Archivos para el tag ‘Rosa Aguilar’

Trenes que se pierden

Javier Gómez | 15 de octubre de 2009 a las 12:46

La historia del cine está llena de escenas de trenes que se pierden, vías que separan amores imposibles, andenes que representan fracasos personales. Desde Casablanca, en la que el pobre Rick espera en balde a Ilsa en la estación de París, hasta la reciente El secreto de sus ojos. Es un recurso que siempre funciona y de la desazón que provoca sabemos bastante.
Málaga está a punto de perder otro tren –y van demasiados– de progreso. Ni un solo experto en transporte público que se precie puede rechazar la idea de llevar el Cercanías de la Costa del Sol hasta la Plaza de la Marina. Tampoco alguien que quiera bien a esta ciudad. Para una línea en la que se prevén cien millones de pasajeros al año y que dará una estructura visible a la tercera área metropolitana de España, parece lógico pensar que si existe la oportunidad de llevarla hasta el corazón del centro se aproveche. Resultaría un crimen abrir en canal la Alameda sólo para el Metro y dejar pasar la posibilidad de parecernos a Barcelona y su plaza Catalunya.
Pero todo esto, claro está, es pensando desde el sentido común y las necesidades de movilidad, y no desde algún corralito político en el que los proyectos se plantean en función de si beneficiarán o zancadillearán al alcalde. Desde el PSOE se parecía tener clara la necesidad de esta obra, pero alguien ha asesorado muy mal a la consejera.
Tampoco estuvo ayer muy afortunada Rosa Aguilar cuando esgrimió como excusa para dar de lado al proyecto que no se trata de una competencia de la Junta de Andalucía. No es eso lo que dice el Estatuto de Autonomía. Tampoco lo que negociaron Griñán y el ministro de Fomento. Y si no me falla la memoria, fue la Junta la que prometió llevar el ferrocarril desde Nerja hasta Manilva. Más que un tren, cada vez parece más una moto.

Etiquetas:

Ahora viene lo difícil

Javier Gómez | 26 de abril de 2009 a las 0:02

QUE levante la mano el cargo de IU que no hubiera aceptado la oferta de Griñán para salir de esa “bandada de patos”, como acertadamente la ha definido Cayo Lara, su desconocido coordinador general, que es desde hace demasiado tiempo la coalición de izquierdas. Que levante la mano quien piense que la marcha de Rosa Aguilar no sólo supone el último varapalo para el partido en Andalucía, sino otra demostración de que la ley de Murphy es una de las primeras en los estatutos de IU. Es incomprensible la unanimidad de críticas recibida por la “traidora”, hasta el jueves su rostro más popular, a la que casi expulsan de forma inmediata antes incluso de escuchar su versión o de reflexionar un poco las cosas. Sin duda hace mucho tiempo que Aguilar tenía decidida su huida de un barco que lleva años yéndose a pique, pero ¿para IU no habría sido una buena opción tener a alguien del partido en el Gobierno andaluz? ¿No habría sido más inteligente esperar a que la desertora anunciara su marcha antes de lincharla en la plaza?

Lo que no genera muchas dudas es la jugada de Griñán. El veterano político, una de las personas que después del Papa más genuflexiones recibirá próximamente, ha marcado esta semana la pauta. El martes con su gran discurso en el que diagnosticó uno de los peores males de la herencia que recibe de su amigo Chaves, el centralismo y la fractura de Andalucía oriental. El miércoles rescatando a Mar Moreno, siguiendo o bien la máxima de que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible o bien sentando al fin precedente de que se puede preparar al sucesor y no laminarlo. Y el jueves el bombazo del fichaje de Rosa Aguilar. Desde luego Zapatero tiene mucho que aprender del nuevo presidente de la Junta y de su equipo en lo que a estrategia mediática se refiere, tras el fiasco de la foto de Obama y su cambio de gobierno.

Sin embargo, no todo será un camino de rosas para Griñán. Su rival no estará siempre noqueado, y es de esperar que Javier Arenas ponga toda la carne en el asador ante la que será su última oportunidad. El legado de Chaves tiene además tantas hipotecas y cargas que haría saltar todas las alarmas en el Registro de la Propiedad.

Casual y simbólicamente, el día en que Griñán daba su discurso de investidura, en el que citaba la educación como su gran prioridad, en Málaga saltaba la noticia de que el año que viene hay unos 250 niños sin plaza asegurada en Rincón de la Victoria. La respuesta de la Consejería, tras permitir hace un año al Ayuntamiento el derribo de un viejo colegio, fue simple: más aulas prefabricadas. Esa no es la educación del siglo XXI que nos prometen cada cuatro años.

En el otro gran frente de administración prestadora de servicios que es la Junta, la sanidad, otra noticia negativa. Una mujer atropellada en la puerta de Carlos Haya tarda veinte minutos en ser atendida por una ambulancia. Ese problema no se arregla con la cortina de humo del megahospital.

Y en cuanto a sus responsabilidades anteriores, Griñán prometió un entorno seguro para la inversión, mayores oportunidades para las empresas, una administración más eficiente, incentivos para la creación de empleo. Durante su etapa de consejero de Economía Andalucía ha sido la comunidad autónoma española con los impuestos transferidos más altos. Y tener la mayor presión fiscal no ayuda precisamente a levantar el vuelo.

Dos reflexiones a bote pronto

Javier Gómez | 23 de abril de 2009 a las 11:17

Aún en estado de shock, como casi todo el mundo, la elección de Rosa Aguilar como consejera de Obras Públicas suscita buenas sensaciones. Se abre el hermético gobierno autonómico a alguien sin el carné socialista, se cumple la promesa de ofrecer una gestión más municipalista y se sale del aburrido guión político sentando en la mesa a una rival. Curiosa la unánime, rápida y feroz crítica de sus compañeros de IU, que ya claman por la expulsión de la ‘traidora’ Aguilar en lugar de aprovechar el enorme capital político que está ofreciéndole José Antonio Griñán. Es el problema de opinar sobre las cosas antes de reflexionarlas con tranquilidad, algo que posiblemente le puede ocurrir a este post examinado dentro de unas horas.  Pero Griñán, de nuevo, emula a Obama, que a su vez siguió a su admirado Lincoln y su ‘Team of rivals’, al dar entrada en su gabinete a sus anteriores oponentes.

La segunda reflexión es más sencilla. El nuevo presidente de la Junta puede darle clases magistrales de estrategia mediática a su homólogo nacional. Si el plan de Zapatero para monopolizar la Semana Santa se fue al garete con una filtración, Griñán ha conseguido acaparar las portadas de toda la semana con la sencilla y vieja política de un día, una idea. En su discurso de investidura, apeló con acierto al principal error de la herencia de Chaves: el centralismo hiperbólico. Y prometió reducirlo, dar más juego a las provincias, a los ayuntamientos.  Al día siguiente, la vuelta de Mar Moreno, siguiendo o bien la máxima de que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible o bien la sana y poco practicada filosofía de que hay que cultivar al sucesor y no exterminarlo. Y hoy el fichaje de Rosa Aguilar, avanzado a medianoche. Chapeau.