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El fenómeno Alborán

Javier Gómez | 20 de marzo de 2011 a las 11:16

El ‘artista 2.0′ mató a los ‘triunfitos’.

Hoy he escrito en el periódico un reportaje sobre el éxito del joven cantautor malagueño Pablo Alborán, visto principalmente desde el punto de vista de su productor y manager, Manuel Illán.  Aquí os lo pego:

El ‘caso Pablo Alborán’

El fenómeno Pablo Alborán tiene su dosis de misterio. ¿Qué ha convertido a un joven malagueño de 21 años en la estrella musical del momento, en la gran esperanza de las discográficas para vencer la crisis en que las ha sumido la piratería? ¿Se trata de una carambola de casualidades y suerte? ¿Es otra demostración del poder de las redes sociales, que lo mismo derriban a dictadores que encumbran a un artista desconocido por unas grabaciones colgadas en Youtube? ¿O estamos ante una campaña viral planificada al milímetro, un caso digno de estudiarse en las escuelas de negocios?

Nadie mejor que el hombre en la sombra, el productor y mánager de Alborán, Manuel Illán, para buscar respuestas. No es precisamente un novato en el negocio, y antes que fraile fue cocinero. Miembro del grupo Esclarecidos, en los 90 emprendió su carrera en solitario, y más tarde se pasó al otro lado del estudio de grabación. Trabajó para las multinacionales EMI y Warner Music como director artístico y en 2001 montó su propio sello, Trimeca. Lanzó a Las Ketchup, cuyo Aserejé fue número uno en una veintena de países y vendió 25 millones de copias. Y en 2003 fichó a Diana Navarro, musa y madrina de Alborán. La malagueña juega uno de los papeles protagonistas en esta historia: ha acompañado a su paisano por no pocos escenarios y poca gente sabe que Alborán escribió su primer single, ese Solamente tú que suena ahora por todas partes, pensando en ella.

Illán no parece desde luego muy sorprendido por el éxito de Pablo Alborán. Es la conclusión tras una hora de amena charla en una cafetería de la estación Vialia: “Puede sonar muy pretencioso, pero es que todo el equipo ha realizado un trabajo extraordinario para llegar aquí y éste es mi trabajo, cazar talento, sentir si un artista llega o no, si va a tener trascendencia. Cuando apuesto por algo es porque creo que dotándolo de ciertas cosas se puede amplificar el talento. Yo puedo pulir una piedra preciosa, pero lo que vale al final es la gema, el artista”.

Sostiene que su cantante “reúne una serie de elementos que provocan un magnetismo especial en la gente” y también que se trata de un fenómeno sociológico: “Había una predisposición latente por algo nuevo y una cierta insatisfacción con lo que se estaba vendiendo, así que nosotros hemos ayudado a aumentar esas expectativas, nos hemos apoyado muchísimo en las redes sociales y hemos trabajado mucho la prepromoción”. El disco se grabó en 2009, pero no salió hasta el pasado febrero, cuando el mercado estaba caliente, ardiendo. Desde entonces es número uno de ventas. “Sí, la estrategia que se planteó ha sido muy buena, se ha dado una ecuación digna de libro, pero también ha habido muchos elementos casuales que hacen a este proyecto único y maravilloso”.

Aunque suene extraño, Illán y Pablo se conocen por la arquitectura. Es la “auténtica pasión” del primero. El segundo es hijo de Salvador Moreno Peralta, uno de los arquitectos más influyentes de Málaga y reconocido melómano. Así que no fue difícil que el productor y Moreno Peralta se encandilaran en un almuerzo durante los premios de Sur en 2006, donde una de las distinguidas era Diana Navarro. “Mi hijo está loco por ti, le dijo Salvador a Diana. Y empezamos a hablar de música, de arquitectura y de las dos canciones que Pablo, que entonces tenía 16 años, había colgado en internet”, recuerda Illán. Al llegar a casa las escuchó en Myspace, y le pareció que el chico “tenía una voz maravillosa”.

Pasaron los meses y entró en escena otro de los padrinos de Pablo, el periodista Domi del Postigo, que era consciente de su talento y lo había tenido como invitado en Localia. Illán se encontraba un domingo por la tarde en casa de Del Postigo y charlando surgió el nombre de Alborán. “Domi llamó a Salvador y le dijo que se viniera con su hijo. En quince minutos se presentaron allí, con una maqueta. Pablo me encantó, me fascinó. Al oír la maqueta pensé: qué bonito, qué talento, ¡qué cabrón el niño!”. Illán le propuso entonces trabajar juntos, y así lo hicieron durante los tres años siguientes, sin más contrato que la confianza mutua.

El peculiar estilo musical de Alborán, “una mezcla de cosas, un pop con melismas flamencos que pertenece a la sinfonía”, no era fácil de vender. Pero enganchaba. “Me decían que eso era para Radio Olé, para Cadena Dial, pero no para los Cuarenta Principales”, cuenta divertido Illán, que empezó a hacer su magia: “En el 90% de los éxitos que he tenido como productor nadie daba antes un duro por ellos”. Le ocurrió con el gaitero asturiano Hevia, con el que vendió 4 millones de discos, con Ella Baila Sola, con el fenómeno de Las Ketchup, con Pastora Soler, con Diana Navarro, con el renacer de OBK. Y si la intuición de Illán tiene bastante crédito en el mercado discográfico, mucho más pesa la opinión del productor, compositor y entonces director creativo de EMI, Billy Mann. “Estábamos en una reunión de presentación de productos de EMI España y allí aparece el jefazo mundial. Le pusieron varios artistas, y cuando escuchó a Pablo dijo: ‘Esto es la hostia’. Y empezó a preguntar cosas sobre él. Entonces noté que se les cambiaba la cara al resto de ejecutivos de la multinacional”.

Mann ha producido a gente como Sting, Ricky Martin, Pink, David Guetta, Backstreet Boys, Take That o Kelly Rowland. De vuelta a casa en Nueva York, le puso a la ex Destiny’s child “una cosa española que le gustaba”, cuenta Illán. “Rowland se volvió loca, y en todas las entrevistas de promoción de su disco posteriores dijo que había conocido a un chico de Málaga que la fascinaba, y lo puso en Twitter”. Allí solo tenía más de medio millón de seguidores.

La campaña se convierte en viral. Todo el mundo empieza a preguntarse quién es ese Pablo Alborán, qué canta, y busca en internet y lo encuentra. “Pablo hace entonces una labor extraordinaria en Facebook, y decidimos que su trayectoria natural son las redes sociales”. Hoy, Alborán cuenta con 147.000 admiradores en esa red social y casi 16.000 en Twitter, actualiza personalmente sus perfiles y sus vídeos literalmente caseros, grabados en casa de sus padres, suman millones de entradas.

Alborán celebra 17 conciertos, primero en lugares pequeños “donde repetíamos varios días, para ver si esto iba en serio, y siempre se llenaba”, y poco a poco en teatros cada vez más grandes. “En todos agotábamos las entradas y empezaba a haber una histeria colectiva que hacía cada vez mayores las expectativas”, dice Illán. Internet seguía siendo la clave, y el primer single se vendió en Itunes antes que en ningún sitio real. Cuando, meses más tarde, el disco salió físicamente a las tiendas el 1 de febrero, no fue difícil vender una historia “especial” que compraron todos los informativos de televisión. En los últimos meses, a la espera de Buenafuente, Alborán ha visitado casi todos los platós. Especialmente simbólica fue su presencia en la gala de clausura de Operación Triunfo. En directo, interpretó Solamente tú. “El artista 2.0 mató a los triunfitos”, le digo al productor, en una metáfora que le complace. “Es todo un símbolo, Pablo sale allí, toca el piano y cierra OT. Es un cambio de era. Lo suyo es música de verdad”, responde.

Número uno desde que salió su disco, con 60.000 copias vendidas en seis semanas en las que las colas han dado la vuelta a los centros comerciales a los que acudía a firmar autógrafos, el malagueño ya no puede salir solo a la calle en ninguna ciudad de España. En Valencia ocho guardaespaldas tuvieron que sacarlo en volandas para evitar que fuera estrujado por sus fans. Y aunque sus canciones han estado expuestas a la piratería en la Red, “lo curioso es que ha propiciado que la gente consuma el disco, que ya es de platino. La gente ha vuelto a comprar discos, a usar internet para seleccionar lo que le gusta o no”, explica su mánager.

La carrera de Alborán está bastante planificada de ahora en adelante. “Entre este año y el que viene tenemos en cartera un dispositivo extraordinario de conciertos, con planteamiento internacional”. En 2012, si no antes, asaltará el mercado latino. No son pocos los que lo comparan ya con Alejandro Sanz.

Una de las voces más autorizadas para hacerlo es Domi del Postigo. En 1990 presentó al cantautor madrileño en el programa de Hermida, cuando era prácticamente un desconocido. Y reconoce en el brillo de los ojos de Alborán lo que provocó el éxito de Sanz. “Ambos tienen eso que hay que tener, no se sabe muy bien lo que es, pero lo tienen. Hay una naturalidad particular y luminosa que es parte del secreto. Cuando Pablo se pone a cantarle a una niña, es de verdad, y eso en la televisión, entre tanta falsedad y porquería, provoca un fuerte impacto”, explica. “Pablo es políglota y procede de una familia ilustrada que ha sido muy paciente con sus inquietudes y estudios. Escribe sus canciones y tiene una imagen muy interesante. Es un artista de largo recorrido, como Alejandro, y no solo del momento. A medida que la vida le vaya arañando se irán enriqueciendo sus letras, estoy seguro”.

Vuelven los tres tenores

Javier Gómez | 17 de febrero de 2010 a las 12:14

No, desafortunadamente, Pavarotti no ha resucitado y se ha levantado de su tumba en la bellísima Módena. Nos referimos a los ‘tres tenores’ de Málaga, que mañana jueves participan en unas jornadas en el Rectorado. Ese término se acuñó hace ya algunos años para denominar al influyente grupo de amigos que forman los arquitectos Salvador Moreno Peralta y Ángel Asenjo y el ingeniero José Alba. Tan admirados por muchos como criticados por otros, sus opiniones no dejan a nadie indiferente. Entre otras cosas porque además de tenerlas las expresan, algo poco frecuente en estas latitudes entre los profesionales de prestigio. Los tres tenores son la columna vertebral de la raquítica sociedad civil de Málaga, en su momento lideraron, junto con otras voces, la oposición ciudadana a la barbaridad que se iba a acometer en el Puerto de Málaga. Alguna vez, como todo el mundo, se equivocan, como su oposición hace una década a que el Metro de Málaga fuera en superficie (lo que nos habría ahorrado mucho dinero, problemas y habría cambiado la cara de Málaga). También mantienen una postura singular a favor de que se acometa la urbanización al norte de la ronda este, como única forma de que se reforeste la zona. Con dinero privado.

El tiempo, en este caso, me temo que les acabará dando la razón. Porque vista la inacción y amnesia de la Junta con el cinturón verde, hasta el profesor José Damián Ruiz Sinoga está relativamente de acuerdo con ellos. Aunque da miedo, pánico, terror, pensar que al norte de las rondas, en la zona denominada ‘Limonar Alto’, se pueda hacer algo como lo de Colinas del Limonar: laminar los montes como si en lugar de estar actuando con el territorio y el paisaje, jugáramos al Sim City.

Mañana, el Ayuntamiento de Málaga ha organizado unas jornadas sobre “modelos urbanísticos de futuro”, que inaugura el alcalde. Participan los tres tenores y el citado Ruiz Sinoga, además del decano del Colegio de Arquitectos, Antonio Vargas, el secretario general del Ayuntamiento, Venancio Gutiérrez, y el alcalde de Guaro, Sebastián Rueda, que no tenemos muy claro qué pinta por allí para un evento dirigido para hablar del norte de la ronda. Se echa de menos a alguien de la Junta o a algún ecologista para nivelar un poco la balanza.  También que el título de las jornadas, en lugar de “criterios de sostenibilidad entre los medios natural y urbano”, añadiera la coletilla: “cómo urbanizar el norte de las rondas”.

El hombre del sombrero panameño

Javier Gómez | 28 de enero de 2010 a las 11:04

Se busca profesional de prestigio que haya desarrollado gran parte de su carrera en Málaga, con afición demostrable por las bellas artes y preferentemente progresista, para presidir la Fundación Málaga Ciudad Cultural. Se valorará especialmente poseer don de gentes, buena prensa, dominar la oratoria y estar dispuesto a encajar el bofetón que en realidad debería llevarse el alcalde si la candidatura a la Capitalidad Cultural Europea de 2016 se pega el batacazo. Interesados acudan a la Casona del Parque y pregunten en la puerta por los proyectos de la señorita Pepis.

El perfil lo cumplía a la perfección Salvador Moreno Peralta y por supuesto también lo hace su amigo Juan López Cohard, otro de los pocos notables de los que puede presumir esta ciudad y del que se enorgullece especialmente este periódico.

Pero el brillo de Juan no debe ocultar las sombras con que el alcalde ha gestionado la candidatura de Málaga 2016, incluida la rocambolesca espiral de fichajes de las últimas horas. Ha tardado seis años en darse cuenta de que hacía falta una figura que uniera a la ciudad en pos del objetivo. Y es ahora, cuando se ve con el agua el cuello y a pocos meses de la primera eliminatoria, cuando opta por ello.

López Cohard es un apasionado de la literatura, la historia y el arte, un conversador genial y un empresario que no oculta que es de izquierdas. Uno de esos personajes patrimonio de Málaga. Aún recuerdo mi sorpresa la primera vez que hablé con él, cuando presidía la Asociación de Constructores. Defendía con vehemencia que había que reservar más zonas verdes en el plan del puerto. ¡Un promotor contra los ladrillos!

Aunque por emocionante que sea su elección, por mucho que confiemos en el hombre del sombrero panameño, la realidad es que tiene ante sí un reto casi imposible. El Ayuntamiento no ha hecho los deberes y ahora le pasa la papeleta de la reválida. Suerte.

El Echegaray y Peñalosa

Javier Gómez | 31 de enero de 2009 a las 16:43

Ahí va la conferencia impartida ayer por Salvador Moreno Peralta en el Rectorado, que el autor ha tenido la cortesía de pasar a este blog. No es lo mismo que en vivo y directo, pero algo es algo.

ORIGENES DEL CINE EN MALAGA.

Como cuenta Mª Pepa Lara en su libro “Historia del Cine en Málaga”, del 3 al 15 de Septiembre de 1896 se inauguró, en la  planta baja del Hotel Victoria (Calle Larios nº 9), y entre un reducido número de amigos, el “Kinetógrafo Werner, o sea, la fotografía animada, causando sensación.

Pero es dos años más tarde, en 1898, cuando llega a Málaga Alexander Promio, el llamado “operador nómada” de los hermanos Lumière, con el invento patentado por los dos hermanos, y parece ser que le vendió el invento al Sr. D. José González, propietario del Café España, en la Plaza de la Constitución. Lo cuenta Narciso Díaz de Escovar en sus  “Efemérides históricas malagueñas”, datando la inauguración al 22 de Julio de 1898. Cita textualmente, “se inauguró en los rellanos del muelle un cinematógrafo, y se llamó Lumière. Asistieron autoridades, Junta de Espectáculos y Prensa”. [Es sabido que el cine, como el teatro, no tiene precisamente unos orígenes aristocráticos. El cine nace en una barraca, y es trashumante, yendo de feria en feria, asombrando a la gente, como el hombre de dos cabezas o la mujer barbuda].

Aquí en Málaga igual. El aparato propiedad del Sr. González iba de un lado para otro, aprovechando las ferias de los barrios. Sólo se necesitaba un solar procedente de un derribo y unas sillas. A la vista del asombro y del éxito producido por el invento, Don José González solicitó que en los rellanos del puerto el Ayuntamiento la “concesión de un terreno contiguo al concedido ya con anterioridad a D. Antonio Rapela para construir el “Teatro del Parque”, más tarde llamado Teatro “Vital Aza”; en su petición al Ayuntamiento aducía ese emplazamiento o “donde VE tenga a bien designar, y por el tiempo de la temporada en que los bañistas concurren a esta capital, para lo cual construirá una elegante caseta o pabellón lujosamente adornada que no desmerecerá del sitio en que se ha de colocar”.

A pesar de que en aquel tiempo no existía Gerencia de Urbanismo ni Consejería de Cultura, la llamada Comisión de Ornato se lo denegó. El propietario no se desanimó y continuó llevando el aparato por las ferias de los barrios.

En definitiva, hasta bien entrado el siglo XX los cines malagueños eran barracas trashumantes de feria, aunque por entonces ya existían varios teatros estables, como El Principal, El Cervantes, el Lara y el Vital Aza.

Pero poco a poco el cinematógrafo se abre paso, y de barraca para exhibición de un artilugio se pasa a templo para la acogida de lo que acabó convirtiéndose nada menos que en arte, el séptimo arte.

Así en la década de los treinta se construyen en Málaga varios cines, el Moderno, el Excelsior, Alcázar, Goya, Plus Ultra…

Y entre 1931-1932 se constituye la Sociedad “Del Rio, García y Walter” para la construcción de un cine en la nueva calle Echegaray, abierta por Gerónimo Cuervo tras la desamortización del Convento de Las Capuchinas.

Como los Servicios Técnicos nunca dan puntada sin hilo, la construcción de ese cine iba aparejada al reemplazo de la tubería de agua de la calle, así como su pavimentación completa, todo ello por la exorbitante cifra de 14.865,86 ptas, si bien es verdad que los gastos fueron compartidos al 50%.

Las obras se encomiendan al prestigioso arquitecto Manuel Ribera Vera -del que hablaremos seguidamente- sobre un solar medianero de 576 m2, con fachada a C/. Echegaray una pequeña salida al Callejón de Moratín.

El cine era verdaderamente notable, lujoso y bien resuelto en planta, a pesar de las estrecheces del solar. Tenía un largo vestíbulo de entrada, con dos amplias escaleras en sus extremos, guardarropas y dos taquillas. La sala de proyecciones, con la pantalla situada hacia levante, tenía un patio de butacas con 500 asientos y un pequeño escenario, debajo del cual se hallaba el lugar para la orquesta.

En la planta principal, sobre el vestíbulo, había una pequeña sala de descanso con un tocador de señoras que daba acceso a un anfiteatro de 300 butacas (ocupando casi la mitad de su longitud), extendiéndose en una sucesión de palcos (3) a cada lado. Al fondo estaban los servicios sanitarios y la cabina de proyección. Bajo la cabina un taller pequeño y los servicios de electricidad.

En esta planta estaban también las oficinas administrativas.

En la segunda planta un bar (“visite nuestro bar”), servicios sanitarios y administrativos, así como una pequeña vivienda para el conserje.

Ribera Vera se había manifestado como un arquitecto contenido en otros dos cines muy conocidos,  como el Goya y el Plus Ultra, pero aquí probablemente el empresario del Río le dijera que no reparara en gastos, y realizó el edificio suntuoso y de gran profusión decorativa que caracteriza a la gran arquitectura cinematográfica de los años treinta, que es la entrada del cine en la edad adulta, su consideración como medio artístico respetable. Los cines, como decimos, pasan de la barraca a llamarse “palacios” respondiendo a un fenómeno muy bien analizado por Juan Antonio Ramírez y otros. (“La arquitectura en el cine”).

Es el momento de esplendor de los estudios cinematográficos en los cuales puede recrearse con los decorados unos mundos verdaderamente mágicos. El edificio del cine, su arquitectura, un prerrequisito, un avance de los mundos que se iban a ver y, además, al alcance de las masas, porque el cine era, precisamente, cultura de masas. La arquitectura de los cines exhibían, al alcance de estas masas, la suntuosidad de los teatros y de las salas de ópera que sólo podían estar al alcance de las clases pendientes.

En 1914 los neoyorquinos (como cuenta J.A.R.) asistieron boquiabiertos a la apertura del Stand Theater, en Brodway: el público puedo ver cómo las películas eran exhibidas en un “palacio”, con lámparas de cristal, láminas de oro y diversas obras artísticas; acomodadores impecablemente uniformados conducían hasta sus asientos a los clientes, pisando alfombras elegantes. La entrada costaba algo cara (25 centavos), pero no hay que olvidar que los espectáculos se hacían acompañar de interludios musicales -con una orquesta de 30 músicos- y un órgano Wurtlitzer.

“Estos cines americanos eran enormes, y en ellos triunfaba una combinación fantástica de estilos, preferentemente exóticos, de tal modo que no era difícil encontrar una continuidad ideal entre lo que sucedía en la pantalla y lo que el mismo edificio sugería: de ahí el recurso constante a los estilos “españoles” (neobarroco colonial, plateresco o morisco) a los orientales o a otros considerados igualmente lejanos y románticos”. (J.A. Ramírez, op cit)

La arquitectura de los cines y la arquitectura en el cine se desarrollan, pues, de un modo paralelo. Hay una afinidad estilística ya que ambas constituyen el territorio más libre y exaltado del eclecticismo. Las técnicas y las intenciones son similares: se trata de emocionar  al espectador haciéndole olvidar su realidad cotidiana, de llevarle a un mundo de ensueño y de maravilla, ya desde el mismo momento de entrar en la sala.

Nada es arquitectónicamente sincero: todo un premeditado engaño para provocar ilusión: columnas de yeso o estuco imitando mármoles, oro en las paredes con un baño de purpurina y una gran profusión de adornos escultóricos hechos en serie con un molde industrial. No importa. Como dice J.A.R. “es difícil encontrar en la historia de la arquitectura otro caso como éste, en donde los distintos órdenes de los ficticio y lo real se enmarañen de un modo tan complejo y fascinante”.

No tenemos mucho tiempo para detenernos en la evolución de la arquitectura cinematográfica: Los Palacios del Cine -por complejas razones de distribución, disminución de costes, etc… no pudieron seguirse manteniendo: las que quedan, están dedicadas a la producción de Musicales, otras han devenido Salas de Conciertos. El cine ya no tiene esa magia novedosa y, por tanto, no requiere de esa fascinación previa para unos espectadores que han perdido bastante la capacidad de fascinación. Los grandes Cines se han convertido en multicines, en donde la atención se centra en la película, y el único ritual previo no es subir unas grandes escalinatas hasta el anfiteatro, ni admirar los plafones, sino comprar las palomitas. El paso siguiente es una pantalla de plasma de X pulgadas, alta definición y el cine en casa.

2. EL CINE ECHEGARAY

Todo esto a lo que nos hemos referido estaba presente en el Cine Echegaray como podemos ver en las fotos del estado semirruinoso que precedió a la intervención a la que hoy nos referimos, y, muy especialmente, en las fotos y en el programa del día de su inauguración el 19 de Noviembre de 1932.

En la decoración del cine no falta nada de los elementos de los cines americanos, aunque sí me gustaría llamar la atención sobre una cierta disociación estilística, que va a permanecer aún hoy, de una manera muy acusada, tras su transformación en teatro: el vestíbulo rectangular de entrada es un especio muy cómodo para que el arquitecto se desenvuelva ahí con una organización clasicista, ecléctica, muy en la línea “Beaux Arts”, con grandes puertas coronados por frontones y cornisas fuertemente impostadas y con una decoración plateresca, entre columnas acanaladas y apilastradas, molduras, plafones, ménsulas, etc…

El interior es ya un espacio más singular, un espacio de exhibición cinematográfica y aquí la arquitectura pone más énfasis en los aspectos estrictamente decorativos que en la adopción de órdenes arquitectónicos, digamos, clásicos. Es el terreno propio de curvas, plafones, pinjantes y recursos que rozan el estilo modernista o dèco, especialmente en las estupendas vidrieras de la Casa Maumejan (1836) de París, que alojan motivos Art Nouveau y que, desplazadas de su primitivo emplazamiento,  se han conservado manteniéndolas en el vestíbulo y las escaleras.

Las pinturas eran de Blas Guerrero, las butacas, de nogal con telas expresamente fabricadas para el cine por la casa especializada Segura, de Madrid, etc…

La fiesta fue espléndida, organizada por la Asociación de la Prensa a beneficio del Montepío de Periodistas Malagueños.

El programa era el siguiente:

Primero: actuación de reputados profesores de orquesta.

Segundo: exhibición de películas cómicas.

Tercero: Recital poético por Enrique López Urbano “Lo fatal” de Rubén Darío, “Duerme” de Vicente Medina; “El Cojitranco” de E. Conde; “Romance de El bandolero de Estrellas” de A. Camin; “Canto a Granada”, de Fernando Villaespesa.

Cuarto: Intermedio Musical.

Quinto: La película de atracción mundial “El Favorito de la Guardia” (Princess a vos ordres) película producida por la U.F.A. (Universum Film A.G. el conglomerado de empresas cinematográficas alemán más importante desde la República de Weimar y la 2ª Guerra Mundial. Dirigida por Hannes Schawarz con guión de Billy Wilder, protagonizada por Lillian Harvey.

Sexto: Intermedio musical.

Séptimo: 2ª parte de la película “El Favorito de la Guardia”.

Terminada la proyección de películas, Gran Sorteo de 10 Magníficos regalos.

A las 12,30 de la Noche, Baile de Gala con la Notable Orquesta Charley’s.

Bar Moderno, con asistencia del famoso “barman” Perico Chicote.

Sorprendentes fantasías luminosas. Moderno sistema de renovación y saneamiento de aire por el ozono.

La Comisión organizadora ruega, aunque no exige, el traje de etiqueta.

Las damas serán obsequiadas con lindos ramos de flores.

La casa “La Toja”, la perfumería Bianchi y el Laboratorio Mérida, regalarán productos de las respectivas casas.

Y termina:

El Cine estará perfumado. (Lo cual, tratándose de los años treinta, seguro que era muy de agradecer)

La empresa del Río, García y Walter se disolvió en 1934, quedando como único propietario Juan del Río González, al que Málaga le debe también esa Joya del Movimiento Moderno que fue el Málaga Cinema (hoy desaparecido) de la Plaza de Uncibay. Es justo rendir homenaje a este empresario, Juan del Río.

En 1951 muere Don Juan del Río, continuando sus herederos con el negocio hasta 1954. En 1955 se formó la Sociedad Malagueña de Espectáculos, integrado por los herederos de del Río y Tomás Galiana, perdurando hasta Junio de 1968.

Desde 1968 hasta el 72 lo tuvo la empresa Rey Soria Compañía, S.L. mediante contrato de arrendamiento. Desde el 1 de Agosto del 72 perteneció a la Sociedad Malagueña de Espectáculos. Un año después (1973) pasó a propiedad de Circuito Astoria hasta marzo de 1984, fecha en que lo compró la empresa América Multicines.

Finalmente el 6 de Abril del 2001 se firma un Convenio entre el Ayuntamiento y el Cine Echegaray S.A. pasando a propiedad municipal con destino a Teatro. Así pues, se salvó el edificio, después de que otros del entorno, como el Goya y el Málaga Cinema hubieran sucumbido como edificios comerciales y oficinas.

Y es aquí donde entra en escena el arquitecto Francisco Peñalosa, que había estado trabajando para Segismundo Herández, (le construyó los América Multicines, también desaparecidos).

3. FRANCISCO PEÑALOSA

Francisco Peñalosa, segoviano de la Malagueta, arquitecto de extraordinaria cultura y sensibilidad vino conmigo de Madrid en el año 72. Ya antes había hecho yo mi educación sentimental y la profesional con él; a partir de entonces iniciamos juntos nuestra educación malagueña. No puedo decir que habría sido el hermano mayor que siempre hubiera querido tener: FUE  mi hermano mayor, y, en cierto modo, todavía lo sigue siendo, aunque se hubiera muerto el fatídico 22 de Agosto del año pasado. Lo sigue siendo porque el mar permanece en la roca aún cuando de ésta se haya retirado la marea. Los que conocimos a Paco seguimos con su mar y con su sal metidos dentro, sobre todo cuando nos hemos estado riendo juntos durante cuarenta y tres años.

La recuperación del Teatro Echegaray es una encomiable iniciativa municipal pero también es el fruto del tesón, del empecinamiento, del arte y la paciencia de Paco Peñalosa. Luchó contra todas las fuerzas que en esta ciudad se conjuran para que todo se aborte, para que todo se desvanezca en el aburrimiento. Pero el aburrimiento y Paco eran dos conceptos refractarios. Cuando al final consiguió que la iniciativa se pusiera en marcha, tuvo la delicadeza de invitarnos a participar a César Olano y a mí, en una participación testimonial parque el proyecto es suyo y de su entrañable hijo Borja. Nos invitó a participar porque así, además de trabajar, podíamos tener ocasión de vernos, de desayunar a las ocho de la tarde, de reírnos distendidamente después de las sesiones de la Academia de San Telmo. Paco siempre se empeñó en fundir el arte con la vida (por eso siempre dije que su mejor obra de arte era él). La muerte, que es siempre obscena, lo es más en este caso, por llevarse a Paco a sólo unos meses de ver culminada esta obra cuando ya prácticamente todo estaba decidido, y la obra había alcanzado ese momento que justifica todos los sinsabores de esta difícil y complicada profesión: aquél en el que, superados los obstáculos técnicos y la ignominia burocrática, un grupo de trabajadores que llegan a fundirse literalmente con la obra se encargan de que cada día salgan a relucir las ideas que has concebido. Dura poco ese lapso de tiempo, comparado con los años que tardaven construirse una obra, pero compensa todo lo anterior. Es muy triste y doloroso que Paco no lo haya disfrutado; por eso entre todos los que estamos embarcados en la terminación de esta obra, con su hijo Borja al frente, existe como un acuerdo tácito de terminarla lo mejor posible, una especie de compromiso con Paco que va más allá del que él mismo contrajo con la ciudad de Málaga cuando decidió hacerle este regalo para la posteridad. Perdonen esta digresión, pero habría sido una injusticia no hacerla, entre otras cosas porque Paco y el teatro Echegaray son una misma cosa.

Volvamos al teatro y sigamos manos a la obra.

En primer lugar, el rescate de este noble edificio, quedaba justificado por su estricto valor patrimonial. Obra de un extraordinario arquitecto del 1er tercio del siglo XX, Manuel Rivera Vera, hijo de Manuel Rivera Valentín. Hasta que varios estudiosos del Arte generalmente ligados a la Universidad (Rosario Camacho, el profesor Rodríguez Marín, entre otros) no han revisado con extremado vigor la pequeña o gran historia de nuestro patrimonio reciente, Manuel Rivera Vera era un arquitecto algo silenciado por su alter ego Fernando Guerrero Strachan, con quién trabajó en varias obras, sí, pero el precio también de que las autorías de Rivera Vera fueran adjudicadas a Strachan (quizás pudiera ser culpa del prestigio que lo provinciano otorga a los nombres extranjeros: llamarse Norman Foster siempre será más eufónico que llamarse José Antonio Corrales).

4. EL ARQUITECTO RIBERA VERA

(relacionarlas en imágenes)

  • La propia calle Echegaray, el teatro y la casa nº 3.
  • La Casa del Jardinero.
  • Santa María esquina Molina Lario.
  • Puerta del mar con Alarcón Luján.
  • El Ayuntamiento.
  • Antiguo Banco Hispano Americano.
  • El teatro…. de Jaén.

5. JUSTIFICACION DE LAS OBRAS DE REHABILITACION

La plena justificación de la reconversión a Teatro está en configurar una especie de Isla de las Artes en Málaga, un núcleo de una enorme densidad monumental….(decir cuáles: Catedral, Teatro romano, alcazaba, Museo Picasso, etc)

Y desde el punto de vista funcional, es una extensión y diversificación del Teatro Cervantes en su oferta cultural y escénica. Por sus dimensiones (aproximadamente  300 butacas), incrementa las posibilidades de programación para espectáculos de menor formato, la ampliación de las tareas pedagógicas y difusión de artes escénicas.

Descongestión del Cervantes. El pobre Cervantes está  llamado a ser El camarote de los Hermanos Marx de la escena española), más apretado que la calle Larios.

Pero es un reto porque, al ser un teatro concebido como un nuevo espacio escénico, con los últimos avances que posibilitan una programación más variada, audaz e imaginativa, obliga, en cierto modo, a ponerse al día en la gestión. Cada vez que se hace algo innovador esto no debe considerarse el final de algo, sino el principio de algo. Este teatro es el principio de un nuevo tipo de gestión.

6. LA OBRA.

  • - Al principio se trataba de remodelar por completo la Sala interior, dándole la vuelta al escenario (antes pantalla), para que, adyacente a la caja escénica, estuviera el cuerpo edificado de la calle Moratín, por donde poder poner la carga y descarga, camerinos, entrada de actores, etc….
  • - La crujía delantera se restauraba íntegra.
  • - Una planta completa de sótano para fosos, salas de ensayos, cuartos de baño, etc…
  • - Equipamiento teatral completo con plataformas retráctiles y maquinaria escénica.
  • - Una única utilización posible, esto es, con una configuración frontal o a la “italiana”, con patio de butacas escalonado, dos anfiteatros y una reproducción de los tres palcos laterales. (En cierto modo era como el mismo cine, pero vuelto del revés, con objeto de que la carga y descarga, camerinos y actores accedieran por la parte de la escena, y ésta estaba en la calle Moratín).
  • - Cuando se iniciaron las obras se acometieron las preceptivas excavaciones arqueológicas, dirigidas del Servicio de Arqueología Municipal que dirige Carmen Peral.

Es doloroso tener que hacer otro triste inciso. Llegados a este punto. Tampoco podrá ver terminado este edificio el arqueólogo José Antonio Rambla Torralvo, que participó en estas excavaciones, fallecido en plena juventud, con 45 años, de una cruel enfermedad poco después de Paco Peñalosa. José Antonio deja tras de sí un trabajo profesional y un currículo en defensa del patrimonio histórico sencillamente impresionante, con un sinfín de excavaciones en Málaga y su provincia, así como su asistencia como ponente en multitud de congresos, coloquios, cursos y jornadas; y un número ingente de publicaciones. Tenía un enorme prestigio en su profesión y, debo desvelar aquí que cuando esta mañana comuniqué la noticia al personal de la obra, que no sabían absolutamente nada, se quedaron consternados, porque José Antonio era un hombre de una extraordinaria afabilidad, y de una ilusión contagiosa. Paco me habló de él, y si su gran afán era ver esta obra acabada no lo era menos su interés por el resultado de las excavaciones. Al fin y al cabo estábamos hablando de dos hombres cultos, no de dos talibanes de la cultura; eso se traduce en que no había esa estéril confrontación de competencias en las que con frecuencia se ven envueltas la arqueología y la arquitectura, sino de dos personas conscientes de que estaban salvando dos aspectos indisolubles del patrimonio, el histórico y el emergente, estaban salvando el pasado y el futuro. Descanse en paz José Antonio Rambla, que dejó entre los que trabajaron con él un recuerdo imborrable.

Del informe que dejó se deduce que el proceso histórico documentado arranca de época tardo-romana (siglo V), localizándose, a 5 metros de profundidad una factoría de salazones con las conocidas piletas (como las que pueden verse debajo de este edificio), que cubrían casi por completo la superficie del edificio. El siguiente estrato, ya del siglo VI, está asociado a un uso residencial y doméstico, correspondientes a la época bizantina.

Paco llegó a hacer un anteproyecto de instalación subterránea para poder contemplar los vestigios (a la manera del Museo Picasso), pero ocurrió que la cimentación de los edificios colindantes era mucho más superficial de lo esperado, de manera que no podía permanecer el hueco de la excavación abierto sin un evidente peligro de descalce y derrumbe de esos edificios. Esa circunstancia determinó que los vestigios, una vez analizados y estudiados, se ocultarán, renunciándose a hacer el sótano para no destruirlos.

Ello dio lugar, pues, a una modificación del proyecto original, teniendo que replantearse algunos espacios, comprimiendo unos y renunciando a otros, pero sin merma alguna de lo que era el espacio teatral propiamente dicho, tanto en el sector de público como en el escenario.

7. PROYECTO FINAL. L

as características básicas del edificio son:

  • Restauración completa de la 1ª crujía: se han recompuesto todas las molduras decorativas, muy deterioradas, así como un importante trabajo de ebanistería, en las puertas (madera de zipo, o caobilla, rehechas según el modelo original).
  • Cambio de color, más alegre y más acorde con modelos reconocibles (Catedral, Organo, el Palacio de Godoy en Boadilla del Monte, etc.). Tendencia hacia los palacios dieciochescos) (La casa museo de Homewood en la Johns Hopkins University de Baltimore, Verde musgo, tonos pastel… Estilo eduardiano…).
  • Contención en los dorados, estucos en los frontones, pero sobre todo destaca el rescate de las espléndidas vidrieras de la acreditada casa Maumejean; fundada en París en 1860. (Hay varias vidrieras de este tipo en el edificio de Prensa Española (ABC), en la Escuela de Arquitectura de Madrid, etc…), casas en París y en Madrid, etc

Estas vidrieras estaban en el interior de la Sala cinematográfica y se han recuperado instalándolas en los rellanos de las escaleras laterales, retroiluminadas, para producir, con el efecto de la transparencia, que detrás hay aire, espacio, y no las apretadas medianerías de los edificios colindantes….

El efecto mágico, escenográfico, que todo teatro debe tener en su arquitectura, como parte previa, preambúlica del espectáculo teatral, de esa experiencia que es íntima y comunal al mismo tiempo se produce aquí con el espectacular contraste entre el vestíbulo y la sala, una vez traspasadas las puertas de madera oscura de caoba,  que dan acceso a esta última.

Pasamos de golpe de un universo a otro, de la ficción de un mundo arquitectónico irreal y suntuoso a otro moderno, luminoso y cromático. Esta “teatralidad arquitectónica”, previa a la “teatralidad teatral”, es necesaria porque, como dice Paul Goldberger, el crítico de arte del New York Times, “un teatro es como un templo. Lo más importante de todo es que, tanto el teatro como el templo, existen, paradójicamente, para simbolizar al mismo tiempo comunidad y privacidad. Son lugares en los cuales la gente se reúne y celebra el mismo hecho de tener una experiencia en común, aunque acuden allí para experimentar cosas mucho más intimas. La mayor parte de los espacios de nuestro mundo está diseñada para que la realidad se imponga a nosotros, para aplastarnos, incluso, y el individuo trata de escapar por medio de sus fantasías privadas: el teatro es uno de esos lugares en los que las fantasías se pueden hacer realidad y, en ese cometido, el director de escena, el autor y los actores tienen mucho que decir, pero la arquitectura también”.  Más explícito es el experto Hughs Fardy cuando, traduciendo estos propósitos a términos arquitectónicos concretos, dice que  “el objetivo es lograr un equilibrio entre la distancia del espectador a la escena y el ángulo de visión, de forma que cada espectador individual se sienta a sí mismo como parte de un todo”  (en esto se distingue un teatro de un auditorio: una cosa es el sonido y otra la visión). El teatro debe propiciar el sentimiento que se está presenciando en espectáculo juntos.

  • Patio de butacas retráctiles y dos anfiteatros, en forma de C, rememorando el espíritu del corral de Comedias de Almagro.

    Hoy por hoy, estos sillones retráctiles permiten dejar completamente despejado el patio de butacas.

    Los petos son de madera, creando un ambiente cálido y acogedor, con maderas de jatoba en el zócalo y de cerezo en el resto.

    La escena ocupa en estos momentos la mitad del espacio del teatro y todo está concebido para dos objetivos: una gran versatilidad en el montaje de producciones escénicas y una gran proximidad entre los espectadores y la escena.

    Algunos datos
    Caja escénica: 15 metros de ancho de hombros.

    Fondo de escena: variable entre 6 y 9,5 metros (depende de las sillas retráctiles en el fondo).

    Ancho de boca: 19 mts.

    • Peine, tramex de 80×80 cm a la cota +13,74, para el trabajo de los técnicos y la suspensión de los equipos de maquinaria, iluminación y audiovisuales.
    • Por encima, un contrapeine para la fijación de las poleas de tiro de los sistemas de tramoya.
    • Por debajo del peine hay dos niveles de galerías técnicas, la primera como galería eléctrica y la segunda como galería de atado de tiros manuales de cuerda.
    • Sobre la sala, al nivel 10,58 se han incluido dos galerías de circulación longitudinales, una a cada lado que dan acceso a tres puentes de trabajo transversales (para montajes sobre la sala, con contrapeine).
    • El suelo del escenario se ha realizado con unas tarimas de madera tricapa de alta densidad con terminación en negro mate (3 centímetros).
    • La caja lleva todo el aparataje propio de un teatro en exhibición frontal, esto es un
    • frontis móvil en la embocadura (negro) seguido de
    • bambalinón rojo.
    • carril de boca para cierre a la americana.
    • seguido de una sucesión de bambalinas y patas de aforo.

    Alusión a García BBM y las pruebas del tiempo de reverberación: consecución de 1,2 segundos de T-60

    FINAL.

    Felicitar a todo el equipo que está involucrado en esta experiencia, empezando por Borja Peñalosa…

    • Arquitecto técnico:      Fernando Ramírez Gallego.
    • José Jiménez Paz.
    • Ingeniero técnico industrial: José Manuel Díaz Santa-Olalla.
    • Al arquitecto técnico de la Gerencia Municipal de Urbanismo: Miguel Angel Rodríguez Perea.
    • A los técnicos de las empresas: CHEMTROL y GARCIA BBM.

    y muy especialmente a todo el equipo de la empresa Fomento de Obras y Construcciones.

    • José Ramón Velázquez, jefe de grupo.
    • Pedro Alcántara, jefe de obra.
    • Alberto Pradillo, jefe de producción.
    • Cecilio González, encargado de la obra, que se ha jubilado en ella.
    • A Antonio Rambla, in memoriam y a Carmen Peral.

    Todos y muchos más que no puedo consignar ahora han hecho de esta obra una parte de sus vidas, con un grado de compromiso que trasciende de lo que es una relación laboral o contractual. Seguramente en ello interviene la consciencia de estar haciendo una obra importante para Málaga, enriqueciendo su patrimonio cultural. Pero con toda seguridad lo que ocurre es que Paco Peñalosa puede que se haya ido de otros sitio, pero no del Echegaray. Y cuando Paco está en algún sitio la vida se hace más divertida, más optimista y más estimulante alrededor. En el Echegaray, para provecho de la ciudad y consuelo de sus amigos, se sigue notando ese estímulo.

    Salvador Moreno Peralta

    Se alza el telón

    Javier Gómez | 30 de enero de 2009 a las 22:38

    Gran, emocionante conferencia de Salvador Moreno Peralta, el hombre de Vitruvio malacitano, sobre la rehabilitación del Teatro Echegaray, una ponencia sobre parte de la historia de esta ingrata ciudad convertida en cariñoso homenaje a Paco Peñalosa, el arquitecto impulsor de la obra y tristemente fallecido el pasado agosto, para desgracia de Málaga y de este periódico. Asistieron a escucharle, que siempre es un placer, su hijo Borja Peñalosa, que culmina el proyecto con Salva y César Olano, su mujer, y muchos amigos y compañeros, como el ex alcalde Pedro Aparicio, Juvenal Soto, Francisco Barrionuevo, Pepe Alba…

    Salva ha desgranado la rehabilitación, ha recuperado la historia de los principales y desaparecidos cines malagueños, ha citado al crítico del NYT cuando equipara templo con teatro y cines, ha actuado, nos ha emocionado a muchos. También nos ha descubierto el sorprendente y moderno interior del nuevo Echegaray, una pequeña joya, y los diferentes bocetos a mano de Peñalosa. Ha sido una conferencia magistral, uno de esos momentos en los que se crea conciencia de ciudad, de Capitalidad Cultural. Lástima que nadie, repito, NADIE del Ayuntamiento de Málaga -salvo algún técnico de Urbanismo- haya acudido. Quizás el alcalde, Francisco de la Torre, estuviera haciéndose fotos con una peña -no la de la berza carnavalesca, por favor- o inaugurando la nueva casa hermandad de alguna cofradía. Triste.