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Las señales socialistas acaban en cortina de humo

Javier Gómez | 2 de mayo de 2010 a las 9:02

El guión de la última semana socialista en Málaga es tan rocambolesco que parece una novela de Tom Sharpe. Sólo ha faltado una muñeca hinchable, de despacho en despacho y reunión en reunión, en la sede provincial de Fernán Núñez para añadir más surrealismo a unos acontecimientos que han tirado por la borda todo el cuidado con el que la dirección del PSOE había llevado hasta ahora el asunto del candidato. Y por el camino también ha estallado la paz armada que durante meses ha caracterizado las relaciones entre Miguel Ángel Heredia y el presidente de la Diputación, Salvador Pendón.

La crisis interna comenzó con los movimientos de varios secretarios de agrupaciones locales, hay quien dice que auspiciados por Pendón, para intentar convencer a la ex ministra de Fomento Magdalena Álvarez de que aceptara una candidatura que ha rechazado en múltiples ocasiones. En los últimos tiempos, quizás advirtiendo que su influencia pierde enteros cada día que pasa en Estrasburgo, Álvarez no ha sido tan contundente en su negativa. Se ha dejado querer en dos almuerzos, incluso quejado del ostracismo que sufre de la actual dirección, aunque su camino va más por la senda financiera que por la política. La mayoría de militantes y analistas coinciden al señalar que la altiva eurodiputada es quizás la única persona con tirón electoral capaz de arrebatar la Alcaldía a Francisco de la Torre, aunque no faltan quienes temen que se reproduzcan los comportamientos de sus etapas como ministra de Fomento y consejera de Economía. Álvarez no admite controles ni injerencias. Tampoco críticas o incluso preguntas. Así que, si no fastidiaba la campaña con alguna salida de tono temperamental, sería una alcaldesa de armas tomar.

Pendón, factótum del socialismo malagueño en la última década, la persona que trabajó los apoyos para colocar a Marisa Bustinduy primero y a Miguel Ángel Heredia después como secretarios provinciales, lleva tiempo intentando entrar en la candidatura de Málaga. Ya dijo que no pensaba optar de nuevo a la Alcaldía de Ardales, cuya pérdida tras el extraño pacto entre IU y Falange Auténtica fue demasiado dolorosa para él, y tampoco oculta que quiere ser por tercera vez presidente de la Diputación provincial. Este organismo es el verdadero centro de poder del PSOE malagueño, allí se han colocado muchos alcaldes derrotados por las urnas, desde allí se reparten las subvenciones a los municipios, y en las cafeterías cercanas a su enorme y nueva sede de la calle Pacífico, cuando no en sus despachos, se ha orquestado la conquista de agrupaciones, asambleas y congresos provinciales. Pendón tendría más opciones de entrar en una lista con Magdalena Álvarez que con José María Martín Delgado, con el que se lleva notoriamente mal. Pero Miguel Ángel Heredia no está dispuesto a seguir compartiendo el poder interno del partido.

Gracias al que hasta hace pocos meses era líder del movimiento rival, el consejero Luciano Alonso, Heredia supo ver a tiempo que la carta ganadora en el socialismo andaluz, con el beneplácito de Zapatero, se llamaba Pepe Griñán. Se apresuró a respaldar al presidente de la Junta en su exigencia de acabar con la bicefalia y precipitar la salida de Chaves del PSOE-A, y ahora cuenta con su todo su favor.

De hecho, en la reciente inauguración de la nueva terminal del aeropuerto de Málaga, culminado el congreso regional, Griñán no dudó en decir en voz alta y ante el interesado a un grupo de periodistas: “No os equivoquéis, mi único hombre en Málaga es Miguel Ángel”. Disipaba así cualquier duda.

Así que cuando El Mundo hizo públicas a mediados de semana las maniobras internas para que Magdalena Álvarez fuera la candidata, hubo nervios en las direcciones provincial y regional. Porque Álvarez es un elemento incontrolable, y Griñán la conoce bien. No en vano heredó su Consejería de Economía, llena de colaboradores atemorizados al borde de un ataque de nervios y con el sector de las cajas en pie de guerra. Nunca tuvo en mente esa opción y lo dijo bien claro: quería candidatos que quisiesen ser alcaldes.

Con Magdalena, además, Pendón podría lograr su propósito. Así que el jueves por la tarde, en una reunión en Sevilla, Griñán y Heredia acuerdan el nombre de la candidata. El encuentro se celebra horas después de que el presidente de la Diputación, quizás conociendo la existencia de la cita, estallara en la cadena Ser. Pendón anuncia que sopesa dejar la política en 2011, volver a su puesto de maestro para disfrutar de sus nietos, porque no comparte “esta manera de hacer política”. Por primera vez, los torpedos se ven desde la superficie. Para que esta carga frontal de Pendón no acapare toda la atención mediática, se decide que el secretario de Comunicación regional y también mano derecha de Heredia, Francisco Conejo, contraataque. Pero lanza ‘fuego amigo’.

Conejo llama a los medios de comunicación de Málaga en la tarde noche del jueves para anunciarles que Griñán y Heredia se han reunido y han pactado el candidato. A continuación cuenta a sus estupefactos interlocutores que no puede comunicarles el nombre hasta dentro de una semana. En un partido que ha contratado en varias de las instituciones en las que gobierna a periodistas para que le asesoren, este error garrafal de comunicación y sentido común resulta imperdonable. Más temprano que tarde, Conejo se suma a la lista de pifias cometidas por los ‘cachorros’ de Griñán, inaugurada por Velasco en Córdoba, continuada por Susana Díaz y su ‘mediación’ en la huelga del transporte público de Sevilla y seguida por el indigno pelotilleo de Mario Jiménez en el Parlamento.

Todos errores de principiante en una ejecutiva en la que el más novato en estas lides internas parece ser precisamente el más veterano, el propio Griñán. El presidente de la Junta ha iniciado la segunda fase de una batalla soterrada contra los vicarios de Chaves, especialmente Pizarro. Tras Cádiz, Málaga es la siguiente pieza en el tablero.

No hay nada peor que ponerle a un periodista la miel en los labios y después quitársela para dársela a otro, y Conejo debía saber que la filtración era inevitable. Así que cuando al día siguiente La Opinión apunta al nombre de María Gámez, la considerada ‘plan B’, como la que más papeletas tiene, el malestar se extiende. Las agrupaciones locales se consideran ninguneadas en el proceso de elección y lamentan que la apuesta se haga para 2015, si es que Gámez no resulta achicharrada por una abultada derrota que se ve inevitable.

Gámez puede oponer su juventud frente a Francisco de la Torre, pero apenas tiene rodaje suficiente para constituir un verdadero desafío. Nunca se ha presentado a unas elecciones, y sus méritos son cuatro años como delegada de Innovación y dos como la supuesta ‘cara amable’ al frente de la Delegación del Gobierno andaluz, pese a que durante su etapa se han dado los peores enfrentamientos entre la Junta y el Ayuntamiento. En una provincia en la que el 41% de los habitantes rechaza la gestión del Gobierno autonómico, según los datos de la encuesta IESA, el PSOE ha elegido precisamente a la representante de esa institución, a una persona que vive y milita en Fuengirola y que hasta hace bien poco se consideraba como opción para disputar la Alcaldía a Esperanza Oña. Digamos que Heredia no ha apostado precisamente fuerte por la victoria.

El alcalde debe de estar frotándose las manos, y más aún si la dirección socialista baraja mantenerla en la Junta en lugar de sustituirla por Susana Radío o Manuel García. Sería otra terrible idea. Dan igual el escándalo del centro ruso y su tolerancia ante ese disparate urbanístico en Pinares de San Antón, los retrasos de casi todos los grandes proyectos de la ciudad, la falta de nuevas ideas y de valentía al afrontar el diseño de Málaga. De la Torre se mantiene incólume tras diez años ante esta forma de hacer oposición del PSOE desde las instituciones. Más alimento al discurso del agravio.

El viernes es día de intensas reuniones. Primero la del grupo provincial del PSOE, donde un diputado reprochó a Pendón su “deslealtad” y la exigió que dimitiera de su cargo, mientras éste contaba su intención de seguir hasta 2011 pero también recordaba lo obvio: si el partido se lo pide, él se irá. Pendón no es nuevo, más bien un maestro, en el arte de la guerra interna, aunque en esta ocasión ha tardado demasiado tiempo en darse cuenta de que soplan vientos de derrota. Sus enemigos, que unos cuantos ha cosechado en sus 22 años en cargos públicos, comentan estos días con sorna que Pendón no ha dejado la política, “es la política la que lo ha dejado a él”.

Al mismo tiempo, a la sede provincial del partido llegaba José María Martín Delgado. El catedrático de Derecho Financiero, ex rector y ex consejero de Cultura, veía alejarse su última oportunidad de cumplir su sueño de ser alcalde. Al abogado le exigían lo que no se le ha exigido a ninguno de los candidatos anteriores, y le hacían una oferta que sabían que iba a rechazar. Griñán quería candidatos a ocho años vista, dispuestos a permanecer en la oposición para optar a las elecciones de 2015. Para entonces él tendría 66 años, y Martín Delgado no estaba dispuesto a pasar el último tramo de su vida profesional sentado en el banco de la oposición. Si no ganaba, se volvería a su despacho.

El partido ha sido terriblemente injusto con el alcaldable. Durante un año Heredia lo ha paseado como el futuro candidato, le ha dado cargos simbólicos para promocionarlo, quizás también para aprovecharse de su prestigio, y hasta Griñán se lo presentó a Zapatero como su campeón contra De la Torre. No es la primera vez, ni la segunda, que lo dejan en la estacada. Y eso que ha sido el único que ha tenido el coraje de decir en voz alta, mientras los demás se escondían, que estaba dispuesto a competir contra De la Torre, que veía posible la victoria. Incluso Heredia y Conejo hablaron hace meses de las “señales” que irían transmitiendo para que quedara claro que sería el elegido pese a que la normativa del partido impedía hacerlo público hasta mayo. Nadie podía imaginar que esas señales acabarían siendo una cortina de humo.

Delitos y moral

Javier Gómez | 22 de noviembre de 2009 a las 14:08

Uno empieza a pensar que la actual dirección del PSOE de Málaga se pasa de marxista. No es que Miguel Ángel Heredia y Francisco Conejo hayan recuperado la figura del filósofo Karl. Lo preocupante es que es la foto del cómico Groucho la que parece presidir la entrada de Fernán Núñez, sede provincial de los socialistas. “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”, es una de sus muchas frases célebres. Y en el desmadre urbanístico al que asistimos hay que pellizcarse varias veces para constatar que no estamos dormidos cuando se presta atención al bacanal de declaraciones disparatadas que se está celebrando en las últimas semanas. Heredia y Pendón se han embarcado en una absurda batalla por ver quién es el campeón de los pobres ediles arrinconados por la Fiscalía. Es una aventura que no puede acabar bien. Porque algunos no son víctimas, sino delincuentes.

De acuerdo, resulta injusto que se persiga con más vigor un diseminado en mitad de la Axarquía que miles de viviendas ilegales en Marbella. Pero se equivoca el PSOE al meter a todos sus alcaldes en el mismo saco de víctimas de una rígida ley del suelo que elaboró el propio PSOE. Una de las mínimas cosas que se le pueden exigir a un político es el cumplimiento de la legalidad, aunque sorprendentemente burlarla no se incluya dentro de los supuestos que fijan los estatutos del partido para las expulsiones. Del PP podemos ver su lentísima reacción durante los escándalos de Gürtel, mientras que en el caso socialista, sólo se habla de suspender a quien supuestamente cometa actos irregulares graves que lo merezcan a juicio del comité federal. Y de momento, ese órgano rector de los socialistas no ha dicho ni mú sobre la rebelión de la Axarquía. Sí ha hablado, quizás demasiado, Heredia. El viernes sentó doctrina y anunció que su partido no expulsará a los alcaldes procesados o incluso condenados por delitos urbanísticos. Será contundente y expeditivo con cualquier detenido o acusado por corrupción –en eso los socialistas le llevan la delantera ética a los populares malagueños–, pero bastante laxo en los asuntos urbanísticos. En esos casos les pondrá hasta abogado. El secretario provincial se dejó llevar por el calor de su encendida defensa de los alcaldes y llegó a felicitar al regidor de Sayalonga, recientemente condenado. Poco podía imaginar que mientras celebraba esa rueda de prensa se conocía que la Fiscalía acusaba a José Luis Navas de nuevos delitos. Ahora le pide cuatro años de cárcel por un feo caso de cuatro grandes chalés con piscina –difícilmente se pueden confundir con casa de aperos– en el que están implicados los familiares de una concejal y que se pusieron después a la venta en una inmobiliaria ubicada en un local propiedad del regidor. Si los delitos no son causa suficiente para expulsar a alguien de un partido, imagínense lo que ocurre con las inmoralidades. Han dejado de aparecer en las nuevas ediciones de los diccionarios políticos.

Pregunta  no amorosa:  ¿Por qué lo llaman fusión cuando quieren decir absorción? Unicaja lleva bastantes trimestres destinando una buena parte de sus beneficios a provisiones para estar preparada para la crisis, lo que se suma a la adecuada política de riesgos de la entidad. Ambos factores hacen que la caja malagueña sea una de las que menos morosidad registran. La principal cualidad que debe tener un gestor es la prudencia, y Braulio Medel posee la cátedra. En cambio era vox populi en el sector desde hace casi dos años que Cajasur iba camino del precipicio –la intervención por el Banco de España– por su alocada apuesta inmobiliaria. No es de extrañar que Unicaja no tenga prisa por fusionarse. El tiempo sólo corre en contra de la caja cordobesa.

Los héroes caídos de la política

Javier Gómez | 18 de junio de 2009 a las 12:13

Me gusta pensar que fue la justicia poética, y no el PP, quien ganó las elecciones municipales en Marbella. Me gusta pensar que los mismos ciudadanos que durante década y media mantuvieron en el poder a una pandilla de delincuentes salieron de su falsa ignorancia y premiaron a la única persona que había mantenido cierta coherencia política. Ángeles Muñoz llegó con vitola de heroína incorruptible a la Alcaldía. Muchas habían sido las tentaciones de pasarse al lado oscuro de Darth Vader Roca y su Imperio del ladrillo, y todas las rechazó. Pero el día a día en el poder, la gestión de los problemas de un municipio en ruinas y el pragmatismo electoralista que impregna cualquier acción política convierten en mediocre al mejor de los jedi.Y ahí tenemos a la campeona contra el gilismo dispuesta a legalizar, sin inmutarse, los mayores atropellos urbanísticos de Jesús Gil, Julián Muñoz y Marisol Yagüe. Al final tendremos que darle la razón al presidente de la Diputación, Salvador Pendón, y a los alcaldes socialistas de la Axarquía que se quejan de la desigual presión de la Justicia. ¿Cómo no hacerlo cuando se derriban las viviendas ilegales de familias modestas en mitad del campo pero ni uno solo de los lujosos atentados perpetrados contra el interés general en Marbella?No muy lejos de allí, en Estepona, el sheriff Valadez empieza a estar demasiado solo ante el peligro. Una cosa es ser un valiente a lo Gary Cooper y otra un mártir. Abandonado por su partido, por la Junta y por el Gobierno, el alcalde de Estepona, David Valadez, debe de lamentar el día en que se le ocurrió dar un paso al frente para denunciar las barbaridades de la etapa de Barrientos. Eran tiempos de vino y rosas en un Ayuntamiento que hoy no tiene ni para pan y agua. Se enfrenta cada día a que le corten por impago los teléfonos, la luz o el gas de los crematorios del cementerio municipal. La política es muy ingrata con sus héroes.

Siempre nos quedará París

Javier Gómez | 4 de junio de 2009 a las 8:57

Sin duda a Jesús Mora todavía le queda mucho para parecerse al genial Claude Rains, uno de los mejores actores secundarios de la historia por su interpretación del capitán Renault en ‘Casablanca’. Tampoco Salvador Pendón, pese a su vena artística, se asemeja al Rick de Humphrey Bogart. La escena es memorable y un recurso habitual entre los columnistas para reírnos de la incoherencia de los políticos. “Qué escándalo, qué escándalo. He descubierto que aquí se juega”, le grita el capitán Renault a un impasible Rick mientras ordena cerrar su café y, de paso, recoge sus ganancias en la ruleta. Y aunque la sala de prensa de Diputación no tiene el encanto clandestino del local en el exilio,  la imagen del portavoz socialista denunciando el pasado lunes un supuesto y chocante caso de enchufe provocaba un sonrojo similar. Ningún partido es inocente de colocar a los suyos en el organismo supramunicipal, una institución cuestionada por su productividad, por lo desproporcionado de su plantilla en función de su presupuesto y por servir de última trinchera de los derrotados en las urnas. Pero resulta especialmente bochornoso que después de las muchas y cuestionables contrataciones de familiares de cargos y de los propios cargos del partido, sean los socialistas los que tiren la primera piedra. Y que además lo hagan contra su propio tejado. Mora vino a denunciar que la mujer del portavoz del PP, Francis Salado, está contratada en el Patronato de Recaudación sin haber pasado por unas oposiciones. Algo que, lamentablemente, ha sido práctica habitual y en ese caso concreto, además, ocurrió bajo el gobierno del PSOE. Está bien que se investigue si la esposa del secretario provincial del PP entró por enchufe en la Diputación. Pero estaría aún mejor que todos los casos citados por Salado también fueran objeto de escrutinio. Al parecer es demasiado pedir para los socialistas, que siempre ven  el escándalo en la casa ajena  pero nunca en la propia.

La pólvora del rey

Javier Gómez | 1 de abril de 2009 a las 13:47

Siempre es motivo de celebración que una institución cumpla el derecho constitucional de los ciudadanos a la información y abra las ventanas. Pero la transparencia, siempre elogiable, no garantiza la inmunidad frente a las críticas. La Diputación de Málaga acaba de publicar los sueldos de sus 48 cargos de confianza, que cuestan 2,46 millones de euros anuales al erario público. Si hace unas semanas el Ayuntamiento de Málaga salió trasquilado por los dudosos criterios a la hora de asignar sueldos a sus 69 puestos de libre designación (por 4,8 millones) y por el indecente blindaje de algunos de ellos, en el caso de la Corporación provincial también hay muchos aspectos a cuestionar. Si bien es cierto que en la Diputación, donde gobiernan PSOE e IU, no se dan los sueldos escandalosos de 180.000 euros al año que percibe algún gerente municipal, si se cruzan las dos tablas salariales del personal ‘a dedo’ hay un hecho objetivamente incuestionable: la Diputación tiene en proporción muchos más cargos de confianza que el Ayuntamiento. En el Consistorio de Francisco de la Torre, esos puestos suponen el 0,53 por ciento de los 901 millones de presupuesto para 2009. Una barbaridad, sin duda. Pero en el caso de la institución que preside Salvador Pendón, mucho menos inversora, la proporción se eleva al 0,76 por ciento de sus 324,8 millones de euros. De contar con un presupuesto igual al municipal, la nómina de sus puestos a dedo sería de 6,75 millones, casi dos millones más que los firmados por los populares.

Los excesos de un bando no exculpan a los del contrario, y en ambos casos preocupa que la tendencia sea al alza, que existan tantas responsabilidades al albur de los partidos políticos, que haya tanto despacho refugio de militantes influyentes o cementerios de elefantes a la espera de una buena pensión. No se trata de ampliar la nómina de funcionarios convocando más oposiciones, pero sí de fijar controles que eviten que los partidos expriman las instituciones como una vaca lechera.

Los sueldos de la Diputación van desde los 71.599 euros que cobra cada uno de los dos responsables de la empresa de promoción de viviendas Emprovima, que ha promediado una media de 60 VPO al año en sus diez años de existencia -con lo que a cada casa protegida construida habría que imputarle más de 2.300 euros de coste por ambos cargos-, hasta los 28.792 que percibe la secretaria del diputado de Servicios Intermunicipales. Y no parece haber ningún criterio lógico para establecer esos sueldos. Si es por importancia de gestión, resulta chocante que el coordinador del área de Archivo y Biblioteca sea el que más cobre, con 60.900 euros, casi el doble que el de Residencias de Mayores, con 35.000. También que haya muchos asesores porque hay muchos vicepresidentes. O que en la Escuela provincial de Extinción de Incendios y Protección Civil se paguen tres sueldos de coordinador y alguno más que caerá a este paso.

Gracias a la transparencia de la Diputación sabemos de los variados asesores técnicos, a razón de 50.000 euros anuales, con que cuenta el organismo. Hay uno para los fondos de promoción del empleo AEPSA, otro para residuos sólidos, otro para la agencia de la energía, otro para recursos europeos, e incluso hay uno para los países en desarrollo  -está por ver si ese sueldo se carga al capítulo del 0,7%-.

Del examen de la lista da la impresión de que los puestos se crean por decreto y sin ningún tipo de límite, y resulta cuestionable la necesidad de la figura de consejeros delegados en las empresas provinciales. Lo que no es tan cuestionable es que los pactos políticos como el del PSOE e IU en la Diputación le salen muy caros al bolsillo de los ciudadanos.