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Deportando refugiados, el plan invisible de Europa

Sergio Rodrigo | 9 de octubre de 2015 a las 19:10

Policías registran a un pasajero desde que hace la ruta Belgrado-Budapest. / @srodrigoruiz

Europa estudia deportar de manera inmediata a más de 400.000 migrantes y solicitantes de asilo, generalmente procedentes de países africanos como Níger o Eritrea. La información ya era pública y registrada como uno de los objetivos marcados por la agenda europea sobre migración del pasado mes de mayo.

Pero según el diario inglés The Times cientos de miles de solicitantes de asilo rechazados serán deportados de Europa en cuestión de semanas bajo planes secretos filtrados a este medio.

La información publicada destaca que Bruselas amenaza con retirar la ayuda sobre acuerdos comerciales y acuerdos de visado si países como Níger y Eritrea se niegan a recibir a los deportados.

El operativo, que estará liderado por el Frontex, tiene como objetivo crear la “Oficina de Retorno de Frontex”, aunque estos ya habían lanzado operaciones policiales por todo el conjunto de la Unión, ahora se agrava ante la llegada de numerosos refugiados.

Pero esta cara oculta de una Unión que se vende como un refugio garante de los derechos humanos no se contempla ni se menciona por los dirigentes del ente supranacional. Colectivos ya habían mostrado su preocupación por las deportaciones, y temen que este plan puede devolver a sus países a personas perseguidas y cuyas vidas corran peligro.

La noticia se conoce justo cuando la Unión Europea ha lanzado una nueva operación para interceptar las embarcaciones en las que los “contrabandistas” trasladan a los refugiados y cruzan el Mediterráneo rumbo a Europa.

La recién Operación Sofía cuenta como novedad que los barcos de la Marina tendrán autorización para abordar, registrar, retener y desviar las embarcaciones que sospechen que se están usando para el tráfico humano.

Parece que la Europa del refugio ha sacado otra vez los dientes a los que huyen. La política del muro reinante en esta comunidad sigue siendo la estrategia principal, y es que Europa se ha gastado más dinero en proteger sus fronteras que en ayudar a los países limítrofes para ayudar a los refugiados. Es más se ha interesado más por evitar una ofensiva diplomática y permitir el expolio de recursos. Digamos que ni come, ni deja comer.

#ULTIMAHORA #EUROPA La Unión Europea ha esbozado un plan para deportar de forma rápida a unos 400.000 migrantes y…

Posted by Entrefronteras on Miércoles, 7 de octubre de 2015

Mi primer viaje en tren

Sergio Rodrigo | 9 de septiembre de 2015 a las 11:20

Refugiados eritreos en el tren regional de Génova a Milan en Italia. / S.R

Refugiados eritreos en el tren regional de Génova a Milan en Italia. / S.R

Tres días hace que tocó tierra. Se llama Yohhanes y es profesor en una escuela pública en Keren (Eritrea) donde ganaba cuatro dólares al mes. Junto a su familia y su trabajó logró ahorrar durante años más de quinientos dólares para huir en un viaje que se presentaba incierto.

Como miles de eritreos ha optado por la ruta del Mediterráneo para salir del país africano. “En los bares, en las casas, en las escuelas, todo el mundo habla de la ruta del Mediterráneo” afirma este refugiado que espera solicitar su asilo en Suiza, país al que viaja.

Antes de subir al tren donde conversa conmigo tuvo que llegar a Sudán, allí conoció a los padres de Api, un niño de 5 años que ha sobrevivido al mar, y que también pretendían cruzar a Libia. Yohhanes cuenta que cada día entre 200 y 500 eritreos salen del país por la frontera con Sudán.

Desde este país africano llegó a Libia, pero para cruzar los grupos armados le pedían 200$ para llegar al norte del país. “En Libia todos tenemos que pagar, quién no lo hace sufre las consecuencias”. Eso le ocurrió a la familia de Ismael, otro menor eritreo que viaja en el tren con 7 años, al no tener fondos para todos les obligaron a vivir en el desierto del Sahara durante 4 meses hasta que logró los solicitado.

Yohhanes, que se sienta a mi lado del tren regional italiano, me cuenta sus dos meses en Libia “allí solo hay violencia y corrupción, todos tienen miedo de todos, es el peor sitio que he visto en mi vida”. Allí tuvo que pagar otros 200$ para ir a Europa.

Durante la noche los avisaron y lo embarcaron en una barcaza de madera azul junto a otros 600 refugiados, unos 20 de aquel viajan van ahora en este tren. Como no tenía más dinero no pudo comprar ni salvavidas ni plazas en la parte superior. Durante más de 11 horas iba con cientos de personas en una bodega.

“Hacía mucha calor, la ropa se pegaba a mi cuerpo y solo pensaba que tenía dos opciones, o morir o vivir”. Finalmente la Marina Italiana los rescató junto a la familia de Api e Ismael. Tras dos días fueron puestos en libertad en Sicilia, allí los registraron y les ofrecieron un número de identificación. Su destino estaba ahora más cerca, para ello se enrolaron en un bus de más de 24 horas que atravesó la península itálica.

Eran poco más de las 23:30 cuando nos encontramos en la estación de Génova Principe. Los agentes del Frontex le impedían viajar a Ventimiglia, es decir la frontera franco-italiana. Su destino ahora era Milán (Italia).

Un refugiado eritreo con una pulsera que marca su identificación en el viaje./S.R

Un refugiado eritreo con una pulsera que marca su identificación en el viaje./S.R

“Donde está Milán?…Milán y Milano es lo mismo?” preguntaban los refugiados mientras esperaban en el anden al tren. Mi teléfono mostraba su ubicación y Yohhanes me mostraba la ciudad de Östersund en Suecia. Allí le esperaba su hermano que hace unos años cruzó el Mediterráneo.

Al subir el tren nos subimos juntos, el con su camiseta del Manchester United, su escuadrón que lo acompaña en el viaje, durante el trayecto me relata su historia pero cada diez minutos intenta dar señales de vidas a sus familiares desde mi teléfono.

La ruta le ha marcado “fueron once horas pero para mi fueron como años de vidas”, detalla este refugiados quién insiste que el efecto llamada es constante en Eritrea, pero apostilla: “Yo que acabo de cruzar el Mediterráneo, no se lo deseo ni a mi peor enemigo”.

Yohhanes viaja solo, pero no se separa del grupo, se conocieron en Libia, se jugaron la vida juntos y ahora se apoyan hasta el final de trayecto, esta noche será Milán. Pero allí no les espera nadie, pude que lleguen a la “Emergencias de refugiados”, y acaben la noche en un centro o una familia, estas son sus últimas dudas, quedan dos estaciones y tras más de dos horas juntos me ha relatado su experiencia, pero a falta de una estación Yohhanes me cuenta su secreto. “Es mi primer viaje en tren”.