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Tomaduras de pelo

Javier Gómez | 28 de octubre de 2010 a las 11:59

SÓLO en Málaga es posible el esperpento del Campamento Benítez. Que llegue una ministra y anuncie una inversión de 300 millones de euros en un museo-parque único en España y el alcalde se ponga farruco. Que después llegue el sucesor de la ministra, en plena etapa de recortes, y anuncie en un mitin que mejor nos olvidamos del museo y nos quedamos con el parque, bon voyage inversión histórica. ¡Y que eso se celebre como un logro de la candidata socialista con las palmas del Ayuntamiento!

En una ciudad huérfana de proyectos de referencia, que espera como agua de mayo la firma de Moneo, sea en lo que sea, se está despreciando a una de sus mejores discípulas, la arquitecta catalana Carme Pinós, que ganó el concurso internacional de ideas convocado por Fomento en 2007, imponiéndose a otras 26 propuestas y a arquitectos de la talla y prestigio de Alejandro Zaera, Carlos Ferrater y César Portela. Su proyecto, la hoja, ya daba una idea de su respeto por lo verde, e integra perfectamente los edificios expositivos dentro de un gran parque en los viejos terrenos militares, con 26 hectáreas que superan la suma de los parques Huelin, del Norte, del Oeste, Litoral y el Parque de Málaga.

Así que ya hay parque previsto y diseñado -mejor que no metan la zarpa algunos de los arquitectos de la Gerencia de Urbanismo, por favor- dentro de lo que iba a ser -y debería ser- la única gran herencia exclusiva del paso de Magdalena Álvarez por el Ministerio de Fomento, ya que el resto de grandes actuaciones, aunque aceleradas por la política malagueña, habían sido diseñadas por el Gobierno del PP.

El Museo-Parque del Transporte y la Obra Pública del Campamento Benítez tuvo incluso durante tres años un coordinador a sueldo, Fernando Ron, que lo dejó aburrido en 2009 tras el anuncio del nuevo ministro, José Blanco, de que el proyecto se paralizaba porque el Ayuntamiento mantenía el litigio sobre los suelos. Una magnífica excusa para ir borrando poco a poco los compromisos malagueños de Álvarez, que al fin y al cabo también eran los del Gobierno de Zapatero. Sí, uno es un ingenuo por pretender que los políticos cumplan su palabra. Y todavía se sorprende de la impunidad con la que algunos y algunas pretenden tomarnos el pelo.

Las señales socialistas acaban en cortina de humo

Javier Gómez | 2 de mayo de 2010 a las 9:02

El guión de la última semana socialista en Málaga es tan rocambolesco que parece una novela de Tom Sharpe. Sólo ha faltado una muñeca hinchable, de despacho en despacho y reunión en reunión, en la sede provincial de Fernán Núñez para añadir más surrealismo a unos acontecimientos que han tirado por la borda todo el cuidado con el que la dirección del PSOE había llevado hasta ahora el asunto del candidato. Y por el camino también ha estallado la paz armada que durante meses ha caracterizado las relaciones entre Miguel Ángel Heredia y el presidente de la Diputación, Salvador Pendón.

La crisis interna comenzó con los movimientos de varios secretarios de agrupaciones locales, hay quien dice que auspiciados por Pendón, para intentar convencer a la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez de que aceptara una candidatura que ha rechazado en múltiples ocasiones. En los últimos tiempos, quizás advirtiendo que su influencia pierde enteros cada día que pasa en Estrasburgo, Álvarez no ha sido tan contundente en su negativa. Se ha dejado querer en dos almuerzos, incluso quejado del ostracismo que sufre de la actual dirección, aunque su camino va más por la senda financiera que por la política. La mayoría de militantes y analistas coinciden al señalar que la altiva eurodiputada es quizás la única persona con tirón electoral capaz de arrebatar la Alcaldía a Francisco de la Torre, aunque no faltan quienes temen que se reproduzcan los comportamientos de sus etapas como ministra de Fomento y consejera de Economía. Álvarez no admite controles ni injerencias. Tampoco críticas o incluso preguntas. Así que, si no fastidiaba la campaña con alguna salida de tono temperamental, sería una alcaldesa de armas tomar.

Pendón, factótum del socialismo malagueño en la última década, la persona que trabajó los apoyos para colocar a Marisa Bustinduy primero y a Miguel Ángel Heredia después como secretarios provinciales, lleva tiempo intentando entrar en la candidatura de Málaga. Ya dijo que no pensaba optar de nuevo a la Alcaldía de Ardales, cuya pérdida tras el extraño pacto entre IU y Falange Auténtica fue demasiado dolorosa para él, y tampoco oculta que quiere ser por tercera vez presidente de la Diputación provincial. Este organismo es el verdadero centro de poder del PSOE malagueño, allí se han colocado muchos alcaldes derrotados por las urnas, desde allí se reparten las subvenciones a los municipios, y en las cafeterías cercanas a su enorme y nueva sede de la calle Pacífico, cuando no en sus despachos, se ha orquestado la conquista de agrupaciones, asambleas y congresos provinciales. Pendón tendría más opciones de entrar en una lista con Magdalena Álvarez que con José María Martín Delgado, con el que se lleva notoriamente mal. Pero Miguel Ángel Heredia no está dispuesto a seguir compartiendo el poder interno del partido.

Gracias al que hasta hace pocos meses era líder del movimiento rival, el consejero Luciano Alonso, Heredia supo ver a tiempo que la carta ganadora en el socialismo andaluz, con el beneplácito de Zapatero, se llamaba Pepe Griñán. Se apresuró a respaldar al presidente de la Junta en su exigencia de acabar con la bicefalia y precipitar la salida de Chaves del PSOE-A, y ahora cuenta con su todo su favor.

De hecho, en la reciente inauguración de la nueva terminal del aeropuerto de Málaga, culminado el congreso regional, Griñán no dudó en decir en voz alta y ante el interesado a un grupo de periodistas: “No os equivoquéis, mi único hombre en Málaga es Miguel Ángel”. Disipaba así cualquier duda.

Así que cuando El Mundo hizo públicas a mediados de semana las maniobras internas para que Magdalena Álvarez fuera la candidata, hubo nervios en las direcciones provincial y regional. Porque Álvarez es un elemento incontrolable, y Griñán la conoce bien. No en vano heredó su Consejería de Economía, llena de colaboradores atemorizados al borde de un ataque de nervios y con el sector de las cajas en pie de guerra. Nunca tuvo en mente esa opción y lo dijo bien claro: quería candidatos que quisiesen ser alcaldes.

Con Magdalena, además, Pendón podría lograr su propósito. Así que el jueves por la tarde, en una reunión en Sevilla, Griñán y Heredia acuerdan el nombre de la candidata. El encuentro se celebra horas después de que el presidente de la Diputación, quizás conociendo la existencia de la cita, estallara en la cadena Ser. Pendón anuncia que sopesa dejar la política en 2011, volver a su puesto de maestro para disfrutar de sus nietos, porque no comparte “esta manera de hacer política”. Por primera vez, los torpedos se ven desde la superficie. Para que esta carga frontal de Pendón no acapare toda la atención mediática, se decide que el secretario de Comunicación regional y también mano derecha de Heredia, Francisco Conejo, contraataque. Pero lanza ‘fuego amigo’.

Conejo llama a los medios de comunicación de Málaga en la tarde noche del jueves para anunciarles que Griñán y Heredia se han reunido y han pactado el candidato. A continuación cuenta a sus estupefactos interlocutores que no puede comunicarles el nombre hasta dentro de una semana. En un partido que ha contratado en varias de las instituciones en las que gobierna a periodistas para que le asesoren, este error garrafal de comunicación y sentido común resulta imperdonable. Más temprano que tarde, Conejo se suma a la lista de pifias cometidas por los ‘cachorros’ de Griñán, inaugurada por Velasco en Córdoba, continuada por Susana Díaz y su ‘mediación’ en la huelga del transporte público de Sevilla y seguida por el indigno pelotilleo de Mario Jiménez en el Parlamento.

Todos errores de principiante en una ejecutiva en la que el más novato en estas lides internas parece ser precisamente el más veterano, el propio Griñán. El presidente de la Junta ha iniciado la segunda fase de una batalla soterrada contra los vicarios de Chaves, especialmente Pizarro. Tras Cádiz, Málaga es la siguiente pieza en el tablero.

No hay nada peor que ponerle a un periodista la miel en los labios y después quitársela para dársela a otro, y Conejo debía saber que la filtración era inevitable. Así que cuando al día siguiente La Opinión apunta al nombre de María Gámez, la considerada ‘plan B’, como la que más papeletas tiene, el malestar se extiende. Las agrupaciones locales se consideran ninguneadas en el proceso de elección y lamentan que la apuesta se haga para 2015, si es que Gámez no resulta achicharrada por una abultada derrota que se ve inevitable.

Gámez puede oponer su juventud frente a Francisco de la Torre, pero apenas tiene rodaje suficiente para constituir un verdadero desafío. Nunca se ha presentado a unas elecciones, y sus méritos son cuatro años como delegada de Innovación y dos como la supuesta ‘cara amable’ al frente de la Delegación del Gobierno andaluz, pese a que durante su etapa se han dado los peores enfrentamientos entre la Junta y el Ayuntamiento. En una provincia en la que el 41% de los habitantes rechaza la gestión del Gobierno autonómico, según los datos de la encuesta IESA, el PSOE ha elegido precisamente a la representante de esa institución, a una persona que vive y milita en Fuengirola y que hasta hace bien poco se consideraba como opción para disputar la Alcaldía a Esperanza Oña. Digamos que Heredia no ha apostado precisamente fuerte por la victoria.

El alcalde debe de estar frotándose las manos, y más aún si la dirección socialista baraja mantenerla en la Junta en lugar de sustituirla por Susana Radío o Manuel García. Sería otra terrible idea. Dan igual el escándalo del centro ruso y su tolerancia ante ese disparate urbanístico en Pinares de San Antón, los retrasos de casi todos los grandes proyectos de la ciudad, la falta de nuevas ideas y de valentía al afrontar el diseño de Málaga. De la Torre se mantiene incólume tras diez años ante esta forma de hacer oposición del PSOE desde las instituciones. Más alimento al discurso del agravio.

El viernes es día de intensas reuniones. Primero la del grupo provincial del PSOE, donde un diputado reprochó a Pendón su “deslealtad” y la exigió que dimitiera de su cargo, mientras éste contaba su intención de seguir hasta 2011 pero también recordaba lo obvio: si el partido se lo pide, él se irá. Pendón no es nuevo, más bien un maestro, en el arte de la guerra interna, aunque en esta ocasión ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que soplan vientos de derrota. Sus enemigos, que unos cuantos ha cosechado en sus 22 años en cargos públicos, comentan estos días con sorna que Pendón no ha dejado la política, “es la política la que lo ha dejado a él”.

Al mismo tiempo, a la sede provincial del partido llegaba José María Martín Delgado. El catedrático de Derecho Financiero, ex rector y ex consejero de Cultura, veía alejarse su última oportunidad de cumplir su sueño de ser alcalde. Al abogado le exigían lo que no se le ha exigido a ninguno de los candidatos anteriores, y le hacían una oferta que sabían que iba a rechazar. Griñán quería candidatos a ocho años vista, dispuestos a permanecer en la oposición para optar a las elecciones de 2015. Para entonces él tendría 66 años, y Martín Delgado no estaba dispuesto a pasar el último tramo de su vida profesional sentado en el banco de la oposición. Si no ganaba, se volvería a su despacho.

El partido ha sido terriblemente injusto con el alcaldable. Durante un año Heredia lo ha paseado como el futuro candidato, le ha dado cargos simbólicos para promocionarlo, quizás también para aprovecharse de su prestigio, y hasta Griñán se lo presentó a Zapatero como su campeón contra De la Torre. No es la primera vez, ni la segunda, que lo dejan en la estacada. Y eso que ha sido el único que ha tenido el coraje de decir en voz alta, mientras los demás se escondían, que estaba dispuesto a competir contra De la Torre, que veía posible la victoria. Incluso Heredia y Conejo hablaron hace meses de las “señales” que irían transmitiendo para que quedara claro que sería el elegido pese a que la normativa del partido impedía hacerlo público hasta mayo. Nadie podía imaginar que esas señales acabarían siendo una cortina de humo.

Regateo indigno

Javier Gómez | 20 de diciembre de 2009 a las 19:51

“LA tierra no pertenece a nadie”, salvo al viento. No era Escarlata O’Hara, sino el presidente del Gobierno de España, quien lanzaba esta proclama en la fallida cumbre contra el cambio climático de Copenhague. Pero de la nueva y poética doctrina de Zapatero sobre la propiedad no han debido de enterarse aún en el Ministerio de Fomento, que sigue jugando al pelotazo urbanístico en Málaga. Y mira que el viento, en este caso un tornado, ya reclamó hace meses las escrituras de los suelos del corredor ferroviario a su paso por la ciudad.

Fomento (lo de Adif es una forma de despistar como otra cualquiera) le ha cogido el gusto al papel de especulador. A principios de la década ya obtuvo unas importantes plusvalías gracias al plan especial de Renfe. No sólo ingresó diez veces más de lo previsto al subastar por una millonada los terrenos aledaños a la estación que logró recalificar como residenciales. También se convirtió en operador de un centro comercial en pleno corazón de la ciudad. Y con el chollo de que sus locales no tienen que cerrar los domingos. Sin añadir el hotel de cuatro estrellas que corona María Zambrano. Digamos que la inversión para que la vieja y cochambrosa estación pasara a ser el megacomplejo Vialia se pagó sola.

Por ello resulta indignante que ahora el Gobierno pretenda sacar tajada económica con los suelos liberados por el soterramiento, que el organismo que preside el supuesto malagueño Antonio González Marín, un hombre de la multihomenajeada Magdalena Álvarez, sea tan cutre como para regatear con una actuación básica para la ciudad. Aunque como en la clásica fábula del pastorcillo y el lobo, el alcalde ha abusado tanto del recurso del agravio que ya no tiene crédito ni cuando ocurre de verdad. Pero es inadmisible que Málaga se lleve en su cuerpo los palos destinados a Francisco de la Torre.

A eso huele la postura del Ministerio de Fomento. A sucia treta electoral con la que bloquear durante meses el inicio del bulevar previsto para restañar la herida ferroviaria de la zona oeste y permitir así la mejora peatonal de la Carretera de Cádiz. Como ocurrió con el Metro, de nuevo se juega de forma obscena a sincronizar plazos de obra con citas con las urnas. Y está claro que a De la Torre no le van a dejar inaugurar un proyecto mientras sea posible empantanarlo.

El Ayuntamiento sostiene que en el convenio de 2004 para el soterramiento de las vías férreas con motivo de la llegada del AVE, Fomento se comprometió a “aportar” los suelos. Sin embargo, Adif mantiene que aportar no quiere decir regalar, por lo que espera recibir una compensación a cambio, en forma de aprovechamientos urbanísticos. Tenga o no razón jurídicamente, desde luego esta cicatería resulta impropia de una administración, y seguro que desde el Gobierno no se pusieron tantas trabas a las operaciones similares acometidas con éxito en Córdoba, Oviedo o Valladolid.

La Junta, por su parte, asiste al nuevo espectáculo de la confrontación como divertida espectadora. Como se ha comprometido a pagar la mitad del bulevar, bienvenido sea todo retraso.

El conflicto recuerda demasiado a la surrealista polémica sobre tuneladoras y muros pantalla con motivo del inicio del Metro, un debate exclusivamente técnico que acabó convertido en tema de conversación de patio de vecinos, como si el enfermo decidiera la técnica con la que se va a operar y el cirujano no tuviera la responsabilidad. Como ocurre con los aprovechamientos urbanísticos, es una discusión de la que los ciudadanos deberíamos tener conocimiento sólo cuando se ha cerrado el acuerdo. Lo demás es indigno. Lo demás es intolerable.

Cómo hacer el ridículo

Javier Gómez | 7 de abril de 2009 a las 17:59

En el PP de Málaga no se han enterado de que el día de los inocentes es el 28 de diciembre o, en su vertiente anglosajona, el 1 de abril (April Fools’ day). Hay declaraciones, hay comunicados, que más vale ahorrarse si uno no quiere parecer absolutamente majadero y a la vez insultar la inteligencia de los ciudadanos. Ahí va el de esta tarde a propósito del cese de Magdalena Álvarez como ministra de Fomento:

 El PP considera que la gestión de Magdalena Álvarez ha frenado el desarrollo de Málaga

 El presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo, asegura que la salida de la ministra del Gobierno es un “alivio para los malagueños”

 Málaga, 7 de abril de 2009.- El presidente del PP de Málaga, Elías Bendodo, considera que la gestión de Magdalena Álvarez al frente del Ministerio de Fomento ha supuesto un continuo freno al desarrollo y al avance de la provincia malagueña y de España en general, como así lo avalan episodios tan nefastos como los socavones en Barcelona, el caos de la nevada en Madrid o la paralización de obras en Málaga.

 En este sentido, Bendodo ha asegurado que su salida del Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero supondrá un “alivio para los malagueños”, ya que durante estos cinco años su posición en el Ejecutivo sólo ha servido para continuar con los proyectos que el gobierno del Partido Popular inició como el AVE o el aeropuerto de Málaga “sin aportar nada nuevo”.

 “Esta situación no es más que el fruto de su mala gestión al frente de Fomento día a día. Ha sido la peor gestora política de un gobierno socialista y la ministra peor valorada por los ciudadanos”, ha reseñado Bendodo.

 Asimismo, el presidente de los populares malagueños ha manifestado que la mejor palabra para calificar el trabajo de Álvarez es la “absoluta paralización” en proyectos clave para Málaga tales como la autopista de peaje de Las Pedrizas que debería estar en funcionamiento cuando a día de hoy está “totalmente parada”.

 “La señora Álvarez se empeñó en cambiar el modelo de financiación de la autopista que había previsto el gobierno del PP. En cambio, la situación actual es que las obras están paralizadas y además, les va a costar un montón de millones a los ciudadanos ponerla en funcionamiento”, ha señalado Bendodo como uno de los claros fracasos de la política de la ya ex ministra de Fomento.

 El presidente popular desconoce cuál será ahora la “pista de aterrizaje” de Magdalena Álvarez, pero espera “que no tenga nada que ver con la gestión política porque ya conocemos sus consecuencias”.

Muchas preguntas y una certeza

Javier Gómez | 5 de abril de 2009 a las 22:11

¿Ganará Andalucía con la salida de Manuel Chaves de la Junta pero también la de Magdalena Álvarez del Ministerio de Fomento a cambio de José Blanco? ¿Se desplazarán las inversiones del Gobierno a Galicia tras el varapalo sufrido por el número dos socialista por una campaña gallega desastrosa? ¿Conseguirá el brillante pero poco ambicioso Griñán acabar con la esclerosis que amenaza con acabar con toda una eternidad de dominio socialista en Andalucía? ¿Entrará en el gobierno autonómico Mar Moreno, la eterna aspirante a la sucesión y ‘delfina’ de ZP, para ir preparando las elecciones? ¿Dónde seguirá su carrera política o financiera la ministra malagueña? Muchas, muchas dudas, pero una sola certeza. La alternancia es sana, incluso dentro del propio partido, y los mandatos eternos siempre acaban endiosando al personaje, alejándolo de la realidad de la calle, convirtiendo un gobierno democrático en un régimen.

La cosecha del alcalde

Javier Gómez | 22 de marzo de 2009 a las 3:14

Este iba a ser un artículo en defensa de la autonomía municipal. Sí, iba a escribir sobre la inadmisible campaña de acoso y bombardeo por parte de la Junta de Andalucía y del Gobierno central, ambos socialistas, contra la mayoría de los principales proyectos del alcalde, Francisco de la Torre. En el subconsciente del malagueñismo recalcitrante, casi tan dañino como el centralismo de la Junta, está muy arraigada la idea de que al PSOE no le interesa que Málaga crezca, que aspire a competir con Sevilla en términos de igualdad, que también pueda ser sede central de empresas e instituciones, de la caja única. La sensación de agravio ha calado tanto que detrás de cada negativa de la Junta o el Gobierno a iniciativas del Ayuntamiento ya no se ven argumentos razonables y razonados contra algún despropósito del alcalde, como construir al norte de la ronda este en zona inundable o firmar convenios de dudoso interés público. No. Como la negación desde Sevilla y Madrid es casi sistemática, machacona, nadie puede creer que no exista una consigna política detrás. Si el PSOE propone una marina deportiva en Guadalmar en los ochenta y los siguientes alcaldes populares, Villalobos y De la Torre, se empeñan en llevarla a cabo para dotar a la ciudad de un equipamiento turístico de calidad, la respuesta es no. El Gobierno, en este caso Interior, puede especular con aquellos suelos costeros, pero el Consistorio no. Ya sea por el tráfico, porque aquel descampado de repente se convierte en un área de oportunidad -de fastidiar al rival, digo yo- por la mano rápida de ‘Penélope’ Fustegueras, el destejedor del urbanismo metropolitano, o porque se crea un plan de esponjamiento, los técnicos autonómicos y centrales siempre buscarán argumentos para tumbar la iniciativa. Que De la Torre rescata la idea de hacer otro puerto deportivo en El Morlaco a pesar de contar con innumerables estudios técnicos a favor, pues tampoco. El ‘morro’ se puede ampliar un kilómetro hacia el mar y construir una enorme plataforma de contenedores en medio de la bahía, porque eso no tiene ningún impacto ambiental, pero de yates y veleros nada, que es cosa de ricos. Si el Consistorio se da cuenta al fin de que tanto Teatinos como el paseo de Poniente son exponentes de un modelo urbanístico fracasado, de que poner muchos edificios iguales de seis plantas uno junto a otro no es mejor que colocar dos torres de 40 pisos rodeadas de parques, los socialistas harán lo posible para tumbarlas. En una semana, el jefe del gabinete del Ministerio de Fomento, Enrique Salvo Tierra, ha demostrado el pequeño concejal de la oposición que aún lleva dentro. Al más puro estilo de su jefa, Magdalena Álvarez, organizó una visita a las obras del Mercado de Atarazanas con los comerciantes pero sin el Ayuntamiento, a pesar de que paga casi la mitad de la actuación. No se olvidó de la cámara amiga. Pocos días después, el Consistorio se entera por los periódicos del recorte de Aena dejará en edificios altos los rascacielos, cuando llevaban meses negociando la actuación, cuando en casos similares, como el de la recalificación de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para construir cuatro grandes torres, mucho más altas que las previstas en Málaga, el mismo organismo de Fomento modificó la zona de servidumbre aérea de Barajas para no echar por tierra la iniciativa.

Sí, este iba a ser un artículo en defensa de la autonomía municipal. Lástima del detalle de que la responsabilidad última de todo este desaguisado sea de la supuesta  víctima del asedio. Francisco de la Torre ignoró toda lógica democrática al imponer al resto de partidos su PGOU. Por primera vez en la historia de la ciudad, el documento que debe definir el crecimiento de la urbe en la siguiente década, se elaboraba sin un mínimo consenso de partida. El PP pintaba su Málaga sin importarle la opinión de la otra mitad de los malagueños, de las fuerzas que pueden llegar a gobernar bajo el corsé de ese planeamiento urbanístico. El alcalde sembró vientos y está cosechando tempestades. Y aunque Málaga no lo merezca, él se lo ha buscado.

Citas a ciegas

Javier Gómez | 1 de febrero de 2009 a las 2:21

 QUE sepamos, lo único que tienen en común es que ambos pertenecen a la generación X y que los dos quieren que Málaga recupere el peso político perdido. Aunque por el cruce reciente de comunicados entre PSOE y PP no lo parezca, Miguel Ángel Heredia y Elías Bendodo han cumplido sus buenos propósitos y se han reunido ya en dos ocasiones. En lugar muy poco discreto, aunque ambos encuentros pasaran desapercibidos: la cafetería del hotel Larios. El intercambio de pareceres, con buenas vibraciones según ambas partes, vino precedido por reuniones de los lugartenientes, Paco Conejo y Francis Salado. Aunque todos son conscientes de los riesgos que corren ante sus directivas regionales, todos tienen ganas de poner en marcha varios consensos de interés general para Málaga. En las próximas semanas esas reuniones casi clandestinas darán paso a una puesta en escena pública.

La carta

Hablando de Heredia, ha recibido una carta de la parlamentaria catalana Montserrat Nebrera, en el que la popular, tristemente famosa por sus impresentables críticas al acento de Magdalena Álvarez, acusa el recibo del libro ‘Persona y democracia’, de María Zambrano, que le envió el malagueño. En Fernán Núñez no ha sentado demasiado bien el tono medio cariñoso, medio tocanarices: “Mi querido amigo Miguel, la presente te acusa recibo del libro de María Zambrano que me envías (escrito en castellano, por cierto)… Supongo que no sirve de nada que te diga que jamás pretendí ofender a los andaluces (¿o es que decir que cuando habláis rápido no os entiendo es ofender?), pero en fin, ojalá algún día tengamos oportunidad de hablar con tranquilidad, no con periódicos y radios en medio. Un saludo cordial de una nieta de jienenses (sic)“. No hay nada peor que un charnego renegado, señora Nebrera. No se ofenda.

Saturno y sus hijos

Hay quien sostiene que el puesto de mayor rotación laboral de España es el de director de Comunicación de Francisco de la Torre. En casi nueve años como alcalde, ha tenido seis bien diferentes. Fernando Leguina sustituyó a Ana Benavides, Carlos Pérez Ariza a éste, y después vinieron Juan Carlos Jiménez Laz, Marcos Bonastre e Isidro Cuberos, un curtido y buen profesional que no sabía dónde se metía. Estadísticamente parece imposible que todos sean culpables del fracaso en el intento de unificar qué, cómo y por cuánto comunica el Ayuntamiento. Y ninguno habría cometido el desliz burdo de trucar una foto para borrar el logo de otra institución. A lo mejor el fotógrafo municipal, que tendría mejores cosas que hacer un domingo por la tarde que “prácticas informáticas”, se tomó en serio los comentarios de una concejala que antes había pedido a los peñistas que se quitaran los delantales de la polémica. La misma edil que ejerció como consejera editorial de una revista de barrio en la que salían fotos suyas en 14 de 16 páginas y en la que se criticaba a la oposición. Financiada con publicidad de sus áreas, por cierto.

Es sólo uno de los ejemplos del reino de taifas que siempre ha sido en esta materia el gobierno municipal, que no satisfecho con montar su propia televisión y radio también se ha ido de rebajas inmobiliarias para que la cuenta de resultados de una empresa del sector no note tanto el mordisco de la crisis. Muchos ediles tienen su propio asesor de imagen, muchos negocian personalmente la publicidad de su área, y algunos cuentan las horas para ventilarse al actual director de Comunicación, que sólo ha intentado imponer cordura. Y que pase el siguiente. También lo devorarán.

El federalismo de los atascos

Javier Gómez | 28 de enero de 2009 a las 18:44

El laberinto de la administración española en forma de atasco.  La mayoría de medios de comunicación nos hemos equivocado hoy al atribuir al Ministerio de Fomento la culpabilidad del descomunal caos de tráfico provocado ayer por el corte de un enlace en Teatinos, sin avisar a Tráfico. ¿Por qué? Porque Fomento acomete allí mismo la reforma de Alameda-Barriguillas, el nudo gordiano de la circulación malagueña -como no lo corten…-, y porque así lo aseguraban ayer desde la Jefatura de Tráfico. Se trata de un error comprensible por parte de los periodistas y de los funcionarios de Tráfico porque la empresa que avisó, a posteriori y con el carajal montado, del corte del carril es Aldeasa, la misma adjudicataria de Fomento para el enlace, y que ha firmado un contrato con El Corte Inglés para realizar también el proyecto que provocó el caos.

¿Y por qué El Corte Inglés? ¿Se ha atrevido Isidoro Álvarez a meterle mano también a la obra pública? ¿Tiemblan las Koplowitz y Florentino? No. El Corte Inglés firmó hace unos pocos años un convenio urbanístico con el Ayuntamiento de Málaga para la reforma de su centro comercial Bahía Málaga, que incluía este tipo de compensaciones en forma de obra pública. Así que, realmente, la obra es municipal, aunque la pague El Corte Inglés. Pero para rizar realmente el rizo, habría que añadir que la carretera afectada, la autovía del Guadalhorce, es de competencia autonómica. Sólo falta la Diputación y montamos una feria de muestras del federalismo español.

Hablando de feria, precisamente en la del turismo algún responsable de comunicación del Ministerio de Fomento, aprovechando la coyuntura, se ha lamentado mucho de que su departamento se lleve siempre los ‘palos’ en cuestión de atascos y problemas con las obras. Eso no es exactamente así. El Ministerio que dirige Magdalena Álvarez ha estado hasta ahora encantado con que sea el Metro y la Junta de Andalucía los que carguen erróneamente con las culpas y críticas de los vecinos de la calle Cuarteles y la Explanada de la Estación con motivo de la interminable y molesta reforma del túnel del Cercanías. Enrique Urkijo se pone negro cada vez que alguien le atribuye esa zanja de Fomento y la de calle Salitre, del aparcamiento municipal.

Heredia devuelve el golpe

Javier Gómez | 12 de enero de 2009 a las 16:23

Sería injusto achacarle a su nuevo secretario provincial, Miguel Ángel Heredia, la responsabilidad de todos los males que atenazan a los socialistas en Málaga. También culparlo de la pérdida de peso, de la pírrica influencia, que tiene el PSOE malagueño en el regional y en la Junta. Heredia es un hombre de Zapatero, su vicesecretario general, Bernardino León Gross, es la mano derecha del presidente, y la presidenta provincial del partido, Magdalena Álvarez, tampoco es que sea vista con muy buenos ojos por el aparato regional. Así que no es de extrañar que Chaves y sus muchachos vean Málaga como una cuña de la renovación -vaya eufemismo por jubilación- de los ‘barones socialistas’. Sólo queda el presidente andaluz en la trinchera tras las salidas de Ibarra, Bono y Maragall.

Así que por una vez, y sin que sirva de precedente, tenemos que aplaudir el puñetazo -ya veremos si palmadita- en la mesa dado hoy por Heredia en la reunión de la Ejecutiva.  Tras el duro bofetón que ha supuesto para la provincia y, sobre todo, para los socialistas malagueños, el ‘affaire Cuenca’, el correoso diputado ha devuelto el golpe. ¿Que Chaves y Pizarro no quieren ni oír hablar de discursos localistas a propósito de la posible fusión de las cajas? Pues ahí está el líder de los socialistas malagueños diciendo alto y claro, por primera vez, que la sede de esa hipotética entidad tiene que estar en Málaga, que la Junta tiene que dar a esta provincia más peso y juego en el gobierno autonómico, que somos la capital económica.

También ha anunciado una batería de iniciativas en ayuntamientos y la Diputación para que se posicionen a favor de esta idea. Si la Junta y el PSOE andaluz no querían localismos, desde luego la mejor forma de combatirlos no era multiplicando por cien el centralismo, echando más gasolina al fuego. La batalla está servida.