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¡Y tanto que te cambió!

Javier Gómez | 25 de agosto de 2011 a las 12:01

PROMETIÓ que el poder no lo cambiaría y ocho años después el poder escupe trituradito a alguien completamente diferente, a una sombra del político en su día admirado como el mesías de la izquierda europea. La primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero fue de un notable dinamismo. Nada más llegar cumplió su palabra y ordenó la salida de las tropas españolas de Iraq. El de la ceja fue pionero con la ley del matrimonio homosexual, convirtiéndose en un campeón de los derechos civiles. Se atrevió con la estupenda pero sin recursos Ley de Dependencia y se metió en el necesario charco de la Memoria Histórica, lo que le granjeó el odio eterno de la derecha más facha pero la gratitud de las familias de los represaliados por el franquismo, por mucho que la norma fracasara en el objetivo de cerrar la herida.

En sus primeros cuatro años, ZP fue un presidente valiente, como demostró al negociar abiertamente con ETA. Parte del mérito corresponde a la herencia económica del PP. Sólo así pudo aumentar a 15 días el permiso de paternidad o repartir ese cheque-bebé de 2.500 euros de dudoso progresismo, al otorgarse también a quien no lo necesitaba. Aznar dejó bien las arcas, pero con la bomba de relojería de la burbuja inmobiliaria que los socialistas no supieron desinflar. La crisis llegó y la valentía del político leonés se tornó en falta de prudencia, la virtud más necesaria en un líder. Su segundo mandato empezó cimentado en la mentira de su ignorancia del crack, cuando ya en 2007 habían saltado todas las alarmas al dejar de prestarse dinero los bancos.

En estos cuatro últimos años Zapatero ha tirado por la borda su prestigio y destruido a su partido, pese a haber sido siempre más secretario general que presidente de todos. Nadie sabe a ciencia cierta cuándo se cayó del caballo y se pasó al liberalismo. Hay quien dice que al verse al borde del precipicio de la intervención de España y presionado por Merkel, Sarkozy y Obama. No faltan quienes señalan aquella foto de Botín saliendo de la Moncloa cual verdadero presidente. ZP no ha sido nada valiente. Ni ha metido mano al problema del paro juvenil, con una reforma laboral mediocre que mantiene los privilegios de sindicatos y de funcionarios, ni ha dejado de hacer guiños a la banca. Como esa rebaja temporal del IVA de la vivienda nueva para que los bancos liquiden su stock en competencia desleal con los asfixiados promotores y particulares. Por último se graduará en la Escuela de Chicago con la reforma de la Constitución para fijar un techo al gasto público, una peligrosa camisa de fuerza presupuestaria que retrata a nuestra irresponsable clase política. Es su traición póstuma a la izquierda y a Keynes y la constatación de que algunas cosas nunca cambian. Si nos gobiernan los mercados, ¿por qué no eligen al presidente las empresas del Ibex-35? Así también gastaremos menos.

Pese a todo, Marbella

Javier Gómez | 5 de agosto de 2010 a las 10:21

NINGÚN lugar, de Mónaco a Taormina, de Malibú a los Hamptons, resistiría incólume la imagen de su orondo alcalde repanchingado al borde de un jacuzzi lanzando diatribas, rodeado de las azafatas de una indigna televisión nacional, o abanicándose las mollas en los pasillos de la Audiencia provincial. Sería muy duro para cualquier destino de lujo, de Seminyak a Mauricio, de Saint Tropez a Formentera, salir sólo en los informativos por los ajustes de cuentas de las mafias, por las gracias de una cuadrilla de majaderos en el club playero de moda tirando dom perignons a cuerpos de plástico y tarjeta de crédito. Pocos sitios recuperarían su prestigio tras pasar casi toda su corporación por la trena, tras el romance de su alcalde con una tonadillera y la exhibición de cuernos de su ex por los platós. Marbella lo ha aguantado todo. Una jet set que degeneró de la belleza de Deborah Kerr a la de Gunilla, una sociedad que encumbró a traficantes de armas y a virtuosos del pelotazo urbanístico. Incluso 007, otrora símbolo del buen gusto que huyó del gilismo, nos salió rana. Querríamos creer que Connery se largó porque Gil le plantó bloques delante de su chalé, y no porque tuvo licencia para recalificar. A tal punto llega la cosa que se creó un verbo, marbellizar, para hablar de la corrupción en Baleares.

Marbella ha soportado como penitencia un largo paseo por los vertederos. También el desprecio de los representantes del Estado y de la Junta. El Rey contaba los minutos que le faltaban para volver a Marivent cada vez que visitaba al rey Fahd. Los príncipes no se han prodigado por aquí. No ha habido ni un detalle de la Casa Real o de Moncloa. Hay que ser jarrón chino para veranear en Marbella. Como presidente está mal visto. Siempre queda más sencillo ir al Palacio de Las Marismillas, como si uno fuera duque de Medina Sidonia. Ha calado tanto el estigma en el subconsciente político que traicionó al presidente de la Junta. En su peor metedura de pata, presumió de que él no pasa sus vacaciones en Marbella. Ni su antecesor. Griñán sigue sin pisar una de las principales ciudades de la región, el santo y seña de un sector turístico que aporta casi el 15% del PIB a Andalucía. El mismo sitio al que se le promete desde hace treinta años que algún día llegará el tren.

Ese lugar maldito es el elegido por la mujer de Obama para sus vacaciones europeas. Marbella también se merece un descanso, parar y oler las rosas. Se llaman Michelle y Sasha.

El aniversario

Javier Gómez | 25 de abril de 2010 a las 8:41

En una reciente intervención, al secretario provincial socialista le traicionó su buena memoria. Miguel Ángel Heredia, el temido diputator en los tiempos en que gobernaba el PP, es muy aficionado a las obras y los datos. En su discurso como líder malagueño del PSOE gusta de sumar la histórica inversión del Gobierno de Zapatero en Málaga con la no tan generosa de la Junta de Andalucía. Eso siempre disimula bastante. Así que cuando habló de actuaciones y acabó con el AVE, el aeropuerto y la segunda ronda, pasó a los grandes hechos de la Junta en Málaga en la última década. Pudo citar dos y después se vio obligado a echar mano de los libros de Historia: “El Museo Picasso, la Ciudad de la Justicia… el Teatro Romano y la Alcazaba”. Más de uno contuvo la risa. Porque el político no se equivocaba demasiado al recurrir a romanos y taifas para citar más obras.

A día de hoy el debe del Gobierno andaluz en Málaga sigue siendo mucho mayor que su haber. La gran y repetida promesa electoral de Manuel Chaves en esta provincia, el tren de la Costa del Sol, sigue siendo una ilusión, a pesar de acumular diez años y de que su primer tramo lleve dos adjudicado. Y su heredero, José Antonio Griñán, va por el mismo camino si sigue a este ritmo con su otro gran proyecto en Málaga, el megahospital. Cuando hace un año llegó al cargo, Griñán vino acompañado de una ola de optimismo. Si veinte años son demasiados incluso para Churchill, Roosevelt, Clinton, Felipe González o Gorbachov, qué no serían para Chaves. Había hambre atrasada de cambio.

El nuevo presidente tenía una sensibilidad especial. Un político brillante, cultísimo, cercano, sin nada que demostrar a nadie más que a él mismo. Enseguida se dio cuenta de las debilidades de la Junta, del grave desequilibrio territorial fomentado por casi un cuarto de siglo de chavismo y borbollismo. La principal víctima de ese centralismo asfixiante era Málaga. Aunque también el resto de provincias. Así que Griñán habló de una nueva estructura, de descentralización, prometió nuevas actuaciones en Málaga. Incluso tener aquí un despacho. Eso provocó de inmediato los celos hispalenses. Habíamos fichado a Kaká. Pero como le ha ocurrido al ex balón de oro en su primer año en España, de momento ha habido mucho ruido y poquísimas nueces. Griñán no se prodiga por Málaga más que el Chaves de los primeros años. Se ha enfrascado en una revolución interna del partido que en las primeras semanas le está saliendo rana. Se equivoca si piensa que los jóvenes cachorros de la política, sean del partido que sean, tienen claras las reglas del juego. En la escuela sólo les enseñan las trampas. Y en lugar de cien días de cortesía como presidente de la Junta, ha tenido casi cuatrocientos. Va siendo hora de estar a la altura de las expectativas.

LECCIONES

Hace un par de meses, la directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, protagonizó un escándalo en Galicia, al denunciar el PP que en sus tiempos de diputada regional socialista cobró 31.000 euros en kilometraje, a pesar de no tener carné de conducir y desplazarse habitualmente en coche oficial. El viernesdio nuevas lecciones de ética en Málaga. Dijo estar preocupada por las críticas a la Ley Integral contra la Violencia de Género, ya que “lo único que consiguen es animar a los agresores a tener más impunidad y a provocar un efecto perverso en la sociedad. Calificaría a este tipo de gente de irresponsables”. Todo cargo público debería someterse a un sencillo examen. Sólo para comprobar que entiende lo que significa la democracia. Y que la crítica es intrínseca a ella. La Ley contra la Violencia de Género es mejor que nada. Pero también francamente mejorable. Y mucho más los medios de que la dota el Gobierno.

¿Esto era la crisis?

Javier Gómez | 22 de marzo de 2010 a las 20:20

Varias reflexiones a bote pronto sobre la crisis de gobierno:

1.- Tan importante no debía de ser para el PSOE que hubiera una Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio separada de Obras Públicas. Ha durado menos de dos años. Debe de ser más importante quién es el candidato del partido a la Alcaldía de Sevilla. La marcha de Juan Espadas, tras una magnífica pero corta labor, significa la desaparición de su departamento. Que se lo cuenten ahora a los funcionarios, mareados de tanta mudanza. Un motivo más para soliviantar a los alcaldes de la Axarquía. Y quizás para retrasar más los PGOU pendientes.

2.- Tan importante, prioritaria, no debe de ser la Educación para el presidente Griñán, cuando no es suficiente Consejería para visualizar a su nueva ‘número dos’. Se mantiene además la premisa de colocar a un cargo orgánico del partido al frente de la Consejería, en este caso al secretario provincial del PSOE de Granada. Qué fácil se le ponen las cosas al PP para hablar de adoctrinamiento en las aulas.

3.- Tan importante, básica, y estratégica, no debe de ser la Innovación cuando también se suprime como Consejería específica. En España, en este caso en Andalucía, seguimos siendo expertos en nadar contracorriente: en plena crisis, cuando más falta que nunca hace invertir en I+D+I, nosotros recortamos presupuesto. Al menos Antonio Ávila, que llevará también Economía, podrá cuidar a su segunda Consejería en la elaboración presupuestaria. La labor de Francisco Triguero seguirá siendo imprescindible.

4.- Paulino Plata salió por la puerta trasera de la primera línea política con su ‘espantá’ de Marbella. Cierto que Chaves le forzó a presentarse como candidato, pero apenas duró tres meses en la oposición, y casi no apareció por la ciudad. Con bastante retraso, ha logrado la ‘recompensa’ que sin duda esperaba. De Plata se pueden decir muchas cosas, buenas y malas, pero si se compara con alguno de los consejeros y consejeras salientes de la última década el antequerano sale muy bien parado. Motivado, es un purasangre de la política, con unas capacidades de comunicación y dialéctica que ya quisieran muchos.

5.- A Mar Moreno le han llovido flores de todos sitios. Especialmente impresionantes fueron los recientes halagos de Zapatero. Su paso por Obras Públicas fue fugaz, como el de esos futbolistas que entran en el descuento y a los que no se puede calificar. Un ridículo mes. En Educación no ha llegado al año. Ha puesto en marcha el plan TIC 2.0 con el reparto de ordenadores portátiles, y en algunos sitios, como en Málaga, ha montado la marimorena con los comedores escolares. Pero nos quedamos con ganas y sin tiempo para examinarla a fondo al frente de una Consejería tan complicada. Salvo que la idea sea que conozca todas las consejerías en tiempo récord para ser una buena candidata a la Junta en el futuro, va siendo hora de que se quede un poco quieta en el mismo sitio. Básicamente, para que pueda salir en la foto.

6.- La salida de Cinta Castillo de Medio Ambiente es quizás la decisión más lógica tomada por Griñán. Una consejera no puede decir que el hotel de El Algarrobico no tiene impacto en el medio ambiente. Tenía que haber dimitido al día siguiente. Tampoco armar el lío territorial que ha montado con las competencias hidrológicas.

7.- En una administración tan voluminosa como la Junta, cualquier cambio de calado tarda meses en digerirse. A Griñán le quedan dos años para las elecciones y las encuestas no soplan a favor. Va siendo hora de dedicarse al 110% a  afrontar la crisis de verdad. No la interna ni la del partido.

8.- Vistos los cambios, da la impresión de que el presidente primero anunció la reducción de Consejerías y luego ha quedado atrapado por su promesa. ¿A quién quieres más, a papá o a mamá? La pregunta ha tenido respuesta inversa: Vivienda y Urbanismo, Justicia e Innovación han sido las prescindibles. Vaya sacrificios. Seguramente tres de los cinco problemas y retos más importantes que tiene ante si Andalucía.

Regateo indigno

Javier Gómez | 20 de diciembre de 2009 a las 19:51

“LA tierra no pertenece a nadie”, salvo al viento. No era Escarlata O’Hara, sino el presidente del Gobierno de España, quien lanzaba esta proclama en la fallida cumbre contra el cambio climático de Copenhague. Pero de la nueva y poética doctrina de Zapatero sobre la propiedad no han debido de enterarse aún en el Ministerio de Fomento, que sigue jugando al pelotazo urbanístico en Málaga. Y mira que el viento, en este caso un tornado, ya reclamó hace meses las escrituras de los suelos del corredor ferroviario a su paso por la ciudad.

Fomento (lo de Adif es una forma de despistar como otra cualquiera) le ha cogido el gusto al papel de especulador. A principios de la década ya obtuvo unas importantes plusvalías gracias al plan especial de Renfe. No sólo ingresó diez veces más de lo previsto al subastar por una millonada los terrenos aledaños a la estación que logró recalificar como residenciales. También se convirtió en operador de un centro comercial en pleno corazón de la ciudad. Y con el chollo de que sus locales no tienen que cerrar los domingos. Sin añadir el hotel de cuatro estrellas que corona María Zambrano. Digamos que la inversión para que la vieja y cochambrosa estación pasara a ser el megacomplejo Vialia se pagó sola.

Por ello resulta indignante que ahora el Gobierno pretenda sacar tajada económica con los suelos liberados por el soterramiento, que el organismo que preside el supuesto malagueño Antonio González Marín, un hombre de la multihomenajeada Magdalena Álvarez, sea tan cutre como para regatear con una actuación básica para la ciudad. Aunque como en la clásica fábula del pastorcillo y el lobo, el alcalde ha abusado tanto del recurso del agravio que ya no tiene crédito ni cuando ocurre de verdad. Pero es inadmisible que Málaga se lleve en su cuerpo los palos destinados a Francisco de la Torre.

A eso huele la postura del Ministerio de Fomento. A sucia treta electoral con la que bloquear durante meses el inicio del bulevar previsto para restañar la herida ferroviaria de la zona oeste y permitir así la mejora peatonal de la Carretera de Cádiz. Como ocurrió con el Metro, de nuevo se juega de forma obscena a sincronizar plazos de obra con citas con las urnas. Y está claro que a De la Torre no le van a dejar inaugurar un proyecto mientras sea posible empantanarlo.

El Ayuntamiento sostiene que en el convenio de 2004 para el soterramiento de las vías férreas con motivo de la llegada del AVE, Fomento se comprometió a “aportar” los suelos. Sin embargo, Adif mantiene que aportar no quiere decir regalar, por lo que espera recibir una compensación a cambio, en forma de aprovechamientos urbanísticos. Tenga o no razón jurídicamente, desde luego esta cicatería resulta impropia de una administración, y seguro que desde el Gobierno no se pusieron tantas trabas a las operaciones similares acometidas con éxito en Córdoba, Oviedo o Valladolid.

La Junta, por su parte, asiste al nuevo espectáculo de la confrontación como divertida espectadora. Como se ha comprometido a pagar la mitad del bulevar, bienvenido sea todo retraso.

El conflicto recuerda demasiado a la surrealista polémica sobre tuneladoras y muros pantalla con motivo del inicio del Metro, un debate exclusivamente técnico que acabó convertido en tema de conversación de patio de vecinos, como si el enfermo decidiera la técnica con la que se va a operar y el cirujano no tuviera la responsabilidad. Como ocurre con los aprovechamientos urbanísticos, es una discusión de la que los ciudadanos deberíamos tener conocimiento sólo cuando se ha cerrado el acuerdo. Lo demás es indigno. Lo demás es intolerable.

Volverse pícaros

Javier Gómez | 15 de diciembre de 2009 a las 11:48

Una de las diferencias radicales entre los políticos de Estados Unidos y los españoles, incluso los europeos, es la facilidad con que los primeros entienden que la política debe ser ante todo espectáculo, el arte de interpretar un personaje primordialmente cercano con la gente. ‘One of our own’ (uno de los nuestros). En el vídeo anterior tienen un magnífico ejemplo de ello. Merece la pena verlo. El actor William Shatner, el famoso capitán Kirk de ‘Star Trek’, lleva meses cachondeándose del libro ‘Going Rogue’ de Sarah Palin, de sus tweets, de cualquier chorrada que diga o escriba. Lo hace recitando sus palabras como si tuvieran una profundidad que sin duda no tienen. Pero la otra noche tragó parte de su propia medicina.

Palin, que puede ser odiosa por conservadora, fachosilla, neocon, impresentable y lo que se quiera, demostró hace unos días en ‘The Tonight Show with Conan O’Brien’, el late night más visto en Norteamérica, que es capaz de reírse de si misma y también de los demás. Y si yo fuera Obama empezaría a respetarla como próxima rival. Porque es capaz de meterse en los hogares de la américa no urbana como si fuera parte de la familia.  Ni corta ni perezosa, apareció tras uno de los recitales de Shatner y lo dejó patidifuso al leer, impostada, la autobiografía del propio actor, también ridícula.

¿Se imaginan a Rajoy saliendo en el programa de Buenafuente junto a Pilar Bardem? ¿A Esperanza Aguirre riéndose del gran Wyoming? ¿A Zapatero interviniendo con guasa en el programa de Jiménez Losantos? En España la política se ha vuelto una cosa tan seria, tan aburrida, tan previsibile, que todo el mundo se la toma a cachondeo. Pero sin risas. Hace meses, el fallido programa Saturday Night Live, la versión española del genial show americano, no consiguió encontrar un político de primera línea que se atreviera a pasar un buen rato y salir de la mediocridad diaria. Es un síntoma más del distanciamiento entre la clase política y los ciudadanos. Ellos tienen su propio y cerrado circo. Y a nosotros no nos hace ni puñetera gracia.

El fin del exilio de Pepe Asenjo

Javier Gómez | 9 de agosto de 2009 a las 10:41

A priori puede parecer exagerado afirmar que José Luis Rodríguez Zapatero es presidente del Gobierno gracias al nuevo gerente del plan turístico de Málaga. Sin duda el político leonés, además de la rosa en el puño, cuenta con una flor en el trasero, y su posición se debe, además de a su talento, a múltiples carambolas y a la torpeza de sus dos  rivales populares.

Pero para ganar las elecciones ZP tuvo antes que llegar a lo más alto del PSOE. Lo hizo contra todo pronóstico y gracias a que los socialistas andaluces, por una vez, no votaron lo que dictaba Chaves, sino que acudieron al congreso federal con libertad de voto. Esa libertad y esos apoyos los peleó el entonces número dos del PSOE andaluz, Pepe Asenjo, y Chaves nunca le perdonó que su favorito, José Bono, perdiera la elección.

El barón andaluz no descansó hasta que el político malagueño fue borrado de los órganos del partido y de las listas al Congreso. De poco importó que en el año 2000 ETA intentara matar al diputado y a su familia con una bomba lapa que afortunadamente falló. Tampoco Zapatero se despeinó mucho en su defensa, lo que retrata al presidente.

Caído en desgracia, Asenjo dejó la política, y desde la actividad privada contempló la lenta descomposición de su partido. Tanto él como su viejo rival Carlos Sanjuán, abanderados en la guerra de renovadores y guerristas en la que los socialistas se desangraron, habían ejercido de necesario contrapeso, político y territorial, a la bulimia de poder del presidente y de la capital de la Junta. Un nefasto centralismo practicado por Chaves que ahora reivindica el PP sevillano, celoso de que el presidente Griñán se haya fijado como objetivo recuperar el cariño perdido de Málaga y prime a esta ciudad con el mayor plan de inversiones turísticas de Andalucía -aunque habría que sumar al plan hispalense las multimillonarias que se hicieron por  la Expo-.

Ha tenido que irse a Madrid Chaves, desactivado a la vera de Zapatero, para que Málaga recupere a uno de sus políticos más lúcidos, con muchas lecciones que enseñar a los jóvenes dirigentes de uno y otro partido. Lástima que este periódico y sus lectores pierdan por ello a su mejor analista. No se puede tener todo.

Otra forma de hacer política, forastero

Javier Gómez | 29 de junio de 2009 a las 0:03

‘Horizontes de grandeza’ es mi western favorito. Aunque en realidad ni la película de William Wyler es un western al uso ni su protagonista es un vaquero. Gregory Peck encarna a un retirado marino del civilizado Este que acude al salvaje Oeste para casarse con su prometida, hija de un terrateniente. Pacífico y educado, James Mckay aguanta carros y carretas y se niega a rebajarse al nivel de los vaqueros que, liderados por el imponente Steve Leech (Charlton Heston), desafían su hombría. Nuestro protagonista cree que su amor no necesita pruebas ni tiene nada que demostrar a nadie. Pero se equivoca. Su novia lo considera un cobarde y Leech no lo deja en paz hasta que ambos se dan una buena paliza. Pero al final se hace justicia y el héroe tranquilo logra una chica mejor.

Sin embargo, en la vida real, los buenos pierden más veces que ganan. Y necesitamos continuamente pruebas de su valía. Viendo una entrevista en Canal Sur el viernes, me da la impresión de que José Antonio Griñán se parece algo al capitán Mckay, aunque está tan equivocado como él. Representa un perfil de político pudoroso al que no estamos acostumbrados, que prefiere que lo descubran antes que darse a conocer. El nuevo presidente de la Junta, al que sólo reconoce como tal un tercio de los andaluces, no se rige por el diseño demoscópico como Zapatero, y en la entrevista demuestra que es muy diferente. No es amigo de decir a todo el mundo lo que quiere oír, sino la verdad. Lamenta la etiqueta de “graciosos” que se pone a los andaluces. “Podemos ser alegres, pero serios y los más trabajadores”.

Griñán es un hombre muy culto, capaz de contagiar su pasión por la política como un oficio noble, y no como el estercolero en que se ha convertido. Y es un fanático del western, especialmente de ‘Raíces Profundas’, otra cumbre del género. Debería saber que aún sigue el debate sobre si su protagonista, Shane, muere o no al final tras recibir un disparo a traición.

Dos reflexiones a bote pronto

Javier Gómez | 23 de abril de 2009 a las 11:17

Aún en estado de shock, como casi todo el mundo, la elección de Rosa Aguilar como consejera de Obras Públicas suscita buenas sensaciones. Se abre el hermético gobierno autonómico a alguien sin el carné socialista, se cumple la promesa de ofrecer una gestión más municipalista y se sale del aburrido guión político sentando en la mesa a una rival. Curiosa la unánime, rápida y feroz crítica de sus compañeros de IU, que ya claman por la expulsión de la ‘traidora’ Aguilar en lugar de aprovechar el enorme capital político que está ofreciéndole José Antonio Griñán. Es el problema de opinar sobre las cosas antes de reflexionarlas con tranquilidad, algo que posiblemente le puede ocurrir a este post examinado dentro de unas horas.  Pero Griñán, de nuevo, emula a Obama, que a su vez siguió a su admirado Lincoln y su ‘Team of rivals’, al dar entrada en su gabinete a sus anteriores oponentes.

La segunda reflexión es más sencilla. El nuevo presidente de la Junta puede darle clases magistrales de estrategia mediática a su homólogo nacional. Si el plan de Zapatero para monopolizar la Semana Santa se fue al garete con una filtración, Griñán ha conseguido acaparar las portadas de toda la semana con la sencilla y vieja política de un día, una idea. En su discurso de investidura, apeló con acierto al principal error de la herencia de Chaves: el centralismo hiperbólico. Y prometió reducirlo, dar más juego a las provincias, a los ayuntamientos.  Al día siguiente, la vuelta de Mar Moreno, siguiendo o bien la máxima de que al enemigo hay que tenerlo lo más cerca posible o bien la sana y poco practicada filosofía de que hay que cultivar al sucesor y no exterminarlo. Y hoy el fichaje de Rosa Aguilar, avanzado a medianoche. Chapeau.