Kosovo y el paralelismo vasco

Fede Durán | 13 de mayo de 2008 a las 12:39

En febrero de este año, el Gobierno vasco, a través de su portavoz, celebró la independencia unilateral de Kosovo como el enésimo ejemplo de que el sueño secesionista del nacionalismo es posible. Cualquier ruptura les vale, cualquiera cabe en el marco de su espejo. Ahí están las repúblicas bálticas, ahí Ucrania, ahí Chequia y Eslovaquia. Chesterton, que era un inglés tan lúcido que molestaba, escribe en su Breve Historia de Inglaterra que el pasado no es como era sino como la gente lo recuerda. Los herederos del alucinógeno Sabino Arana siguen la premisa de pe a pa. Les importa bien poco la historia de Kosovo, y por extensión la de Serbia y todos los Balcanes.

Ellos prefieren el paralelismo sencillote, basado en dos premisas tan contundentes y optimistas como huecas: 1. Los conflictos de identidad se pueden resolver de manera pacífica y democrática en las sociedades modernas. 2. El derecho a la libre determinación plasmado en la legislación internacional sigue vigente.

No soy quién para darle lecciones al muy letrado Ejecutivo vasco, pero me choca que considere pacífico y democrático el provisional epílogo kosovar. Se obvia el desarrollo, el nudo, para centrar el objetivo en la foto final, tramposa como todas las fotos porque recorta una imagen que excluye el contexto, a menudo más importante que la propia realidad captada. Kosovo, el campo del mirlo o del cuervo según las aficiones ornitológicas del traductor, ha sido de todo menos un sitio tranquilo. Allí han convivido, con preeminencia serbia y frecuentes tirones de orejas, albaneses, rumanos, turcos, búlgaros y judíos. Allí estableció su cuna nacional y simbólica la Serbia de la dinastía Nemanjic (al menos durante doscientos años kosovo fue un auténtico emporio en varios órdenes de la vida). Allí se mataron serbios y turcos en 1389. Allí se aplicó el yugo otomano durante cinco siglos. Allí se conviertieron al islam los cristianos ortodoxos serbios. Allí comenzó el lento pulso entre la mayoría serbia y la minoría albanesa (hoy la estampa es la contraria). Desde allí se produjo la Gran Migración (1689). Allí experimentó Tito y masacró Milosevic. Menudo espejo, amigos nacionalistas.

El derecho a la autodeterminación internacionalmente validado merece apenas dos líneas. Una vez más, se aprovecha un concepto básico de la emancipación frente al colonialismo como comodín para satisfacer el caprichoso apetito propio.

Como la historia, igual que la energía, no se crea ni se destruye sino que se transforma, PNV, EA e incluso los esquizofrénicos chicos de EB (IU en castellano) se agarran a su propia versión con entusiasmo. No es precisamente sorprendente. Los vascos destacaron por su honor y su patriótica audacia entre los descubridores y conquistadores de América. También brilló Churruca pese al monumental repaso que nos dio la armada británica en Trafalgar. Vasco era Unamuno. Y tantos otros fanales. ¿Acaso cuenta? Lo que cuenta, dirían off the record desde las cámaras reales de Vitoria, es que una mayoría étnica cuyo pasaporte es el Rh negativo se siente oprimida por el expansionismo opresor del Estado español, también conocido como Estado maketo en el tabernario mundo proetarra. Ellos, los vascos puros, serían como los albaneses de kosovo pero con mucha más pasta. El resto, nosotros, como los serbios, esa masa venida a menos que al final tendrá que irse.

  • Luis Rull

    ¡Qué razón tienes!

  • Francisco Andrés Gallardo

    Fede, tienes toda la razón. Pero además añado: durante mucho tiempo, de la Reconquista pa’cá, los vascos coparon los puestos de la administración castellana, en principio, y española, después, y por extensión, los de la Iglesia española. Su “pureza de sangre”, simplemente justificada con sus apellidos, les permitía escalar en la jerarquía funcionarial y en el mundo empresarial a costa de descendientes de conversos e hijos de apellidos sospechosos, como tantos miles de andaluces, que durante siglos no gozaron de las facilidades de estos norteños que estaban al pie de los negocios estatales. Siempre en el plato y en la tajá. De verdugos y de víctimas. De kosovares y de serbios.

  • pep

    Amigo Durán, sin debate no hay idea ni conclusión.No soy independentista,pero pertenezco a una minoría puesta en tela de juicio cada dos por tres.Por razones de espacio,abrevio;¿Un Euskadi segregado en qué perjudica a España?,¿Tiene alguna semblanza Euskadi con España:Idioma,paisaje,personalidad,orígenes,mise en scéne?¿Es punitivo sentirse extraño ante una bandera, una forma de ser o unos hábitos?,¿Por qué no se celebran eventos deportivos intern. en según que partes?,¿Es lícito penalizar la solidaridad?Solo preguntas,sin segundas intenciones.Un abrazo.

  • Federico Durán Basallote

    Por partes, amigo Pep

    Atendiendo a los resultados del concierto económico, la separación del País Vasco no perjudica a España.

    ¿Semblanzas entre Euskadi y España? Esa comparación es inexacta. Euskadi, término inventado por Arana, hace referencia a una comunidad que tendría que ser comparada con otras, no con el todo del que forma parte. ¿Es idéntica Andalucía a Galicia? ¿Murcia a Castilla-La Mancha? ¿Nápoles a Bolonia? ¿Nueva York a Los Ángeles? ¿Bucarest a Timisoara? No. Pero son regiones que se integran en una realidad más amplia cuya homogeneidad es imposible.

    No es punitivo sentir lo que se quiera. Uno puede creerse lo que considere oportuno y darle a la identidad la importancia que desee. Para unos la metafísica es más trascendental que para otros.

    Es una lástima que la selección española de fútbol no pueda o se atreva a jugar en el País Vasco desde hace lustros.

    Penalizar la solidaridad no sé si es exactamente lícito, aunque es evidente que las comunidades más ricas (y esto sucede no sólo en España) apuestan por monopolizar sus propios recursos en vista a veces del estancamiento propio (Cataluña) y sobre todo ajeno. Andalucía y Extremadura son un buen ejemplo. Preciben fondos de compensación pero jamás abandonan el furgón estadístico de cola.

    Otro abrazo.

  • pep

    Sr.Durán,
    El tema,y la réplica, dan para mucho más por el interés que suscita,por lo menos para mi.De ello soy consciente y no lo voy ha hacer.Pero si quiero decirle que jamás he participado en un bloc y que,felizmente,me siento cómodo en éste,agradeciendo sus sensatas respuestas.
    Hasta pronto.