Archivos para el tag ‘Estepona’

El baile del ‘Titanic’

Javier Gómez | 15 de septiembre de 2011 a las 10:41

Cuando en un barco se abre una vía de agua lo primero que hace el capitán, siempre que no sea un Ahab que deambule por la cubierta obsesionado con alguna ballena blanca, es ordenar que se conecten las bombas, que la tripulación se ponga inmediatamente a achicar y que se intente a toda costa cerrar el casco, bajo riesgo de irse al fondo del mar a dormir con Bob Esponja. Eso, que sería lo normal, no es demasiado habitual en los partidos políticos. Al menos no en el PSOE de Málaga. Hace bastante tiempo que los socialistas viven anclados en la última noche del Titanic, bailando en los salones y jugando a la sillita de la reina mientras todo se va a pique. La nave ha chocado con varios icebergs, y el de la crisis no es el primero en Málaga. La gran sangría del PSOE procede del sentimiento de agravio instalado en la conciencia del electorado, de la sensación indiscutible, que la Junta alimenta con incumplimientos continuos, de que los socialistas dan por perdida la segunda provincia andaluza. Incluso han ordenado sellar el compartimento con sus compañeros dentro, sacrificio que no evitará el naufragio.

Hace tiempo que Málaga dejó de ser una prioridad para el Gobierno autonómico y más tiempo aún que los populares castigan ese flanco, cual boxeador machacón, aburrido pero eficaz. Y desde San Telmo no hacen nada por protegerse el hígado. Al contrario, Griñán ha sumado algún feo (“yo no veraneo en Marbella”, “vendré a Málaga cada quince días”) a la larga lista heredada de Chaves. Hace diez años se prometió a bombo y platillo un tren litoral desde Nerja hasta Estepona. Ha habido cinco consejeros de Obras Públicas y ni se ha puesto una miserable traviesa ni se pondrá. Hace tres, los estrategas de la Junta, para contrarrestar el clamor de la ciudad en demanda de un tercer hospital, se inventaron en un par de charlas de café el proyecto del megahospital, a pesar de que era justo lo contrario de lo que venían defendiendo. Hace más de una década, los responsables autonómicos anunciaron la carretera del Arco entre Vélez y Marbella, llevar la autovía del Guadalhorce hasta la A-92, construir ese vial distribuidor de la hiperronda que es vital para el desarrollo de la ciudad. Todo parado o abandonado. En cambio, el martes el Consejo de Gobierno anunciaba la licitación por 307 millones de euros del tramo Lucena-Estepa de la autovía del Olivar que llegará hasta Úbeda. Una obra de dudosa prioridad en estos tiempos, como fue enterrar cientos de millones de euros en ese AVE regional en el que todos los trenes conducen a Sevilla.

No parece, sin embargo, que Arenas vaya a acabar con el centralismo si recibe el mando de la nave. Se ha retratado dándole la razón a Zoido en su demanda de un Estatuto de la Capitalidad y fondos extra para Sevilla. Bonita forma de apagar un fuego, echarle gasolina.

Se busca político kamikaze

Javier Gómez | 18 de agosto de 2011 a las 10:39

Más que un presidente, lo que este país necesita es un kamikaze. Alguien comprometido hasta el punto de hacer lo correcto aunque casi nunca sea lo más ventajoso para el partido. En tiempos duros hacen falta medidas contundentes, y la cabeza del político que maneja las tijeras del recorte recibe el último tajo. Decía Obama, en su ya lejana edad de la inocencia, que el principal mal de los políticos de Washington era que pensaban en la reelección al minuto siguiente de lograr su escaño. Como San Pedro, el abogado de Illinois también ha renunciado a sus principios para asegurar su supervivencia. Y si eso ocurre en un país con la sólida tradición democrática de Estados Unidos, donde reina el bipartidismo pero en el que republicanos y demócratas a menudo votan contra sus propias formaciones sin que nadie se lleve las manos a la cabeza ni inicie expedientes de expulsión, no hace falta decir lo que pasa en España.

Confundimos democracia con partitocracia y Estado del bienestar con Estado del cachondeo. No hay que ser un liberal recalcitrante para darse cuenta de que nuestro modelo es tan insostenible como indeseable. Hace unos días, cenaba con unos amigos funcionarios, de distintas administraciones, y el diagnóstico coincidía: sobra la mitad y la otra está desmoralizada, quemada por la ineptitud de los políticos al cargo y el pasotismo y la caradura de muchos compañeros a los que nadie exige ni sanciona. Su única motivación es la conciencia, una vergüenza torera que se va diluyendo a medida que se acumulan los agravios. Ser funcionario no es ningún chollo, pero hemos armado un sistema en el que lo parece: todo buen padre prefiere que sus hijos sean empleados públicos a emprendedores, la confianza de la invulnerabilidad del funcionario, cual intocable de Elliot Ness, a la incertidumbre de la vida del profesional privado. Si no rinde, a la calle. De los autónomos, esos héroes y mártires, hablaremos otro día.

Los funcionarios no son el principal mal de este país, pero su configuración actual sí es un grave problema con el que no vale la política del avestruz. Hay que controlar su productividad -y no darles un plus por el mero hecho de ir a trabajar, como se ha hecho en Málaga-, crear planes de carrera para que puedan progresar en función de sus méritos o ser degradados o despedidos por sus deméritos, hacer catálogos para ver las necesidades reales de plantilla. Sobran, efectivamente, muchos. En las diputaciones, en las autonomías, en el Gobierno central y en los ayuntamientos. Especialmente graves son casos como los de Estepona o Manilva, con muchos, muchísimos enchufados, o los coladeros de las empresas públicas. Necesitamos políticos valientes, que cojan el toro por los cuernos aunque las urnas puedan darles un revolcón. Pero de momento no se ve ninguno.

Caballos regalados

Javier Gómez | 24 de febrero de 2011 a las 9:10

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En la Costa del Sol no hay problemas de racismo. No juzgamos a nadie por el color de su piel, sino por el grueso de su cartera, los ceros de su cuenta o la exclusividad de su deportivo. Tampoco pedimos el pedigrí ni los antecedentes penales de cada fortuna. No somos escrupulosos y a caballo regalado ni se nos ocurre mirarle el diente. Todo lo contrario. Lo jaleamos y le desplegamos la alfombra roja. Si defeca en ella, la limpiamos con dignidad de mayordomo inglés. Poderoso caballero don dinero.

En Málaga, como en España, como en Europa, los moros llegan en patera y los árabes en yate. De esa doble vara de medir hipócrita no se escapa nadie. Los mismos que ahora celebran, celebramos, con cierta preocupación por su devenir, el tsunami democrático con epicentro en twitter y facebook que barre de dictadores el mundo islámico, estaban (estábamos) encantados con comprarles a buen precio petróleo y gas y venderles, a aún mejor precio, tierras, empresas y equipos de fútbol a los tiranos y sus familiares. Y si era necesario les hacíamos la ola, les cogíamos de la mano o les aceptábamos sus caballos blancos regalados. El dinero no entiende de principios ni los diamantes de sangre, eso vale para la crisis y para los tiempos de bonanza. Cuando el rey Fahd y su inmenso séquito llegaban a Marbella, nadie se planteaba si los billetes de 5.000 o 10.000 pesetas que tiraban como confetti eran legítimos o no, si su pueblo vive oprimido, si allí rige la sharia más radical o si las mujeres tienen menos libertad que un perro. Cogíamos el dinero y sonreíamos. Y lo seguimos haciendo. La casa real saudí, una monarquía absoluta que resiste con mano de hierro las revueltas, es una vieja amante de la Costa del Sol. En la actualidad se tramita el convenio firmado con el alcalde de Estepona para construir una urbanización de lujo con casi 1.500 viviendas, que creará más de mil empleos.

Gadafi, el más sanguinario y excéntrico de esos tiranos, es desde hace años el mayor terrateniente de Málaga. Su enorme finca de 6.500 hectáreas se extiende por Benahavís, Estepona, Pujerra y Júzcar. Sería uno de los grandes beneficiados por la absurda y brutal autopista de peaje entre Marbella y Ronda que promueve la Junta. Y a la mesa del Consejo de Gobierno autonómico llegará su plan para levantar una urbanización con hotel, campo de golf y 1.915 viviendas. Mucho, mucho dinero, y muchos, muchos puestos de trabajo. Puede que alguno de esos futuros contratados se siente esta noche en el sofá y maldiga a ese fantoche. Sin preguntarse de dónde viene el dinero que paga su plasma, el petróleo que alimenta su coche o el gas con el que calienta su casa.

El pollo, el sapo venenoso y el loro

Javier Gómez | 28 de junio de 2009 a las 11:35

 Los miles de folios con escuchas, denuncias y hechos recopilados por los investigadores de la operación Astapa no sólo ponen de relieve el grado máximo de corrupción al que se había llegado en el Ayuntamiento de Estepona. El sumario judicial es además un completo ensayo sobre las miserias de la condición humana, un catálogo de ambiciones desmedidas, de ansias sin freno por el poder y dinero de quien ya tiene más que de sobra de ambos. Del durísimo retrato sociológico que se desprende de las conversaciones grabadas no se libra casi nadie. Ni siquiera una alta institución del Estado como es el presidente del Senado. Ni otros compañeros de partido de Antonio Barrientos, hoy valores ascendentes de la ejecutiva regional, que lo llamaban para recomendarle tal o cual operación con determinadas cajas de ahorros. Ni por supuesto los periodistas de cuya amistad era tan aficionado.

El sumario de Astapa, que en manos de un moderno Shakespeare se convertiría en una segunda parte de Macbeth, aunque las montañas verdes de Escocia habría que cambiarlas por el ladrillo y las grúas costasoleñas, es también un tratado sobre la estupidez humana. Cuesta creer la imprudencia de todos estos presuntos delincuentes, la indecencia de sus palabras y actos, cuando apenas un año antes se había desencadenado la operación Malaya y ya había conocido toda España diálogos similares. El uso de los coches oficiales por Yagüe, el recalifícame aquí o allá esos terrenos, la bochornosa manteca. Hay bastante déjà vu en las grabaciones de Estepona, e irrita pensar en lo impunes que se sentían sus protagonistas, el pollo, el sapo venenoso, el loro y el resto del zoo, gozando de una vida canalla pero de lujo, de habitaciones de hotel a 350 euros la noche, de mañanas de charla corrupta en el hoyo 9, de numerosas tardes de toros o masters de tenis.

Si en el caso de Marbella podíamos culpar de todo a la simiente de Gil, en el municipio vecino el PSOE resulta muy damnificado. No sólo porque la anterior dirección provincial contaba con suficientes indicios, e incluso las denuncias de David Valadez y Cristina Rodríguez, para sospechar de la podredumbre del Ayuntamiento, de su candidato y de su ejecutiva local. También porque se habla a las claras de financiación ilegal para la campaña municipal. Resulta que el jefe de gabinete del alcalde, uno de los presuntos cabecillas de la trama de corrupción, José Flores, también coordinaba la campaña electoral y su inversión. Por otra parte, los anteriores responsables de la ejecutiva provincial socialista, que aún hoy mueven los hilos de Fernán Núñez, asistieron a varios desafíos urbanísticos de Barrientos y de su equipo. En diversas ocasiones intentó saltarse las limitaciones de la Ley del Suelo de Andalucía que aprobó en su etapa de consejera Concepción Gutiérrez precisamente con el fin de evitar aberraciones como la sucedida.

Si bien es cierto que en más de una ocasión Marisa Bustinduy y la ejecutiva regional lograron que el regidor desistiera de atropellos como recalificar el parque Selwo, no lo es menos que en cualquier organización que se guíe por la coherencia y no por el resultadismo barato, Barrientos jamás habría sido candidato. Pero los socialistas malagueños, como les sigue ocurriendo, no estaban para perder muchos alcaldes en la Costa del Sol y estaban dispuestos a mirar hacia Antequera con tal de no ver lo que estaban haciendo los miembros de su ejecutiva local en Estepona. Mal asunto que la política, y en esto no hay ideologías ni colores, se guíe siempre por el lema de que el fin justifica los medios.

También sorprende el hecho de que David Valadez sea considerado más villano que héroe por la dirección de su partido, dispuesta a dejarle solo a merced de una oposición formada por una mayoría de imputados, como el ex senador socialista Francisco Zamorano, un personaje que afortunadamente no llegó a ser alcalde -por lo visto en el sumario, habría sido mucho peor que Barrientos- y que ha demostrado su catadura moral secuestrando su acta de concejal.

La idea parece que es amargarle la existencia a Valadez hasta las próximas elecciones con tal de que el considerado “chivato” no sea el candidato. Aunque sean buenos, Roma no paga a traidores.

Solo ante el peligro

Javier Gómez | 16 de junio de 2009 a las 19:16

http://www.youtube.com/watch?v=FIEUYju__UU A David Valadez, alcalde de Estepona, le han dicho de todo. Pero seguro que nadie le ha dicho nunca que cada vez se parece más -metafóricamente, claro está- a Gary Cooper. El edil socialista, que denunció contra viento y marea las irregularidades y corruptelas urbanísticas de la etapa de Antonio Barrientos que dieron lugar a la operación Astapa, no acumula más que disgustos como regidor. Además de asumir las áreas de Urbanismo -un ‘regalito’ en Estepona-, Educación, Cultura y Fiestas, desde hoy también se hace cargo de Hacienda tras la dimisión de Antonio Sánchez.  Valadez es muy joven, pero no le auguramos buena salud si sigue empeñado en ser un héroe. El estrés puede convertirlo en mártir.