1000 en 24h

Sergio Rodrigo | 3 de enero de 2014 a las 14:11

Lampedusa
Agentes de la Capitanía de Puerto y de la Marina italiana han rescatado en el mar Mediterráneo en solo 24 horas a más de 1.000 inmigrantes que partieron del continente africano cuando intentaban alcanzar las costas del sur de Italia en precarias embarcaciones.

La Marina italiana ha informado de las operaciones de rescate que han llevado a cabo desde que comenzó 2014, con 823 inmigrantes socorridos ayer a 80 millas al sur de Lampedusa en cuatro barcazas, a los que hay que sumar los 233 indocumentados del primer día del año.

Entre los últimos migrantes socorridos se encuentran 23 mujeres y 46 menores de edad, provenientes en su mayoría de países africanos y asiáticos, como Egipto, Pakistán, Irak y Túnez.

El origen de estas personas y el punto de partida denotan que la situación humanitaria de los países de origen siguen afectando el flujo migratorio, y que la mala gestión del nuevo estado en Libia ha facilitado la contratación de viajes peligrosos hacia el sur de Italia.

El dato se conoce justo el día en el que el eurodiputado alemán Elmar Brok, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, ha propuesto la repatriación de los inmigrantes del Este que acuden a Alemania huyendo de la pobreza y el registro de sus huellas dactilares para impedir que vuelvan a intentarlo.

El radicalismo ante estas personas se incrementa en un discurso político peligroso que olvida nuestros errores históricos y afecta significativamente al electorado europeo de cara a la campaña de los próximos meses.

No obstante, esta problemáticas que va en aumento no tiene previsto solucionarse, de momento, por las autoridades comunitarias que insisten en fortalecer sus fronteras sin reconocer el estatus de estos individuos que no viajan sino huyen del conflicto.

1000 en 24h no simboliza un record para las autoridades italianas, que efectivamente han evitado otra tragedia como la vivida a finales de 2014, el dato simboliza un crecimiento notable de las migraciones en el mediterráneo que comienza el año con más de 1000 personas arriesgándolo todo en la mar.

1000 en 24h tampoco simboliza un empeoramiento la situación en el continente africano, sino las carencias en políticas migratorias de una unión caracterizada en el mundo por su modelo de libre circulación.

Un modelo empecinado en mirar al centro y dar la espalda.

Feliz llanitos christmas

Sergio Rodrigo | 25 de diciembre de 2013 a las 13:37

306905662_8b67270f63_z
Hace varios meses que no visitaba la roca inglesa. Lo hice hace unos días, está ataviada de adornos navideños, pero parece que desde la última crisis de la frontera con España se ha gestado el cambio nacionalista.

El discurso “british” de Picardo ha calado a tal nivel que la bandera rojiblanca del peñón ondea menos que la del Reino Unido. A su gente le ocurre lo mismo, hay vecinos que hace meses que no salen, lo contrario que ocurre con los vecinos del Campo de Gibraltar. Estos cruzan la verja para comprar los detalles navideños, en una ciudad repleta de un comercio sin impuestos.

“Feliz christmas”, dice un llanito a otro en un café de la céntrica calle Main Street. La calle es uno de los motores del comercio local del peñón y donde los ingleses de la península ibérica suelen encontrarse. Lo mismo ocurre con los habitantes del Campo de Gibraltar. Es la calle de las compras, y Navidad se ha convertido en una campaña económica más que una festividad religiosa.

Pero las banderas británicas coinciden en estas fechas con los adornos navideños, y las tradiciones más andaluzas. El parlamento gibraltareño, al igual que muchas instalaciones españolas, tiene abierto la visita de su tradicional ‘Belén’ que es acompañado de los cotidianos villancicos españoles, desde ‘Campanas de Belén’ hasta la ‘Los peces en el río’.

Y es que pese a quién pese, las tradiciones entre los habitantes del Peñón coinciden entre los colonos ingleses y las influencias de los vecinos andaluces. Pero como es habitual sus políticos los separan, y entre los discursos nacionalistas se perjudican trabajadores andaluces, familias mixtas y hasta los menores que estudian a ambos lados.

Hoy, Navidad. En el peñón coinciden las tradiciones, y mientras ayer muchos vecinos de la roca celebraban la Noche Buena (costumbre española), hoy otros almorzaran celebrando la Navidad (costumbre inglesa).

Y aunque para muchos Gibraltar sea punto de estrasperlos y contrabando. Es también el paso entre dos ciudades hermanas separadas por nacionalidades.

Anzuelo político para la pesca

Sergio Rodrigo | 10 de diciembre de 2013 a las 18:34

PESCA

Estrasburgo ha ratificado el día de los Derechos Humanos el ansiado acuerdo de pesca entre la UE y el reino alauí, un acuerdo que faena a los pescadores, que no enriquece a nadie y que afianza el lazo político. Un anzuelo mordido por las partes que se caracteriza por callar a pescadores, llenar bolsillos poderosos y no repercute sobre la población.

El protocolo aprobado por 311 votos en el parlamento europeo tiene una vigencia de cuatro años, con una contrapartida financiera aproximada de 40 millones de euros por cada uno de los cuatro años de duración del acuerdo.

Pero el pacto denota su estrategia política ante el altísimo precio que pagan, y ante el poco beneficio que realmente repercute. Es más, si el dinero invertido al año para el acuerdo se repartiera entre la flota, cabrían a un sueldo de más de 4.000 euros mensuales para cada uno de los pescadores, cuyo sueldo raras veces supera el mínimo. Según el Ministerio de esta cantidad, 16 millones corresponden a derechos de acceso y 14 millones en concepto de apoyo sectorial y cooperación al sector pesquero marroquí, y 10 millones procedentes de los pagos por licencias de los diferentes operadores que, en el caso español, suponen un incremento aproximado del 12%.

Expertos creen que el dinero desembolsado de la UE en Marruecos tiene un carácter político y su intención viene a desarrollar mejor su industria pesquera que beneficia directamente al desarrollo de Marruecos y beneficia al vecino europeo como socio privilegiado a la hora de comprar productos. Algo legítimo siempre que se trate de la soberanía marroquí.

No ocurre lo mismo cuando el dueño del pescado se alimenta de la ayuda humanitaria mientras que los estados desarrollados saborean sus recurso , y es que el último de los acuerdos, inhabilitado por el Parlamento Europeo, permitía pescar en aguas del Sahara Occidental, el recién aprobado, la pesca puede realizarse en “aguas que se encuentren bajo la soberanía o jurisdicción del Reino de Marruecos”, es decir incluye el Sahara, para ello la UE acordó que los beneficios debían repercutir sobre la población autóctona, divididos entre los campamentos de refugiados de Tinduf, controlados por el Frente Polisario, y la antigua colonia española, bajo domino marroquí.

Sin embargo, no ha habido una comprobación de que el pueblo Saharaui pueda obtener los recursos de esos beneficios, es más la premio Nobel de la Paz no ha preguntado a su población, en proceso de descolonización, de manera democrática.

Las relaciones entre Marruecos y la Unión Europea son más que necesarias ya que los beneficios mutuos son legítimos y perceptibles. Pero obtener los recursos de una región en conflicto perjudica a la ética, y un ente supranacional que quiere dar ejemplo de respecto internacional no puede quebrantar el derecho a la autodeterminación y picar de un anzuelo político.

El acuerdo de pesca da trabajo a una flota que da de comer a sus hijos, pero que olvida a los niños abandonados en el desierto cuyo pescado nunca probaron, y que ahora es esquilmado. La necesidad de solventar el conflicto del Sahara en el que los saharauis puedan decidir su independencia o integración con Marruecos solo se consigue con buenos gestos, y la UE debe apoyar ese acuerdo, el del referéndum, antes de llevarse el pescado y permitir unas relaciones bilaterales donde reine la cordura entre Marruecos y la UE, y no un acuerdo manchando por la ilegalidad.

Bruselas y Rabat, el eje de la acción exterior andaluza

Sergio Rodrigo | 9 de diciembre de 2013 a las 11:07

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, en un mitin del PSOE. / Oficial
LA llegada de Susana Díaz a la Presidencia de la Junta parece que no tornará mucho los intereses exteriores de la comunidad, a pesar de que ya ha dado pinceladas para que la región no sea una más en la agenda global. Díaz ofreció sus primeros tintes exteriores ante la reunión del Grupo Socialista y Demócrata del Parlamento Europeo, donde aclaró que sus intenciones seguían jugándose en Europa pero defendiendo políticas sociales que deben ejercer de ejemplo.

La presidenta de la Junta se mostró ante los eurodiputados como una líder de izquierda y con ganas de encender la mecha del cambio ante las políticas de austeridad llevadas desde Bruselas. El líder de los socialistas europeos, Hannes Swoboda, calificó a Díaz como la voz del “optimismo”, tan necesario para afrontar las elecciones europeas. Pero Díaz también tiró de la oreja a la propia UE, a la que recriminó su incapacidad para lograr un acuerdo sobre asuntos migratorios tras la alerta del naufragio en la isla italiana de Lampedusa.

Y es que la presidenta sacó pecho a la situación de la inmigración, y puso a Andalucía como referente, ya que en esta comunidad ha sido donde más ciudadanos africanos han llegado a través de los peligrosos viajes en balsas de plástico o pateras en las últimas décadas. Díaz dejó claro la necesidad de una política en Europa que mejore la situación del asilo y el refugio en la UE que permita evaluar cada uno de los casos, ya que las últimas llegadas continuas de inmigrantes a las costas andaluzas dejaban en relieve la necesidad de estudiarlos porque la hambruna y la violencia eran los principales motores del viaje de unas personas pintadas de inmigrantes con cuerpos de refugiados.

Pero en Bruselas no sólo se cuecen asuntos tan importantes como la inmigración, sino políticas tan substanciales como la agricultura y la pesca, sectores elementales para la acción exterior de la Junta. Motivo por el que Díaz parece que mantendrá la actual oficina de la Junta en Bruselas. Allí, un grupo especializado trabaja día y noche para defender, muchas veces como lobbies, los interés de la comunidad autónoma ante las instituciones del ente supranacional.

Ese reto lo apostilló Díaz ante los eurodiputados reunidos en Málaga, y donde dijo que Andalucía debería ser la puerta a Europa en el mediterráneo y no el fin del continente. Una entrada que se interpreta como una mirada al norte de África que en los últimos años ha jugado un rol primordial en la estrategia exterior de la UE, y donde Marruecos es su principal socio, principal vecino andaluz.

La relación de Andalucía y Marruecos, sobre todo el norte, es una novela de amor ligada a la historia, la cultura y la convivencia. En los últimos años los puertos andaluces se han convertido en la puerta entre Europa y África. Y es normal que la cooperación transfronteriza entre ambas orillas sea buena, Andalucía juega ese papel positivo, y eso repercute en lo económico. La Fundación Tres Culturas es otro ejemplo de la búsqueda de una acción exterior ligada a Rabat, y cuya función no se ha cuestionado con el cambio de Gobierno.

Díaz ha dejado claro ante el parlamento andaluz su posicionamiento activo ante los acuerdos pesquero entre la UE y el reino alauí, que benefician fundamentalmente a la flota andaluza, y que simbolizan el gran acuerdo comercial entre ambas partes.

Pero este plan económico tiene sus defectos, y es el conflicto del Sahara Occidental, donde los socios de Díaz tienen muy claro cuáles son sus posturas. No obstante la presión de IU no ha sido suficiente ya que la presidenta de la Junta sigue con su plan exterior mirando al vecino marroquí.

Lógico. Ya que el papel de la acción exterior andaluza siempre ha estado ligado a la presidencia de la Junta, y que en estos últimos años sigue sin variar marcando como ejes fundamentales a Bruselas y Rabat, y aunque el peso de IU haya querido influir, Susana Díaz se muestra fuerte ante una acción exterior sin variantes.

La encrucijada libia

Sergio Rodrigo | 16 de noviembre de 2013 a las 12:13

protesta-milicias-Tripoli-muertos-heridos_EDIIMA20131116_0049_4
La protesta contra la presencia de milicias armadas celebrada ayer en Trípoli se saldó con 32 muertos y 391 heridos, lo que vuelven a mostrar una Libia frágil y enfrentada.

Casi dos millones de kilómetros cuadrados, de la mayoría es dueño el Sahara, y casi siete millones de habitantes. En datos ésta es Libia, un país del Magreb que vive tras la revolución y la caída de un régimen la inestabilidad económica y en seguridad que no permite desarrollar los objetivos de la Primavera Árabe.

Gadafi consiguió estabilizar a un país tribal, pero su agonía acabo con el monopolio. Los libios se unieron en facciones que consiguieron derrocarlo, pero su poder no ha sido saciado. Hasta la fecha, Libia no ha conseguido establecer la seguridad y formar a policías y cuerpos de seguridad del Estado.

Las consecuencias son los reiterados atentados, enfrentamientos y hasta secuestros. El propio primer ministro, Alí Zidan, lo ha vivido en sus carnes. Por ello este dirigente ha pedido a la OTAN asesoramiento en materia de defensa para evitar que se repitan casos como el asesinato del embajador estadounidense.

La organización internacional ha respondido positivamente y va a enviar al país un grupo de asesores que permita establecer el control en seguridad. Hay que recordar que la ONU tiene desplegada una fuerza de paz en el país que tampoco logra estabilizarlo.

Los países de la OTAN han mostrado convencidos de que un asesoramiento en defensa “contribuirá a la estabilidad en el área mediterránea”, y confía en la continuación y profundización de relaciones de partenariado con Libia, con la perspectiva de su posible futura incorporación al Diálogo Mediterráneo de la OTAN.

Esta inseguridad no solo obliga a los propios libios a vivir en situación de alarma constante, sino que repercute en el contrabando, el tráfico de drogas y armas, y hasta de seres humanos. El ejemplo son los últimos naufragios de refugiados subsaharianos en las costas de Lampedusa. Libia es hoy herida abierta a la inmigración que aprovecha para sangrar hacia Europa, aunque a veces un triste final.

El Estado del bienestar también se ha visto afectado, y los servicios públicos funcionan bajo mínimos.

El gran beneficiado es el vecino Túnez, donde miles de litros de petróleo de contrabando se compran a la mitad de precio, incluso frutas y otros víveres. Pero el paso fronterizo entre los dos países magrebíes es también un peligroso coladero para la seguridad nacional de Túnez, la cual ha intensificado la presencia en la zona.

Libia quiere recuperar los beneficios económicos y que eso repercuta sobre la población que se veía beneficiada, en parte, de los recursos energéticos que tiene el país. Sin embargo, la población ha sufrido en las últimas décadas una fuerte propaganda antioccidental por lo que la presencia de estos supone, todavía, una incomodidad. Y aunque son conscientes de que la intervención extranjera les trajo la victoria, muchos lo siguen viendo con indiferencia.

Pero hasta el momento no es algo que preocupe a las grandes petroleras inglesas, francés, estadounidenses o incluso españolas. Estas siguen explorando en el rico territorio libio en busca de explotar petróleo y gas de buena calidad.

La española Repsol halló hace unos días un importante pozo de crudo de primera calidad en la zona de Murzuq, que pretende explotar. Libia por su parte se muestra satisfecha de estos logros que permiten crear puestos de trabajo y extraer los recursos que generan beneficios al estado.

Con Gadafi, la mayoría de los libios eran funcionarios y tenían sueldos que rondaban los casi 1.500 euros. El resto de tareas eran efectuadas por migrantes de Asia o África Subsahariana.

Actualmente el comercio se ha visto mermado, aunque las grandes empresas libias funcionan con casi normalidad. Los libios han vuelto al bazar a vender, pero el contrabando es el gran amigo del negocio y un comprador como la población tunecina beneficia a ello.

Un Estado que no mantiene la seguridad, no genera riqueza. Y un estado tribal que no controla sus tribus, como hizo Gadafi, puede desembocar en una terrible inestabilidad que beneficia a las mafias y terroristas que aprovechan las brechas para circular libremente.

Libia es rica, grande y con pocos habitantes. Establecer un Estado del bienestar no debería ser complicado, sin embargo los poderosos líder tribales siguen controlando sus áreas en contra del Estado centralista que pretenden implantar las democracias occidentales.

Los socialistas europeos a favor de Marruecos pese a las presiones de los saharauis

Sergio Rodrigo | 12 de noviembre de 2013 a las 14:00

1425741_726901227323333_1604542267_n

Ya hace tiempo que los socialistas, no solo en España, decidieron que Europa tiene que estar al lado de Marruecos pese a quién pese y sin solventar un conflicto que dura casi cuatro décadas como es el del Sahara Occidental.

El acuerdo pesquero entre la UE y el reino Alauí es el más importante de los lazos entre las dos orillas y representa la superioridad económica de Marruecos en el Magreb. Pero el acuerdo, que ya fue rechazado, incluía las aguas de un territorio considerado por las Naciones Unidas como “No Autónomo”, y cuyo propietario vive refugiado en la hamada argelina.

Pero el presidente del Grupo Socialistas y Demócratas (S&D) en el Parlamento europeo, el austríaco Hannes Swoboda, señaló en rueda de presna que su grupo votará a favor del acuerdo pesquero tras la pregunta de este periodista.
Swoboda dijo que “no ayudamos a los saharauis rechazando el acuerdo”, y destacó que no veía “ninguna contradicción entre los acuerdos pesqueros y los intereses de los saharauis”.

Además dejó entre bambalinas la necesidad de que el acuerdo pesquero repercuta sus beneficios entre la población del Sahara Occidental, acción que según el socialista debe de jugar España.

Los argumentos del socialista no convencen al pueblo Saharaui que ayer bajo el movimiento solidario entregó un documento a Swoboda para pedirle que cese el expolio de recurso en el Sahara y que no apoyen los acuerdos pesqueros en la votación en el parlamento europeo.

El mensaje era claro, lo mismo que reivindicaban días atrás unas dos mil personas en Madrid, el acuerdo vulnera los derechos de los refugiados como propietarios legítimos de los recursos del territorio que ahora Europa pretende obtener.

El acuerdo pesquero permitirá regresar al caladero marroquí un centenar de buques pesqueros españoles, en su mayoría de carácter artesanal, con más de 700 tripulantes, principalmente de Andalucía y Canarias.

A finales de julio, UE y Marruecos lograron firmar un acuerdo de cuatro años y que costara un total de 160 millones euros, 40 por cada año, una cifra que alarma a los expertos que ven un gasto innecesario que genera trabajo pero no beneficios.

Es más, si el dinero invertido al año para el acuerdo se repartiera entre la flota, cabrían a un sueldo de más de 4.000 euros mensuales cada uno de los pescadores, cuyo sueldo raras veces supera el mínimo. Según el el Ministerio de esta cantidad, 16 millones corresponden a derechos de acceso y 14 millones en concepto de apoyo sectorial y cooperación al sector pesquero marroquí, y 10 millones procedentes de los pagos por licencias de los diferentes operadores que, en el caso español, suponen un incremento aproximado del 12%.

Pero lo que ha indignado a los solidarios con el Sahara no es el rechazo al expolio sino la ostentación de solidaridad con este pueblo del austriaco Hannes Swoboda, que destacó en la rueda de prensa la visita de sus eurodiputados al Sahara Occidental y la próxima visita a los campamentos de refugiados.

Concertina made in Málaga

Sergio Rodrigo | 11 de noviembre de 2013 a las 17:07

concertina

Hace unos días el Ministerio del Interior de España ha iniciado las tareas de recolocación de las concertinas de acero en el perímetro fronterizo entre Melilla y Marruecos.

Tras las denuncias de distintas personas y colectivos, y tras demostrarse que causaban importantes lesiones, el presidente del Gobierno, José Luís Rodríguez Zapatero, se comprometió a quitarlas en 2006, fueron retiradas en 2007 y sustituidas por una sirga tridimensional.

Las concertinas o cuchillas fueron prohibidas tras los saltos que sufrió la alambrada y que causó numerosas víctimas a causa de sus afiladas puntas, pero ahora hemos descubierto que el fabricante de estas son la empresa malagueña European Security Fencing.

La compañía perteneciente a al Grupo Mora Salazar, y que visitó hace uno años el expresidente de la Junta de Andalucía, Pepe Griñán, es el único fabricante europeo de concertina y tiene clientes en los cincos continentes.

La empresa es especialista en la fabricación de cuchillas que se usan en puesto fronterizos de todo el mundo, y aunque no se ha precisado el gasto del ministerio en este elemento denunciado por las organizaciones internacionales, si han confirmado que se está usando el número 22.

Este tipo de concertina está compuesto de acero y con un grosor de 0,5mm, una longitud de cuchilla de 22mm y una separación de entre cuchillas de 34mm, está considerada como una concertina estándar de “gran efectividad y resistencia”.

La empresa vende a través de su web este tipo de concertina por 51,92 euros el rollo de 10-12 metros, por lo que si la valla tiene una superficie de unos 12 metros el gasto sin instalación de la concertina superaría los 50.000 euros.

Ahora tras su instalación varios anónimos han pedido a través de la plataforma Change.org que el ministerio las vuelva a retirar ya que considera que usar estas cuchillas es “una salvajada, propia de seres sin escrúpulos, sin empatía y sin ninguna clase de amor hacia el prójimo”.

En pocas semanas los activistas han conseguido recopilar más de 20.000 firmas en internet.

Carne de la mar

Sergio Rodrigo | 20 de octubre de 2013 a las 18:49

BALSA
Miles de personas se juegan la vida en el mar mediterráneo convirtiéndose en carne para una mar agresiva cuyo oleaje vence las del humano que cruza bajo neumáticas que son devoradas ante el fuerte oleaje y cuyo propietario parece ser el capital.

Un mar repleto de cadáveres que hacen del mediterráneo el mayor cementerio líquido de la historia de la humanidad y cuya solución es forrar a los países del norte de áfrica para que frenen los movimientos migratorios.

Al otro lado de la orilla sur erigen muros violentos que pretenden frenar pero que solo ocasionan más víctimas, volcando a estos jóvenes “aventureros” a ser de nuevo carne de una mar.

Las migraciones no se combaten como decía el primer ministro italiano Letta o el ministro del interior español, las migraciones son naturales y sino que se lo digan a los centenares de miles de griegos, portugueses o españoles que pasean con títulos de segunda en Inglaterra, Alemania o Francia.

Personas que sueñan con una mejor vida para ellos y sus familias, personas que huyen de guerras y hambrunas, no se pueden combatir. Se combaten las hambrunas y las guerras.

Reitero. El sueño se ve ahogado en la mar mientras los responsables políticos europeos y sus cómplices magrebíes se gastan miles de euros robados que obtienen de tases de minerales, pescados o frutos que tren del continente africano.

Inmigrantes denuncian las expulsiones ilegales de España ante Estrasburgo

Sergio Rodrigo | 17 de octubre de 2013 a las 18:35

Foto del desalojo de Isla de tierra. / EFE
Dos ciudadanos cameruneses han presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo, una demanda contra el Estado español por haber sido expulsados ilegalmente de Isla de Tierra en septiembre de 2012. En su demanda, solicitan que el Alto Tribunal condene a España por haber ejecutado una expulsión colectiva, expresamente prohibida por el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH), negándoles la posibilidad de solicitar asilo en nuestro país y acceder a la tutela judicial recogida en la normativa española e internacional.

También denuncian que su expulsión se produjo hacia un país, Marruecos, donde “se violan sistemáticamente los derechos humanos de las personas migrantes y refugiadas de origen subsahariano” egún un comunicado de de la sección española de Migreurop.

La Ley de Extranjería, al igual que el CEDH, contempla la obligatoriedad de las autoridades de informar a los inmigrantes interceptados de sus derechos, ofreciéndoles la posibilidad de acceder a un abogado, a un intérprete y a la tutela judicial efectiva. También es obligación de las autoridades proceder a la identificación de perfiles vulnerables que no pueden ser expulsados por cuestiones de índole humanitaria o por tratarse de potenciales personas refugiadas o víctimas de trata. En cambio, el Gobierno español decidió expulsarles de forma colectiva, sin estudiar de forma individualizada cada caso.

De esta forma se le negó a Enmanuelle, uno de los demandantes, la posibilidad de solicitar asilo en España, viéndose obligado a solicitar protección internacional en Marruecos, país que segun las organizaciones denunciantes “carece de un sistema eficaz de asilo y dónde existe un grave problema de discriminación hacia las personas refugiadas subsaharianas”.

La expulsión colectiva también tuvo como consecuencia “la imposibilidad de recurrir la decisión ante los tribunales, al impedirse el acceso a los procedimientos establecidos por Ley, con las debidas garantías, ni ser informados de las vías para defender sus derechos”. La obligatoriedad de acceso a un recurso efectivo está recogida en el CEDH, siendo, por tanto, condenable por el Alto Tribunal esta actuación del Gobierno español.

Violando también el principio internacional de no devolución a países dónde puedan sufrir torturas y tratos degradantes e inhumanos, los demandantes, junto con el resto del grupo, fueron expulsados a Marruecos, país denunciado por múltiples organismos internacionales y ONG por “violar sistemáticamente los derechos humanos de personas migrantes y refugiadas subsaharianas”.

Denis, el otro demandante, ha lamentado que fue víctima de “una brutal paliza por parte de la gendarmería marroquí al negarse a subir a un autobús con destino al desierto argelino, donde sería abandonado a su suerte” cita el comunicado. La expulsión de personas subsaharianas al desierto, cerca de la ciudad fronteriza de Oujda, es una práctica habitual de las autoridades marroquíes que no puede desconocer el Estado español.

Los hechos, de significativo impacto mediático en España, acontecieron en 2012, cuando una primera embarcación arribó en la madrugada del 28 al 29 de agosto al islote de Isla de Tierra con 19 personas en su interior, incluyendo mujeres embarazadas y niños. Posteriormente, en la madrugada del 1 al 2 de septiembre, llegaría otra embarcación con 68 personas en su interior. La expulsión colectiva se produciría en la madrugada del martes 4 de septiembre, cuando la Guardia Civil entregó a las Fuerzas de Seguridad de Marruecos las 73 personas subsaharianas que se encontraban aún en Isla de Tierra. Con anterioridad habían sido trasladadas a Melilla las mujeres embarazadas, los niños y sus madres.

Tras varios meses de investigación, las organizaciones españolas de Migreurop (ACSUR, Andalucía Acoge, APDHA, CEAR, Elín, Mugak y SOS Racismo) en colaboración con la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), consiguieron localizar en Rabat a Enmanuelle y Denis, quiénes habían conseguido regresar a territorio marroquí tras su expulsión a Argelia. Una vez entrevistados e informados de sus derechos, decidieron interponer una demanda contra el Reino de España ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Moudou , un refugiado convertido en inmigrante

Sergio Rodrigo | 13 de octubre de 2013 a las 20:03

DSCF4386

Este joven acaba de llegar a Tarifa. Se llama Moudou y es de Bamako (Malí), apenas supera los 25 años y ha cruzado el Estrecho de Gibraltar en una balsa de plástico.  Su caso es uno más dentro de las miles de historias que pasan por el mediterráneo, que a veces se hacen realidad y otras calvario.

Durante el conflicto armado que vivió Malí y la inestabilidad política que conllevó , este joven malienses y su familia decidieron huir del país rumbo a Mauritania, justo antes de que comenzará la intervención de Francia. Así lo relata con voz grave y emocionada ante la incertidumbre de una sala repleta de agentes de la Guardia Civil que cuestionan su entrada a España.

En Mauritania fue acogido por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR), en el campo de Mbera donde unos 70.000 refugiados malienses quedaron a la espera de un futuro incierto y ante las puertas de un país africano inmerso en una guerra internacional.

Allí pasó varios meses a la espera de una mejoría que nunca llegaba. Motivo que le impulsó ha hacer el viaje que otros compatriotas han logrado.

Moudou decidió entonces sortear las vallas de las inmigración y llegó al Sahara Occidental con otro grupo de compañeros donde poco a poco y con el esfuerzo económico de su familia refugiada llegó al norte de Marruecos. Allí ha pasado meses intentándolo todo para conseguir su objetivo.  Finalmente el destino lo embarcó en una balsa de plástico a las dos de la madrugada.

“Llegar a Europa, todos piensan en Europa” relata Mouduo a este periodista mientras se calza unos zapatos donados por Cruz Roja. Los suyos los perdió en el mar mientras remaba junto al resto de sus compañeros. Llegó a tarifa con diez colegas del viaje migratorio a Europa.

Cuando me dio su mano todavía notaba el frio, los callos y las arrugas consecuencia del remo y el agua del mar. “Estoy muy fatigado, me duele el pecho de remar” comenta mientras envía un mensaje de móvil a través de su teléfono seguramente a amigos o familiares que sabían de su peligros viaje.

Moudou se levanta y es trasladado a un furgón de la Guardia Civil que lo trasladará a la Policía Nacional, que serán los encargados de trasladarlos a un Centro de Internamiento de Extranjeros, seguramente en Piñera (Algeciras) o Isla Paloma (Tarifa).

Tendrá un 90% de posibilidades de quedarse en Europa y de cumplir su sueño de continuar su viaje hacia el norte, pero su estatus quedará en España como un inmigrante ilegal mientras su vida reflejan el perfil de un refugiado que huyó de una guerra buscando protección.