Archivos para el tag ‘Teresa López’

¿Perdón?

Javier Gómez | 23 de febrero de 2010 a las 12:52

Teresa LópezGuardé el viernes un magnífico reportaje de El País sobre las formas de afrontar una crisis y la importancia de saber pedir perdón a tiempo y en forma. Todo a raíz de la debacle que está sufriendo Toyota por los fallos en sus vehículos y porque su presidente, Akio Toyoda, no se inclinó lo suficiente a la hora de disculparse, según los cánones del arrepentimiento japonés. Vamos, que casi debió arrodillarse y golpear la cabeza contra el suelo, dado que han muerto decenas de personas, pero en lugar de eso apenas dobló la cerviz, lo que le ha valido múltiples críticas.

La verdad, no pensé que fuera a echar mano del artículo y de su infografía con los distintos grados de arrepentimiento tan pronto. Analizada la rueda de prensa de la delegada municipal de El Palo, Teresa López, que apenas se disculpó, que mantuvo que en su autoconcesión de ayudas no hubo incompatibilidad, que ha tardado 17 días en dar la cara -eso sí, escoltada por Carolina España y Julio Andrade- para luego no contentar a nadie: ¿creen ustedes que se inclinó lo suficiente? ¿Nos quedamos satisfechos con las disculpas de Teresa López por este “embrollo”, como ella mismo lo definió? Chigau. Iie. Iya. O como demonios se diga no en japonés.

Cuando el pan sube más que el río

Javier Gómez | 21 de febrero de 2010 a las 10:36

Hemos criticado mucho por aquí algo que a priori todo periodista y ciudadano debería agradecer: la permanente disponibilidad del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, para contestar cualquier pregunta. Esta exposición pública continua comenzó como una hábil estrategia para darlo a conocer en la ciudad tras la marcha de la televisiva Villalobos, pero ha acabado saturando al personal. También trivializando la figura del regidor y planteándonos la duda de si De la Torre no tendrá en realidad varios clones para acudir a tantos actos casi simultáneos y, sobre todo, si alguno de ellos tendrá el tiempo necesario para afrontar las montañas de papeles que se acumulan en el cuello de botella municipal que es su despacho.

Uno de los peligros de dar una rueda de prensa diaria es la alta probabilidad de meter la pata, decir una chorrada, caer en una incoherencia, o dejar a alguno de tus colaboradores con el trasero al aire. Es lo que le ha ocurrido al alcalde en los casos de Teresa López, Manuel Marmolejo, José Hazañas y Teconsa. Si se revisan sus declaraciones, hay motivos para el escándalo.Especialmente cuando ha intentado ligar la ética y la moral a las “entidades presupuestarias”. ¿A partir de qué cantidad, según el alcalde, la cosa empieza a ponerse fea? Deberíamos establecer una cifra para próximos casos.

Pero claro, luego llegan las comparaciones y uno se da cuenta de que podría ser mucho peor. La consejera de Medio Ambiente, por ejemplo, no es una persona que se prodigue mucho por aquí. Pero, rayos y centellas, cada vez que viene y abre la boca, el precio del trigo se dispara en el mercado de futuros de Chicago. Es decir, que sube el pan.

El viernes, Cinta Castillo, la misma responsable política que sigue en su puesto tras afirmar que el hotel Algarrobico, el mastodonte ilegal del Cabo de Gata, no tiene impacto ambiental ni afecta a la flora o a la fauna, inauguró un pequeño parquecito –lo de parque lineal es una hipérbole indecente- en Campanillas. Sólo ha tardado 15 años en hacerse, aunque eso sea un plazo razonable según los estándares a que nos tiene acostumbrados por aquí la Consejería de Medio Ambiente. En los cinco minutos de atención a la prensa, la consejera no pudo decir más disparates.

Tras la semana más difícil que se recuerda tras las inundaciones de 1989, con el Guadalhorce volviendo a desbordarse en Cártama porque nunca llegó a acometerse el proyecto de encauzamiento previsto en 1995, Castillo dijo que el agua caída “es bien recibida”. También aseguro que las infraestructuras hidráulicas “aguantaron perfectamente”, aunque no lo hicieron y destacó el carácter “absolutamente excepcional” de las precipitaciones registradas, que “no se han conocido en los últimos 25 años”. Cuestionada por la necesidad de acometer nuevas obras o al menos algunas de las pendientes –y no insistiremos en la necesidad de llevar a cabo reforestaciones preventivas en los cauces-, la consejera respondió que “las excepcionalidades no marcan las políticas”. Así que se supone que si al Guadalhorce, al Guadalmedina o al Totalán les da por desbordarse cada dos décadas, no debemos esperar ninguna responsabilidad de la administración competente. Lo excepcional, sin duda, es esta consejera.

Oink

Javier Gómez | 11 de febrero de 2010 a las 11:08

Mientras el Gobierno intentaba convencer a los inversores de la City y a los responsables del Financial Times de la seriedad de las cuentas españolas para que, entre otras lindezas, dejen de llamarnos “cerdos en el estiércol” (convirtiendo pigs en acrónimo, así bautizó hace tiempo el periódico más influyente del mundo financiero a las economías de Portugal, Italia, Grecia y España), en Málaga volvíamos a joder la marrana. El nuevo escándalo municipal, las subvenciones autoconcedidas por la concejala de El Palo a la asociación de vecinos que presidía, deja el listón de la gestión en el barro, donde hace tiempo mora la credibilidad política local.

En el episodio, el alcalde ha vuelto a exhibir su ductilidad ética. Para quitarle hierro, ha hecho hincapié en la cuantía menor de las ayudas otorgadas. De nuevo De la Torre traslada un mensaje perverso y erróneo: no importa el cómo, sino el cuánto. También se confunde el regidor cuando da por zanjada la polémica. Afortunadamente, en materia de opinión pública aún no hay decretos de Alcaldía que valgan. Este feo asunto no se cerrará hasta que no escuchemos a Teresa López y sus disculpas. Y si el PP exigió en su momento, con un razonamiento lógico, que la delegada de Igualdad de la Junta, Amparo Bilbao, debía dimitir por haber concedido subvenciones millonarias a una ONG de la que su marido es directivo, lo coherente sería que López dejara su puesto. Lo mismo vale, viceversa, para el PSOE.

Pero lo más preocupante, el fondo real del problema, es la alegría con que se maneja el dinero público en el ayuntamiento y, por extensión, en el país. No parece razonable, ni muchos menos productivo, subvencionar con mil euros el Belén de una asociación, con casi 2.000 un coro rociero, con 1.100 un viaje cultural a Sevilla, con 600 una reunión de confraternidad o con 200 un torneo de dominó. Así lo tenemos crudo con el Financial Times. Oink.

Y tú más

Javier Gómez | 8 de febrero de 2010 a las 14:35

Le doy la razón, pero sólo a medias, al alcalde. El PSOE de Málaga no tiene legitimidad moral para exigir el cese o dimisión de la concejala de El Palo, Teresa López, por conceder subvenciones públicas a la asociación vecinal sin ánimo de lucro que presidía. Un asunto feo, otra gota en el vaso de la duda sobre cómo se hacen determinadas adjudicaciones en el Ayuntamiento. Pero mientras siga en su puesto como delegada de la Junta Amparo Bilbao, que al fin y al cabo ha hecho algo parecido, pero a lo grande, con la ONG que presidía su marido (aunque después fuera de forma honoraria), los socialistas no deberían poner el grito en el cielo. El caso de las subvenciones millonarias a la  Liga Malagueña de la Educación sigue sin tener una respuesta adecuada desde la política. Tampoco parece que De la Torre vaya a dictar lecciones morales con el asunto de El Palo. Y mientras, seguimos instalados en la cultura de la impunidad que otorga el “y tú más”.

Añadido posterior: Estirando el argumento, ¿a santo de qué pedía el PP la dimisión de Amparo Bilbao en el Parlamento andaluz si luego van a mirar hacia otro lado en el caso de Teresa López? La desmemoria y la incoherencia mueven la rueda del molino de la política malagueña…