Archivos para el tag ‘Rajoy’

Las mujeres y los niños primero

Javier Gómez | 12 de abril de 2012 a las 13:40

CON el ‘Titanic’ hundiéndose hasta en la sopa estos días, resulta casi imposible no imaginar a Mariano Rajoy ataviado con el uniforme del capitán Smith, ordenando que la orquesta siga tocando, ignorando el desastre que se acerca o plenamente consciente de él, pidiendo tranquilidad al pasaje y negando que nos vayamos a pique. Aunque no tanto como del dichoso pecio, mucho se ha escrito y dicho estos días sobre la política comunicativa del Gobierno y del PP, si es que existe alguna, que cada vez se parece más a esas escenas de pánico, descoordinación, mensajes contradictorios y mentiras, piadosas o no, que se dan en los naufragios. Resulta inaudito que un Ejecutivo anuncie por sorpresa, escondido en un comunicado de prensa, que se van a recortar 10.000 millones de euros en Educación y Sanidad. Resulta inconcebible, o al menos lo sería para cualquier otro ciudadano europeo, que el ministro de Economía, Luis de Guindos, cuente a la prensa extranjera, preferentemente alemana, lo que se va a hacer en España antes que a la española. Y resulta especialmente inquietante que un presidente del Gobierno no dé la cara en la tempestad, víctima del común síndrome de tomar a los ciudadanos por niños u ovejas descarriadas a las que pastorear sin más explicación.

Pero la popular no es la única política de negación de la realidad ante esta vía de agua que afrontamos como nación. Los socialistas tienen otra distinta, pero de origen similar, esa de que basta repetir una mentira cien veces para convertirla en realidad. Como lo de que en Andalucía no hay recortes, sino ahorro. Puede que la Junta no haya anunciado a bombo y platillo despidos o eliminación de servicios y subvenciones, pero en la práctica claro que los ha habido. Y luego está su más que preocupante problema de liquidez. El retraso o eliminación de las subvenciones a colectivos sociales han mermado la atención que reciben muchos discapacitados. En salud, lo reconozcan o no, se han cerrado camas y las urgencias andan cada vez más saturadas. Y el último episodio del corte del gas y el agua caliente durante cinco días en la única residencia de mayores pública de Málaga, la de El Palo, no hace más que confirmar los peores augurios. El barco se hunde. Estaría bien que lo admitiéramos de una vez y nos pusiéramos todos de acuerdo en cómo achicar el agua.

El cerebro del ‘homo politicus’

Javier Gómez | 8 de abril de 2010 a las 8:37

NO querer cambiar de opinión, a pesar de disponer de los requisitos mentales para hacerlo, tiene que ver con algunos de los grandes descubrimientos neurológicos recientes. Estamos apuntando al poder avasallador de las convicciones propias, frente a la percepción real de los sentidos. Muchas personas toman decisiones no en función de lo que ven, de lo que consideran bueno o malo, sino en función de lo que creen. Los cerebros muy evolucionados pueden cambiar de opinión. Los monos lo hacen y los humanos también pueden, pero odian tener que hacerlo.

Hay zonas activas de la neocorteza cerebral que, literalmente, se bloquean cuando se recibe información disonante, es decir, información que atenta contra las convicciones.

Gracias a la neurología, ahora hemos descubierto que el cerebro utiliza gran parte de su energía para elucubrar, simplemente para predecir, inventar e imaginar, configurando divisiones entre “ellos” y “nosotros”. La pregunta ahora consiste en descifrar si podemos controlar esa manía cerebral y evitar respuestas irracionales e injustas hacia los demás.

El último y excelente libro de Eduard Punset, El viaje al poder de la mente (Destino), esconde un manual político de referencia. Quizás sin pretenderlo, el sabio sienta las bases científicas del alejamiento entre la clase política y la ciudadanía. Sus argumentos son además la única explicación posible a tanto insulto a la inteligencia que reciben a diario nuestros oídos. Si muchas veces ha sido el PSOE, estos días los lanza el PP. Casi tan escandalosa como Gürtel es la reacción de la dirección del PP, el silencio cómplice de Rajoy. Aunque mejor calladito que decir las barbaridades que dijo Arenas.

Entre uno y otro nos han suministrado ingente información sobre el tipo de gobernante que llevan dentro. Aunque no está claro si el cerebro de muchos querrá procesarla. Habrá que concluir que el homo politicus no evoluciona. Y el que no evoluciona, desaparece.

Al desván

Javier Gómez | 19 de febrero de 2010 a las 13:28

SPAIN/Una de las muchas cuestiones a envidiar del sistema político estadounidense -aunque desde luego hay muchas otras deleznables, como la primacía del dinero y de los lobbies-, es el cierre de filas posterior a las elecciones. El presidente es el presidente de todos, de los demócratas y de los republicanos, y su legitimidad no se cuestiona continuamente ni se dicen ridiculeces en el Congreso como la del otro día de Rajoy. La figura de los ex presidentes también es igualmente respetada. Hasta tal punto que Obama no ha tenido reparo en llamar Clinton-Bush al fondo de ayudas para Haití, ni tampoco dudó en organizar un almuerzo en la Casa Blanca con todos los ex presidentes vivos para que le dieran consejos.

Cuando un presidente es derrotado o concluyen sus ocho años de mandato máximo (otra de las envidias del sistema yankee), es tradición y ley que se le construya una biblioteca para almacenar su legado. Documentos, libros y objetos personales que hagan entender en el futuro esos años de gobierno. Una bonita práctica a copiar. En España, como bien dijo Felipe González, los ex presidentes aspiran como mucho a ser jarrones chinos, muy decorativos, pero que en caso de caída pueden liarla.

El infame gesto del dedo de Aznar se suma a la larga lista de salidas de tono y exhibiciones de mala educación indignas de un ex presidente que ha protagonizado el político castellano, embarcado desde hace tiempo en borrar toda huella de las cosas que pudo hacer bien. El dedazo no abochorna sólo a los votantes del PP -alguno habrá que hasta lo defienda-. Es una vergüenza para todos los españoles. Lástima que no se pueda despedir a los ex presidentes ni plantearles mociones de censura.

El capitán del ‘Titanic’

Javier Gómez | 8 de octubre de 2009 a las 10:49

Como si fuera la gripe A, pero más dañina, el virus Gürtel se extiende por el organismo popular. Empezó como un pequeño y feo catarro, que costó la expulsión de cuatro alcaldes y un consejero y la vergüenza pública del presidente valenciano, un hombre presumido al que cuesta mucho hacerle un regalo. La reacción del PP fue atacar al médico que hizo el diagnóstico y seguía buscando síntomas. El facultativo le tenía manía al paciente y se inventaba la patología, así que fue recurrido.

Pero los nuevos médicos han confirmado y empeorado el dictamen: la vida del enfermo corre peligro. En lo que respecta a su credibilidad, hace ya tiempo que no puede hacerse nada para salvarla. Es una muerta en vida, como las posibilidades de Rajoy de convertirse en alternativa creíble para presidir el Gobierno. Su prescripción de “indiferencia y olvido” ante el escándalo ha acabado por rematarlo, aunque por fin le da talla histórica: se parece una barbaridad al inconsciente capitán del Titanic, muy digno hasta que el agua le llegó al cuello. ¿Y dónde quedan los pianistas del barco? En Málaga tenemos uno: Martín Serón, que mientras acumula líquido para cuando arda Troya le llegan las olas del caso Gürtel.

Relojes por 25.000 euros, coches por 80.000, trajes por 30.000. La lista de regalos parece sacada de uno de esos insoportables programas de televisión en los que nos enseñan el lujo con el que viven los ricos y lo vacías y horteras que son sus vidas. De la trama de corrupción no sé qué molestará más al españolito medio, si la indecencia delictiva de adjudicar a dedo contratos públicos millonarios a las empresas que hacían la campaña al partido, o el pijerío cutre de imbéciles que se emocionan por llevar en una mano un reloj que cuesta el salario medio anual mientras con la otra señalan al Gobierno por no sacarnos de la crisis.