“Voy a clavarte este triple (galaxia NBA, vol. I)”

Fede Durán | 3 de marzo de 2009 a las 13:45

La NBA ha sido siempre una de mis pasiones. Me estrené como espectador en 1986 con un Chicago-New York narrado por Ramón Trecet en TVE 2. Fue entonces cuando decidí apostar por los Hawks, básicamente, porque contaban con un extraterrestre en sus filas, Dominique Wilkins, el más grande de los hombres plásticos. En aquella época, los concursos de mates eran una pata más de la competición. Cuando Jordan, Webb o el propio The Human Highlight Film se enfrentaban, sus rostros eran serios, su sudor agrio, su ambición desmedida. Vale, antes estuvo Larry Nance, aquel que ganó un concurso y afirmó que jamás volvería a participar porque nadie alcanzaría su nivel. Larry, no debiste subestimar la potencia de varios pares de piernas que te superaron con creces. Luego estaban los triples: Bird cerraba el puño antes de que la bola se colara limpiamente. Dale Ellis era una metralleta. ¿Y qué me dicen de Craig Hodges? Hoy, cualquiera gana encestando medio carrito.

Sé que mis reflexiones son viejas y sobre todo amateurs. El nivel baloncestístico de los aficionados españoles es muy elevado. Dirán que soy previsible, que recuento lo contado, pero tampoco me parece mal reforzar sensaciones compartidas por otros. En especial, la referida al juego puro y duro: la brecha EEUU (individualidades)-Europa (equipo) es enorme y sigue creciendo. Fíjense en las estrellas de la liga: Wade, James, Bryant, Roy… sólo Duncan remite a la escuela clásica. Los españoles aportan otras cosas: Calderón armonía colectiva (aunque este año se note poco), Gasol visión de juego y enormes pases (igual que Lamar Odom, uno de los jugadores más infravalorados desde mi imperfecta perspectiva), Rudy versatilidad (tiro exterior, buenas penetraciones)…

Existe por cierto una barrera aún en pie: ¿Para cuándo entrenadores europeos en la NBA? La mezcla podría ser tan interesante como problemática, pero si Scariolo, Aíto o Ivanovic (son sólo hipótesis, amigos) lograran domar semejante conjunción de egos, si el sistema pudiera imponerse al capricho, el atletismo por fin congeniaría con la técnica para crear el espectáculo perfecto.

Ya que he abierto con una oda a Wilkins, cierro el círculo ampliándola: Sé que sus defectos eran enormes. Era un chupón del carajo, y esta afirmación contradice toda mi perorata anterior, pero es que uno de sus saltos bien valía una misa. Le comentaba a mi amigo Arturo en el post de Guantes Negros (ya a la venta, por cierto, viva la autopromoción) que la belleza de youtube está en su exhaustividad: buscas a Dominique y aparecen sus diez mejores mates. Échenle un vistazo y admiren su vuelo. Algunas de esas joyas se ejecutan ante el ilustre Bird, quizás en el duelo más mítico que les recuerdo: Larry se cascó cuarenta y muchos puntos… y Wilkins sesenta y tantos… volvieron a verse años después y llegó la venganza del blanco canijo rubio feo de Indiana, experto absoluto en el arte de la desconcentración y, como Barkley o I. Thomas, charlador compulsivo. En ese partido, Bird cogía la pelota, botaba y se acercaba a la línea de tres sin dejar de repetirle a su marcaje (que era Dominique, claro): “tío, por mucho que saltes, por infinitas que sean tus piernas, voy a clavarte este triple, y después otro, y otro, y otro”. Cumplió su palabra a rajatabla. Más valía no enfadarle. DM lo comprendió demasiado tarde.

  • Jota

    Fue a Mark Aguirre, no a Wilkins. La frase de Bird, tras anotar tres triples en el Reunion Arena de Dallas fue: “Tú mismo te has eliminado de la liga que has montado”.

  • Fede Durán

    Voy a tener que tomar una ración extra de pasas… Anyway, con DM tuvo un duelo similar, podría jurarlo.

  • quetaltronco
  • Fede Durán

    Messina es un gran entrenador. Y no es casualidad que Toronto sea la única escuadra no estadounidense de la liga. Por hacer un remix Asterix-South Park, esos canadienses están locos… bendita locura.

  • Felipe

    Hola Fede.

    En los inicios de la NBA en España, en ese mítico “Cerca de las estrellas”, con esa mítica canción de George Michael, no me perdía un partido la noche de los viernes. Recuerdo en especial, uno la previa de navidades desde el Boston Garden que enfrentaba a los Celtics de Bird, Parish, Mchale (que gran jugador!), Dennis Johnson (el anti Magic) contra los Lakers de magic, Byron Scott, Worthy,…el clásico showtime angelino. Sin embargo, mi equipo fue y será los Pistons de Isiah Thomas (increíble a quel partido en los playoff finales contra los lakers que anotó 52 puntos (creo) con un esguince de tobillo), de Joe Dumars (jugadorazo), Lambeer, el microndas,… Con el tiempo, mi pasión por el baloncesto NBA y el nacional fue menguando en favor de otros deportes como el ciclismo, el rugby, balonmano,…pasión que hoy se concentra simplemente en dos colores, rojo y blanco de pasión (mejor dejo esto ahí por hoy no vaya a ser que entable debate con tus amigos vascos). El baloncesto NBA hoy se ha convertido en un gran conglomerado de atletas, los mejores del mundo, pero los verdaderos fundamentos del juego están completamente olvidados. Por eso jugadores europeos que dominan o dominaban esos fundamentos (Sabonis, Kukoc, Gasol, Calderón,…) triunfan en la Liga. Para mi, hoy por hoy, la ACB es mucho más interesante e intensa (vamos caja!).

    Por último, hablando de chupones, no se donde he leído un comentario de la biografía de Phil Jackson, en la que cuenta que cuando Jordan comprendió que no debía anotar todas las noches 50 puntos sino jugar para el equipo, los Bulls se convirtieron en un equipo campeón.

    Un saludo.

    P.D. El mayor chupón baloncestístico que recuerdo es Nicos Gallis, un escolta griego. Era tremendo, se lo jugaba todo.

  • Fede Durán

    Ésa es la diferencia entre Jordan y, por ejemplo, Lebron o Kobe… El 23 supo atemperarse justo a tiempo, con años por delante para acumular anillos, pero sus sucedáneos aún se cascan 30 tiros por partido (de los que por supuesto fallan más de la mitad) con una diferencia enorme: Mike los clavaba de espaldas, de frente, en el poste bajo, desde la pintura, incluso con los ojos entrecerrados… y no dejo de atormentarme con las pedradas que de cuando en cuando nos regalan James y Bryant, muy buenos, sí, pero a años luz del rey y de otros muchos (no me olvido de Magic y Bird, mr Álvarez Cabrera).

  • josé luis

    La frase, corresponda la época que corresponda, es formidable: “Voy a clavarte este triple”. Suena a ese tipo de amenazas tan comunes en las canchas de las barriadas norteamericanas más pobres y peligrosas, donde la red es una simple cadena. Esas pistas son el origen de algunas de las grandes estrellas de la NBA y suena, por tanto, a la génesis del baloncesto. Es magnífico.
    Lo que me gustaría destacar de Jordan, lo que me encandiló de esta leyenda inigualable, es que en los momentos cruciales de los partidos siempre aparecía, y para frustración de los rivales lo hacía siempre con acierto. Eso es lo que esperas de tus ídolos; que no se escondan, que aparezcan y, sobre todo, que decidan. Son esos momentos los que miden a los mitos. Y en eso, será inigualable. No recuerdo a nadie tan decisivo en ningún otro deporte. Qué lástima. Ojalá en todos los equipos hubiese un Michael Jordan, para que todos los fans, independientemente del deporte y del equipo -grandes o pequeños-, pudiesen alardear de sus colores al volver los lunes al trabajo. Saludos, señor!.

  • quetaltronco

    Coincido plenamente en el tema Jordan. Durante años ha jugado en la liga más profesionalizada del mundo, contra los mejores jugadores/defensores, contra los mejores técnicos y los sistemas más elaborados, con los medios audiovisuales más impresionantes, sin el factor sorpresa (todos sabías que el la iba a tirar) y delante de miles de personas en directo y millones a través de la Tv.

    Además, todos (jugadores, técnicos, comentaristas, público…) sabían que se la iba a tirar y… que la iba a meter siempre. Eso es algo impresionante, una superioridad sobrehumana, sin dudas nunca hubo nadie así y me temo que tardará decadas en volver, en baloncesto y en cualquier deporte.

  • Fede Durán

    Seguramente recordarán aquella final Bulls-Jazz, sexto partido en Utah (3-2 a favor de Chicago). Por entonces compartía piso con mi amigo Ju en Córdoba, era de madrugada y veíamos Canal +. Al Ju este tipo de deportes le dejan bastante indiferente, pero accedió a sentarse y asistir a los últimos segundos del partido. Obvio: Jordan le sonaba, como a todo quisqui, y vimos lo que pasó: balón para The Mailman Malone, robo de Jordan, falta personal y pocos segundos por jugar con posesión para los Bulls. En la pausa del tiempo muerto, le expliqué a mi compinche la secuencia inevitable: Mira al 23, Ju. Van a pasarle el balón. Lo sabe todo el mundo: tú y yo aquí, medio EEUU y tres cuartas partes del planeta. La tropa también intuye el desenlace: la va a meter. Pase lo que pase. Le cubra quien le cubra. Julián no pensó que fuera tan sencillo y expresó sus dudas de aficionado diletante: “No puede ser tan fácil”. Diez segundos después, los Bulls ganaron otro anillo.