Archivos para el tag ‘Ministerio de Fomento’

La deuda de Manolo

Javier Gómez | 2 de octubre de 2011 a las 8:57

Esta vida, hermosa y terrible, sabia e incomprensible, madre y asesina, piadosa e implacable, amada y maldita, le debía demasiadas cosas a mi compañero y amigo Manolo Becerra. Puede que el papel de un periódico no sea el sitio acostumbrado para glosar las virtudes de un hombre que, simplemente, hacía este mundo mejor. Las buenas personas no suelen ser noticia. Preferimos llenar las páginas e informativos de deportistas, basurilla del mundo del corazón, mediocres, asesinos, malnacidos, ladrones, canallas, mentirosos, chupópteros y caraduras. En la parte menos mala de las muchas categorías de protagonistas de la información están los políticos que prometen cosas que jamás cumplen. Y una de las más nobles tareas del periodismo consiste en mantener vivos esos compromisos, exigir su cumplimiento, señalar las necesidades de desarrollo de un territorio, las oportunidades y las injusticias cometidas. No es tarea grata. A menudo el cargo público de turno sufre una amnesia temporal que le impide recordar lo que prometió el día anterior y se irrita cuando alguien se lo señala. Si el proyecto es del año pasado, o si se lanzó en alguna campaña electoral de la que nunca quieren acordarse, ocupa uno de los últimos lugares perdidos en su hipocampo. Seguro que si escaneamos el cerebro de un político encontraríamos ese limbo en el que se pierden las palabras y las promesas. En ese territorio nebuloso era un experto explorador Manuel Becerra. Memoria y puntal del diario Sur y abogado de Málaga para los compromisos de las administraciones y los partidos, vigilante que sabía al dedillo el retraso de una obra, su encarecimiento o modificados, Manolo tenía el reconocimiento unánime de los políticos a los que a menudo fustigaba cariñosamente con el látigo de las hemerotecas, de los constructores, los ingenieros, los arquitectos e incluso del público más difícil, los compañeros. Toda la profesión quería a Becerra. Eso tampoco lo puede decir mucha gente.

A Manolo, a Málaga (a menudo eran lo mismo), la Junta y el Gobierno central les deben un tren de la Costa del Sol que se prometió en una rueda de prensa en el año 2000, en plena precampaña. Han pasado once años y no se ha puesto una sola traviesa, aunque la necesidad, si cabe, es aún mayor.

A Manolo, a Málaga, el Gobierno y la Junta les deben que el AVE llegue al aeropuerto. Allí dentro de unos meses se pondrá en servicio la segunda pista por la que tanto batalló.

A Manolo, a Málaga, el Gobierno andaluz les debe un Metro en condiciones y útil, que llegue no sólo a La Malagueta, sino a Ciudad Jardín y a su Rincón de la Victoria, como fue prometido.

A Manolo, a Málaga, la Junta y algún Ayuntamiento les deben un saneamiento integral digno, un mar sin natas gracias a que las depuradoras y colectores están terminados y las empresas que los gestionan hacen bien su trabajo. También la planta desalinizadora de Mijas, la corrección de Meliones y sus vertidos salinos al pantano del Guadalhorce, ese recrecimiento de la presa de la Concepción para no tirar al mar el agua que luego nos falta.

A Manolo, a Málaga, el Ayuntamiento de Málaga les debe el bulevar sobre el soterramiento, más parques para su futuro hijo, más campos de rugby y deportivos en los que sus amigos lo recuerden.

A Manolo, a Málaga, Fomento les debe el terminar de una maldita vez la hiperronda y la autopista de las Pedrizas, el tercer carril de la ronda este, el soterramiento de San Pedro. Y la Consejería de Obras Públicas, ese vial distribuidor anunciado hace más de una década, como la carretera del arco Vélez-Marbella o el Eje del Guadalhorce.

A Manolo le debemos mucho. Como mínimo seguir recordando todo esto cada vez que alguien nos venga con una nueva promesa.

El perro del hortelano

Javier Gómez | 8 de noviembre de 2009 a las 9:46

Como su propio nombre indica, uno de los principales objetivos de las Escuelas de Negocios que sus alumnos aprendan a negociar. A través de prácticas, los profesores enseñan a los ejecutivos cómo la solución ideal es la de ganar-ganar y cómo el directivo que se empeña en ganar sólo él y que pierda hasta la ropa interior el rival está abocado generalmente al fracaso. Se supone que todo esto lo aprendió en clase el alcalde de Málaga, que cursó un máster de Alta Dirección en San Telmo. Pero vista su trayectoria al frente del Ayuntamiento, ignoramos si Francisco de la Torre faltó a clase esos días o si bien ningún docente ha sido capaz de sacarle el tiburón que lleva dentro. A lo largo de los años, el regidor se ha ganado a pulso una fama de terco, puntilloso y exigente, que algunos tildarían de tocanarices, tanto con los cargos del Gobierno como con los de la Junta. Sus compañeros de partido lo reconocen, pues muchos lo sufrieron. Y a fuerza de parecerse tanto al perro del hortelano, De la Torre no es que no coma ni deje comer, es que se ha quedado sin comida.

Que conste que en muchos de los conflictos que tiene abiertos con otras administraciones –¿acaso existe algún acuerdo en sus relaciones institucionales?– , el alcalde tiene razón. La lleva cuando dice que los terrenos del Campamento Benítez pertenecen a la ciudad, pues fueron arrebatados por un gobierno golpista. Pero si un Ministerio como Fomento llega anunciando una inversión de 300 millones de euros –que a la vista de los hechos no se creían ni ellos– para construir un Museo del Transporte, lo que tiene que hacer el Consistorio es mandar allí la banda de música municipal, no interponer un recurso judicial y litigar hasta el Supremo. ¿Realmente es más importante para los malagueños que ese suelo pertenezca al Consistorio a que se haga allí algo? ¿Ha ayudado por ejemplo al barrio de Capuchinos que el cuartel de Segalerva sea municipal, cuando lleva seis años abandonado? Sí, De la Torre tiene razón y lo que ha hecho el ministro José Blanco al paralizar el proyecto es impresentable, pero el argumento se lo ha puesto en bandeja de plata el propio Consistorio.

También resulta increíble que a estas alturas no esté clara la propiedad de los suelos sobre el soterramiento del AVE. ¿Acaso no se vanagloriaba el regidor de haber negociado, y muy duro, con Fomento para los convenios del plan especial de Renfe y del soterramiento? Pues algún cabo gordo debió de quedar suelto en esos acuerdos que tardaron tantos años en concretarse. Y por muy desafiante que ahora se ponga el Ayuntamiento, como suele ocurrir llega al desafío sin los deberes hechos. El proyecto del bulevar no está aún terminado. Así que otro bonito argumento a la Junta de Andalucía para que no consigne un euro en sus presupuestos.

Queda apenas año y medio para las próximas elecciones municipales. Suponemos que algún día -aunque de momento no tiene pinta- el PSOE despertará de su largo letargo en la ciudad y planteará tanto un candidato con opciones como un proyecto coherente en el que las instituciones en que gobierna no se dediquen a hacer oposición a De la Torre, que sabe sacar mucho partido de ese asedio. De momento el alcalde no tiene ni uno solo de los grandes proyectos con visos de estar terminado para entonces. Metro, Carretera de Cádiz, Puerto, Bulevar, plan Guadalmedina, Baños del Carmen, Auditorio, segunda ronda, megahospital, autopista de las Pedrizas… La lista de proyectos pendientes de Málaga deprime tanto como hastía, y el único as que le queda en el manga a De la Torre es su plan para peatonalizar y mejorar la plaza de la Merced. Pero el reloj sigue corriendo y las prisas no son su fuerte.

El federalismo de los atascos

Javier Gómez | 28 de enero de 2009 a las 18:44

El laberinto de la administración española en forma de atasco.  La mayoría de medios de comunicación nos hemos equivocado hoy al atribuir al Ministerio de Fomento la culpabilidad del descomunal caos de tráfico provocado ayer por el corte de un enlace en Teatinos, sin avisar a Tráfico. ¿Por qué? Porque Fomento acomete allí mismo la reforma de Alameda-Barriguillas, el nudo gordiano de la circulación malagueña -como no lo corten…-, y porque así lo aseguraban ayer desde la Jefatura de Tráfico. Se trata de un error comprensible por parte de los periodistas y de los funcionarios de Tráfico porque la empresa que avisó, a posteriori y con el carajal montado, del corte del carril es Aldeasa, la misma adjudicataria de Fomento para el enlace, y que ha firmado un contrato con El Corte Inglés para realizar también el proyecto que provocó el caos.

¿Y por qué El Corte Inglés? ¿Se ha atrevido Isidoro Álvarez a meterle mano también a la obra pública? ¿Tiemblan las Koplowitz y Florentino? No. El Corte Inglés firmó hace unos pocos años un convenio urbanístico con el Ayuntamiento de Málaga para la reforma de su centro comercial Bahía Málaga, que incluía este tipo de compensaciones en forma de obra pública. Así que, realmente, la obra es municipal, aunque la pague El Corte Inglés. Pero para rizar realmente el rizo, habría que añadir que la carretera afectada, la autovía del Guadalhorce, es de competencia autonómica. Sólo falta la Diputación y montamos una feria de muestras del federalismo español.

Hablando de feria, precisamente en la del turismo algún responsable de comunicación del Ministerio de Fomento, aprovechando la coyuntura, se ha lamentado mucho de que su departamento se lleve siempre los ‘palos’ en cuestión de atascos y problemas con las obras. Eso no es exactamente así. El Ministerio que dirige Magdalena Álvarez ha estado hasta ahora encantado con que sea el Metro y la Junta de Andalucía los que carguen erróneamente con las culpas y críticas de los vecinos de la calle Cuarteles y la Explanada de la Estación con motivo de la interminable y molesta reforma del túnel del Cercanías. Enrique Urkijo se pone negro cada vez que alguien le atribuye esa zanja de Fomento y la de calle Salitre, del aparcamiento municipal.