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Quien con tránsfugas se acuesta…

Javier Gómez | 28 de septiembre de 2011 a las 13:33

La finca La Mayora de Algarrobo y sus investigadores del CSIC llevan décadas a la vanguardia de la biotecnología en Andalucía. En este centro de referencia europeo para los cultivos subtropicales se inventan nuevos frutos a base de injertos inverosímiles y mejoras genéticas, se recluta a insectos, a menudo repugnantes y con frecuencia imperceptibles, para que se conviertan en mercenarios, en liquidadores de otros parásitos más pequeños que merman las cosechas del aguacate, el mango, la chirimoya, y desvelan el sueño de los agricultores. Como en cualquier centro de experimentación, seguro que a menudo se producirán errores, fallos. Puede incluso que se utilice el gen incorrecto o se mezclen especies incompatibles y de la probeta nazca una aberración, pequeños monstruos microscópicos de pesadilla. Es posible que en todo ello pensara ayer Miguel Ángel Heredia mientras visitaba La Mayora, justo a la misma hora de la mañana en que la Policía sacaba de su casa, detenido, al exalcalde de Ronda Antonio Marín Lara, su particular Frankenstein.

El secretario provincial del PSOE es doctor en Biológicas y titulado superior en Cultivos Celulares, aunque apenas habrá podido ejercer porque lleva los últimos quince años, desde que tenía 30, en el Congreso de los Diputados. Pero debería recordar los riesgos de cualquier experimento biológico con elementos peligrosos, lo que los sajones llaman biohazardous. Y a Marín Lara sólo le faltaba la etiqueta pegada en la frente cuando Heredia, contra viento y marea, contra todo sentido común y contra el consejo de muchos veteranos militantes socialistas, decidió fichar al tránsfuga andalucista como su candidato en Ronda. El líder del PSOE, con la complicidad de su mano derecha, Francisco Conejo, aunque nunca esté claro del todo quién es el número dos o el uno, hizo todo lo posible por ganar la subasta del alcalde del PA, que estuvo meses coqueteando tanto con los socialistas como con los populares. Se le veía caballo ganador y todos los partidos, diga ahora el PA lo que diga, querían subirse a él, aunque galopara desbocado directo al precipicio del Tajo. De poco importaba que Marín Lara hubiera traicionado en 2004 a los socialistas, presentando una moción de censura junto con PP y el GIL. De poco importaba que la mesa de los partidos presidida por Manuel Chaves, a la sazón secretario general del PSOE andaluz y por tanto cómplice posterior, lo hubiera declarado tránsfuga. En Málaga los partidos tienen por costumbre regirse por el lema de que el fin justifica los medios, por muy impresentables que sean los medios y por muy desastroso que sea el fin. Como es el caso, porque cuando llegó la cita con las urnas en mayo, Marín Lara no revalidó la Alcaldía. Y por el camino a la derrota, los socialistas malagueños habían tirado por la borda cualquier crédito. En Ronda, es justo ahora recordarlo, se empleó para justificar el pacto con Marín Lara el mismo argumento bastardo de la moción de censura en Vélez-Málaga: con nosotros, el PSOE, en el Ayuntamiento, el Gobierno y la Junta invertirán más dinero en el municipio.

En la guerra biológica puede valer casi todo, hasta el uso de bichos. Pero en una democracia madura hay cosas que sencillamente deberían estar prohibidas. Sobre ello deberían reflexionar Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo a partir de ahora en su casa si hoy hicieran lo que deberían hacer. Aunque por falta de práctica, y de costumbre, es improbable que lo hagan. Hay que asumir la responsabilidad de los engendros. De los políticos también.

Bonus track: No se pierdan la rueda de prensa del secretario de Organización del PSOE de Málaga, Francisco Conejo, en Ronda, elogiando a Marín Lara y Cañestro y despreciando el rico pasado socialista en la ciudad al señalarlos como los “mejores”.

El baile del ‘Titanic’

Javier Gómez | 15 de septiembre de 2011 a las 10:41

Cuando en un barco se abre una vía de agua lo primero que hace el capitán, siempre que no sea un Ahab que deambule por la cubierta obsesionado con alguna ballena blanca, es ordenar que se conecten las bombas, que la tripulación se ponga inmediatamente a achicar y que se intente a toda costa cerrar el casco, bajo riesgo de irse al fondo del mar a dormir con Bob Esponja. Eso, que sería lo normal, no es demasiado habitual en los partidos políticos. Al menos no en el PSOE de Málaga. Hace bastante tiempo que los socialistas viven anclados en la última noche del Titanic, bailando en los salones y jugando a la sillita de la reina mientras todo se va a pique. La nave ha chocado con varios icebergs, y el de la crisis no es el primero en Málaga. La gran sangría del PSOE procede del sentimiento de agravio instalado en la conciencia del electorado, de la sensación indiscutible, que la Junta alimenta con incumplimientos continuos, de que los socialistas dan por perdida la segunda provincia andaluza. Incluso han ordenado sellar el compartimento con sus compañeros dentro, sacrificio que no evitará el naufragio.

Hace tiempo que Málaga dejó de ser una prioridad para el Gobierno autonómico y más tiempo aún que los populares castigan ese flanco, cual boxeador machacón, aburrido pero eficaz. Y desde San Telmo no hacen nada por protegerse el hígado. Al contrario, Griñán ha sumado algún feo (“yo no veraneo en Marbella”, “vendré a Málaga cada quince días”) a la larga lista heredada de Chaves. Hace diez años se prometió a bombo y platillo un tren litoral desde Nerja hasta Estepona. Ha habido cinco consejeros de Obras Públicas y ni se ha puesto una miserable traviesa ni se pondrá. Hace tres, los estrategas de la Junta, para contrarrestar el clamor de la ciudad en demanda de un tercer hospital, se inventaron en un par de charlas de café el proyecto del megahospital, a pesar de que era justo lo contrario de lo que venían defendiendo. Hace más de una década, los responsables autonómicos anunciaron la carretera del Arco entre Vélez y Marbella, llevar la autovía del Guadalhorce hasta la A-92, construir ese vial distribuidor de la hiperronda que es vital para el desarrollo de la ciudad. Todo parado o abandonado. En cambio, el martes el Consejo de Gobierno anunciaba la licitación por 307 millones de euros del tramo Lucena-Estepa de la autovía del Olivar que llegará hasta Úbeda. Una obra de dudosa prioridad en estos tiempos, como fue enterrar cientos de millones de euros en ese AVE regional en el que todos los trenes conducen a Sevilla.

No parece, sin embargo, que Arenas vaya a acabar con el centralismo si recibe el mando de la nave. Se ha retratado dándole la razón a Zoido en su demanda de un Estatuto de la Capitalidad y fondos extra para Sevilla. Bonita forma de apagar un fuego, echarle gasolina.

Imprudentes e irresponsables

Javier Gómez | 4 de agosto de 2011 a las 2:56

Prudencia y responsabilidad. Parece el título de una novela de Jane Austen, pero en realidad se trata de las dos palabras más repetidas por los responsables de la Junta de Andalucía para argumentar el enésimo recorte de sus inversiones en Málaga, el tajo que amputa el principal tramo del Metro. Si ya teníamos dudas de que algún día llegara a El Palo y Rincón, ahora parece difícil que pase de El Perchel. Prudencia y responsabilidad. Esas palabras se las hemos oído o leído a la consejera de Obras Públicas, Josefina Cruz, al delegado del ramo, Enrique Benítez, a la responsable de la Junta en Málaga, Remedios Martel, y al director del Metro, Enrique Salvo. Dan ganas de aplaudirles, de darles las gracias, de pedir perdón a los cargos autonómicos por ser tan imprudentes e irresponsables como para pretender que se cumpla al menos una de la larga lista de promesas del Gobierno andaluz en Málaga.

Pero no. Lo prudente, en cualquier caso, habría sido no desmentir la información publicada por este periódico en la que se citaban los problemas de financiación que iban a parar los dos tramos centrales del Metro. Especialmente si una semana después la principal responsable de las obras sale para confirmarla y dejar de paso a los suyos a la altura del betún. Lo responsable, por cierto consejera, habría sido comunicar primero una decisión de tamaña importancia al alcalde de la ciudad y luego convocar a los medios de Málaga para informar de ella. Y no hacerlo mediante una exclusiva a dos medios del mismo grupo desde Sevilla. Tampoco dar una versión distinta en Almería.

Lo prudente por parte de la Junta y del PSOE, tanto monta, desmonta tanto, sería sincronizar un mínimo las promesas lanzadas con la capacidad para hacerlas realidad. Desde Chaves a Griñán, desde Fraile a Heredia pasando por Bustinduy, el Gobierno andaluz y los socialistas han funcionado en Málaga a base de ir sacando conejos de la chistera que luego volvían a desaparecer cuando bajaba el telón. El tren de la Costa del Sol, el megahospital, el Auditorio, el Metro, la Carretera de Cádiz peatonal, el vial distribuidor, la carretera del Arco… Lo responsable, a propósito, habría sido no licitar o incluso no adjudicar algunas de esas obras, especialmente si después se va a dejar en la cuneta a las empresas que han hecho el esfuerzo por conseguirlas. Lo responsable sería preocuparse por evitar que los obreros afectados por la “reprogramación” –bendito eufemismo- no pasen directamente a las listas del paro, y no estar dedicado en cuerpo y alma a colocar a los miembros de tu ejecutiva en los pocos cargos y puestos institucionales que te van quedando.

Prudencia y responsabilidad. En las novelas de Jane Austen lo último que se pierde es la esperanza. Aquí ya no nos queda ninguna.

El aniversario

Javier Gómez | 25 de abril de 2010 a las 8:41

En una reciente intervención, al secretario provincial socialista le traicionó su buena memoria. Miguel Ángel Heredia, el temido diputator en los tiempos en que gobernaba el PP, es muy aficionado a las obras y los datos. En su discurso como líder malagueño del PSOE gusta de sumar la histórica inversión del Gobierno de Zapatero en Málaga con la no tan generosa de la Junta de Andalucía. Eso siempre disimula bastante. Así que cuando habló de actuaciones y acabó con el AVE, el aeropuerto y la segunda ronda, pasó a los grandes hechos de la Junta en Málaga en la última década. Pudo citar dos y después se vio obligado a echar mano de los libros de Historia: “El Museo Picasso, la Ciudad de la Justicia… el Teatro Romano y la Alcazaba”. Más de uno contuvo la risa. Porque el político no se equivocaba demasiado al recurrir a romanos y taifas para citar más obras.

A día de hoy el debe del Gobierno andaluz en Málaga sigue siendo mucho mayor que su haber. La gran y repetida promesa electoral de Manuel Chaves en esta provincia, el tren de la Costa del Sol, sigue siendo una ilusión, a pesar de acumular diez años y de que su primer tramo lleve dos adjudicado. Y su heredero, José Antonio Griñán, va por el mismo camino si sigue a este ritmo con su otro gran proyecto en Málaga, el megahospital. Cuando hace un año llegó al cargo, Griñán vino acompañado de una ola de optimismo. Si veinte años son demasiados incluso para Churchill, Roosevelt, Clinton, Felipe González o Gorbachov, qué no serían para Chaves. Había hambre atrasada de cambio.

El nuevo presidente tenía una sensibilidad especial. Un político brillante, cultísimo, cercano, sin nada que demostrar a nadie más que a él mismo. Enseguida se dio cuenta de las debilidades de la Junta, del grave desequilibrio territorial fomentado por casi un cuarto de siglo de chavismo y borbollismo. La principal víctima de ese centralismo asfixiante era Málaga. Aunque también el resto de provincias. Así que Griñán habló de una nueva estructura, de descentralización, prometió nuevas actuaciones en Málaga. Incluso tener aquí un despacho. Eso provocó de inmediato los celos hispalenses. Habíamos fichado a Kaká. Pero como le ha ocurrido al ex balón de oro en su primer año en España, de momento ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Griñán no se prodiga por Málaga más que el Chaves de los primeros años. Se ha enfrascado en una revolución interna del partido que en las primeras semanas le está saliendo rana. Se equivoca si piensa que los jóvenes cachorros de la política, sean del partido que sean, tienen claras las reglas del juego. En la escuela sólo les enseñan las trampas. Y en lugar de cien días de cortesía como presidente de la Junta, ha tenido casi cuatrocientos. Va siendo hora de estar a la altura de las expectativas.

LECCIONES

Hace un par de meses, la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, protagonizó un escándalo en Galicia, al denunciar el PP que en sus tiempos de diputada regional socialista cobró 31.000 euros en kilometraje, a pesar de no tener carné de conducir y desplazarse habitualmente en coche oficial. El viernesdio nuevas lecciones de ética en Málaga. Dijo estar preocupada por las críticas a la Ley Integral contra la Violencia de Género, ya que “lo único que consiguen es animar a los agresores a tener más impunidad y a provocar un efecto perverso en la sociedad. Calificaría a este tipo de gente de irresponsables”. Todo cargo público debería someterse a un sencillo examen. Sólo para comprobar que entiende lo que significa la democracia. Y que la crítica es intrínseca a ella. La Ley contra la Violencia de Género es mejor que nada. Pero también francamente mejorable. Y mucho más los medios de que la dota el Gobierno.

Ahora o nunca

Javier Gómez | 12 de abril de 2010 a las 15:48

Prepárense para el sacrilegio. ¿Listos? Allá va: quizás no se debió construir el AVE Córdoba-Málaga. Después de cientos de páginas y artículos, de la plataforma que abanderó la Cámara de Comercio, de la presión de políticos, empresarios y ciudadanos, de presumir todos del tren bala, deberíamos abrir la puerta a la posibilidad de que quizás nos equivocamos. Puede que se nos fuera la cabeza pidiendo un Mercedes que no podíamos mantener, cuando en realidad lo que necesitaba esta provincia antes de ese lujo era contar con un ágil y barato utilitario.

No me tomen por loco. Examinen sin prejuicios las cifras y habrán de concluir que mucho antes que el AVE se debió haber construido el tren de la Costa del Sol. Sí, el AVE es una maravilla y a efectos de autoestima es fantástico que España presuma de ser el primer país del mundo en alta velocidad. ¿Pero ha mejorado sustancialmente la movilidad después de tamaña inversión? ¿Merece la pena seguir ampliando un modelo centralista que repite el modelo radial con base en Madrid? ¿Es el AVE una inversión progresista que vertebra el territorio, o sólo un magnífico y caro medio de transporte que sólo usan unos pocos?

Repasemos los datos. El AVE Córdoba-Málaga costó unos 2.400 millones de euros. El objetivo era reducir el tiempo de la conexión con Madrid de las cuatro horas y media del Talgo 200 a las dos horas y media actuales. Haciéndolo se han duplicado los viajeros. Incluso en tiempo de crisis, casi dos millones de personas cogieron el AVE en 2009, un millón más que con el Talgo. El mismo año, a pesar de que la frecuencia sigue siendo la ridícula de un tren cada 30 minutos, ocho millones de pasajeros utilizaron el Cercanías Málaga-Fuengirola. Si alguna vez un político cumple su palabra y se acomete el corredor ferroviario de la Costa, una línea de altas prestaciones para unir Málaga con Estepona en 50 minutos, los usuarios llegarían a los cien millones al año. Eso sí, costaría unos 4.500 millones de euros, una cifra que asusta y que funciona como freno del proyecto.

Esta semana, el presidente del Gobierno y el ministro de Fomento presentaron el nuevo plan de infraestructuras, una bolsa de 17.000 millones de euros de la que se desconocen los proyectos pero sí las líneas maestras. El 70% se destinará a obras ferroviarias, y las actuaciones deben ser sufragadas por la iniciativa privada –gracias a créditos negociados con el BEI y el sector financiero– que después cobrará un canon al Gobierno los próximos 30 años a partir de 2014. El sector de la construcción ha acogido con entusiasmo el plan, que mantendrá unos 400.000 empleos, y cuyas primeras obras empezarán este año para acabar en 2014. Se supone que tendrán ventaja las iniciativas que ya cuenten con los proyectos redactados y que sean vistas con buenos ojos por las comunidades .

A priori todo son ventajas para empezar el tren de la Costa del Sol, para que Marbella deje de ser la gran olvidada de las inversiones, la única ciudad de su tamaño sin conexión ferroviaria. Es la obra que prometió hace diez años el hoy vicepresidente tercero del Gobierno, Manuel Chaves. Que tiene pendiente y adjudicado desde hace casi dos años el primer tramo, Fuengirola-La Cala de Mijas. Es un compromiso por el que han pasado ya cinco consejeros de Obras Públicas. No existe una actuación que pueda vertebrar mejor el litoral malagueño, el reino de taifas que va de Málaga a Manilva. Reduciría notablemente el número de vehículos en la carretera, supondría un atractivo turístico de primer orden (ya no sería una odisea ir a un concierto en el Cervantes estando hospedado en Marbella, o viceversa) y a efectos sociales aportaría grandes ventajas a los miles de malagueños que viven en un punto de la costa y trabajan en otro. Es ahora o nunca para la Costa del Sol. Más nos vale no perder este tren. Pero no se oye a nadie pidiéndolo.

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Un cariño sin demostrar

Javier Gómez | 1 de noviembre de 2009 a las 14:10

Griñán, del que se da por hecha su capacidad como economista, se ha equivocado terriblemente con un cálculo. El presidente de la Junta ha evaluado mal el crédito del que dispone el Gobierno andaluz en Málaga. Injustamente para él, casi todo lo dilapidó su antecesor. Han pasado ya casi diez años desde que Manuel Chaves, quien como decíamos agotó la paciencia y la ingenuidad de los malagueños con su larga lista de promesas incumplidas, anunció en plena campaña electoral el proyecto del tren de la Costa del Sol. Desde entonces ha habido anuncios de todo tipo, peleas con el Ministerio de Fomento, y miles de papeles moviéndose arriba y abajo. Pero no se ha movido una sola piedra ni se ha puesto siquiera, aunque fuera simbólicamente, la primera traviesa. Los presupuestos de 2009 ya contenían una partida con el compromiso de las que obras comenzarían este año. Incluso el Consejo de Gobierno de la Junta, con Chaves aún a la cabeza, se reunió en Málaga para adjudicar el primer tramo, en La Cala de Mijas, por 163 millones de euros. Pero difícilmente se podrá hacer nada ni en lo que queda de año ni el que viene con la asignación presupuestaria que se ha destinado para 2010: cinco miserables millones de euros. Huele a nueva tomadura de pelo, y ya pueden apostar ustedes que la obra no se iniciará hasta 2011, oportunamente días antes de la campaña electoral de las municipales, en las que el PSOE teme perder su gran feudo de Mijas, a pesar de los esfuerzos de Antonio Sánchez por hacer olvidar el nefasto paso de Agustín Moreno por la Alcaldía.

El caso es que el proyecto ha pasado ya por las manos de cinco consejeros de Obras Públicas (Vallejo, Gutiérrez, Moreno, García y Aguilar) y ninguno ha dado hasta la fecha muestras de tomárselo demasiado en serio. Como si no se tratara de la infraestructura más importante que tiene pendiente Andalucía, para la que se prevén cien millones de usuarios anuales. Como si la Costa del Sol no recibiera cada año el 40% de los turistas de la comunidad. Como si Marbella, la única ciudad de la península de su tamaño sin conexión ferroviaria, no mereciera que la Junta la saque del ostracismo y le haga al menos el mismo caso que a Dos Hermanas, aunque no tenga mitinódromo.

En las cuentas andaluzas también sorprende, o quizás ya no, el olvido por segundo año consecutivo de la otra gran promesa socialista, el megahospital. Cada vez se confirma más que esta iniciativa surgió como surgió: una charla de café en la que se pactó inventarse una gran moto para tapar años y años de sequía inversora en materia sanitaria, una cortina de humo con la que ocultar que Málaga es la provincia andaluza con menor ratio de camas hospitalarias por habitante, y eso sin contar la población flotante. De los ridículos presupuestos asignados al plan Guadalmedina y al parque Arraijanal, el último as sacado de la manga autonómica, mejor ni hablar.

Hay muchos factores para explicar el olvido de Málaga en las cuentas andaluzas. Una de ellas es que el secretario provincial del PSOE, Miguel Ángel Heredia, está más ocupado cazando tránsfugas para su zurrón de alcaldías inmorales que presionando en Sevilla. Otra es el permanente victimismo del Ayuntamiento de Málaga, que disfruta como un cochino en el barro de la confrontación y está encantado de morder las pocas manos que le pueda tender la Junta. El proyecto de gobierno de De la Torre puede estar agotado, sin ideas y dando síntomas de descomposición, pero siempre convencerá más a los ciudadanos que el modelo socialista de convertir las instituciones en instrumento de acoso y derribo al contrario. Y la Junta, como ha ocurrido en Vélez y Ronda, ha sido indigna avalista de mociones de censura o mercadeo de ayuntamientos. “Con nosotros, la Junta invertirá más”, se ha reiterado sin que a nadie le dé un síncope democrático.

Pero la mayor responsabilidad de estas malas cuentas para la provincia hay que atribuírsela al nuevo presidente de la Junta. El cariño, el trato especial que anunció para Málaga hay que demostrarlo con papeles, cumpliendo promesas y ejecutando proyectos. Sin eso, de poco nos sirve que esté aquí cada quince o veinte días.

El fin del exilio de Pepe Asenjo

Javier Gómez | 9 de agosto de 2009 a las 10:41

A priori puede parecer exagerado afirmar que José Luis Rodríguez Zapatero es presidente del Gobierno gracias al nuevo gerente del plan turístico de Málaga. Sin duda el político leonés, además de la rosa en el puño, cuenta con una flor en el trasero, y su posición se debe, además de a su talento, a múltiples carambolas y a la torpeza de sus dos  rivales populares.

Pero para ganar las elecciones ZP tuvo antes que llegar a lo más alto del PSOE. Lo hizo contra todo pronóstico y gracias a que los socialistas andaluces, por una vez, no votaron lo que dictaba Chaves, sino que acudieron al congreso federal con libertad de voto. Esa libertad y esos apoyos los peleó el entonces número dos del PSOE andaluz, Pepe Asenjo, y Chaves nunca le perdonó que su favorito, José Bono, perdiera la elección.

El barón andaluz no descansó hasta que el político malagueño fue borrado de los órganos del partido y de las listas al Congreso. De poco importó que en el año 2000 ETA intentara matar al diputado y a su familia con una bomba lapa que afortunadamente falló. Tampoco Zapatero se despeinó mucho en su defensa, lo que retrata al presidente.

Caído en desgracia, Asenjo dejó la política, y desde la actividad privada contempló la lenta descomposición de su partido. Tanto él como su viejo rival Carlos Sanjuán, abanderados en la guerra de renovadores y guerristas en la que los socialistas se desangraron, habían ejercido de necesario contrapeso, político y territorial, a la bulimia de poder del presidente y de la capital de la Junta. Un nefasto centralismo practicado por Chaves que ahora reivindica el PP sevillano, celoso de que el presidente Griñán se haya fijado como objetivo recuperar el cariño perdido de Málaga y prime a esta ciudad con el mayor plan de inversiones turísticas de Andalucía -aunque habría que sumar al plan hispalense las multimillonarias que se hicieron por  la Expo-.

Ha tenido que irse a Madrid Chaves, desactivado a la vera de Zapatero, para que Málaga recupere a uno de sus políticos más lúcidos, con muchas lecciones que enseñar a los jóvenes dirigentes de uno y otro partido. Lástima que este periódico y sus lectores pierdan por ello a su mejor analista. No se puede tener todo.

Ahora viene lo difícil

Javier Gómez | 26 de abril de 2009 a las 0:02

QUE levante la mano el cargo de IU que no hubiera aceptado la oferta de Griñán para salir de esa “bandada de patos”, como acertadamente la ha definido Cayo Lara, su desconocido coordinador general, que es desde hace demasiado tiempo la coalición de izquierdas. Que levante la mano quien piense que la marcha de Rosa Aguilar no sólo supone el último varapalo para el partido en Andalucía, sino otra demostración de que la ley de Murphy es una de las primeras en los estatutos de IU. Es incomprensible la unanimidad de críticas recibida por la “traidora”, hasta el jueves su rostro más popular, a la que casi expulsan de forma inmediata antes incluso de escuchar su versión o de reflexionar un poco las cosas. Sin duda hace mucho tiempo que Aguilar tenía decidida su huida de un barco que lleva años yéndose a pique, pero ¿para IU no habría sido una buena opción tener a alguien del partido en el Gobierno andaluz? ¿No habría sido más inteligente esperar a que la desertora anunciara su marcha antes de lincharla en la plaza?

Lo que no genera muchas dudas es la jugada de Griñán. El veterano político, una de las personas que después del Papa más genuflexiones recibirá próximamente, ha marcado esta semana la pauta. El martes con su gran discurso en el que diagnosticó uno de los peores males de la herencia que recibe de su amigo Chaves, el centralismo y la fractura de Andalucía oriental. El miércoles rescatando a Mar Moreno, siguiendo o bien la máxima de que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible o bien sentando al fin precedente de que se puede preparar al sucesor y no laminarlo. Y el jueves el bombazo del fichaje de Rosa Aguilar. Desde luego Zapatero tiene mucho que aprender del nuevo presidente de la Junta y de su equipo en lo que a estrategia mediática se refiere, tras el fiasco de la foto de Obama y su cambio de gobierno.

Sin embargo, no todo será un camino de rosas para Griñán. Su rival no estará siempre noqueado, y es de esperar que Javier Arenas ponga toda la carne en el asador ante la que será su última oportunidad. El legado de Chaves tiene además tantas hipotecas y cargas que haría saltar todas las alarmas en el Registro de la Propiedad.

Casual y simbólicamente, el día en que Griñán daba su discurso de investidura, en el que citaba la educación como su gran prioridad, en Málaga saltaba la noticia de que el año que viene hay unos 250 niños sin plaza asegurada en Rincón de la Victoria. La respuesta de la Consejería, tras permitir hace un año al Ayuntamiento el derribo de un viejo colegio, fue simple: más aulas prefabricadas. Esa no es la educación del siglo XXI que nos prometen cada cuatro años.

En el otro gran frente de administración prestadora de servicios que es la Junta, la sanidad, otra noticia negativa. Una mujer atropellada en la puerta de Carlos Haya tarda veinte minutos en ser atendida por una ambulancia. Ese problema no se arregla con la cortina de humo del megahospital.

Y en cuanto a sus responsabilidades anteriores, Griñán prometió un entorno seguro para la inversión, mayores oportunidades para las empresas, una administración más eficiente, incentivos para la creación de empleo. Durante su etapa de consejero de Economía Andalucía ha sido la comunidad autónoma española con los impuestos transferidos más altos. Y tener la mayor presión fiscal no ayuda precisamente a levantar el vuelo.

Dos reflexiones a bote pronto

Javier Gómez | 23 de abril de 2009 a las 11:17

Aún en estado de shock, como casi todo el mundo, la elección de Rosa Aguilar como consejera de Obras Públicas suscita buenas sensaciones. Se abre el hermético gobierno autonómico a alguien sin el carné socialista, se cumple la promesa de ofrecer una gestión más municipalista y se sale del aburrido guión político sentando en la mesa a una rival. Curiosa la unánime, rápida y feroz crítica de sus compañeros de IU, que ya claman por la expulsión de la ‘traidora’ Aguilar en lugar de aprovechar el enorme capital político que está ofreciéndole José Antonio Griñán. Es el problema de opinar sobre las cosas antes de reflexionarlas con tranquilidad, algo que posiblemente le puede ocurrir a este post examinado dentro de unas horas.  Pero Griñán, de nuevo, emula a Obama, que a su vez siguió a su admirado Lincoln y su ‘Team of rivals’, al dar entrada en su gabinete a sus anteriores oponentes.

La segunda reflexión es más sencilla. El nuevo presidente de la Junta puede darle clases magistrales de estrategia mediática a su homólogo nacional. Si el plan de Zapatero para monopolizar la Semana Santa se fue al garete con una filtración, Griñán ha conseguido acaparar las portadas de toda la semana con la sencilla y vieja política de un día, una idea. En su discurso de investidura, apeló con acierto al principal error de la herencia de Chaves: el centralismo hiperbólico. Y prometió reducirlo, dar más juego a las provincias, a los ayuntamientos.  Al día siguiente, la vuelta de Mar Moreno, siguiendo o bien la máxima de que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible o bien la sana y poco practicada filosofía de que hay que cultivar al sucesor y no exterminarlo. Y hoy el fichaje de Rosa Aguilar, avanzado a medianoche. Chapeau.

Muchas preguntas y una certeza

Javier Gómez | 5 de abril de 2009 a las 22:11

¿Ganará Andalucía con la salida de Manuel Chaves de la Junta pero también la de Magdalena Álvarez del Ministerio de Fomento a cambio de José Blanco? ¿Se desplazarán las inversiones del Gobierno a Galicia tras el varapalo sufrido por el número dos socialista por una campaña gallega desastrosa? ¿Conseguirá el brillante pero poco ambicioso Griñán acabar con la esclerosis que amenaza con acabar con toda una eternidad de dominio socialista en Andalucía? ¿Entrará en el gobierno autonómico Mar Moreno, la eterna aspirante a la sucesión y ‘delfina’ de ZP, para ir preparando las elecciones? ¿Dónde seguirá su carrera política o financiera la ministra malagueña? Muchas, muchas dudas, pero una sola certeza. La alternancia es sana, incluso dentro del propio partido, y los mandatos eternos siempre acaban endiosando al personaje, alejándolo de la realidad de la calle, convirtiendo un gobierno democrático en un régimen.