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Imprudentes e irresponsables

Javier Gómez | 4 de agosto de 2011 a las 2:56

Prudencia y responsabilidad. Parece el título de una novela de Jane Austen, pero en realidad se trata de las dos palabras más repetidas por los responsables de la Junta de Andalucía para argumentar el enésimo recorte de sus inversiones en Málaga, el tajo que amputa el principal tramo del Metro. Si ya teníamos dudas de que algún día llegara a El Palo y Rincón, ahora parece difícil que pase de El Perchel. Prudencia y responsabilidad. Esas palabras se las hemos oído o leído a la consejera de Obras Públicas, Josefina Cruz, al delegado del ramo, Enrique Benítez, a la responsable de la Junta en Málaga, Remedios Martel, y al director del Metro, Enrique Salvo. Dan ganas de aplaudirles, de darles las gracias, de pedir perdón a los cargos autonómicos por ser tan imprudentes e irresponsables como para pretender que se cumpla al menos una de la larga lista de promesas del Gobierno andaluz en Málaga.

Pero no. Lo prudente, en cualquier caso, habría sido no desmentir la información publicada por este periódico en la que se citaban los problemas de financiación que iban a parar los dos tramos centrales del Metro. Especialmente si una semana después la principal responsable de las obras sale para confirmarla y dejar de paso a los suyos a la altura del betún. Lo responsable, por cierto consejera, habría sido comunicar primero una decisión de tamaña importancia al alcalde de la ciudad y luego convocar a los medios de Málaga para informar de ella. Y no hacerlo mediante una exclusiva a dos medios del mismo grupo desde Sevilla. Tampoco dar una versión distinta en Almería.

Lo prudente por parte de la Junta y del PSOE, tanto monta, desmonta tanto, sería sincronizar un mínimo las promesas lanzadas con la capacidad para hacerlas realidad. Desde Chaves a Griñán, desde Fraile a Heredia pasando por Bustinduy, el Gobierno andaluz y los socialistas han funcionado en Málaga a base de ir sacando conejos de la chistera que luego volvían a desaparecer cuando bajaba el telón. El tren de la Costa del Sol, el megahospital, el Auditorio, el Metro, la Carretera de Cádiz peatonal, el vial distribuidor, la carretera del Arco… Lo responsable, a propósito, habría sido no licitar o incluso no adjudicar algunas de esas obras, especialmente si después se va a dejar en la cuneta a las empresas que han hecho el esfuerzo por conseguirlas. Lo responsable sería preocuparse por evitar que los obreros afectados por la “reprogramación” –bendito eufemismo- no pasen directamente a las listas del paro, y no estar dedicado en cuerpo y alma a colocar a los miembros de tu ejecutiva en los pocos cargos y puestos institucionales que te van quedando.

Prudencia y responsabilidad. En las novelas de Jane Austen lo último que se pierde es la esperanza. Aquí ya no nos queda ninguna.

Dos Enriques, un Metro

Javier Gómez | 19 de noviembre de 2009 a las 10:06

La Junta debió contratar a un headhunter en julio. Porque encontrar sustituto a Enrique Urkijo parecía misión imposible. El listón estaba muy alto y el cargo no es lo que se dice fácil. Se trata de seguir abriendo en canal la ciudad, catar el melón de la Alameda, intentar que el retraso de las obras no llegue a la década, apaciguar los ánimos de los vecinos y dirigir, coordinar y mediar entre los deseos, inquietudes y zancadillas de los mal avenidos socios del Metro: Junta, Ayuntamiento y constructoras privadas. Hay que tomar muchas decisiones y es fácil que las empresas o los ingenieros te la cuelen, por lo que se exigen conocimientos de transporte para evitar errores. También resulta primordial tener unas buenas relaciones con el Consistorio, cuya colaboración es imprescindible. Resulta básico llevarse bien con el alcalde, con los ediles de Movilidad y Urbanismo y con los concejales de distritos afectados (pienso en Teresa Porras y Cruz de Humilladero). Y luego está la credibilidad. La prensa te persigue y no dejan de surgir problemas, como es lógico con un proyecto de más de 400 millones de euros.

Con su honestidad brutal estilo House y su permanente disponibilidad, Urkijo se ganó el respeto y cariño de los periodistas, el aprecio de los colectivos y la confianza del equipo de gobierno del PP, sorprendido de que un cargo político no actuara con el sectarismo al que lamentablemente nos hemos acostumbrado. Lo logró porque demostró que su prioridad era desarrollar el transporte público metropolitano, no sincronizar plazos de zanjas con elecciones para debilitar al alcalde ni rechazar que el Cercanías llegue hasta la plaza de la Marina sólo porque lo proponga el Ayuntamiento.

La Junta nombró el martes a otro Enrique, el ex concejal socialista Salvo Tierra, como nuevo director del Metro. Le deseamos mucha suerte. La va a necesitar.

Los medios de Porras

Javier Gómez | 7 de junio de 2009 a las 9:02

Hace ahora tres años este periódico publicaba un pequeño gran escándalo. Una revista de Cruz de Humilladero en la que el Ayuntamiento aparecía como editor, en cuyo staff figuraban la concejala y el entonces director del distrito, Teresa Porras y Manuel Díaz Guirado, que glosaba los logros de la edil y criticaba a la oposición, era financiada por publicidad de empresas municipales dirigidas por Porras y por adjudicatarios de contratos de sus áreas.

El entonces concejal socialista Enrique Salvo denunció el asunto, aunque se le fue la mano al añadir imputaciones que no pudo demostrar, por lo que tuvo que pedir disculpas a su rival ya que ésta lo llevó a los tribunales. Pero desde estas líneas siempre hemos mantenido la inmoralidad del asunto.

Desde entonces la revista Tu Barrio se ha modernizado, abarca toda la ciudad y se difunde por internet. Pero ciertas cosas no han cambiado mucho. La editorial privada mantiene sus excelentes relaciones comerciales con el Ayuntamiento, su principal anunciante. El ahora edil de Urbanismo debe recordar sus pinitos como editor y no se ha olvidado de ella (página de la Gerencia), como tampoco Porras, con publicidades del distrito y del área de Parques y Jardines. La contraportada la paga la Sociedad de Aparcamientos, y también son anunciantes la empresa municipal Más Cerca, que cubre el servicio de atención a domicilio de Bienestar Social, y el distrito Este. No faltan inserciones de adjudicatarios del Consistorio, como la firma que lleva la iluminación callejera de Feria y Navidad desde tiempo inmemorial. Un concurso público que gestiona una de las áreas de la concejala. Aunque ya no se anuncia la compañía sueca que suministra los parques infantiles instalados en media ciudad.

Y si cuando estalló la polémica las fotos de Teresa Porras aparecían en 14 de 16 páginas, en el último número de mayo se han recatado un poco para no llamar tanto la atención: hay once imágenes de la edil en 32 páginas. ¿Qué culpa tiene la edil si acude allá donde la invitan, si tiene encandilados a los colectivos y peñas, si el alcalde ha demostrado que su confianza en ella está a prueba de balas, berzas y zanjas del Metro?

La publicación ha dado más juego a la oposición, y el edil socialista y diputado del Centro Cívico Luis Reina aparece en varias fotos. Pero que nadie se engañe, la protagonista indiscutible sigue siendo la misma. A Ana Rosa Quintana le ha salido competidora local.

La portada de la revista habla del último éxito de Porras: “El cartel del milagro”, destaca el titular sobre una foto del cartel pagado por el Área de Playas de Porras, con dinero público, para criticar al Gobierno socialista por no prolongar el paseo de Poniente. Al final el Ejecutivo cedió al bochornoso anuncio, y como declara a Tu Barrio Teresa Porras, “bien está lo que bien acaba. El fin ha justificado los medios”. No siempre, no siempre.

La cosecha del alcalde

Javier Gómez | 22 de marzo de 2009 a las 3:14

Este iba a ser un artículo en defensa de la autonomía municipal. Sí, iba a escribir sobre la inadmisible campaña de acoso y bombardeo por parte de la Junta de Andalucía y del Gobierno central, ambos socialistas, contra la mayoría de los principales proyectos del alcalde, Francisco de la Torre. En el subconsciente del malagueñismo recalcitrante, casi tan dañino como el centralismo de la Junta, está muy arraigada la idea de que al PSOE no le interesa que Málaga crezca, que aspire a competir con Sevilla en términos de igualdad, que también pueda ser sede central de empresas e instituciones, de la caja única. La sensación de agravio ha calado tanto que detrás de cada negativa de la Junta o el Gobierno a iniciativas del Ayuntamiento ya no se ven argumentos razonables y razonados contra algún despropósito del alcalde, como construir al norte de la ronda este en zona inundable o firmar convenios de dudoso interés público. No. Como la negación desde Sevilla y Madrid es casi sistemática, machacona, nadie puede creer que no exista una consigna política detrás. Si el PSOE propone una marina deportiva en Guadalmar en los ochenta y los siguientes alcaldes populares, Villalobos y De la Torre, se empeñan en llevarla a cabo para dotar a la ciudad de un equipamiento turístico de calidad, la respuesta es no. El Gobierno, en este caso Interior, puede especular con aquellos suelos costeros, pero el Consistorio no. Ya sea por el tráfico, porque aquel descampado de repente se convierte en un área de oportunidad -de fastidiar al rival, digo yo- por la mano rápida de ‘Penélope’ Fustegueras, el destejedor del urbanismo metropolitano, o porque se crea un plan de esponjamiento, los técnicos autonómicos y centrales siempre buscarán argumentos para tumbar la iniciativa. Que De la Torre rescata la idea de hacer otro puerto deportivo en El Morlaco a pesar de contar con innumerables estudios técnicos a favor, pues tampoco. El ‘morro’ se puede ampliar un kilómetro hacia el mar y construir una enorme plataforma de contenedores en medio de la bahía, porque eso no tiene ningún impacto ambiental, pero de yates y veleros nada, que es cosa de ricos. Si el Consistorio se da cuenta al fin de que tanto Teatinos como el paseo de Poniente son exponentes de un modelo urbanístico fracasado, de que poner muchos edificios iguales de seis plantas uno junto a otro no es mejor que colocar dos torres de 40 pisos rodeadas de parques, los socialistas harán lo posible para tumbarlas. En una semana, el jefe del gabinete del Ministerio de Fomento, Enrique Salvo Tierra, ha demostrado el pequeño concejal de la oposición que aún lleva dentro. Al más puro estilo de su jefa, Magdalena Álvarez, organizó una visita a las obras del Mercado de Atarazanas con los comerciantes pero sin el Ayuntamiento, a pesar de que paga casi la mitad de la actuación. No se olvidó de la cámara amiga. Pocos días después, el Consistorio se entera por los periódicos del recorte de Aena dejará en edificios altos los rascacielos, cuando llevaban meses negociando la actuación, cuando en casos similares, como el de la recalificación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para construir cuatro grandes torres, mucho más altas que las previstas en Málaga, el mismo organismo de Fomento modificó la zona de servidumbre aérea de Barajas para no echar por tierra la iniciativa.

Sí, este iba a ser un artículo en defensa de la autonomía municipal. Lástima del detalle de que la responsabilidad última de todo este desaguisado sea de la supuesta  víctima del asedio. Francisco de la Torre ignoró toda lógica democrática al imponer al resto de partidos su PGOU. Por primera vez en la historia de la ciudad, el documento que debe definir el crecimiento de la urbe en la siguiente década, se elaboraba sin un mínimo consenso de partida. El PP pintaba su Málaga sin importarle la opinión de la otra mitad de los malagueños, de las fuerzas que pueden llegar a gobernar bajo el corsé de ese planeamiento urbanístico. El alcalde sembró vientos y está cosechando tempestades. Y aunque Málaga no lo merezca, él se lo ha buscado.