Archivos para el tag ‘Juan Espadas’

¿Esto era la crisis?

Javier Gómez | 22 de marzo de 2010 a las 20:20

Varias reflexiones a bote pronto sobre la crisis de gobierno:

1.- Tan importante no debía de ser para el PSOE que hubiera una Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio separada de Obras Públicas. Ha durado menos de dos años. Debe de ser más importante quién es el candidato del partido a la Alcaldía de Sevilla. La marcha de Juan Espadas, tras una magnífica pero corta labor, significa la desaparición de su departamento. Que se lo cuenten ahora a los funcionarios, mareados de tanta mudanza. Un motivo más para soliviantar a los alcaldes de la Axarquía. Y quizás para retrasar más los PGOU pendientes.

2.- Tan importante, prioritaria, no debe de ser la Educación para el presidente Griñán, cuando no es suficiente Consejería para visualizar a su nueva ‘número dos’. Se mantiene además la premisa de colocar a un cargo orgánico del partido al frente de la Consejería, en este caso al secretario provincial del PSOE de Granada. Qué fácil se le ponen las cosas al PP para hablar de adoctrinamiento en las aulas.

3.- Tan importante, básica, y estratégica, no debe de ser la Innovación cuando también se suprime como Consejería específica. En España, en este caso en Andalucía, seguimos siendo expertos en nadar contracorriente: en plena crisis, cuando más falta que nunca hace invertir en I+D+I, nosotros recortamos presupuesto. Al menos Antonio Ávila, que llevará también Economía, podrá cuidar a su segunda Consejería en la elaboración presupuestaria. La labor de Francisco Triguero seguirá siendo imprescindible.

4.- Paulino Plata salió por la puerta trasera de la primera línea política con su ‘espantá’ de Marbella. Cierto que Chaves le forzó a presentarse como candidato, pero apenas duró tres meses en la oposición, y casi no apareció por la ciudad. Con bastante retraso, ha logrado la ‘recompensa’ que sin duda esperaba. De Plata se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, pero si se compara con alguno de los consejeros y consejeras salientes de la última década el antequerano sale muy bien parado. Motivado, es un purasangre de la política, con unas capacidades de comunicación y dialéctica que ya quisieran muchos.

5.- A Mar Moreno le han llovido flores de todos sitios. Especialmente impresionantes fueron los recientes halagos de Zapatero. Su paso por Obras Públicas fue fugaz, como el de esos futbolistas que entran en el descuento y a los que no se puede calificar. Un ridículo mes. En Educación no ha llegado al año. Ha puesto en marcha el plan TIC 2.0 con el reparto de ordenadores portátiles, y en algunos sitios, como en Málaga, ha montado la marimorena con los comedores escolares. Pero nos quedamos con ganas y sin tiempo para examinarla a fondo al frente de una Consejería tan complicada. Salvo que la idea sea que conozca todas las consejerías en tiempo récord para ser una buena candidata a la Junta en el futuro, va siendo hora de que se quede un poco quieta en el mismo sitio. Básicamente, para que pueda salir en la foto.

6.- La salida de Cinta Castillo de Medio Ambiente es quizás la decisión más lógica tomada por Griñán. Una consejera no puede decir que el hotel de El Algarrobico no tiene impacto en el medio ambiente. Tenía que haber dimitido al día siguiente. Tampoco armar el lío territorial que ha montado con las competencias hidrológicas.

7.- En una administración tan voluminosa como la Junta, cualquier cambio de calado tarda meses en digerirse. A Griñán le quedan dos años para las elecciones y las encuestas no soplan a favor. Va siendo hora de dedicarse al 110% a  afrontar la crisis de verdad. No la interna ni la del partido.

8.- Vistos los cambios, da la impresión de que el presidente primero anunció la reducción de Consejerías y luego ha quedado atrapado por su promesa. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? La pregunta ha tenido respuesta inversa: Vivienda y Urbanismo, Justicia e Innovación han sido las prescindibles. Vaya sacrificios. Seguramente tres de los cinco problemas y retos más importantes que tiene ante si Andalucía.

Las (in)competencias de la Junta

Javier Gómez | 5 de marzo de 2009 a las 14:15

 Resulta que la Junta de Andalucía, cuyos responsables se han estado llenando la boca todos estos días con los 27 acuerdos urbanísticos impugnados al Ayuntamiento de Alcaucín y las 21 denuncias de particulares tramitadas, no tenía motivo alguno para sospechar de los informes del Consistorio. Así que bastaba que entrara un papel encargado por el Consistorio y firmado por José Mora rechazando una denuncia por irregularidad urbanística para que el Gobierno andaluz dejara de preocuparse. “Nos creemos lo que dicen los órganos competentes. Se presume que es cierto porque proviene del Ayuntamiento”, ha dicho esta mañana la delegada del Gobierno andaluz en Málaga, María Gámez, y se ha quedado tan ancha. Y eso que en Málaga llevamos más de diez alcaldes condenados, procesados o detenidos por corrupción urbanística.

Así que cuando toca sacar pecho, la Junta es responsable de la ordenación del territorio, de vigilar a los Ayuntamientos, de abrirles expediente o negarles las modificaciones de elementos de sus PGOU (por cierto que en Alcaucín hay algún que otro plan parcial de viviendas en suelo rústico que cuenta con los parabienes autonómicos). Pero cuando se produce una cagada mayúscula como ésta, cuando se archiva una denuncia con fundamentos sin dignarse a estudiarla, el urbanismo es una competencia exclusiva municipal y nosotros no tenemos nada que ver.

Uno se pregunta para qué demonios sirve la denominada Policía Urbanística del Gobierno andaluz, ésa que se vendió mediáticamente a bombo y platillo desde los tiempos de Jesús Gil en Marbella, si al final se trata de un equipo de burócratas que se dedican a mirar papeles y no a visitar los lugares denunciados. Y encima examinan mal los informes, pues el elaborado por el arquitecto de la Diputación encarcelado por la trama de corrupción ni siquiera llevaba el sello de registro de salida del organismo. Según los responsables de Diputación, era papel mojado.

También resulta inaceptable que alguien que tenga tanta responsabilidad por las mañanas en el control del urbanismo de la provincia pueda después por la tarde pasar al más lucrativo bando contrario, en su estudio privado dedicándose a sortear su trabajo matinal y el de sus compañeros. No sólo ha ocurrido en el caso de Mora y de la Diputación. También en la Gerencia de Urbanismo. También en la Consejería de Obras Públicas. Y en todos los casos los servicios jurídicos de las instituciones han visto compatibles estas actividades de moralidad y ética más que cuestionables. ¿Acaso no hay información privilegiada? ¿Acaso los funcionarios no tienen acceso, directo o indirecto a través de sus compañeros, a trámites y expedientes que no están al alcance del resto? ¿Acaso no pueden influir en la toma de decisiones de una u otra forma? Pues a juicio de nuestros responsables políticos no. Uno puede dedicarse por la mañana a controlar la legalidad del urbanismo de la provincia y por la tarde o en los ratos libres a asesorar a promotores y particulares al respecto.

La única dimisión que hasta ahora se producido en el Gobierno andaluz por los múltiples casos de corrupción urbanística ha sido de carambola. Mal aconsejado y huyendo con buen juicio de las premisas del PSOE de Málaga -cuya dirección en tiempos de Marisa Bustinduy desoyó sistemáticamente las denuncias por corrupción-, el consejero Juan Espadas nombró para el cargo a una persona de perfil técnico, la inspectora jefa. Desgraciadamente para ella, como descubrió este periódico, su nombre aparecía en el sumario de la operación Malaya por mantener varias conversaciones teléfonicas (pinchadas) con un abogado investigado (que no procesado), con el que había montado una empresa de asesoría legal y urbanística. El contenido de las charlas revela un comportamiento cuestionable ética y moralmente a juicio de este diario y de este periodista, pero no de los servicios de Inspección de la Junta, que archivaron la investigación interna.  El caso es que la delegada no duró tres días en el cargo, al dimitir oficialmente por el “linchamiento mediático” pero forzada por el consejero. Es María José Mata, la misma inspectora que da el visto bueno al informe de José Mora de Alcaucín. La misma persona avalada públicamente, tras su cese, por el ex delegado José María Ruiz Povedano, hoy consejero delegado de la SOPDE, el organismo de la Diputación de Málaga que hace, entre otras muchas cosas, los PGOUs de muchos pueblos.

La llamada

Javier Gómez | 21 de enero de 2009 a las 18:00

A pesar de su patinazo inicial con el nombramiento de la delegada fugaz, el consejero de Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Espadas, tiene ganas de mejorar las cosas. El responsable de un área tan importante para la economía andaluza y tan conflictiva como ha sido en los últimos años, está dispuesto de veras a negociar con los ayuntamientos. En el caso de Málaga, a pesar de la bronca de los convenios, parece cercano un acuerdo para sacar adelante el PGOU. Espadas acaba de pedir al Ministerio de Fomento que agilice de una vez los múltiples informes que tiene pendientes para sacar adelante el planeamiento. Es una buena señal. Y más en los tiempos de crisis que corren en los que cualquier retraso burocrático de inversiones cuesta cientos de puestos de trabajo.

Etiquetas: , ,