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Quien con tránsfugas se acuesta…

Javier Gómez | 28 de septiembre de 2011 a las 13:33

La finca La Mayora de Algarrobo y sus investigadores del CSIC llevan décadas a la vanguardia de la biotecnología en Andalucía. En este centro de referencia europeo para los cultivos subtropicales se inventan nuevos frutos a base de injertos inverosímiles y mejoras genéticas, se recluta a insectos, a menudo repugnantes y con frecuencia imperceptibles, para que se conviertan en mercenarios, en liquidadores de otros parásitos más pequeños que merman las cosechas del aguacate, el mango, la chirimoya, y desvelan el sueño de los agricultores. Como en cualquier centro de experimentación, seguro que a menudo se producirán errores, fallos. Puede incluso que se utilice el gen incorrecto o se mezclen especies incompatibles y de la probeta nazca una aberración, pequeños monstruos microscópicos de pesadilla. Es posible que en todo ello pensara ayer Miguel Ángel Heredia mientras visitaba La Mayora, justo a la misma hora de la mañana en que la Policía sacaba de su casa, detenido, al exalcalde de Ronda Antonio Marín Lara, su particular Frankenstein.

El secretario provincial del PSOE es doctor en Biológicas y titulado superior en Cultivos Celulares, aunque apenas habrá podido ejercer porque lleva los últimos quince años, desde que tenía 30, en el Congreso de los Diputados. Pero debería recordar los riesgos de cualquier experimento biológico con elementos peligrosos, lo que los sajones llaman biohazardous. Y a Marín Lara sólo le faltaba la etiqueta pegada en la frente cuando Heredia, contra viento y marea, contra todo sentido común y contra el consejo de muchos veteranos militantes socialistas, decidió fichar al tránsfuga andalucista como su candidato en Ronda. El líder del PSOE, con la complicidad de su mano derecha, Francisco Conejo, aunque nunca esté claro del todo quién es el número dos o el uno, hizo todo lo posible por ganar la subasta del alcalde del PA, que estuvo meses coqueteando tanto con los socialistas como con los populares. Se le veía caballo ganador y todos los partidos, diga ahora el PA lo que diga, querían subirse a él, aunque galopara desbocado directo al precipicio del Tajo. De poco importaba que Marín Lara hubiera traicionado en 2004 a los socialistas, presentando una moción de censura junto con PP y el GIL. De poco importaba que la mesa de los partidos presidida por Manuel Chaves, a la sazón secretario general del PSOE andaluz y por tanto cómplice posterior, lo hubiera declarado tránsfuga. En Málaga los partidos tienen por costumbre regirse por el lema de que el fin justifica los medios, por muy impresentables que sean los medios y por muy desastroso que sea el fin. Como es el caso, porque cuando llegó la cita con las urnas en mayo, Marín Lara no revalidó la Alcaldía. Y por el camino a la derrota, los socialistas malagueños habían tirado por la borda cualquier crédito. En Ronda, es justo ahora recordarlo, se empleó para justificar el pacto con Marín Lara el mismo argumento bastardo de la moción de censura en Vélez-Málaga: con nosotros, el PSOE, en el Ayuntamiento, el Gobierno y la Junta invertirán más dinero en el municipio.

En la guerra biológica puede valer casi todo, hasta el uso de bichos. Pero en una democracia madura hay cosas que sencillamente deberían estar prohibidas. Sobre ello deberían reflexionar Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo a partir de ahora en su casa si hoy hicieran lo que deberían hacer. Aunque por falta de práctica, y de costumbre, es improbable que lo hagan. Hay que asumir la responsabilidad de los engendros. De los políticos también.

Bonus track: No se pierdan la rueda de prensa del secretario de Organización del PSOE de Málaga, Francisco Conejo, en Ronda, elogiando a Marín Lara y Cañestro y despreciando el rico pasado socialista en la ciudad al señalarlos como los “mejores”.

Las señales socialistas acaban en cortina de humo

Javier Gómez | 2 de mayo de 2010 a las 9:02

El guión de la última semana socialista en Málaga es tan rocambolesco que parece una novela de Tom Sharpe. Sólo ha faltado una muñeca hinchable, de despacho en despacho y reunión en reunión, en la sede provincial de Fernán Núñez para añadir más surrealismo a unos acontecimientos que han tirado por la borda todo el cuidado con el que la dirección del PSOE había llevado hasta ahora el asunto del candidato. Y por el camino también ha estallado la paz armada que durante meses ha caracterizado las relaciones entre Miguel Ángel Heredia y el presidente de la Diputación, Salvador Pendón.

La crisis interna comenzó con los movimientos de varios secretarios de agrupaciones locales, hay quien dice que auspiciados por Pendón, para intentar convencer a la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez de que aceptara una candidatura que ha rechazado en múltiples ocasiones. En los últimos tiempos, quizás advirtiendo que su influencia pierde enteros cada día que pasa en Estrasburgo, Álvarez no ha sido tan contundente en su negativa. Se ha dejado querer en dos almuerzos, incluso quejado del ostracismo que sufre de la actual dirección, aunque su camino va más por la senda financiera que por la política. La mayoría de militantes y analistas coinciden al señalar que la altiva eurodiputada es quizás la única persona con tirón electoral capaz de arrebatar la Alcaldía a Francisco de la Torre, aunque no faltan quienes temen que se reproduzcan los comportamientos de sus etapas como ministra de Fomento y consejera de Economía. Álvarez no admite controles ni injerencias. Tampoco críticas o incluso preguntas. Así que, si no fastidiaba la campaña con alguna salida de tono temperamental, sería una alcaldesa de armas tomar.

Pendón, factótum del socialismo malagueño en la última década, la persona que trabajó los apoyos para colocar a Marisa Bustinduy primero y a Miguel Ángel Heredia después como secretarios provinciales, lleva tiempo intentando entrar en la candidatura de Málaga. Ya dijo que no pensaba optar de nuevo a la Alcaldía de Ardales, cuya pérdida tras el extraño pacto entre IU y Falange Auténtica fue demasiado dolorosa para él, y tampoco oculta que quiere ser por tercera vez presidente de la Diputación provincial. Este organismo es el verdadero centro de poder del PSOE malagueño, allí se han colocado muchos alcaldes derrotados por las urnas, desde allí se reparten las subvenciones a los municipios, y en las cafeterías cercanas a su enorme y nueva sede de la calle Pacífico, cuando no en sus despachos, se ha orquestado la conquista de agrupaciones, asambleas y congresos provinciales. Pendón tendría más opciones de entrar en una lista con Magdalena Álvarez que con José María Martín Delgado, con el que se lleva notoriamente mal. Pero Miguel Ángel Heredia no está dispuesto a seguir compartiendo el poder interno del partido.

Gracias al que hasta hace pocos meses era líder del movimiento rival, el consejero Luciano Alonso, Heredia supo ver a tiempo que la carta ganadora en el socialismo andaluz, con el beneplácito de Zapatero, se llamaba Pepe Griñán. Se apresuró a respaldar al presidente de la Junta en su exigencia de acabar con la bicefalia y precipitar la salida de Chaves del PSOE-A, y ahora cuenta con su todo su favor.

De hecho, en la reciente inauguración de la nueva terminal del aeropuerto de Málaga, culminado el congreso regional, Griñán no dudó en decir en voz alta y ante el interesado a un grupo de periodistas: “No os equivoquéis, mi único hombre en Málaga es Miguel Ángel”. Disipaba así cualquier duda.

Así que cuando El Mundo hizo públicas a mediados de semana las maniobras internas para que Magdalena Álvarez fuera la candidata, hubo nervios en las direcciones provincial y regional. Porque Álvarez es un elemento incontrolable, y Griñán la conoce bien. No en vano heredó su Consejería de Economía, llena de colaboradores atemorizados al borde de un ataque de nervios y con el sector de las cajas en pie de guerra. Nunca tuvo en mente esa opción y lo dijo bien claro: quería candidatos que quisiesen ser alcaldes.

Con Magdalena, además, Pendón podría lograr su propósito. Así que el jueves por la tarde, en una reunión en Sevilla, Griñán y Heredia acuerdan el nombre de la candidata. El encuentro se celebra horas después de que el presidente de la Diputación, quizás conociendo la existencia de la cita, estallara en la cadena Ser. Pendón anuncia que sopesa dejar la política en 2011, volver a su puesto de maestro para disfrutar de sus nietos, porque no comparte “esta manera de hacer política”. Por primera vez, los torpedos se ven desde la superficie. Para que esta carga frontal de Pendón no acapare toda la atención mediática, se decide que el secretario de Comunicación regional y también mano derecha de Heredia, Francisco Conejo, contraataque. Pero lanza ‘fuego amigo’.

Conejo llama a los medios de comunicación de Málaga en la tarde noche del jueves para anunciarles que Griñán y Heredia se han reunido y han pactado el candidato. A continuación cuenta a sus estupefactos interlocutores que no puede comunicarles el nombre hasta dentro de una semana. En un partido que ha contratado en varias de las instituciones en las que gobierna a periodistas para que le asesoren, este error garrafal de comunicación y sentido común resulta imperdonable. Más temprano que tarde, Conejo se suma a la lista de pifias cometidas por los ‘cachorros’ de Griñán, inaugurada por Velasco en Córdoba, continuada por Susana Díaz y su ‘mediación’ en la huelga del transporte público de Sevilla y seguida por el indigno pelotilleo de Mario Jiménez en el Parlamento.

Todos errores de principiante en una ejecutiva en la que el más novato en estas lides internas parece ser precisamente el más veterano, el propio Griñán. El presidente de la Junta ha iniciado la segunda fase de una batalla soterrada contra los vicarios de Chaves, especialmente Pizarro. Tras Cádiz, Málaga es la siguiente pieza en el tablero.

No hay nada peor que ponerle a un periodista la miel en los labios y después quitársela para dársela a otro, y Conejo debía saber que la filtración era inevitable. Así que cuando al día siguiente La Opinión apunta al nombre de María Gámez, la considerada ‘plan B’, como la que más papeletas tiene, el malestar se extiende. Las agrupaciones locales se consideran ninguneadas en el proceso de elección y lamentan que la apuesta se haga para 2015, si es que Gámez no resulta achicharrada por una abultada derrota que se ve inevitable.

Gámez puede oponer su juventud frente a Francisco de la Torre, pero apenas tiene rodaje suficiente para constituir un verdadero desafío. Nunca se ha presentado a unas elecciones, y sus méritos son cuatro años como delegada de Innovación y dos como la supuesta ‘cara amable’ al frente de la Delegación del Gobierno andaluz, pese a que durante su etapa se han dado los peores enfrentamientos entre la Junta y el Ayuntamiento. En una provincia en la que el 41% de los habitantes rechaza la gestión del Gobierno autonómico, según los datos de la encuesta IESA, el PSOE ha elegido precisamente a la representante de esa institución, a una persona que vive y milita en Fuengirola y que hasta hace bien poco se consideraba como opción para disputar la Alcaldía a Esperanza Oña. Digamos que Heredia no ha apostado precisamente fuerte por la victoria.

El alcalde debe de estar frotándose las manos, y más aún si la dirección socialista baraja mantenerla en la Junta en lugar de sustituirla por Susana Radío o Manuel García. Sería otra terrible idea. Dan igual el escándalo del centro ruso y su tolerancia ante ese disparate urbanístico en Pinares de San Antón, los retrasos de casi todos los grandes proyectos de la ciudad, la falta de nuevas ideas y de valentía al afrontar el diseño de Málaga. De la Torre se mantiene incólume tras diez años ante esta forma de hacer oposición del PSOE desde las instituciones. Más alimento al discurso del agravio.

El viernes es día de intensas reuniones. Primero la del grupo provincial del PSOE, donde un diputado reprochó a Pendón su “deslealtad” y la exigió que dimitiera de su cargo, mientras éste contaba su intención de seguir hasta 2011 pero también recordaba lo obvio: si el partido se lo pide, él se irá. Pendón no es nuevo, más bien un maestro, en el arte de la guerra interna, aunque en esta ocasión ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que soplan vientos de derrota. Sus enemigos, que unos cuantos ha cosechado en sus 22 años en cargos públicos, comentan estos días con sorna que Pendón no ha dejado la política, “es la política la que lo ha dejado a él”.

Al mismo tiempo, a la sede provincial del partido llegaba José María Martín Delgado. El catedrático de Derecho Financiero, ex rector y ex consejero de Cultura, veía alejarse su última oportunidad de cumplir su sueño de ser alcalde. Al abogado le exigían lo que no se le ha exigido a ninguno de los candidatos anteriores, y le hacían una oferta que sabían que iba a rechazar. Griñán quería candidatos a ocho años vista, dispuestos a permanecer en la oposición para optar a las elecciones de 2015. Para entonces él tendría 66 años, y Martín Delgado no estaba dispuesto a pasar el último tramo de su vida profesional sentado en el banco de la oposición. Si no ganaba, se volvería a su despacho.

El partido ha sido terriblemente injusto con el alcaldable. Durante un año Heredia lo ha paseado como el futuro candidato, le ha dado cargos simbólicos para promocionarlo, quizás también para aprovecharse de su prestigio, y hasta Griñán se lo presentó a Zapatero como su campeón contra De la Torre. No es la primera vez, ni la segunda, que lo dejan en la estacada. Y eso que ha sido el único que ha tenido el coraje de decir en voz alta, mientras los demás se escondían, que estaba dispuesto a competir contra De la Torre, que veía posible la victoria. Incluso Heredia y Conejo hablaron hace meses de las “señales” que irían transmitiendo para que quedara claro que sería el elegido pese a que la normativa del partido impedía hacerlo público hasta mayo. Nadie podía imaginar que esas señales acabarían siendo una cortina de humo.

Sólo aquí es posible

Javier Gómez | 29 de abril de 2010 a las 9:14

TENGO a Miguel Rodríguez y a Francisco Porras, los presidentes de Myramar y Edipsa, los dos primos que salieron al rescate de Udisa y de la ciudad en el enésimo hundimiento del plan del Puerto, por dos empresarios serios. Dos malagueños comprometidos, que hacen sus negocios principalmente en la provincia, que dirigen dos promotoras con una larga e intachable trayectoria que no se ha visto salpicada por los escándalos protagonizados por muchos compañeros, dos firmas que construyen bien, con la calidad por bandera y que no se dedican a especular y salir corriendo.

Tengo a Braulio Medel, presidente de Unicaja, por un hombre prudente, un sabio de las finanzas y la política que no ha caído en las fáciles tentaciones del ego y la idolatría que le rodea. Un astuto catedrático que ha sabido llevar a la práctica sus lecciones, hasta situar a la caja andaluza en la Liga de Campeones de las entidades financieras españolas.

Por todo ello me deja perplejo la deriva adquirida por el plan especial del Puerto y su zona noble, una concesión que gestionan mayoritariamente ambas firmas y Unicaja. El mejor suelo libre de la ciudad, cuyo destino llevamos dos décadas debatiendo, montando y desmontando. Era una buena idea, discutible pero razonable, situar la sede de la obra social de la caja, un potente edificio cultural, en la denominada esquina de oro. Pero lo de colocar un supermercado al lado, como lleva dos meses advirtiendo este periódico, es una aberración impropia del prestigio de las tres sociedades e inaudita incluso para un lugar que se quiere tan poco a sí mismo como Málaga.

Sólo aquí es posible que todo el mundo -incluyendo el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Linde, y el alcalde, Francisco de la Torre- esté en contra de algo y sin embargo ocurra. Sólo aquí es posible que para una vez que se ponen de acuerdo los dos partidos y sus líderes locales, Miguel Ángel Heredia y Elías Bendodo, sea para criticar algo que puede suceder gracias a la desidia y falta de liderazgo de las instituciones en las que gobiernan.

Hay quien ha recopilado los cientos de artículos que ha merecido el plan del Puerto. Deberían enterrarse en una caja bajo la Farola. Los malagueños del futuro alucinarían.

El aniversario

Javier Gómez | 25 de abril de 2010 a las 8:41

En una reciente intervención, al secretario provincial socialista le traicionó su buena memoria. Miguel Ángel Heredia, el temido diputator en los tiempos en que gobernaba el PP, es muy aficionado a las obras y los datos. En su discurso como líder malagueño del PSOE gusta de sumar la histórica inversión del Gobierno de Zapatero en Málaga con la no tan generosa de la Junta de Andalucía. Eso siempre disimula bastante. Así que cuando habló de actuaciones y acabó con el AVE, el aeropuerto y la segunda ronda, pasó a los grandes hechos de la Junta en Málaga en la última década. Pudo citar dos y después se vio obligado a echar mano de los libros de Historia: “El Museo Picasso, la Ciudad de la Justicia… el Teatro Romano y la Alcazaba”. Más de uno contuvo la risa. Porque el político no se equivocaba demasiado al recurrir a romanos y taifas para citar más obras.

A día de hoy el debe del Gobierno andaluz en Málaga sigue siendo mucho mayor que su haber. La gran y repetida promesa electoral de Manuel Chaves en esta provincia, el tren de la Costa del Sol, sigue siendo una ilusión, a pesar de acumular diez años y de que su primer tramo lleve dos adjudicado. Y su heredero, José Antonio Griñán, va por el mismo camino si sigue a este ritmo con su otro gran proyecto en Málaga, el megahospital. Cuando hace un año llegó al cargo, Griñán vino acompañado de una ola de optimismo. Si veinte años son demasiados incluso para Churchill, Roosevelt, Clinton, Felipe González o Gorbachov, qué no serían para Chaves. Había hambre atrasada de cambio.

El nuevo presidente tenía una sensibilidad especial. Un político brillante, cultísimo, cercano, sin nada que demostrar a nadie más que a él mismo. Enseguida se dio cuenta de las debilidades de la Junta, del grave desequilibrio territorial fomentado por casi un cuarto de siglo de chavismo y borbollismo. La principal víctima de ese centralismo asfixiante era Málaga. Aunque también el resto de provincias. Así que Griñán habló de una nueva estructura, de descentralización, prometió nuevas actuaciones en Málaga. Incluso tener aquí un despacho. Eso provocó de inmediato los celos hispalenses. Habíamos fichado a Kaká. Pero como le ha ocurrido al ex balón de oro en su primer año en España, de momento ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Griñán no se prodiga por Málaga más que el Chaves de los primeros años. Se ha enfrascado en una revolución interna del partido que en las primeras semanas le está saliendo rana. Se equivoca si piensa que los jóvenes cachorros de la política, sean del partido que sean, tienen claras las reglas del juego. En la escuela sólo les enseñan las trampas. Y en lugar de cien días de cortesía como presidente de la Junta, ha tenido casi cuatrocientos. Va siendo hora de estar a la altura de las expectativas.

LECCIONES

Hace un par de meses, la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, protagonizó un escándalo en Galicia, al denunciar el PP que en sus tiempos de diputada regional socialista cobró 31.000 euros en kilometraje, a pesar de no tener carné de conducir y desplazarse habitualmente en coche oficial. El viernesdio nuevas lecciones de ética en Málaga. Dijo estar preocupada por las críticas a la Ley Integral contra la Violencia de Género, ya que “lo único que consiguen es animar a los agresores a tener más impunidad y a provocar un efecto perverso en la sociedad. Calificaría a este tipo de gente de irresponsables”. Todo cargo público debería someterse a un sencillo examen. Sólo para comprobar que entiende lo que significa la democracia. Y que la crítica es intrínseca a ella. La Ley contra la Violencia de Género es mejor que nada. Pero también francamente mejorable. Y mucho más los medios de que la dota el Gobierno.

Capital de algo

Javier Gómez | 18 de abril de 2010 a las 11:14

Aunque por la lluvia y los paraguas matinales no lo pareciera, el Festival que se inauguró ayer fue el de Málaga, no el de San Sebastián. El certamen cumple su decimotercera edición pero ya no es un inestable adolescente, sino que roza la madurez. Tras un comienzo fulgurante y unos años de estancamiento creativo por el monopolio que ejerció sobre él una cadena –aunque para ser justos, la apuesta de Antena 3 mantuvo con vida el evento–, el Festival de Málaga está tan consolidado que algunos por el Norte empiezan a mosquearse.

Ha costado mucho trabajo, pero el Gobierno comienza a darse cuenta de que la cosa va en serio, de que la cita real de la industria está aquí. Hace unos meses, Ignasi Guardans, director del Instituto de Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA), destapó la caja de Pandora cuando expuso la necesidad de reordenar el sobrepoblado mapa de los festivales de cine en nuestro país. Y no dudó al señalar a Málaga como referente y mercado del cine nacional, mientras que San Sebastián debería seguir en su indiscutible liderazgo en lo que se refiere a la proyección internacional y el prestigio. Que nadie se engañe: a la emblemática cita vasca el Gobierno le da un millón de euros y a nosotros 54.000, y muy pocas de las películas que han competido por la Biznaga habrían olido ni de lejos la Concha. Pero sí es cierto que durante esta semana, y como no ocurre en ningún otro sitio en ningún otro momento del año, la Costa del Sol se convierte en el punto de encuentro, reflexión y escaparate del sector.

En estos días de análisis y balances sobre los diez años de mandato de Francisco de la Torre, hay que reconocerle esta apuesta. Puede que él no lo pusiera en marcha –fue Celia Villalobos–, ni tuviera la brillante idea –fue Izquierda Unida–, pero sí ha sabido mantenerlo contra viento y marea. También ha acertado al poner al frente del Festival a alguien como Carmelo Romero. Es un tipo que parece salido de una película de John Ford, el parroquiano jubilado que veríamos en la taberna detrás del Duque –por Dios, no me lo confundan–, un hombre tranquilo que carece de glamour y exento de cualquier afán de protagonismo. Pero de este mundo sabe bastante.

En los últimos Goya el mundo del cine español sacó pecho por un año histórico. Pero por primera vez, lo hizo con humildad. Atrás quedan los años en que cualquier reunión de cineastas, actores y actrices se convertía en un mitin político, un error garrafal que espantó a muchos espectadores. El extraordinario y responsable discurso de Álex de la Iglesia marca el camino a seguir por los integrantes de una industria cultural estratégica por la que se debe apostar sin ambages pero también sin clientelismos. Y sin duda hay que aprovechar la enorme ventaja de contar con un mercado de cientos de millones de hispanohablantes. Debería ser un orgullo que la mejor película española del año, El secreto de sus ojos, sea argentina, como hispanomexicana fue El laberinto del fauno.

Y de todas esas cuestiones, de la creatividad de nuestros guionistas, del talento de directores e intérpretes y, sí, también de las subvenciones, se hablará estos días en Málaga. Al fin somos capital de algo. Aunque sea de la fantasía.

LA ‘ESPANTÁ’

El Club Málaga Valley sí que es una iniciativa personal del alcalde. También reúne con cierta periodicidad, a los principales representantes de muchas empresas tecnológicas de primer nivel e incluso a los presidentes de varias de las que integran el Íbex-35. Sólo por eso se puede justificar la iniciativa, de la que se pueden cuestionar muchas otras cosas. Sí, hay cierto oscurantismo sobre la factura que paga Málaga, sí, hay mucha exageración en lo que se cuenta del club, como el rídiculo cálculo hecho sobre su impacto en internet. Sí, también resulta novelesca la figura de Javier Cremades, el hijo del heladero que se codea con las multinacionales. Un tipo listo.

El objetivo de este grupo, o al menos el del Ayuntamiento, es y debe ser el de atraer inversiones y empresas a la ciudad. No centrarse en apostar por las firmas que están aquí y ya perciben una buena suma en subvenciones. Esas compañías se beneficiarán por la llegada de las nuevas. Por ello sorprende el portazo dado esta semana al club por Francisco Barrionuevo, presidente de Novasoft. Barrionuevo, que integra el comité de expertos del PSOE, casi sale a hombros el viernes de la multitudinaria conferencia del secretario provincial, Miguel Ángel Heredia. Le había dado un buen palo, de oposición, al regidor.

El dueño de Novasoft, una empresa que ha experimentado un espectacular crecimiento y emplea a 800 personas, es un hombre con inquietudes, sana ambición y vocación de mecenas. Pero como le ocurre a los cineastas, debería cuidarse de la política. O al menos huir de los primeros planos.

El río de la ciudad

Javier Gómez | 14 de febrero de 2010 a las 13:08

En Málaga hay una rica cultura de tradiciones orales. Abuelos, padres, hijos y nietos van trasladando y conservando un amplio legado histórico. Se trata de promesas pendientes, proyectos inacabados e infraestructuras necesarias pero que parecen de leyenda. Un veterano director de periódico acaba de jubilarse y cada vez que venía un ministro a Málaga le contaba la misma historia: “Cuando empecé a trabajar, ya se hablaba de que el saneamiento integral de la Costa del Sol era urgente”. A este paso, desaparecerán los diarios de papel y todavía saldrá mierda de las alcantarillas directamente al mar para asombro de los turistas que nos siguen siendo fieles a pesar de nuestros deméritos.

Mucho más antiguo que cualquier periódico, más de un siglo más viejo que el diario decano de España, es el primer proyecto para desviar el río Guadalmedina y acabar tanto con el peligro como con la división que supone para la ciudad. Vamos camino de los trescientos años hablando del problema  y la presa del Limonero, la última gran obra que se hizo al respecto, cumplirá dentro de poco la treintena. Porque el cementerio vegetal de La Virreina no se puede considerar obra, sino una broma de mal gusto del Gobierno del PP. Y en cuanto al PSOE, el denominado ‘cinturón verde’, el plan de defensa forestal de Málaga que elaborara Ruiz Sinoga y otros expertos de la UMA y que la Junta presentó a bombo y platillo hace una década, sigue perdido en el amplio baúl de los olvidos del Gobierno andaluz en Málaga. No nos cansamos de recordarlo. Resulta inaudito que la mayor  repoblación forestal acometida en esta provincia date de los tiempos de la República y los primeros años del franquismo. Ahí siguen Los Montes de Málaga y desde entonces no se ha hecho nada parecido, aunque se prometiera multiplicar su superficie por seis.

En el año 2000, en plena campaña electoral, Celia Villalobos presentó un proyecto para desviar el río y embovedar el cauce urbano. Tendría hasta su línea de Metro. Un compañero articulista, entonces diputado, prometió ante notario abandonar su acta si el proyecto se acometía. Entonces pareció una pequeña temeridad. Hoy podemos decir que José Asenjo jugó sobre seguro. Apostaría a que se jubila sin que el Ayuntamiento, la Junta y el Gobierno consigan ponerse de acuerdo sobre el plan Guadalmedina. De momento llevan tres años sin ser capaces de encargar un estudio técnico serio, sin politizar, que establezca los límites de seguridad de cualquier actuación. Esa es la eficacia de la fundación que dirige el plan estratégico de la ciudad. Con estos estrategas, para qué queremos enemigos.

San Pedro

La herencia que recibió Miguel Ángel Heredia de su antecesora en la dirección del PSOE era ruinosa. Un partido dividido, en el que se había convertido en costumbre mirar hacia otro lado ante las denuncias urbanísticas y con el rumbo moral a la deriva. Mientras los alcaldes ganaran elecciones, poco importaba las barbaridades que hicieran. Estepona fue ejemplo de ello. Uno de los cargos de confianza de Barrientos era Rafael García, subdirector de la televisión municipal y uno de los organizadores de los cursos ‘Ciudad del periodismo’, en los que el ex alcalde dio rienda suelta a su egolatría. También fue responsable de comunicación de la gestora de Marbella, lo que le valió para colocar a su mujer como concejala del PSOE (estaba contratada por el Ayuntamiento de Estepona, pero no parece que fuera mucho a trabajar) y acceder él mismo a la dirección de la agrupación socialista de San Pedro Alcántara. Cuando la operación Astapa desmanteló el quiosquillo de Estepona, García fue destituido por David Valadez, que entendió que era un cargo de confianza de Barrientos. Cobraba 4.800 euros al mes. Tras varios recursos judiciales, hace un mes una sentencia obligaba a Valadez a readmitirlo. Difícil de conciliar el código ético, ir dando discursos de los valores socialistas en Marbella, cuando en Estepona, que no tiene ni para pagar la luz, estás ganado una pasta y has denunciado al regidor de tu partido por considerarte cargo de confianza.  El viernes, presionado por el partido, García dimitía como líder socialista en San Pedro. Puede que Heredia haya empezado a enmendar algunos errores del pasado.

Delitos y moral

Javier Gómez | 22 de noviembre de 2009 a las 14:08

Uno empieza a pensar que la actual dirección del PSOE de Málaga se pasa de marxista. No es que Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo hayan recuperado la figura del filósofo Karl. Lo preocupante es que es la foto del cómico Groucho la que parece presidir la entrada de Fernán Núñez, sede provincial de los socialistas. “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, es una de sus muchas frases célebres. Y en el desmadre urbanístico al que asistimos hay que pellizcarse varias veces para constatar que no estamos dormidos cuando se presta atención al bacanal de declaraciones disparatadas que se está celebrando en las últimas semanas. Heredia y Pendón se han embarcado en una absurda batalla por ver quién es el campeón de los pobres ediles arrinconados por la Fiscalía. Es una aventura que no puede acabar bien. Porque algunos no son víctimas, sino delincuentes.

De acuerdo, resulta injusto que se persiga con más vigor un diseminado en mitad de la Axarquía que miles de viviendas ilegales en Marbella. Pero se equivoca el PSOE al meter a todos sus alcaldes en el mismo saco de víctimas de una rígida ley del suelo que elaboró el propio PSOE. Una de las mínimas cosas que se le pueden exigir a un político es el cumplimiento de la legalidad, aunque sorprendentemente burlarla no se incluya dentro de los supuestos que fijan los estatutos del partido para las expulsiones. Del PP podemos ver su lentísima reacción durante los escándalos de Gürtel, mientras que en el caso socialista, sólo se habla de suspender a quien supuestamente cometa actos irregulares graves que lo merezcan a juicio del comité federal. Y de momento, ese órgano rector de los socialistas no ha dicho ni mú sobre la rebelión de la Axarquía. Sí ha hablado, quizás demasiado, Heredia. El viernes sentó doctrina y anunció que su partido no expulsará a los alcaldes procesados o incluso condenados por delitos urbanísticos. Será contundente y expeditivo con cualquier detenido o acusado por corrupción –en eso los socialistas le llevan la delantera ética a los populares malagueños–, pero bastante laxo en los asuntos urbanísticos. En esos casos les pondrá hasta abogado. El secretario provincial se dejó llevar por el calor de su encendida defensa de los alcaldes y llegó a felicitar al regidor de Sayalonga, recientemente condenado. Poco podía imaginar que mientras celebraba esa rueda de prensa se conocía que la Fiscalía acusaba a José Luis Navas de nuevos delitos. Ahora le pide cuatro años de cárcel por un feo caso de cuatro grandes chalés con piscina –difícilmente se pueden confundir con casa de aperos– en el que están implicados los familiares de una concejal y que se pusieron después a la venta en una inmobiliaria ubicada en un local propiedad del regidor. Si los delitos no son causa suficiente para expulsar a alguien de un partido, imagínense lo que ocurre con las inmoralidades. Han dejado de aparecer en las nuevas ediciones de los diccionarios políticos.

Pregunta  no amorosa:  ¿Por qué lo llaman fusión cuando quieren decir absorción? Unicaja lleva bastantes trimestres destinando una buena parte de sus beneficios a provisiones para estar preparada para la crisis, lo que se suma a la adecuada política de riesgos de la entidad. Ambos factores hacen que la caja malagueña sea una de las que menos morosidad registran. La principal cualidad que debe tener un gestor es la prudencia, y Braulio Medel posee la cátedra. En cambio era vox populi en el sector desde hace casi dos años que Cajasur iba camino del precipicio –la intervención por el Banco de España– por su alocada apuesta inmobiliaria. No es de extrañar que Unicaja no tenga prisa por fusionarse. El tiempo sólo corre en contra de la caja cordobesa.

Un cariño sin demostrar

Javier Gómez | 1 de noviembre de 2009 a las 14:10

Griñán, del que se da por hecha su capacidad como economista, se ha equivocado terriblemente con un cálculo. El presidente de la Junta ha evaluado mal el crédito del que dispone el Gobierno andaluz en Málaga. Injustamente para él, casi todo lo dilapidó su antecesor. Han pasado ya casi diez años desde que Manuel Chaves, quien como decíamos agotó la paciencia y la ingenuidad de los malagueños con su larga lista de promesas incumplidas, anunció en plena campaña electoral el proyecto del tren de la Costa del Sol. Desde entonces ha habido anuncios de todo tipo, peleas con el Ministerio de Fomento, y miles de papeles moviéndose arriba y abajo. Pero no se ha movido una sola piedra ni se ha puesto siquiera, aunque fuera simbólicamente, la primera traviesa. Los presupuestos de 2009 ya contenían una partida con el compromiso de las que obras comenzarían este año. Incluso el Consejo de Gobierno de la Junta, con Chaves aún a la cabeza, se reunió en Málaga para adjudicar el primer tramo, en La Cala de Mijas, por 163 millones de euros. Pero difícilmente se podrá hacer nada ni en lo que queda de año ni el que viene con la asignación presupuestaria que se ha destinado para 2010: cinco miserables millones de euros. Huele a nueva tomadura de pelo, y ya pueden apostar ustedes que la obra no se iniciará hasta 2011, oportunamente días antes de la campaña electoral de las municipales, en las que el PSOE teme perder su gran feudo de Mijas, a pesar de los esfuerzos de Antonio Sánchez por hacer olvidar el nefasto paso de Agustín Moreno por la Alcaldía.

El caso es que el proyecto ha pasado ya por las manos de cinco consejeros de Obras Públicas (Vallejo, Gutiérrez, Moreno, García y Aguilar) y ninguno ha dado hasta la fecha muestras de tomárselo demasiado en serio. Como si no se tratara de la infraestructura más importante que tiene pendiente Andalucía, para la que se prevén cien millones de usuarios anuales. Como si la Costa del Sol no recibiera cada año el 40% de los turistas de la comunidad. Como si Marbella, la única ciudad de la península de su tamaño sin conexión ferroviaria, no mereciera que la Junta la saque del ostracismo y le haga al menos el mismo caso que a Dos Hermanas, aunque no tenga mitinódromo.

En las cuentas andaluzas también sorprende, o quizás ya no, el olvido por segundo año consecutivo de la otra gran promesa socialista, el megahospital. Cada vez se confirma más que esta iniciativa surgió como surgió: una charla de café en la que se pactó inventarse una gran moto para tapar años y años de sequía inversora en materia sanitaria, una cortina de humo con la que ocultar que Málaga es la provincia andaluza con menor ratio de camas hospitalarias por habitante, y eso sin contar la población flotante. De los ridículos presupuestos asignados al plan Guadalmedina y al parque Arraijanal, el último as sacado de la manga autonómica, mejor ni hablar.

Hay muchos factores para explicar el olvido de Málaga en las cuentas andaluzas. Una de ellas es que el secretario provincial del PSOE, Miguel Ángel Heredia, está más ocupado cazando tránsfugas para su zurrón de alcaldías inmorales que presionando en Sevilla. Otra es el permanente victimismo del Ayuntamiento de Málaga, que disfruta como un cochino en el barro de la confrontación y está encantado de morder las pocas manos que le pueda tender la Junta. El proyecto de gobierno de De la Torre puede estar agotado, sin ideas y dando síntomas de descomposición, pero siempre convencerá más a los ciudadanos que el modelo socialista de convertir las instituciones en instrumento de acoso y derribo al contrario. Y la Junta, como ha ocurrido en Vélez y Ronda, ha sido indigna avalista de mociones de censura o mercadeo de ayuntamientos. “Con nosotros, la Junta invertirá más”, se ha reiterado sin que a nadie le dé un síncope democrático.

Pero la mayor responsabilidad de estas malas cuentas para la provincia hay que atribuírsela al nuevo presidente de la Junta. El cariño, el trato especial que anunció para Málaga hay que demostrarlo con papeles, cumpliendo promesas y ejecutando proyectos. Sin eso, de poco nos sirve que esté aquí cada quince o veinte días.

Varas de mando y dobles varas de medir

Javier Gómez | 18 de mayo de 2009 a las 11:33

CURIOSA, por descarada esta vez, la doble vara de medir de los partidos políticos en Málaga. Si al PSOE le detienen a un alcalde por corrupción, lo expulsa de sus filas y pide al entusiasmado PP que se deje de euforias y haga lo mismo con su regidor de Alhaurín el Grande, el presidente provincial de los populares salta con que no es lo mismo y con que lo ocurrido a Martín Serón es “persecución política”. Si los populares plantean una moción de censura en Benalmádena reuniendo a todos los grupúsculos escindidos del partido y contando con el voto traidor de una edil que hasta hace bien poco despotricaba del PP, los socialistas se dedican a patalear. Convocan una manifestación en contra aludiendo a la corrupción y hasta un alcalde prometedor como Javier Carnero cae en la demagogia barata, bajando a la mitad el principal impuesto municipal antes de salir del cargo. Eso es política de tierra quemada y no la de los rusos.

Esos mismos dirigentes del PSOE que ahora claman contra la moción, estaban encantados de conocerse hace unos meses en Vélez-Málaga, donde fueron los socialistas los que desalojaron del poder al alcalde más votado, el popular Francisco Delgado Bonilla. ¿En qué quedamos pues? ¿Son las mociones de censura algo podrido o no? Los cada vez más minoritarios cargos de IU no se quedan atrás. El presidente de la Mancomunidad, Juan Sánchez, amagó hace unos días con desalojar a los socialistas del organismo si la Junta no cumplía sus compromisos de inversión en la Costa del Sol. Sánchez escogió para insinuar su plan la tormenta de Benalmádena. Ahora, al ver que el PSOE está dispuesto a tirar la casa por la ventana para cautivar a sus otrora malvados independientes de Ojén, y tras reunirse con el convicente Luis Pizarro, el dirigente de IU ha cambiado de idea. Será el PP el que se quede en la calle. “Los mercaderes no pueden entrar en el templo de la política”. Palabra de Miguel Ángel Heredia.

Política en calzones

Javier Gómez | 14 de mayo de 2009 a las 7:41

Aún faltan tres años para los Juegos Olímpicos de Londres, pero ya tenemos claros favoritos para la competición de gimnasia artística. En la disciplina por equipos, y liderado en la pista por el curtido Francisco Conejo, el PSOE de Málaga opta a todas las medallas.  En los últimos meses -véanse sus prácticas en Vélez, Alcaucín o Alozaina- ha dado sobradas muestras de su capacidad. Y ahora, con la exhibición de la Mancomunidad Occidental, ya sabemos del nivel de la maestría socialista. El caso de Ojén, donde la dirección provincial del PSOE pretende expulsar u obligar a dimitir a sus concejales ‘buenos’ para readmitir a los ‘malos’ y que así estos no pongan en peligro su gobierno en el organismo supramunicipal, es todo un alarde gimnástico. Jamás se había visto tal flexibilidad ideológica, tal escorzo político sin mudar el rictus, semejante triple mortal para seguir controlando una institución. Conejo y su jefe, Miguel Ángel Heredia, formarán parte con este ejercicio de todos los manuales del noble deporte de la política. Sí, será una jugada para recordar.

En la prueba individual, aunque lejos de la creatividad demostrada por los socialistas, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, aún no ha dicho la última palabra en lo que a piruetas se refiere. Sabe que son sus últimos Juegos Olímpicos y está dispuesto a dejar momentos en la memoria. Aunque no ha debido consensuarla mucho con su equipo, ese PP que no acude a la recepción del presidente de la Junta de Andalucía porque “no es momento para tomarse cervezas con la que está cayendo por la crisis”, De la Torre nos ha deleitado esta semana con una coreografía imprevisible. El Ayuntamiento pagará al principal medio de comunicación de la ciudad 258.000 euros, una minucia comparada con las cervezas, por la marca de la televisión Canal Málaga. Como si hace unos meses no hubiera sido suficiente con la adquisición por más de 1,5 millones de euros del edificio de la emisora. Al respecto, el regidor dijo: “Habrá que pensar qué hacer con ella. Si no la tienes, no puedes usarla; tiene su conocimiento, su difusión”. Eso es talento para la improvisación, pura sinceridad. Bravo.