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El mar arrastra a los migrantes de Bolingo

Sergio Rodrigo | 22 de abril de 2016 a las 17:18

Un grupo de mgirantes subsaharianos llega al puerto de Motril. Miguel Ángel Pachón

Un grupo de mgirantes subsaharianos llega al puerto de Motril. Miguel Ángel Pachón


La noche vuelve a arrastras las vidas que sortean el Mediterráneo. Temblando del frio y los nervios tocan tierra en el viejo continente, son 27, entre ellos hay 7 mujeres, y acaban atracar en Motril (Granada), pero desde el pasado 7 de abril más de 280 personas han llegado en balsas de plástico navegando a menos de 4 pies, seis de ellos se quedaron en el camino.

Guinea Conacry, Republica Centro Africana, Costa de Marfil o Camerún, son algunas de las nacionalidades que estos últimos días han llegado a las costas de Andalucía a través del Mediterráneo, muchos llevan años esperando en Marruecos saltar a Europa, la política de visados está cerrada para ellos, no hay pasaje seguro el mar es su única opción.

Subir en las balsas no es tarea fácil, deben recopilar el dinero y muchos esperan desde hace años, pero el fin de semana del 7 al 8 de abril cambió todo. Decenas de agentes marroquíes entraron en el asentamiento de migrante de Bolingo (Nador), según relatan los propios migrantes devastaron con todo, quemaron sus pertenencias, sus chabolas de plástico y los obligaron a huir, algunos fueron detenidos. Las redadas se han intensificado en la zona, unos fueron deportados al desierto otros escaparon y subieron a las balsas, más de 280 llegaron.

Madou, nombre de batalla, es de Guinea, y ha estado viviendo en Bolingo varios meses, relata que “todo está destruido, acabaron con todo”, cuenta este migrantes subsahariano mientras se cubre con una manta de Cruz Roja. “Nos pegaban, había cientos de policías, y tuvimos que escapar”, ahora ha tocado tierra, seis de sus camaradas no lograron escapar, el mar se los tragó.

Pese al mal tiempo las balsas no dejan de llegar, unas 11 fueron rescatas desde el inicio de las redadas, el equipo de Salvamento en el Mar de Alborán logró encontrarlas gracias al apoyo del avión Sasemar 101, para Miguel Parcha, capital de la Guardamar Polimnia, lo peor es “que los están dejando salir con el mal tiempo”. 

“Están saliendo con mal tiempo, y entonces las condiciones son malas es más complicado localizarles” resalta el capitán quién apostilla que al rescatarlos los encuentra calados de agua a causa del fuerte oleaje y algunas lluvias, eso puede repetir una nueva tragedia.

Mientras en el puerto de Motril, los héroes anónimos de las migraciones siguen esperando un aviso, una llamada de auxilio ante los cientos de migrantes que huyen de la represión en Marruecos, financiada por los países de la Unión Europe, principalmente España.

La tragedia sacude el Mediterráneo

Sergio Rodrigo | 30 de octubre de 2015 a las 19:43

Un refugiado lucha por sobrevivir tras naufragar junto a 55 personas en el Mediterráneo. / Sergio Rodrigo

Un refugiado lucha por sobrevivir tras naufragar junto a 55 personas en el Mediterráneo. / Sergio Rodrigo


Mamadou lucha por sobrevivir bajo las mantas de Cruz Roja, tras casi tres días aferrándose al poco aire de una balsa de plástico en el mediterráneo ha logrado tocar tierra, pero solo lo consiguieron 15 de los 55 con los que viajaba desde Marruecos.

“Los niños han muerto” relataba a este corresponsal otro de los supervivientes, traumatizado ante el episodio, la balsa en la que viajaron perdió el fondo, precipitando a la mayoría de estos migrantes al mar. Pocos lograron agarrarse, pero la mayoría quedaron en la mar. La Armada de Colombia localizó a cuatro cadáveres, pero el operativo ya ha terminado, dejando en el mar los resto de la peor tragedia del mediterráneo andaluz en el último año.

Sus pies están agrieteados de pasar horas en el mar, pero esto es España y a los migrantes tras ser atendidos pasan a los calabozos. No habian pasado dos horas cuando los agentes de la policía nacional trasladaron a 8 de los supervivientes a una comisaria, sin asistencia médica ni psicológica. Todo un despropósito humanitario ante la denuncia de colectivos como Caminando Frotneras o Málaga Acoge.

Entre los supervivientes, que fueron atendidos por la Cruz Roja a su llegada al puerto de Málaga, se encontraban 13 varones –un menor- y dos mujeres que habían perdido a sus bebés y otros parientes en el trágico suceso, familias que optaron por el mar ante el cierre de visados de Europa al continente africano.

ACNUR lamenta estas nuevas muertes en el Mediterráneo y expresa su preocupación por el posible incremento de las muertes ante el aumento de las llegadas y las condiciones cada vez más peligrosas.

La Agencia de la ONU para los Refugiados insta a que las operaciones de búsqueda y rescate se refuercen para reducir los riesgos y reitera la necesidad imperiosa de poner en marcha alternativas legales de acceso seguro al territorio que se podrían concretar en programas de la reunificación familiar más amplios y más flexibles, visados humanitarios, visados para estudiantes y programas más robustos de reasentamiento.

Paralemente al menos 15 personas han muerto, varias de ellas menores, y otras 38 han desaparecido en cinco incidentes con embarcaciones de traficantes que transportaban a cientos de refugiados e inmigrantes a través del canal entre Turquía y Grecia, en medio de fuertes vientos.

“Durante las últimas semanas hemos estado advirtiendo de que la ya complicada situación podría empeorar si los refugiados e inmigrantes continúan, en su desesperación, recurriendo a traficantes que los embarcan a pesar del empeoramiento de las condiciones climatológicas”, declaró Alessandra Morelli, Coordinadora Jefe de ACNUR para las Operaciones de Emergencia en Grecia. “Nuestros temores se han hecho realidad. Vemos casi a diario como mueren en su intento de alcanzar Europa niños, padres, ancianos y jóvenes”.

Teniendo en cuenta las malas condiciones climatológicas, hay una necesidad imperiosa de reforzar las capacidades de búsqueda y rescate en la zona, donde embarcaciones de Grecia, Turquía y otros países europeos ya han rescatado a decenas de miles de personas en lo que va de año.

Desde el 1 de enero, unas 580.000 personas han llegado a las islas griegas desde Turquía, la mayoría de ellos en pequeños botes hinchables. En las últimas semanas, los refugiados han informado de que los traficantes están ofreciendo “descuentos” de hasta el 50 por ciento por hacer el viaje en estos botes con malas condiciones climatológicas. Como consecuencia, se ha registrado un significativo aumento de operaciones de rescate, así como de víctimas.

A medida que el tiempo va empeorando, los refugiados recién llegados informan de que los traficantes en Turquía buscan barcos más grandes que puedan transportar a cientos de personas y por los que puedan cobrar entre 1.800 y 2.500 euros por pasajero.

Tarifa, fallan los mecanismos de asilo a migrantes

Sergio Rodrigo | 27 de mayo de 2015 a las 10:58

Zamut saluda poco antes de ser conducido a la comisaría de policía de Algeciras. S.R

Zamut saluda poco antes de ser conducido a la comisaría de policía de Algeciras. S.R

Toca tierra, y lo hace tras horas en el estrecho de Gibraltar flotando sobre una balsa de juguete. Era su última opción. Salvamento los avistó tras la llamada de una cooperante, venía con nueve compañeros más. Todos fueron detenidos, inclusive Zamut.

Tras tocar tierra Cruz Roja le ofrece apoyo sanitario, y en su sede de Tarifa relata a este corresponsal un viaje que partió de los disturbios. Zamut viene de Guinea Bissau, una antigua colonia portuguesa fronteriza con Senegal. Allí cuando apenas era un menor vivió los disturbios de Bissau.

Era un 2 de marzo cuando el presidente de Guinea Bissau, Joao Bernardo Nino Vieira, fue asesinado por efectivos militares en su residencia de la capital del país. Un magnicidio cargado de venganza en represalia por la muerte un día antes del máximo responsable del Ejército, el general Batista Tagmé Na Wai, que sufrió un atentado al que responsabilizaron a Nino.

Zamut relata que tras el atentado, el caos se apoderó de la capital, una violencia que casi le cuesta la vida. “A mí y unos amigos nos capturaron, estuvimos retenidos” relata mientras muestra la fotografía de Nino Vieira en la morgue. “Algunos de mis amigos les cortaron la cabeza, yo logré escapar”, apunta este refugiado quién añade que su única opción fue salir Europa.

Cruzó hacia Senegal, Mauritania, Sahara Occidental hasta llegar al norte de Marruecos, un viaje de casi cinco años que le dieron la madurez. Pero al llegar a tierra los mecanismos fallaron.

Llegada de la partera al puerto de Tarifa donde fue rescatada Zamut. / M.G

Llegada de la partera al puerto de Tarifa donde fue rescatada Zamut. / M.G

Cruz Roja Internacional en Tarifa ofrece asistencia sanitaria, vestimenta y primeros auxilios, su personal no tiene tiempo ni para detectar posibles casos de protección internacional, en la puerta los esperan la Guardia Civil que tras hacerle rellenar una documentación los introduce en un autobús para ponerlos a disposición del Cuerpo Nacional de Policía. Un proceso de apenas una hora.

Este joven guineano es un perfil claro de un posible caso de solicitud de protección intencional, pero nadie lo detectó. Los mecanismos fallaron, lo hacen constantemente. Ni la ACNUR ni abogados pasan por la sede de Cruz Roja en Tarifa a detectar posible refugiados, a España tampoco le interesa.

Es cierto que los expertos en materia de asilo resaltan que los refugiados llegados por el estrecho no suelen solicitar asilo en España, es un proceso lento, sin garantías y en la mayoría de los casos suelen ser rechazados. Sus destinos generalmente son otros países de la Unión Europea. Zamut por su pasado colonia su objetivo es Portugal, allí espera rehacer su vida tras la violencia, pero su futuro es incierto.

“LA FALTA DE COORDINACIÓN EN LA ATENCIÓN A LAS LLEGADA DE PATERAS EN EL ESTRECHO OBVIA LAS SOLICITUDES DE ASILO DE MUCHOS MIGRANTES”

Reitero. Los mecanismos fallaron, y Zamurt fue puesto a disposición judicial, más tarde enviado a un CIE, y la suerte de un juez dependerá si es deportado, o tan solo presentará una orden de expulsión voluntaria. La verdad es que su perfil es de refugiado. Aún no ha dado señal de vida.

E insisto en los mecanismos. El ejemplo de coordinación de llegada de migrantes y detectar posibles casos de refugiados en Europa es Italia. Mientras España sus intervenciones son 100% policiales y se basan en la detención y no priman los derechos fundamentales. En Italia trabajan decenas de organismos, no solo en la atención sanitaria sino también en la localización de posibles casos de asilo, en la atención especializada de menores, y en la garantía de los derechos humanos.

Son refugiados no migrantes económicos en su mayoría, este es un dato que obvian en España. Cada uno trae una vida, una historia, que por cierto nadie escucha y que con la nueva “Ley Mordaza” hasta impiden a estos corresponsales acercarse a esas historias para denunciar vidas que son detenidas o expulsadas cuando corren el peligro de muerte. Los mecanismos fallan

Balsa de Plástico en la que cruzó Zamut el estrecho entre África y Europa. / M.G

Balsa de Plástico en la que cruzó Zamut el estrecho entre África y Europa. / M.G

Salvamar, el salvavidas del Estrecho

Sergio Rodrigo | 10 de febrero de 2015 a las 8:59

Salvamento Marítimo rescata a una embarcación en el Estrecho. / S.M

Salvamento Marítimo se ha convertido un año más en el salvavidas del estrecho entre África y Europa, una llave puente para las migraciones frenadas en Ceuta y Melilla, y que buscan altarnativas como el mar para llegar a Europa.

En 2014 según el Gobierno las actuaciones relacionadas con la inmigración, Salvamento Marítimo ha atendido desde los CCS ubicados en Andalucía a 4.965 personas de 400 pateras.

De ellas, los medios de Salvamento Marítimo trasladaron a puertos andaluces un total de 3.273 personas. El resto fue rescatado por medios marroquíes y trasladados a Marruecos.

Por centros, el CCS Almería ha asistido a 1.824 personas, el CCS Tarifa a 3.135 personas y el CCS Algeciras a 6 personas.

Pero la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) en su balance migratorio en la Frontera Sur durante el año 2014, que elabora anualmente y que posteriormente se incluye en el informe Derechos Humanos en la Frontera Sur, señala en cifras globales de llegada de inmigrantes a nuestro país, que han sufrido un notable incremento en 2014, la distribución geográfica, los métodos de entrada, el género y menores, así como el origen de los inmigrantes. También las cifras de personas que, en el intento de llegar a España, han perdido la vida.

Rafael Lara, coordinador del área de Solidaridad Internacional de APDHA, ha señalado que que en 2014 se ha producido un incremento muy importante de llegadas por la frontera sur, de casi un 50% más respecto al año anterior. Este número se explica por las entradas a través de la valla de Melilla, que han sido de casi 2.500 personas, y por las llegadas a Cádiz en el mes de agosto.

“Peros estos datos no suponen ni una avalancha ni una invasión, es sólo un pequeño porcentaje de las entradas que se producen en toda Europa; ACNUR da la cifra de 207.000 entradas en el continente europeo en el año 2014”, ha apuntado Rafael Lara.

En segundo lugar, el informe presenta un incremento del número de mujeres y de menores, sobre todo si descontamos las llegadas por Ceuta y Melilla, donde acceden casi exclusivamente hombres. Importante también es el aumento de personas argelinas que entran fundamentalmente por Ceuta y Melilla. De otras nacionalidades, destacamos los sirios, que huyendo de una terrible guerra y después de vivir una odisea, entran por Ceuta y Melilla con pasaporte marroquí o camuflados entre los subsaharianos.

“Con respecto al número de fallecidos, desde la APDHA queremos señalar que nuestros datos son casi con total certeza inferiores a la realidad. A los gobiernos no le interesa investigar sobre estos temas, sólo interesa a las ONG y a entidades de la sociedad civil. Por eso es sorprendente que con todas las vulneraciones de DD.HH. que están cometiendo los Estados implicados sólo se hayan producido 131 muertes” ha destacado el responsable.

Aicha, el motor de la patera

Sergio Rodrigo | 13 de enero de 2015 a las 11:04

Salvamento Marítimo español rescató hace unas semana a 47 migrantes de origen subsahariano de las costas de Andalucía, entre ellos 36 varones, diez mujeres y un bebe. Los migrantes cruzaban el estrecho de Gibraltar superando las malas condiciones climáticas (Viento y Frío), pero entre la muchedumbre de una embarcación semirrigida se encontraba la sonrisa más profunda de El Chad.

Aicha, una menor de dos años que junto a su madre, una chadiana que se enamoró en Marruecos, llegó con síntomas de hipotermia tras atravesar el estrecho de Gibraltar. Tras ser recuperada por los voluntarios de Cruz Roja su sonrisa volvía a resplandecer tras 9 horas en altamar y es que no sabía donde estaba, pero comprendía la dificultad del acto en los ojos agotados de su madre así como en sus movimientos tras pasar horas en la misma posición.

Su alegría, y su futuro, fueron primordiales para los tripulantes de esta embarcación que arropados a su esperanza se convirtió en el motor de una patera donde el remo era su principal herramienta.

Los migrantes que comprenden a numerosas nacionalidades entre ellas, Camerún, Gambia, República Centro Africana o Malí señalaron a este corresponsal que partieron desde el norte de Marruecos a media noche y fueron rescatados tras pasar toda la noche navegando con remos a manos entre el Estrecho.

A su llegada fueron atendido por los voluntarios de Cruz Roja que los trasladaron a su sede donde fueron atendidos y donde posteriormente entregados a los cuerpos policiales que custodian la sede para ser puesto a disposición de los Centros de Internamiento de Extranjeros españoles. La mayoría ha llegado en buen estado de salud pese al largo viaje que se saldó con su rescate tras el aviso de una activista española de un organismo independiente que estaba en contacto con los migrantes.

 

Hay que destacar que gran parte de ellos no había solicitado visado porque según dicen “los pobres están vetados en Europa”, otros si lo había solicitado ya que tenían familiares en Europa, pero la política fronteriza no le permitió la vía regular.