaba ayer el río Guadalhorce en su desembocadura, siguiendo el argumento de los técnicos, deberíamos celebrar que en teoría ni nosotros, ni nuestros hijos ni nuestros nietos, tenemos motivos para preocuparnos. Como ya ha ocurrido, no volverá a hacerlo.

Esa parece ser la doctrina que se ha seguido en la ejecución (más bien en la no ejecución) de obras hidráulicas en esta provincia y en el control (más bien en el descontrol) de la legalidad urbanística. Por incapacidad, desgana, pasotismo, irresponsabilidad, oportunismo político o demagogia de las distintas administraciones, se ha permitido la construcción ilegal de miles casas diseminadas en suelo rústico, muchas, muchas, en zonas inundables. En cambio, no se han construido muchas de las infraestructuras que podían haber evitado desastres como el del martes.

La transferencia de la Confederación Hidrográfica del Sur a la Junta va camino de cumplir un lustro y, al contrario de lo que se sostenía, ha ralentizado aún más las inversiones hidráulicas y forestales. El Gobierno andaluz lleva ese tiempo definiendo y redefiniendo el modelo hidrológico, pero ninguno de sus responsables parece haber mirado en los cajones de proyectos pendientes. No se trata sólo de la escandalosa demora del plan de saneamiento integral, que parece una maldición bíblica. El encauzamiento del Guadalhorce en Cártama es otra de las actuaciones perdidas. Como el plan de defensa forestal de Málaga contra las inundaciones, el olvidado cinturón verde.

Vuelven los tres tenores

Javier Gómez | 17 de febrero de 2010 a las 12:14

No, desafortunadamente, Pavarotti no ha resucitado y se ha levantado de su tumba en la bellísima Módena. Nos referimos a los ‘tres tenores’ de Málaga, que mañana jueves participan en unas jornadas en el Rectorado. Ese término se acuñó hace ya algunos años para denominar al influyente grupo de amigos que forman los arquitectos Salvador Moreno Peralta y Ángel Asenjo y el ingeniero José Alba. Tan admirados por muchos como criticados por otros, sus opiniones no dejan a nadie indiferente. Entre otras cosas porque además de tenerlas las expresan, algo poco frecuente en estas latitudes entre los profesionales de prestigio. Los tres tenores son la columna vertebral de la raquítica sociedad civil de Málaga, en su momento lideraron, junto con otras voces, la oposición ciudadana a la barbaridad que se iba a acometer en el Puerto de Málaga. Alguna vez, como todo el mundo, se equivocan, como su oposición hace una década a que el Metro de Málaga fuera en superficie (lo que nos habría ahorrado mucho dinero, problemas y habría cambiado la cara de Málaga). También mantienen una postura singular a favor de que se acometa la urbanización al norte de la ronda este, como única forma de que se reforeste la zona. Con dinero privado.

El tiempo, en este caso, me temo que les acabará dando la razón. Porque vista la inacción y amnesia de la Junta con el cinturón verde, hasta el profesor José Damián Ruiz Sinoga está relativamente de acuerdo con ellos. Aunque da miedo, pánico, terror, pensar que al norte de las rondas, en la zona denominada ‘Limonar Alto’, se pueda hacer algo como lo de Colinas del Limonar: laminar los montes como si en lugar de estar actuando con el territorio y el paisaje, jugáramos al Sim City.

Mañana, el Ayuntamiento de Málaga ha organizado unas jornadas sobre “modelos urbanísticos de futuro”, que inaugura el alcalde. Participan los tres tenores y el citado Ruiz Sinoga, además del decano del Colegio de Arquitectos, Antonio Vargas, el secretario general del Ayuntamiento, Venancio Gutiérrez, y el alcalde de Guaro, Sebastián Rueda, que no tenemos muy claro qué pinta por allí para un evento dirigido para hablar del norte de la ronda. Se echa de menos a alguien de la Junta o a algún ecologista para nivelar un poco la balanza.  También que el título de las jornadas, en lugar de “criterios de sostenibilidad entre los medios natural y urbano”, añadiera la coletilla: “cómo urbanizar el norte de las rondas”.

El río de la ciudad

Javier Gómez | 14 de febrero de 2010 a las 13:08

En Málaga hay una rica cultura de tradiciones orales. Abuelos, padres, hijos y nietos van trasladando y conservando un amplio legado histórico. Se trata de promesas pendientes, proyectos inacabados e infraestructuras necesarias pero que parecen de leyenda. Un veterano director de periódico acaba de jubilarse y cada vez que venía un ministro a Málaga le contaba la misma historia: “Cuando empecé a trabajar, ya se hablaba de que el saneamiento integral de la Costa del Sol era urgente”. A este paso, desaparecerán los diarios de papel y todavía saldrá mierda de las alcantarillas directamente al mar para asombro de los turistas que nos siguen siendo fieles a pesar de nuestros deméritos.

Mucho más antiguo que cualquier periódico, más de un siglo más viejo que el diario decano de España, es el primer proyecto para desviar el río Guadalmedina y acabar tanto con el peligro como con la división que supone para la ciudad. Vamos camino de los trescientos años hablando del problema  y la presa del Limonero, la última gran obra que se hizo al respecto, cumplirá dentro de poco la treintena. Porque el cementerio vegetal de La Virreina no se puede considerar obra, sino una broma de mal gusto del Gobierno del PP. Y en cuanto al PSOE, el denominado ‘cinturón verde’, el plan de defensa forestal de Málaga que elaborara Ruiz Sinoga y otros expertos de la UMA y que la Junta presentó a bombo y platillo hace una década, sigue perdido en el amplio baúl de los olvidos del Gobierno andaluz en Málaga. No nos cansamos de recordarlo. Resulta inaudito que la mayor  repoblación forestal acometida en esta provincia date de los tiempos de la República y los primeros años del franquismo. Ahí siguen Los Montes de Málaga y desde entonces no se ha hecho nada parecido, aunque se prometiera multiplicar su superficie por seis.

En el año 2000, en plena campaña electoral, Celia Villalobos presentó un proyecto para desviar el río y embovedar el cauce urbano. Tendría hasta su línea de Metro. Un compañero articulista, entonces diputado, prometió ante notario abandonar su acta si el proyecto se acometía. Entonces pareció una pequeña temeridad. Hoy podemos decir que José Asenjo jugó sobre seguro. Apostaría a que se jubila sin que el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno consigan ponerse de acuerdo sobre el plan Guadalmedina. De momento llevan tres años sin ser capaces de encargar un estudio técnico serio, sin politizar, que establezca los límites de seguridad de cualquier actuación. Esa es la eficacia de la fundación que dirige el plan estratégico de la ciudad. Con estos estrategas, para qué queremos enemigos.

San Pedro

La herencia que recibió Miguel Ángel Heredia de su antecesora en la dirección del PSOE era ruinosa. Un partido dividido, en el que se había convertido en costumbre mirar hacia otro lado ante las denuncias urbanísticas y con el rumbo moral a la deriva. Mientras los alcaldes ganaran elecciones, poco importaba las barbaridades que hicieran. Estepona fue ejemplo de ello. Uno de los cargos de confianza de Barrientos era Rafael García, subdirector de la televisión municipal y uno de los organizadores de los cursos ‘Ciudad del periodismo’, en los que el ex alcalde dio rienda suelta a su egolatría. También fue responsable de comunicación de la gestora de Marbella, lo que le valió para colocar a su mujer como concejala del PSOE (estaba contratada por el Ayuntamiento de Estepona, pero no parece que fuera mucho a trabajar) y acceder él mismo a la dirección de la agrupación socialista de San Pedro Alcántara. Cuando la operación Astapa desmanteló el quiosquillo de Estepona, García fue destituido por David Valadez, que entendió que era un cargo de confianza de Barrientos. Cobraba 4.800 euros al mes. Tras varios recursos judiciales, hace un mes una sentencia obligaba a Valadez a readmitirlo. Difícil de conciliar el código ético, ir dando discursos de los valores socialistas en Marbella, cuando en Estepona, que no tiene ni para pagar la luz, estás ganado una pasta y has denunciado al regidor de tu partido por considerarte cargo de confianza.  El viernes, presionado por el partido, García dimitía como líder socialista en San Pedro. Puede que Heredia haya empezado a enmendar algunos errores del pasado.

El falso parque y los árboles que talarás mañana

Javier Gómez | 18 de agosto de 2009 a las 10:54

Tiene razón el Ayuntamiento cuando alega que conserva el parque Guadalmedina tal cual se lo entregó el Gobierno central. Es lo que tienen los eriales, que son muy fáciles de mantener. Basta con no hacer nada. Pero no carguemos las tintas sobre el Consistorio, que no se distingue por su faceta verde. Ni sobre la Junta, que promete parque aquí y allá -cinturón verde hace doce años, ahora Arraijanal- para que luego se le olviden. Es el Ministerio de Medio Ambiente el que, además de aclararse con las casas de El Palo y los chiringuitos, le debe a esta ciudad un parque forestal, es decir, con árboles. Del último han pasado sesenta años y la chapuza que hay junto al Limonero no se puede considerar tal.

Con lo puntilloso que es el alcalde, Francisco de la Torre, con el resto de las administraciones, sorprende que el Consistorio recepcionara sin pega semejante fiasco. Bueno, no sorprende tanto: se trataba de un Gobierno del PP y no del PSOE. Además, visto lo ocurrido en Ronda, en Torremolinos y en Pedregalejo, donde las instituciones talan sin reparo los mismos pinos que ellas repoblaron, quizás lo más sensato sea hacer un parque sin árboles. Así dará menos reparo cruzarlo con carreteras y urbanizaciones en el futuro.

Hay ecologistas que han solicitado otro plan ZP dedicado a los montes y no a renovar improductivas aceras. Además de prevenir incendios y riadas, se crea empleo, zonas de ocio y pulmones que absorben el CO2. Pero un árbol tarda décadas en crecer, demasiado para sacarle rentabilidad electoral. A pesar de ello, cada cuatro años los partidos nos prometen plantar millones de ejemplares, la leyenda clásica según la cual una ardilla podía recorrer la península de copa en copa sin tocar el suelo. Por el bien de la ardilla espero que no visite Málaga. Le daría una depresión.