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Cuotas para refugiados

Sergio Rodrigo | 20 de mayo de 2015 a las 19:53

Entre las medidas aprobadas por la Unión Europea para frenar los flujos migratorios por el Mar Mediterráneo está la imposición de una cuota cerrada de refugiados. Organizaciones defensoras de Derechos Humanos aseguran que esta medida no cesará el flujo y obligará a muchos inmigrantes a pasar a la clandestinidad por miedo a las deportaciones.

Ante la tragedia humanitaria que se vive en el Mediterráneo y que en los últimos quince años ha costado la vida a más de 22.500 personas migrantes y refugiadas, los Estados europeos no están ofreciendo una respuesta adecuada ni suficiente, subestimando la magnitud de este drama humanitario.

Lamentablemente, esta tragedia está siendo abordada desde un enfoque puramente securitario sin prestar atención a las obligaciones y compromisos internacionales en materia de Derechos Humanos y de Derecho de Asilo y sin abordar de frente las causas que provocan los desplazamientos forzados.

Desde CEAR reconocen como un avance la propuesta de reasentamiento de 20.000 personas refugiadas en un plazo de 2 años incluida en nueva Agenda Europea de Migración presentada por la Comisión Europea, pero recuerda que se trata de una propuesta de mínimos completamente insuficiente ante las 52 millones de personas que hoy son desplazadas en el mundo, el mayor número desde la Segunda Guerra Mundial

En lo que se refiere al mecanismo de distribución a solicitantes de asilo CEAR considera que mientras no exista un Sistema Europeo Común de Asilo real y efectivo que haga desaparecer las grandes divergencias existentes entre los estados de la UE, cualquier sistema de cuotas estará abocado al fracaso.

La respuesta de los Estados miembros en esta crisis está siendo errónea y decepcionante. Numerosos estados se han mostrado ya contrarios a la propuesta de la Comisión Europea sobre reasentamiento de personas refugiadas y el establecimiento de cuotas. No obstante la preparación de una operación militar dirigida a mermar las capacidades de las redes de tráfico de migrantes ha sido acordada con rapidez y unanimidad y ningún estado se ha opuesto a la medida.

Ante la negativa mostrada por las autoridades españolas con respecto a acoger un mayor número de personas refugiadas y solicitantes de asilo en respuesta a la propuesta de la Comisión, es necesario recordar que España actualmente tan solo acoge el 0,9% del total de solicitantes de asilo que llegan a la Unión Europea. Mientras que Alemania recibió más de 200.000 solicitudes en 2014, en España menos de 6.000 personas solicitaron protección internacional el año pasado.

#MEDITERRÁNEO Europa ya ha tomado una decisión para abordar la crisis migratoria más grande tras la segunda guerra…

Posted by Entrefronteras on Martes, 19 de mayo de 2015

¿El Comienzo de una nueva era de derechos humanos en Túnez?

Sergio Rodrigo | 5 de febrero de 2014 a las 18:44

La aprobación de la nueva Constitución de Túnez debe poner en marcha la revisión de una amplia gama de leyes e instituciones públicas, han dicho las organizaciones pro derechos humanos Al Bawsala, Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

La aplicación de la Constitución, que garantiza muchos derechos y libertades fundamentales, debe proporcionar el mayor grado de protección para los derechos humanos de los tunecinos.

El 26 de enero de 2014, la Asamblea Nacional Constituyente aprobó la Constitución por una amplia mayoría, tras debatirla y votarla artículo por artículo a lo largo del mes. El texto supone una importante mejora sobre la primera redacción, de julio de 2012, e incorpora varias recomendaciones para reforzar la protección de los derechos humanos que las organizaciones que suscriben esta declaración y otras formularon en los dos últimos años.

“La Asamblea Nacional Constituyente de Túnez ha aprobado una Constitución que favorece los derechos humanos con una audaz redacción”, ha dicho Eric Goldstein, director adjunto para Oriente Medio y el Norte de África de Human Rights Watch. “Ahora corresponde a los tribunales, los legisladores, los fiscales y otras autoridades asegurarse de que sus políticas, procedimientos y leyes se ajustan a los derechos consagrados en la Constitución”.

La Constitución defiende muchos derechos civiles, políticos, sociales, económicos y culturales clave, como el derecho a la ciudadanía, a fundar partidos políticos, a la integridad física y a la libertad de circulación, opinión, expresión, reunión y asociación. Incluye el derecho a no sufrir detención arbitraria y a un juicio justo. Además, el texto constitucional prohíbe la tortura y cualquier prescripción del procesamiento de casos de tortura. También garantiza el derecho al asilo político.

La Constitución refuerza la protección de los derechos de las mujeres. Así, su artículo 45 dispone que “el Estado se compromete a proteger los derechos establecidos de las mujeres y trabajará para fortalecer y desarrollar esos derechos”, y garantiza “la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres en el acceso a todos los niveles de responsabilidad y en todos los ámbitos”. Esto convierte a Túnez en uno de los pocos países de la región con obligación constitucional de trabajar en pro de la paridad de género en las asambleas elegidas democráticamente.

El texto constitucional protege también el derecho a la salud, la educación y el trabajo. Las autoridades de Túnez deben aprobar medidas concretas para alcanzar progresivamente la realización plena de estos derechos hasta el máximo de los recursos disponibles del país, de acuerdo con el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, ratificado por Túnez.

Su Alteza Real el Príncipe de Asturias viajará a Túnez el próximo día 7 de febrero, donde tiene previsto asistir al acto de conmemoración de la adopción de la nueva Constitución de Túnez, que tendrá lugar en la Asamblea Nacional Constituyente.

Sfax-Lampedusa un viaje migratorio con futuro incierto

Sergio Rodrigo | 27 de junio de 2013 a las 19:20

El doctor Samir Maatoug muestra la ficha de las autopsias. / S.R

La ciudad de Sfax, la capital económica de Túnez, es uno de los puntos de partida de las migraciones entre África y Europa. Son muchos los subsaharianos que intentan llegar a la isla italiana de Lampedusa  a través de esta ruta que muchas veces se convierte en tragedia.

Durante la revolución que vivió este país durante finales de 2010 y principios de 2011 unos 25.000 tunecinos tomaron esta ruta para llegar a Italia ocasionando un conflicto internacional. Gran parte de estos migraron a Suiza y Francia, otros regresaron.

Sin embargo, esta ruta ha sido usada por muchos migrantes del África subsahariana que no corrieron la misma suerte. Mucha des sus barcas naufragaron en el intento. Sus cadáveres llegaron a las costas de esta provincia tunecina, quedando su sueño en papeles mojados.

Estos cuerpos son analizados por el departamento del médico forense del Hospital Habib Bourguiba de Sfax, el doctor Samir Maatoug, cuya función es identificar a los migrantes para poder ser entregados sus familiares.

“Tan solo reclaman los cuerpos de los migrantes de Argelia o Túnez, los del áfrica subsahariana nunca” lamenta el Maatoug y es que las familias de estos fallecidos no pueden costear el traslado de los cuerpos a sus países de origen.

En la mayoría de los casos no se logra identificar a los migrantes, “estos viajan sin documentos, ni pasaportes” comenta el profesor que suele lograr identificar a los migrantes a través de sus tatuajes, papeles, collares u objetos personales que portan.

Una vez identificados se intenta poner en contacto con sus familiares y en caso de no ser reconocidos son enterrados en el cementerio regional de Sfax. “Antes de enterrarlos solemos identificar la religión del cadáver durante la autopsia a través de la circuición” comenta el doctor que ha visto ante sus ojos las muertes de miles de personas que pierden sus vidas intentado llegar a Europa.

 

 

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La vida lujosa del migrante libio en Túnez

Sergio Rodrigo | 25 de junio de 2013 a las 16:32

Coche libio a las puertas de un hotel tunecino

Túnez comparte frontera con dos grandes economías del Magreb, Argelia y Libia, sin embargo esta última tiene asentado en el país a unos 500.000 migrantes que viven en un círculo de lujo e invierten en el negocio local.

No es difícil encontrar a ciudadanos libios pasear por las principales ciudades de Túnez. En Sfax, capital económica del país, esto apenas se identifican por su aspecto físico pero si por sus vehículos de matriculación Libia.

La mayoría de estos coches están aparcados a las puertas de lujosos hoteles, gran parte de los migrantes libios en Túnez residen en hoteles y no en viviendas. “Apenas trabajan, pero si hacen negocios” comenta un periodista local que asegura que son muchos los negocios abiertos por estos en las medinas.

A parte del  evidente factor económico que atrae a estos lujosos migrantes la sanidad es otro de los alicientes, ya que Túnez pose uno de los sistemas sanitarios más modernos del Magreb. Las malas lenguas dicen que el Alcohol, prohibido y mal visto en Libia, es otro de los motivos de su estancia.

Pero estos migrantes de lujo no suelen estar bien integrados en la sociedad tunecina, y es que viven a un nivel alto y sus rasgos culturales chocan con la población local.

Por ejemplo, los libios son muy propensos a la poligamia, más que prohibida en Túnez, y esto genera discordia entre grupos feministas y los migrantes libios que defienden su práctica.

Por otro lado, Túnez no es un país tribal por lo que  el sistema de estratificación social del mayor productor de petróleo del Magreb es muy repudiado entre los tunecinos. Además, cuando los enfrentamientos entre tribus se repiten suelen tener mala prensa.

Durante la guerra de Libia fueron muchos los momentos tensos que se vivieron en Túnez, país madre de la revolución árabe, entre gadafistas y contrarios al dictador. También, durante el conflicto bélico se vivió un éxodo de familiares residentes en Libia hacia Túnez, y es que muchos quisieron abandonar el país durante la guerra.

Actualmente, Libia sigue siendo un país inestable con una brecha bélica abierta entre tribus que siguen detectando el actual régimen impulsado tras las revueltas, pero a pesar de las buenas relaciones entre Túnez y la nueva Libia no benefician la integración de la población migrante.