Archivos para el tag ‘De la Torre’

Cambio de estilo

Javier Gómez | 12 de abril de 2011 a las 11:16

A fuerza de intentar resumir la realidad en los 140 caracteres del Twitter, a veces a uno no se le ocurre nada mejor que una frase condensada: El Museo Thyssen de Málaga ha pasado del costumbrismo al surrealismo en apenas 18 días. ¿Quién dijo que su colección no era variada?

Por segunda vez en dos meses, tendré además que rectificar un artículo. Si hace un tiempo retiré de las estanterías de internet (en realidad lo maticé) un prisma que pedía cierta esperanza con el nombramiento de Manuel Díaz como concejal de Urbanismo en 2007, ahora toca revisar las palabras dedicadas a Javier Ferrer cuando fue nombrado gerente del Museo Thyssen.

Es una tontería decir que en los museos no funcionan las bicefalias y no puede haber un gerente junto al director artístico. Ocurre en el Museo Picasso, con Elisa Maldonado y José Lebreros,  y de momento no tenemos noticias de una guerra civil soterrada en el Palacio de Buenavista. Y anteriormente estuvieron Francisco Fernández y Bernardo Laniado. Pero sí resulta oportuno señalar que quizás Javier Ferrer se ha contagiado de uno de los defectos del alcalde. O quizás el jefe de gabinete fue el que se lo pegó a De la Torre: una evidente incapacidad para trabajar en equipo y al mismo nivel que otros directivos.

Puede que Ferrer tuviera razón, desde luego no toda, en su pulso con Juan López Cohard en la Fundación Málaga 2016 y el fiasco de candidatura que salió para la Capitalidad Cultural. Y seguro que Carmen Cervera comprobó algunas de sus virtudes durante las obras del Palacio de Villalón. Ferrer es trabajador, tenaz, implacable cuando hace falta, alguien que resuelve los problemas, por mucho que últimamente sea quien los crea. Pero en el conflicto del Thyssen ya no tiene excusas. Cuando uno llega nuevo a un sitio, sea una empresa, una urbanización, una familia o una guerra, hay que asentarse primero, dominar el territorio, conocer y entender a los agentes principales (como eran la directora, María López, y el prestigioso Tomás Llorens), antes de montar un cristo. Si es que es absolutamente necesario hacerlo. Y si encima el guirigay ocurre a poco más de un mes para las elecciones, habrá que certificar que Ferrer se ha convertido en el último año, queremos suponer que involuntariamente, en el peor enemigo de su jefe.

Bien pagado

Javier Gómez | 22 de marzo de 2011 a las 14:44

ideas sobre el río

José Estrada, gerente de Promálaga, la empresa municipal cajón desastre que lo mismo vale para un roto que un descosío (más para rotos que para descosíos, la verdad), sólo suele ser noticia en los periódicos por su alto sueldo. Desde hace más de una década es el cargo de confianza que más cobra del Ayuntamiento. Su nómina es motivo de escándalo recurrente cuando se habla de salarios astronómicos. Gana unos 145.000 euros al año, llegó a rozar los 200.000 antes de la ‘reducción’ impuesta por Javier Arenas el año pasado, y tenía un contrato blindado.

Es de suponer que, a pesar del recorte forzoso del año pasado, Estrada le seguirá estando muy agradecido al regidor. Pero de ahí a convertirse en baluarte de la campaña electoral de Francisco de la Torre hay un gran paso que nunca debió dar. Y menos desde el púlpito de la Fundación Ciedes, un organismo tradicionalmente ‘neutral’ del que forman parte el Ayuntamiento, la Junta, la Diputación, el Gobierno, la Cámara de Comercio, los sindicatos, la CEM, Unicaja, la federación de vecinos Unidad, el PTA y el Puerto.

Ayer, el bien pagado Estrada aprovechó su cargo de director gerente de Ciedes para convertir la rueda de prensa del Buzón del Guadalmedina -una página web para recoger propuestas ciudadanas para la remodelación del cauce del río- en un ataque a la propuesta de María Gámez, candidata del PSOE. Puso un vídeo en el que un huracán destrozaba la actuación acometida en el cauce del río Santa Lucía, en la ciudad mexicana de Monterrey, que Gámez y el PSOE han usado alguna vez como referencia de lo que se puede hacer.

Ni Ciedes, sino un mitin del PP, era el lugar adecuado para que un cargo de confianza se dedicara a atacar a la rival del ‘jefe’, ni Málaga sufre los huracanes del Caribe. Ya puestos al catastrofismo, Estrada podía haber puesto los vídeos del tsunami japonés. Más de un cargo popular pensará hoy que ayer Estrada se ganó su sueldo. Pero lo cierto es que se lo pagamos todos los malagueños, no un partido.

Hay que joderse

Javier Gómez | 20 de febrero de 2011 a las 11:23

NO es la primera vez que les hablo aquí de ‘The Wire’, la serie de referencia de David Simon que ha marcado un antes y un después en la historia de la televisión. Tampoco soy original al citar la temporada en la que el comisario de un durísimo gueto de Baltimore decide habilitar una zona sin control policial, donde camellos y drogadictos puedan campar a sus anchas sin molestar a los vecinos. Lo hace, claro está, sin que lo sepan sus superiores, ni el concejal de Seguridad, ni mucho menos el alcalde. La arriesgada y heterodoxa medida da sus frutos: las cifras de delincuencia empiezan a bajar por primera vez en décadas, no hay tiroteos y todo el mundo está feliz. Hasta que un periodista descubre la iniciativa y todo se viene abajo. Los políticos, que habían mirado hacia otro lado, estallan hipócritas ante el escándalo, cual capitán Renault cerrando el casino de Rick’s mientras recoge sus ganancias.

En Málaga parece que va a ocurrir al revés con la prostitución. El activo, a veces demasiado, concejal de Participación Ciudadana, Julio Andrade, se ha metido en el berenjenal más antiguo del mundo, al intentar resolver el problema –si es que lo era– que justamente nadie esperaba que el Ayuntamiento afrontara: el sexo en la calle. Al prohibirlo a determinada distancia de viviendas y locales y crear todo un catálogo de sanciones económicas para profesionales y clientes, el Consistorio ha golpeado, como casi siempre ocurre cuando una institución entra al grito de aquí la caballería, al más débil. De ahí el enfado de la ONG Medicos del Mundo y su abandono de la Mesa de la Prostitución, con un portazo fuerte. Su diagnóstico es claro, que por algo son médicos: la actitud municipal es “psicótica” y de “esquizofrenia política”.

El Ayuntamiento, y muy particularmente Andrade, se ha metido solo en este charco de arenas movedizas, provocando un grave perjuicio a unas mujeres ya de por sí en serios problemas sociales, económicos y de seguridad. La cacería a las prostitutas recuerda a la de los tiempos de Jesús Gil en Marbella; por suerte aquí los coches patrulla no las llevan al límite del término municipal y las dejan sin zapatos, para que vuelvan, si pueden, descalzas.

En la última reunión de la citada Mesa –el alcalde, que tanto gusta de reunirse con vecinos, peñas y cofradías, también debería de asistir–, las prostitutas pidieron “cierta tolerancia” con su actividad y que la Policía Local deje de “agobiarlas”. Andrade, como el abogado que no es, les respondió que no sería legal dejar de aplicar la ordenanza: “No se puede suspender sin que lo ordene un juez”. Pedazo de ordenanza.

Tras serle denegada la zona de Arraijanal, que sí cumplía los requisitos de la normativa municipal, pero no de la estética electoral, el colectivo pidió que se habilite una zona cercana a la depuradora del Guadalhorce –el mantenimiento de la libido con semejantes olores debería ser estudiado por alguna farmacéutica, quizás tengamos entre manos la nueva viagra y no lo sabemos–. Algo que, desde luego, no está en la mano del Ayuntamiento. También que se asfalte la parcela y se habilite algún lugar con un poco de intimidad y zonas de aseos. Menudo marrón a tres meses de las elecciones. ¿A cargo de qué presupuestos haría eso el Consistorio? ¿De los participativos? Pero si Andrade ya se lo ha gastado todo en belenes, tronos, talleres de aerobic y verbenas varias. ¿Dará Urbanismo licencia a las obras de la explanada de la prostitución? ¿Y Comercio permiso de apertura? ¿Inaugurará el nuevo espacio De la Torre? ¿Invitará al acto a la oposición?

No se vayan todavía, habrá más. Simon está escribiendo el guión.

Valiente Gámez

Javier Gómez | 9 de enero de 2011 a las 12:59

NO se le puede negar valor a María Gámez. Si fuera una cantante novata en su primer gran concierto, habría escogido a los Rolling como teloneros. Si se tratara de un torero ante su alternativa, a José Tomás y Enrique Ponce en el cartel. Tener a Felipe González como presentador en el lanzamiento oficioso de tu candidatura puede ofrecer más contras que pros. Sí, el brillante ex presidente te garantiza lleno absoluto, pero también te exige estar a su altura, y eso es francamente difícil, por no decir imposible. La política española no ha dado mejor orador en los últimos 30 años, así que Gámez debió sopesar mucho las ventajas y el evidente riesgo de que un bonito jarrón chino le birlara la audiencia, como ocurrió. Pero desde luego la candidata socialista logró que nadie dudara de sus palabras cuando se definió como una persona valiente a la que no asustan los retos. El desafío al que se enfrenta en mayo es considerable: nadar a contracorriente en medio de la tormenta de la crisis, que amenaza con hundir la flota socialista, y quitarle el puesto a un alcalde muy valorado por sus vecinos, pese a que en los últimos años no haya hecho demasiados méritos para el aprobado.

De la Torre es un caso digno de tesis doctoral. Cuenta con una imagen imbatible de gestor, pese a que los números del Ayuntamiento dicen lo contrario, la burocracia municipal resulte asfixiante y los promotores tiemblen sólo con oír su nombre. También de dialogante, porque habrá estrechado tres o cuatro veces las manos de cada malagueño y es capaz de reunirse las veces que haga falta hasta con el mismo demonio, aunque siempre encuentre un problema para cada solución y un agravio lo espere al doblar cualquier esquina. La austeridad es otra de las cualidades que se le suponen. Nadie dice que él no sea frugal, pero a lo largo de estos años, desde los millonarios sueldos de algunos gerentes, pasando por el derroche de la faraónica sede de Urbanismo o el último capítulo del alumbrado navideño y la artística Cabalgata, ha dado muestras de que no es precisamente una prioridad de su equipo de gobierno.

Que el cambio es posible es la idea fuerza de Gámez, y para venderlo tampoco había mejor padrino que González, quien tras ganar sus primeras elecciones en el 82 con ese estandarte llegó a presentarse en su larga agonía electoral como “el cambio del cambio”.

La aspirante del PSOE tendrá que luchar contra las encuestas, contra la inercia de una ciudad conformista que puede y debe aspirar a más y mejor, pero también contra sí misma: resulta difícil olvidar que es la delegada de la Junta, y el Gobierno andaluz tampoco ha estado muy fino bajo su égida con Málaga, pese a los prometedores y casi olvidados inicios de Griñán.

Gámez se presentó como la alcaldesa de las personas frente al ladrillo, de las palabras frente a los números, de los parques frente a los aparcamientos, de la cooperación frente a los agravios, del carril bici frente a las autopistas urbanas, de los acuerdos frente a la confrontación permanente. Aunque tuvo la elegancia de no nombrarlo más que para decir que seguro que también él piensa que su modelo es el mejor para Málaga, De la Torre estuvo presente, implícitamente, en todo su discurso, que pareció de investidura, por cierto.

Atento la escuchaba, entre un auditorio de casi cuatrocientas personas, su gran fichaje, Carlos Hernández Pezzi. El arquitecto, una de las mentes más lúcidas de esta ciudad, un rebelde con causa, un tipo creativo poco amigo de lo políticamente correcto, es su coordinador de campaña y casi todo el mundo, menos él, da por hecho que irá en la lista. Pero puede que con él empiecen y acaben los galácticos. Su designación fue un triunfo de Gámez frente al aparato y las estructuras del partido, quizás peor enemigo para la candidata que el propio De la Torre.

Cada vez que la dirección ha decidido algo, ya sean la absurda caza de brujas, lapidación a la vida de Brian incluida, de Ignacio Trillo, la inspección al maldito edificio de la lona frustrada, o esa fea costumbre de confundir institución y partido, ha ido en perjuicio de la candidata. Y ahora los socialistas vuelven a caer en el mismo error de siempre: confeccionar la lista no en base a escoger a los mejores posibles, sino a que se mantenga el equilibrio en las agrupaciones. Como si no fuera difícil encontrar músicos valientes dispuestos a tocar, a la banda de Gámez le quieren colocar de inicio varios intérpretes que desafinan. Superada con éxito la prueba del telonero González, a la candidata le queda la prueba más complicada: convencer a los propios de que es posible ganarse al público.

Sí, María tiene mucho valor. Nadie puede quitarle eso.

La chapuza de La Merced

Javier Gómez | 16 de agosto de 2010 a las 11:53

ANTES siquiera de haber empezado, ya se puede aventurar que la reforma de la plaza de La Merced será una soberana chapuza. Sólo así se puede calificar un proyecto presentado a la carrera, concebido pensando más en las elecciones municipales que en el bien de la ciudad, y que nacerá cojo porque no incluye la manzana del Astoria. No tiene sentido acometer esta actuación sin saber qué diantres será del edificio, si se convertirá en equipamiento cultural o en capilla dedicada al calvario de su promotor vasco. Frente al obelisco a Torrijos, un recuerdo al empresario, mártir de la burocracia municipal.

El plan redactado por los técnicos de la Gerencia de Urbanismo, que siguen ostentando un preocupante monopolio sobre el diseño arquitectónico de Málaga pese a que al alcalde se le llene siempre la boca hablando de concursos internacionales de ideas, es más un lavado de cara que una actuación ambiciosa. Y eso que costará 5 millones de euros.

Su otro gran pecado, además de rendirse y mantener la barrera de la elevación de la plaza, consiste en despreciar su conexión con las calles Alcazabilla –si algún siglo de estos Junta y Ayuntamiento terminan sus obras, será la leche– y Granada. Se ningunean los flujos peatonales que aportan, el enlace con un circuito cultural y turístico del que pocas ciudades pueden presumir. En menos de dos kilómetros cuadrados se pueden y podrán visitar la Catedral, el Teatro Romano, la Alcazaba, Gibralfaro, el Museo de la Aduana, el Parque, la calle Larios, el Museo Thyssen, el Puerto, el Museo Picasso y la Casa Natal del pintor. Pero para pasar de la pinacoteca al edificio que vio nacer al genio habrá que jugarse el tipo, cruzar una calle que condensará el tráfico de Álamos, del túnel de la Alcazaba y de la calle Victoria. Otra autovía en el corazón de la ciudad, como si no tuvierámos bastante con la Alameda.

En la guerra entre el peatón y el coche no valen la neutralidad, la moderación ni la búsqueda del consenso conmigo mismo hasta el infinito que caracterizan a De la Torre –aunque si alguien esperaba ideas frescas y rompedoras de María Gámez, basta su primera promesa, un recocinado de otra mejor de Bustinduy sobre el Cortijo de Torres, para caer en el desánimo–. Hay que ser más atrevido, porque sin riesgo no hay victoria urbana. Sólo una sucesión de medianías que evocan un pasado esplendoroso que, por cierto, no fue para tanto.

Oink

Javier Gómez | 11 de febrero de 2010 a las 11:08

Mientras el Gobierno intentaba convencer a los inversores de la City y a los responsables del Financial Times de la seriedad de las cuentas españolas para que, entre otras lindezas, dejen de llamarnos “cerdos en el estiércol” (convirtiendo pigs en acrónimo, así bautizó hace tiempo el periódico más influyente del mundo financiero a las economías de Portugal, Italia, Grecia y España), en Málaga volvíamos a joder la marrana. El nuevo escándalo municipal, las subvenciones autoconcedidas por la concejala de El Palo a la asociación de vecinos que presidía, deja el listón de la gestión en el barro, donde hace tiempo mora la credibilidad política local.

En el episodio, el alcalde ha vuelto a exhibir su ductilidad ética. Para quitarle hierro, ha hecho hincapié en la cuantía menor de las ayudas otorgadas. De nuevo De la Torre traslada un mensaje perverso y erróneo: no importa el cómo, sino el cuánto. También se confunde el regidor cuando da por zanjada la polémica. Afortunadamente, en materia de opinión pública aún no hay decretos de Alcaldía que valgan. Este feo asunto no se cerrará hasta que no escuchemos a Teresa López y sus disculpas. Y si el PP exigió en su momento, con un razonamiento lógico, que la delegada de Igualdad de la Junta, Amparo Bilbao, debía dimitir por haber concedido subvenciones millonarias a una ONG de la que su marido es directivo, lo coherente sería que López dejara su puesto. Lo mismo vale, viceversa, para el PSOE.

Pero lo más preocupante, el fondo real del problema, es la alegría con que se maneja el dinero público en el ayuntamiento y, por extensión, en el país. No parece razonable, ni muchos menos productivo, subvencionar con mil euros el Belén de una asociación, con casi 2.000 un coro rociero, con 1.100 un viaje cultural a Sevilla, con 600 una reunión de confraternidad o con 200 un torneo de dominó. Así lo tenemos crudo con el Financial Times. Oink.

Y tú más

Javier Gómez | 8 de febrero de 2010 a las 14:35

Le doy la razón, pero sólo a medias, al alcalde. El PSOE de Málaga no tiene legitimidad moral para exigir el cese o dimisión de la concejala de El Palo, Teresa López, por conceder subvenciones públicas a la asociación vecinal sin ánimo de lucro que presidía. Un asunto feo, otra gota en el vaso de la duda sobre cómo se hacen determinadas adjudicaciones en el Ayuntamiento. Pero mientras siga en su puesto como delegada de la Junta Amparo Bilbao, que al fin y al cabo ha hecho algo parecido, pero a lo grande, con la ONG que presidía su marido (aunque después fuera de forma honoraria), los socialistas no deberían poner el grito en el cielo. El caso de las subvenciones millonarias a la  Liga Malagueña de la Educación sigue sin tener una respuesta adecuada desde la política. Tampoco parece que De la Torre vaya a dictar lecciones morales con el asunto de El Palo. Y mientras, seguimos instalados en la cultura de la impunidad que otorga el “y tú más”.

Añadido posterior: Estirando el argumento, ¿a santo de qué pedía el PP la dimisión de Amparo Bilbao en el Parlamento andaluz si luego van a mirar hacia otro lado en el caso de Teresa López? La desmemoria y la incoherencia mueven la rueda del molino de la política malagueña…

Barros, fangos, lodos

Javier Gómez | 10 de enero de 2010 a las 12:44

Empezamos el año llenos de buenos propósitos, con la intención al menos de ser optimistas, pero ese espíritu se nos ha ido pronto al traste. Ha bastado una larga primera semana de 2010 para darnos cuenta de que todo sigue igual, de que quizás no tenemos demasiados motivos para la esperanza, de que se nos avecina otro año perdido. Sos (same old shit), que diría un yanqui.

El jueves, un buen aguacero matinal, una tromba de agua en toda regla, volvía a poner patas arriba la ciudad. Tenemos la primera red wimax 4G de Europa, pero el alcantarillado no funciona. Nuestros políticos, bueno, nuestro alcalde, volvía a sentirse a sus anchas rebozándose en el barro y tirándoselo a los demás. El regidor aprovechó que el soterramiento de las vías del AVE pasa por Dos Hermanas y que lo llenó todo de lodos, para comenzar el año con una buena ración de demagogia. Si el subdelegado del Gobierno lo había acusado días atrás de abusar del victimismo, pues toma dos tazas. Enfundado en su traje de bombero, uno más de su ya larga lista de disfraces a lo Geyperman (De la Torre motero, De la Torre espeleólogo, De la Torre nadador, De la Torre en el circo…) el edil mandó un recadito al Ministerio de Fomento: “Adif, puñetero, si en lugar de racanear tanto y exigir más plusvalías, le hubieras cedido ya al Ayuntamiento estos suelos, las casas de estas pobres familias no se habrían puesto perdidas de barro”, vino a insinuar.

Por lo visto, el alcalde conserva intacta su capacidad para decir cosas que no son verdad del todo, o que son del todo inciertas, con la misma seguridad con que recitaría la lista de los reyes godos. Porque si los barros del soterramiento fueran municipales, fango seguirían siendo. El Consistorio, que siempre ve la paja en el ojo ajeno pero nunca la viga en el propio, ha tardado bastante más de la cuenta, es decir, lo habitual, en acabar el proyecto técnico del bulevar, por lo que los terrenos estarían igual de baldíos de tenerlos ya en propiedad.

Hilario López Luna, por lo general político sosegado, quizás demasiado para el gusto de los dirigentes locales del PSOE, estalló en la medida de sus posibilidades y esa tarde acusó al regidor de “deslealtad institucional” y de faltar a la verdad. No se le conoce taco alguno al hombre. Así que al día siguiente, algo escaldado por las críticas, De la Torre afirmó que de desastres como el de esta semana “se sacan lecciones para mejorar la ciudad”. “Todas las administraciones debemos tomar nota para ir dotando a la ciudad de los mejores servicios, capaces de dar acogida a cualquier lluvia, por intensa que sea”, subrayó compartiendo la responsabilidad de problemas que son básicamente suyos.

No será aquí donde critiquemos las ganas de adquirir conocimientos y mejorar. Pero sí donde recordemos a De la Torre que 15 años –cinco como concejal de Urbanismo y diez como alcalde– deberían ser suficientes para darse cuenta de ciertas debilidades de esta ciudad. Aunque nunca es tarde para aprender.

Hermione Pineda

Javier Gómez | 26 de noviembre de 2009 a las 22:04

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Prometo colgar próximamente una galería de fotos con los diferentes atuendos, a lo Geyperman, del alcalde. Ya saben: De la Torre motero con chupa de cuero, De la Torre nadador en la travesía del Puerto, De la Torre saltimbanqui, De la Torre espeleólogo… Y juro solemnemente que si tanto al regidor como a cualquiera de los concejales o cargos políticos masculinos de Málaga se le ocurre ponerse una falda escocesa, unas botas de plata o acudir a un acto público en pantalones cortos, publicaremos la foto oportunamente. Todo con tal de que no me llamen machista por referirme al traje de una edil. 

De Purificación Pineda, concejal de Empleo y Comercio, no tenemos demasiadas noticias en este mandato en lo que se refiere a su gestión. Pero sí sabemos que le gusta llamar la atención. Hace unos meses, montó en cólera cuando este periódico publicó una foto de su calzado durante una visita al Mercado de Atarazanas. Nos pareció divertido que optara por unos tacones de vértigo de color azul para una inspección de obras. Pero resulta que éramos unos machistas. Ayer, en el pleno del Ayuntamiento de Málaga, más de uno, incluido servidor -pido disculpas por mi incorrección política-, se sorprendió con la vestimenta, corbata incluida, de la edil.  Parecía recién salida de Hogwarts, la escuela de magia de Harry Potter. Es más, alguno incluso la comparó con Hermione. Por el bien del Ayuntamiento, esperemos que su mirada no denote que ha sido víctima de un hechizo, al igual que la aprendiz de maga.

Un cariño sin demostrar

Javier Gómez | 1 de noviembre de 2009 a las 14:10

Griñán, del que se da por hecha su capacidad como economista, se ha equivocado terriblemente con un cálculo. El presidente de la Junta ha evaluado mal el crédito del que dispone el Gobierno andaluz en Málaga. Injustamente para él, casi todo lo dilapidó su antecesor. Han pasado ya casi diez años desde que Manuel Chaves, quien como decíamos agotó la paciencia y la ingenuidad de los malagueños con su larga lista de promesas incumplidas, anunció en plena campaña electoral el proyecto del tren de la Costa del Sol. Desde entonces ha habido anuncios de todo tipo, peleas con el Ministerio de Fomento, y miles de papeles moviéndose arriba y abajo. Pero no se ha movido una sola piedra ni se ha puesto siquiera, aunque fuera simbólicamente, la primera traviesa. Los presupuestos de 2009 ya contenían una partida con el compromiso de las que obras comenzarían este año. Incluso el Consejo de Gobierno de la Junta, con Chaves aún a la cabeza, se reunió en Málaga para adjudicar el primer tramo, en La Cala de Mijas, por 163 millones de euros. Pero difícilmente se podrá hacer nada ni en lo que queda de año ni el que viene con la asignación presupuestaria que se ha destinado para 2010: cinco miserables millones de euros. Huele a nueva tomadura de pelo, y ya pueden apostar ustedes que la obra no se iniciará hasta 2011, oportunamente días antes de la campaña electoral de las municipales, en las que el PSOE teme perder su gran feudo de Mijas, a pesar de los esfuerzos de Antonio Sánchez por hacer olvidar el nefasto paso de Agustín Moreno por la Alcaldía.

El caso es que el proyecto ha pasado ya por las manos de cinco consejeros de Obras Públicas (Vallejo, Gutiérrez, Moreno, García y Aguilar) y ninguno ha dado hasta la fecha muestras de tomárselo demasiado en serio. Como si no se tratara de la infraestructura más importante que tiene pendiente Andalucía, para la que se prevén cien millones de usuarios anuales. Como si la Costa del Sol no recibiera cada año el 40% de los turistas de la comunidad. Como si Marbella, la única ciudad de la península de su tamaño sin conexión ferroviaria, no mereciera que la Junta la saque del ostracismo y le haga al menos el mismo caso que a Dos Hermanas, aunque no tenga mitinódromo.

En las cuentas andaluzas también sorprende, o quizás ya no, el olvido por segundo año consecutivo de la otra gran promesa socialista, el megahospital. Cada vez se confirma más que esta iniciativa surgió como surgió: una charla de café en la que se pactó inventarse una gran moto para tapar años y años de sequía inversora en materia sanitaria, una cortina de humo con la que ocultar que Málaga es la provincia andaluza con menor ratio de camas hospitalarias por habitante, y eso sin contar la población flotante. De los ridículos presupuestos asignados al plan Guadalmedina y al parque Arraijanal, el último as sacado de la manga autonómica, mejor ni hablar.

Hay muchos factores para explicar el olvido de Málaga en las cuentas andaluzas. Una de ellas es que el secretario provincial del PSOE, Miguel Ángel Heredia, está más ocupado cazando tránsfugas para su zurrón de alcaldías inmorales que presionando en Sevilla. Otra es el permanente victimismo del Ayuntamiento de Málaga, que disfruta como un cochino en el barro de la confrontación y está encantado de morder las pocas manos que le pueda tender la Junta. El proyecto de gobierno de De la Torre puede estar agotado, sin ideas y dando síntomas de descomposición, pero siempre convencerá más a los ciudadanos que el modelo socialista de convertir las instituciones en instrumento de acoso y derribo al contrario. Y la Junta, como ha ocurrido en Vélez y Ronda, ha sido indigna avalista de mociones de censura o mercadeo de ayuntamientos. “Con nosotros, la Junta invertirá más”, se ha reiterado sin que a nadie le dé un síncope democrático.

Pero la mayor responsabilidad de estas malas cuentas para la provincia hay que atribuírsela al nuevo presidente de la Junta. El cariño, el trato especial que anunció para Málaga hay que demostrarlo con papeles, cumpliendo promesas y ejecutando proyectos. Sin eso, de poco nos sirve que esté aquí cada quince o veinte días.