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El baile del ‘Titanic’

Javier Gómez | 15 de septiembre de 2011 a las 10:41

Cuando en un barco se abre una vía de agua lo primero que hace el capitán, siempre que no sea un Ahab que deambule por la cubierta obsesionado con alguna ballena blanca, es ordenar que se conecten las bombas, que la tripulación se ponga inmediatamente a achicar y que se intente a toda costa cerrar el casco, bajo riesgo de irse al fondo del mar a dormir con Bob Esponja. Eso, que sería lo normal, no es demasiado habitual en los partidos políticos. Al menos no en el PSOE de Málaga. Hace bastante tiempo que los socialistas viven anclados en la última noche del Titanic, bailando en los salones y jugando a la sillita de la reina mientras todo se va a pique. La nave ha chocado con varios icebergs, y el de la crisis no es el primero en Málaga. La gran sangría del PSOE procede del sentimiento de agravio instalado en la conciencia del electorado, de la sensación indiscutible, que la Junta alimenta con incumplimientos continuos, de que los socialistas dan por perdida la segunda provincia andaluza. Incluso han ordenado sellar el compartimento con sus compañeros dentro, sacrificio que no evitará el naufragio.

Hace tiempo que Málaga dejó de ser una prioridad para el Gobierno autonómico y más tiempo aún que los populares castigan ese flanco, cual boxeador machacón, aburrido pero eficaz. Y desde San Telmo no hacen nada por protegerse el hígado. Al contrario, Griñán ha sumado algún feo (“yo no veraneo en Marbella”, “vendré a Málaga cada quince días”) a la larga lista heredada de Chaves. Hace diez años se prometió a bombo y platillo un tren litoral desde Nerja hasta Estepona. Ha habido cinco consejeros de Obras Públicas y ni se ha puesto una miserable traviesa ni se pondrá. Hace tres, los estrategas de la Junta, para contrarrestar el clamor de la ciudad en demanda de un tercer hospital, se inventaron en un par de charlas de café el proyecto del megahospital, a pesar de que era justo lo contrario de lo que venían defendiendo. Hace más de una década, los responsables autonómicos anunciaron la carretera del Arco entre Vélez y Marbella, llevar la autovía del Guadalhorce hasta la A-92, construir ese vial distribuidor de la hiperronda que es vital para el desarrollo de la ciudad. Todo parado o abandonado. En cambio, el martes el Consejo de Gobierno anunciaba la licitación por 307 millones de euros del tramo Lucena-Estepa de la autovía del Olivar que llegará hasta Úbeda. Una obra de dudosa prioridad en estos tiempos, como fue enterrar cientos de millones de euros en ese AVE regional en el que todos los trenes conducen a Sevilla.

No parece, sin embargo, que Arenas vaya a acabar con el centralismo si recibe el mando de la nave. Se ha retratado dándole la razón a Zoido en su demanda de un Estatuto de la Capitalidad y fondos extra para Sevilla. Bonita forma de apagar un fuego, echarle gasolina.

Se busca político kamikaze

Javier Gómez | 18 de agosto de 2011 a las 10:39

Más que un presidente, lo que este país necesita es un kamikaze. Alguien comprometido hasta el punto de hacer lo correcto aunque casi nunca sea lo más ventajoso para el partido. En tiempos duros hacen falta medidas contundentes, y la cabeza del político que maneja las tijeras del recorte recibe el último tajo. Decía Obama, en su ya lejana edad de la inocencia, que el principal mal de los políticos de Washington era que pensaban en la reelección al minuto siguiente de lograr su escaño. Como San Pedro, el abogado de Illinois también ha renunciado a sus principios para asegurar su supervivencia. Y si eso ocurre en un país con la sólida tradición democrática de Estados Unidos, donde reina el bipartidismo pero en el que republicanos y demócratas a menudo votan contra sus propias formaciones sin que nadie se lleve las manos a la cabeza ni inicie expedientes de expulsión, no hace falta decir lo que pasa en España.

Confundimos democracia con partitocracia y Estado del bienestar con Estado del cachondeo. No hay que ser un liberal recalcitrante para darse cuenta de que nuestro modelo es tan insostenible como indeseable. Hace unos días, cenaba con unos amigos funcionarios, de distintas administraciones, y el diagnóstico coincidía: sobra la mitad y la otra está desmoralizada, quemada por la ineptitud de los políticos al cargo y el pasotismo y la caradura de muchos compañeros a los que nadie exige ni sanciona. Su única motivación es la conciencia, una vergüenza torera que se va diluyendo a medida que se acumulan los agravios. Ser funcionario no es ningún chollo, pero hemos armado un sistema en el que lo parece: todo buen padre prefiere que sus hijos sean empleados públicos a emprendedores, la confianza de la invulnerabilidad del funcionario, cual intocable de Elliot Ness, a la incertidumbre de la vida del profesional privado. Si no rinde, a la calle. De los autónomos, esos héroes y mártires, hablaremos otro día.

Los funcionarios no son el principal mal de este país, pero su configuración actual sí es un grave problema con el que no vale la política del avestruz. Hay que controlar su productividad -y no darles un plus por el mero hecho de ir a trabajar, como se ha hecho en Málaga-, crear planes de carrera para que puedan progresar en función de sus méritos o ser degradados o despedidos por sus deméritos, hacer catálogos para ver las necesidades reales de plantilla. Sobran, efectivamente, muchos. En las diputaciones, en las autonomías, en el Gobierno central y en los ayuntamientos. Especialmente graves son casos como los de Estepona o Manilva, con muchos, muchísimos enchufados, o los coladeros de las empresas públicas. Necesitamos políticos valientes, que cojan el toro por los cuernos aunque las urnas puedan darles un revolcón. Pero de momento no se ve ninguno.

Imprudentes e irresponsables

Javier Gómez | 4 de agosto de 2011 a las 2:56

Prudencia y responsabilidad. Parece el título de una novela de Jane Austen, pero en realidad se trata de las dos palabras más repetidas por los responsables de la Junta de Andalucía para argumentar el enésimo recorte de sus inversiones en Málaga, el tajo que amputa el principal tramo del Metro. Si ya teníamos dudas de que algún día llegara a El Palo y Rincón, ahora parece difícil que pase de El Perchel. Prudencia y responsabilidad. Esas palabras se las hemos oído o leído a la consejera de Obras Públicas, Josefina Cruz, al delegado del ramo, Enrique Benítez, a la responsable de la Junta en Málaga, Remedios Martel, y al director del Metro, Enrique Salvo. Dan ganas de aplaudirles, de darles las gracias, de pedir perdón a los cargos autonómicos por ser tan imprudentes e irresponsables como para pretender que se cumpla al menos una de la larga lista de promesas del Gobierno andaluz en Málaga.

Pero no. Lo prudente, en cualquier caso, habría sido no desmentir la información publicada por este periódico en la que se citaban los problemas de financiación que iban a parar los dos tramos centrales del Metro. Especialmente si una semana después la principal responsable de las obras sale para confirmarla y dejar de paso a los suyos a la altura del betún. Lo responsable, por cierto consejera, habría sido comunicar primero una decisión de tamaña importancia al alcalde de la ciudad y luego convocar a los medios de Málaga para informar de ella. Y no hacerlo mediante una exclusiva a dos medios del mismo grupo desde Sevilla. Tampoco dar una versión distinta en Almería.

Lo prudente por parte de la Junta y del PSOE, tanto monta, desmonta tanto, sería sincronizar un mínimo las promesas lanzadas con la capacidad para hacerlas realidad. Desde Chaves a Griñán, desde Fraile a Heredia pasando por Bustinduy, el Gobierno andaluz y los socialistas han funcionado en Málaga a base de ir sacando conejos de la chistera que luego volvían a desaparecer cuando bajaba el telón. El tren de la Costa del Sol, el megahospital, el Auditorio, el Metro, la Carretera de Cádiz peatonal, el vial distribuidor, la carretera del Arco… Lo responsable, a propósito, habría sido no licitar o incluso no adjudicar algunas de esas obras, especialmente si después se va a dejar en la cuneta a las empresas que han hecho el esfuerzo por conseguirlas. Lo responsable sería preocuparse por evitar que los obreros afectados por la “reprogramación” –bendito eufemismo- no pasen directamente a las listas del paro, y no estar dedicado en cuerpo y alma a colocar a los miembros de tu ejecutiva en los pocos cargos y puestos institucionales que te van quedando.

Prudencia y responsabilidad. En las novelas de Jane Austen lo último que se pierde es la esperanza. Aquí ya no nos queda ninguna.

Valiente Gámez

Javier Gómez | 9 de enero de 2011 a las 12:59

NO se le puede negar valor a María Gámez. Si fuera una cantante novata en su primer gran concierto, habría escogido a los Rolling como teloneros. Si se tratara de un torero ante su alternativa, a José Tomás y Enrique Ponce en el cartel. Tener a Felipe González como presentador en el lanzamiento oficioso de tu candidatura puede ofrecer más contras que pros. Sí, el brillante ex presidente te garantiza lleno absoluto, pero también te exige estar a su altura, y eso es francamente difícil, por no decir imposible. La política española no ha dado mejor orador en los últimos 30 años, así que Gámez debió sopesar mucho las ventajas y el evidente riesgo de que un bonito jarrón chino le birlara la audiencia, como ocurrió. Pero desde luego la candidata socialista logró que nadie dudara de sus palabras cuando se definió como una persona valiente a la que no asustan los retos. El desafío al que se enfrenta en mayo es considerable: nadar a contracorriente en medio de la tormenta de la crisis, que amenaza con hundir la flota socialista, y quitarle el puesto a un alcalde muy valorado por sus vecinos, pese a que en los últimos años no haya hecho demasiados méritos para el aprobado.

De la Torre es un caso digno de tesis doctoral. Cuenta con una imagen imbatible de gestor, pese a que los números del Ayuntamiento dicen lo contrario, la burocracia municipal resulte asfixiante y los promotores tiemblen sólo con oír su nombre. También de dialogante, porque habrá estrechado tres o cuatro veces las manos de cada malagueño y es capaz de reunirse las veces que haga falta hasta con el mismo demonio, aunque siempre encuentre un problema para cada solución y un agravio lo espere al doblar cualquier esquina. La austeridad es otra de las cualidades que se le suponen. Nadie dice que él no sea frugal, pero a lo largo de estos años, desde los millonarios sueldos de algunos gerentes, pasando por el derroche de la faraónica sede de Urbanismo o el último capítulo del alumbrado navideño y la artística Cabalgata, ha dado muestras de que no es precisamente una prioridad de su equipo de gobierno.

Que el cambio es posible es la idea fuerza de Gámez, y para venderlo tampoco había mejor padrino que González, quien tras ganar sus primeras elecciones en el 82 con ese estandarte llegó a presentarse en su larga agonía electoral como “el cambio del cambio”.

La aspirante del PSOE tendrá que luchar contra las encuestas, contra la inercia de una ciudad conformista que puede y debe aspirar a más y mejor, pero también contra sí misma: resulta difícil olvidar que es la delegada de la Junta, y el Gobierno andaluz tampoco ha estado muy fino bajo su égida con Málaga, pese a los prometedores y casi olvidados inicios de Griñán.

Gámez se presentó como la alcaldesa de las personas frente al ladrillo, de las palabras frente a los números, de los parques frente a los aparcamientos, de la cooperación frente a los agravios, del carril bici frente a las autopistas urbanas, de los acuerdos frente a la confrontación permanente. Aunque tuvo la elegancia de no nombrarlo más que para decir que seguro que también él piensa que su modelo es el mejor para Málaga, De la Torre estuvo presente, implícitamente, en todo su discurso, que pareció de investidura, por cierto.

Atento la escuchaba, entre un auditorio de casi cuatrocientas personas, su gran fichaje, Carlos Hernández Pezzi. El arquitecto, una de las mentes más lúcidas de esta ciudad, un rebelde con causa, un tipo creativo poco amigo de lo políticamente correcto, es su coordinador de campaña y casi todo el mundo, menos él, da por hecho que irá en la lista. Pero puede que con él empiecen y acaben los galácticos. Su designación fue un triunfo de Gámez frente al aparato y las estructuras del partido, quizás peor enemigo para la candidata que el propio De la Torre.

Cada vez que la dirección ha decidido algo, ya sean la absurda caza de brujas, lapidación a la vida de Brian incluida, de Ignacio Trillo, la inspección al maldito edificio de la lona frustrada, o esa fea costumbre de confundir institución y partido, ha ido en perjuicio de la candidata. Y ahora los socialistas vuelven a caer en el mismo error de siempre: confeccionar la lista no en base a escoger a los mejores posibles, sino a que se mantenga el equilibrio en las agrupaciones. Como si no fuera difícil encontrar músicos valientes dispuestos a tocar, a la banda de Gámez le quieren colocar de inicio varios intérpretes que desafinan. Superada con éxito la prueba del telonero González, a la candidata le queda la prueba más complicada: convencer a los propios de que es posible ganarse al público.

Sí, María tiene mucho valor. Nadie puede quitarle eso.

Pese a todo, Marbella

Javier Gómez | 5 de agosto de 2010 a las 10:21

NINGÚN lugar, de Mónaco a Taormina, de Malibú a los Hamptons, resistiría incólume la imagen de su orondo alcalde repanchingado al borde de un jacuzzi lanzando diatribas, rodeado de las azafatas de una indigna televisión nacional, o abanicándose las mollas en los pasillos de la Audiencia provincial. Sería muy duro para cualquier destino de lujo, de Seminyak a Mauricio, de Saint Tropez a Formentera, salir sólo en los informativos por los ajustes de cuentas de las mafias, por las gracias de una cuadrilla de majaderos en el club playero de moda tirando dom perignons a cuerpos de plástico y tarjeta de crédito. Pocos sitios recuperarían su prestigio tras pasar casi toda su corporación por la trena, tras el romance de su alcalde con una tonadillera y la exhibición de cuernos de su ex por los platós. Marbella lo ha aguantado todo. Una jet set que degeneró de la belleza de Deborah Kerr a la de Gunilla, una sociedad que encumbró a traficantes de armas y a virtuosos del pelotazo urbanístico. Incluso 007, otrora símbolo del buen gusto que huyó del gilismo, nos salió rana. Querríamos creer que Connery se largó porque Gil le plantó bloques delante de su chalé, y no porque tuvo licencia para recalificar. A tal punto llega la cosa que se creó un verbo, marbellizar, para hablar de la corrupción en Baleares.

Marbella ha soportado como penitencia un largo paseo por los vertederos. También el desprecio de los representantes del Estado y de la Junta. El Rey contaba los minutos que le faltaban para volver a Marivent cada vez que visitaba al rey Fahd. Los príncipes no se han prodigado por aquí. No ha habido ni un detalle de la Casa Real o de Moncloa. Hay que ser jarrón chino para veranear en Marbella. Como presidente está mal visto. Siempre queda más sencillo ir al Palacio de Las Marismillas, como si uno fuera duque de Medina Sidonia. Ha calado tanto el estigma en el subconsciente político que traicionó al presidente de la Junta. En su peor metedura de pata, presumió de que él no pasa sus vacaciones en Marbella. Ni su antecesor. Griñán sigue sin pisar una de las principales ciudades de la región, el santo y seña de un sector turístico que aporta casi el 15% del PIB a Andalucía. El mismo sitio al que se le promete desde hace treinta años que algún día llegará el tren.

Ese lugar maldito es el elegido por la mujer de Obama para sus vacaciones europeas. Marbella también se merece un descanso, parar y oler las rosas. Se llaman Michelle y Sasha.

Las señales socialistas acaban en cortina de humo

Javier Gómez | 2 de mayo de 2010 a las 9:02

El guión de la última semana socialista en Málaga es tan rocambolesco que parece una novela de Tom Sharpe. Sólo ha faltado una muñeca hinchable, de despacho en despacho y reunión en reunión, en la sede provincial de Fernán Núñez para añadir más surrealismo a unos acontecimientos que han tirado por la borda todo el cuidado con el que la dirección del PSOE había llevado hasta ahora el asunto del candidato. Y por el camino también ha estallado la paz armada que durante meses ha caracterizado las relaciones entre Miguel Ángel Heredia y el presidente de la Diputación, Salvador Pendón.

La crisis interna comenzó con los movimientos de varios secretarios de agrupaciones locales, hay quien dice que auspiciados por Pendón, para intentar convencer a la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez de que aceptara una candidatura que ha rechazado en múltiples ocasiones. En los últimos tiempos, quizás advirtiendo que su influencia pierde enteros cada día que pasa en Estrasburgo, Álvarez no ha sido tan contundente en su negativa. Se ha dejado querer en dos almuerzos, incluso quejado del ostracismo que sufre de la actual dirección, aunque su camino va más por la senda financiera que por la política. La mayoría de militantes y analistas coinciden al señalar que la altiva eurodiputada es quizás la única persona con tirón electoral capaz de arrebatar la Alcaldía a Francisco de la Torre, aunque no faltan quienes temen que se reproduzcan los comportamientos de sus etapas como ministra de Fomento y consejera de Economía. Álvarez no admite controles ni injerencias. Tampoco críticas o incluso preguntas. Así que, si no fastidiaba la campaña con alguna salida de tono temperamental, sería una alcaldesa de armas tomar.

Pendón, factótum del socialismo malagueño en la última década, la persona que trabajó los apoyos para colocar a Marisa Bustinduy primero y a Miguel Ángel Heredia después como secretarios provinciales, lleva tiempo intentando entrar en la candidatura de Málaga. Ya dijo que no pensaba optar de nuevo a la Alcaldía de Ardales, cuya pérdida tras el extraño pacto entre IU y Falange Auténtica fue demasiado dolorosa para él, y tampoco oculta que quiere ser por tercera vez presidente de la Diputación provincial. Este organismo es el verdadero centro de poder del PSOE malagueño, allí se han colocado muchos alcaldes derrotados por las urnas, desde allí se reparten las subvenciones a los municipios, y en las cafeterías cercanas a su enorme y nueva sede de la calle Pacífico, cuando no en sus despachos, se ha orquestado la conquista de agrupaciones, asambleas y congresos provinciales. Pendón tendría más opciones de entrar en una lista con Magdalena Álvarez que con José María Martín Delgado, con el que se lleva notoriamente mal. Pero Miguel Ángel Heredia no está dispuesto a seguir compartiendo el poder interno del partido.

Gracias al que hasta hace pocos meses era líder del movimiento rival, el consejero Luciano Alonso, Heredia supo ver a tiempo que la carta ganadora en el socialismo andaluz, con el beneplácito de Zapatero, se llamaba Pepe Griñán. Se apresuró a respaldar al presidente de la Junta en su exigencia de acabar con la bicefalia y precipitar la salida de Chaves del PSOE-A, y ahora cuenta con su todo su favor.

De hecho, en la reciente inauguración de la nueva terminal del aeropuerto de Málaga, culminado el congreso regional, Griñán no dudó en decir en voz alta y ante el interesado a un grupo de periodistas: “No os equivoquéis, mi único hombre en Málaga es Miguel Ángel”. Disipaba así cualquier duda.

Así que cuando El Mundo hizo públicas a mediados de semana las maniobras internas para que Magdalena Álvarez fuera la candidata, hubo nervios en las direcciones provincial y regional. Porque Álvarez es un elemento incontrolable, y Griñán la conoce bien. No en vano heredó su Consejería de Economía, llena de colaboradores atemorizados al borde de un ataque de nervios y con el sector de las cajas en pie de guerra. Nunca tuvo en mente esa opción y lo dijo bien claro: quería candidatos que quisiesen ser alcaldes.

Con Magdalena, además, Pendón podría lograr su propósito. Así que el jueves por la tarde, en una reunión en Sevilla, Griñán y Heredia acuerdan el nombre de la candidata. El encuentro se celebra horas después de que el presidente de la Diputación, quizás conociendo la existencia de la cita, estallara en la cadena Ser. Pendón anuncia que sopesa dejar la política en 2011, volver a su puesto de maestro para disfrutar de sus nietos, porque no comparte “esta manera de hacer política”. Por primera vez, los torpedos se ven desde la superficie. Para que esta carga frontal de Pendón no acapare toda la atención mediática, se decide que el secretario de Comunicación regional y también mano derecha de Heredia, Francisco Conejo, contraataque. Pero lanza ‘fuego amigo’.

Conejo llama a los medios de comunicación de Málaga en la tarde noche del jueves para anunciarles que Griñán y Heredia se han reunido y han pactado el candidato. A continuación cuenta a sus estupefactos interlocutores que no puede comunicarles el nombre hasta dentro de una semana. En un partido que ha contratado en varias de las instituciones en las que gobierna a periodistas para que le asesoren, este error garrafal de comunicación y sentido común resulta imperdonable. Más temprano que tarde, Conejo se suma a la lista de pifias cometidas por los ‘cachorros’ de Griñán, inaugurada por Velasco en Córdoba, continuada por Susana Díaz y su ‘mediación’ en la huelga del transporte público de Sevilla y seguida por el indigno pelotilleo de Mario Jiménez en el Parlamento.

Todos errores de principiante en una ejecutiva en la que el más novato en estas lides internas parece ser precisamente el más veterano, el propio Griñán. El presidente de la Junta ha iniciado la segunda fase de una batalla soterrada contra los vicarios de Chaves, especialmente Pizarro. Tras Cádiz, Málaga es la siguiente pieza en el tablero.

No hay nada peor que ponerle a un periodista la miel en los labios y después quitársela para dársela a otro, y Conejo debía saber que la filtración era inevitable. Así que cuando al día siguiente La Opinión apunta al nombre de María Gámez, la considerada ‘plan B’, como la que más papeletas tiene, el malestar se extiende. Las agrupaciones locales se consideran ninguneadas en el proceso de elección y lamentan que la apuesta se haga para 2015, si es que Gámez no resulta achicharrada por una abultada derrota que se ve inevitable.

Gámez puede oponer su juventud frente a Francisco de la Torre, pero apenas tiene rodaje suficiente para constituir un verdadero desafío. Nunca se ha presentado a unas elecciones, y sus méritos son cuatro años como delegada de Innovación y dos como la supuesta ‘cara amable’ al frente de la Delegación del Gobierno andaluz, pese a que durante su etapa se han dado los peores enfrentamientos entre la Junta y el Ayuntamiento. En una provincia en la que el 41% de los habitantes rechaza la gestión del Gobierno autonómico, según los datos de la encuesta IESA, el PSOE ha elegido precisamente a la representante de esa institución, a una persona que vive y milita en Fuengirola y que hasta hace bien poco se consideraba como opción para disputar la Alcaldía a Esperanza Oña. Digamos que Heredia no ha apostado precisamente fuerte por la victoria.

El alcalde debe de estar frotándose las manos, y más aún si la dirección socialista baraja mantenerla en la Junta en lugar de sustituirla por Susana Radío o Manuel García. Sería otra terrible idea. Dan igual el escándalo del centro ruso y su tolerancia ante ese disparate urbanístico en Pinares de San Antón, los retrasos de casi todos los grandes proyectos de la ciudad, la falta de nuevas ideas y de valentía al afrontar el diseño de Málaga. De la Torre se mantiene incólume tras diez años ante esta forma de hacer oposición del PSOE desde las instituciones. Más alimento al discurso del agravio.

El viernes es día de intensas reuniones. Primero la del grupo provincial del PSOE, donde un diputado reprochó a Pendón su “deslealtad” y la exigió que dimitiera de su cargo, mientras éste contaba su intención de seguir hasta 2011 pero también recordaba lo obvio: si el partido se lo pide, él se irá. Pendón no es nuevo, más bien un maestro, en el arte de la guerra interna, aunque en esta ocasión ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que soplan vientos de derrota. Sus enemigos, que unos cuantos ha cosechado en sus 22 años en cargos públicos, comentan estos días con sorna que Pendón no ha dejado la política, “es la política la que lo ha dejado a él”.

Al mismo tiempo, a la sede provincial del partido llegaba José María Martín Delgado. El catedrático de Derecho Financiero, ex rector y ex consejero de Cultura, veía alejarse su última oportunidad de cumplir su sueño de ser alcalde. Al abogado le exigían lo que no se le ha exigido a ninguno de los candidatos anteriores, y le hacían una oferta que sabían que iba a rechazar. Griñán quería candidatos a ocho años vista, dispuestos a permanecer en la oposición para optar a las elecciones de 2015. Para entonces él tendría 66 años, y Martín Delgado no estaba dispuesto a pasar el último tramo de su vida profesional sentado en el banco de la oposición. Si no ganaba, se volvería a su despacho.

El partido ha sido terriblemente injusto con el alcaldable. Durante un año Heredia lo ha paseado como el futuro candidato, le ha dado cargos simbólicos para promocionarlo, quizás también para aprovecharse de su prestigio, y hasta Griñán se lo presentó a Zapatero como su campeón contra De la Torre. No es la primera vez, ni la segunda, que lo dejan en la estacada. Y eso que ha sido el único que ha tenido el coraje de decir en voz alta, mientras los demás se escondían, que estaba dispuesto a competir contra De la Torre, que veía posible la victoria. Incluso Heredia y Conejo hablaron hace meses de las “señales” que irían transmitiendo para que quedara claro que sería el elegido pese a que la normativa del partido impedía hacerlo público hasta mayo. Nadie podía imaginar que esas señales acabarían siendo una cortina de humo.

El aniversario

Javier Gómez | 25 de abril de 2010 a las 8:41

En una reciente intervención, al secretario provincial socialista le traicionó su buena memoria. Miguel Ángel Heredia, el temido diputator en los tiempos en que gobernaba el PP, es muy aficionado a las obras y los datos. En su discurso como líder malagueño del PSOE gusta de sumar la histórica inversión del Gobierno de Zapatero en Málaga con la no tan generosa de la Junta de Andalucía. Eso siempre disimula bastante. Así que cuando habló de actuaciones y acabó con el AVE, el aeropuerto y la segunda ronda, pasó a los grandes hechos de la Junta en Málaga en la última década. Pudo citar dos y después se vio obligado a echar mano de los libros de Historia: “El Museo Picasso, la Ciudad de la Justicia… el Teatro Romano y la Alcazaba”. Más de uno contuvo la risa. Porque el político no se equivocaba demasiado al recurrir a romanos y taifas para citar más obras.

A día de hoy el debe del Gobierno andaluz en Málaga sigue siendo mucho mayor que su haber. La gran y repetida promesa electoral de Manuel Chaves en esta provincia, el tren de la Costa del Sol, sigue siendo una ilusión, a pesar de acumular diez años y de que su primer tramo lleve dos adjudicado. Y su heredero, José Antonio Griñán, va por el mismo camino si sigue a este ritmo con su otro gran proyecto en Málaga, el megahospital. Cuando hace un año llegó al cargo, Griñán vino acompañado de una ola de optimismo. Si veinte años son demasiados incluso para Churchill, Roosevelt, Clinton, Felipe González o Gorbachov, qué no serían para Chaves. Había hambre atrasada de cambio.

El nuevo presidente tenía una sensibilidad especial. Un político brillante, cultísimo, cercano, sin nada que demostrar a nadie más que a él mismo. Enseguida se dio cuenta de las debilidades de la Junta, del grave desequilibrio territorial fomentado por casi un cuarto de siglo de chavismo y borbollismo. La principal víctima de ese centralismo asfixiante era Málaga. Aunque también el resto de provincias. Así que Griñán habló de una nueva estructura, de descentralización, prometió nuevas actuaciones en Málaga. Incluso tener aquí un despacho. Eso provocó de inmediato los celos hispalenses. Habíamos fichado a Kaká. Pero como le ha ocurrido al ex balón de oro en su primer año en España, de momento ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Griñán no se prodiga por Málaga más que el Chaves de los primeros años. Se ha enfrascado en una revolución interna del partido que en las primeras semanas le está saliendo rana. Se equivoca si piensa que los jóvenes cachorros de la política, sean del partido que sean, tienen claras las reglas del juego. En la escuela sólo les enseñan las trampas. Y en lugar de cien días de cortesía como presidente de la Junta, ha tenido casi cuatrocientos. Va siendo hora de estar a la altura de las expectativas.

LECCIONES

Hace un par de meses, la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, protagonizó un escándalo en Galicia, al denunciar el PP que en sus tiempos de diputada regional socialista cobró 31.000 euros en kilometraje, a pesar de no tener carné de conducir y desplazarse habitualmente en coche oficial. El viernesdio nuevas lecciones de ética en Málaga. Dijo estar preocupada por las críticas a la Ley Integral contra la Violencia de Género, ya que “lo único que consiguen es animar a los agresores a tener más impunidad y a provocar un efecto perverso en la sociedad. Calificaría a este tipo de gente de irresponsables”. Todo cargo público debería someterse a un sencillo examen. Sólo para comprobar que entiende lo que significa la democracia. Y que la crítica es intrínseca a ella. La Ley contra la Violencia de Género es mejor que nada. Pero también francamente mejorable. Y mucho más los medios de que la dota el Gobierno.

¿Esto era la crisis?

Javier Gómez | 22 de marzo de 2010 a las 20:20

Varias reflexiones a bote pronto sobre la crisis de gobierno:

1.- Tan importante no debía de ser para el PSOE que hubiera una Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio separada de Obras Públicas. Ha durado menos de dos años. Debe de ser más importante quién es el candidato del partido a la Alcaldía de Sevilla. La marcha de Juan Espadas, tras una magnífica pero corta labor, significa la desaparición de su departamento. Que se lo cuenten ahora a los funcionarios, mareados de tanta mudanza. Un motivo más para soliviantar a los alcaldes de la Axarquía. Y quizás para retrasar más los PGOU pendientes.

2.- Tan importante, prioritaria, no debe de ser la Educación para el presidente Griñán, cuando no es suficiente Consejería para visualizar a su nueva ‘número dos’. Se mantiene además la premisa de colocar a un cargo orgánico del partido al frente de la Consejería, en este caso al secretario provincial del PSOE de Granada. Qué fácil se le ponen las cosas al PP para hablar de adoctrinamiento en las aulas.

3.- Tan importante, básica, y estratégica, no debe de ser la Innovación cuando también se suprime como Consejería específica. En España, en este caso en Andalucía, seguimos siendo expertos en nadar contracorriente: en plena crisis, cuando más falta que nunca hace invertir en I+D+I, nosotros recortamos presupuesto. Al menos Antonio Ávila, que llevará también Economía, podrá cuidar a su segunda Consejería en la elaboración presupuestaria. La labor de Francisco Triguero seguirá siendo imprescindible.

4.- Paulino Plata salió por la puerta trasera de la primera línea política con su ‘espantá’ de Marbella. Cierto que Chaves le forzó a presentarse como candidato, pero apenas duró tres meses en la oposición, y casi no apareció por la ciudad. Con bastante retraso, ha logrado la ‘recompensa’ que sin duda esperaba. De Plata se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, pero si se compara con alguno de los consejeros y consejeras salientes de la última década el antequerano sale muy bien parado. Motivado, es un purasangre de la política, con unas capacidades de comunicación y dialéctica que ya quisieran muchos.

5.- A Mar Moreno le han llovido flores de todos sitios. Especialmente impresionantes fueron los recientes halagos de Zapatero. Su paso por Obras Públicas fue fugaz, como el de esos futbolistas que entran en el descuento y a los que no se puede calificar. Un ridículo mes. En Educación no ha llegado al año. Ha puesto en marcha el plan TIC 2.0 con el reparto de ordenadores portátiles, y en algunos sitios, como en Málaga, ha montado la marimorena con los comedores escolares. Pero nos quedamos con ganas y sin tiempo para examinarla a fondo al frente de una Consejería tan complicada. Salvo que la idea sea que conozca todas las consejerías en tiempo récord para ser una buena candidata a la Junta en el futuro, va siendo hora de que se quede un poco quieta en el mismo sitio. Básicamente, para que pueda salir en la foto.

6.- La salida de Cinta Castillo de Medio Ambiente es quizás la decisión más lógica tomada por Griñán. Una consejera no puede decir que el hotel de El Algarrobico no tiene impacto en el medio ambiente. Tenía que haber dimitido al día siguiente. Tampoco armar el lío territorial que ha montado con las competencias hidrológicas.

7.- En una administración tan voluminosa como la Junta, cualquier cambio de calado tarda meses en digerirse. A Griñán le quedan dos años para las elecciones y las encuestas no soplan a favor. Va siendo hora de dedicarse al 110% a  afrontar la crisis de verdad. No la interna ni la del partido.

8.- Vistos los cambios, da la impresión de que el presidente primero anunció la reducción de Consejerías y luego ha quedado atrapado por su promesa. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? La pregunta ha tenido respuesta inversa: Vivienda y Urbanismo, Justicia e Innovación han sido las prescindibles. Vaya sacrificios. Seguramente tres de los cinco problemas y retos más importantes que tiene ante si Andalucía.

Sopranos y barítonos

Javier Gómez | 4 de febrero de 2010 a las 11:33

Uno de los misterios más bellos de la naturaleza, de esos que nos inclinan a pensar que nada de todo esto puede ser fruto de una casualidad cósmica, es el canto de las ballenas. En California, un grupo de biólogos marinos trata de descifrar las razones de un descubrimiento sorprendente: las ballenas azules cada vez cantan más grave. No es que en los años 60 fueran Ainhoa Arteta y ahora Carlos Álvarez, pero los científicos han calibrado en media octava la bajada de tono en la enigmática habla de estos solitarios gigantes, que parecen haberse puesto de acuerdo en todos los océanos para ser un poquito menos estridentes.

El canto de la ballena azul, el más grande los mamíferos, tiene una frecuencia tan baja que apenas es perceptible para el oído humano. Según sostienen los expertos en un magnífico artículo publicado esta semana en Los Angeles Times, si una grabación se pusiera a todo volumen en un auditorio cerrado, se sentiría tanto en la vibración del pecho como en los tímpanos. Aunque para hacerse una idea de lo eficaz de sus comunicaciones, baste decir que el canto de una ballena puede ser percibido por otra a miles de kilómetros de distancia. La principal hipótesis que manejan los investigadores para este cambio de registro cetáceo es que la especie ya no está tan amenazada. Antes las ballenas azules, en peligro de extinción, gritaban para comunicarse con sus congéneres, y ahora no necesitan hacerlo tanto. Aunque sólo haya unas 10.000.

En cierto modo, algo similar, pero al revés, le está pasando a un gran aficionado a la ópera. El presidente de la Junta, José Antonio Griñán, lleva meses en un tono que no es el suyo porque hay demasiadas voces en el PSOE andaluz. Posiblemente a mediados de marzo, cuando se aclare la nueva dirección de los socialistas, volverá a bajar media octava.

Las manzanas del agravio

Javier Gómez | 24 de enero de 2010 a las 10:28

No hay que ser un lince para descubrir que la sangría política del PSOE en Andalucía brota principalmente en Málaga. Los datos de la encuesta del IESA no dan lugar a engaños: el sentimiento de agravio ha calado hondo y será difícil erradicarlo. Griñán no es tonto y desde que sucedió a Chaves ha hecho guiños constantes a la segunda provincia de la comunidad, a una ciudad que lleva años pidiendo el balón aunque siempre acaban poniéndola de portero. Pero si el presidente de la Junta a duras penas ha podido cumplir su intención de venir cada quince días –tendría que estar casi todos los días, porque apenas sabe ponerle nombre uno de cada cinco malagueños, el grado de conocimiento más bajo de la región-, su rival sabe muy bien que el partido se juega y se gana aquí. Javier Arenas lleva meses acudiendo a Málaga como si estuviéramos en el sprint final de la campaña, entre dos y tres veces a la semana. De forma un tanto irresponsable, pero sin duda eficaz, agita sin cesar el árbol de la provincia ninguneada. Y no paran de caerle manzanas, porque de momento le saca diez puntos al socialista.  La Junta y el Gobierno tampoco dejan de darle argumentos, la verdad. Si a estas alturas los ideólogos del PSOE no se han dado cuenta de que la confrontación beneficia a los alcaldes populares, más les valdría volver al parchís. Cada patada en el trasero de Francisco de la Torre, de Ángeles Muñoz, de Pedro Fernández Montes, la acaban sintiendo los ciudadanos. Y cada promesa incumplida, cada moto vendida pero no entregada, acaba contando. No vamos a citar otra vez el tren de la Costa del Sol, ni el cinturón verde de Málaga, ni el parque fluvial del Guadalhorce. Tampoco el saneamiento integral  o las cortinas de humo del megahospital o el museo del Transporte en el Campamento Benítez.

El martes el alcalde de Málaga acude a Sevilla para intentar desbloquear dos asuntos de Estado para la ciudad: el PGOU y el bulevar sobre el soterramiento. En el caso del primero, el regidor no está libre de culpa de todas las chinas que las administraciones socialistas le han ido tirando por el tortuoso camino de su tramitación. El desarrollo de una ciudad a diez o quince años vista debería ser de obligatorio consenso con la oposición, recibir al menos dos tercios de los votos de la Corporación. Y De la Torre engendró el plan con un desprecio absoluto a lo que pensara el resto de partidos. Pero eso no es argumento para que la Junta use sus competencias como armas de una partida de póker sin fin, para sacarse continuamente cartas de la manga con las que sorprender al adversario. La última jugada, pues sólo puede llamarse así, es la de Arraijanal. Si es triste que el Ayuntamiento no sepa ver la necesidad de reservar como zona verde y libre de construcciones la última gran parcela del litoral, más lo es que la Junta prometa un gran parque sin intención alguna de pagarlo. Que sea el Consistorio el que lo haga restando aprovechamientos al PGOU. El rey tira una vez más con la pólvora del pueblo.

En cuanto al bulevar, la postura del Ministerio de Fomento es absolutamente inaceptable. La ciudad, que no De la Torre, ya pagó lo que tuvo que pagar por liberar esos suelos. Para constatar la mala fe con que la que está actuando Adif en este asunto, baste señalar que según la interpretación del convenio del soterramiento que hace Antonio González Marín, su presidente, el verbo “aportar” tiene varios significados. Si se aplica al Ayuntamiento, significa dar los suelos gratuitamente. Si se aplica a su organismo, es darlos a cambio de más dinero. Lo más urgente en Málaga no es nombrar al candidato. Es un cambio de actitud.